• Elelectoral.com: De acuerdo con la última media de encuestas de intención de voto , el PP sigue bajando y ya se sitúa por debajo del PSOE; la izquierda mejora respecto a encuestas de  meses pasados

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    LA AGENDA DE PRENSA  POLÍTICA DE

    Luis César Rodríguez& José Vicente Cebrián

    Lo que queremos y lo que podemos.

    “El resultado de las elecciones del pasado domingo en Castilla y León,  ha colocado al partido ganador, el PP, ante un dilema que hubiera querido evitar. El dilema se llama VOX, un partido que con los escaños obtenidos le indica al PP que le ha llegado la hora de la aritmética y de analizar las repercusiones a nivel nacional, lo quieran o no. Si tanto PP como PSOE desearan de veras que VOX no entrara en el gobierno de la Comunidad, bastaría con la abstención del PSOE para obtener el resultado apetecido. Tendríamos así un presagio de un gobierno a la alemana, si no fuera porque somos como somos, españoles. Para evitar esta tentación, el Presidente del Gobierno, se ha separado de la posición de su partido para alardear de un posible colaboración apoyando al gobierno del PP en CyL, siempre y cuando el PP rompa con VOX en todas las comunidades. Es decir poniendo unas condiciones imposibles cuya mejor contestación ha sido el silencio del PP. No hay que olvidar que a Pedro Sanchez le interesa que VOX siga creciendo y robándole votantes al PP, que es su oposición, aunque la ejerza con enorme nulidad. Tanto más cuanto que el centro,  prácticamente desaparecido tras el suicidio de Ciudadanos, se ha visto solicitado por el Gobierno y la Oposición, ya que es una cantera potencial de votantes para ambos partidos, que recalará más en el PSOE que en el PP en la medida en que este se acerque en sus planteamientos a los de VOX para intentar frenarle. La situación por lo tanto está dominada por VOX que puede escoger entre ser contundente y mantener lo dicho, esto es, entrar en el gobierno de la Comunidad o, como viene haciendo hasta la fecha en todos los parlamentos en los que tiene representación, aflojar y aceptar dar apoyo sin entrar en el gobierno, evitando así el desgaste que toda gestión lleva consigo. Últimamente parece menos contundente, todo depende de la necesidad de dar satisfacción a sus votantes, que les votan para que gobiernen, y del precio del vendedor y del comprador. VOX puede también forzar otras elecciones, pensando que muy posiblemente así aumentaría su resultado, o puede optar por una abstención inicial y luego desarrollar una labor de desgate del PP, especialmente de su presidente y del secretario general, ambos responsables de una errónea estrategia. Habrá segundas elecciones si el PP no paga el precio que VOX le pida. El siguiente episodio previsto en la estrategia de Genova era la convocatoria de las elecciones en Andalucía, pero ya el presidente de Andalucía, aquel que gritaba….”por Dios sacar un buen resultado”…ha comunicado que no se adelantan las elecciones Hoy Aznar y Casado mantienen posturas verbales marginando a VOX y Almeida, Ayuso y Aguirre defienden la incorporación de VOX al gobierno de la Comunidad de CyL. Recuerden la posiciónn de Sánchez cuando no podía dormir con Podemos, y pasaron  a darse abrazos en público y a odiarse en silencio por exigencias del guion escrito para conservar el poder. El PP ya tiene su Podemos particular, ansiando darle un zarpazo suficiente y continuar robándole electorado. Con el problema añadido de la mala imagen que le dará el pacto a realizar, tanto en el resto del país como incluso en Europa. Si tener un gobierno con comunistas le está produciendo enormes dificultades a Sanchez, mucho mayor será el coste de pactar con la ultraderecha para un Casado bastante más inútil en cuestiones de imagen. La torpeza y la insuficiencia de Casado ha hecho subir la cotizaciónn de Ayuso y un deseo de cambios en la gestión del PP. Seguramente no lo harán y en el pecado llevarán la penitencia. Para variar, hoy el Congreso no ha ofrecido la acostumbrada sesión de insultos y naderías, aunque cabe destacar las de Rufian queriendo seguir dando lecciones a UGT y CCOO, y amenazando al presidente por no prestar la atención comprometida al problema catalán. Nada nuevo

    Abascal marca territorio en CyL: una vicepresidencia y gobierno paritario con Mañueco Los son­deos acre­di­tados -que no el del CIS de José Luis Tezanos, cuyas me­te­duras de pata con­ti­nuas ten­drían que ser in­ves­ti­ga­das- han te­nido la ra­zón. El PP ha ga­nado las elec­ciones en Castilla y León por el margen que se es­pe­raba. Pero el par­tido li­de­rado por Alfonso Fernández Mañueco se queda muy lejos de la ma­yoría ab­so­luta que con­fiaban ob­tener cuando con­vo­caron las elec­cio­nes. Necesitará a VOX para poder go­bernar porque no hay otra com­bi­na­ción po­si­ble, ni si­quiera con los par­tidos de la España Vacía. La otra única al­ter­na­tiva -gobernar con el PSOE-, pa­rece com­ple­ta­mente des­car­tada.  Ha sido el presidente de VOX, Santiago Abascal, quien ha anunciado que exigirán la vicepresidencia del Gobierno de Castilla y León para el candidato de su partido en la comunidad autónoma, Juan García-Gallardo. Ha añadido Abascal además que exigirán una presencia en el Gobierno de acuerdo con el porcentaje de sus votos. Es decir, que querrán un tercio de los representantes del nuevo ejecutivo que quiere formar Alfonso Fernández Mañueco. Mañueco, en su primera intervención tras conocerse los resultados electorales, ha obviado pronunciarse sobre la oferta que le ha tendido VOX y no ha pronunciado el nombre del partido de Santiago Abascal ni una sola vez durante su apesadumbrada comparecencia tras conocerse más del 90 % de los resultados. Más parecía la comparecencia de un perdedor que la de quien ha ganado las elecciones, aunque por un estrecho margen de poco más de un punto porcentual. Una situación que es lógica tras haber anticipado las elecciones pensando que los electores de Castilla y León le darían una mayoría absoluta o suficiente como ocurrió en Madrid cuando el pasado mes de mayo otorgaron a Isabel Díaz Ayuso más escaños que a todos los partidos de izquierda gracias a lo cual puede gobernar solo con que VOX no se ponga de acuerdo con el resto de partidos de la oposición. Pero este no es el caso de Mañueco. Mañueco tiene poco tirón popular. Y, sobre todo, no ha sabido dominar la agenda y marcar la campaña como sabe hacer un líder natural. Tampoco ha sabido mostrarse lo suficientemente distante de las propuestas de su principal partido de la oposición como es el Partido Socialista. En una cuestión vital para Castilla y León, como es la industria agroalimentaria, y con la negociación de los fondos de la PAC que han de llegar a España, que el Gobierno de Pedro Sánchez ha presentado a Bruselas sin el consenso de las Comunidades Autónomas, ni Mañueco, ni su consejero de agricultura, Jesús Julio Carnero, han sabido explicar a los agricultores qué quieren ellos para su comunidad. Sus propios votantes han llegado a afirmar que se trataba de un ejecutivo de ‘lilas’, es decir, sin empuje. Con una media sonrisa durante su intervención para agradecer a los votantes que le hayan elegido como vencedor, Mañueco ha prometido dialogar con todas las fuerzas políticas, comenzando por los partidos de mayor representación popular, para alcanzar un acuerdo de gobierno. Es lógico que no se encuentre muy satisfecho de lo sucedido. Aunque ha ganado las elecciones, ha conseguido 56.000 votos menos que en las elecciones de 2019. Bien es cierto que su principal contrincante, el ganador de las elecciones de hace 3 años, Luis Tudanca, se ha dejado nada menos que 120.000 votos por el camino y casi 5 puntos porcentuales. Aunque, una vez más, el gran perdedor de las elecciones es el presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), José Félix Tezanos, quien tendrá que pedir disculpas por lo errático de su último flash previo a las elecciones en Castilla León. Tezanos ha fracasado de nuevo en su intento de manipular la voluntad de los electores convirtiendo al CIS en un instrumento de movilización interesada haciendo creer en un escenario muy alejado de la realidad. Tezanos daba, con ocasión de la última fecha permitida para publicar sondeos, la victoria al secretario general del PSOE de Castilla y León y candidato por Burgos a las Cortes de Castilla y León, Luis Tudanca, al que situaba en condiciones de poder gobernar. La realidad, una vez más, ha puesto en duda la independencia de criterio que debe tener un organismo público como es el Centro de Investigaciones Sociológicas, cuyo presidente debería dimitir hoy mismo. No valen ya sus excusas de casos anteriores en las que aseguró que él no es un adivino, como sucedió en las elecciones a la Comunidad de Madrid, ocasión en la que sus encuestas publicadas antes de los comicios, que dieron la decisiva victoria a Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, otorgaban diez escaños más al candidato socialista y diez menos a quien ganó las elecciones. Tras el error, Tezanos esperó más de 15 días para escribir un artículo exculpatorio en ‘’El País donde decía que «hay que entender que la sociología es una ciencia singular que opera con márgenes de error bastante amplios». Al menos, el dirigente de la entidad demoscópica pública, admitía que las encuestas predictivas publicadas antes de los comicios que dieron la victoria el 4 de mayo a Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, se equivocaron. Mientras se van esclareciendo los futuros acuerdos de Fernández Mañueco para conformar su Gobierno, podemos aventurar las próximas excusas de Tezanos respecto de su última metedura de pata. En su análisis de lo ocurrido con el CIS en las elecciones de Madrid, Tezanos explicaba que «cada vez más electores toman la decisión de a quién votar, o la cambian, durante la jornada de reflexión -en torno al 8%- y durante el mismo día de votación entre el 6 y 7%”. Es decir que en dos días un 15 % de los electores vienen a cambiar su voto, según Tezanos y según el propio CIS. Al menos, así lo ha dejado por escrito en una nota tras el fiasco de sus proyecciones con las elecciones de Madrid. Lo que pasa es que no parece de recibo que siga en su puesto. Los socialistas obtuvieron un 16,85% de los votos y 24 escaños, diez menos de los que auguraban las encuestas públicas en Madrid. De los 23 sondeos electorales que ha realizado el CIS, desde que Tezanos preside la institución, en los 23 el sesgo se ha equivocado dando más proyección a la izquierda de la que realmente ha obtenido. De cara a los futuros comicios, los próximos previsiblemente serán dentro de unos meses en Andalucía, lo lógico sería cambiar a quien ha intervenido de forma tan descarada y parcial a favor del partido que le ha designado presidente y de cuya ejecutiva formó parte, lo que nunca había sucedido con ninguno de sus predecesores. Los mayores errores del CIS se han producido bajo la presidencia de Tezanos que siempre ha sobrevalorado el voto de la izquierda. Lo sucedido en Castilla y León abre la puerta en España a la entrada por primera vez en un gobierno autonómico de la derecha extrema. No será la primera vez que ocurra en un país europeo y comunitario. En Italia viene participando en el ejecutivo desde que por primera vez entrara en un gobierno de Berlusconi en 2008. Como también lo hace en Polonia, Hungría y Austria, entre otros países europeos. Será la oportunidad de hacerle confirmar su compromiso con la democracia constitucional. Podría ser el gran legado de Mañueco, líder conservador que hasta el momento no se ha distinguido por grandes logros en su gestión ni política ni económica” José Hervás

    https://www.capitalmadrid.com/2022/2/14/61747/abascal-marca-territorio-en-cyl-una-vicepresidencia-y-gobierno-paritario-con-manueco.html

    Ella. Conocí a Isabel Díaz Ayuso por los recuadros que publicaba en la sección de Madrid en La Razón. Formaba parte del equipo de Esperanza Aguirre. Y leía sus artículos porque no encontraba en sus textos ninguna tontería. No era Cervantes, pero tampoco Rosa Villacastín. Más o menos como yo, que tampoco soy Cervantes, pero menos aún, Rosa Villacastín. Los mensajes de Isabel Díaz Ayuso eran claros, contundentes y firmes. Un día dejó de escribir en La Razón porque Casals consideró que estaba demasiado crecida y le ordenó a Marhuenda que prescindiera de su firma. Y Marhuenda cumplió la orden sin saber quién era Isabel Díaz Ayuso y a qué se dedicaba en La Razón. En un libro rencoroso hasta el vómito, el que fuera director en funciones y protegido de Torcuato Luca de Tena y Brunet, Pedro de Lorenzo, herido por no haber sido nombrado director de ABC, pagó los favores de Torcuato con «Diario de la Mañana», que era un despropósito de complejos y vaciedades. Le molestaba que los conserjes de ABC no se incorporaran de sus sillas a su paso y lo hicieran con respeto cuando pasaba ante ellos algún miembro de la familia Luca de Tena. Aquello le atormentó. Pedro de Lorenzo era un extremeño campanudo con mucho poder en el periódico de la calle de Serrano, y aparecía fotografiado frecuentemente en sus páginas. Su paisano, el maravilloso José Miguel Santiago Castelo, fue llamado a su despacho con colérica urgencia. Se presentó José Miguel, que había redactado el pie de foto correspondiente a un acto en el que Pedro de Lorenzo había sido condecorado. El pie de foto de Santiago Castelo, gran poeta por otra parte, decía: «El colaborador de ABC Pedro de Lorenzo recibiendo la Gran Cruz del Mérito Agrícola». Y Pedro de Lorenzo le soltó un chorreo monumental, mientras le entregaba un papel con el pie de foto definitivo: «El ilustre escritor de ABC Pedro de Lorenzo en el momento de recibir la Gran Cruz del Mérito Agrícola». Pero lo peor del libro, en el sentido de perversidad acumulada, fue la mención que transcribió de la agenda del director de ABC su amigo y protector Torcuato Luca de Tena. En determinado día de la agenda escribía el director de ABC sus compromisos para el día siguiente. Y remarcaba; «Leer mañana el ABC». Más o menos como lo de Marhuenda con Ayuso. «Preguntar mañana quién es Isabel Díaz Ayuso para prescindir de su colaboración». El mejor torero que ha parido madre, don Antonio Ordóñez Araujo, el rondeño, fue invitado a una capea para que diera su opinión de un joven torero que iba para figura. Al fin, el apoderado del aspirante a figura le preguntó: «¿Qué le ha parecido, don Antonio?» y Ordóñez le respondió: «Me ha gustado. No ha hecho nada feo». Como los artículos de Ayuso. No escribió ninguna tontería. De aquella joven política local a lo que hoy significa para Madrid y España Isabel Díaz Ayuso, media larguísimo trecho. Es la esperanza del PP, y lo ha demostrado con creces. El trío de la humillación que hoy manda en el Partido Popular, siente por ella una envidia corrosiva, si bien no se atreven a perder su último contacto con sus votantes, que van menguando cuando Isabel Díaz Ayuso no es la candidata. Después de la victoria, tan indiscutible como fallida, de Mañueco en Castilla y León, ha sido la única dirigente del Partido Popular que ha hablado con claridad y sin decir tonterías. «No puede importarnos lo que piense la izquierda de nuestros pactos. Espero que Mañueco forme un Gobierno frente a ese proyecto totalitario que está destrozando España». Que los periodistas apesebrados y los políticos débiles tachen a Vox de «extrema derecha» y consideren aceptable que el Gobierno se mantenga con los apoyos del terrorismo de la ETA, el separatismo catalán y el estalinismo de Podemos, no influye para nada en los mensajes de Ayuso. Y ese camino es el correcto. El único que aceptaría la mayoría de los militantes y votantes del Partido Popular. Lo fundamental es expulsar del poder a la escoria que nos está destruyendo. Así de sencillo. No son necesarias las tonterías para disfrazar al muñeco, que rima con Mañueco. Aprendan de ella” Alfonso Ussía

    https://www.eldebate.com/opinion/20220216/ella-isabel-diaz-ayuso.html?utm_source=nw&utm_medium=pos-2-txt&utm_campaign=5-imp

    ¿Qué hacer con Vox?. La pesadilla para muchos españoles ya está aquí, llamando a las puertas del poder y empezando a girar facturas pendientes. En apenas cuatro años, Vox ha pasado de ser un exótico e irrelevante partido de rebotados del PP, nostálgicos de un pasado imaginario y defensores de un españolismo rancio e identitario, a tener la llave de gobiernos autonómicos. Y aguarda a que llegue la traca final de las elecciones generales y pueda ser decisivo para que la derecha vuelva a La Moncloa. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí y qué hacer ahora con Vox? Lo primero es decir que España no se ha llenado de la noche a la mañana de millones de ultras. Llegar a esta conclusión es simplista y una ofensa innecesaria que retroalimenta a quienes ven a Vox como una alternativa al PP. La impericia y el tacticismo de los dos principales partidos que han conformado el sistema político español en las últimas décadas, el PSOE y el PP, está detrás de un fenómeno que hace poco se veía lejano. Pero no solo. Vox está cabalgando también a lomos de la periódica retórica radical de Podemos en el Gobierno (que no la práctica); de las heridas de la crisis económica y la desigualdad de la recuperación, que han calado en capas sociales en principio lejanas a los postulados del partido de Abascal; de la espiral conspiranoica de la pandemia o de la lógica acción-reacción que responde al irredento movimiento independentista en Cataluña, que comparte con Vox la visión de un nacionalismo excluyente y sectario. El PSOE y el PP, pese a todo, siguen siendo los dos grandes partidos nacionales y en su mano está todavía que Vox no llegue al poder e intente imponer una agenda que incluye el cuestionamiento del Estado de las autonomías desplegado tras la Constitución; discursos de odio contra la inmigración; la degradación del feminismo (en su versión tradicional y en la 2.0); la impugnación del terreno ganado en la lucha contra la violencia machista o la quiebra de avances en derechos adquiridos por el colectivo LGTBI. El PP debe dejar claro de una vez por todas que no pactará nunca gobiernos con Vox porque es una fuerza contraria a los más elementales principios liberales y dejar atrás titubeos y escarceos que lanzan mensajes contradictorios al electorado. Superada la competencia que tuvo con Ciudadanos por el centro político gracias al descomunal error de cálculo que cometió Albert Rivera al no pactar con el PSOE tras las elecciones de abril de 2019, Pablo Casado se enfrenta ahora a la incertidumbre de la afección real de Vox entre los votantes de derechas. Y la elección es compleja si piensa solo en su partido y en su futuro personal, pero fácil si piensa en el devenir del país. ¿Es mejor para España que Vox tenga poder o no? La respuesta parece evidente, pese a que ello suponga un sacrificio personal para alguien tan joven que aspira a la presidencia. Casado puede mirarse en el espejo de Annegret Kramp-Karrenbauer, la dirigente de la CDU que quedó relegada de la lucha por la sucesión de Angela Merkel al romper en el Estado de Turingia el cordón sanitario que los grandes partidos alemanes acordaron contra la extrema derecha. El PSOE, por su parte, debe poner fin a estrategias de vuelo bajo pensadas para mantenerse en La Moncloa. Dejar al PP en manos de Vox para movilizar al electorado de izquierdas no solo es arriesgado (¡ay, los gurús!), sino una irresponsabilidad, de la misma manera que lo es identificar a Casado y Abascal como caras de la misma moneda. Pese a la corrupción que lo ha corroído, las actitudes destructivas que adopta cuando está en la oposición, la soberbia desesperante de Aznar o la indolencia de Rajoy, el PP sigue siendo clave de bóveda para garantizar la estabilidad política en España. Y al igual que Casado debe entender que con Vox no se construye el futuro y que blanquearlo no le va a funcionar ante sus socios europeos, el PSOE debe asumir que depender, aunque sea de forma coyuntural, de ERC o Bildu contribuye a polarizar la sociedad y supone dejar la gobernabilidad de España al albur de formaciones escasamente comprometidas con un proyecto común. Un primer paso para salir del atolladero sería que el PSOE y el PP se comprometiesen a evitar el bloqueo político en las investiduras y cortocircuitar, con la abstención, cualquier maniobra coactiva de Vox o de otros partidos que, fundamentalmente, aportan incertidumbre. En política, pocas cosas ocurren por azar. Fue Sánchez quien inauguró la política de bloqueo de las investiduras cuando en 2016, temeroso de que Podemos diera el sorpasso al PSOE, se negó a facilitar la de Rajoy, la única viable en aquel momento. Y puede ser él quien ponga el punto final en Castilla y León. Desde hace cinco años, y debido a la fragmentación política, la formación de gobiernos estables se ha convertido en un suplicio innecesario en el que el PSOE y el PP se han negado el pan y la sal, en una clara elusión de sus responsabilidades. En este tiempo, el ogro de Vox ha crecido, y su impacto, impredecible aún, obliga a tener altura de miras y a olvidar las estrategias cortoplacistas. Dejar gobernar no significa renunciar a hacer oposición. Es más, los ejecutivos en minoría que salgan con esta fórmula tendrán especial interés en establecer canales de diálogo permanente con la oposición y pueden abrir el camino para que se normalicen las relaciones entre los dos grandes partidos. Permitir que Vox gobierne, ya sea por acción (el PP) u omisión (el PSOE), es jugar con fuego. No se pide a Sánchez y a Casado que formen una gran coalición al modo de Alemania (afortunadamente todavía estamos lejos de ese escenario de emergencia que requiriese de ese pacto), sino que asuman su responsabilidad para que España sea un país gobernable con opciones que estén dentro del marco constitucional. Puede que esta estrategia falle, que el partido de Abascal desborde todas las previsiones y algún día sea hegemónico en la derecha, pero al menos la historia dirá de ellos que hicieron todo lo posible para que los ultras no llegasen al poder” Luis Barbero

    https://elpais.com/espana/2022-02-16/que-hacer-con-vox.html

    Cómo frenar a Vox en cuatro cómodos pasos Vox encarna una oposición a la modernidad». «Sin duda, es receptivo a perfiles machistas, xenófobos y homófobos». Y adolece de «una tentación totalitaria». Estas tres afirmaciones no son las más deeplyconcernidas que cabe leer estos días. De hecho, su autor, David Mejía, es analista por lo general sensato. Otros periodistas y prohombres nos han prodigado una catarata de frases que rozan lo histérico: «alerta antifascista», «retorno del franquismo», «embestida contra los Derechos Humanos». Todo ello aderezado de los habituales desprecios al nivel intelectual de la comunidad autónoma donde acaba de votar a Vox hasta casi un 18%. Esa misma comunidad, Castilla y León, que obtiene excelentes resultados educativos en PISA. O que posee tantas universidades (nueve) como provincias. Esa misma comunidad, Castilla y León, donde he vivido varias décadas de mi vida, donde he debatido sobre sentencias del Tribunal Supremo estadounidense con un amigo agricultor o donde he explicado a colegas extranjeros la primera biblioteca universitaria del mundo, la de Salamanca. Quizá será por eso, porque uno está habituado a vivir entre piedras salmantinas desde pequeñito, piedras que llevan ocho siglos oyendo argumentos racionales, que se echan en falta razones más sólidas para fundamentar tanto odio contra Vox. Rasgarse las vestiduras es muy efectista, pero no es un silogismo. Clamar al cielo es muy ostentoso, pero queda ridículo si no crees en divinidad alguna que te vaya a escuchar. Semejantes azotitos contra Vox resultan, pues, tan endebles que un servidor, y su vocación docente, nos hemos decidido a proporcionar cuatro consejos a quien anhele de veras fustigarlo. No son, naturalmente, ninguna panacea. Con ninguna de estas sugerencias se hará desaparecer a Vox. Quizá ni siquiera se detenga su, a cuanto parece, imparable ascenso. Pero sí conceden más esperanzas de frenarlo que los chillidos que llevamos varios días oyendo.

    1. Deja de llamar «ultraderecha» a Vox

    Esa palabra está ya desgastada. En primer lugar, porque desde el final de la II Guerra Mundial (o, en España, desde 1978) parece ser el único término peyorativo con que designar todo lo que no os gusta. En política, ya se ha tildado de ultraderecha a partidos como UPyD, Ciudadanos y, por supuesto, el PP. Incluso ETA, como mataba, pues también era ultraderecha. Que lo hiciera bajo consignas marxistas y anticolonialistas resultaba un detalle sin importancia. En otros debates se rotula ya como «ultraderechista» comer carne (salvo si es de insectos). O conducir una furgoneta diésel. Naturalmente, también es muy de derechas, ultraderechista, vaya, gozar de una familia estable. Si además es numerosa, el ultraderechistómetro marcará ya valores estratosféricos. Ultraderecha son los PAUs con piscina, ultraderecha es ir a misa (si bien para esto último puedes, de modo alternativo, acudir al término «ultracatólico»). Ultraderecha es leer los libros que te gustan, sin preocuparte que la mitad de ellos los haya escrito una mujer. También es ultraderechista, claro, que ensalces a Platón, Shakespeare o Dostoievski; o, al menos, no prestarles igual atención que a Hipatia, algún cuentacuentos zulú o esa escritora de género fluido y no binario que sacan tanto en la tele (nunca me acuerdo de su nombre, pero supongo que da igual, pues en su fluidez identitaria pronto se lo cambiará). Reconozcámoslo: el vocablo «ultraderecha» aporta ya la misma información que cuando un niño de tres años balbucea que «al nene lo le guta eto». Produce cierto rubor ver a señores ya entrados en años seguir recurriendo a tal término, como a un conjuro exorcista. Si Vox no te gusta, explica por qué; y explicar no es sinónimo de poner esta u otras etiquetas.

    • 2. Ponte a debatir con voxeros de verdad, no con la mera imagen mental que de ellos te hagas

    Las discusiones de uno mismo contra un rival imaginario en tu propia cabeza tienen una gran ventaja: las ganas tú siempre. Pero cuentan también con un inconveniente grave: solo te convencen a ti. Que, para más inri, ya estabas convencido. Parca ganancia es esa. Me temo, por tanto, que para vencer dialécticamente a Vox habrás de recurrir al mismo trabajoso método que para derrotar a cualquier otro: debatir con él de verdad. «Oh, pero ¡eso es dar voz al fascismo!». Vaya, ya has caído de nuevo en lo que te advertí que evitaras en el punto 1: las etiquetitas trasnochadas. Vuélvete a repasarlo.

    • 3. El mejor modo de criticar las soluciones de Vox es proporcionar otras (mejores) a los mismos problemas

    Hace ya tres años que Vox empezó a tener una presencia institucional reseñable. Y un poquito más de tiempo desde que un servidor pronosticó, que tal cosa iba a ocurrir. En consecuencia, lo cierto es que a veces, por fin, sí se hallan análisis de cierto empaque sobre este partido. Son reflexiones que perciben la principal ventaja de Vox: ha sabido sacar a debate problemas que permanecían ocultos por nuestras élites (no solo políticas, también mediáticas o intelectuales).  Por ejemplo, todas las contrariedades que acarrea la inmigración ilegal. O las injusticias contra los varones que se producen en muchas de las llamadas «leyes de género». O el maná de fondos públicos que se lleva cualquier organización que se adjetive como feminista o gay o lesbiana o trans o fluida o queer, tanto si gobierna la izquierda como si lo hace el PP. O la frialdad jurídica que hiela la discusión pública cuando lo único que se reprocha a los separatistas es que pretendan atacar nuestra Constitución, sin mencionar el detalle de que quieran destruir la nación española. O el mero acatamiento que se hace en nuestro país de todo cuanto venga «de Europa» porque viene «de Europa» y ya nos dijo Ortega y Gasset que Europa era «la» solución Ahora bien, una vez identificados los problemas que Vox saca a la luz, es mala estrategia considerarlos cuestiones menores, prescindibles. El mero hecho de que Vox esté triunfando al hablar de ellas es la prueba de que acabaron ya los tiempos en que podían silenciarse. Nunca volveremos a los años 90. Ni siquiera a 2015. El tiempo, además, juega a la contra de esta estrategia silenciadora. Sabido es que el tramo de edad en que Vox logra mejores resultados es el de los más jóvenes. Y a un joven no le convencerás de que se calle cuando se queja de las homilías feministas que le han endilgado en clase. O de que acepte lo que PP y PSOE llevan dando por supuesto durante décadas: que si eres joven español estarás en paro o serás precario en mucha mayor proporción que en cualquier otro país europeo. Tampoco, por cierto, le convencerás ya de que llevar una bandera nacional en Eslovenia o Lituania es normal, pero en España es «facha» (véase, de nuevo, el punto 1). Fallida pues la estrategia del acallar estos problemas y fumarse un puro (como gustaba de hacer Rajoy), solo queda la alternativa de proponerles una solución y, luego, fumarse un puro si se quiere también (como gusta de hacer Abascal). Naturalmente, como a ti no te complace Vox, tus propuestas habrán de ser diferentes a las suyas. Pero has de darlas. Pasaron ya los tiempos del perro del hortelano, que ni solucionaba ni dejaba solucionar. Dicen que el populismo es dar soluciones fáciles a problemas complejos. Muy bien, pues sugiere tú soluciones complejas a esos problemas complejos. Pero no olvides que “más complejo” no es siempre sinónimo de “más verdadero” (Guillermo de Occam, de hecho, tenía ideas controvertidas sobre esto; y si quieres denigrarlo solo porque “como era medieval, seguro que era facha”, torna, por favor, al punto 1).

    • 4. No mientas sobre Vox

    Lo reconozco: los tres pasos que he descrito acarrean ciertos esfuerzos. Me he tomado la libertad de sugerirte que, para frenar a Vox, debes elaborar críticas que vayan más allá de un dicterio; debes ponerte a debatir con ellos; debes incluso idear soluciones a problemas. Comprendo que te sientas aun tanto agobiado ante tanto trabajo por acometer. Era más fácil actuar como actúan todos los demás. También este cuarto y último consejo que te ofrezco te supondrá cierto esmero. Sé que es sencillo lanzar el bulo de que Vox dice cosas disparatadas: ¡queda, luego, uno tan razonable cuando les replica! En la televisión regional de Castilla y León discutían el lunes mismo contra la (falsa) idea de que Vox quiera sacarnos de la Unión Europea. En un reportaje de TV3, una votante de este mismo partido reconocía que le costaba hacerlo «porque Vox quiere discriminarnos a las mujeres». Todavía hoy, cuando el poco ario Ignacio Garriga capitanea con éxito la sección catalana de esta formación, se escuchan voces que la tildan de racista. Las mentiras son muy fáciles, pero tienen un inconveniente enorme si de veras quieres combatir a Vox: la gente a veces va y se entera de lo que Vox defiende de verdad, percibe que no tiene nada que ver con lo que mentiste, les gusta, y entonces no solo les vota, sino que deja de confiar en ti (periodista, actor, político, intelectual) para siempre. Ni siquiera te hará ya caso cuando te quejes de que no te hacen caso.Dice el libro de los Proverbios que el Señor aborrece a los de labios mentirosos; y en eso se parece Dios a mucha gente. Abstente, pues, de engañar sobre Vox: cuenta sus propuestas del modo más fiel posible. ¿De qué tienes miedo, si son propuestas que te parecen netamente erradas? Cuanto más precisas las dibujes, más clara quedará su fealdad. Y tú serás apreciado como pintor fidedigno. Todos saldremos ganando. Incluido yo que, por haberte ayudado con estos consejos sencillos, me sentiré bien satisfecho” Miguel Ángel Quintana

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    PAREJAS DE BAILE 17

    Como su nombre hace sospechar, Mozartiana es un conjunto de músicas de Mozart hilvanadas para que el armenio Georgi Balanchivadze (en francés, George Balanchine, o sea, Balanchín) organice uno de sus geniales ballets. En otro plan, siguen una vieja gloria de 1964 y una modernez propiamente dicha de Sasha Waltz.

    Mozartiana, ballet de Balanchín por Suzanne Farrell e Ib Anderson:

    Interplay, música de Morton Gould y coreografía de Jerome Robbins, NYC Ballet, 1964:

    Moderneces, Sasha Waltz, Impromptus:

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Descripción: Descripción: Libros de transhumanismo

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Steven Johnson: El mapa fantasma: La epidemia que cambió la ciencia, las ciudades y el mundo

    Descripción: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/41c+EPs3yJL._SX318_BO1,204,203,200_.jpg

    https://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran/libros-que-nos-inspiran-mapa-fantasma-epidemia-que-cambio-ciencia-ciudades-mundo-steven-johson

    Helena Rosenblatt: La historia olvidada del liberalismo. Desde la antigua Roma hasta el siglo XXI

    Descripción: https://static2planetadelibroscom.cdnstatics.com/usuaris/libros/fotos/312/m_libros/portada_la-historia-olvidada-del-liberalismo_helena-rosenblatt_202001021102.jpg

    https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/helena-rosenblatt-entrevista-liberalismo-populismo-coronavirus_0_1357365349.html

    Ángel Alonso entrevista a Ángel Martínez-Aldama : «En países con planes de empleo obligatorios el coste de gestión es del 0,5%»

    Descripción: ngel Martnez-Aldama presidente de Inverco
    https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/11611991/02/22/Angel-MartinezAldama-Inverco-En-paises-con-planes-de-empleo-obligatorios-el-coste-de-gestion-es-del-05.html

     Enric Sierra entrevista a Eduard Torres: “Podemos lograr un turismo menos intrusivo en la vida del residente ciudadano”

    Descripción: Eduard Torres: “Podemos lograr un turismo menos intrusivo en la vida del residente”
    https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20200224/473727979993/eduard-torres-turismo-barcelona-entrevista.html

    Miguel Barroso entrevista a Julio Gil Pecharromán: «El modelo de diálogo de la Transición debe ser un referente»

    Descripción: Julio Gil Pecharromán

    https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-julio-pecharroman-modelo-dialogo-transicion-debe-referente-202001080225_noticia.html

    OPINIONES & INFORMACIONES VARIAS DE ACTUALIDAD

    La política de potenciar sa­la­rios más ele­vados se ex­tiende desde España a EEUU pa­sando por el Reino Unido  El Gobierno de España no sólo se con­tenta con la apro­ba­ción por ca­ram­bola de la Reforma Laboral, sino que con prisa y sin pausa aprueba una subida, mo­desta pero subida, de 35 eu­ros, del sa­lario mí­nimo.  En otras latitudes, en el Reino Unido concretamente, el Banco de Inglaterra subraya el escaso crecimiento de los salarios reales en los últimos 70 años. Coincide esta caída de las rentas salariales con una subida de los precios de importación, alimentos entre otros, así como un avance descomunal del coste de la electricidad y los carburantes. En los Estados Unidos, paradigma de la economía de mercado, el presidente Biden anima a los empresarios a subir las retribuciones de los trabajadores, a la vez que estimula el robustecimiento de los sindicatos. La afiliación sindical después de muchos años de estancamiento se recupera precisamente cuando escasea la población activa con vocación trabajadora. Las estrategias gubernamentales diseñadas en España o en otras latitudes para compensar la subida de los precios de la energía, subidas que los gobiernos no controlan, mediante bonificaciones u otros tipos de ayudas fiscales corren el riesgo de incrementar los déficits presupuestarios. Corregir el déficit mediante subidas de impuestos, como sugiere Podemos, entraña una serie de riesgos cuyas consecuencias son difíciles de evaluar: menores incentivos para la actividad productiva, paralización de las inversiones, estrategias de evasión fiscal y, finalmente, contracción de la demanda doméstica. Alarmas todas ellas en plena consolidación de una recuperación que no necesita frenos ni obstáculos. Amenazas de otro tipo como la regulación de los alquileres en un país, España, con un déficit precisamente de viviendas de alquiler; déficit que responde a una tradición histórica cuyas raíces se consolidaron durante el régimen intervencionista de Franco. La España Nacional Socialista con sus códigos laborales, Trabajo, Fuero de los Españoles, proclamaba aquello de “ningún español sin lumbre”, Casas para todos. La medida estrella fue la congelación de los alquileres. Nuestro vecino Portugal bajo la dirección de Salazar ya se había adelantado.El Madrid o la Lisboa de entonces sometidos a esas normas imperativas vieron cómo se deterioraba el parque inmobiliario. El centro de las ciudades experimentó una fuerte degradación. Una gran diferencia entre aquellos inmuebles degradados y la restauración qué siguió a la ley Boyer que liberaliza la contratación de los alquileres. En la boyante Europa de la preguerra, Praga y Budapest, Varsovia y Bucarest, se puso de manifiesto cómo la regulación totalitaria provocaba el deterioro de todo tipo de inmuebles. Apenas se construyeron viviendas. La solución adoptada por esas economías totalitarias de dirección centralizada consistió sencillamente en realojar a varias familias en una sola vivienda. La vivienda familiar era ahora una vivienda compartida. Soy testigo presencial. Indicios sobre la contención de la Covid a la vez que la inflación se perfila como una nueva amenaza. Los salarios pierden capacidad adquisitiva. Las vacunas han hecho su tarea y ahora necesitamos otro tipo de remedios. Una política económica para armonizar recuperación y estabilidad. Nada de experimentos con gaseosa cómo advertía Eugenio Dors al gobierno intervencionista del Generalísimo. Atención al por qué la economía española mantiene sus constantes vitales. Crece el empleo e incluso la Bolsa avanza más que otras bolsas europeas o Wall Street” Luis Alcaide

    https://www.capitalmadrid.com/2022/2/12/61746/intervencion-salario-minimo-impuestos-y-alquileres-mas-regulados.html

    “La Seguridad Social da dos años de ‘gracia’ a las jubilaciones anticipadas con pensión máxima.  La Seguridad Social ya aplica a los jubilados anticipados en 2022 el nuevo pliego de coeficientes reductores para la pensión de jubilación, con una excepción, a quienes sean potenciales beneficiarios de la pensión máxima de jubilación. Para ello, el nuevo modelo será más gravoso que el actual en el caso de que deseen anticipar el retiro laboral entre 23 y 24 meses, antes de alcanzar la edad legal de jubilación. Este último grupo de pensionistas que se jubilen antes de la edad legal y tengan acceso a la prestación máxima -en 2022 alcanza los 2.819 euros mensuales-, estos coeficientes se aplicarán dentro de dos años, y podrán suponer reducciones de la paga de hasta el 21%.  Más allá, para el resto de las altas de pensiones anticipadas en Seguridad Social ya se aplica de forma preventiva la nueva tabla de coeficientes, que reduce las penalizaciones y flexibiliza las opciones temporales de salida del mercado labora. Sin embargo, tanto fuentes del INSS como del sindicato CSIF reconocen que «hasta marzo no se podrán hacer cálculos exactos porque el nuevo modelo no está integrado en las aplicaciones» informáticas de la Administración.

    Descripción: https://s03.s3c.es/imag/_v0/770x364/c/6/d/250x_graf-anticipada.jpg

    Además, desde la propia Seguridad Social confirman que desde el primer día de enero ya están cursando estas jubilaciones anticipadas en base a los nuevos coeficientes reductores. Cabe recordar, según las tablas publicadas ya en el BOE, que el 90% de los trabajadores que quieran ir a la jubilación anticipada de forma voluntaria verán reducida su penalización con respecto al actual modelo de reducciones porcentuales trimestrales.  Concretamente, se establecen cuatro criterios según los años cotizados -menos de 38 años y 6 meses; más de 38 años y 6 meses y menos de 41 años y 6 meses; más de 41 años y 6 meses y menos de 44 años y 6 meses; y más de 44 años y 6 meses cotizados-, por lo que las posibilidades de retiro voluntario ascienden a 96 (diez veces más que ahora) y solo en 8 casos el coeficiente ya aplicable se endurece el actualmente establecido. De este modo, tal y como se apunta en la disposición transitoria trigésima cuarta de la Ley de Seguridad Social, para estas pensiones que rebasen la cuantía máxima legalmente establecida, el nuevo sistema «entrará en vigor a partir del 1 de enero de 2024 y se hará de forma gradual en un plazo de diez años».  Con una serie de excepciones, fijadas también en este nuevo apartado introducido en la normativa desde la entrada en vigor de la reforma el pasado uno de enero. Así, seguirán siendo de aplicación las reglas de acceso a la modalidad de jubilación anticipada por voluntad del interesado previas a la entrada en vigor de esta ley, siempre que la extinción del contrato de trabajo que da derecho al acceso a esta modalidad de jubilación anticipada cumpla alguna de las siguientes condiciones:. «Que la extinción se haya producido antes de 1 de enero de 2022, siempre que con posterioridad a tal fecha la persona no vuelva a quedar incluida, por un periodo superior a 12 meses, en alguno de los regímenes del sistema de la Seguridad Social» o «que la extinción se produzca después de esa fecha como consecuencia de decisiones adoptadas en expedientes de regulación de empleo, o en virtud de convenios colectivos de cualquier ámbito, acuerdos colectivos de empresa o decisiones adoptadas en procedimientos concursales, que fueran aprobados con anterioridad al 1 de enero de 2022»  Gonzalo Velarde

    https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11611967/02/22/La-Seguridad-Social-da-dos-anos-de-gracia-a-las-jubilaciones-anticipadas-con-pension-maxima.html

    La inflación volverá a subir en febrero en España y tocará máximos de 1990  La inflación ha entrado en nuestras vidas como un elefante en una cacharrería. Tras años sin dar signos de vida, la tasa de variación del IPC se ha situado en máximos de casi 30 años en España. Además, si bien es cierto que en un principio la subida de precios se focalizó exclusivamente en la energía, ahora la inflación se ha convertido en una suerte de plaga o pandemia que se está extendiendo por toda la cesta del consumidor. Mientras tanto, el índice de precios al productor (sube a tasas históricas), el petróleo (sigue imparable) y la inflación subyacente dejan entrever que lo peor aún podría estar por llegar. La inflación tocará máximos no vistos desde 1990 en febrero y proseguirá con su expansión por cesta de consumo. Hasta la fecha, el pico inflacionario interanual llegó en diciembre, cuando el IPC alcanzó el 6,5%, máximos no vistos desde 1992. El dato de enero se ha situado en el 6,1%, lo que a primera vista podría parecer un cambio de tendencia, pero lo cierto es que la inflación se ha seguido expandiendo a lo largo de los bienes y servicios, mientras que los datos entrantes revelan que el cambio de tendencia tendrá que esperar, al menos, hasta marzo. Desde Funcas advierten en una nota de que «la bajada de la inflación en enero ha sido consecuencia fundamentalmente de un efecto escalón a la baja en la electricidad, que ha más que compensado el ascenso de la inflación subyacente. El incremento de esta última se ha concentrado especialmente en los bienes, y, en menor medida, en los alimentos elaborados».  Es más, en febrero la inflación podría recuperar la tendencia al alza con una subida de un punto o más en términos interanuales. La fuerte subida del petróleo ha dejado desfasadas las anteriores proyecciones de Funcas. El crudo cotiza ahora en la zona de los 95 dólares, una cifra que se ha incorporado al escenario central (al menos hasta finales de marzo). «Bajo estas hipótesis, la tasa de inflación subirá de nuevo en febrero hasta el 7,1%, y de media anual se situará en el 4,6% (frente a un 3,7% en la previsión anterior)». La media anual de 2021 ha sido del 3%, según Eurostat, por lo que la inflación que tendremos que soportar este año será de media mucho más alta que el año pasado. Màxim Ventura Bolet, economista de CaixaBank Research, explica en una nota que «el 63% de la cesta ya exhibe tasas de inflación por encima del 2% mientras que un 26% de la cesta ya se encuentra por encima del 5%. De cara a febrero, esperamos un nuevo repunte de la inflación general debido a que ya no habrá el efecto base causado por las subidas del precio de la electricidad de enero 2021».  Acudiendo a los datos desagregados que ofrece el INE resulta curioso ver cómo lo que en un principio fue un fenómeno energético (subida del petróleo, gas y luz) ahora afecta a una gama de productos y servicios muy variopinta. En términos anuales, la pasta y el cuscús se han encarecido un 20%, el aceite de oliva un 30,1%, los hoteles y servicios de alojamiento un 18,1% o la carne de ovino y caprino un 12,6%. No obstante, sigue siendo la energía la que más contribuye con subidas superiores al 30%.  Ventura Bolet reconoce que «se mantiene la tendencia de contagio de los últimos meses». Actualizando los datos, ya el 63% de la cesta de consumo muestra tasas de inflación igual o superiores al 2% (frente al 55% del mes pasado y el 30% en septiembre). Un 37% de la cesta de consumo muestra tasas de inflación entre el 2% y el 5% (frente al 32% del mes pasado y el 18% en septiembre) mientras que un 26% de la cesta de consumo ya muestra tasas de inflación mayores al 5% (frente al 23% del mes pasado y el 12% en septiembre).  Retrocediendo aún más en el tiempo, en enero de 2017 el 92,4% de la cesta mostraba tasas de inflación inferiores al 2%, mientras que que solo el 7,6% presentaba una inflación superior al 2%. El giro de la inflación tras la pandemia es más que notable y cada vez está alcanzando a un mayor número de bienes y servicios que son muy importantes en la típica cesta del consumidor español.  Este es un fenómeno que afecta prácticamente a todo Europa y, por supuesto, a EEUU, donde la inflación está aún más extendida que en España y la zona euro. Las primeras piedras de este fenómeno inflacionario se colocaron a principios de 2020, cuando la pandemia del covid obligó a cerrar las economías, destrozando las previsiones de ventas de las empresas y paralizando su inversión (tanto reposición como obviamente nueva capacidad).  Al principio, con los confinamientos, la demanda cayo incluso más que la oferta, lo que generó un breve periodo deflacionista. Sin embargo, unos estímulos públicos históricos, la mejora de la situación sanitaria y la reapertura de las economías devolvieron la fortaleza a la demanda casi de la noche a la mañana, cogiendo a contrapié a la oferta (había congelado sus inversiones).  El ahorro acumulado y unos tipos de interés en mínimos han llevado a que se produzca un desequilibrio que fue primero patente en la energía y los chips, pero que ha llegado a muchos otros bienes después. Además, ese primera oleada que golpeó sobre todo a la energía es la que se está extendiendo ahora al resto de la cesta, convirtiendo una inflación transitoria en una inflación algo más duradera. La energía no solo es más cara para los hogares, también lo es para las fábricas o el transporte de mercancías. El último límite son los salarios. Si la inflación se traduce en subidas de sueldos notables y duraderas, entonces el fenómeno será considerado como permanente. «La respuesta política mundial de estímulos fiscales y monetarios durante el covid no tiene precedentes, tanto en términos de velocidad como de escala… Aunque hay muchas razones para pensar que la alta inflación es temporal… el estímulo fiscal y el grado de acomodación monetaria pueden haber puesto en juego una inflación de base más amplia impulsada por la demanda», aseguran los economistas del Institute International Finance (IIF). Por ejemplo, el aumento de la inflación estadounidense tiene una base tan amplia (ha llegado a tantos bienes y servicios) que no tiene parangón en la historia reciente, según estos expertos. «Aunque esto no es algo definitivo para calcular cuán persistente será la alta inflación, sí favorece la teoría de que esto es una inflación amplia impulsada por la demanda. Para nuestra sorpresa, pese a las elevadas brechas negativas de producción en la Eurozona, la inflación también es muy generalizada, liderada por el sobrecalentamiento en Alemania», culminan los expertos del IIF”   Vicente Nieves

    https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11620847/02/22/El-semaforo-del-IPC-revela-que-la-inflacion-ya-es-una-plaga-y-que-lo-peor-esta-aun-por-llegar-en-Espana.html

    “¿Por qué tantos percances económicos tienen nombres femeninos? No lo sabemos. Pero inflación, (o deflación, que es peor), quiebra, prima de riesgo, crisis, deuda y muchas otras situaciones económicas calamitosas más tienen nombres femeninos. Burla burlando, se han colado en el debate un par de términos que causan preocupación: la inflación y el desempleo. Y no merece la pena aludir al género de cada uno de ellos.

    La máquina del paro

    La tasa de paro en España no ha bajado del 8% desde 1979. En la Encuesta de Población Activa del INE se registra un débil hito alcanzado en el periodo: en el segundo trimestre de 2007 la tasa de paro bajó apenas 3 centésimas del 8%, lo que se aprecia tenuemente en el gráfico que sigue.

    Leyenda áreas sombreadas:
    A: Pactos de la Moncloa y crisis del petróleo. B: Recesión (deuda y crisis cambiaria). C: Crisis financiera y estallido de la burbuja inmobiliaria. D: Recesión Covid-19.

    El gráfico muestra las cuatro recesiones laborales que ha sufrido la economía española en el periodo, definidas estas de manera general como periodos en los que la tasa de desempleo aumenta (con altibajos) sostenidamente2 . La larga crisis del petróleo (zona resaltada A en el gráfico), que afectó con especial virulencia a todos los países de la OCDE por su elevada dependencia de este combustible fósil, llevó el desempleo a cotas inéditas en España, del 22%. La economía española, que iniciaría su andadura en la entonces Comunidad Económica Europea el 1 de enero de 1986, se encontraba unos años antes ajustando duramente las prácticas productivas heredadas del intervencionismo de la época pre-democrática, con una industria poco competitiva y protegida por aranceles, pero incapaz de absorber los costes energéticos y laborales de plantillas desproporcionadas. La transición democrática se inició en el inmediato post franquismo con inusitado grado de consenso. El gráfico muestra, en 1977-1979, la singular trayectoria de la inflación, que superaba el 27% interanual en la segunda mitad de 1977 y que ya había bajado del 15% en 1981. Un fenomenal éxito del diálogo social entre gobierno, sindicatos y patronales tras la firma de los Pactos de la Moncloa, logrados por Adolfo Suarez y su vicepresidente para asuntos económicos Enrique Fuentes Quintana. El intenso ajuste de la industria era necesario para asumir las normas comunitarias, si bien fue propiciado por la escalada de los costes energéticos. Pero permeó al conjunto de sectores de la economía, muy cerrada al comercio exterior todavía, pero también afectada por la recesión petrolera en todos los países con los que comerciábamos bienes y servicios (turismo, especialmente). La recesión de 1991-1993 (zona sombreada B en el gráfico) fue menos duradera, pero la tasa de paro sobrepasó, en esta ocasión, el 24%. Entre ambas recesiones, apenas había descendido la tasa de paro al 16% y, claramente, la escalada creo un característico fenómeno de overshooting, es decir, una sobre reacción del indicador respecto a sus niveles previos. Ocho puntos porcentuales adicionales, sobre la base de 1980, bastantes menos que los de la crisis del petróleo, que fueron unos veinte desde que aquella se iniciara en 1975. Pero suficientes para mostrar los dientes de un mecanismo infernal de destrucción de empleo que todavía se superaría en la siguiente recesión. En efecto, la recuperación entre las dos primeras recesiones mencionadas apenas bajó la tasa de paro en seis puntos porcentuales, pero la recesión que se produjo entre 1994 y 2007, que duró catorce largos años, llevó a un descenso de dieciséis puntos porcentuales en la tasa de paro, y eso que una leve desaceleración en los primeros años del presente siglo, reflejo de la recesión de las «punto-com» en los países avanzados, revirtió en parte la caída de la tasa de paro. No obstante, la tasa de paro alcanzó su nivel de «pleno empleo», a la española, a mediados de 2007 con una tasa de paro del 7,93%. La tercera recesión (zona sombreada C en el gráfico) fue más, pero bastante más, de lo mismo. Es decir, tuvo lugar una rapidísima destrucción de empleo a las primeras de cambio y la tasa de paró escaló desde aquel insólito 8% de junio de 2007 hasta casi el 18% en apenas dos años, para situarse en el 27% en el primer trimestre de 2013, el último año de una recesión laboral que duraría más de cinco años. La cuarta recesión laboral provocada por las consecuencias económicas del confinamiento frente a la Covid-19, no solo ha sido de naturaleza muy distinta a las anteriores sino que ha representado un hito en el manejo de la situación gracias a la generalización de una figura legal que, a pesar de haber sido modificada durante la crisis financiera, en la que apenas se usó en el sector de la automoción con consecuencias muy favorables aunque limitadas, nunca se había utilizado masivamente como entonces: los ERTE3. El resultado ha sido, y lo estamos viviendo todavía, una formidable contención del desempleo que ha roto la espiral explosiva de la escalada secular del desempleo a cada vuelta del ciclo en España y la progresiva absorción de buena parte de los empleos mantenidos en la respiración asistida de los ERTE. Veremos qué nos depara el futuro inmediato.

    La batalla contra la inflación

    Es el momento de ocuparse de la otra circunstancia problemática que nos brinda la economía: la inflación. Ya se ha hecho un breve apunte a lo que se observaba al inicio del periodo analizado: una tasa de inflación del 27%. Para que el lector se haga una idea, un 27% de aumento de los precios en un año supone que una familia que adquiere una cesta básica de la compra valorada en 1.000 euros al mes en el año t, debe pagar en t+1, por esa misma cesta 1.270 euros. O, alternativamente, si solo puede gastar 1.000 euros, comprará un 27% menos de lo que compró el año precedente. O, un casero al que le deben el alquiler de un mes, de 700 euros, cuando se lo paguen un año más tarde recibirá esos mismos euros nominales, pero su poder de compra será solamente de 525 euros. Esto sucedía de manera continua a tasas superiores al 20% en aquellos lejanos años. La inflación es un «impuesto sucio». No se le ve venir. A un ritmo del 20% al año (algo que sucedía en España hace 45 años), 100 euros pierden más del 50% de su valor en solo cinco años. Al igual que, un alquiler de 700 euros que se actualice cada año con ese 20%, pasa a ser de 1.742 euros al cabo de esos mismos cinco años. La inflación erosiona el valor de las deudas nominales de cualquier acreedor, haciendo las delicias de los deudores. Nadie, ni empresas ni familias, puede planificar su futuro, su estrategia, en presencia de una inflación elevada. La inflación desbocada ha llevado a la quiebra a naciones y grupos sociales sin capacidad para defenderse de ella. Llena las arcas de Hacienda por el aumento nominal de las bases imponibles y por la reducción de la carga de intereses reales de la deuda pública; y si las autoridades fiscales no se esmeran, como sucede a menudo en todos los países, incluido España, en actualizar con la inflación la escala de bases imponibles de los impuestos progresivos sobre la renta, las clases medias y populares acaban pagando impuestos como si fuesen pudientes. Se aprecia claramente también en el gráfico de referencia, cómo la inflación acabó pasando del 27% en la segunda mitad de 1977 a un promedio del 1,8% de 1998. Una proeza, así que hay que saludar este resultado para nuestro país. Pero una proeza a la que contribuyeron diversas causas. Nos urge decirlo, ¿no, incomparable gemelo? En 1998, la economía española tenía un examen de alta responsabilidad: su paso al grupo de los países fundadores del euro, la primera moneda que estrenaba la Unión Europea. Un compromiso histórico. Pues bien, además de las razones que se mencionarán a continuación, surge con fuerza la extraordinaria labor realizada por el Banco de España y su Gobernador, Luis Ángel Rojo. Ambos fuimos alumnos del Profesor Rojo y nunca olvidaremos su magisterio y mucho más. Todo lo que un gran profesor, servidor público y figura ejemplar puede aportar a sus alumnos, que es mucho e imperecedero. Si en algo valoras, amable lector, el estilo con el que están escritas estas entradas de Una Buena Sociedad, y la esencia misma de lo que es ese tipo de sociedad, debes atribuírselo a nuestro Profesor Rojo. Otras causas, operantes desde mucho atrás, fueron los ya citados, e «irrepetidos», compromisos sociales y políticos de los Pactos de la Moncloa, que disciplinaron la indexación de los salarios con la inflación esperada en vez de con la denominada «escala móvil» de la inflación pasada4 . También hay que acreditar la sistemática disciplina de los precios hasta 1998 a la globalización y la irrupción de las mercancías fabricadas en China a precios muy reducidos, que crearon una fuerte competencia y la deslocalización de numerosas industrias manufactureras en el periodo. La labor del Banco de España se circunscribió a la preparación de la economía española para su entrada en el euro, y se basó en los estatutos de independencia de los Bancos Centrales europeos cuyos países aspiraban a formar parte del núcleo fundacional de la nueva moneda5 . La crisis financiera trajo, incluso, un conato de deflación que no pasó de un breve periodo, pero que asustó sobremanera a los responsables políticos en todo el mundo. La causa era claramente el déficit de demanda causado por el brutal ajuste de la Gran Recesión de 2009. Pero en España, volvieron a repetirse episodios de deflación en plena recuperación de la actividad y el empleo en 2015 y 2016, prueba de que las dos recesiones del PIB en el periodo de la crisis financiera y la larguísima recesión laboral que las acompañó seguían agitando las aguas profundas de la economía española. Por fin, llegamos a 2020-2021. La recesión de la Covid-10 frena bruscamente la caída de la tasa de paro (llamada, de todas formas, a ralentizar su descenso en 2020) y la relanza desde el 13,8% en que acaba en 2019 hasta el 16,2% en menos de un año. La inflación media en 2020 es del -0,3%. Pero, y aprecien lo vertiginoso de todos estos cambios, en la segunda mitad de 2021, con una fuerte recuperación del empleo, la tasa de paro recupera el nivel de finales de 2019, bajando hasta el 13,3%, mientras que la inflación anual alcanza, en el cuarto trimestre de 2021, un promedio (de las tasas anuales de los tres meses) del 5,8%. Como esta inusitada tasa de inflación, que no se veía desde tres décadas antes (finales de 1991), se debe a un severo problema de oferta por la severa ruptura de las cadenas globales de suministro, evidenciada, a su vez, por el repunte global de la demanda tras la masiva aplicación de las vacunas, resulta que volvemos a experimentar una situación de estancamiento con inflación, como la que se experimentó durante la crisis del petróleo entre 1975 y 1985. Y ahí estamos. La duda es que, incluso si se resuelven los problemas de las cadenas globales de suministro, que obviamente se resolverán ante lo lucrativo que se ha vuelto el sector logístico mundial en estos tiempos, la inflación de costes que se está viviendo acaba cebando una destructiva espiral salarios-precios que podría dar al traste con la recuperación de la actividad y el empleo. ¿Llegaremos a ver alguna vez una tasa de paro por debajo del 8%, como en 1978 o (vista y no vista) en junio de 2007? Hay muchas razones para pensar que este fenómeno inflacionario no durará mucho más tiempo. Las previsiones más fiables hablan de una vuelta al 2% ínter anual o inferior en octubre de 2022. Pero es posible que todavía veamos tasas por encima del 6% en breve. El paro, por su parte, no va a seguir un descenso rápido. Por varias razones. En primer lugar, porque este episodio inflacionista, per se, no estimula la actividad económica, todo lo contrario. Y también, porque el BCE ya ha avisado de que va a retirar poco a poco los estímulos monetarios que tan pródigamente venía aplicando en la última década. Justamente para cortar la espiral salarios-precios que podría formarse. Para 2022, no obstante, se prevé una tasa de paro media anual que oscilaría alrededor del 14,2% (la de 2021 fue del 15,1%) entre valores extremos del 13,1% y del 14,9%; con toda seguridad pues por debajo de la de 2021. Lo que sí es verdaderamente nuevo, observen amigos lectores por última vez el gráfico de referencia, es que este ciclo del paro, el de la Covid-19, por obra y gracia de los ERTE bien aplicados, como se ha hecho esta vez, no tiene nada que ver con los calamitosos ciclos de las tres crisis/recesiones precedentes. La tasa de paro apenas ha oscilado unos tres puntos porcentuales en 2020-2021, cuando en los anteriores episodios recesivos llegaba a oscilar tres veces más en el mismo periodo de tiempo. Esta felicísima circunstancia no ha salido gratis, desde luego, ha costado casi 30 millardos de euros (un 2,5% del PIB). Pero el desempleo masivo que podía haber causado el uso habitual e inadecuado de los ERTE hubiera costado una buena mitad de esa cantidad, así como la profundización de la recesión laboral de la Covid-19 en otra tan seria como las anteriores, siquiera como la de 1991-1994. Diríase que alguien ha llevado a cabo una reforma del mercado de trabajo. ¿ya hemos encontrado la fórmula para mejorar la calidad de los empleos, la productividad de estos o la competitividad de las pymes y reducir la dualidad laboral excesiva que nos aqueja?” José Antonio & Miguel Herce

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