• La tesis de Edgar Morin de que toda realidad compleja, cuando es analizada, diagnosticada y gestionada
    por mentes simples, se convierte en una realidad complicada
    : El Efecto capitalidad y solidaridad interterritorial: el caso español

    Descripción: https://valenciaplaza.com/public/Image/2019/11/EdgarMorincaptura04.png_NoticiaAmpliada.jpg
    https://www.ivie.es/es_ES/nuevo-informe-madrid-capitalidad-economia-del-conocimiento-competencia-fiscal/
    https://old.aecr.org/images/ImatgesArticles/2011/11/03_CADAVAL.pdf

    file:///C:/Users/Manuel/AppData/Local/Temp/Dialnet-CostesYBeneficiosDeLaCentralidadYCapitalidadDeLosG-5730081.pdf

    https://elpais.com/economia/2020-11-27/se-beneficia-madrid-del-efecto-capitalidad.html

    https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20200922/483624799053/efectos-desequilibrantes-en-espana-de-la-capitalidad-madrid.html
    https://www.elconfidencial.com/economia/2020-11-26/madrid-dumping-fiscal-rentas-altas-impuestos_2848544/
    https://cadenaser.com/programa/2021/10/12/hoy_por_hoy/1634018524_697154.html
    https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/dumping-centralista_129_6465903.html
    https://www.informacion.es/politica/2020/09/26/unidos-efecto-capitalidad-madrid-divididos-14153715.html
    https://www.elblogsalmon.com/entorno/efectos-positivos-descentralizar-pais-comunidad-madrid-se-lanza-a-competir-fiscalmente
    https://www.bbva.com/es/sabes-cual-es-el-efecto-de-las-economias-de-aglomeracion-y-de-escala-en-la-ciudad/
    https://www.vozpopuli.com/opinion/expolio-capitalidad-cataluna-madrid.html
    https://www.libremercado.com/2021-02-12/mito-efecto-capitalidad-madrid-6706639/

    Manuel Conthe: La paradoja del riesgo.  «Por qué la política económica tendrá que asumir más riesgos si quiere salvarnos de la próxima crisis»

    https://www.expansion.com/blogs/conthe/2019/05/14/lola-peman-y-la-reserva-federal.html

    En su libro «Hombres Buenos» (Alfaguara, 2015), el conocido académico y novelista español Arturo Pérez-Reverte narra el accidentado viaje a París de Don Pedro Zárate, brigadier retirado de la Real Armada, y de Don Hermógenes Molina, bibliotecario de la Real Academia, a quienes ésta encomendó que trajeran un original de los 28 volúmenes de la Encyclopédie de D’ Alembert y Diderot, obra publicada entre 1751 y 1772 que quintaesenciaba el pensamiento ilustrado y en España había sido prohibida.

    El síndrome de Lola Pemán

    Para documentar su relato, Pérez-Reverte acudió a la biblioteca de la Real Academia en busca de las actas de las sesiones en que se fraguó el viaje. Y al describir tales afanes, hace, casi de pasada, una afirmación memorable cuyo alcance trasciende su relato:

    «No fue fácil consultar las actas. Estaban guardadas bajo siete llaves en el archivo de la Academia, y Lola Pemán, la archivera, pertenecía a esa clase de cancerberos para quienes la forma óptima de conservar un documento es que nadie pueda consultarlo».

    Mis sucintas indagaciones me hacen barruntar que el nombre de la archivera es ficticio, pero su actitud refleja un dilema real que sufre cualquier «cancerbero» (gatekeeper) encargado de controlar una actividad útil que conlleva algún peligro: ¿hasta dónde llevar las cautelas para mitigar el peligro sin dar al traste con la actividad benéfica?. El problema lo vive el conductor cuando, al atravesar un túnel urbano en un día soleado, se pregunta si debe respetar la señal que limita la velocidad a 30 kms/hora en un tramo recto y despejado (como ocurre, por ejemplo, en el que en Madrid conecta la calle Velázquez con la A-2). ¿No es exagerado?

    Errores I y II

    Los estadísticos han acuñado dos imaginativos términos para describir los posibles errores opuestos de un cancerbero: así,

    A.-  incurrirá en «error de tipo I», como Lola Pemán, quien, demasiado desconfiado, peque de excesiva prudencia, rechace una hipótesis cierta («el Sr. Pérez-Reverte no dañará el legajo») y provoque un «falso positivo» (es decir, alguien que, aunque no entraña verdadero peligro, activa la alerta y no pasa el control); y

    B.-  cometerá un «error de tipo II» quien, por exceso de credulidad o confianza, de por buena una hipótesis falsa y haga que no «salte la alarma» en caso de genuino peligro («falso negativo»).

    El problema se les plantea con crudeza a los jueces cuando deben decidir si imponen o no medidas cautelares (como la prisión preventiva) o autorizan o permisos carcelarios a condenados por delitos violentos. Recientemente hemos visto, por ejemplo, un grave error de tipo I (exceso de rigor) en el caso del antiguo presidente del Barça, Sandro Rossell, absuelto de blanqueo de capitales por la Audiencia Nacional tras pasar casi dos años en prisión preventiva por decisión de la instructora; pero también un atroz error de tipo II (exceso de confianza) en el permiso concedido en octubre de 2016 al llamado «violador de Martorell«, un condenado por robo violento, detención ilegal y agresión sexual que aprovechó el permiso concedido para secuestrar, violar e intentar asesinar a una joven en un pueblo de Barcelona. Lograr el justo equilibrio entre esos dos potenciales errores opuestos es un deseable objetivo en muchos ámbitos, tanto ajenos a la economía -¿debe aprobarse un fármaco que salvará muchas vidas, pero que tendrá también algún efecto colateral potencialmente dañino?- como económicos (¿cuánto capital o pasivos susceptibles de reducción exigirle a un banco?). La experiencia enseña que los ciudadanos y la opinión pública -y no digamos los medios de comunicación- siempre serán más críticos (salvo, quizás, en el caso de los jueces) con el cancerbero que no evitó un siniestro (error de tipo II) que con quien, por exceso de prudencia, frustró el desarrollo de una actividad útil (error de tipo I).

    ¿Paradoja del riesgo?

    No es por eso sorprendente que, en el ámbito de la política monetaria, un economista español afincado en Washington, Ángel Ubide, haya llamado «paradoja del riesgo» (La paradoja del riesgo al impacto adverso sobre el crecimiento y el empleo que han provocado la excesiva prudencia y el conservadurismo de los bancos centrales, debido a la asimétrica prioridad que han atribuido a la lucha contra la inflación, a su prematura preocupación por la retirada de los estímulos monetarios que introdujeron para combatir la crisis, y a sus tempranas críticas al crecimiento de la deuda pública que produjo el intento de combatirla). Tales sesgos han acabado provocando en muchas zonas monetarias unas expectativas de inflación a largo plazo inferiores al objetivo oficial del 2% anual y una débil recuperación de la economía mundial Aunque la Reserva Federal no escapa a sus dicterios, Ubide dirige los más acerbos contra la Unión Europea, el Banco Central Europeo y Alemania:

    «Endurecer excesiva y prematuramente la política fiscal debilitó la economía y redujo la eficacia de la política monetaria. Al pretender reducir los cocientes deuda pública/PIB, a menudo los gobiernos debilitaron el PIB e incrementaron dichas ratios, consiguiendo el objetivo contrario al esperado. Igual que sus homólogos de los bancos centrales, los gobiernos y los políticos confundieron la cautela con evitar riesgos, con lo que contribuyeron involuntariamente a crear un entorno más débil y con mayor riesgo». La atrevida tesis de Úbide (en la terminología de este artículo, las autoridades económicas han limitado tanto los estímulos monetarios y fiscales como Lola Pemán el acceso a sus archivos) no es abrazada con entusiasmo desbordante por los prologuistas de su libro (Adam Posen, en el original inglés y Guillermo de la Dehesa, en la traducción al español). Pero hay que reconocer que de su «paradoja del riesgo» y su llamada a una mayor simetría en la persecución de objetivos pueden encontrarse claros retazos en la «Revisión de la estrategia, instrumentos y comunicación de la política monetaria» que la Reserva Federal de los Estados Unidos lanzó en noviembre pasado y que tendrá como hito la conferencia que celebrará en Chicago los próximos días 4 y 5 de junio. El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y su vicepresidente, Richard Clarida, ya han indicado que en esa revisión se analizará si el objetivo de inflación del 2% debiera ser reformulado no como una tasa anual, sino como una media plurianual o una senda del nivel absoluto de precios, de forma que las tasas anuales inferiores al 2% de unos años (misses) se compensen con tasas superiores a ese valor en otros (make-up strategy); y, en lo que atañe a instrumentos, se estudiará si a los instrumentos ya existentes, como las medidas de estímulo cuantitativo (quantitative easing) o el preanuncio de tipos de interés futuros (forward guidance) debieran añadirse otros nuevos (como, por ejemplo, poner un techo a priori al rendimiento de la deuda pública a largo plazo). Parece, pues, claro que la nítida orientación de «normalizar» la política monetaria (esto es, subir progresivamente los tipos oficiales de interés, una vez superada la crisis) ha dado paso gradualmente al estudio de cómo cumplir con eficacia el «doble mandato» (dual mandate) de la Reserva Federal de maximizar el empleo y lograr la estabilidad de precios. «Toda acción conlleva riesgo, así que la prudencia no está en evitar el riesgo, sino en calcular los riesgos que corres y actuar con decisión», escribe Angel Ubide al comienzo de su libro, en cita que atribuye a Maquiavelo. Lola Pemán terminó también por comprender ese inevitable dilema y su decisión final permitió que viera la luz el entretenido relato de cómo la  Encyclopédie llegó a España”

    5 comentarios:

    manuelalgora  #1 15.may.2019 | 11:40

    Tengo una duda sobre su interpretación del libro del Sr. Ubide, ya que según ud atribuye el error al conservadurismo en política monetaria, pero en la cita que hace parece indicarse claramente que fue la política fiscal (recorte de gasto y aumento de impuestos) anuló los efectos de una política monetaria (tipos artificialmente bajos) que era correcta. Yo sí suscribo que hubo una política fiscal incorrecta, no por la reducción del deficit, sino por hacer descansar la misma sobre aumentos de impuestos, ahogando la actividad económica para mantener un gasto público que ya se ha demostrado hasta la saciedad que no genera actividad económica pese a lo que digan los que siguen en atascados en el conocimiento económico de 1936

    joseblog  #2 15.may.2019 | 18:07

    Parece lógica la idea de una inflación plurianual compensada. En Europa se han dado dos extremos opuestos, uno, el de las restricciones para contener la inflación con las consecuencias mencionadas; otro, el de un insaciable intento de ordeñar la vaca mientras se habla con ella en el idioma tribal en un ilusionado afán de que nos entienda, recurriendo a culpabilizarla cuando, agotada, la vaca deja de dar leche; aquí es imprescindible fijar un tope de deuda porque las compensaciones funcionan cuando van acompañadas de correspondencias y simetrías que preserven la vida de la vaca; el riesgo, entonces, debería cubrir las desviaciones de la actividad, no tratar de solucionar éstas dejando de dar de comer a la vaca o agotándola hablando con ella el idioma tribal mientras se la ordeña insaciablemente. Para que la previsión del riesgo sea lo más real posible y no caiga en la ambigüedad, también es necesario saber que el falso negativo puede ser infinito frente al falso positivo.

    manuelalgora  #3 15.may.2019 | 18:21

    Hay un fetichismo equivocado sobre la política monetaria que ha llevado a abusar de la misma pensando que podía resolverlo todo. Por eso ahora no tiene ningún efecto. Los USA tienen pleno empleo y crecimiento con una política que si acaso es más restrictiva que la ultralaxa de UE (y Japón) ¿por qué? Porque la UE tiene un problema de excesiva regulación y coste de la administración que lastra la actividad económica. Para pagar a un señor por un trabajo 1.000 euros la empresa tiene que ingresar 1650 sólo para pagar la seguridad social, y el cliente, que además paga el IVA, paga 2000. En esas condiciones muy pocos negocios pueden pagar trabajo, y darles capital barato es como darle Viagra a un difuntoMConthe ç

    Manuelalgora #4 16.may.2019 | 00:49


    Ubide critica también al BCE: «La decisión inicial del BCE de priorizar la provisión de liquidez a los bancos en lugar de comprar bonos soberanos a gran escalase vio claramente influenciada por la fuerte oposición a la compra de activos por la clase política alemana, más preocupada por el posible impacto negativo de la compra de activos sobre la disciplina fiscal que por reforzar la economía con la cantidad adecuada de estímulo. Cuando finalmente el BCE empezó a comprar bonos soberanos, gran parte del daño económico ya estaba hecho» (p.25).

    manuelalgora

    #5 16.may.2019 | 10:43

    @MConthe En este párrafo si se critica una actuación que podría tener efectos contractivos sobre la política fiscal (reduciendo la financiación disponible a los gobiernos) y la monetaria (produciendo una subida de tipos sobre esa financiación escasa). No sé cómo se explica Ubide porque no he leído su libro y por lo que ud cuenta no es una inversión atractiva, pero el hecho es que los tipos de interés empezaron a bajar en picado en 2010 y no han subido hasta la fecha por lo que no ha habido un encarecimiento ni por escasez ni por otra causa. Esto revela que la situación no es la estándar que Ubide parece creer que existe sin el mundo real. Cualquier limitación a la liquidez no ha restringido el uso de capital porque el tejido productivo está demandando muy poco, y eso es por problema de esclerosis en el sistema, no por falta de capital

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    BACH PARA VIOLÍN Y/O PIANO

    Esta es una breve comparación sobre una obra básica de la Historia de la Música: la Chacona de la Partita número 2 en re menor BWV 1004 de Bach. Por un lado, escuchen el original tocado por un violinista de 65 años (cuando se decidió a grabar las sonatas y partitas para violín, Milstein tenía ya más de 60 años); después, una preciosa adaptación para piano (solo para una mano, que basta para tocar todas las notas del violín) de Johannes Brahms, por un pianista de 22 años.

    Chacona de la Partita nº 2 en re menor para violín, por Nathan Milstein (París, 1969):

    https://www.youtube.com/watch?v=EmLH5XtFLt4

    Transcripción de Brahms para piano, para la mano izquierda, Daniil Trifónov:

    https://www.youtube.com/watch?v=Ljb5MvKv0Hw

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Descripción: Descripción: Libros de transhumanismo

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Barry  Eichengreen: La globalización del capital. «Historia del Sistema Monetario Internacional»

    Descripción: La globalización del capital "Historia del Sistema Monetario Internacional"
    https://www.kobo.com/ca/fr/ebook/la-globalizacion-del-capital-3a-ed

    Alfonso Galindo : Diez mitos de la democracia. Contra la demagogia y el populismo

    file:///C:/Users/Manuel/AppData/Local/Temp/Dialnet-DemocraciaVersusPopulismoEntreElMitoYElDogma-7327518.pdf

    Sergio C. Fanjul entrevista a Byung-Chul Han: “El móvil es un instrumento de dominación. Actúa como un rosario”

    Descripción: El pensador Byung-Chul Han, fotografiado en Barcelona en febrero de 2018.
    https://elpais.com/ideas/2021-10-10/byung-chul-han-el-movil-es-un-instrumento-de-dominacion-actua-como-un-rosario.html

    Jesús Fernández entrevista a Enrique Bunbury: «Confío en la capacidad del ser humano para el pensamiento crítico; sólo hay que dudar un poco»

    Descripción: Bunbury
    https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2021-10-11/entrevista-a-enrique-bunbury-por-exilio-topanga-confio-en-la-capacidad-del-ser-humano-para-el-pensamiento-critico-6826720/

    Jordi Benítez entrevista a Rafael Pampillón: «Sánchez subió los impuestos cuando lo que se necesitaba era lo contrario»

    Descripción: Rafael Pampillón es catedrático emérito de Economía Aplicada en el CEU y profesor de IE Business School
    https://www.eldebate.com/economia/20211011/rafaelpampillon-tasa-paro-alta-deberia-dar-lugar-revueltas-manifestaciones-rara-vez-producen.html

    ¿Vuelta a los 70? .Cuando la crisis energética llevó a Reino Unido a la ‘semana de tres días’ para racionar la electricidad La historia no siempre se repite, pero suele rimar. Precisamente cuando se habla de que el fantasma de la estanflación amenaza con volver desde los años 70, la crisis energética que tanto daño está haciendo a Europa recuerda a lo ocurrido en Reino Unido en la misma época. Con unos precios de la electricidad y el gas natural en máximos históricos, algunos británicos no habrán olvidado lo sucedido entre 1973 y 1974, cuando los problemas en torno al sector del carbón hicieron al gobierno instaurar la ‘semana de tres días’ para racionar el consumo eléctrico. A comienzos de los 70, la principal fuente de energía en Reino Unido era el carbón. Esto llevaba aparejada la importancia estratégica del sector minero y el relativo poder e influencia en términos laborales de los mineros. Con una inflación que campaba por sus anchas -la crisis mundial del petróleo arañaba-, los sindicatos de mineros empezaron a reclamar subidas salariales para no perder poder adquisitivo. La negativa del entonces gobierno conservador a los porcentajes exigidos agravó el choque, tambaleándose el suministro de carbón. Aunque en una votación sindical celebrada en noviembre de 1973 la propuesta de huelga no salió adelante -en 1972 las reivindicaciones de los mineros acabaron en violentos episodios-, sí se aplicó una prohibición de las horas extraordinarias con el objetivo de reducir la producción a la mitad. Esta acción perjudicó a la industria del carbón. Ante el miedo de que las reservas empezaron a agotarse, el Ejecutivo liderado por el conservador Edward Heath anunció el 13 de diciembre de 1973 un paquete de medidas para reducir el consumo de electricidad, destacando entre ellas la ‘Orden del Trabajo de Tres Días’, que entraba en vigor a medianoche del 31 de diciembre. La norma contemplaba que, a partir del 1 de enero de 1974, el consumo de electricidad de la actividad comercial se limitase a tres días consecutivos determinados por semana, prohibiendo a los comerciantes abrir más horas en esos días.  Aunque los considerados servicios esenciales (hospitales, supermercados o imprentas de periódicos) quedaban exentos, las cadenas de televisión tenían que dejar de emitir a las 22.30 horas para reducir el consumo energético. Los bares y pubs fueron los establecimientos que más lo notaron, ya que se vieron abocados al cierre. Las restricciones se levantarían el 7 de marzo de 1974. La repercusión en la opinión pública fue notoria, mientras la cuestión devino en un pulso entre los mineros y el gobierno, si bien sin una conflictividad en las calles como la que se vio en 1972. Ahora que se ha visto al gobierno de Boris Johnson mandar a los militares a conducir camiones con gasolina hasta las estaciones de servicio por escasez de conductores, en aquella época se promovió que los militares transportasen el carbón y atendieran las centrales eléctricas. El principal representante sindical de los mineros exclamó: «¡No se puede excavar carbón con bayonetas!». En medio de esta situación, Heath convocó las elecciones generales para febrero del 74 preguntando retóricamente a los votantes en la campaña que quién gobernaba Reino Unido: si el Ejecutivo o los mineros. En esas jornadas precisamente los mineros sí aprobaron la huelga. Las elecciones dejaron lo que se conoce como un hung parliament o ‘parlamento colgado’, con los conservadores con una mayoría de votos y los laboristas con más asientos en la Cámara de los Comunes. Finalmente, el laborista Harold Wilson volvió al poder con un gobierno en minoría y levantó la ‘semana de tres días’ subiendo enseguida el sueldo a los mineros. En octubre hubo nuevas elecciones y los laboristas reforzaron su mayoría.Salvando las distancias con el presente, algunos encuentran paralelismos. «Con el bajo suministro de gas en Europa, los precios del gas han aumentado considerablemente. Esto debería amortiguar la demanda, en particular la de electricidad, al cambiar el comportamiento de los consumidores de energía. También puede provocar una versión del siglo XXI de la semana de tres días«, expone en un comentario semanal reciente Paul Donovan, economista jefe de UBS Global Wealth Management.  «Las oficinas son ineficientes desde el punto de vista económico y medioambiental. La típica mesa de oficina estaba ocupada 24 horas a la semana antes de la pandemia, pero las luces se dejaban encendidas y la oficina se calentaba durante mucho más tiempo. En plenos confinamientos en Reino Unido y Europa el consumo de electricidad cayó más de un 10%. Cuando se levantó la normativa, los nuevos hábitos de trabajo mantuvieron el consumo de electricidad entre un 5% y un 10% menos durante gran parte de 2020», continúa Donovan. Ante la perspectiva de un invierno complicado si las temperaturas bajan demasiado con precios en máximos, ¿cambiarán los hábitos laborales? «En el sector de los servicios, el trabajo híbrido implica que, por el momento, muchas personas acuden a la oficina sólo dos o tres días a la semana. El aumento de los precios de la electricidad podría hacer que más personas trabajen desde casa durante más tiempo en invierno, lo que reduciría un poco la demanda de electricidad», sentencia Donovan. Todos a mirar el termómetro”  Mario Becedas

    https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11427346/10/21/Vuelta-a-los-70-Cuando-la-crisis-energetica-llevo-a-Reino-Unido-a-la-semana-de-tres-dias-para-racionar-la-electricidad.html
    “Los “Misterios” delos Presupuestos PGE 2022   Este miércoles se presentan los Presupuestos 2022, aprobados el jueves. El Gobierno  los vende como “el mayor gasto de la historia” (verdad), para consolidar la recuperación y beneficiar a pensionistas, funcionarios, jóvenes y familias desfavorecidas. Pero no aclara los “misterios” del Presupuesto. ¿Cómo pueden aumentar el gasto sin subir los impuestos? ¿Cómo pueden gastar más y reducir el déficit público a la mitad? El Gobierno no hace “milagros”: cuadra las cuentas públicas gracias no al dinero europeo (aporta “sólo” el 14% del gasto total) sino a la mayor recaudación fiscal, porque espera ingresar un 20% más (sobre 2020) gracias al fuerte crecimiento económico (+7% PIB). Y no dice que el 85% de esta recaudación la pagaremos los ciudadanos normales, en la Renta, al comprar (IVA) o echar carburante, pagando sólo un 15% las empresas y los más ricos. Y pueden gastar más y bajar el déficit porque ahorran 26.000 millones en intereses de la deuda, paro y ERTEs. Lea para entender las claves de estos «misteriosos» Presupuestos para 2022. Enrique Ortega 

    Los Presupuestos de un país, España, se hacen al revés que los de una familia: no se mira lo que uno ingresa o gana para ver lo que uno puede gastar sino que se empiezan las cuentas fijando el techo de gasto que se puede hacer (el gasto no financiero a controlar, que es el gasto total menos el gasto financiero (deuda), el pago del desempleo, los gastos financiados por la UE y las transferencias a autonomías y Ayuntamientos, según la AIReF). Es una imposición de la Unión Europea, que forzó a España (y al resto de paises del sur) a aprobar una Ley de Estabilidad Presupuestaria en 2011, endurecida por el PP en 2012, para controlar el gasto y con ello el déficit público. Para 2022, sin estar en vigor el tope del déficit (lo ha levantado Bruselas hasta 2023, por la pandemia), el Gobierno ha presentado unos Presupuestos con un tope de gasto no financiero de 196.142 millones de euros, un gasto “histórico”, aunque sólo 45 millones más de gasto no financiero que en 2021 (196.097 millones), también “histórico”.  Una vez fijado el tope de gasto no financiero, queda resolver el problema principal: cómo conseguir los ingresos para pagarlo. Y sobre todo, cuando se quiere gastar mucho más de lo habitual, porque el techo de gasto para 2022 (recordemos: 196.142 millones) es mucho mayor que el gasto en 2020 (+68.542 millones, un 53% más) y casi el doble que en 2018 (119.834 millones), cuando los últimos Presupuestos de Montoro. Y aquí llega el primer misterio de estos Presupuestos: ¿Cómo se puede gastar un 53% más sin subir los impuestos? Porque el Gobierno dice que no va a tocar los impuestos en 2022, salvo un mínimo retoque a las grandes empresas (sube el tipo mínimo efectivo en Sociedades al 15%), para contentar a Podemos, una concesión “populista” de cara a la galería que es muy poco efectiva: sólo se aplica sobre la base imponible  (que es la cuarta parte de los beneficios, tras los ajustes fiscales) , con  lo que afectará sólo a 1.070 grandes empresas (el 12% de las grandes), que pagarán 400 millones más en 2022 (+373.000 euros de impuestos cada una…). Así que si no suben impuestos a las grandes empresas (ni a los más ricos), ¿Cómo consiguen gastar 68.542 millones más de lo habitual en 2022? Algunos creen que es por porque va a llegar mucho dinero de Europa. Eso ayuda, pero poco: se esperan recibir 27.633 millones de euros de Fondos europeos, una cantidad vital pero que sólo supone un 14% del tope de gasto no financiero. Así que tiene que haber otra vía para “cuadrar los ingresos”. Y esa vía es la recaudación fiscal, que dará un salto en 2022, gracias al fuerte crecimiento de la economía que el Gobierno espera (+7% subida del PIB el año próximo). Y con ello, la recaudación de impuestos, sin subirlos, va a aumentar 38.301 millones en 2022 (+19,73%) sobre lo recaudado en 2020. Así que ya tenemos solución al “misterio”: se va a hacer un gasto histórico porque se espera una recaudación de impuestos histórica, no sólo por los Fondos UE. Y ¿Quién paga esta recaudación récord? Se lo pueden imaginar… Pero los Presupuestos 2022 lo reflejan claramente: el 85% de lo que se espera recaudar procede de los ciudadanos normales, los que pagan impuestos con la Renta, al comprar (IVA) o al echar carburante o comprar alcohol y tabaco (impuestos especiales). De los 232.352 millones que espera recaudar Hacienda en 2022, 100.132 millones los ingresará con el IRPF (que en un 85% pagan los asalariados y pensionistas), 75.651 millones por el IVA (consumo, la mayoría de las familias), otros 21.843 millones de impuestos especiales (carburantes, luz, alcohol, tabaco) y el resto (10.224) son otros ingresos. Y las empresas sólo aportarán 24.477 millones en el impuesto de sociedades (la cuarta parte que IRPF), la mitad de lo que pagaban en 2007 (44.823 millones), gracias al múltiple abanico de exenciones y desgravaciones fiscales que permitió a las empresas pagar un 8,3% sobre sus beneficios en 2020, menos que las pymes y los particulares. Y mientras, los ingresos por IRPF , que pagamos el resto, crecieron de 81.879 millones (2007) a 100.132 (2022). Aclarado cómo y quién paga el gasto histórico del Presupuesto, queda desvelar otro “misterio”: ¿Cómo se puede gastar más en 2022 y a la vez rebajar a la mitad el déficit público? (del -11% del PIB en 2021 al -5% prometido a Bruselas en 2022). Aquí tampoco hay “milagros” para cuadrar las cuentas. Por un lado, se rebaja el déficit porque se recauda más aunque se gaste más. Y por otro, hay “un truco”: se ahorran el año que viene 26.000 millones de gasto que no se va a hacer y que puede ir a otras partidas, sobre todo a pagar las pensiones y mejorar el gasto social. Las 3 partidas de ahorro son los intereses de la deuda pública (-1.490 millones en 2022, porque baja la deuda, del 120% del PIB en 2020 al 115,1 por 100, y además pagamos intereses más bajos, gracias a las compras del BCE), el gasto en desempleo (-2.555 millones, porque se espera bajar el paro del 15,2 al 14,1%) y sobre todo el gasto en ERTEs (-22.000 millones si dejan de necesitarse en abril). Así que, entre el aumento esperado de recaudación fiscal (+17.357 millones), los Fondos europeos (27.633 millones) y los ahorros en tres partidas (-26.000 millones), son casi 71.000 millones más, para gastar (solo +45 millones, una mínima parte) y sobre todo para rebajar drásticamente el déficit (71.000 millones) y dar una señal a Bruselas de que “somos serios y cumplidores”, que no nos tendrán que aplicar la disciplina fiscal (“recortes”) en el futuro (2023), porque prometemos bajar el déficit, al 5% del PIB ahora (2022), al 4% en 2023 y al 3,4% en 2024. Así se entiende otro “misterio” de estos Presupuestos: suponen un gasto histórico (aunque similar al de 2021), pero podría haberse optado por gastar más. Y no se ha hecho para mandar un mensaje (Calviño) de estabilidad presupuestaria a Bruselas y evitar futuros “recortes” y “problemas con los mercados”. Visto el marco general de los Presupuestos 2022, veamos las decisiones políticas de gasto, que alcanza el año que viene un total de 458.956 millones de euros, sumando al techo de gasto no financiero (los 196.242 millones «controlados»), los gastos financieros (intereses deuda), el desempleo, el gasto financiado por la UE y las transferencias que se hacen a autonomías y Ayuntamientos. Casi medio billón de gastos públicos para 2022 que pretenden afianzar la recuperación y el crecimiento, por dos vías: aumento de las inversiones públicas y fomento del consumo, con múltiples transferencias a pensionistas, funcionarios, jóvenes y familias, a lo que el Gobierno llama “la clase media y trabajadora”.  El motor clave de la recuperación van a ser las inversiones públicas, que saltan a 40.238 millones de euros, otro “máximo histórico” gracias a los Fondos europeos: eran 39.340 millones en 2021 (por la pandemia), pero rondaban los 15.000 millones entre 2015 y 2020 y fueron sólo 12.801 millones de inversión pública en 2012 (primer Presupuesto de Rajoy). La mayoría de estas inversiones van a la industria y la movilidad (19,8%), la tecnología (19,6%), las infraestructuras (9%), el comercio, turismo y pymes (7,1%), la educación (5,8%), más todas las inversiones horizontales para digitalizar la economía y luchar contra el Cambio Climático. Todas estas inversiones públicas buscan ser una locomotora de inversiones privadas, para modernizar la economía y aprovechar el gasto y los Fondos europeos para conseguir una economía para competitiva, entre 2021 y 2023. El otro gran frente del gasto son los gastos sociales, también “históricos”, porque suponen ya 248.391 millones, el 59% del gasto presupuestario. Tienen un doble objetivo: atender necesidades sociales e inyectar dinero a la economía para que las familias gasten y consuman más, para que la economía crezca más. El principal gasto social de los Presupuestos 2022 son las pensiones, que se llevarán 171.165 millones (+4,8%), casi un 40% de todo el gasto. El año que viene entra en vigor la reforma de las pensiones (aprobada con el voto en contra de PP y Vox), que contempla subirlas cada año lo que suba el IPC del año anterior: para 2022, la inflación media (de noviembre 2020 a noviembre 2021) se espera suba un +2,3%, que será lo que se revalorizarán las pensiones el año que viene (+3% las mínimas). La 2ª mayor partida de gasto irá a pagar los intereses de la deuda pública (30.223 millones, -4.7%) y la 3º el pago del desempleo (22.457 millones,-10,2%), seguido del pago a los 2,8 millones de funcionarios (19.229 millones de gasto en 2022,+3,8%), que tendrán una subida del +2%, aumentando además las plantillas (el 110% de las jubilaciones), tras unas ofertas de empleo público muy importantes en los últimos años (+109.718 empleos públicos entre 2018 y 2021), para paliar los recortes hechos a partir de 2012 por los gobiernos de Rajoy. Y el 5º gasto prioritario será Ciencia (I+D+i) y digitalización: 13.298 millones, más del doble (+88,5%) que en 2020. A partir de ahí, otras partidas de gasto del Presupuesto 2022 son menores, aunque algunas crecen mucho más que la media (+3,6%) para 2022: Seguridad Ciudadana y Prisiones (10.149 millones, +4,3%), Defensa (9.791 millones,+7,9%), Fomento del empleo (7.648, +10,1%), Servicios sociales (6.154 millones, +20,3%, con un salto del +23% en las ayudas a la Dependencia, un aumento del +43%  en el bono social térmico y 40 millones más contra la pobreza infantil), Sanidad y vacunas (6.606 millones, +10,2%), Educación (5.023 millones, +10,6%), Acceso a la vivienda (3.295 millones, +33,9%), Política Exterior y Cooperación (2.254 millones, +25,6%) y Cultura (1.589 millones, +30,2%), según los documentos presentados. Otra novedad importante de los Presupuestos 2022 es que se aumentan mucho las transferencias a autonomías y ayuntamientos, responsables de muchos gastos básicos. Así, mientras conocemos el desglose de 2022, se anuncia que las autonomías va a recibir r en los 4 años de Gobierno Sánchez (2019-2022) un total de 490.161 millones de los Presupuestos, 130.000 millones más de los que recibieron en los últimos 4 años de Rajoy (360.950 millones en 2014-2017). Y los Ayuntamientos recibirán 23.350 millones del Estado en 2022 (+17%). Además, el 39% de los Fondos Europeos esperados (27.633 millones) irán a las autonomías (8.712 millones) y Ayuntamientos (2.050 millones), según Hacienda. Una novedad de los Presupuestos 2020 son los gastos destinados a los jóvenes: 12.550 millones de euros, más del doble que en 2021 (+84,8%), partidas incluidas en 13 Ministerios. Destacan el gasto en digitalización (3.139 millones), becas (2.199 millones para 808.517 beneficiarios), fomento del empleo (2.144), Formación Profesional (2.075), Ciencia e innovación (1.684) y dos nuevos cheques para jóvenes: un cheque cultural (210 millones para gastar en cultura, del que se beneficiarán 475.000 jóvenes) y un cheque vivienda (250 millones para pagar 250 euros al mes a jóvenes con trabajo que ganen menos de 23.725 euros, lo que beneficiará a unos 40.000 jóvenes). Ya sabemos cómo quieren gastarse en 2022 el dinero público que sale mayoritariamente de nuestros bolsillos. Suena bien, pero para que el Presupuesto 2022 salga hace falta que España crezca mucho, tanto el año que viene (un +7% el PIB) como este año 2021: hace falta que la recuperación se consolide en el tercer y 4º trimestre, ya que el Gobierno apuesta por crecer un +6,5% en 2021 y, de momento, sólo hemos crecido un 0% en el primer trimestre y un +1,1% en el 2º trimestre, según el INE. Si la economía no se recupera con más fuerza este otoño –invierno, será difícil crecer un +7% en 2022. De hecho, la OCDE apuesta porque crezcamos en 2022 un +6,3%, lo mismo que prevé la Comisión Europea . El problema de crecer menos es que Hacienda recaudará menos y sólo tendrá dos caminos: o gastar menos de lo presupuestado o tener más déficit, algo que sería mal visto en Bruselas. Las cuentas públicas son una estrategia que apuesta a una carta: crecer mucho más este año y el que viene (más que Europa, que espera crecer el 4,5% en 2022), para poder recaudar lo suficiente como para gastar lo previsto y así conseguir crecer y modernizar de paso la economía española. Por eso nos jugamos mucho con estos Presupuestos. Primero, crear más empleo: la previsión es crear 531.000 nuevos empleos en 2022 y superar los 20 millones de españoles trabajando (y consumiendo y pagando impuestos y pensiones). Y segundo, modernizar la economía española, invirtiendo en industria, digitalización, medio ambiente y servicios públicos, aprovechando los Fondos europeos y la mayor recaudación, para ser más eficientes y competitivos en el futuro, con objeto de ser menos vulnerables en la próxima crisis. Todo ello, crecer y modernizarse, exige gastar bien y cumplir con agilidad y eficacia el Plan de recuperación. Un reto que exige colaboración social (empresas, sindicatos y ciudadanos) y política (Estado, autonomías, Ayuntamientos). Hay que cambiar el país en esta década. Si los Presupuestos 2022 están “en el alero”, pendientes de que España crezca lo esperado por el Gobierno (y que casi nadie comparte), están aún más en el aire porque ahora tienen que ser aprobados en el Congreso, donde el PSOE y Podemos sólo tienen 155 votos y necesitan 21 votos más para ganar la enmienda a la totalidad que seguro presentarán PP, Vox y Ciudadanos (149 votos). Eso les exige pactar los Presupuestos al menos con ERC (13 escaños) y PNV (8), además de intentar el apoyo de otros pequeños grupos, como consiguieron con los Presupuestos 2021 (apoyados por 188 votos de 11 partidos). Ahora, el Gobierno lo tiene más difícil (quizás no cuente con PDeCAT), la negociación será dura y compleja, con todos los partidos buscando contrapartidas. Y todos sabiendo que, si tensan demasiado la cuerda y no se aprueban estos Presupuestos, caería el Gobierno y habría elecciones. Un riesgo que pondría en peligro la recuperación.”   Javier Gilsanz

    https://economiaaloclaro.blogspot.com/2021/10/los-misterios-de-los-presupuestos-2022.html

    Explicando economía a través de las aficiones de los clubes de fútbol  ¿Para qué sirve la afición de un club de fútbol? ¿Solo para animar a sus jugadores y reportar ingresos al club por las entradas y demás (merchandising, televisiones, etc.)? ¿O acaso tienen alguna influencia sobre el resultado final del encuentro y por tanto sobre el éxito del club? Si considera Vd. que esto último es cierto, ¿por qué vía cree que puede lograrse? Supongo que estará pensando que los ánimos-cánticos-gritos realizados por las aficiones a sus equipos mejoran la autoestima de los jugadores locales al mismo tiempo que convierten en erráticos a los visitantes. Aunque lo anterior fuera cierto (no entraré a evaluarlo, por ser casi un dogma de fe), existe otro mecanismo de influencia: a cualquier estadio de fútbol la afición no solo va a disfrutar del encuentro y animar a su equipo….sino a tratar de ejercer presión sobre los jueces: el equipo arbitral. Y aquí está la vía que relaciona la afición con el resultado, la misma que nos permite relacionarlo a su vez con la Economía. Síganme, ¡comienza el partido…!

    ¿Qué se había encontrado en el fútbol?

    Como hemos adelantado, la hipótesis es que el equipo de árbitros que ejerzan de jueces en el partido de fútbol puede verse influido por el ambiente en las gradas. Pero, ¿cómo determinar la influencia de las gradas en los resultados? Uno de los trabajos pioneros en esta cuestión es el de Garicano et al (2005), donde los autores demuestran que existe favoritismo hacia el equipo local cuando hay presión social, proveniente de las gradas. En el artículo analizaron dos temporadas de la liga de fútbol masculino profesional en España, concretamente la 1994-1995 y la 1998-1999, en las que además hubo un cambio normativo entre ambas, ya que tras las 1994-95, las victorias comenzaron a valorarse con tres puntos (anteriormente La Liga puntuaba dos cada partido ganado). Este hecho además permitía identificar mejor el efecto. Los resultados son relevantes. Dado que los árbitros tienen discrecionalidad sobre el tiempo extra que conceden al partido para compensar las interrupciones del juego, encuentran que: 1) los árbitros recortan tiempo sistemáticamente cuando el equipo de casa va ganando; 2) si la recompensa por ganar es mayor, modifican aún más su comportamiento. De hecho, los autores encuentran que estos resultados (hay más en el artículo) se hacen básicamente para satisfacer a la multitud de personas que hay en las gradas. Y cuanta más personas haya, más lo hacen.Un análisis más reciente es el de Colella, Dalton y Giusti (2021), quienes estudiaron si tuvo influencia en los resultados de los partidos de fútbol en Argentina el que el Gobierno prohibiese, por seguridad nacional en 2013, la asistencia de aficiones visitantes a dichos encuentros. El principal resultado que encuentran, utilizando como contrafáctico partidos de Copa contemporáneos, es que los equipos visitantes tienen de media un 20% más de probabilidades de perder sin la presencia de sus hinchas (aquí un hilo Reade et al (2020), estiman los efectos de la ausencia de aficiones desde la temporada 2002/03 en competiciones de fútbol masculino en Europa: la UEFA Champions League, la UEFA Europa League, la Liga Francesa, las Series A, B y C italianas, así como la Coppa de Italia. Los autores no encuentran efectos significativos sobre los resultados de los partidos (no se ganan más o menos por no haber público), pero sí sobre la severidad de los castigos que el árbitro infringe a los equipos visitantes ya que, sin público, estos reciben menos tarjetas amarillas. Este resultado podría reducir la ventaja de jugar como local por los equipos más débiles frente a los más importantes de cada competición, ampliando las diferencias entre ellos. En resumen: el apoyo moral de la afición sí influye en el resultado, de una u otra forma. La pandemia ha generado un experimento natural que, aunque con limitaciones, permite a los investigadores analizar los efectos por la ausencia de público en los estadios y centros deportivos. Y estos están respondiendo a ello con varias líneas de investigación. El primero que quisiéramos destacar es el trabajo de Colella, quien con datos de la Serie A italiana muestra que los jugadores potencialmente expuestos a insultos racistas en el fútbol mejoran su rendimiento cuando los estadios están vacíos. Así, el rendimiento de los futbolistas no-blancos mejoró cuando no había aficionados en una media del 1,2% y, cuanto más oscura su piel, mayor la mejoría (vea resumen en The Economist). Bryson et al (2021), estudian 23 ligas profesionales de fútbol en la temporada 2019/20, incluyendo 369 equipos de fútbol y 472 árbitros. En su base, el 23% de los partidos se realizó a puerta cerrada por el Covid-19. Al igual que previo a la pandemia, la ausencia de público no tuvo efectos sobre el resultado final, pero sí sobre las tarjetas amarillas al equipo visitante, que se redujeron un 33%.En la misma línea, Cueva (2020) analiza 41 ligas de fútbol de 30 países diferentes y, tras la pandemia, los equipos locales reciben más tarjetas rojas y amarillas y les pitan más faltas. En el artículo sí encuentra cambio sobre los resultados, dado que disminuyen el número de victorias de los equipos locales. Similares datos aporta el trabajo de Hill y Van Yperen (2021). Los datos de la Bundesliga alemana son estudiados por Cohen et al (2021) que no solo sustentan el resultado de otros trabajos sobre las tarjetas amarillas, sino que demuestran que el efecto de la presión del público sobre las decisiones del árbitro depende de la medida en que el árbitro considere dicha presión comprensible o razonable (o incluso justificada): si el árbitro se equivocó previamente en contra del equipo local, es más probable la compensación con tarjetas en contra del otro equipo. Un detalle: el VAR reduce el número de errores de los árbitros, pero no tiene ningún efecto sobre el número de tarjetas amarillas ni sobre el número de goles. Otro momento importante del fútbol se encuentra en los penaltis. Ferraresi y Gucciardi (2021) estiman que la probabilidad de fallar un penalti aumenta para los equipos locales que juegan a puerta cerrada, y disminuye para los visitantes. Finalmente estos resultados no son exclusivos del fútbol y, por ejemplo, Fioravanti et al (2021) concluyen que los equipos locales de rugby han ganado menos partidos y su diferencia de puntos ha disminuido durante la pandemia.

    Y todo esto, ¿qué relación guarda con la economía?

    El primero y más evidente es la afección de la ausencia de público sobre las apuestas deportivas y relacionados. Para la liga alemana, Winkelmann et al (2021) encuentran que las casas de apuestas tuvieron problemas para ajustar las cuotas de acuerdo con la desaparición de la ventaja de jugar en casa durante la pandemia, lo que abre la puerta a oportunidades para estrategias de apuestas rentables. Pero el más relevante es el mensaje que se puede extrapolar de aquí. Hay múltiples situaciones en la vida que se pueden ver afectadas por la presión externa. Si las personas que deben impartir justicia se ven influidas por las multitudes que les «gritan» (vía twitter, periódicos, redes sociales en general, etc.), sus decisiones pueden no ser completamente honestas. Y los resultados finales alterados. Y, entonces, la economía y la sociedad alcanzarán resultados ineficientes (o incluso injustos)” Juan Luis Jiménez

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