• Descripción: m., el hijo del siglo-antonio scurati-9788420437941
    https://www.elconfidencial.com/cultura/2020-01-15/antonio-scurati-m-el-hijo-del-siglo-fascismo-entrevista_2411908/

    Alain Finkielkraut y Eric Zemmour. El presente texto se propone responder a dos preguntas: ¿En qué medida los intelectuales neorreaccionarios en Francia influyen en la opinión pública? ¿Por qué esta corriente de pensamiento que defiende tesis radicales es una de las más perceptibles en el país galo? Para ello, se describe y analiza el trabajo de los pensadores Alain Finkielkraut y Eric Zemmour.

    Zemmour viene de la comunidad judía de Argelia; Finkielkraut, de una familia polaca que huyó de los campos de Auschwitz. Uno es profesor, filósofo y escritor; el otro, un crítico de programas de televisión que hablan de la sociedad gala. Alain Finkielkraut y Eric Zemmour, ambos calificados como “neorreaccionarios”, representan a algunos de los intelectuales franceses más conocidos del periodo contemporáneo. Manifiestan la indignación y la crítica hacia el fundamentalismo islámico, la incapacidad gubernamental y la nueva derecha que se presenta como la alternativa política efectiva.

    Eric Zemmour nació el 31 de agosto de 1958 en una familia de origen modesto. Después de estudiar en el Institut Politique de Paris, fracasa dos veces para entrar a l’Ecole Normale d’Administration. Sin embargo, en 2006 formó parte del jurado. Ahora se califica a sí mismo como el “digno heredero del periodismo francés”. A partir de 1986, Zemmour empezó a hacer periodismo en el Quotidien de Paris; este fue el principio de una larga carrera. Trabaja en Le Figaro, Marianne o Valeurs Actuelles. Su periodismo no tiene siempre la misma línea política. Votó por el izquierdista Francois Mitterrand en 1981 y 1988, y por el candidato de la derecha en 2007 Nicolas Sarkozy. A partir de 2003, participó en la emisión de televisión “Ca se dispute”; y después, en “On est pas couché”, donde tuvo que criticar libros, películas y recopilaciones.Desde el 4 de enero de 2010 anima una emisión en la cadena de radio rtl “Z come Zemmour” donde critica la actualidad. Su facultad para atacar tanto a políticos de izquierda como de derecha es la misma. Sin embargo, Jean Marie Lepen, el líder de la extrema derecha francesa, consideraba a Zemmour como “unos de los únicos que actúan correctamente con ella”. Para Eric Zemmour, la política hace parte de su trabajo y de sus pasiones. Escribió algunos retratos políticos sobre Edouard Balladur (Balladur, immobile à grands pas, 1995) o Jacques Chirac (L’Homme qui ne s’aimait pas, 2002). Ganó el premio de la “libertad de expresión” en 2010. Después de su experiencia en la radio, publicó un libro para que “caigan las máscaras”: Le bûcher des vaniteux, en 2011. Quiere que todo tipo de sensibilidad política sea comprometida. A propósito de la inmigración, su punto de vista es radical: “quiere que se acabe”. Es un ferviente partidario de la “asimilación”. En este movimiento, todo particularismo cultural o religioso debe desaparecer y los emigrantes tienen que abandonar sus culturas de origen. Sin embargo, sus opiniones sobre la inmigración le suponen algunos problemas con la justicia. Respecto a las mujeres, en su libro Le premier sexe (2006), dice de las feministas que son unas “demagogas”.

    Alain Finkielkraut nació en 1949, en una familia que huyó a Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. Este filósofo, intelectual, escritor y profesor en la escuela Polytechnique tiene otros “maestros”. Admira sin límites a los filósofos como Hannah Arendt o Hans Jonas. Fue nominado a la Academia Francesa en 2014 y entró oficialmente en enero de 2016. Publicó muchos libros de reflexión, como Le Juif imaginaire (1981), La sagesse de l’amour (1984), La Défaite de la pensée (1987) y varios artículos. A partir del 21 de septiembre de 1985, anima una emisión semanal de radio en France Culture que se llama Répliques. Este conservador escéptico se caracteriza por su postura provocativa y tradicional. Como lo dice él mismo: “soy el portavoz de nadie”. Critica algunos aspectos de la modernidad y califica a internet de “basurero”. Se interesa mucho sobre algunos temas como la escuela de la república con su papel de profesor. Reflexiona sobre el antisemitismo, acerca de la identidad de los judíos de su generación en su libro Le Juif imaginaire (1981). Se presenta como un defensor de las pequeñas naciones. Tiene una concepción muy firme sobre la inmigración. Según Finkielkraut, el problema es que numerosos inmigrantes tienen odio por la cultura francesa y no hacen esfuerzos. En el periódico israelí Haaretz se enfada con los “negros” y los árabes. Otra polémica famosa ocurre cuando atacó al equipo nacional de futbol que califica de “black-black-black”.

    Estos dos intelectuales tienen una trayectoria distinta, pero, aparentemente, pertenecen a la misma familia de críticos no convencionales. Son atacados por la prensa y, sin embargo, siguen muy activos en todo tipo de medios de comunicación. Zemmour y Finkielkraut se aferran a una ideología “buen pensante”, sin temor de impactar a su público. Ambos se oponen al concepto de antirracismo de los años ochenta. Para ellos, es lo típico del “buen pensamiento” y debemos contar con eso. Este buen pensamiento va a contracorriente; por eso, adoptan posturas muy incómodas en la opinión pública. Están marcados en su ideología por los eventos que afectaron profundamente a la sociedad francesa, en mayo de 1968: la revuelta estudiantil que puso en duda las estructuras políticas, sociales y tradicionales. Durante este periodo, Finkielkraut estuvo preparando su concurso para l’Ecole Normale Superieur. Regresó a París, como maoísta e izquierdista. Hoy en día, entiende al movimiento de manera crítica por su ideología progresista. Considera que, de haber triunfado los universitarios, habrían provocado un tipo de guerra civil. En nombre de la igualdad, se opone al antirracismo. A su vez, Zemmour denuncia la destrucción de lo que llama las “estructuras tradicionales”, como familia, patria, nación e Iglesia. Ahora, la sociedad francesa vive una destrucción que continúa la iniciada en 1789. Antes estaba el enfrentamiento entre las estructuras tradicionales y el individuo que quería emanciparse. A partir de 1968, las estructuras tradicionales están muertas. El individuo es rey; se queda solo y pierde el control. No hay estructuras tradicionales para controlarlo.

    Ambos eruditos han entrado en conflicto con la justicia por sus ideas. Finkielkraut tiene juicios por difamación en abril 1999, en 2007 y 2008. También Zemmour, en 2011, fue condenado por sus palabras en dos cadenas de televisión, donde decía que “la mayoría de los traficantes son negros o árabes”, o bien, que Francia debería bombardear Molenbeek -el barrio musulmán en Bruselas- a raíz de los ataques terroristas en París durante 2016. El 22 de septiembre de 2015, fue denunciado por un caso de incitación al odio racial y a la difamación sobre los musulmanes que expresó en el periódico italiano Corriere della Sera.

    En los siguientes párrafos, la pretensión es describir algunas de las ideas y argumentos, a modo de guía, que más identifican a ambos personajes.

    2. Alain Finkielkraut y la Francia desdichada

    Existe una clara voluntad del autor para persuadir y subrayar, desde sus primeras frases, que el pasado inmediato de Francia era mejor. Así, en Finkelkraut se percibe una forma de reacción tradicionalista que va a diferir del tipo de actitud reaccionaria de Zemmour, que es más violento y machista.

    Empieza su desarrollo refiriéndose al movimiento estudiantil de 1968. Entonces Finkielkraut era estudiante y, como la mayoría, participó activamente en este “momento de gracia”. El movimiento social promocionó la esperanza de “cambiar la vida”; pero, según él, eso fue solamente una utopía, como lo muestra el fracaso de mayo del 68. Así, la ilusión era esa voluntad de romper con las estructuras sociales en Francia. Sin embargo, Finkielkraut constató que esa generación formaba parte del mismo. Con todo, el movimiento permitió la creación de un nuevo tipo de individuo de su generación: el bobo (persona con un buen capital social que se caracteriza por preferencias culturales específicas, urbano, ecológico, idealista e izquierdista), al cual Finkiekraut describe como un “adulto-adolescente”.

    La primera parte de su libro se llama “La mixité française”, que se puede traducir como “La mezcla francesa”. Se pone claramente en favor de una república francesa unida a través de la laicidad. Finkielkraut va a dar su opinión sobre la laicidad a través del ejemplo del velo y de la burqa. Todo empieza por el concepto de “galantería”, que explica la tradición del cortejo desencadenada por el encantamiento femenino. Para Finkielkraut, la cortesía se refiere a una atmosfera necesaria para los hombres. Por añadidura, señala que esa tradición sigue existiendo en Francia: “el antiguo régimen galante sigue sobreviviendo en la modernidad republicana”.

    Precisamente compara al velo, “símbolo de la tradición”, con el pantalón que, al contrario, es un “símbolo de modernidad”. Este proceso de ocultación de las mujeres a través del velo o de la burqa es la “solución elegida por la mayoría de las sociedades” para “evitar el terrible deshonor de ser engañado por su mujer”. Así se explica, por un lado, que los hombres en la comunidad espiritual del islam tengan pánico a la infidelidad y, por otro, la violencia en los barrios marginales de inmigrantes, donde la exclusión de la feminidad produce un desierto afectivo. En estos barrios existe una verdadera prohibición para ejercer la galantería.

    Denuncia el velo porque, desde su enfoque, indica que las mujeres constituyen “una afrenta potencial al orden público”. Así, se declara a favor de la norma que prohíbe la disimulación de la cara. Señala que es “contrario a los principios de fraternidad y de civilidad” y simboliza un rechazo para entrar en contacto con el otro. Con la multiplicación de velo integral, o de la burqa, afirma que “ya no se siente en su país”, y añade que rechaza ver “transformar las costumbres en opción facultativa”. Es por eso que Francia eligió la opción de la prohibición. Sin embargo, según él, lo del velo no significa que Francia es injusta con la humanidad libre; al contrario, las mujeres ahora deben “existir como sujeto y no solamente en la mirada del hombre”. Además, a ellos que dicen que prohibir el velo no es una vía republicana, Finkielkraut replica con una gradación cada vez más fuerte que no sólo constituye eso, sino también una vía para defender “principios de fraternidad, laicidad, igualdad”; y “un modo de estar-ser, una forma de vida, un tipo de sociabilidad […] una identidad común”.

    La segunda parte de su libro, “Le vertige de la désidentification” (“El vértigo de la desidentificación”), trata de la inmigración europea con la noción de integración. Debate el concepto de igualdad. Primero, le parece que la noción de identidad nacional es la hija de la igualdad, “porque fue permitido por la generalización del sentimiento del parecido”. Sin embargo, opone la igualdad del romanticismo político (corriente de ideas del fin del siglo xviii que hace prevalecer el sentimiento sobre la razón y considera que el hombre es, ante todo, el resultado de la historia) con la igualdad de las luces (movimiento filosófico que dominó el mundo de las ideas en Europa durante el siglo XVIII).

    Para la Ilustración, la igualdad se parece al hombre autónomo. Considera que el pensamiento ilustrado descuida el “tesoro de sabiduría” que es la costumbre. Así, el hombre nace con “una deuda que debe honrar”. Por eso no se puede, como lo pretenden las luces, dejar atrás el pasado con los derechos naturales, porque, como lo señala Burke, los derechos son hereditarios de los antepasados y eso es lo que permite que el presente sea distinto. Finkielkraut concluye con la frase “El universalismo es una ilusión”.

    Posteriormente, intenta explicar la inmigración masiva en Francia y Europa. Así, esa “inmigración con fines de reforzar la población” es aceptada por los países europeos porque representa para ellos “una suerte de redención”. Europa quiere olvidarse y hacerse perdonar las sombras de su pasado. Por eso, ahora, ha dejado de “convertir” al otro e intenta, más bien, “reconocer al otro”. Ya no existe la asimilación que Finkielkraut conoció en su pasado. Su orgullo de ser al mismo tiempo judío y francés se ha tornado en una disposición demasiado compleja. Ahora, Francia reconoce al otro no como parte de la nación sino como un sujeto con múltiples identidades. De hecho, el Estado tiene miedo de suspender los particularismos a riesgo de parecer antidemocrático o fascista.

    Sobre el multiculturalismo, el filósofo habla respecto a la escuela y su papel educativo. En Francia, esta institución de la republica significa el lugar de la “celebración de la alteridad”; por eso, la noción de “franceses autóctonos” (galos) ahora está en la picota (el exotismo es la condición); es por ello que “las palabras de asimilación e integración pierden toda pertinencia”. Eso conduce a considerar la expresión francés de cepa como algo desvalorizado. Se pregunta sobre este punto: si la alteridad predomina, ¿por qué tratar de unificarse en una sola nación? Para el autor, proscribir el término raza no es suficiente, pues al sustituirlo por el término cultura se “cumple la misma función funesta”, fijando a los seres humanos en una pertenencia y un origen.

    Finkielkraut denuncia la noción del universalismo heredero de la Ilustración, rehabilitando las ideas de Edmund Burke respecto a la igualdad entre los hombres. Niega a personas de confesión islámica el derecho de reivindicarse como franceses formando parte de la nación. Como Zemmour, Finkielkraut intenta justificar la aceptación de la inmigración por parte de las autoridades francesas y europeas como una forma de hacerse perdonar por una colonización abusiva. Eso conduce, según Finkielkraut, a una promoción exagerada de la alteridad y una negación del término de identidad, porque Francia es, ante todo, un país que promueve su diversidad.

    La tercera parte de su libro se refiere a una forma de desintegración de la cultura y la promoción de una forma de modernidad perversa. En la sociedad francesa, se observa un rechazo de los libros cada vez mayor que tiene incidencias tanto en el lenguaje como en la promoción de la diversidad antes del mérito. Primero, señala que hay cada vez menos lectores en Francia, sobre todo en los adolescentes. Paralelamente, Finkielkraut atribuye a los libros la virtud de “aislarnos de la algarabía ambiental”. Inicia una comparación opositora entre el libro y la pantalla para mostrar lo positivo del libro que no permite la pantalla.

    Así, de acuerdo con sus ideas, el libro “reserva el lugar inviolable del pasado” y “despliega un tiempo donde el presente no puede penetrar”. El libro se entiende y es percibido como “una entidad distinta”: “propone un mundo”, a diferencia de la pantalla que no permite esta ruptura con el presente y con el mundo ambiente.

    Por añadidura, subraya que “la generación internet es la gran perdedora”, porque leer un libro en una pantalla no se puede comparar realmente a una verdadera lectura con las ventajas que permite una obra. Señala que “el libro perdió la batalla de la lectura” y la escuela, que normalmente es la institución que debe promover el gusto de leer un libro en los adolescentes, “dejó las armas”. Después, denuncia el sistema educativo y ataca las consignas transmitidas a los profesores: deben “elegir una problemática cercana a los alumnos”, “una situación no exótica”. Eso, según este autor, no permite la necesaria e indispensable “apertura a la vida” y constituye, solamente, un “cierre del presente sobre sí mismo”.

    Para mostrar la importancia de la literatura, cita el ejemplo del industrial Jean Curtius, quien afirmó como único camino viable para la identidad de Francia el “papel capital” de la literatura en la conciencia que tiene el país de sí mismo y de su civilización. Conjuntamente, observa a los intelectuales que para “tratar de las cosas importantes” usan las ciencias sociales; de esa manera, pierden su “superyó literario” que “permitía mantener la unidad de la lengua”. Ahora, la conversación francesa “se apoltrona”. Esos intelectuales ya no establecen la lengua, sólo la “acompañan”.

    En su opinión, este “pueblo culto” ya no existe por culpa de la “escuela abierta”, con sus reformas (por ejemplo, la de 2013, que establece “el fin del monopolio de la lengua nacional en las clases”). Con eso surgió una “nueva sociedad donde todo el mundo usa el verbo “más confortable”, donde “los locutores sólo hablan para ser entendidos”, donde (señala Finkielkraut), en una enumeración de casos semejantes, “la mierda invade todo”. Esa frase subraya bien su denuncia, “Para el nuevo régimen semántico la forma no tiene ningún valor, sólo el sentido tiene sentido”. El igualitarismo y el “culto por la diversidad” tienen su culpa.

    Acusa, también, el hecho de que la sociedad eligió un modelo del hombre, donde el individuo “se realiza desinhibiéndose”. Incluso los políticos, que la sociedad pone de relieve por su capacidad estadista y visionaria, sólo “discuten con sus iguales, nunca con los siglos”. Así, Finkielkraut querella la supresión de los exámenes de cultura general en los concursos administrativos y en el concurso del Institut Politique de Paris. Además, critica algunas asociaciones que defienden el antirracismo que, según él, pone “el origen por encima de la originalidad”. Desde su punto de vista, si la diversidad y el multiculturalismo son elevados por encima de la nación, Francia “sacrifica lo mejor de su ser”.

    Finkielkraut enfatiza sobre una tradición en peligro: la lengua francesa. Bajo un análisis nostálgico, afirma que hubo un tiempo donde el idioma francés era distinto; ahora ninguna persona usa ese tipo de lenguaje, lo que contribuye a la desaparición del habla francesa, a su degeneración. En efecto, la primera evidencia de esta degeneración es la pérdida del tradicional libro físico. Finkielkraut constata el desamor, cada vez más fuerte, entre la juventud y los libros.

    Finkielkraut, rompiendo totalmente con su estilo propio, hace un análisis relevante sobre la lengua francesa y señala el vocabulario que le indigna, para hacer tomar conciencia al lector sobre la ausencia de la forma en el habla y la falta de sentido en el idioma contemporáneo. Ya no es un placer leer o escuchar francés. El autor se queja de que la forma no sea importante para la gente cuando habla. Eso conduce al abandono de vocabulario.

    Asimismo, denuncia la sustitución que no cambia nada de una a otra tradición francesa. Dada la supresión de los exámenes de cultura general en los concursos administrativos y escolares ante la Academia Francesa, se genera una ruptura con la tradición y la manera de integrar a las personas en el sistema educativo francés. Como Zemmour, denuncia que este hecho puso el origen (país de origen, religión, categoría social de pertenencia) por encima de la originalidad. Según él, esos exámenes de cultura general permitían validar un habitus aristocrático que se asimila a la elite y su capital social.

    La cuarta parte del libro “La guerre des respects” (“La guerra de los respetos”) enfatiza la noción de acatamiento en la sociedad francesa y la forma políticamente correcta a que conduce. La descripción más relevante de la “crisis actual del vivir-juntos” se encuentra en El Leviatán de Thomas Hobbes, lo que “revela un verdadero choque de civilizaciones”. Hobbes describe bien el ejemplo el Estado de naturaleza que “fragiliza la idea de progreso”. La violencia característica de Francia en el siglo XXI no viene de “las desigualdades o de la sed de adquisición”, sino del “deseo de ser respetado y de lo que implica este deseo”. Por otra parte, de acuerdo con Finkielkrauft, en función de su origen o de sus creencias, los individuos no tienen la misma “definición de lo malo”. Por ejemplo, al explicar las manifestaciones de 2005 en París, por “el desempleo, la exclusión”, se concedió, de manera graciosa, un alivio a los conglomerados que destruyeron propiedad privada en el país.

    Posteriormente, intenta definir lo políticamente correcto. Le califica de “conformismo ideológico de nuestra época”, refiriéndose a Alexis de Tocqueville (político e historiador francés del siglo XIX), quien señalaba que “la democracia produce conformismo”. Subraya que “el hombre democrático cree que todo el mundo puede pensar por sí mismo”. La democracia se vuelve el derecho de todos a hablar; empero, eso implica también una permisividad irresponsable. Expone que la “otra alternativa a lo políticamente correcto es lo políticamente abyecto”. Esto termina por justificar “el sentimiento antifrancés que se extiende en Francia” como “una reacción de legítima defensa a la exclusión” y se esfuerza en analizar la violencia como derivada de las “causas sociales”. Si lo antifrancés no se puede clasificar, para no afectar este principio de diversidad, se califica a las personas de “psicópatas”.

    Más tarde, la obra trata de explicar el comportamiento de los jóvenes actualmente. En la sociedad griega, más que contrato social, había el aidos,2 que se puede traducir como “modestia”, “reserva” o “pudor”. La educación, por primera vez en la historia francesa, ya no puede contar sobre el aido; así que la promoción por parte de la escuela de la espontaneidad junto a la “abolición de la censura” se puede asimilar (de acuerdo con Finkielkraut) a una vía abierta para el triunfo del “impudor de todos”: cinismo social.

    Esa eliminación del aidos conduce a una “falta de jerarquización en el lenguaje y en las relaciones humanas”. La respuesta del gobierno francés para paliar esa falta de aidos es implementar “clases de moral laica”, para que los jóvenes entiendan que “hay cosas que no se hacen” y que se den cuenta de “una deuda respecto a sus ancestros”. Aunque Finkielkraut califica esta iniciativa de laudable, confirma que está abocada al fracaso porque entra en contradicción con lo que hace la escuela que erige esos alumnos como “sujetos soberanos” y los padres ya no pueden ayudar en la escuela porque no transmiten “en la casa el punto de vista de la escuela” y actúan cada vez más como si hubieran sido “los delegados sindicales de sus hijos”.

    Así, Finkielkraut señala que el aidos no es una “disposición natural”, así que no es posible su desarrollo hoy porque el objetivo ya no es que el niño “sea educado”, como lo quería la tradición, sino que “sea radiante”, como lo promueven los defensores de la modernidad. Intenta explicar el comportamiento de los jóvenes en la escuela o en la sociedad debido a una falta de aidos y culpa a los padres de promover a sus hijos como reyes que pueden controlar todo pero desconocen la herencia, la tradición y los valores del pasado.

    Finkielkraut denuncia la pérdida del aidos, sobre todo por parte de los jóvenes de las clases bajas. Explica la violencia en los barrios populares, marginados o inmigrantes de las ciudades por una búsqueda de respeto.

    La enorme diferencia cultural entre los franceses de cepa y los inmigrantes ocasiona severos peligros en la coexistencia de grupos racialmente distintos. El malestar y la violencia en los barrios con una alta concentración de emigrantes no se explican sólo con la pobreza y la discriminación. Hay que tomar en consideración, además, las especificidades culturales de los nuevos llegados y la renuncia del sistema educativo y de las elites culturales a proponer la integración. Porque ya no creen en Francia como civilización.

    La última parte de su libro se puede considerar un resumen que constata las recomendaciones de Finkielkraut. Desde su perspectiva, “el cambio ya no es lo que hacemos, sino lo que nos llega” y lo que llega es “la crisis del vivir-juntos”. En Francia somos responsables de lo que ocurre en la medida que “descalificamos el aidos”. La democracia no puede aceptar esta crisis porque no sólo es un “movimiento político”, sino un “movimiento, una dinámica, un proceso histórico de supresión de la fronteras y de nivelación de las diferencias”. “El régimen se encarga de la desintegración nacional”; pero el régimen está “cansado”, mientras que el proceso se mantiene sin conocer ningún límite. Finkielkraut pregunta: “¿Todo está decidido?” Contesta que no, “si se elige enfrentarlo”; pero urge, “el tiempo apremia”.

    3. Eric Zemmour: suicidio y masculinidad

    La narrativa de sus obras constituye una férrea defensa de la identidad francófona, así como de la soberanía de Francia. Independientemente del acuerdo o la inconformidad con Eric Zemmour, queda claro que sus argumentos pretenden generar una islamofobia. Además de contener un discurso reaccionario, es importante destacar en sus ideas una fuerte defensa de la masculinidad como estructura vertebral de la sociedad.3 Desde su perspectiva, el debilitamiento y pérdida de la figura paterna genera la feminización de la sociedad. Trata de explicar que esta disminución paternal empezó en el último cuarto del siglo XX y se hizo cada vez más fuerte hasta generar que el padre ya no represente la figura central de la familia y que el hombre ideal sea una verdadera mujer.

    El autor afirma que la muerte del padre de familia ocurrió el 4 de junio de 1970. La expiración masculina fue generada por la mayoría conservadora como consecuencia del miedo a los movimientos estudiantiles de 1968. El temor de la sociedad permitió que las mujeres se apoderarán del “fuego sagrado de la procreación”. Así, la revolución de mayo impuso su ideología dentro de la familia. Advierte que Francia transitó de una familia percibida como “institución matricial que permite fundar un pueblo, una sociedad, una nación”, hacia una familia percibida como “lugar privilegiado del amor y de la felicidad privada”. Por desgracia el “padre es la victima expiatoria de esa búsqueda de la felicidad”.

    Intenta justificar la importancia de la dominación del padre en una familia afirmando que es un error creer en la versión moderna familiar porque la figura del padre represivo y autoritario es la figura al nivel micro del Estado. Si el padre no tiene un rol de dominación, dicho fenómeno arriesga la influencia del Estado. Por ello, el padre necesita el apoyo de la sociedad. Finalmente, advierte, es la familia quien muere, y con esta desaparecerá la sociedad.

    Sus argumentos también se dirigen contra la banalización del divorcio, cuyo símbolo son las canciones de Michel Delpech (Pour un flirt). El divorcio “banalizado y no culpabilizado” impulsa en Francia la época de los “divorcios en masas”, que generan el fin del período donde “la perennidad de la familia era preferida a la felicidad de los individuos”. Denuncia este “egoísmo individual de los adultos que nos piensan al equilibrio psicológico de los niños”.

    Sobre todo, critica a las mujeres. Después añade las “consecuencias económicas y sociales del divorcio”: hay una pérdida de “30% del poder adquisitivo”. La más afectada es la mujer; el hombre es lastimado de otra manera: “su papel de padre es destruido, negado”, porque, en todos los casos, bajo excepción, el niño siempre es “confiado a la madre”. Así, la ley de 1975, previendo el divorcio por consentimiento mutuo, genera la emergencia de un nuevo tipo parental: “la familia recompuesta”. Para Zemmour este esquema es “un oxímoron”.

    La visión del autor sobre el papel del padre en la familia es machista y mantiene un discurso violento respecto a la mujer. Denuncia la pérdida de virilidad, cada vez mayor, en tanto busca asimilar al hombre con la mujer. El hombre ideal se depila, compra productos de belleza, es feminista, prefiere el compromiso a la autoridad y la tolerancia antes que la lucha. El hombre ideal es una auténtica mujer. Acusa, entonces, ya que ellas no se pueden transformar en hombres, hay que convertir a los hombres en mujeres. Impulsar el lado femenino del hombre es algo inconcebible para Zemmour. Las ideas del intelectual generan la impresión de una persona que vive en una época donde los principios que regían la sociedad y la vida en pareja eran los del kiryarcado.

    A través de la figura del divorcio, indica la decadencia de la estructura familiar. Retoma la influencia negativa de las canciones como cultura de masas (Daniel Balavoine, Mon fils ma bataille), capaces de pervertir la vida cotidiana. El autor manifiesta su aberración frente a las leyes que protegen las familias “modernas” y permiten las sociedades de convivencia o la unión de personas del mismo sexo. Zemmour está convencido de la anormalidad de una separación y del impacto negativo en el niño. No toma en cuenta las familias que pelean frente a sus hijos; empero, lo más característico es que su visión excluye toda posibilidad de tener una segunda o tercera oportunidad nupcial.

    Al paralelo de su denuncia sobre la desaparición de la figura del padre, se indigna ante el proceso de emancipación femenina que, de acuerdo con su punto de vista, se hace bajo mucho egoísmo por parte de las mujeres. El divorcio simbolizó un proceso de mayor independencia para la mujer, el cual se fortificó en 1975 con la legalización del aborto. Para nuestro personaje, las discusiones parlamentarias que conducen a la aprobación de esa ley simbolizan un “momento donde la razón cede a la emoción, el interés nacional al deseo de los individuos”.

    Paralelamente, refiriéndose a 1992, Zemmour intenta subrayar un cambio de concepción feminista respecto al hecho de dar a luz y a la relación con un hombre dentro de una pareja. En el pasado, las feministas renunciaban a tener hijos bajo argumentos racionales (habían entendido que sufrirían de una carencia: “la necesidad de protección y de sumisión” de un hombre); ahora, la nueva generación de feministas reivindica la maternidad además de la independencia, e imponen, bajo argumento del “igualitarismo diario”, una partición equitativa de las tareas domésticas en pareja. Esto, según Zemmour, sólo es una maniobra egoísta, pues la mujer sólo busca su “realización profesional y personal”.

    Zemmour tiene una visión misógina que describe a las mujeres como egoístas y les reprocha buscar su felicidad, pues dicha búsqueda se hace en detrimento del hombre. El triunfo y la realización son elementos masculinos. Así, su explicación del divorcio podría conducirnos a creer que el hombre es una víctima de la legalización que beneficia a las mujeres y no tiene ninguna responsabilidad de los acontecimientos.

    Finalmente, el intelectual señala que la evolución de las instituciones sociales domina los comportamientos sociales y sexuales. En su enfoque, las patologías en el país se desarrollan por la feminización de la sociedad. El feminismo es la castración del hombre.

    4. La nación y Charles De Gaulle

    Afirma Zemmour4 que es necesario el patriotismo para salvar a Francia. Subraya que la muerte de Charles De Gaulle, el 9 de noviembre de 1970, fue la última vez que París se convirtió en la capital del mundo. La gente venía a Paris, ante todo, por lo que representaba De Gaulle, quien era “el último gigante de la Segunda Guerra Mundial”. Con ese deceso Francia, sin saberlo, “estaba muriendo también”, “ya no existiría”. Ha sido difícil sobrevivir sin el símbolo nacionalista francófono, “con la partida de De Gaulle enterramos a Francia”.

    Los movimientos estudiantiles de la época generaron un cambio fundamental en la manera de actuar del general De Gaulle, fue afectado por “la ingratitud de sus hijos”, el carácter categórico del héroe ya no fue el mismo. El caudillo fue engañado por la “bella estafa” de la izquierda. Para recuperar el afecto de la juventud, De Gaulle substituyó su “condición maurrasiana [compartida del teórico católico integrista Charles Maurras] y conservadora” por una visión “modernista, progresista, de un hombre en ruptura con su entorno y su clase social”. Luego entonces, la visión contemporánea del general De Gaulle es una visión falsa.

    Es inocultable la admiración de Zemmour por De Gaulle; de hecho, el libro expresa la pasión devota que despierta esta figura mítica y divina como padre de una nación. El símbolo resulta fuerte y la idealización demasiado extensa: si la nación francesa muere con De Gaulle, ¿cómo puede existir algún futuro positivo? El contexto es planteado como un elemento para exaltar el nacionalismo francés y encontrar a los enemigos de la patria.

    5. La inmigración

    Zemmour5 señala que la inmigración sólo sirve para deshacer, dividir y retrasar a Francia. La multiculturalidad es un símbolo de “pérdida de la nación”; se reemplazan familias tradicionales francesas por clanes inmigrantes que se reagrupan de modos diversos. La formación de barrios inmigrantes musulmanes constituye “la revancha de los partidores de la Argelia francesa sobre el general De Gaulle”. El historiador de la derecha piensa que las políticas públicas para asimilar e integrar inmigrantes constituyen una “medida humanista que se revela una catástrofe administrativa, porque, después, aunque Francia ponga en vigor medidas solidarias, ellos no cambian”.

    Según Zemmour, los inmigrantes, así como los partidarios del reagrupamiento familiar, familias multiculturales y matrimonios multirraciales, hablan de “integración”; empero, generan todo lo contrario. En pocos años, “la inmigración cambiará la cara de Francia”, pasará de una inmigración por motivo de trabajo a una inmigración que viene a apoderarse de todo el país. La “asimilación está haciéndose al revés”, es decir, los franceses están adaptándose al extranjero. El gobierno está dejando nacer “un pueblo diferente dentro del pueblo francés”; un pueblo que se revela como “hostil a un querido y viejo país nostálgico”. Ese pueblo inmigrante asiste “con sus sueños de revancha histórica poscolonial”.

    La afluencia extranjera en el país galo perjudica la educación, expresa el texto, y la evidencia se encuentra en los resultados que han tenido las “leyes Haby” sobre el colegio único desde 1975. El modelo constituido, a partir de entonces, ha provocado distintos descalabros. Primero, “sacrifica la cualidad de la enseñanza para la democratización”; lo que nunca hubiera hecho De Gaulle. Promueve un “desprecio de la memorización, del esfuerzo y del trabajo” para ser reemplazado por un “culto al niño y a su espontaneidad”. En segundo lugar, y más grave todavía, convoca a los hijos de inmigrantes el estudio con los niños franceses para evidenciar la “efectividad del reagrupamiento familiar”, lo que genera “un público escolar con un mediocre nivel socio-cultural”, así como una situación donde “la escuela y el conocimiento” no son promovidos dentro “de la escala de valores familiares occidentales”.

    De este modo, el gobierno obliga al país a servir de “remolque de los alumnos”, lo que, paradójicamente, contribuye al crecimiento de las desigualdades sociales. Los hijos de inmigrantes deberían orientarse hacia la educación técnica; sin embargo, el pensamiento crítico de izquierdas los conduce a “menospreciar el idioma francés para la capacitación tecnológica”, así como “rechazar ser los esclavos de los franceses como, según consideran, lo fueron sus antiguas generaciones”. Desde esta perspectiva, “el liceo de Francia se volvió la escuela de nadie”.

    La obra mantiene sus ataques al multiculturalismo atendiendo las consecuencias del modelo de registro civil que ha favorecido la inmigración. Según Zemmour, en las poblaciones descendientes de la inmigración, la selección del nombre se asimila a “un signo político o en todo caso militante”. Tomando la situación del nombre, considera que implica “el rechazo tácito de la asimilación que retrasa e impide la integración”. La selección del nombre genera el crecimiento de la brecha entre “nacionalidad de papel y nacionalidad de corazón”, es decir, la separación clara entre “los franceses verdaderos” y los que nunca lo serán. Francia busca el perdón de su pasado imperialista y, por ello, trata de asimilar e integrar a diferentes poblaciones inmigrantes. Sin embargo, esta política pública es un error; esas personas jamás serán franceses, sino “excolonizados” que nunca perdonarán a la metrópoli.

    El suicidio francés expresa la terrible ansiedad respecto de la inmigración que abarca una gran parte de la sociedad francesa judeocristiana. El inmigrante, como extranjero, llega a Francia con un revanchismo incontrolable. Su deseo es aprovechar las circunstancias para salvar su situación personal y la del país de origen. No pretende asimilarse ni busca la integración. El Estado ha cometido un grave error al procurar que estas personas contribuyan al engrandecimiento nacional. El multiculturalismo, la asimilación y la integración en diferentes temas de interés nacional representan profundas equivocaciones que costean los franceses verdaderos.

    Zemmour busca proteger la cultura nacional gala. No obstante, pretende reinterpretar la identidad francesa, entendida como la tradición iluminada del siglo XIX, por el símbolo de la modernidad. La multiculturalidad ha demostrado sus errores en la asimilación de la población musulmana y ello conduce a fragmentar con múltiples clivajes la comunidad del país. Los inmigrantes no absorben los hábitos de convivencia franceses y, además, rechazan la identidad nacional al mantener los usos y costumbres de sus comunidades de origen. Son, un pueblo dentro de otro pueblo, pero no corresponden el apoyo y tolerancia de la sociedad receptora, por lo que la asimilación y la integración deben llegar a su fin. Lo mejor es que los inmigrantes se conserven como son; pero que vuelvan a sus países originales.

    Las críticas a la integración y a la asimilación desentrañan los efectos de la inmigración en los franceses de cepa. Convivir con los inmigrantes y sus culturas ha sido negativo para el estilo de vida francés, la educación, el mercado y los hábitos cotidianos. Ni qué decir sobre el terrorismo. El autor preconiza que la islamización de Francia provocará que los grupos radicales y extremistas musulmanes tomen el control de todo. Considera que existe un complot árabe para dominar Europa. Francia debe disminuir la imagen de protección a los derechos humanos y poner orden en su interior, so pena de continuar admitiendo inmigrantes que buscan mejorar su vida económicamente y, al mismo tiempo, desarrollan una mentalidad de revanchismo hacia el país que los ha recibido.

    El argumento sobre la educación cuestiona la mezcla inmigrante, valores y economía. La visión elitista y aristocrática del autor considera que la escuela debe reproducir los mejores valores de Francia y, por ello, no deben reunirse los niños franceses con los infantes inmigrantes. Los segundos deben ser encaminados a una educación técnica y diferenciadora socialmente. Los emigrantes no poseen el capital cultural, económico, social y político que pueda enaltecer a Francia. El modelo multicultural no ha podido evidenciar el modo en que el país podría aprovechar la inmigración; por el contrario, la experiencia ha sido costosa y trágica.

    El autor presenta un retrato perverso del islam en Francia. El país vive una revolución negra que está minimizando los valores republicanos y cede ante las creencias fundamentalistas. El descontento con los musulmanes proviene de las revueltas juveniles de 2005 (banlieue), las manifestaciones en contra de la laicidad, las huelgas y los actos terroristas. Según Zemmour, la incompatibilidad entre Francia y el islam se observa en la juventud. Si bien es cierto que en los núcleos jóvenes existe desempleo, exclusión y desánimo por la crisis económica del país, ello es una generalidad. Sin embargo, la juventud con ascendencia musulmana empieza a involucrarse en el tráfico, robo, prostitución y las drogas. Hay núcleos radicales y fundamentalistas del islam que sustraen a los jóvenes de sus procesos de asimilación y los convencen fácilmente de volverse extremistas. Por eso, el autor intenta advertir la transformación de este “gueto ideológico y social” en un “gueto étnico-religioso”.

    En las generaciones descendientes de inmigrantes, el acercamiento con el islam les cambia el sentimiento patriótico por la fidelidad a la umma,6 en la cual la pertenencia sectaria islámica prevalece sobre cualquier otra forma de ciudadanía. Los jóvenes musulmanes se involucran en la informalidad, una red de complicidades que les permite arropar cualquier clase de delitos y crímenes.

    El intelectual de derecha piensa que, en las comunidades musulmanas europeas, se percibe la supremacía de un “nuevo poder islámico-mafioso” y confirma que “esos territorios” ya no son regidos por la ley republicana, sino que están organizados “en contra de la sociedad francesa y regidos por las prescripciones del islam”.

    Esta “conquista de territorio” por parte del islam es una forma de “contracolonizacion”. El único objetivo del islam es extenderse y resistir contra la república y sus leyes. La clase política y oligárquica colabora con los grupos islamistas. Su multiculturalismo genera que el Estado de derecho republicano sea complaciente con los excesos musulmanes. Los tecnócratas actúan como aliados de los grupos islámicos y no hacen nada por detener al mundo musulmán que se refleja en Francia. El islam hace temblar al gobierno y a la sociedad.  La libertad, fraternidad e igualdad han sido sustituidas por la dictadura de lo políticamente correcto: el antirracismo y el comunitarismo islámico. El Estado francés se rinde ante las fatuas7 dictadas por los organismos subsidiados del pensamiento islamófilo contra los ciudadanos autóctonos. La defensa que hace la población musulmana del burka, el velo y el burkini constituyen un grave “síntoma del inicio de una organización islámica alrededor” que cuestiona el principio jurídico de laicidad, así como la estrategia de la “asimilación”. La discreción en la vida privada se ha convertido, durante la Francia asimilacionista, en un espacio donde el islam logra “imponer su modelo hostil, imperioso” a la sociedad francesa. Argumenta que con la ley de 2004 que prohíbe “los signos religiosos ostentosos”, la republica “ganaba la batalla del velo en la escuela”; pero, sin darse cuenta, “perdía la guerra del halal”,8 porque la fuerza de la población musulmana consiste en imponer “su dominación cultural y cultual” a una sociedad que, ahora, rechaza objetarle cualquier cosa y acepta todas sus normas.  Para Zemmour, la multiplicación del halal en distintos campos sociales constituye un fracaso del asimilacionismo así como la irrefutable evidencia de que hay un “rechazo irreductible del islam de fundirse en el crisol francés”, luego entonces, “para integrar el islam en Francia habría que renunciar a mil años de historia”. Argumenta bajo una óptica pesimista que “bajo el nombre de la república des-construimos Francia, bajo el nombre de los derechos humanos, erigimos un Estado dentro del Estado”. Considera al islam como un “detonante de la desintegración del Estado-nación francés”. La imposición del islamismo refuerza el “proceso de des-afrancesamiento y de islamización de los barrios franceses”. Si no se defiende a Francia, pronto la república de las luces será sustituida por el islam de las tinieblas. Francia morirá si no combate al islam. De acuerdo con el autor, es obligatorio impulsar acciones para bloquear el flujo migrante e incluso devolverlos a sus comunidades de origen. En lugar de generar políticas de asimilación e integración, hay que aplicar medidas de remigración; es decir, retornar a los migrantes a sus países. Francia puede tornarse en un país con mayoría afro-árabe musulmana que deba atender, sobre todo, la pobreza y los conflictos religiosos de estos grupos. Resulta imposible formar una nación donde cohabita una proporción creciente de población árabe-musulmana y africanos con comunidades francófonas. Ellos no quieren integrarse ni asimilarse. Cada vez más jóvenes de origen árabe, musulmán, africano o turco, incluso con nacionalidad francesa legal, se consideran como ciudadanos de su país mientras Francia es detestada. Zemmour presenta una visión combativa frente al islam. Manifiesta que el mundo musulmán es incompatible con Francia y su historia. El islam es una religión que invade todos los sectores culturales en la sociedad. Su objetivo es implementar una contracolonización, lo cual parece conseguir, pues los controles ya no son rígidos en el país galo. No existe una ideología islámica moderada. En los inmigrantes musulmanes siempre habrá una inspiración revanchista, de combate y pugna contra los valores occidentales. Mientras Francia aprueba medidas a favor de la democracia, los derechos humanos, la tolerancia, la integración y la asimilación, los musulmanes no pierden tiempo en asesinar a la civilización occidental a sangre fría en el propio territorio francés. El riesgo de atentados terroristas en un país occidental es proporcional a la importancia numérica de su población musulmana. La situación obliga a prohibir la entrada de todo nuevo inmigrante musulmán y revertir los flujos migratorios.

    6. Cabildeo y minorías influyentes

    Zemmour9 trata poner de relieve el poder y el peligro de estos lobbies. Considera que hay una influencia negativa por parte de ciertos grupos de presión que intervienen negativamente en las autoridades del país. Como primer caso, trata el lobby judío, uno de los más poderosos y respetados por el régimen, independientemente del partido gobernante. Los apoyos, concesiones y financiamientos que obtienen los disponen por encima del interés nacional. El lobby negro también es considerado como una organización que presiona a las autoridades al multiplicar los días conmemorativos de la esclavitud y las leyes memoriales para beneficiarse por encima del pueblo francés. Sin embargo, uno de los últimos grupos de presión que se han convertido en protagonistas de las políticas públicas, lo representa el lobby gay, que apareció en Francia durante 1985. Esta fecha se refiere a una boda organizada de manera ficticia (Thierry Le Luron et Coluche) que, conforme a Zemmour, constituye una verdadera ruptura en la manera de actuar del colectivo gay en la esfera pública.  En el pasado, estos personajes debían “abstenerse de toda publicidad”; pero, con los cambios ocurridos en los años setenta, “el sexo se volvió una identidad”, y el homosexual, como los otros, “deseaba exhibir su amor”. Manifiesta su oposición a las sociedades de convivencia y a la unión entre personas del mismo sexo: “una boda homosexual sólo puede ser una simulación paródica de la boda”. Por desgracia, en su opinión, los gay “se imponen a una sociedad asombrada su modelo cultural y simbólico”.

    7. La juventud poderosa

    A lo largo de su obra, Zemmour acusa a la generación de 1968 de imponer los cambios progresistas que han lastimado al país galo; los califica de “rebelócratas”. El espíritu de izquierdas que se desarrolló a partir de entonces ha debilitado al país y a la formación de juventudes desidiosas que no trabajan por su nación. El pensamiento progresista juvenil fomentó la drogadicción, el homosexualismo, el feminismo y la mayor parte de las patologías actuales. La generación marcada por los movimientos juveniles de los años sesenta y setenta en el siglo XX encumbraron a los inmigrantes y perdieron el orgullo nacional. El mal ejemplo que generaron fue la inconformidad, arrancar bienestar al país sin trabajar, romper el orden, devaluar la tradición y perder el nacionalismo. Esta conducta persiste en los jóvenes que sólo mediante la rebeldía y las revueltas establecen formas de comunicación.

    8. Conclusión: discursos de odio y activismo político

    ¿Por qué estos discursos son los más audibles en la esfera intelectual y la clase media blanca francesa? Desde algunos años, se nota en el escenario público francés un acercamiento manifiesto de algunos intelectuales hacia las ideas de la derecha, incluso de extrema derecha. Algunos intelectuales en boga, como Eric Zemmour y Alain Finkielkraut, conocidos por sus polémicas posiciones en programas de debate, marcan el clima de opinión en Francia. Frente a este fenómeno, los periodistas y analistas, preocupados, se cuestionan y buscan las causas y explicaciones de las razones de este acercamiento hacia la extrema derecha, se cuestionan sobre la invisibilidad de los intelectuales de izquierda sobre el escenario audio-visual.

    Se observan dos circunstancias interesantes. Primero, hay una dicotomía entre lo se espera de un intelectual y la manera de actuar de estos filósofos. Segundo, ¿son los intelectuales quienes se acercan a la política o son los políticos quienes utilizan a los intelectuales para dar más peso y legitimar sus ideas y reflexiones? Puede decirse que es un fenómeno de interacción mutua entre intelectuales y políticos.  ¿Qué se espera de un intelectual? Lo primero es su capacidad de reflexión, o sea, su perspectiva para analizar una situación. Se supone que ayuda la sociedad a entender las situaciones complejas por la manipulación de conceptos abstractos. Gisèle Sapiro10 toma en consideración la distinción de Michel Foucault con respecto a los intelectuales. De un lado está el “intelectual específico” que cultiva su reflexión sobre un temario preciso; del otro lado, existe el “intelectual total”, que se interesa en todos los asuntos y que, finalmente, en vez de desarrollar una reflexión basada sobre un juicio crítico da su opinión sobre todo sin tener un fundamento reflexivo. Por consiguiente, es una de las explicaciones de la visibilidad de estos intelectuales de derecha, como les etiquetan en el ámbito periodista.

    A su vez, la actual era de redes y nuevos medios de comunicación da más importancia a la redundancia. Los intelectuales que se expresan sobre todos los asuntos toman ventaja sobre los demás intelectuales que se especializan sobre un tema. Así que la era mediática favorece la opinión libre en lugar del análisis y el exceso de opinión personal en lugar del juicio considerado.  Ahora bien, vale la pena enfocarse en el acercamiento entre este tipo de intelectuales neorreaccionarios y los políticos. Este vínculo se entiende en función de los intereses comunes: aumentar la audiencia pública. En otras palabras, se ayudan a socializar sus ideas y puntos de vista atrayendo la atención pública gracias a una sobreexposición mediática. Esta asociación entre el mundo intelectual y el mundo político muestra que las fronteras ideológicas son cada vez más borrosas. Por eso, se vuelve difícil entender la relación entre ambos. Más allá de una mezcla de dos elementos heterogéneos (políticos e intelectuales) se nubla la comprensión de la vida política dividida entre izquierda y derecha; se hace compleja la matriz de lectura de la política francesa. En otras palabras, la situación actual de las relaciones entre los mundos político e intelectual se explica por un círculo vicioso. La confusión política reconocida por los analistas entre derecha e izquierda favorece una toma de posición radical de los intelectuales sobre hechos políticos, lo cual lleva a que se desdibuje la frontera entre el mundo intelectual y el mundo político. Por eso, esta mezcla refuerza la dificultad de entender la vida política. Los intelectuales totales se sirven de esta situación vaga para implantar sus ideas en el debate público. De hecho, se dice de manera popular que ya no se puede distinguir las ideas de la derecha política y las de la izquierda política; son muy similares por el contexto neoliberal y el discurso de progreso social. Esta situación nublada favorece a las ideas de la extrema derecha. Entonces, ¿cómo interpretar el discurso de un intelectual que no entra a la matriz política tradicional? La lógica pretende que se le atribuya a la extrema derecha, ya que es el actor más claro de la vida política. Por consiguiente, se entiende un acercamiento de los intelectuales que toman posición política con el partido más inteligible de la vida política. Finalmente, es un efecto de convergencia entre estos dos mundos. A modo de conclusión, cabe reafirmar que se necesita redefinir el problema. La cuestión no es el acercamiento de unos intelectuales a las ideas de la extrema derecha, sino al hecho de mayor visibilidad en los medios de comunicación. Hay una instrumentalización mutua entre los dos mundos: los intelectuales mediáticos se sirven de la situación borrosa de la vida política francesa para afirmar sus ideas que convergen con el partido de la extrema derecha, cada vez más visible sobre el escenario político. Los políticos alimentan esta visibilidad, provocando a estos intelectuales que es lo único que esperan” Diego Martin

    http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-69162018000200053

    Mil gracias por la lectura y difusión de esta Agenda  de Prensa y no sean cándidos. No crean en las palabras y solo se fíen de los hechos

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    https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89ric_Zemmour
    https://www.huffingtonpost.es/entry/quien-es-eric-zemmour-el-ultraderechista-frances-que-arrasa-en-las-sondeos_es_615f2e1de4b059cb852ebc85
    https://blogs.elconfidencial.com/mundo/tribuna-internacional/2021-10-07/zemmour-figura-derecha-francesa-vox-tomara-nota_3302420/
    https://elpais.com/internacional/2021-07-11/el-polemista-frances-que-suena-con-ser-presidente.html
    https://www.elperiodico.com/es/internacional/20211001/eric-zemmour-polemista-xenofobo-obsesiona-12136104

    Arturo Pérez Reverte asegura que Pedro Sánchez no tiene escrúpulos, es malo, chulo, ambicioso, arrogante y cínico

    https://www.elmundo.es/television/momentvs/2021/10/08/615fe599fc6c83ed4b8b45aa.html

    Parece que a Pablo Casado hay que enseñarle que un político nunca debe forzar la opinión  en base a futurismos. En asuntos económicos parece que lo habituales que no suceda lo que  auguran los políticos

    https://es.ara.cat/misc/casado-espana-encamina-quiebra-abocados-rescate-portada-mundo_1_4144441.html

    Ana del Barrio entrevista a Anthony Blake: «¿Es normal que la luz esté a 200 euros el megavatio? ¡Iros a la puta mierda todos!»

    https://www.elmundo.es/papel/2021/10/04/615302cbfc6c833e218b45e2.html

    Carles Huguet entrevista a Fernando Soto: “Con la luz a estos p  recios no se puede trabajar”

    https://www.economiadigital.es/economia/fernando-soto-con-la-luz-a-estos-precios-no-se-puede-trabajar.html

    Rubén Sánchez: Tarifazo eléctrico. Sánchez no cumplirá su compromiso . El gran error fue que hizo sus cálculos a partir de esa foto fija del precio de la luz en los días previos a que las medidas se publicasen en el BOE. Se ve que quiso creer que a partir de que el presidente lanzase su compromiso, el oligopolio daría por saciado su voraz apetito inflacionista

    https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tarifazo-electrico-sanchez-no-cumplira-compromiso_129_8381292.html

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    MÚSICA Y PINTURA. REY DAVID +

    Incluso cuando iba en procesión, según algunos ilustradores, David seguía fiel a su arpa, probablemente acompañándose a un canto o no, porque se lo impediría el fondo de trompetería en plan triunfal.

    David encabeza la procesión con el arca de la alianza, de

    Ward and Lock’s Illustrated History of the World (1880-84)

    Salmos de Claude Goudimel (hacia 1514-1572),

    número 43, Domine Justitia mea (en pandemia):

    Otoño en Asunción, trompeta y arpa, Poco maestoso para el grabado:

    COMPARTIENDO LECTURAS

    con Carmen Marcos

    Librería miraguano  libreriamiraguano@gmail.com

    Jon Bilbao (Asturias, 1972), Ingeniero de minas y Licenciado en Filología  Inglesa además de escritor. Se mueve básicamente en las dimensiones de los relatos extensos (con la excepción de su novela Basilisco) con los que ha obtenido las mejores críticas y diversos galardones. Las descripciones son precisas y detallistas y en sus narraciones suele incorporar algún elemento extraño que viene a alterar el discurrir de la cotidianidad. Es el caso de Los extraños, su última novela corta que transcurre en su Ribadesella natal.

    Jon Bilbao: Los extraños

    Idioma original: Español

    Edita: Impedimenta, 2021

    Nº páginas: 133

    Ribadesella, primavera 2019. Una pareja, Jon y Katharina -ella, de origen alemán-, que ya protagonizaron otra novela de Bilbao (Basilisco), están instalados en la antigua casa familiar de él. Están esperando un hijo no buscado y ambos trabajan en casa, aunque ninguno de ellos hace lo que le gustaría. Llueve, están bastante aislados, y su relación no pasa por los mejores momentos; la rutina y la lluvia parecen pesarles mucho, especialmente a ella que decide abandonar el trabajo de las traducciones que realiza ya que no le interesan nada y las considera mal pagadas. Un día se presentan en casa una pareja, en la que él parece ser un primo que Jon no recuerda y ella una mujer atractiva y extraña. Les invitan a quedarse. Su presencia rompe la cotidianidad y les sirve de estímulo aunque, poco a poco, se va instalando en ellos la sensación de que algo extraño ocultan. En esos mismos días, otros acontecimientos extraños vienen a perturbar la tranquilidad del pueblo: unas luces de colores en el cielo, de origen desconocido, atraen a muchas personas que se instalan en tiendas de campaña con telescopios y máquinas de fotos para observar aquello que muchos consideran algo de origen religioso. Katharina tiene un aborto.

    Es una novela corta, de ritmo extraordinario, que se lee de un tirón  siguiendo los acontecimientos que se suceden; muchos, todos inquietantes, todos de interés. Una intensa narración corta que aborda muchas cuestiones: ¿qué reacciones provoca en la pareja la aparición de los “otros”?, el amor y la rutina, el peso del pasado familiar… En ella es importante tanto lo que cuenta como lo que no cuenta; nada está resuelto, todo queda por resolver e interpretar.

    https://www.elconfidencial.com/cultura/2021-08-24/jon-bilbao-escritor-literatura-novela_3246226/ (Reseña de Paula Corroto)

    https://es.wikipedia.org/wiki/Jon_Bilbao (Biografía, 1972)

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Enrique García  Viñuela : La Economía De Los Impuestos

    Francisco Veiga: Patriotas indignados. Sobre la nueva ultraderecha en la Posguerra Fría. Neofascismo, posfascismo y nazbols

    https://www.elimparcial.es/noticia/215745/los-lunes-de-el-imparcial/francisco-veiga-y-otros:-patriotas-indignados.html

    Ainhoa  Martínez entrevista a Toni Bolaño: “En Moncloa viven bajo el ‘síndrome Redondo’. No paran de hablar de él”

    https://www.larazon.es/espana/20211010/i2oi3pl6fza65johp5hxgzwxe4.html

     Juanma Lamet entrevista a Pablo Casado: «Liberaremos todo el suelo público para abaratar la vivienda»

    https://www.elmundo.es/espana/2021/10/09/6161c0b1fdddff23b78b45a9.html

    Carlos Barragán entrevista a Adam Tooze : «Volver a la austeridad nos llevará al desastre»

    https://www.elconfidencial.com/cultura/2021-10-10/adam-tooze-economia-politica-pandemia_3302849/

    Estos son los plazos para la tramitación de los Presupuestos de 2022 El Gobierno prevé entregar el libro amarillo que contiene las principales claves del proyecto este próximo miércoles 13 de octubre. En caso de que, a diferencia de lo sucedido el año pasado, la tramitación del borrador presupuestario se alargue más allá del 1 de enero, tampoco supondría una novedad respecto a anteriores legislaturas, dado que tanto en 2017 como en 2018 el Ejecutivo, entonces presidido por Mariano Rajoy, no presentó su proyecto de cuentas públicas hasta 4 meses después de que comenzase el año en que iba a aplicarse.  Una vez que el Gobierno ya presentó en verano el techo de gasto de las próximas cuentas públicas y que el Consejo de Ministros extraordinario ha aprobado el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, la tramitación parlamentaria comenzará cuando el borrador presupuestario se presente en el registro del Congreso de los Diputados y se publique en el Boletín Oficial del Estado. Después de estos trámites, la iniciativa pasa a los grupos parlamentarios, que dispondrán de un plazo, que el año pasado fue de 2 días, pueden solicitar comparecencias en comisión parlamentaria de los altos cargos de los ministerios con rango inferior a ministro para que expliquen sus partidas, otro plazo de aproximadamente una semana para presentar enmiendas a la totalidad y de algo más de 2 semanas para formular propuestas de modificación parcial de los presupuestos. Una vez presentadas las enmiendas y detalladas las partidas ante las comisiones ministeriales, llegará el turno para que se celebre en el Congreso el primer debate de totalidad, en el que corresponderá a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, defender el proyecto del Gobierno mientras que los partidos fijarán su posición y se celebrará la primera votación sobre las enmiendas a la totalidad, que definirá si el proyecto presupuestario sigue o no adelante. En caso de que supere ese debate, se abre el plazo para que los partidos presenten enmiendas parciales y para que la Comisión de Presupuestos designe una ponencia, que se incluirían en un dictamen final que se elevaría al Pleno del Congreso, en el que cada ministro tiene que defender las partidas que afectan a su cartera. Si ese informe se aprueba, las cuentas pasan al Senado, donde los grupos pueden presentar vetos o validarlo y devolverlo al Congreso para su aprobación definitiva .En el caso de las otras 2 medidas que el Gobierno prevé aprobar antes de 2022, los tiempos están mucho menos marcados que en el caso de los Presupuestos. Así, la primera parte de la reforma de las pensiones se aprobó a finales de agosto tras el décimo acuerdo del diálogo social de esta legislatura y la intención del Ejecutivo es que entre en vigor al inicio del próximo año, dado que sus medidas ya se incluyen en el proyecto de cuentas públicas para 2022. No obstante, la aprobación definitiva de la reforma del sistema público de pensiones está todavía en manos del Congreso. De hecho, el pasado 30 de septiembre la medida superó su primer trámite parlamentario, al rechazarse por 194 votos en contra, 143 a favor y 11 abstenciones la enmienda a la totalidad planteada por el PP, que solo recibió el apoyo de Vox. Los presupuestos de 2022 incluirán 4.500 millones de euros más para financiar las pensiones y acercar el objetivo de eliminar su déficit en 2023 Al igual que sucede en el caso de los Presupuestos, la reforma de las pensiones seguirá ahora con la fase de registro de enmiendas parciales por parte de los grupos parlamentarios y con el nombramiento de una ponencia que redacte un dictamen final sobre la medida que incluya las modificaciones parciales. El informe será votado por el Congreso y, si recibe el apoyo de una mayoría absoluta, posteriormente por el Senado. En el caso de la derogación parcial de la reforma laboral, el proceso todavía no ha llegado a las Cortes ni se prevé que lo haga hasta que concluya 2021. De hecho, Gobierno y agentes sociales llevan negociando esta medida desde marzo y, ante el rechazo de la patronal a las propuestas del Ministerio de Trabajo, su titular, Yolanda Díaz, ya ha advertido en repetidas ocasiones de que podría aprobar la medida sin el respaldo de los representantes de los empresarios. De hecho, el Ejecutivo ya ha acordado la subida del salario mínimo interprofesional con los sindicatos ante el rechazo de la patronal, una situación que podría repetirse si no se superan las diferencias entre ambas partes antes de final de año, cuando está previsto que el Consejo de Ministros apruebe la nueva reforma laboral con la intención de que inicie su tramitación parlamentaria ya en 2022”  Adrián Varela

    https://www.businessinsider.es/calendario-afronta-gobierno-ultimo-trimestre-943799

     “Bolaños tratará con el PP para renovar el CGPJ, engrasará su relación con ERC y buscará convencer a PNV y a Ciudadanos A  partir del miércoles se inicia una ronda de contactos con todos los partidos que conforman el arco parlamentario con el objetivo de recabar apoyos para articular una mayoría cualificada y sacar adelante unas cuentas que marcarán el devenir del país. Los fondos europeos para la recuperación económica son la piedra angular de los Presupuestos y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pretende cosechar un amplio respaldo que le permita tenerlos listos a principios de octubre. El grueso de las cuentas tiempo ha que está decidido. PSOE y Unidas Podemos negocian desde hace meses y, a falta de flecos y algún que otro obstáculo como la reforma laboral, hay quorum. Ahora, falta sumar adeptos a la causa. Las reuniones, como viene siendo habitual, se agendan de mayor a menos representación, por lo que arrancarán con un encuentro entre Bolaños y la portavoz parlamentaria del PP, Cuca Gamarra. El principal asunto sobre la mesa será la reforma para renovar el Consejo General del Poder Judicial. Precisamente, en la sesión plenaria de hoy los de Pablo Casado han llevado al Congreso una proposición de ley para «reforzar la independencia judicial» que incluye la condición que ha puesto al Gobierno para renovar el Consejo General del Poder Judicial, caducado desde hace casi tres años, redoblando así la presión sobre los socialistas. Sánchez elevó el tono y acusó a Casado de situarse “fuera de la Constitución” por un bloqueo impostado que estaba “dañando la democracia”. Por su parte, el líder de la oposición no da su brazo a torcer y ha puesto como condición sine qua non que se reforme la normativa “los jueces elijan a los jueces”. Los socialistas no auguran un apoyo de Génova a los PGE, ni mucho menos, pero pretenden al menos acercar posturas con respecto al CGPJ. Desde la moción de censura contra Mariano Rajoy que permitió a Sánchez aterrizar en Moncloa, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha sido un socio recurrente pese a los gestos de displicencia que en algunas ocasiones los socialistas les han dedicado en favor de formaciones como Ciudadanos. Las relaciones no atravesaban su mejor momento hace unas semanas cuando Sánchez sembró dudas sobre su presencia en la mesa de diálogo con Cataluña, pero finalmente acudió, mostrando un firme compromiso por tender puentes. La cita del líder del Ejecutivo con Pere Aragonès, president de la Generalitat, ha engrasado la relación y se espera que los contactos por los Presupuestos sean fructíferos. El Gobierno confía en obtener el mismo resultado de sus negociaciones con el PNV. Aitor Esteban opta por la discreción. El portavoz parlamentario de la formación vasca ni siquiera ha querido revelar cuándo se producirá la reunión. Fuentes del Ejecutivo admiten que será esta semana. El PNV fue uno de los integrantes del bloque que sacó adelante los Presupuestos de 2021. 188 diputados dieron su ‘sí’ (PSOE, UP, ERC, PNV, EH Bildu, PDeCat, Más País, Compromís, Teruel Existe, Nueva Canarias y PRC); frente al ‘no’ de PP, Vox, Ciudadanos, Junts, UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y BNG. Pese a que los de Inés Arrimabas se posicionaron en contra, Sánchez espera atraerles para la ocasión. Pero los naranjas no están muy por la labor. La pasada semana, durante la sesión de control, el portavoz parlamentario de Ciudadanos, Edmundo Bal, acusó al Gobierno de “despreciar” los verdaderos problemas de la ciudadanía mientras “se rinde al nacionalismo”. Bolaños le reprendió su actitud, afeando que “se niegan simplemente a sentarse, con un folio en blanco ya están en contra”. La formación ultraderechista no se reunirá con el Gobierno para abordar los Presupuestos. Será el único partido con el que no se verá Bolaños después de que el propio Santiago Abascal se negara a tener interlocución alguna. El líder de la extrema derecha acusó a Sánchez de fomentar “el odio social” y “ciscarse en la Constitución todos los días”, por lo que no se sentará en ningún caso .Cabe recordar que para las cuentas de 2021 Vox fue el único partido que decidió no presentar enmiendas, admitiendo que en su lugar, harían vídeos para Twitter y otras redes sociales” Adrián Lardíez

    https://www.elplural.com/politica/gobierno-arranca-ronda-contactos-recabar-apoyos-presupuestos-2022_274967102

    Las nueve provincias de la España vaciada con sus 26 diputados  Unas elecciones generales que no se van a celebrar hasta el año 2023 y previsiblemente en el último semestre. Pedro Sánchez, salvo que acontezca algún hecho extraordinario, agotará la legislatura. Necesita tiempo, comprará tiempo y exprimirá el tiempo, que es el aliado más sólido del Gobierno. En la España de la Constitución de 1978 y, por tanto, en el sistema político y electoral en el que se fundamenta, la oposición no gana las elecciones, sino que son los gobiernos los que pierden el poder. Por ello, la acción de la oposición tiene que ser paciente y constante; activa y no precipitada; dinámica y adaptable al momento y no rígida e inflexible. Mas aun cuando el acelerador exponencial del concepto tiempo provoca que la realidad de la economía, la sociedad y la política se rijan por el momentum. La fortaleza del Partido Popular ha estado y está muy vinculado a sus éxitos y fracasos electorales en ayuntamientos y comunidades autónomas. El método de comparación con otros gobiernos territoriales y de estos con el Gobierno de la Nación, siempre ha sido un termómetro veraz de los movimientos del magma electoral. Por ello el PP y Pablo Casado necesitan que se consolide la percepción de éxito en ayuntamientos y comunidades a fin de que el elector considere extrapolable el modelo al Gobierno de la Nación. Madrid, Andalucía, Galicia, Castilla y Lean y Murcia son plataformas de gobierno que no puede fallar antes de las elecciones generales. En este orden, los pactos del PP con Ciudadanos y Vox gozan de una situación estable después del lio freudiano en el que se metió Inés Arrimadas en Murcia. La opinión pública penaliza el transfuguismo y presume que en los vodeviles de las mociones de censura hay siempre interés espurios e inmorales, concurrentes en los actores de la moción. Tras estos dos años de legislatura, los partidos del centro derecha han evolucionado de forma asimétrica. Ciudadanos entró en caída libre tras las elecciones del 4 de mayo. Los partidos que se autodenominan liberales están afectados lamentablemente por un principio autodestructivo: no son capaces de mantener una evolución estable y viven sumergidos en la volatilidad electoral, como así sucedido desde 1978. Un proyecto como Ciudadanos que concitó tanta expectación e ilusión por lo que significaba de renovación en el sistema de partidos, ha sido un ejemplo de capacidad autodestructiva. De aquí que su papel en las próximas elecciones generales del 2023 pueda traer el cierre y la cancelación definitiva de esta ficha electoral. Vox sin embargo mantiene un suelo electoral significativo y el PP en el supuesto óptimo necesitará su voto para obtener la investidura por mayoría absoluta. Un respaldo electoral según las encuestas que Vox conserva a pesar de las “desapariciones“ de Abascal, de su limitada presencia en medios de comunicación y de la torpeza de episodios que protagoniza cada cierto tiempo. Como poner una foto de Begoña Villacís y su hija en un debate municipal para apoyar a manifestantes anti abortistas. El mapa electoral refleja que en las provincias de las Comunidades Autónomas mas pobladas y de concentración urbana -Madrid, Cataluña, Andalucía, Valencia y Euskadi- se reparten 196 escaños de los 350 que componen el Congreso, de los que 76 diputados corresponden a las circunscripciones de Cataluña (48) y Euskadi (18), asignaturas pendientes del PP.En un escenario electoral que se va a decidir según las encuestas actuales por una mínima diferencia, el equipo de Pablo Casado necesita sin duda poner en marcha una estrategia para incorporar o articular una plataforma que recoja el voto significativo que tuvo Ciudadanos en Cataluña, que no puede quedarse en situación de orfandad. La Convención itinerante que ha servido para fortalecer a Pablo Casado, debería haber programado algún acto en Cataluña y tiene que cuidar también a las nueve provincias de la España vaciada donde se juegan 26 diputados. Por delante quedan dos años y como el voto es para el que lo trabaja, tarea por delante” Ignacio del Río

    https://www.republica.com/el-observatorio/2021/10/05/la-plaza-de-valencia-y-el-futuro/

    “La apertura a dejado de ser útil para el Partido Comunista de China Las informaciones acerca de un potencial Lehman Brothers chino, en forma del colapso cataclísmico en ciernes del grupo inmobiliario Evergrande, han eclipsado las maniobras en la oscuridad de la Nomenklatura encabezada por Xi Ping para reconducir el control efectivo del poder mediante una purga a varios niveles, con un estilo que no deja de recordar la retórica de las renombradas «autocríticas» a la que fueron sometidos quienes se salían de la ortodoxia durante la era maoísta.Así, la fraseología empleada por las fuentes oficiales para dar a conocer la expulsión del Partido Comunista y el procesamiento del que fuera viceministro de Seguridad del Estado, Sun Lijun, encajaría perfectamente en la oratoria del periodo de la Revolución Cultural. Lijun ha sido acusado no sólo de una luenga serie de delitos de corrupción, sino también de heterodoxia, ambición política desmedida, indisciplina, conducta inmoral y fomento de la desunión.El florido aviso para navegantes del Comité del Partido del Ministerio de Seguridad Pública no podría haber sido más explícito: quienquiera que transgreda la disciplina del partido y la ley será severamente castigado. El partido no espera menos que lealtad absoluta, algo que debe demostrarse mediante las «dos salvaguardas»: respaldar resueltamente la posición de Xi Jinping y la posición central de todo el partido, y aceptar inequívocamente la autoridad centralizada y unificada del Comité Central del Partido. Esto se traduce en fortalecer las «cuatro conciencias» y las «cuatro autoconfianzas», para lograr los «dos mantenimientos», reforzando activamente la conciencia ideológica y acatando estrictamente la disciplina de partido, para cumplir con los «cinco deberes», y preservar estrictamente las «siete cosas» (lealtad, honestidad, conformidad, benevolencia, integridad, obediencia y ortodoxia), estando proscrita la tolerancia a ser una «persona de dos caras». En román paladino; Xi y sus jerarcas del núcleo duro usan las mismas técnicas ejemplarizantes de Mao al proclamar que cuanto más arriba llegue cualquier miembro del partido, más estrictos serán los requisitos, el nivel de exigencia, y la disciplina a la que será sometido el transgresor. Este grado de escrutinio no se limita a los funcionarios públicos, como bien sabe Jack Ma, quien fuera en su día el hombre más rico de China, hasta que osó intentar darle la vuelta al sistema financiero chino para sacarlo de las manos del Estado mediante la que iba a ser la mayor operación de salida a bolsa de activos, y que acabó viendo como su imperio empresarial era desmoronado por el Estado, de la noche a la mañana. Una suerte similar corrió Zheng Shuang, una estrella cinematográfica penalizada por evasión fiscal, que pasó a formar parte de la nutrida lista negra de díscolos famosos. En el fondo de esta reacción represiva y regulatoria de Xi subyace la constatación de que el proceso de apertura ha dejado de ser útil al Partido Comunista, y que la tolerancia al culto de celebridades heterodoxas dejaba cabos sueltos que ponían en riesgo el control del Apparátchik. Esencialmente, las condiciones globales han cambiado sensiblemente, lo que ha llevado a China a reconsiderar la estrategia formulada en su “teoría del pastel”, poniendo ahora más énfasis en el reparto justo del pastel que en seguir haciéndolo más grande. En su discurso de celebración del centenario de la fundación del partido comunista, Xi dijo que China ya se había convertido en una sociedad próspera y buscó la complicidad popular pidiendo “no olvidar la intención original”, insinuando así que los siguientes pasos irían en la dirección de convertirla en una sociedad más equitativa. Un pilar fundamental de esta política deriva del giro hacía reequilibrar el crecimiento hacia la demanda interna que Xi Jinping denomina «circulación interna», que surge del relativo agotamiento de la estrategia de “gran circulación internacional” que uso en marcha, hace 30 años, Deng Xiaoping. Esto no deja de ser un intento de hacer virtud de la necesidad, habida cuenta de que la alteración del paisaje económico tras la pandemia está llevando a China a una desaceleración económica y a la súbita aparición de un techo de cristal para su crecimiento, manifestado en las recientes incitativas combinadas AUKUS y QUAD, que esbozan un patrón de creciente contención internacional que hará muy difícil que China pueda seguir aumentando el tamaño de su pastel al ritmo necesario para desbocar a Estados Unidos de su posición predominante. A esto deben añadirse las limitaciones de su horizonte demográfico, que apunta a una pérdida de 200 millones de adultos en edad laboral para 2050, que pasarán entonces a convertirse en 200 millones de jubilados. Por ende, la productividad de las empresas chinas se ha reducido consistentemente durante la última década, algo que traduce en unos mayores costes de producción, que se han tenido que financiar parcialmente contrayendo una deuda que llegó a alcanzar el 300% del PIB justo antes la pandemia. Además, los limites del crecimiento de China se reducen asimismo a causa de la dependencia exterior provocada por la voracidad energética de su modelo productivo, y la dependencia de las importaciones agro-alimentarias que tienen su origen en la esquilmación de terrenos de cultivo como consecuencia de la extracción minera de tierras raras a gran escala, y de carbón en fechas más recientes. No es de extrañar, pues, que Xi Ping haya decidido poner en orden su casa, en lugar de embarcarse en una nueva etapa orientada al crecimiento que tiene una dudosa probabilidad de tener éxito, máxime si se expande la corrupción en las altas esferas de la administración, y crece el descontento en la población a causa de la ostensible desigualdad material que hasta ahora había estado representada por los nuevos super ricos que tanto se han prodigado en las tiendas de lujo de las capitales occidentales” Santiago Mondéjar

     “ Los otros enjuagues del CGPJ  Nos falta un verdadero foco sobre las corruptelas y las corrupciones internas del Consejo General del Poder Judicial y de la propia carrera judicial. Las que afloran a raíz de muchos de los nombramientos de cargos judiciales discrecionales han creado en el imaginario popular, de forma teledirigida, una sensación de que la responsabilidad recae únicamente sobre unos políticos que parecen poder mover como a teleñecos a los sesudos magistrados que se presentan inocentes, aunque es obvio que algunos se prestan a gusto a ello. He sugerido muchas veces que se analice el papel de los que aceptan seguir ese guion. Hoy quiero ocuparme de esas otras corruptelas que discurren por las capas profundas de la administración y que permanecen ocultas incluso para miles de jueces que, aplastados por el trabajo que les abruma, apenas tienen ya tiempo ni ganas para dedicar a intentar averiguar cómo se mueven los hilos del nepotismo, del amiguismo y del clientelismo dentro de su propia profesión. Mientras ellos reclaman que se ponga coto a su carga de trabajo, el resto se ocupa de rebañar para su casa.  Esta, si así lo quieren, puede ser una guía del autoestopista galáctico para aquellos jueces que quieran medrar a ritmo estroboscópico, tanto en lo profesional como en lo económico. A los ciudadanos, sírvales como muestra de por qué es inadmisible que los propios jueces elijan a la mayoría del CGPJ entre ellos mismos, pues solo sería una forma de abonar estas formas y maneras ajenas a la transparencia y a la más mínima decencia.   El CGPJ ha estado utilizando subterfugios y enjuagues para colocar a los jueces que desea en puestos a los que solo se debería acceder por puro escalafón. Esto les permite posicionar jueces afines, a ellos y a una forma de pensar, y que estos además les deban el favor. Lo contrario a cualquier definición de juez predeterminado por la ley. Ahí tienen como las comisiones de servicio, primero, y ahora la nueva figura del «asistente sin funciones jurisdiccionales y bajo la dirección de juez titular» les permite colocar a los jóvenes alevines del sistema, normalmente de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura, en los puestos clave. Así es como han llegado a la Audiencia Nacional, a un juzgado central en el que se llevan la mayor parte de los casos de corrupción del PP, los dos miembros de la APM que acompañan a García Castellón: Joaquín Gadea Francés y Daniel González Uriel. Así llegó también, Alejandro Abascal, al que algunos llaman el Enrique López II y al que han colocado nada menos que al frente de un juzgado central mientras consiguen llevarlo como vocal del CGPJ. Su posición es temporal hasta que el juzgado central 1 salga a concurso pero ¿saben quién tiene que sacarlo? El CGPJ, bingo.  Lo de Daniel González Uriel es tremendo de tan alucinante. Ni siquiera es magistrado, tiene aún categoría de juez, y está en el juzgado central de García Castellón como «asistente» y «asesor» del magistrado titular. ¿Qué cómo se lo han traído de Vilagarcía de Arosa a la Audiencia Nacional en un viaje interestelar nunca visto, cuando hay magistrados con 18 años de antigüedad que no podrían entrar ni en un Instrucción en Plaza de Castilla? Amigos, no hay como seguir a quién conviene. Este señor depende cada seis meses de sus valedores para no volverse de nuevo a las rías.  Pero quería yo fijarme en el caso de Joaquín Elías Gadea Francés, no solo por ser miembro de la ejecutiva de la APM y otro de los chicos de García-Castellón, sino porque aparece en los sitios más insospechados, siempre que sean lucidos y bien remunerados. Gadea Francés tiene también una carrera meteórica. Vamos, que empleó casi más tiempo en estudiar la oposición que en saltar de un juzgado de provincia a condenar al president de la Generalitat y todo ello sin que medie para nada su número de escalafón y sí las influencias. No puede ser de otra forma. Denle a leer este artículo a cualquiera de su promoción o las anteriores. Ellos les explicarán. Lo cierto es que Gadea ascendió a magistrado en 2015 y en 2019 estaba en el TSJ de Cataluña juzgando a Torra por desobediencia e, inmediata y tal vez no independientemente, fue adscrito al TSJ de Madrid y colocado por el CGPJ en el juzgado de García-Castellón de la Audiencia Nacional.  Todos esos manejos del CGPJ y de las alianzas y grupos de magistrados amigos consiguen, a la chita callando, colocar a los jueces que quieren en los lugares que desean sin que de eso se hable, sin que nadie lo critique, sin que tenga penalización. ¿Creen que no hubieran querido muchos jueces de promociones anteriores a la de Gadea irse a la AN a hacer currículum? ¿Se publicó? ¿Hubo bases? ¿Pudieron acceder? ¿Se miraron méritos? No son las únicas competencias del CGPJ que resultan de mucho interés para la carrera judicial. La asignación de cursos o de consultorías de índole internacional es otra de ellas. Sucede que el prodigioso Gadea ha resultado ser también el juez favorito del CGPJ para un proyecto de colaboración jurídica con Centroamérica en materia de corrupción llamado Lcrime. Veinte días de trabajo, unos 9.000€ netos. Cierto es que él mismo alega en su digamos escueta descripción de méritos que tiene «amplios conocimientos en cooperación judicial penal (…)ya que asumí en exclusiva la ejecución de solicitudes de cooperación internacional en el partido judicial de Tarragona» y que además hizo un curso de cooperación y, resalta, «especialmente, por mi puesto actual, en la Audiencia Nacional»,  que ya hemos dicho que no es tal puesto sino una «asistencia». Es más que curioso que su perfil sea el mejor posicionado superando al de magistrados como Eloy Velasco, Carmen Rodríguez-Medel o, fundamentalmente, al que ha sido el único magistrado español juez internacional, José Ricardo de Prada, la bestia negra del PP, cuyo CV no fue ni remitido a los organizadores. Extraoficialmente se da a Gadea por elegido.  Todos los candidatos a consultores tienen mayor trayectoria que Gadea. La falta de transparencia y el nepotismo afloran a cada paso de esta convocatoria con la que, de no mediar rectificación, saldrá beneficiada nuestra rutilante estrella de la magistratura nacional, esa a la que círculos de Sala de lo Penal no conceden ni el nivel jurídico para estar en la casa. El Servicio de Internacional del CGPJ comunicó a los peticionarios del subproyecto 3 de Lcrime, el 20 de septiembre, que los candidatos seleccionados eran Joaquín Elías Gadea y Jorge Andújar, fiscal de Anticorrupción. Inmediatamente la candidatura pasó al Ministerio de Justicia para que la aprobara y la hiciera llegar a FIIAPP (Fundación Internacional e Iberoamericana dedicada a la cooperación internacional), donde en efecto llegó mucho antes de que se aprobara nada en la Permanente del CGPJ. Justicia no ha querido explicar por qué su dirección de Relaciones Exteriores da por buenas las propuestas del Consejo y las transmite sin más trámite ni selección a una Fundación de la que es patrona la ministra. Rumorean las malas lenguas que sobre San Bernardo planea una especie de «pax romana» con el Consejo ultracaducado, vayan a saber por qué. A lo mejor no ha hecho bien Llop en mantener al equipo de Campo y en dejar que estos le sigan la corriente a los okupas de la Villa de París. Allá ella.Pero no todos los candidatos estaban dispuestos a asumir una clara arbitrariedad en la designación y las aguas se comenzaron a agitar. Tanto que en la Permanente del CGPJ que se celebró este jueves se terminó por incluir a José Ricardo de Prada, la bestia negra del PP por la sentencia de la Gürtel, al acordarse remitir los currículos de todos los candidatos, aunque resaltando una terna que continúa encabezando Gadea, con Ruiz Yamuza y De Prada. Solo la equiparación por proximidad es aberrante. A estas horas no podemos saber si, una vez descubierto el pastel, y siendo invendible e inaceptable que Gadea supere en «experiencia profesional, especialidad o género» a José Ricardo de Prada o a cualquier otro de los peticionarios, en cualquiera de los maleables conceptos utilizados por el Servicio de Internacional, continuarán con el empeño de nombrarle a él que no debería haber pasado ni la primera fase de selección, en un análisis objetivo. Esta es la otra parte de la corrupción del Consejo que no se ve, la de la zanahoria de Lesmes, la que convierte en un peligro el entregar ese órgano a un grupo de jueces miembros de una asociación mayoritaria que ya hace y deshace, con pocos escrúpulos, en la situación actual y que convertiría a sus cargos en amos y señores del Poder Judicial español. Eso y no otra cosa es lo que pretendía la reforma presentada por el PP en el Congreso que fue tumbada. Clientelismo se llama y nos afecta a todos”     Elisa Beni

    https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/enjuagues1-cgpj_129_8383918.html

    Mil gracias por la lectura y difusión de esta Agenda  de Prensa y no sean cándidos. No crean en las palabras y solo se fíen de los hechos

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