• Descripción: Los líderes comen al final

    Xavier Marcet: Peter Drucker recordaba que liderazgo no es popularidad. Necesitamos líderes que en estos momentos más que mostrarse “solos ante el peligro” proyecten a sus equipos y les estimulen para que ofrezcan su mejor versión. Os dejo algunas notas sobre liderazgo preparadas para el #rethinkingmanagementlive de la Barcelona School of Management de la UPF. Son notas para una sesión virtual orientada a reflexionar sobre el liderazgo en tiempos del Coronavirus

    https://mail.google.com/mail/u/1/#inbox/FMfcgxwHMjpZTzXxlZpqXxsBCJdmJdGV

    1.- En condiciones normales, las organizaciones sin liderazgo están faltadas de un propósito consistente, de visión, de capacidad de decisión, de fluidez interna, les falla el compromiso y comunican mal. En condiciones de crisis, además se enrocan, les falta perspectiva y se fragmentan, huyen de las decisiones difíciles.

    2.- En una crisis como la del coronavirus, los líderes no tienen certezas. No hay una visión clara a corto y medio plazo. Lo único que queda es el propósito y la comunidad. Y esto es lo que hay que proteger desde la autenticidad.A falta de visión, más propósito y más comunidad. No es tiempo para superficialidades. Es momento de supervivencia.

    3.- En medio de las crisis (y siempre) la mejor comunicación es el ejemplo. Hay mucha gente a la que le sobran palabras para liderar y le faltan resultados.

    4.- Las prioridades del líder en una crisis son: su gente, la tesorería y los clientes. La gente es la fuente de sentido y de valor. La tesorería es el respirar de una organización. Los clientes, puesto que crear clientes es la misión de la empresa (Drucker dixit).

    5.- Algunas crisis como la del coronavirus tienen una altísima afectación personal. El número de muertos es como el de una guerra. Las personas tienen contextos difíciles y están en confinamiento. Son momentos para líderes con compasión.

    6.- Liderar es escuchar con empatía. Pero no hace falta crear muchos comités para escuchar, solamente conseguimos burocratizar la crisis y acumular ocurrencias.

    7.- Los líderes toman decisiones. Lo hacen en la incertidumbre máxima. Dudan, pero deciden. La transparencia en los argumentos de las decisiones refuerza al líder. El riesgo de comerse sus palabras y rectificar solamente debilita a los líderes menores. Los líderes consistentes son humildes y flexibles, y no se enrocan en sus decisiones. No son veletas. Pero no son inflexibles.

    8.- Ante una complejidad muy alta, el riesgo de quedar como un mediocre es muy elevado. Hay que saber distinguir cuándo se está ante una complicación que genera un problema o ante una complejidad que genera un dilema. Todo es difícil, pero en general los dilemas no tienen nunca una solución perfecta, esconden trade off arduos de superar, como por ejemplo tener que escoger entre la salud o la economía.

    9.- Ante la abundancia abrumadora de datos, los líderes son buenos constructores de síntesis.La agilidad en las decisiones es clave. Es mejor tomar decisiones imperfectas, pero a tiempo, que procrastinar esperando una perfección que nunca acaba de llegar. Hay muchos líderes que sucumben lentamente en búsqueda de la perfección.

    10.- En las crisis hay que saber ponerle perspectiva al descalabro. Redefinir expectativas. Corregir objetivos. Redefinir las agendas de modo que continúen teniendo sentido.

    11.- Saber combinar la gestión de la contingencia (estructurar la supervivencia) con pensar y crear nuevas oportunidades. Sí, sí, en las crisis cabe la innovación y puede ser una de las salidas.

    12.- La mejor forma que tienen los líderes de inspirar en tiempos de turbulencia es tomarse personalmente muy en serio lo de aprender y desaprender.

    Las crisis tienen de bueno que evidencian mejor que épocas de inercia lo que deberíamos desaprender.

    13.- Aprender a liderar en la distancia. No se trata solamente de liderar a gente que teletrabaja.Lo importante es emprender una gran red de colaboración para aumentar la autonomía y el empoderamiento de los profesionales, para transmitir confianza y motivación en geometrías organizacionales muy atomizadas. Saber alinear equipos y saber reconocer personas sin necesidad de la presencia física.

    14.- En momentos de crisis, los líderes no dejan de pensar en la sociedad. Al contrario, saben que la mejor salida de la crisis es la que compatibiliza la recuperación de la empresa y también la de su entorno social. Siempre la mejor RSC consiste en diseñar negocios que sean socialmente inclusivos y ambientalmente sostenibles. Los líderes que más me han impresionado estas primeras semanas de coronavirus son los que han sido capaces de tomar decisiones operativas consistentes en medio del cataclismo, insuflar confianza y mantener una gran humildad personal.

    ¡Haberlos, haylos! No salen en la televisión, ni son pasto de las redes sociales. Guardarán discreción. Practicarán una resiliencia silente. Y si aciertan no resuenan como iluminados. Entienden el liderazgo como un servicio que no requiere aspavientos, pero sí mucha determinación

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    CARTELES MUSICALES. THE AMERICAN DANCE THEATER

    Alvin Ailey Jr. (Texas, 1931-Nueva York, 1989) fue bailarín y coreógrafo. Estudió danza y coreografía en Los Ángeles, California, de 1949 a 1954. En 1958 fundó en Nueva York el Alvin Ailey American Dance Theater, con bailarines negros. En 1960 estrenó con gran éxito su producción Revelations con música de espirituales negros.

    Revelations, Gospel y Spirituals, coreografía de Alvin Ailey (33 minutos):

    Una parte de la anterior, Wade in the water:

    COMP ARTIENDO LECTURAS

    con Carmen Marcos

    Librería miraguano  libreriamiraguano@gmail.com

    Está editado hace algunos años (2015)  y no es exactamente una novela pero ahora ha llegado a mis manos, recomendado por una amiga, buena lectora, y me ha parecido obligado reseñar este bonito libro.

    Manuel Arroyo-Stephens (Bilbao, 1945- El Escorial, 2020) librero y editor como profesión, abogado y economista de formación, fue el creador de la Editorial Turner (1970), estando especializada en la edición de libros de otros idiomas, tarea algo arriesgada en aquellos años. Declarado antifranquista, gran aficionado a los toros y a la poesía, también escribió algunas obras. La última, Pisando ceniza, tal y como dice el autor “es un homenaje a unos cuantos amigos que he querido. He tratado de celebrar a gente que me parecía admirable, y les he usado para contar una historia. Es también un recorrido crítico por algunos sucesos de la historia reciente de España: También quería expresar …  la rabia y la tristeza que me produce (España) desde que nací. 

    Manuel Arroyo-Stephens: Pisando ceniza

    Idioma original: Español

    Edita: Turner, 2015

    Nº páginas: 345

    Descripción: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51xIJh3ah5L._SX316_BO1,204,203,200_.jpg

    La narración, que se inicia en los últimos años del franquismo, transcurre en Madrid, San Sebastián y un pueblo del norte de Burgos y está estructurada en seis capítulos. El primero de ellos, precioso, rememora sus primeros años como librero y editor, recordando los libreros de viejo y el trabajo artesanal que existía tras la edición de algunos libros (los ilustradores, doradores…). El segundo capítulo está dedicado a los últimos años de Bergamín (al que no nombra) y el tercero, tal vez el más divertido, a sus viajes con el poeta siguiendo al torero Rafael de Paula allá donde toreara como grandes aficionados que eran  ambos (incluye una curiosa conversación con Antonio Ordoñez). Los otros tres capítulos transcurren en las tierras burgalesas en las que recrea (o ficciona) unas conversaciones en la taberna del pueblo, un encuentro con su madre y parte de su familia y, finalmente,  la incineración  y entierro de aquélla.

    Es una obra difícil de encajar en un único género. Algunos la califican de autobiografía pero el propio autor se rebela contra esta adscripción. A la pregunta de por qué no  nombra a Bergamín si está escribiendo sobre él, responde:

     “No lo pongo porque no es él, hay cosas que hizo y que no hizo. La memoria es una continua invención, reinventas cuando recuerdas. La escritura tiene ciertas normas que te llevan por sus caminos, frasecita a frasecita. Es la escritura la que manda” La propia editorial recoge en la solapa del libro una apropiada y bella definición: ”…quizá una historia reciente de España hecha de amigos, libros, charlas y viajes” Aunque es la muerte la que hila los seis relatos, no es ni mucho menos una obra triste aunque sí algo melancólica. Interesante y recomendable

    (Reseña de Manuel Hidalgo)

    https://elpais.com/cultura/2015/03/20/actualidad/1426875184_530125.html (Entrevista-reseña, por Andrea Aguilar)

    https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Arroyo-Stephens (Biografía)

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Descripción: Descripción: Libros de transhumanismo

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Spencer Johnson: ¿Quién se ha llevado mi queso?.  Cómo adaptarnos en un mundo en constante cambio

    Descripción: ¿Quién se ha llevado mi queso?: Cómo adaptarnos en un mundo en constante cambio

    https://blog.12min.com/es/quien-se-ha-llevado-mi-queso-resumen-pdf/

    Alberto Pena: Salazar y Franco. La alianza del fascismo ibérico contra la España republicana. Diplomacia, prensa y propaganda

     Descripción: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51Wy0P%2B6SlL._SX356_BO1,204,203,200_.jpg

    file:///C:/Users/Manuel/AppData/Local/Temp/12185-18423-1-SM.pdf

    Leticia Blanco entrevista a Guillermo Fesser: «Cualquiera tiene una vida tan interesante como la de Obama o Julio César»

    Descripción: https://phantom-elmundo.unidadeditorial.es/ae72654253ef8adbc0620858cfbc11a2/crop/0x0/2047x1364/resize/746/f/jpg/assets/multimedia/imagenes/2020/04/30/15882542758750.jpg

    https://www.elmundo.es/papel/cultura/2020/05/01/5eaad67cfdddff75918b45de.html

    Marina Alías entrevista a Macarena Olona: «El siguiente paso del Gobierno es tratar de tomar el poder judicial»

    Descripción: Macarena Olona (Vox) en el Congreso de los Diputados
    https://www.vozpopuli.com/politica/macarena-olona-vox-entrevista-gobierno-gestion_0_1348965553.html

    Lluis Amiguet entrevista a Paul De Grauwe: Los líderes de la UE son víctimas de sus prejuicios antiespañoles

    https://www.lavanguardia.com/lacontra/20200506/48998788054/los-lideres-de-la-ue-son-victimas-de-sus-prejuicios-antiespanoles.html

    OPINIONES & INFORMACIONES VARIAS DE ACTUALIDAD

    ¿De verdad , viene la estanflación?  El gran riesgo que surge en Europa y Estados Unidos al fondo de la reconstrucción económica tras la histórica recesión global provocada por la pandemia de coronavirus es la estanflación. Un concepto que alude a una subida de precios y tipos de interés sin crecimiento ni incremento de la productividad, que ahondaría en la desigualdad social, endurecería el pago de la factura de la nueva deuda que se asuma (aunque ayudaría a reducir el peso de la que ya se ha tomado) y asestaría un duro golpe a los beneficios corporativos y, por tanto, a las bolsas. Para aproximarse a la relevancia de este riesgo hay que detenerse en otro concepto económico relacionado con los precios sobre el que se ha construido la recuperación desde el tercer trimestre de 2020: la reflación, que viene a definir inflación y crecimiento fomentados por estímulos monetarios y fiscales. El ideal económico diseña que la reflación debe estar limitada en el tiempo porque entre sus consecuencias aparece el recalentamiento, que precisamente sobrevuela ahora y que podría traducirse en la temida estanflación. En este contexto, elEconomista se compromete a hacer un seguimiento de los principales indicadores que pueden hacer saltar las alarmas de la estanflación. La primera gran economía en entrar y salir de la crisis del Covid, China, ya ha reducido el ritmo de crecimiento de su actividad tras completar el rebote en apenas semanas entre abril y mayo de 2020, y de la misma forma se teme que ocurra en Estados Unidos y después en Europa. Este frenazo lógico, presente en todas las estimaciones de PIB, supondría un problema de estanflación si los precios no dejan de subir. La corriente oficial de instituciones como la Reserva Federal (Fed), el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea o el Tesoro de Estados Unidos defiende que los picos de inflación que se están viendo en los últimos meses son «temporales» para evitar precipitar la retirada de estímulos y porque dicen considerar que responden a las características propias de la recuperación, marcada por una demanda contenida por los confinamientos que ha coincidido con una contracción de la oferta relacionada también en parte por las restricciones a la movilidad y los riesgos sanitarios y por la propia explosión del consumo. Bonzon (Julius Baer: «Es deseable una reflación sostenible de la economía estadounidense y europea»  «El miedo a la estanflación es menos para los que siguen convencidos de que hay factores coyunturales en la formación de precios, que los hay, pero a ver hasta dónde», reflexionaba en este sentido, recientemente, Jesús Sáez, experto en deuda de Natixis en un comentario distribuido entre clientes.  «Estamos de acuerdo en que es deseable una reflación sostenible de la economía estadounidense y europea, ya que los tipos de interés cero o negativos son un signo de colapso de los rendimientos del capital y, en última instancia, el sistema capitalista se ve socavado», observa Yves Bonzon, CIO de Julius Baer.  «Por lo tanto, unos tipos de interés y de inflación ligeramente más altos serían una consecuencia positiva de una inversión de las tendencias desinflacionistas o incluso deflacionistas con las que Occidente ha estado plagado desde principios de siglo, aunque, por el contrario, unos tipos de interés más altos que sólo compensen una mayor inflación [sin crecimiento] estarían asociados a un escenario de estanflación», continúa, y concluye: «Un aumento estructural de la inflación sin un incremento de la productividad, y por tanto de los salarios reales, afectaría cruel y desproporcionadamente a las rentas más bajas.» De momento, las previsiones de crecimiento de la actividad económica de instituciones, y también de gestoras o firmas de inversión, muestran un ritmo fuerte y sostenido en 2022, tras el rebote de 2021, en Europa y Estados Unidos, en general, que va incluso más allá para las economías más golpeadas, como España o Italia.  Los estímulos monetarios de los bancos centrales, además de las inyecciones milmillonarias que han aprobado los políticos a ambos lados del Atlántico, hacen difícil anticipar que se vaya a producir un frenazo tan fuerte en el crecimiento como para estancarlo. De este modo, por la parte del crecimiento, parece complicado que se pueda producir un escenario de estanflación en los próximos meses. Maurice Obstfeld, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, y profesor de economía en la Universidad de California, Berkeley, explica en una entrevista a elEconomista cómo el escenario de estanflación no es «un resultado probable», pero incide en que «requiere un acto de equilibrio delicado para la Fed. No pueden ir por detrás de la curva. Tienen que evitar un cambio brusco en su política de comunicación o de tipos de interés que desestabilice los mercados y provoque una desaceleración sustancial del crecimiento». A su juicio, «pueden hacerlo, pero en un escenario en el que dejen que la inflación se les vaya de las manos y luego tengan que pisar el freno bruscamente podríamos ver algo más parecido a la confluencia de una alta inflación y un crecimiento deprimido durante un periodo de tiempo moderado. No veo eso como un fenómeno a largo plazo, incluso si ocurre durante un par de trimestres. Así que no lo llamaría estanflación, pero es un peligro que podría afectar a la economía temporalmente», avisa el experto. Así, parece que todo depende de la sutileza con la que la Fed sea capaz de moverse en los próximos meses, con mucho cuidado de evitar generar un frenazo del crecimiento por su retirada de estímulos.Por la parte de la inflación, el escenario de estanflación tampoco parece ser el más probable en este momento. Las tasas se han ido muy por encima de lo que la mayor parte de expertos anticipaba el año pasado para estas fechas, y han alcanzado el 5,3% interanual en Estados Unidos y el 3% en la zona euro.  Sin embargo, aun siendo conscientes de lo elevadas que son estas cifras, los grandes bancos centrales, la Fed y el BCE, llevan meses tratando de mantener tranquilos a los mercados, al destacar que se trata de un aumento temporal, impulsado por los cuellos de botella que se han producido tras el fin de los confinamientos, y esperan que todo vuelva a la normalidad en los próximos meses. La previsión de la Fed apunta a una inflación del 3,4% en 2021, pero que se reducirá hasta el 2,1% el año que viene, y se mantendrá en el 2,2% en 2022, unas tasas que encajan con su objetivo, en el entorno del 2%. Para Europa la posibilidad de que se dispare la inflación es todavía menos preocupante para el Banco Central Europeo, que espera tasas del 2,2% para 2021, 1,7% para 2022 y 1,5% para 2023, muy por debajo de su objetivo del 2% para entonces. Y no es sólo la banca central: el consenso de mercado se cree estas previsiones de los bancos centrales, esperando que la inflación sea del 1,6% en 2022 y del 1,5% el año que viene. Es más, esta misma semana se ha publicado la última encuesta a gestores que elabora Bank of America, y los resultados reflejan cómo, por primera vez en 16 meses, los gestores esperan que la inflación sea menor dentro de un año de lo que es ahora. El mercado también lo tiene claro, al menos por ahora, ya que anticipa, según los swaps de inflación 5y5y (el indicador de expectativas que analiza el BCE para interpretar qué tasa están anticipando los inversores para dentro de 5 años), tasas del 1,7% en la zona euro y del 2,3% en EEUU. Aunque todo lo anterior anima a pensar que no se producirá un repunte excesivo del aumento de los precios, ni en Europa ni en Estados Unidos, se trata de una cuestión que los inversores van a seguir analizando muy de cerca. A pesar de las estimaciones que mantienen, la inflación sigue siendo el principal peligro que perciben los gestores encuestados por BofA. Situado el escenario macroeconómico y las previsiones de inflación, sorpresas y cisnes negros aparte, el mercado lo que prevé de cara a los años inmediatos es una situación de crecimiento equilibrado entre el aumento de los precios, de los PIB y, por extensión, de los beneficios corporativos, que se nutren en muchas ocasiones de esta doble variable.  En este sentido, la previsión de los expertos es clara: no habrá recesión de beneficios en los próximos años. «La desaceleración del crecimiento en agosto se ha debido a la aparición de la variante Delta, que ha vuelto a imponer restricciones a la movilidad, retrasando la apertura de la economía», explican desde Renta 4.  «Si esto fuese así, podríamos pensar que una vez se completen las vacunaciones la reapertura de la economía será total y solo habremos tenido un pequeño retraso, lo cual no es tan importante para las valoraciones de las empresas, que dan más importancia a los beneficios futuros. Es decir, no sería nada alarmante ya que además el crecimiento se mantiene hoy por hoy en niveles bastante buenos, con los ISM tanto europeos como americanos en torno a los 60 puntos», concluyen. La recuperación de todo el beneficio perdido llegará este mismo año al S&P 500, cuyo beneficio por acción (BPA) se situará casi en 200 dólares, el nivel más alto de la historia. En Europa, aunque hace tres meses todavía el consenso no situaba su BPA por encima de la cifra alcanzada en 2019, que fue de 25,9 euros. Para el Ibex 35 habrá que esperar, como mínimo, a 2024 ya que de momento los expertos no ven igualar el BPA de 2019 ni en 2023, cuando cerrará en 713 euros.  No obstante, esta fotografía tiene visos de cambiar muy pronto ya que el mercado está yendo muy por detrás de las cifras que van reportando las compañías y, prueba de ello, es que se han visto obligados a ir elevando sus previsiones de beneficios a medida que pasaba el año. Y esto es un buen indicador de que la salud de la microeconomía pasa por un momento mejor. En los últimos tres meses, la previsión de BPA del Ibex, el Stoxx 600 y el S&P 500, de cara a 2021, se ha incrementado en un 18%, un 9% y un 5,5%, respectivamente, situando la mejora con respecto a las cifras de 2020 en más de un 150% para el índice español, un 60% para el europeo y un 40% para el norteamericano (ver gráfico). Pero esto no queda ahí ya que para los siguientes dos ejercicios el beneficio seguirá creciendo a ritmo de dígito simple alto después de que las estimaciones se hayan elevado en el último trimestre entre un 3% y un 7% de cara a 2022 y entre un 3% y un 4% en 2023. Por lo tanto, la velocidad sigue siendo alta y muy por encima del lastre que puede suponer, según las expectativas actuales, el aumento de los precios a ambos lados del Atlántico.Esto no quita que las empresas puedan estar preocupadas por la inflación. De hecho, según los datos obtenidos por Bank of America, en la última temporada de resultados, las empresas del S&P 500 mencionaron la palabra inflación 10 veces más (un 900% más) que hace un año. En el Stoxx 600 este incremento fue del 350%, alcanzando las mayores cifras de menciones desde que se compilan, en 2008.  «En general, las empresas confían en su capacidad para repercutir la subida de precios, gracias en parte al exceso de ahorro de los hogares», apuntan desde UBS. «Y aunque la cepa Delta se considere un riesgo a tener en cuenta, actualmente no está limitando la actividad en los mercados desarrollados ni provocando reducciones en las previsiones de las empresas», añaden.  «El mejor punto de partida de los balances de los hogares, que debería apuntalar el consumo, y la considerable inversión de las empresas son, en nuestra opinión, las diferencias clave que mejorarán los resultados macroeconómicos de este ciclo en comparación con el crecimiento relativamente lento que siguió a la recesión de 2008-09», concluyen desde el banco”. Daniel Yebra

    https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/11396525/09/21/Nada-deja-ver-hoy-la-estanflacion-con-el-cuadro-de-crecimiento-por-delante-.html

    El populismo económico tiene larga trayectoria. América Latina ha tenido grandes exponentes de retórica populista, Europa no se ha mantenido ajena, otros muchos países también se han visto afectados. En todos los casos los efectos han sido de nefasto recuerdo. Recientemente, hemos visto el caso del Brexit en el Reino Unido o la reactivación del proteccionismo en EEUU.  Los motivos del repunte del populismo son diversos: Los problemas de desigualdad asociados al proceso de globalización, las estructuras de mercado en las que “el ganador se lo lleva todo”, los cambios en el mercado de trabajo y el descontento generalizado por el incumplimiento del pacto social y de las expectativas generadas por el mismo. Estos factores han generado un desapego de la política y han  impulsado el surgimiento de propuestas populistas que tratan de capitalizar el descontento.

    ¿Qué tienen en común los programas populistas? En primer lugar, muestran un desprecio a las restricciones presupuestarias que limitan su capacidad de actuación; las identidades contables más elementales que no se adecuan a sus mensajes ideológicos son despreciadas. La inconsistencia temporal que conllevan sus propuestas implica un desinterés por los efectos de largo plazo, por la estabilidad y por las restricciones externas.  El populismo necesita alejarse de la ciencia económica, por la que muestran un recelo y en ocasiones realizan un ataque frontal, siempre retórico y alejado de los principios científicos. Adicionalmente, pretenden una manipulación o simplemente eliminación de las fuentes de información que evidencian los efectos económicos negativos de sus iniciativas. El populismo político propone políticas fiscales expansivas que a corto plazo estimulan la economía. El énfasis por la redistribución conlleva transferencias de rentas a grupos de población con una elevada propensión al consumo, por lo que el incremento de la demanda interna y el crecimiento se ven estimulados. Los incentivos a largo plazo disminuyen y se aumenta el consumo a corto plazo, por lo que la sensación de reactivación se retroalimenta y hace ganar apoyo a las políticas populistas que se ven refrendadas por la opinión pública.  Sin embargo, a medio plazo, los colchones que permitieron la realización de la política expansiva se agotan, la deuda se acumula y los financiadores externos se vuelven más exigentes. Los populistas se enrocan en sus medidas y buscan el enemigo exterior para agrupar intereses nacionales en torno a ellos, lo que facilita el deterioro de las instituciones y las democracias. La consecuencia son el repunte de la inflación, la falta de financiación y la fuga de capital que huye de la crisis, lo que deriva en un programas de reformas y estabilización doloroso que ocasiona una caída del nivel de vida de carácter permanente en ocasiones acompañada de inestabilidad política. Frecuentemente, el populismo encuentra apoyo en una clase artístico-intelectual que haciendo oídos sordos de la razón prefiere acercarse a un poder político que les proporciona el reconocimiento del que se cree merecedora. Al final del día, el objetivo de la reducción de la desigualdad y la pobreza, cuando se instrumenta mediante medidas populistas, acaba siendo contraproducente para aquellos a quienes se intenta proteger. En países desarrollados y con sistemas democráticos consolidados, los frenos institucionales a las actuaciones de política económica populistas existen en varios frentes (parlamento, oficina presupuestaria, Banco Central, acuerdos internacionales, etc.). Aun así, estos frenos no han sido suficientes para que el populismo político haya sido acogido sin complejos por los votantes. Por ello, es oportuno incorporar medidas de transparencia para que los votantes sean verdaderamente libres en su voto; para ello deben de estar informados. Sin información no hay libertad, hay ignorancia.  Existen algunas pruebas del algodón que pueden realizarse a los programas electorales de los distintos partidos. En primer lugar, se requiere responsabilidad por parte de los partidos; es exigible que cualquier propuesta lleve su memoria económica de acompañamiento, con sus impactos medidos adecuadamente a corto y medio plazo. Esta simple actuación abre los ojos a votantes y a muchos políticos bienintencionados que pretenden apalancar su ideología en el desconocimiento.  En segundo lugar, sería conveniente que una institución independiente, pública como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal AIReF o privada como una fundación, elaborara una evaluación presupuestaria de los programas electorales; tal y como sucede desde hace varias décadas en Holanda o más recientemente en Reino Unido o Francia. Adicionalmente, podría facilitarse que los distintos partidos soliciten evaluaciones de sus propuestas a la administración del estado, como es el modelo de Irlanda o Australia, para que de esta manera, los partidos y los votantes, tengan información más precisa sobre las consecuencias de sus propuestas y, de esta manera, puedan decidir con mejor información si se incorporan o no a sus programas.  En tercer lugar, una cuantificación comparativa de los programas electorales: número de propuestas, claridad del lenguaje, contenido ideológico, accesibilidad, entre otros factores, podrían medirse sin grandes dificultades. Esto proporcionaría al votante una visión comparativa del contenido de los programas. Finalmente, no debemos dejar de lado la cuantificación ex post centrada en el cumplimiento de las propuestas y la revisión de los procesos de evaluación mencionados anteriormente. En definitiva, el populismo político se afianza en el populismo económico. Desenmascarándole se desactivan parcialmente los riesgos, se revierte el descrédito y la desconfianza que sufre la política y se gana en transparencia y honestidad”   Juan de Lucio

    https://theconversation.com/el-populismo-en-los-programas-electorales-110518

    El decretazo eléctrico provocará la quiebra de la mitad de las empresas de comercializaciónLos daños co­la­te­rales de las me­didas apro­badas por el Gobierno en el lla­mado ‘tijeretazo eléc­trico’ pueden ser enormes para al­gunas em­presas co­mer­cia­li­za­doras y, en el plano po­lí­tico, para el Partido Popular. Según el sector de la dis­tri­bu­ción eléc­trica, las de­ci­siones del Ejecutivo de Pedro Sánchez con su plan de choque para de­tener la es­ca­lada del precio de la elec­tri­cidad pueden tener efectos co­la­te­rales muy im­por­tantes a medio y largo plazo entre las 671 em­presas co­mer­cia­li­za­doras re­gis­tradas en la CNMC.  A corto plazo, el complejo Real Decreto Ley con el que pretende amortiguar el encarecimiento de la energía eléctrica y rebajar la tarifa de la luz hasta un 30 % ya lo ha tenido entre los partidos políticos. Hasta la mitad de las mencionadas empresas comercializadoras podrían desaparecer al no disponer de fuelle financiero con el que afrontar la embestida gubernamental centrada en las ocho medidas principales contempladas en el Real Decreto Ley. No menor es el efecto que está teniendo en las expectativas políticas del centro derecha. Los resultados del último sondeo de Electopanel que se dará a conocer este lunes a través de medios del Grupo Vocento evidencian una caída de las expectativas de voto del mencionado centro derecha, sobre todo del Partido Popular, que junto con una ligera recuperación de Unidas Podemos, darían como resultado, si se celebraran en este momento las elecciones, que la suma de Partido Popular, VOX, Navarra Suma y Foro Asturias, no lograrían la mayoría absoluta. La caída de medio punto del PP hasta el 28 % de las expectativas de voto le otorgarían 119 diputados. Con los 53 diputados que conseguiría VOX, los 2 de Navarra Suma y el diputado de Foro Asturias, se quedarían en 175 diputados. Habría un empate. Para conseguir la mayoría necesitarían también convencer a Coalición Canaria, o a Ciudadanos o a el PRC de Miguel Ángel Revilla, cada uno de ellos con un escaño. El análisis de los sondeos lleva a concluir que la tardanza del Partido Popular en presentar un proyecto para contener la subida de la luz, su división interna y la actuación de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social con el anuncio de la subida del SMI, han provocado el cambio de tendencia y el castigo en las expectativas de voto de los populares presididos por Pablo Casado. Entre algunos responsables autonómicos del propio Partido Popular, no se entiende por qué no se presentó su proyecto para reducir los costes en la producción de energía y la creación de la subcomisión de estudio de modificación del sistema, a pese a que lo tenían elaborado desde hacía semanas y contaba con el visto bueno de su portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra.El hecho es que el Gobierno les ha vuelto a ganar por la mano con su plan, que recoge ocho medidas de aplicación inmediata y con el que estima que supondrá una rebaja de la factura de un consumidor medio de un 22 % al mes hasta final de año. Con la rebaja del IVA aprobada el pasado junio y la supresión temporal del impuesto de generación, se amplía al 30%, según las estimaciones del Gobierno. Este cálculo se hace a partir de lo sucedido en el mes de agosto, en el que la luz subió un 34,5% hasta el nivel más alto de la serie histórica, según el INE. La minoración de los denominados ‘beneficios caídos del cielo’ no será permanente, sino que se mantendrá hasta marzo de 2022, mes para el que el Ejecutivo espera que concluya la escalada actual del precio del gas. Estimación con la que discrepan no pocos especialistas que contemplan que la situación actual se prolongue como mínimo hasta el mes de junio.La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Rivera, ha defendido la entrada en vigor de las medidas pese a que en el Congreso se ha creado una subcomisión para estudiar medidas más a medio y largo plazo, porque insiste en que el decreto ley incluye medidas temporales y extraordinarias para afrontar una situación excepcional y sin precedentes. Al Gobierno de momento le ha salido bien su estrategia y demuestra que tiene más reflejos que la oposición, pese a sus tensiones internas y su debilidad parlamentaria.Además de tratar de amortiguar sus consecuencias en la generalidad de los consumidores, Sánchez intenta convencer a la opinión pública de que también en esta ocasión ha adoptado medidas para no dejar a nadie atrás, tampoco en el ámbito energético. Pero las que pueden quedar atrás son muchas empresas comercializadoras. Un exalto ejecutivo de Red Eléctrica advierte a capitalmadrid.com de que las medidas les afectan muy directamente, por lo que no descarta que una buena parte de las mismas se vean obligadas a cerrar y desaparecer.Ello pese a que el texto del decreto ley trata de limitar el efecto que las medidas tendrán en las comercializadoras, porque solo se tendrán en cuenta los beneficios por encima de los 20 euros/MWh, el precio medio del gas en los últimos años, y porque sólo se detraerá el 90% de los ingresos extraordinarios Aunque el Gobierno ha decidido sobre todo imponer cargas y gravámenes extraordinarios a las centrales hidráulicas y nucleares, en manos de las grandes compañías del sector, lo que tiene muy buena aceptación por parte de la ciudadanía, las que más se van a ver afectadas son las empresas comercializadoras. Sencillamente porque tienen menos capital y menos fuelle financiero para resistir el envite. Desde el sector de la distribución se preguntan si no será una medida que justamente busque que se reduzca el número de comercializadoras. Insisten estos exaltos cargos del sector de la distribución que las grandes pueden resistir. Incluso, si ganan los recursos, lo que no es descartable, salir fortalecidas. En el sector de la distribución de la energía, se considera que las medidas tienen más de pantalla y teatro que de efectividad, porque sus resultados son extremadamente dudosos. Las propias empresas no han podido calcular a día de hoy con precisión, cuál pueda ser el efecto preciso en su cuenta de resultados. Aunque hacen cálculos de cara a la presentación de los recursos ante los tribunales, se da por hecho que los gigantes del sector podrán superar la detracción de sus denominados “beneficios caídos del cielo”. Y dan por hecho que los tribunales les darán la razón. La historia más reciente muestra que lo ha hecho en más de una decena de casos sonados. De ganar, no sería la primera vez que las eléctricas derrotan al Estado en los tribunales. Pero en el camino habrán sufrido las consecuencias quienes fueron concebidos para mejorar los sistemas de distribución y de la competencia, como las empresas comercializadoras. Y por supuesto los partidos de centro derecha, que por razones no aclaradas, no han sabido reaccionar a tiempo a la mayor subida de golpe del precio de la luz”  José Hervás

    https://www.capitalmadrid.com/2021/9/20/60589/el-decretazo-electrico-provocara-la-quiebra-de-la-mitad-de-las-empresas-de-comercializacion.html

    Europa, oportunidad sin Merkel Angela Merkel, como canciller de Alemania, ha dominado la política europea durante cuatro mandatos, 15 años, muchos de ellos complejos y difíciles. A veces con valentía, otras sin ella; más como táctica, gestora de crisis, que como estratega, sin verdadera visión, aunque trabajadora infatigable, estudiosa, conocedora a fondo de todos los dossiers que trataba y firme creyente en las virtudes de la negociación y en sus propios valores. Su salida, y la posible llegada a la Cancillería más poderosa de la UE del socialdemócrata Olaf Scholz, junto a otros movimientos en curso, abre una nueva oportunidad para Europa. En la dura crisis primero económica y financiera y luego de deuda que empezó en 2008 con la caída de Lehman Brothers en EEUU, Merkel “salvó el euro”. Pero impuso un sufrimiento, un sacrificio, excesivo a Grecia –como luego ella misma reconocería– e incluso a España e Italia, que no han llegado a recuperarse del todo al mezclarse la recuperación de esa crisis con los efectos de la pandemia. En el G20 apostó desde el principio por una política fiscal keynesiana, pero luego, respondiendo únicamente a los intereses nacionales de una Alemania más envejecida y consecuentemente preocupada por sus fondos de pensiones, le dio un frenazo repentino a principios de 2010 a la política expansiva, que pilló a otros países, como España, desprevenidos. En la crisis de la deuda, en la que se la identificó con “la austeridad”, Merkel creía siempre que la situación se iba a resolver, o al menos encauzar, en la siguiente reunión del Consejo Europeo, pero no fue así. La segunda Merkel fue mucho más decidida y valiente, a veces contra la opinión de su partido, la Unión Democristiana, y de sus conciudadanos (por ejemplo, en materia de refugiados de la guerra civil de Siria), aunque quizá no visionaria. Con el parón de la energía nuclear para 2022 marcó un hito. Con los confinamientos en contra de la opinión de los Länder, también. Sobre todo, ante la crisis económica derivada de la pandemia, con su decidido apoyo –iniciativa que no salió de Berlín– al paquete de recuperación, transformación y resiliencia de 750.000 millones de euros, aunque no se trate de momento de un precedente o de un paso hacia una Unión Fiscal de la UE o al menos de la Eurozona. Ha favorecido la idea de soberanía o autonomía tecnológica europea, con una plétora de iniciativas impulsadas desde Berlín y desde una Comisión Europea, presidida por una alemana, aunque el liderazgo político, que no técnico, de Ursula von der Leyen, y más aún el del presidente del Consejo, el belga Charles Michel, dejen que desear. En materia de política de defensa, ha llevado una acción más activa y participativa por parte de Alemania –aunque la empezó su predecesor Gerhard Schröder, ha apoyado la idea de una defensa europea y de más gasto, pero la realidad es que las fuerzas armadas alemanas siguen sufriendo de falta de medios–. Alemania pesa, pero no es una potencia en el pleno sentido del término. ¿Qué puede cambiar? Si llega a gobernar, como indican las encuestas, Scholz, ministro de Finanzas saliente (ya dice mucho) lo tendrá que hacer al frente de una coalición, aún no clara –habrá que esperar a las elecciones del día 26 y luego a las negociaciones posteriores– pero que previsiblemente incorporará en cualquier caso a Los Verdes. Pero ya casi todos son –somos– verdes, en Alemania y más allá. La política de lucha contra el cambio climático puede recibir un nuevo impulso. Un canciller Scholz, aún sin dejar de defender los intereses nacionales, si bien con otra visión, probablemente sea más activo en cuestión de “soberanía europea”, tecnológica y de seguridad y defensa, lo que se puede reforzar con la crisis de confianza en Washington y de identidad de la OTAN tras la debacle de Afganistán y la crisis provocada con Francia, y hasta cierto punto con Alemania, por la venta y cesión de tecnología de submarinos nucleares a Australia para contrarrestar a China. Les anglosaxons, hubiera dicho De Gaulle. El avance hacia una Unión Bancaria en la Eurozona, que no hacia una Unión Fiscal –la oposición democristiana, más partidaria de la vuelta a la austeridad, le echa en cara a Scholz que defienda una “Unión de Deuda” y un “euro blando”–, aunque todos defienden crear una unión de mercados de capital en la UE. Habrá ocasión de revisar con mayor flexibilidad los criterios del Pacto de Estabilidad de la Unión Económica y Monetaria (déficit, deuda e inflación), sobre todo si hay otros cambios importantes de gobierno en otros países centrales de la UE.Italia está en esta línea, como España. En los países nórdicos, vuelve a predominar la socialdemocracia, lo que no significa que dejen de ser frugales. Incluso, desde fuera, en EEUU, Biden es un gran keynesiano. Pero que domine el centro-izquierda en los países centrales de la UE, España incluida, no es garantía, como ya ocurrió en el pasado. La gran incógnita es Francia con sus elecciones presidenciales y legislativas (por este orden) en abril próximo, que se verán en parte marcadas por la visión de Europa, en una contienda que ya no es sólo a dos (Macron y Le Pen). En ese semestre, Francia ejercerá la presidencia del Consejo de la UE, y aunque esta figura ha perdido importancia con el Tratado de Lisboa, Macron querrá aprovechar la situación –y el cierre del proceso de democracia participativa y deliberativa que habrá supuesto el experimento de la Conferencia sobre el Futuro de Europa para marcar su política europea, aprovechando la llegada de un nuevo canciller más proclive en Berlín. Aunque en la UE, más que liderazgo alemán (o franco-alemán), se trata de construir un liderazgo colectivo potente. Está por ver también la política hacia Rusia. Merkel impulsó a la vez las sanciones desde 2014 y el gasoducto Nord Stream 2 que no gusta ni a algunos vecinos ni a Washington. En cuanto a China, Merkel separó la defensa aparente de los derechos humanos –puramente declarativa– de la política económica y comercial, que impulsó. Puede que haya cambios, aunque es una política guiada esencialmente por los intereses industriales alemanes. En resumen, con la salida de Merkel, la líder más popular en Europa (más popular que su propio país), la UE pierde un referente, pero gana posibilidades. Se abre una ventana de oportunidad y de nuevo dinamismo. De momento sólo eso. Pero eso no es poco”  Andrés Ortega

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     “El de­bate sobre la aus­te­ridad pre­su­pues­taria y la energía vuelve a di­vidir a la Unión Europea  España, a través de la vi­ce­pre­si­denta para Asuntos Económicos Nadia Calviño, pre­tende jugar una po­si­ción me­dia­dora en la Unión Europea apro­ve­chando el nuevo en­fren­ta­miento entre los países co­mu­ni­ta­rios del norte y del sur. El de­bate sobre la aus­te­ridad vuelve a di­vidir a Europa. La idea de la vi­ce­pre­si­denta pri­mera del Gobierno y mi­nistra de Economía, Nadia Calviño, es pedir que no se con­ta­bi­licen las in­ver­siones verdes y la eco­nomía di­gital como dé­fi­cit.  Queda un largo camino por recorrer en un breve espacio de tiempo pues los países austeros quieren volver a la senda del Pacto de Estabilidad con un control de los niveles de déficit y deuda. Los ministros de los países austeros de la zona euro han pedido en la reunión informal del Eurogrupo, celebrada el fin de semana en Brdo (Eslovenia), adaptar las normas europeas de disciplina presupuestaria. El objetivo es garantizar la continuidad de las inversiones en la economía tras la crisis de la Covid-19. Pero estos países, que ya suman ocho, quieren también retomar la senda del pacto de estabilidad con el objetivo de volver a controlar el déficit y la deuda pública. España pretende que la inversión verde y la digital no se compute en el déficit y que su propuesto sirva para alcanzar un acuerdo. Para los países más europeístas, el temor es que vuelva a producirse el enfrentamiento entre países austeros y países del Sur que paralizó el avance en la Unión Europea y que incluso llegó a poner en riesgo el proyecto comunitario tras la crisis financiera iniciada en el 2007.España da por hecho que las reglas definidas en el pacto de estabilidad y crecimiento europeo ya no serán iguales. Que no se volverá a exigir un déficit máximo del 3 % del PIB y una deuda pública del 60 % del PIB. Fueron las condiciones que la Comisión Europea dejó en suspenso en marzo del 2020 con el fin de que los Estados miembros pudieran tomar medidas excepcionales y urgentes para limitar el impacto de la crisis sanitaria internacional sobre la economía y el empleo. El debate sobre estas exigencias que tanto dividió a los 27 vuelve a ser una prioridad en el seno de la Unión, una vez que la economía está creciendo por encima de lo previsto. Varios de los grandes países como Alemania y Francia habrán conseguido alcanzar antes de que finalice el año su nivel de actividad de finales del 2019. Paolo Gentiloni, comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, admite que algo hay que hacer. Ya ha adelantado que eso no significa que no se vaya a seguir apoyando a las empresas, pero ha añadido que conviene hacer más selectivos los mecanismos de ayudas centrándose en los sectores todavía más frágiles. Para Gentiloni, algunas de las normas del Pacto de Estabilidad parecen imposibles de poder aplicar en el 2023, como piden los países austeros y el vicepresidente de la Comisión Valdis Dombrovskis, muy próximo a las exigencias alemanas. Incluso los más derrochadores consideran que la situación actual no se puede mantener. Pues si el objetivo de deuda impuesto en los años 90 hablaba de un techo del 60 % del PIB, el ratio medio de esa deuda comunitaria alcanzaba a finales junio el 100 % del PIB. El argumento de Nadia Calviño para jugar un papel mediador es que con el objetivo de conseguir la transición energética y la digitalización, prioridades europeas en este momento, los recursos destinados a la economía verde y la digitalización no se contabilicen en el déficit. También otros países, Francia entre ellos, están en esta línea y proponen que al menos se flexibilice la norma. Según el ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, “hay normas completamente obsoletas. Resulta necesario volver a un pacto de equilibrio presupuestario que sea completamente distinto”. Completamente opuestos, al menos en su posición de partida, están los ocho países denominados austeros y liderados por Austria, Dinamarca y Holanda. El pasado jueves hacían público un documento conjunto en el que recordaban su compromiso con la viabilidad presupuestaria de los Estados miembros por el que exigían el regreso al pacto de Estabilidad. Una fuente diplomática de la Comisión Europea comentaba a capitalmadrid.com que la atmósfera de la reunión fue muy cortés, que nada tenía que ver con los durísimos enfrentamientos que se produjeron durante la crisis iniciada en el 2007. Pero admite esta misma fuente que el debate no ha hecho nada más que comenzar. Habrá muchos matices. Algunos no menores, por ejemplo en cuestión de energía, donde España ha puesto un límite a la duración de sus centrales nucleares.En cambio Francia está en las antípodas. Además ha introducido el debate sobre el futuro de la energía nuclear. Según Le Maire, “si luchamos contra el cambio climático con una visión ideológica, fracasaremos. Si luchamos contra el cambio climático con una visión científica, entonces tendremos éxito. Pero eso conlleva reconocer el valor añadido de la energía nuclear”. De momento la Comisión Europea no ha decidido qué energías están entre las energías consideradas virtuosas. Lo va a hacer antes de fin de año. Francia cuenta con el apoyo de Polonia y Hungría. Pero si los verdes llegaran al gobierno alemán podría agriarse el debate, o al menos complicarse. El hecho es que la Comisión Europea parece dispuesta a estudiar la propuesta española. El comisario Gentiloni lo dio a entender en la rueda de prensa posterior al Ecofin al asegurar que “si somos serios con la transición energética, y lo somos, deberemos evitar lo que se produjo con la crisis anterior cuando la inversión pública acabó por reducirse a cero”. Luego Gentiloni se declaraba defensor de una reforma en profundidad del Pacto de Estabilidad y anunciaba la apertura de una consulta a partir de las próximas semanas. Quiere tener el proyecto aprobado lo antes posible. El tiempo se le hecha encima, aunque habrá que esperar al resultado de las elecciones alemanas. Con la recuperación de un crecimiento solido, lo primero que han planteado los países del norte ha sido la recuperación del pacto de estabilidad. Ya no peligra la recuperación, una vez evitado el hundimiento de la economía y dejadas al margen las equivocaciones de las medidas adoptados en la crisis precedente. Francia tiene previsto presentar por su parte una modificación de las normas del Pacto de Estabilidad durante su presidencia que discurrirá, proyecto que deberá ser compatible con la consulta anunciada por la Comisión Europea en la que España está decidida a recuperar la influencia perdida con su iniciativa de relajar las condiciones del Pacto de Estabilidad al excluir de su contabilización las inversiones en la economía verde y digital. De su éxito depende también parte del futuro modelo de Europa”   José Hervás

    https://www.capitalmadrid.com/2021/9/13/60519/calvino-pretende-mediar-en-europa-para-evitar-una-guerra-por-el-deficit-y-la-deuda.html

    Riesgos económicos por el lado de la ofertaLas preocupaciones económicas tienen un cierto carácter pendular. En los albores de la Economía, allá por finales del siglo XVIII, la cuestión era entender cómo se fijaban los precios, analizando los costes productivos (por entonces esencialmente laborales) o la relación entre el precio de la venta de los productos y su valor teórico asociado al factor trabajo, obviando componentes tecnológicos o de demanda.A mediados del XIX el desarrollo de las matemáticas y otras ciencias como la psicología permitió a los denominados marginalistas plantear una teoría de la demanda individual basada en la utilidad del consumo (algo lógico en la misma Viena donde Freud estudiaba los entresijos de la mente humana). Se llegó entonces a pensar que la teoría clásica del valor-trabajo había sido superada y que la Economía podría llegar a ser –ejem– una ciencia exacta. Pero el fracaso de la teoría neoclásica durante la gran depresión hizo ver que la estrategia óptima a nivel agregado a veces difiere de los comportamientos racionales a nivel individual. Con su paradoja del ahorro y sus expectativas empresariales, Keynes demostró que, cuando la demanda agregada es anormalmente baja, la economía no tiende automáticamente al ajuste vía precios, sino que se termina equilibrando vía cantidades. Su Teoría General dio pie al nacimiento de la macroeconomía y al impulso del papel del Estado como estabilizador del ciclo económico, papel que se multiplicó tras la II Guerra Mundial y durante los años 50 y 60. Se trataba de manejar la demanda agregada buscando combinaciones óptimas de inflación y desempleo. En los años 70, sin embargo, la atención giró de nuevo hacia la oferta: la crisis del petróleo hizo ver que, cuando aumentan los costes productivos, un impulso complementario de la demanda o de la liquidez se traduce más en incrementos de precios que en un incremento de la actividad (demostrando que desempleo e inflación no son necesariamente alternativos). Las décadas siguientes también recuperaron el interesante vínculo entre economía y psicología, mostrando que las expectativas de consumidores y mercados tienen a menudo efectos reales, hasta el punto de que a veces la anticipación de las políticas económicas reduce su efectividad práctica. En paralelo, muchos países redujeron impuestos alegando que una carga impositiva excesiva reducía la oferta de trabajo al desincentivar el esfuerzo. Ya en el siglo XXI, durante la crisis financiera se impuso la austeridad como forma de mejorar la sostenibilidad de la ratio deuda/PIB, olvidando que esta última se reduce mucho mejor por el lado del denominador (fuerte demanda con gran crecimiento) que por el del numerador (bajo déficit –y por tanto baja demanda– con escaso crecimiento). El desprecio de la demanda agregada tuvo los desastrosos resultados que ya sabemos, tanto desde el punto de vista de la desigualdad como de la radicalización política. La experiencia de esos errores llevó a que, una década más tarde, con la crisis derivada de la pandemia de COVID-19, se recuperase el gasto público como factor de estabilización de la economía. La lucha contra la pandemia es una guerra, y en la guerra hay que luchar sin escatimar esfuerzos ni deuda, especialmente en un contexto de tipos de interés muy bajos. Pero justo ahora que reparábamos de nuevo en la importancia de la demanda agregada y veíamos como el Estado se erigía como el último garante de la salud y cobertura básica de los ciudadanos, nos encontramos con que la oferta agregada vuelve a llamar a la puerta de los economistas. En los últimos meses hemos visto al menos tres elementos que están amenazando la recuperación no por el lado de la demanda, sino de la oferta. El primero es el encarecimiento de numerosos alimentos, materias primas y bienes intermedios y de equipo como consecuencia de la disrupción de las cadenas de valor. Según los últimos datos de la FAO, los precios de los alimentos han subido un 40% en los últimos 15 meses (el mayor incremento desde que el que precedió a los disturbios de la Primavera Árabe de 2010). En paralelo, la producción de automóviles, material eléctrico, maquinaria, ordenadores o muebles se ha ralentizado considerablemente por escasez de componentes (semiconductores), materiales (madera, materiales de construcción) o por motivos logísticos (falta de contenedores, puertos ralentizados por COVID). No hay consenso sobre cuánto puede durar esta situación, ni si la nueva percepción de la autonomía estratégica reestructurará de forma permanente las cadenas de valor. El segundo elemento es la energía, en este caso no como consecuencia de la subida del petróleo, sino del gas, y en un contexto de reducción de emisiones para luchar contra el cambio climático. Además, aquí influyen las expectativas: como los agentes económicos esperan que el uso del gas tienda a la baja, han dejado de invertir en prospección y generación y se han dedicado a comprar derechos de emisión (anticipando su escasa disponibilidad), contribuyendo aún más a encarecer la producción de electricidad.El tercero es la escasez de oferta laboral. En Estados Unidos –un país sin apenas desempleo– quizás porque la pandemia ha trastocado las prioridades y la forma de ver las vida y ha hecho que mucha gente se replantee los empleos que merecen y no merecen la pena. Y en otros países, como el Reino Unido, porque el Brexit ha restringido de forma preocupante la mano de obra no cualificada (en el sector agrícola) o de cualificación intermedia (camioneros en el sector de transporte). Mientras estas restricciones de oferta de bienes y factores sean sólo transitorias, el incremento de precios será sólo pasajero. Pero si se alargan en el tiempo, o si unas restricciones temporales se encadenan con otras, el anclaje de expectativas de inflación y demandas salariales podría terminar obligando a la Reserva Federal a una subida de tipos de interés que comprometa la recuperación mundial. A muchos países emergentes sólo les falta una subida de tipos (como la de los 80) para entrar en una grave crisis de deuda; y la UE, aunque no sufra los mismos problemas que EEUU, tampoco puede permitirse un euro depreciado ni una energía aún más cara (pagada en dólares). Si en la pandemia conseguimos evitar los errores de la pasada década respecto a la demanda agregada, sería absurdo repetir ahora los errores del siglo pasado respecto a la oferta agregada. La economía de la oferta no es sólo una curva cutre en una servilleta, sino también la constatación de que el encarecimiento de materias primas y suministros básicos, las restricciones de factores productivos (trabajo y capital), su remuneración (salarios y tipos de interés –costes financieros–) y las expectativas de los agentes pueden limitar la eficacia de la demanda agregada como impulsora de la actividad. Precipitarse es muy peligroso, y quizás sea mejor permitir que la inflación rebase temporalmente su nivel objetivo que frenar la recuperación encareciendo la financiación (esa parece ser por el momento la estrategia de los grandes bancos centrales). Pero conviene también recordar que los shocks de oferta no se resuelven ni hundiendo la demanda (elevando tipos de interés que provocarían otra crisis) ni impulsándola adicionalmente con inversión y liquidez, sino atajando los factores de falta de competencia y productividad y los cuellos de botella en las cadenas de valor globales. Por eso algunas reformas no pueden esperar ni un minuto más” Enrique Feás

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