• LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    METAMORPHOSIS, PHILIP GLASS

    Metamorphosis es una composición para piano en cinco partes del músico norteamericano Philip Glass (1937), basada en la famosísima novela corta de Franz Kafka. Fue escrita en 1988  como música de ballet, sin que yo tenga constancia de cuándo ni dónde se estrenó. Hay una grabación interesante que aquí se aporta para general delectación.

    Metamorphosis, por la Modern Dance Company (35 minutos):

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Descripción: Descripción: Libros de transhumanismo

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Deborah García Bello: No tocar.  Ciencia contra la desinformación en la pandemia de COVID-19

    Descripción: https://static9planetadelibroscom.cdnstatics.com/usuaris/libros/fotos/319/m_libros/portada_no-tocar_deborah-garcia-bello_202004161733.jpg

    https://www.rtve.es/alacarta/videos/noticias-24-horas/la1_libro_ciencia/5567477/

    Suketu Mehta: La vida secreta de las ciudades. Retrato sobre las ciudades del mundo a través de los inmigrantes que han logrado convertirlas en su hogar

    Descripción: La vida secreta de las ciudades de [Suketu Mehta]

    https://www.patriciatorresray.com/elibros/36461-OMVOQFEEBM-la-vida-secreta-de-las-ciudades.html

    José Luis de Haro entrevista a Paul Donovan: «España no debe intentar mantener con vida a un sector si se sabe que éste no sobrevivirá en la próxima década»

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    https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/10515941/04/20/Donovan-USB-Espana-no-debe-intentar-mantener-con-vida-a-un-sector-si-se-sabe-que-este-no-sobrevivira-en-los-proximos-10-anos.html

    Darío Prieto entrevista a  Israel Elejalde: «Cuando vas al banco y dices que eres actor, se quedan en blanco, sobre todo si no te reconocen de la televisión»

    Descripción: Israel Elejalde (Madrid, 1973), en el Teatro de la Comedia de Madrid.

    https://www.elmundo.es/papel/cultura/2022/02/02/61f92dbdfdddff3e4e8b45a3.html

    Lluis Amiguet entrevista a Joseph Stiglitz: España tenía una sanidad de las mejores antes de los recortes”

    Descripción: “España tenía una sanidad de las mejores antes de los recortes”
    https://www.lavanguardia.com/lacontra/20200428/48772626023/espana-tenia-una-sanidad-de-las-mejores-antes-de-los-recortes.html

    OPINIONES & INFORMACIONES VARIAS DE ACTUALIDAD

    Sergio Martín: Sánchez proyecta estirar al máximo la legislatura y convocar elecciones en 2024, coincidiendo con el final de la Presidencia española de la UE

    https://www.economiadigital.es/politica/sanchez-estirar-legislatura-convocar-elecciones-2024.html

    El 3 de febrero, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicará su estimación de la inflación del precio de los alimentos para comienzos de 2022. Veremos hasta qué punto el rápido aumento de precios registrado a lo largo de 2021 alcanza niveles que no veíamos desde hace una década

    Descripción: https://www.diarioabierto.es/wp-content/uploads/2022/01/dws-alimentos.jpg

    https://www.diarioabierto.es/595882/dws-alerta-del-impacto-de-la-inflacion-en-el-precio-de-los-alimentos

    “Aunque las subidas de precios han afectado a todo tipo de alimentos, han sido particularmente acusadas en el caso de cereales como el arroz, el trigo y el maíz y de aceites vegetales como el aceite de palma, que se usan para elaborar algunos de los alimentos más populares del mundo, como pizza o helado. El fuerte repunte de los precios de los alimentos ha afectado a toda la cadena de valor, ya que diversos fenómenos meteorológicos extremos han dañado las cosechas en regiones productoras como Australia o Brasil. Unos costes de transporte al alza y los problemas que han experimentado las cadenas de suministro han encarecido y dificultado llevar los productos hasta los consumidores y, por último, es posible que la pandemia haya fomentado la demanda y acumulación de alimentos. Aunque los efectos negativos de la COVID-19 y los problemas de las cadenas de suministro se acabarán resolviendo con el tiempo, es probable que los riesgos ligados al cambio climático sean más persistentes. Estos riesgos se están viendo exacerbados, además, por la falta de biodiversidad de los alimentos que consumimos, ya que más del 75% de la comida que se consume en el mundo se elabora con solo doce plantas y cinco especies de animales. Esta escasa biodiversidad es reflejo de la expansión de los sistemas agrícolas industriales y la globalización del sistema alimentario, que han fomentado una alimentación más uniforme, con la consecuente pérdida de diversidad gastronómica. De hecho, la producción agrícola se concentra en muy pocos países, entre los que destacan EE. UU. y China, seguidos de la India, la UE y Brasil. Como es de suponer, esta situación nos expone a un alto riesgo en caso de pérdida de cultivos, ya sea por fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático (sequías, inundaciones, etc.) o como resultado de alguna plaga que afecte a la producción agrícola de una o varias de las principales regiones productoras. Pero el aumento del precio de los alimentos también entraña riesgos de carácter social. Según un estudio del FMI de 2011 que analizó la relación entre la inflación del precio de los alimentos y las manifestaciones contra el gobierno registradas en 120 países entre 1970 y 2007, un aumento de precios del 10% provocó que las protestas se duplicasen en los países de renta baja, donde los alimentos representan un elevado porcentaje del gasto personal. Ahora que el índice de precios de los alimentos ha vuelto a los niveles de la Primavera Árabe, ya no son solo los bancos centrales los más interesados en controlar la inflación de precios”

     “Soy mayor, pero no idiota”  La creación de la Autoridad Independiente de Protección del Cliente de Productos Financieros está programada para este año, según el plan anual normativo para 2022. La misión de este organismo, prometido por el presidente del Gobierno en junio de 2018, es actuar de ventanilla única de cara a las reclamaciones de los usuarios del sector bancario en su más amplia extensión. La gran diferencia es que sus veredictos, al contrario de los de la CNMV, el Banco de España y la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones ¬(DGSFP), tendrán carácter vinculante hasta una cantidad determinada. El Ministerio de Asuntos Económicos, es el responsable de legislar sobre este nuevo sanedrín, una especie de cuarto supervisor financiero junto a los tres mencionados. La disparidad es que su vigilancia no será vertical, sino horizontal, con competencias específicas a la hora de tramitar las quejas en todas y cada una de las áreas del sector financiero. Su creación es una exigencia de una directiva europea de 2013 que fue traspuesta en 2017 con la Ley de Resolución Alternativa de Conflictos de Consumo, que a su vez daba ocho meses para regular la protección del cliente financiero. El retraso es ya de cuatro años, pese a que en su momento fue uno de los mantras electorales del Gobierno. Su configuración como un organismo independiente hizo despertar las críticas del expresidente de la CNMV Albella, quien prefería que fuera una oficina dependiente del vigilante de los mercados. Hubiera sido la primera piedra para que la metamorfosis del supervisor que ahora dirige Rodrigo Buenaventura en el amo y señor del control de la conducta de todo el sector financiero: banca, seguros, intermediarios, fondos de inversión, de pensiones… Así, el nuevo mediador entre el sector financiero y sus clientes alejaría, a priori, el modelo de dos supervisores, conocido como twin peaks: uno dedicado a la solvencia y otro a la conducta. Un esquema que han solicitado prácticamente todos los presidentes de la CNMV, incluido el actual. Que se haya dilatado tanto en el tiempo se explica por la disparidad de opiniones sobre el papel que ha de asumir esta nueva autoridad entre los actuales supervisores, según las fuentes regulatorias consultadas. Los borradores de la ley para crear esta nueva autoridad han dado muchas vueltas, pero la clave está en que sus decisiones tengan carácter indiscutible para la entidad. En uno de los textos preliminares, se fija la cuantía que obliga a cumplir a las entidades en 50.000 euros, pero este importe todavía está por decidirse. Las que superen el dinero que finalmente se establezca tendrán que ir por la vía judicial, como ocurre ahora con las reclamaciones presentadas ante la CNMV, el Banco de España o la DGSFP y que no sean atendidas por las entidades. En todo caso, la autoridad podrá declarar la nulidad de cláusulas abusivas, anular liquidaciones y ordenar la devolución de impuestos. El presidente del Gobierno se comprometió a la creación del nuevo organismo tras la controversia por el impuesto de actos documentados. El Supremo declaró que debía pagarlo el cliente, pero el Ejecutivo cambió la norma para que lo abonara el banco. La disputa data de noviembre de 2018. El objetivo es que el organismo sea independiente y que tenga un presidente propio, pero que cuente con la representación de otros supervisores en su consejo. Dispondría de presupuesto propio, y podría contratar, pero además deja la puerta abierta a solicitar profesionales de otros supervisores. La plantilla de la CNMV, contaba con 435 personas a cierre de 2020, y este organismo recibió 1.242 reclamaciones ese año, el Banco de España tiene en nómina a 3.263 personas y se ocupó de 21.320 reclamaciones en 2020. La DGSFP, por su parte, inició en el mencionado ejercicio 4.389 expedientes. Tal y como está concebida, la autoridad de nuevo cuño carecerá de capacidad sancionadora. Pero esto no quiere decir que se vaya a quedar de brazos cruzados cuando detecte conductas inadecuadas. El objetivo es que, cuando tenga conocimiento de hechos que pudieran constituir infracciones, comunique toda la información pertinente al Banco de España, a la CNMV o a la DGSFP, para que ellos tomen cartas en el asunto” Alfonso Vidal

    https://cronicaeconomica.com/gobierno/398649027/BANCA-Y-MAYORES-Calvino-aprovecha-el-tiron–y-trata-de-sacar-adelante-la-AIPCPF.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=34&tipo=3&identificador=398649027&id_boletin=394423898&cod_suscriptor=836910426
      Ucrania y el futuro de Europa ¿Qué ocurrirá cuando se haya completado el despliegue de tropas rusas a lo largo de la frontera con Ucrania? ¿Dará el Presidente ruso Vladimir Putin la orden de atacar para privar a uno de sus vecinos –un estado soberano y miembro de las Naciones Unidas y del Consejo de Europa- de su independencia y obligarlo a volver bajo el yugo del Kremlin?. Todavía no lo sabemos, pero los hechos apuntan de manera abrumadora a una guerra inminente. Si eso llegara a ocurrir, las consecuencias para Europa serían profundas, cuestionando el orden y los principios europeos –renuncia a la violencia, autodeterminación, la inviolabilidad de las fronteras y la integridad territorial- sobre los que se ha basado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Debido a la violenta agresión por parte de Rusia, Europa una vez más quedaría dividida en dos esferas: una “Europa rusa” en el este europeo de la UE y la OTAN en las partes occidentales y centrales del continente. Los intereses imperiales volverían a fijarse contra los de las democracias que colaboran entre sí bajo un estado de derecho en común. Peor aún, no se podría confiar más en las palabras, los vínculos, los compromisos y tratados, los países aumentarían su nivel de rearme para protegerse y habría una completa reorganización de las relaciones económicas, en particular en el sector de la energía. Europa ya no podría arriesgar el tipo de dependencias económicas por las que se la pudiera chantajear en épocas de crisis. Si bien una reorganización de las relaciones económicas podría ser costosa para la UE, no habría otras opciones. La única alternativa sería someterse y renunciar a los propios principios europeos. Al centro de la crisis actual se encuentra el hecho de que la Rusia de Putin se ha convertido en una potencia revisionista. No solo ya no le interesa mantener el statu quo, sino que está dispuesta a amenazar e incluso usar la fuerza militar para cambiarlo a su favor. Si Europa cediera ante estos impulsos imperiales, traicionaría sus valores más fundamentales y tendría que renunciar al modo en que vive y desea vivir. Significaría renunciar a todo el progreso que representa la UE. Las consecuencias son impensables y, por consiguiente, enteramente inaceptables. Las exigencias de Rusia muestran con precisión lo que realmente está en juego en el conflicto ucraniano. Putin quiere que la OTAN abandone su política de puertas abiertas, no solo en Europa del Este sino también en Escandinavia (frente a los estados miembros de la UE Suecia y Finlandia). No se trata del supuesto arrinconamiento de Rusia por la OTAN, sino de la restauración del imperio ruso y la amenaza existencial de Putin al arraigo y la propagación de la democracia. Lo que está en juego en la crisis ucraniana es el derecho a la autodeterminación, la prerrogativa de todos los países soberanos a escoger sus propias alianzas. Putin desea desesperadamente borrar la humillación de la caída de la Unión Soviética y la pérdida histórica de su país como potencia global. En su opinión, el Imperio Ruso debe regresar y convertirse en un actor de peso. Esta aspiración afecta de inmediato a Europa, porque Rusia nunca ha sido una potencia global sin primero convertirse en una fuerza hegemónica en Europa. Hoy, la independencia de Ucrania está en juego. Mañana serán los demás estados post soviéticos; y después, la dominación de Europa. Los europeos que conocen su historia deberían estar familiarizados con esto. Dadas las implicancias de la agenda de Putin, cabe preguntarse a qué está esperando Europa. ¿Qué más tiene que pasar para que los europeos despierten ante los hechos? Si alguna vez hubo un tiempo para poner de lado conflictos menores, es ahora. Si sus principios han de sobrevivir en un mundo de renovada competencia política entre grandes potencias y rivalidades geopolíticas, Europa debe convertirse en potencia en sí misma. Sus principios están bajo amenaza directa. ¿Quién los defenderá?. No hay dudas de que, en las actuales circunstancias, la garantía de seguridad estadounidense en Europa es evidente y necesaria. Pero para que mantenga el pacto transatlántico, Europa debe fortalecerse, lo que exigirá que Alemania –en primer lugar- reevalúe su papel. Es y seguirá siendo el mayor estado de Europa en lo económico y demográfico. Considerando la magnitud de las amenazas actuales, ¿de verdad sigue siendo un problema la promesa del gobierno alemán saliente de destinar al menos un 2% del PIB a defensa? ¿O es ahora más importante que el gobierno alemán haga un anuncio claro y positivo acerca de su compromiso con el apoyo a Ucrania y la defensa de los principios europeos? Eso enviaría un mensaje del que el Kremlin no se podría desentender. Pero el tiempo se acaba” Joschka Fischer
    https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgzGmthmZRVgBmkQHXvxbZmNcFzsz

    Cinco tentaciones debe esquivar Pablo Casado para afrontar con garantías de éxito su llegada a la Moncloa. Hay un círculo en el infierno reservado a quienes empiezan su artículo con una cita. Quizás el sexto. Allá vamos. «Solo hay una forma de evitar una tentación y es caer en ella». Wilde habrá sido capaz de perdonarnos tamaña zafiedad. Manosear su cita más manoseada. Cuánta grosería.  Pablo Casado, que no es zafio, ni grosero, sino más bien todo lo contrario, pulido de formas y prudente en el verbo, arriesga pasar una temporada, no en el infierno de los columnistas ineptos, sino en el los políticos derrotados, un cotolengo angustioso y lóbrego, habitado por rencores y remodimientos. En el purgatorio se encontraba, tras dos derrotas en elecciones generales y severos batacazos en Cataluña y País Vasco, hasta que advinó la victoria rotunda de Díaz Ayuso que logró recomponer el desaguisado y rescatarlo del rincón de los penados.  Arranca ahora un rosario de citas electorales que desembocarán -si el presidente del Gobierno no altera el calendario oficial- en el juicio final de las Legislativas de 23/24. Un mero tropiezo el 13-F equivaldría a encajar un gol en el minuto dos, jugando en casa y frente a un adversario menor. Un severo trastazo que obligaría al Génova a la gran remontada. Es decir, a golear en Andalucía -con Macarena Olona en liza-, a barrer en las municipales de la primavera del 23, para llegar al cara a cara con Sánchez en condiciones de victoria. Casado, prudente y reflexivo, se habrá sentado a reflexionar en algún momento de estos afanosos días en los que corretea, quizás demasiado, por plazas y establos, tractores y carros de la vieja Castilla. Tras esas supuestas sesiones de profunda meditación, habrá concluido que resultará imprescindible evitar, en los próximos meses, al menos cinco tentaciones que ahora enredan sus planes y que, de no esquivarlas, pueden amargarle la existencia y mandarlo al averno. Estas son.

    ABRAZADOS AL TRIUNFALISMO. Quizás fue Mañueco. O los estrategas de Génova. Es igual. El PP se ha puesto el listón demasiado alto, ha saltado a la cancha en avanzado estado de triunfalismo. Mal asunto una euforia tempranera. CyL no es Madrid ni su presidente es Ayuso. Insistir, como se ha hecho, en que va a repetirse la gesta madrileña resulta un error. ¿A qué tanto aspaviento, si aún no hay ni piel ni oso? Arrancaron coreando los 38-39 escaños de los 41 necesarios para la absoluta. Mal. Las cosas se hacen al revés. Se anuncia una victoria discreta y, si se redondea un exitazo a lo Nadal, se agotan veinte o treinta cosechas de Vega Sicilia y a brindar. Las encuestas rebajan estos días las expectativas del PP. Emiten ya mensajes de satisfacción con 36 escaños. Ese es el camino.

    ¿ALGUIEN PUEDE RETIRAR LOS JARRONES CHINOS? La lió José María Aznar en Valladolid. «La pregunta es, ¿ganar para hacer qué?». Heló el auditorio. «Soy reformista, soy reformista», tuvo que repetir Casado al día siguiente con la insistencia de quien grita «soy inocente». Y ahora le toca a Rajoy. Los jarrones chinos del PP son más molestos que esa soga del filme de Hitchcock, que va del cuello del asesinadito al tenebroso baúl, luego a la cocina, de ahí a la biblioteca y así hasta que pillan al criminal. ¿Alguien puede, por favor, dejar a los jarrones en paz? Casado los incorpora a sus convenciones, a sus campañas, a sus mítines, en un afán transmitir la idea de un partido compacto y cohesionado, con un pasado lustroso y una historia ejemplar. Pues no. Aznar, reclutado para anular a Vox, resulta estridente. Rajoy, muy próximo ahora a su sucesor en Génova, espanta más que aporta. No representan el PP de Casado y, qué se le va a hacer, no pintan nada. Que alguien los retire de una vez del salón, please, porque siempre terminan rompiendo algo.

    DESPRECIAR A VOX. Si hay algo realmente estúpido es dedicar cada día un buen rato a lanzar jaculatorias contra quien, inevitablemente, devendrá tu socio. Quizás no en Castilla y León, aunque más bien sí. Pero Casado va a necesitar al partido de Santiago Abascal para sentarse en el sillón de la Moncloa, sea lo que sea que haga allí después. Se dirá que, dado que la izquierda se ha borrado de esos comicios, que Pedro Sánchez prefiere Dubai y Yolanda Díaz se ha esfumado, a los virtuosos de la derecha no les queda otra que matar el rato sacudiéndose entre ellos. Lo hacen con saña. Casado es un virtuoso en la especialidad, como se comprobó en aquella fastidiosa moción de censura. «No pasa nada, ya se entenderán cuando llegue el momento de los besos y abrazos», dicen las cacatúas politólogas. Es posible, pero Almeida se ha visto forzado a ejecutar una dolorosa contorsión hacia le lado oscuro del tablero parra sacar sus presupuestos y en Andalucía están en las mismas. Lo natural sería ir tras la senda de Ayuso: el enemigo es el PSOE con sus frankenstein y ni una mala palabra hacia Vox. Tampoco besos, claro está. Arrearle dos trompadas cada mañana a Abascal se antoja una estrategia errada para frenar a Vox en CyL. No es eso.

    LA GUERRA CONTRA AYUSO. Tiempos de tregua. Cese de hostilidades. La cúpula de Génova anda por el Pisuerga, pero la crisis sigue latente. Ayuso cedió en la fecha del congreso, un debate absurdo e hipertrofiado. Una excusa de Teodoro García Egea para humillar (‘poner en su sitio’ dicen ellos) a la presidenta. «Hay quien organiza bien un asedio y mal una batalla», advertía Platón. Cuanto antes advenga el acuerdo, cuanto antes asuma Casado que ha cometido un error, que resulta disparatado cargarse la mejor joya de su colección, antes emergerá el partido de su actual neblina.. No debe importunarle que la lideresa brille demasiado. Al contrario, más luz entrará en su establecimiento, más relumbrará su negocio y más gente se acercará a comprarle la mercancía. Así de fácil. Logrará al fin volar en los sondeos y dejar muy atrás al PSOE, movimiento que por ahora, lejos de producirse, va aflojando.

    UN EQUIPO GRIS MARENGO. Anodino y gris. Así es el equipo que rodea al líder de la derecha española. Basta echar un vistazo a su alineación, recitar los apellidos, leer sus trayectorias, enumerar sus éxitos. Nada. Apenas llevan tres años, se dirá. «Dentro de cincuenta años, alguno de ellos estará a punto de tener talento», se responderá con Bioy. El malvado Aznar algo deslizó al respecto en su accidentado discurso. Su equipo, cierto es, lo conformaba un grupo de políticos solventes, aunque alguno salió rana. Rajoy poco puede hablar de esa materia, con un Fernández Díaz y los hermanos Nadal entre sus pretorianos. Acertó con Moragas, cuando Arriola estaba de retirada. Hay gente muy valiosa en el PP. Basta echar un vistazo al Gobierno de Ayuso. O al de Juanma Moreno, posiblemente el mejor dotado.  En Génova no se reúnen los mejores. Son, como diría el Templado de Max Aub, los «proclíticos», esos monosílabos sin acentuación que se ligan a la palabra siguiente para intentar ser algo. Se adornan con plumas de ganso y se la pasan en trance de pavo real. El equipo casadista, astuto, engreído y algo patrañero, necesita un refuerzo, unos cuantos Lasquetty, un suponer. Más talento. No se trata de ampliar la Ejecutiva, sobrada de número y algo escasa de talento. El líder de la derecha precisa más bien elevar la mirada, concretar un proyecto sólido, convincente y, luego, exponerlo con firmeza, convicción y algo de fe. Cierto que habla con mucha gente, consulta con personas valiosas, mantiene contactos interesantes. Su agenda no es manca. Bien, pues que escuche. Y tome nota. Cinco son las tentaciones en las que Casado ya ha caído o está a punto de caer. Debería remediarlo. No sólo por mantener altas su expectativas de llegar al poder, sino por procurarle satisfacción a una sociedad maltrecha y desvencijada que, mayoritariamente, empieza a dar muestras de hartazgo con el actual Gobierno, recinto nuclear de toda ineptitud. En esto de las tentaciones, como con las muelas picadas, se ha de actuar cuanto antes. El alivio es inmediato. Casado, sin embargo, parece correr cada vez más aprisa para mantenerse en el mismo sitio, como la Reina Roja de Alicia. Y ese es el camino que, indefectiblemente, desemboca en el sexto círculo del infierno”  José Alejandro Vara

    https://www.vozpopuli.com/opinion/casado-en-el-infierno.html

     “El intenso período electoral previsto en América Latina entre 2021 y 2024 está incidiendo en la política interna nacional y en la redefinición de las tendencias políticas regionales: por ahora se consolida el voto de castigo a los oficialismos, a la espera de que se confirme –o no–, a lo largo del próximo trienio, un posible “giro a la izquierda” Los comicios presidenciales y legislativos ocurridos en noviembre y diciembre de 2021 han empezado a dibujar un panorama regional marcado más por el voto de castigo al oficialismo y la polarización que por un nuevo “giro”, sea a izquierda o a derecha. Las elecciones en Argentina (legislativas), Chile (presidenciales y legislativas) Venezuela (locales) y Honduras (presidenciales y legislativas) son la antesala que adelanta muchas características de los comicios pendientes de celebrar en el trienio 2022-2024, con citas para elegir presidentes en gran parte de los países latinoamericanos, incluidos los de mayor peso económico, político y demográfico. Entre otros, votarán los tres representantes latinoamericanos en el G-20 (Brasil, Argentina y México), así como en la cuarta y la quinta economías regionales (Colombia y República Dominicana).

    2022Costa Rica, Colombia, Brasil y referéndum revocatorio en México
    2023Guatemala, Argentina y Paraguay
    2024México, El Salvador, Panamá, República Dominicana, Uruguay y Venezuela

    Figura 1. Elecciones presidenciales latinoamericanas, 2022-2024. Fuente: elaboración propia.

    Estas elecciones pueden contemplarse desde dos dimensiones: de política interna y de política internacional, más centrada en el papel externo y geopolítico de los países, alterado o influido por los resultados electorales. En esta primera parte del trabajo nos centraremos en las cuestiones de política interna, dejando para la segunda y última parte los temas regionales e internacionales. En líneas generales ha predominado internamente el voto de castigo a los oficialismos, allí donde hubo elecciones transparentes y justas. Un voto de castigo dirigido también contra el modelo vigente, tanto político (rechazo a las elites hegemónicas) como económico-social. Se ha confirmado que en el terreno político-electoral la heterogeneidad también es una característica regional. Han ganado tanto el centroderecha en Argentina (legislativas), como partidos y candidatos de izquierda (Honduras y Chile). Una América Latina que cuando vota en libertad (no en Nicaragua y solo en parte en Venezuela) castiga al oficialismo y respalda a oposiciones que, sin embargo, no han sabido canalizar el descontento y la desafección ciudadana, como indican los altos índices de abstención, por encima del 50% en Nicaragua, Chile (en la primera vuelta) y Venezuela. Pese a ello, la participación rozó el 70% en Honduras y la elevada movilización chilena la hizo llegar al 55% en la segunda vuelta. Todo en un contexto de alta fragmentación de los sistemas de partidos y volatilidad del voto, lo que ha configurado parlamentos divididos, donde resulta cada vez más difícil construir mayorías sólidas, sobre todo por la elevada división y polarización existentes. Este contexto electoral tan fraccionado permite que los candidatos más escorados (los chilenos José Antonio Kast y Gabriel Boric) pasen a la segunda vuelta, o que otros políticos extremos, como el argentino Javier Milei, consigan buenos resultados. Fragmentación y alta abstención que contribuyen a acrecentar la polarización. Los ciudadanos que votan suelen ser los más militantes, movilizados e implicados y prefieren las opciones extremas. También se expulsa a la periferia del sistema a las opciones centradas, más debilitadas y con menor apoyo ciudadano, que están más fragmentadas. Estos hechos incrementan la triple crisis política: de gobernabilidad (debilidad de los gobiernos democráticos), de representación (elevada fragmentación del sistema de partidos que no canaliza adecuadamente las demandas ciudadanas) y parálisis legislativa (dificultad para conciliar en el Parlamento posturas polarizadas). Todo ello marca la ausencia de una agenda reformista consensuada y lastra a la región desde hace más de un lustro, como ocurre en Perú desde 2016 y ahora con Pedro Castillo como presidente. Es uno de los temores que se ciernen sobre el próximo gobierno de Boric en Chile, algo evidente en su discurso como ganador de las elecciones, al apelar a la unidad en la diversidad, la concordia y los acuerdos. El voto de castigo al oficialismo (independientemente de su ubicación política) se ha convertido en una tendencia predominante en el contexto político electoral latinoamericano, aunque no exclusiva del mismo. Se ve desde mediados de la pasada década, cuando tras el fin del súper ciclo de las materias primas (2003-2013), los gobiernos de larga duración (kirchnerismo en Argentina, correísmo en Ecuador, Frente Amplio en Uruguay y lulismo en Brasil) fueron perdiendo el poder y la hegemonía. La tendencia sigue presente y 2021 no ha sido excepcional. De las once elecciones celebradas, en seis venció la oposición y en cinco el oficialismo. Entre estas últimas, una fue en Nicaragua, sin garantías electorales. Otra Venezuela, donde el régimen solo ha empezado a dar tímidos pasos en la construcción de un sistema electoral menos inclinado a su favor. Salvo los casos argentino (legislativas) y boliviano (locales), las restantes fueron victorias opositoras en elecciones presidenciales (Ecuador, Perú, Honduras y Chile), mientras los triunfos oficialistas sucedieron en legislativas (El Salvador y México) y locales (Paraguay y Venezuela). En Chile y Perú –y parcialmente en Ecuador– los dos candidatos que disputaron la segunda vuelta no representaban ni al gobierno ni al principal referente opositor y su victoria suponía no sólo un voto de castigo al oficialismo sino también una apuesta por un cambio de modelo de desarrollo.

    Victorias de la oposición (6)Ecuador (centroderecha) Bolivia (centroderecha) Perú (izquierda) Argentina (centroderecha) Honduras (izquierda) Chile (izquierda)
    Victorias del oficialismo (5)El Salvador (derecha) México (izquierda) Paraguay (centroderecha) Nicaragua (izquierda) Venezuela (izquierda)

     Figura 2. Victorias de los oficialismos o las oposiciones en 2021. Fuente: elaboración propia.

    El agitado bimestre electoral de finales de 2021 comenzó el 7 de noviembre con las “elecciones” presidenciales nicaragüenses, que completaron la deriva dictatorial de Daniel Ortega. El régimen “neosomocista” ha completado desde 2007 una singladura que le ha llevado de ser un régimen híbrido (tras los cuestionados comicios locales de 2008 y la posterior cooptación de las instituciones que debían velar por los procesos electorales) y crecientemente autoritario (después de la represión de las protestas en 2018) a consolidarse como una dictadura apoyada en la legislación represiva de 2020. Esta permitió desencadenar la oleada de detenciones de rivales políticos y precandidatos presidenciales. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) reunió el 75,8% de los votos y 75 de 90 escaños, cifras que no han podido ser contrastadas dada la ausencia de una administración electoral transparente y la inexistencia de observación electoral internacional. Según el gobierno votó el 65,34% de los empadronados, pero el observatorio independiente Urnas Abiertas considera que sólo lo hizo el 18,5%. Entre las victorias oficialistas de 2021 cabe matizar el caso de Venezuela. El chavismo ganó de forma contundente y se impuso en 19 de las 23 gobernaciones y la alcaldía de Caracas. Sin embargo, la alta abstención –votó el 41,8% del censo– fue un doble voto de castigo. Contra la oposición dividida y enfrentada entre sí, con estrategias incompatibles y liderazgos excluyentes, que no canalizó el malestar ciudadano contra Nicolás Maduro. Y contra el gobierno, que ha sumido al país en una crisis profunda, de la que ahora apenas empieza a salir, con hiperinflación y una economía que desde 2013 se ha contraído en un 80%. Lo ocurrido en el estado de Barinas fue significativo, ya que la oposición fue capaz de imponerse dos veces seguidas al chavismo. El Tribunal Supremo Electoral ordenó suspender los comicios de noviembre –ganados por la oposición– para repetirlos en enero, cuando volvió a perder el oficialismo. Fue una victoria con una gran carga simbólica para la oposición, al lograrse en la tierra natal de Hugo Chávez, gobernada por su familia desde 1999. En noviembre la oposición derrotó su hermano Argenis, gobernador de Barinas entre 2017 y 2021, y en enero a Jorge Arreaza (ex yerno del comandante y excanciller y exvicepresidente). El antichavismo ganó apoyado en una alta participación en relación a las últimas elecciones venezolanas (51%) y de forma contundente, con casi 15 puntos de diferencia sobre Arreaza. En México no hubo voto de castigo. MORENA, el partido del presidente López Obrador, fue la fuerza más votada y ganó en 12 de las 15 gubernaturas en juego. Sin embargo, perdió la mayoría absoluta que tenía en el Congreso y no alcanzó, en coalición con sus aliados, los dos tercios a lo que aspiraba para poder reformar la Constitución. Como señaló Ciro Murayama, “el mandato de las urnas, al no conceder a ninguna fuerza o coalición la mayoría calificada en la Cámara y con ello la posibilidad de reformar la Carta Magna, es justamente un voto de apoyo al sistema constitucional vigente, incluida en él la división de poderes, el federalismo y la existencia de organismos autónomos como el INE y el Banco de México. México vive así entre un presidente con pretensión de reconcentración de poder y un persistente pluralismo que, sin embargo, no se traduce de manera fiel en los espacios formales de representación política”. De todos los triunfos oficialistas, el más claro y contundente fue el de Nuevas Ideas, el partido del presidente Nayib Bukele, de El Salvador, tanto en las legislativas (56 diputados de 84 escaños), como en las municipales (152 alcaldías de 262). La victoria se debió, en gran parte, a la estrategia de Bukele de transformar los comicios en un plebiscito sobre su figura. Desde 2019 ha convertido su gestión en una plataforma para atacar y desacreditar a la oposición (ARENA y el FMLN), que gobernó en diferentes momentos entre 1989 y 2019. Ha desplegado un estilo de gobierno autoritario que ha conseguido el apoyo mayoritario de la población con un conjunto de medidas que van desde algunas claramente exitosas (vacunación y, al menos a corto plazo, reducción de la inseguridad) a otras clientelares, hasta aquellas más efectistas que eficaces (el bitcoin). El resto de comicios celebrados entre noviembre y diciembre mostraron el predominio del voto de castigo al gobierno (Argentina), a la hegemonía de una fuerza política (Honduras) o a un modelo institucional y de desarrollo (Chile). Estos resultados, dado que en la mayoría de países gobernaban fuerzas de centroderecha o derecha, se han calificado como un nuevo “giro a la izquierda” o “marea rosa” (las izquierdas ganaron en 2021 en seis de los once comicios celebrados). Sin embargo, el maratón electoral 2021-2024 apenas ha comenzado, por lo que parece prematuro calificarlos de “giro” hacia determinado lugar del espectro político. De momento, lo único cierto es la tendencia mayoritaria hacia el voto de castigo al oficialismo, como en las legislativas argentinas. La doble derrota del peronismo/kirchnerismo, en las internas de septiembre y las legislativas de noviembre se explica por diversas causas que apuntan a la gestión gubernamental: la mala situación económica (la inflación ronda el 50% y el dólar paralelo es un 100% más caro), el aumento de la inseguridad ciudadana, la deficiente gestión de la pandemia –con escándalos añadidos– y las peleas internas en el ejecutivo entre el presidente y la vicepresidenta. La oposición de Juntos por el Cambio superó al oficialista Frente de Todos por casi nueve puntos (8,4%). Si bien el peronismo recortó distancias respecto a las PASO (primarias) y se mantuvo como primera minoría en el Congreso, fue ampliamente derrotado. Juntos por el Cambio ganó en 13 provincias, incluidas seis de las ocho que elegían senadores y consiguió reducir el bloque que lidera la vicepresidenta Kirchner en el Senado de 41 a 35, siendo la primera vez en 38 años de democracia que el peronismo pierde la mayoría propia. Además, a izquierda y derecha han surgido alternativas más extremas. A la derecha, los liberales de Javier Milei obtuvieron un 17% en la Ciudad de Buenos Aires y dos diputados. Avanza Libertad y La Libertad Avanza, conformadas por grupos libertarios, consiguieron casi un millón de votos, un 4,67% del total, y cinco escaños en la Cámara de Diputados. En la izquierda, una coalición de anticapitalistas y trotskistas (el Frente de Izquierdas) fue tercera nivel nacional, con un 6% del total. Las elecciones de Chile y en Honduras mandaron mensajes aún más contundentes que muestran la existencia del voto de castigo a gobiernos y modelos de desarrollo. En Honduras, el triunfo de Xiomara Castro, del partido LIBRE (fuerza liderada por su marido, el expresidente Manuel Zelaya), puso fin no sólo a 13 años de hegemonía antizelayista (2009-2022) sino también al predominio del Partido Nacional –conservador (en el poder entre 2010 y 2022)– y a la influencia de Juan Orlando Hernández, presidente entre 2014 y 2022. En Chile se votó contra el gobierno de Sebastián Piñera y también contra la clase política y la elite gobernante, conformada por las coaliciones en el poder desde 1990. En 2021, por primera vez desde que se celebran segundas vueltas (1999), estuvieron ausentes las dos grandes formaciones dominantes. Pasaron al balotaje dos figuras críticas con la gestión de la Concertación y del centroderecha piñerista. Gabriel Boric (Apruebo Dignidad), el presidente electo en segunda vuelta, lideró una amplia y heterogénea coalición de izquierda, crítica con el modelo político y económico-social y con la gestión del centroizquierda en 1990-2010 y en 2014-2018. José Antonio Kast, el vencedor de la primera vuelta, representaba a la derecha más conservadora, con su crítica a los gobiernos del centroderecha (Piñera en 2010-2014 y en 2018-2022) por abandonar los fundamentos del modelo que permitió crecimiento y desarrollo. Los resultados (victoria de la izquierda –Boric– en las presidenciales con posible control de la Cámara de Diputados y mayoría en la Convención Constituyente pero empate en el Senado) extienden una sombra de duda sobre la gobernabilidad. El giro al centro protagonizado por Boric (pero también por Kast) se plasmó en un cambio del programa electoral, dando a Boric una imagen de líder pragmático y posibilista. Tras los comicios, el comportamiento democrático y las actitudes de respeto institucional y de apego a los valores republicanos, tanto de Boric como de Kast, dan esperanzas sobre futuros pactos que garanticen la gobernanza. Sin embargo, la inexperiencia del presidente y su entorno, la herencia de un país crispado y violento, las diferencias que dificultan alcanzar acuerdos en la coalición ganadora (sobre todo entre el Frente Amplio y el Partido Comunista, a su vez dividido en diferentes sensibilidades) y las altas expectativas generadas son grandes obstáculos para la nueva administración. Una prueba de algunas de las dificultades a las que se enfrentará la administración de Boric al tratar de conformar una amplia coalición de gobierno que abarque la centroizquierda (sectores de la antigua Concertación), la nueva (Frente Amplio) y la vieja izquierda (Partido Comunista) así como la ultraizquierda, es lo ocurrido en la Convención al elegir presidenta en enero de 2022. Pese a ser una institución con mayoría de izquierdas, su elevada fragmentación e inexperiencia los llevó a no ponerse de acuerdo en un único candidato. Los grupos que conforman la columna vertebral del ejecutivo de Boric no lograron impulsar su propuesta. Las rivalidades entre el Frente Amplio y el Partido Comunista y la falta de consenso con los socialistas y los No Neutrales (independientes de centroizquierda) permitieron la victoria de los Movimientos Sociales, el sector más escorado a la izquierda. En medio de esta tendencia al triunfo de los extremos se da la paradoja de que las fuerzas de centro, debilitadas, divididas y fuera del gobierno, siguen siendo decisivas para dar gobernabilidad y moderar las tendencias más rupturistas y radicales. Boric, que se ha declarado socialdemócrata (mala palabra en otros tiempos para la izquierda situada más allá de los partidos socialistas), necesitará para gobernar de parte de la antigua Concertación, en especial del Partido Socialista. Incluso lanzado algún guiño a la Democracia Cristiana, lo que desagrada al Partido Comunista. El próximo presidente parece querer eludir lo que ocurre en otras partes de la región. En Perú, Pedro Castillo, que llegó al Palacio de Pizarro de la mano de un partido marxista-leninista y mariateguista (Perú Libre), ha roto con el líder de su formación tras dejar caer a su primer gabinete (Guido Bellido) controlado por la izquierda más extrema. Su segundo gabinete en 100 días está formado por ministros de una izquierda más moderada (en especial, la primera ministra, Mirtha Vásquez, del izquierdista Frente Amplio). Además, ha logrado evitar el impeachment promovido por el fujimorismo y la derecha extrema gracias a los votos de las fuerzas de centro (Acción Popular, Somos Perú, Juntos Por el Perú y el Partido Morado) y mantenerse en el cargo. Las diferentes izquierdas regionales con aspiraciones a ganar liderando amplias coaliciones sociales y políticas se debaten entre impulsar cambios profundos y conquistar el centro para mandar un mensaje de confianza a un electorado más remiso a la hora de votarlas y desequilibrar la balanza electoral a su favor. En Colombia, Gustavo Petro, líder de la izquierda a la cabeza de las encuestas, busca aliarse al Partido Liberal para poder presentarse como un líder confiable y capaz de garantizar la gobernabilidad, alejando la imagen de figura polarizante y demagógica. Por su parte, Lula da Silva, pese a tener una intención de voto del 48%, más de 20 puntos por encima de Jair Bolsonaro, una vez que ha logrado hegemonizar el voto de la izquierda, aspira al respaldo del centro, llevando como vicepresidente al socialdemócrata (centroderecha) Geraldo Alckmin, quien fuera su rival en las elecciones de 2006. Esta izquierda es consciente de que por sí sola no tiene la suficiente fuerza para ganar y menos para gobernar. Un precedente de la búsqueda del centro ocurrió en Argentina en 2019 cuando Cristina Kirchner renunció a ser candidata para respaldar como presidenciable a una figura más centrada, Alberto Fernández (con Cristina, eso sí, como vice). La expresidenta era consciente de que para ganar “con ella no daba pero sin ella no era suficiente”. En 2021 esa estrategia llevó a Xiomara Castro a aliarse con un partido alejado de la izquierda como el que lidera Salvador Nasralla para vencer al enemigo común (el Partido Nacional). Las elecciones de Chile, Honduras y Argentina muestran la existencia de otras dos tendencias emergentes que podrían tener continuidad a escala regional a partir de 2022. La aparición de una nueva generación de candidatos, con un discurso marcadamente demagógico, que atrae a una parte considerable del electorado y el papel decisivo, al menos en el caso chileno, de los factores generacionales y de género para decidir el resultado en la segunda vuelta. La nueva generación de liderazgos demagógicos, de características muy heterogéneas, la encarnan Milei en Argentina, Franco Parisi en Chile y Nasralla en Honduras, con réplicas en 2022 en Colombia (Rodolfo Hernández), Costa Rica (Fabricio Alvarado) y Brasil (Sergio Moro). Es un conjunto de líderes que impugna el modelo hegemónico. Su fuerte es su mensaje contrario a la política tradicional y el discurso anticorrupción. Utilizan de forma efectiva las redes sociales para canalizar la frustración y la rabia. Parisi hizo campaña a través de las redes –de forma digital–, sin pisar su país. Fue el tercer candidato más votado. Son modernos demagogos que apelan al histrionismo, utilizando un lenguaje políticamente incorrecto y directo (“sin complejos”), en una búsqueda constante y maniquea de un chivo expiatorio (“la clase política” a la que constantemente ataca Milei). Plantean la política desde posiciones rupturistas en un juego de suma cero en el que, al menos durante las campañas electorales, está excluido el consenso, el pacto o el acuerdo. Son liderazgos altamente personalistas. El hondureño Salvador Nasralla, aliado de Xiomara Castro, lidera un partido que lleva su nombre, con un mensaje de claros tintes mesiánicos (Partido Salvador de Honduras)” Realinstitutoelcano.org

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