• EL LUNES ATENTOS A… LAS COMPRAVENTAS DE VIVIENDAS  EN ESPAÑA Y A LA COMPARECENCIA DE RAJOY POR EL CASO KITCHEN. EL BANCO DE INGLATERRA PUBLICA EL INFORME DE ESTABILIDAD FINANCIERA.  SE PUBLICA EL INFORME MENSUAL DE LA OPEP.   DEBATE& COMIDA QUE CONVOCA LA AGRUPACIÓN EUROPEÍSTA CUIDAR EL FUTURO

    El lunes, 13 de diciembre de 2021, a las 14:30 horas, en la Cantina del Ateneo, tendrá lugar el debate/comida que convoca la agrupación europeísta cuidar el futuro, con el siguiente orden del día:

    1. Información de las actividades llevadas a cabo por la Comisión Permanente.
    2. El futuro de Europa. Ponente: Patxi Aldecoa.

    Discusión general.

    Francisco Aldecoa Luzárraga (Madrid1949), también conocido en el mundo académico como «Patxi» Aldecoa, es un politólogo e internacionalista español. Doctor en Ciencias Políticas y Licenciado en Ciencias Económicas.  Es Catedrático de Relaciones internacionales en el Departamento de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales (de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (2000)

    ¿Sería el momento de consensuar una Política de Rentas en España para 2022?

    En economía, una política de rentas es aquella que persigue el control de precios y de salarios, normalmente como respuesta a la inflación y como forma de fijar precios y salarios por debajo de los del libre mercado..  Es por ello una medida de política económica con especial incidencia en las relaciones entre la patronal y los sindicatos. Tiene su origen en la disyuntiva entre el pleno empleo y la estabilidad de precios. Las primeras experiencias de políticas de pleno empleo en el Reino Unido y Suecia demostraron la necesidad de una estrategia compensatoria para resolver este conflicto de objetivos. Fue el economista británico William Beveridge quien plasmó la necesidad de instaurar un mecanismo que mitigara los efectos inflacionistas originados en una situación cercana al pleno empleo.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_de_rentas

    Elboletin.com: La estadística de Trabajo revela que hasta noviembre se registraron 511 inaplicaciones de convenios, un 2,6% más que la cifra registrada en el mismo periodo del año pasado. Estos ‘descuelgues’ afectaron a 25.200 trabajadores, frente a los 17.352 trabajadores afectados de un año antes (+45,2%).El ‘descuelgue’ de los convenios supone la revisión de las condiciones laborales en las empresas. La reforma laboral de 2012 introdujo mayor facilidad para que empresarios y trabajadores pudieran pactar estas inaplicaciones

    https://www.elboletin.com/los-salarios-pactados-en-convenio-suben-un-149-hasta-noviembre-frente-a-un-ipc-del-56/?utm_source=mailpoet&utm_medium=email&utm_campaign=los-trabajadores-siguen-perdiendo-poder-adquisitivo-los-salarios-crecen-ya-cinco-veces-menos-que-la-inflacion_233

    Mercadona subirá el sueldo a su plantilla a partir del 1 de enero del próximo año para adaptarlo a la inflación, es decir, con el fin de aplicar la subida del IPC al cierre de este ejercicio, que se prevé se sitúe en el entorno del 5%, de modo que sus empleados no pierdan poder adquisitivo

    https://cincodias.elpais.com/cincodias/2021/12/09/companias/1639050755_159133.html
    https://www.informacion.es/economia/2021/12/09/subida-sueldo-5-495-trabajadores-60460518.html
    Descripción: estudios sobre politica de rentas-j. r. fallick-r. f. elliott-9788471964373
    https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=28895
    https://vlex.es/vid/politica-mentas-tipos-rentas-pueden-darse-54107434

    Sergio Martin: El ensayo de consensuar una Política de Rentas

    https://www.economiadigital.es/economia/ceoe-opone-subida-salarial-3-sindicatos.html

    “Nuevo choque entre la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y los sindicatos (CCOO y UGT), en plena recta final de las negociaciones para la reforma laboral, por las pretensiones sindicales de negociar ya las nuevas condiciones en materia del acuerdo de negociación colectiva y, sobre todo, subir ya los salarios en los convenios. Los sindicatos están presionando para reivindicar ya el desbloqueo de la negociación de los convenios y acometer una subida salarial de entre un mínimo del 2% y un máximo del 3% para los alrededor de 7,3 millones de trabajadores amparados por los 2.757 convenios registrados en lo que va de año. El nuevo desencuentro versa sobre el Acuerdo Interconfederal para el Empleo y Negociación Colectiva (AENC), caducado desde el año pasado, ya que el último fue suscrito para el periodo 2018-2020, con un alza salarial planteado del entorno del 2% más un punto porcentual adicional ligado a conceptos como la productividad, los resultados empresariales o el abstenismo laboral

    El metaverso y sus socios   Si algo le ha enseñado la pandemia a la sociedad es la necesidad de contar con un plan B o estructura económica alternativa. Casualmente, la llegada de la nueva variante de la COVID coincide con la llegada de lo que se ha venido en llamar el metaverso, un universo virtual que es como Internet llevado a la 10ª potencia. Pero con o sin pandemias —aunque especialmente con ellas—, el siguiente escalón tras el descubrimiento de Internet y su desarrollo es la creación de un auténtico espacio virtual en el que se puede hacer absolutamente todo, menos aquello que requiera contacto físico. Transacciones de todo tipo —incluidas las que afecten al mundo real, como comprar una casa—, reuniones, conferencias y, por supuesto, juegos. Todo con una proximidad y un realismo que ahora mismo no podemos ni imaginar. Y desde luego sin necesidad de unas grandísimas gafas, con unas gafas normales que tendrán los dispositivos adecuados. Los mayores beneficiarios del metaverso no serán solo —o no especialmente— las grandes empresas, sino las pequeñas que sean adquiridas por las grandes para posicionarse en esta revolución. Los “pelotazos”, si me permiten la expresión, que darán quienes han creado empresas con tecnologías y “know how” que den una ventaja competitiva en el metaverso, ya sean fabricantes de gafas virtuales o diseñadores de gráficos, entre muchos otros. Para entender a qué nos referimos con el párrafo anterior, pensemos que, por ejemplo, en el metaverso probablemente las transacciones se realicen con moneda digital. No sabemos muy bien si serán dependientes de los bancos centrales o más parecidas a las criptomonedas actuales, si bien lo más probable es que para entonces se trate de criptomonedas supervisadas, reguladas y menos volátiles. Imagínense establecer un precio para comprar una casa en una oficina notarial virtual y que de un día para otro la moneda de cambio se deprecie o se revalorice un 20%. Pero probablemente para entonces pagar con criptomonedas será como pagar con cualquier otra divisa. Lo que no podemos imaginar es que en un mundo virtual se utilicen los medios de pago actuales, con su lentitud y sus abusivas comisiones. Así que, para empezar, todo lo relacionado con la innovación relativa a los medios de pago y a la actividad bancaria adaptada a este Internet elevado a la 10ª potencia será un negocio interesante. Siguiendo con el ejemplo de la notaría, pensemos que, al ser virtual, no tendremos que trasladarnos y que en ese espacio virtual nos encontraremos con el vendedor del piso, con el notario y con el representante del banco que da el crédito. Pero todos serán avatares, es decir, seremos nosotros mismos en formato virtual, firma electrónica incluida. Imagínense lo bien que tendrán que hacerse las salas de reuniones virtuales para que decidamos utilizarlas en algo tan decisivo como adquirir una vivienda. Así que quienes diseñan los espacios virtuales de todo tipo de actividad comercial también se verán beneficiados del auge del nuevo universo virtual. También es fácil imaginar el nivel de computación que será necesario para crear un universo digital. Y digo que es fácil porque solo tenemos que ver cómo se han desarrollado los microchips y todo lo relacionado con la computación gracias a Internet. Pues el metaverso necesita mucho más y las empresas que tomen la iniciativa serán muy valoradas” Victor Alvargonzález

    https://es.investing.com/analysis/el-metaverso-y-sus-socios-200448749

    El sentido de publicar con seudónimo Hace unos días leí una entrevista que me dio que pensar. Con motivo de la publicación de su novela ‘No me busques’, la autora, Sara Medina, hablaba sobre el sentido de publicar libros con seudónimo. Lo más interesante del asunto es que Sara Medina es el seudónimo tras el que se esconden, más bien poco, la guionista Carmen Fernández-Villalba y el escritor David Cirici. Y digo que se esconden más bien poco porque en la solapa de sus libros se dice que en realidad son ellos.  Fernández-Villalba ha firmado guiones de series de TV como ‘El súper’ y ‘Gran Reserva: el origen’. Cirici escribe habitualmente en catalán y tiene un amplio catálogo de novelas juveniles, entre otros géneros. ¿Qué sentido tiene que pongan un seudónimo en la cubierta de sus libros pero aclaren quién está detrás. «No es que el autor unipersonal, de toda la vida, esté en horas bajas, sino que se están valorando nuevas formas de crear», han explicado. Y se atreven a vaticinar: «Parece que se va a convertir en tendencia de esta época tan poliédrica». No me atrevo a llevarles la contraria, pero no soy capaz de entender claramente las razones del uso del seudónimo. Históricamente, han recurrido a él quienes creían en peligro su empleo, su fortuna o incluso su vida si se identificaban con su nombre real. O quienes por la tradición social de cada momento estimaban que era mejor ocultarse, con frecuencia con cambio de sexo incluido (cuántas mujeres firmaron sus obras con nombres de varón hasta bien entrado el siglo XX por este motivo). O quienes se adentraban en un género en el que no quedaba bien firmar con lo que ponía en su DNI: por ejemplo, esas novelas del oeste publicadas en el franquismo, en las que los autores se escondían tras nombres de apariencia anglosajona; o la literatura romántica escrita por hombres que se hacían pasar por mujeres para tener un acceso más fácil a ese mercado. Luego llegaron seudónimos que se explican cuando un autor se sale de su propia trayectoria para escribir otras cosas muy alejadas: John Banville/Benjamin Black es el caso más célebre. Y entre nosotros hay un juego similar a este que mantiene José María Guelbenzu, que firma así todas sus novelas menos las protagonizadas por la juez Manuela de Marco, que van como J. M. Guelbenzu. Pero en estos casos no hay ocultamiento.  ¿Justifican las nuevas formas de construir novelas (cada participante se encarga de algo: la documentación, la construcción de personajes, los diálogos, la trama…) el uso de seudónimo? No estoy seguro. En los guiones de cine se trabaja así y los autores de los mismos firman con sus nombres.  No sé si se convertirá en tendencia, pero sí estoy convencido de que si esto cuaja los departamentos de comunicación de las editoriales tendrán más de un dolor de cabeza y a los periodistas nos lo pondrán más difícil. Porque entrevistar a varias personas a la vez y sobre el mismo tema es complejo y con frecuencia el resultado, al menos en los medios escritos, pobre.  Pero, sinceramente, tampoco creo que quienes firman con un nombre colectivo sus libros estén pensando en facilitarnos el trabajo. Imagino que buscan una mayor salida comercial. Tampoco estoy convencido de que así lo logren. Yo confiaría más en una trama interesante, unos personajes sólidos y una buena escritura. Vamos, la gran literatura de toda la vida” César Coca

    https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgzGllMPmzKkGBgctbLjFdCQzkVjt

    Un artículo en The New York Times sobre la relación entre las estadísticas de los llamados «influencers» y las ventas de libros, titulado «Millions of Followers? For Book Sales, ‘It’s Unreliable’« se ha convertido en la comidilla de toda la industria editorial en muy pocos días, precisamente porque resuena con uno de sus principales problemas: interpretar la influencia online como una variable capaz de predecir las ventas de un producto, en este caso, libros Los límites de la influencia online se muestran cada vez más claros: la primera cuestión evidente gira en torno a lo genuino del fenómeno de la influencia. El uso de métricas como el número de seguidores o de Likes provocó el auge de todo tipo de esquemas fraudulentos, muchos de ellos alimentados por las propias redes sociales que los veían como una forma de hinchar artificialmente sus estadísticas. Muchas plataformas llenan artificialmente de followers las cuentas de sus estrellas emergentes para tratar de beneficiarse ellos mismos como canal de la popularidad que obtienen. Muchos supuestos influencers con millones de seguidores son, en realidad, auténticos fraudes y fervientes practicantes del «fake it till you make it«.  La segunda cuestión fundamental es entender la naturaleza de esa influencia: en muchos casos, seguir a una persona es un simple fruto de la curiosidad o del interés por un tipo de contenido determinado, pero no refleja en absoluto una relación que lleve a seguir a esa persona en todo tipo de canales, o un compromiso mayor con cualquier tipo de producto. El acto de presionar el botón «Follow» carece de consecuencias económicas como tal, y precisamente por esa razón, compararlo con actos con trascendencia sobre el bolsillo es, como mínimo, un salto de fe cuestionable. El mismo seguidor que entra en todos tus artículos, que los comenta o que visualiza todos tus vídeos no tiene por qué comprar tus libros o tus productos (si lo hicieran, sería rico).  Hacer ratios con el número de seguidores de una persona en redes sociales, por tanto, es manifiestamente imprudente: primero, porque desconocemos la calidad del dato como tal. Y segundo, porque tampoco tenemos claro, a menos que lo investiguemos expresamente, el nivel de compromiso de esos seguidores. Interesarse por unos contenidos que se obtienen generalmente de manera gratuita y a cambio de muy poco esfuerzo no tiene porqué reflejar el interés por obtener un contenido adicional, que además, en muchos casos, puede ser relativamente redundante con respecto al que se obtiene gratuitamente en la red, o incluso generar una percepción de escasa aportación de valor. Llegados a este punto, los seguidores que realmente «siguen» al «influencer» hasta el punto de adquirir todo aquel producto que este les ofrezca lo hacen o bien llevados por un modelo fandom que no necesariamente se produce en todos los ámbitos, o por encontrarse con ese producto en un contexto muy determinado, a veces, como resultado de un regalo.  El fenómeno de la influencia en la red ha sido magnificado e hipertrofiado por los marketers hasta límites absolutamente demenciales, y las cifras de ventas de productos vienen simplemente a probarlo. Obtener atención en un canal gratuito y sin compromisos no tiene necesariamente nada que ver con obtener ventas. Lo que un influencer hace o deja de hacer puede generar comportamientos de muchos tipos, desde la imitación o el ejemplo hasta lo aspiracional, pero eso no se traslada necesariamente en que vayamos a adquirir cualquier cosa que ese influencer pretenda vendernos, porque la influencia refleja atención, y la atención no se da, se presta. Prestamos atención a un influencer, no se la regalamos para que haga con ella lo que quiera.  Precisamente por eso es por lo que la influencia genera un valor, y en algunos casos es capaz incluso de marcar la agenda de una industria o de un tema determinado. Pero eso no tiene necesariamente nada que ver con el número de followers que tiene o con las personas que ven sus vídeos: tiene que ver con otras cosas, con su capacidad de generar contenidos de calidad (entendida de una manera muy amplia y flexible), con sus posibilidades de que ese contenido que genera sea capaz de alcanzar a los que toman las decisiones (de compra, de opinión o incluso de legislación), o con el potencial que tienen de generar corrientes de opinión.  No tiene nada que ver generar contenido de calidad y que este alcance a quienes de verdad están interesados en él, con crear vídeos virales en TikTok, una red que, por cierto, convierte especialmente mal. Tampoco lo tiene llegar a un público con capacidad de llevar a cabo acciones relevantes con hacerlo en personas muy jóvenes cuyas acciones no van necesariamente mucho más allá de marcarse un bailecito o presumir en el colegio. Los demográficos de los seguidores, el nivel y tipo de engagement o, en general, el estudio serio del tipo de contenido generado son fundamentales para entender lo que podemos o no podemos esperar de nuestra asociación con un influencer determinado.  Es hora de que empecemos a estudiar y a tratar la influencia en la red como lo que realmente es, no como lo que algunos querrían desesperadamente que fuera”  Enrique Dans

    https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgzGllMPncPzhWFZlTTbWSpqglTMW

     “El nuevo Reina Sofía tiene una virtud: nos permite ver el tipo de sociedad con la que sueñan los populistas   Aunque no he tenido aun el privilegio de poder disfrutar de la transformación radical a la que, al parecer, se ha sometido al Museo Nacional de Arte Reina Sofía, sí he podido comprobar la entusiasta acogida que ha merecido esta entre la grey periodística. En algunos artículos se llega a apuntar, con una falta de pudor digna de mejor causa, que el director de la institución, Borja-Villel, tiene ya por fin su museo. ¿Es que nos hemos instalado en una mentalidad de república bananera definitivamente populista en donde lo público se confunde con lo personal sin orden de continuidad? Uno no sabe si resulta más sorprendente la aproximación perfectamente acrítica con la que la mayor parte de los periodistas han abordado los resultados de la transformación o la naturalidad con la que da por sentado que un particular, por más que ejerza como director de un museo, puede permitirse el lujo de moldearlo según sus creencias y deseos. En una galería de arte, pongamos por caso, no existiría el menor inconveniente en que su propietario asumiera la líneas más adecuadas según sus ideas e intereses, pero estamos hablando de un museo de titularidad pública que tiene una función eminentemente pedagógica e ilustrativa y que no puede permitirse, por tanto, convertirse en el portavoz de ninguna ideología. Nos cuentan los apologetas periodísticos que entre los nuevos espacios que se han arbitrado en el buque insignia del arte contemporáneo hay uno íntegramente consagrado a aquella revolución de pandereta que fue el 15-M. En concordancia con el espíritu estrictamente psicopedagógico que animó aquellas animadas reuniones en las plazas encontramos una serie de cartulinas de colores en las que se reflejan las consignas más chiripitifláuticas. Recuérdalas tú y recuérdaselas a otros, porque algunas de ellas remiten directamente al viejo concepto franquista de democracia orgánica: «Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir», «Lo llaman democracia y no lo es», «Nuestros sueños no caben en vuestras urnas», etc. Que el 15-M, fiesta de puesta de largo del populismo en nuestra vida política, haya obtenido la bendición papal de los pontífices del arte contemporáneo no es sino otra prueba más de la imparable infiltración y patrimonialización de las instituciones por parte de una izquierda cuya falta de escrúpulos para ello es inversamente proporcional a la cerril incapacidad de la derecha para comprender la importancia de estos temas. Decía Walter Benjamin en la frase que cierra su celebérrimo ensayo sobre la reproductibilidad técnica de la obra de arte que «a la estetización de la política que propugna el fascismo, el comunismo le responde con la politización del arte». Nada nuevo, por lo demás, en un época en la que ya Lenin había inventado la figura del compañero de viaje, también conocido como tonto útil. Theodor W. Adorno fue muy crítico con las primeras redacciones de este ensayo, hasta el punto de obligar a Benjamin a redactar sucesivas versiones que fueron mejorando sustancialmente el texto original. La principal objeción de Adorno era que el ensayo pecaba de unilateralidad, es decir, que no contemplaba el fenómeno de la reproductibilidad del arte desde un punto de vista suficientemente dialéctico. Como sostendría más tarde en su Teoría Estética, lo ideológico rebaja sustancialmente la cualidad de la obra de arte, la cual alberga ya en sí misma un elemento intrínseco de negatividad que implica un cuestionamiento de lo real. Pues bien, el nuevo Reina Sofía se decanta claramente por la posición burda de Benjamin frente a la estrictamente estética de Adorno, entronizando todas esas tendencias estratégicas aparentemente fragmentarias que convocan el ideario uniforme de la izquierda posmoderna. O lo que es lo mismo: reduce la verdadera cualidad contestataria del arte a una mera función de propaganda en su sentido más rudimentario y literal. No es sorprendente, por tanto, que entre sus correspondientes capillas convenientemente consagradas para el rezo y la revelación, consten fenómenos tan variopintos como el feminismo identitario de los últimos tiempos, la épica de movimiento zapatista, con su preceptivo apartado sobre los horrores del colonialismo, las virtudes de la ecología, las desigualdades, las migraciones y hasta, en un triple salto mortal con caída libre al vacío, el Prestige, la Movida, la Expo 92. Es decir, todo el sursum corda del progresismo más piadoso. Afirma Borja-Villel en una entrevista que «la colección es un instrumento para entender el mundo en que vivimos». No se equivoque nadie: más que un instrumento nos hallamos ante una tosca instrumentalización al modo, más o menos, de la que pretende perpetrar, por ejemplo, la llamada ley de memoria democrática. El objetivo de ambas iniciativas es idéntico: instaurar una visión puramente unilateral, dogmática y sectaria de la realidad en virtud de la cual pueda llegar a adquirir más valor una cartulina pintarrajeada con la frase de un indigente mental que una pintura, evidentemente reaccionaria, de Antonio López.  Si en todo ello encuentran algún inquietante aire de familia con el implacable proceso de banalización al que se está produciendo a nuestro sistema educativo sepan que de ninguna forma es fruto de la casualidad. Decía Nietzsche que todo artista es, lo sepa o no es, esclavo de una metafísica. Sustituyamos este último término por ideología y nos quedará una imagen muy aproximada de la operación de okupación ideológica y política que se ha perpetrado en el Reina Sofía. Lo peor, no obstante, no es tanto que tal cosa se haya producido con cargo a los impuestos que aportan los contribuyentes (y no solo de los que comulgan con el sesgo ideológico de Borja-Villel y sus adláteres), sino que, al entender la institución museística en términos puramente doctrinarios, se rebaja al arte y a los propios artistas (algunos de ellos de muy buen grado) a la condición de simples esclavos al servicio de un dogma de fe. Y, sin embargo, puede que también esta operación tenga alguna virtualidad positiva: nos permite ver por anticipado el tipo de sociedad cerrada y asfixiantemente dogmática con la que sueñan los populistas”  Manuel Ruiz

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    MEERESSTILLE UND GLÜCKLICHE FAHRT

    Mar en calma y feliz viaje les desean a todos ustedes, forofos o enemigos acérrimos de los cruceros, Goethe, Beethoven y Mendelssohn. En www.kareol.es está este texto de Goethe:

    Meeresstille Tiefe Stille herrscht im Wasser,  ohne Regung ruht das Meer,  und bekümmert sieht der Schiffer  glatte Fläche rings umher.   Keine Luft von keiner Seite!  Todesstille fürchterlich!  In der ungeheuern Weite  reget keine Welle sich.   Glückliche Fahrt  Die Nebel zerreißen,  der Himmel ist helle  und Aeolus löset  das ängstliche Band.   Es säuseln die Winde,   es rührt sich der Schiffer.  Geschwinde! Geschwinde!  Es teilt sich die Welle,   es naht sich die Ferne;  Schon seh’ ich das Land Mar calmo Profunda quietud reina en las aguas,  el mar permanece inmóvil y el inquieto capitán examina  la lisa llanura que los rodea.   ¡Ninguna brisa de ningún lado!  ¡Calma terrible, mortal! En la enorme extensión  ninguna ola se agita.    Próspero viaje   La bruma se disipa,  el cielo se ilumina,  y Eolo suelta sus tímidas ataduras.   El viento susurra;  el capitán se despierta: «¡Rápido! ¡Rápido!  Las olas se reúnen  y se distinguen en la lejanía; ¡Ya se otea la tierra!»          Traducido y escaneado por  Luis E. Etcheverry 2003

    El Bosco, Tríptico de san Antonio, panel derecho (Fragmento)

    Beethoven, Meeresstille und glückliche Fahrt, op.112 (1814-15), coro Monteverdi, Orch. Révolutionaire et Romantique, director Elliot Gardiner: https://www.youtube.com/watch?v=FT3dYow3Cdg

    Mendelssohn, Meeresstille und glückliche Fahrt op. 27 (1828), obertura de concierto; Orquesta sinfónica de Berna, Peter Maag:

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Descripción: Descripción: Libros de transhumanismo

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Karl Polany: Europa en descomposición

    Descripción: EUROPA EN DESCOMPOSICION
    https://ctxt.es/es/20211001/Firmas/37597/karl-polanyi-europa-en-descomposicion-rafael-poch-china.htm

    Lucía Velasco: ¿Te va a sustituir un algoritmo?. El futuro del trabajo en España

    https://pasosalaizquierda.com/tres-escenarios-para-el-futuro-del- trabajo /

    Darío Prieto entrevista a Bertín Osborne: «Pablo Iglesias actúa de buena fe, otra cosa es que esté completamente equivocado»

    Descripción: Bertín Osborne (Madrid, 1954).
    https://www.elmundo.es/papel/cultura/2021/12/08/61af9a6021efa0db7c8b45dc.html

    Patricia Simón entrevista a José Ovejero: “’El manifiesto comunista’ da la posibilidad de recuperar la fe en que se pueden cambiar las cosas”

    Jesús Fernández entrevista a  David Jiménez Torres: «El excepcionalismo español se ha convertido en el recurso más común de la pereza intelectual»

    Descripción: David Jiménez Torres: «El excepcionalismo español se ha convertido en el recurso más común de la pereza intelectual»

    Mil gracias por la lectura y difusión de esta Agenda  de Prensa y no sean cándidos. No crean en las palabras y solo se fíen de los hechos

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