• En El Salvador se probará, con el bitcoin como moneda de reserva, la efectividad de la  Ley de Gresham, que dice que el dinero ‘malo’ expulsa al dinero ‘bueno’.

    https://www.eleconomista.es/divisas/noticias/11382619/09/21/Cuando-el-dinero-malo-expulsa-al-bueno-o-como-El-Salvador-probara-con-el-bitcoin-la-Ley-de-Gresham.html?utm_source=resumen_diario&utm_medium=email_periodico

     Hoy, miércoles,  atentos a… los precios de vivienda en España y al Libro Beige de la Fed en EEUU

    La ministra de Educación Pilar Alegría espera alcanzar un «consenso» durante el debate parlamentario del anteproyecto de Ley de Formación Profesional

    https://blog.fundacionlaboral.org/cursos/las-siete-claves-del-anteproyecto-de-ley-de-fp/
    https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/educacion/2020-12-17/fp-recuperar-empleo-tras-la-pandemia-bra_2865351/
    https://elpais.com/educacion/2021-04-21/fp-futuro-presente.html
    https://nadaesgratis.es/tag/formacion-dual
    https://elpais.com/educacion/2021-09-07/los-alumnos-de-fp-haran-al-menos-un-25-de-las-horas-lectivas-en-empresas.html
    https://www.larazon.es/sociedad/20210906/6a7c2s3t35bv7n7sgkawt4sboe.html
    https://www.eleconomista.es/ecoaula/noticias/11382609/09/21/-El-Gobierno-aprueba-la-nueva-Ley-de-FP-para-consolidar-la-modalidad-dual.html?utm_source=resumen_diario&utm_medium=email_periodico

    hhttps://www.elmundo.es/espana/2021/09/07/61379a1f21efa071748b4603.html

    https://www.lavanguardia.com/vida/20210907/7703730/nuevo-tramite-ley-modernizara-fp.html
    https://www.abc.es/sociedad/abci-anteproyecto-ley-aumenta-porcentaje-participacion-empresas-curriculos-202109040215_noticia.html

    Asier Minondo: Del déficit al superávit: ¿se ha producido un cambio estructural en el signo de la balanza por cuenta corriente en España?

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    Vicente Esteve: Evolución histórica del stock de deuda pública en % del PIB para España en  el periodo 1850-2020 y las previsiones para 2021-2022.

    Descripción: https://i0.wp.com/alde.es/wp-content/uploads/2021/09/grafico-7.png?resize=648%2C820&ssl=1

    Francia viene preparando un proyecto para modificar, cuando ocupe la Presidencia europea ,  las normas presupuestarias de la UE  La Comisión Europea no ha de­jado nunca de ad­ver­tirlo, lo ha reite­rado y lo hará esta misma se­mana. Su vi­ce­pre­si­dente, Valdis Dombrovskis, ha in­sis­tido en todas sus com­pa­re­cen­cias, des­pués de las reuniones del Ecofin, que, lle­gado el mo­mento de la re­cu­pe­ra­ción, ha­bría que em­pezar a fijar e in­sistir en el con­trol del dé­ficit y la re­duc­ción de la deuda pú­blica, como dos de las prio­ri­dades en de los países de la zona euro. Incluso pese a la pan­de­mia.

    Así, el próximo viernes, por primera vez desde el inicio de la pandemia, se incluye en el orden del día de la reunión en Eslovenia de los ministros del eurogrupo el debate sobre la reducción del déficit. Las previsiones para este año hacen de España una de las campeonas comunitarias del déficit con un 8,6 % del PIB. Unido a que la deuda pública prevista es del 120,1 % a finales de año, nos sitúa en el punto crítico de observación del Ejecutivo comunitario. De las grandes economías europea solo Italia está peor que España con un déficit estimado del 11,1 % para finales de año, a lo que se debe sumar una deuda pública del 157,8 % del PIB italiano. De media, el déficit en la zona euro será un punto porcentual superior al de año pasado mientras que la deuda ha aumentado 8 puntos. Los países austeros, que ahora ya son al menos 6, no quieren dejar pasar ninguna oportunidad para recordar que la exigencia del control del déficit y de la deuda pública está en los tratados. Serán los grandes temas del otoño con su preámbulo inicial de esta misma semana. No es la única reunión relevante que se va a producir en los próximos días en el ámbito comunitario con repercusiones directas en la economía y las finanzas españolas. Un día antes del Ecofin lo hará el consejo de Gobierno del Banco Central Europeo. Holanda y Austria han pedido abiertamente que en la reunión de jueves se empiece a debatir el momento en el que el emisor europeo tendrá que empezar a reducir su política de compra de deuda. Un encarecimiento de la colocación de las emisiones de deuda supondría otro esfuerzo adicional para las arcas del Estado. Volviendo a la reunión del Ecofin del viernes, sobre la cabeza de los ministros pende el debate de cuando volver a empezar a exigir la toma de medidas para regresar a la senda de la estabilidad que los países denominados austeros hubieran preferido que no se hubiera abandonado nunca. Ahora, tras el nefasto registro de la deuda pública del mes de junio, en el que la deuda de los países de la zona euro ha alcanzado el 100,1 % del PIB, reiteran la necesidad de recuperar los principios fundacionales de la eurozona. Eso sí, tratando de evitar el estrangulamiento de la recuperación antes de que se consolide. Hoy en día lo novedoso de la situación es que se espera que se mejoren una vez más las previsiones de crecimiento económico para este mismo año. Hasta el punto de que para principios del próximo año el PIB de la zona euro habrá recuperado su nivel previo a la pandemia del Covid-19. Los analistas internacionales dan por hecho que a los Estados les va a empezar a resultar más difícil, o al menos más costoso, financiar sus déficits públicos en los mercados internacionales. Sobre todo, una vez que el Banco Central Europeo comience a reducir su programa de recompra de la deuda pública europea. Los mercados e inversores tratan de resolver la duda de si el déficit habrá que reducirlo a una velocidad similar a la reducción que vaya a adoptar el BCE de su programa de compra de activos. El diferencial de la deuda con Alemania tenderá a subir, sobre todo para los países más endeudados como España e Italia. Es la clave que esperan en Bruselas que España incluya en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. Como para todos los demás países, la única salida a este problema es que el crecimiento sea superior al existente previo a la pandemia y que los costes de financiación sean inferiores, lo que en principio debe resultar imposible si el BCE cambia su política. El programa de relanzamiento europeo de la economía está destinado a conseguir lo primero, el mayor crecimiento. La política de bajos tipos de interés y de compra de activos del BCE debería garantizar esa financiación barata que España seguirá necesitando. Será la presidenta del BCE, Christine Lagarde, quien explicará lo que tiene previsto hacer a partir de otoño. Tras las últimas reuniones del Consejo de Gobierno, ha reiterado que quiere anticipar con claridad cuáles vayan a ser sus decisiones futuras para que los mercados tengan claro lo que van a hacer. El economista francés Benoît Coeuré, miembro durante siete años del BCE y en la actualidad miembro del Consejo Ejecutivo del Banco Internacional de Pagos de Basilea, daba por hecho la pasada semana que habrá que prepararse para un largo período de apoyo de las economías de todo el mundo. Las declaraciones de este prestigioso economista francés han tenido eco inmediatamente en Europa porque Francia viene preparando un proyecto para modificar las normas presupuestarias de la Unión Europea próximamente. Tiene previsto presentar el proyecto durante su presidencia semestral de la Unión que comenzará el próximo 1 de enero. A todo ello conviene añadir para tener una previsión de las muchas decisiones que Pedro Sánchez deberá adoptar en las próximas semanas, los resultados de las elecciones alemanas del próximo día 26. Olaf Scholz, líder de los socialdemócratas alemanes y favorito en este momento en los sondeos, podría no ser tan compresivo como lo ha sido Merkel con los países del Sur, y muy en especial con España .Todo obliga a la mejor utilización de los inmensos capitales que está previsto que lleguen de Bruselas tanto en recursos a fondo perdido como en créditos a devolver. Las declaraciones de Sánchez este domingo al diario ‘El País’ no son alentadoras. Transmite la idea de que el problema clave de la economía española es subsidiar al necesitado. Eso puede ocurrir en las economías del tercer mundo. Pero una cosa es no dejar a nadie atrás y otra contar con los proyectos que estimulen y remodelen nuestro modelo económico. Y de esto Sánchez no ha dicho nada. Ni una sola idea sobre dónde emplear 140.000 millones de euros”  José Hervás

    https://www.capitalmadrid.com/2021/9/6/60456/bruselas-vuelve-a-la-carga-contra-espana-en-su-exigencia-del-control-del-deficit-y-la-deuda.html

    Indexar o desindexar, esta es la cuestión Desde 2015 existe en España una Ley de Desindexación (cuyo reglamento se desarrolló en 2017 mediante RDL) que desvincula la formación de precios de los bienes y servicios (de sectores que actúan en el ámbito público) de la inflación general (IPC) ligándola a los costes estrictos de cada cadena sectorial. De esta ley, queda expresamente excluida la desindexación de las pensiones, los salarios (sujetos a la negociación colectiva) y la deuda del estado. Paradójico, pues, desde que entró en vigor la Lay 13/2013 del Factor de Sostenibilidad y el Índice de Revalorización de las Pensiones, la indexación de estas últimas estaba ya regulada a través del IRP. Desde hace unas semanas, la Ley 13/2013 ha quedado al borde de su derogación, pues se encuentra a la espera de la tramitación parlamentaria del Anteproyecto de Ley fruto del acuerdo social logrado por el gobierno recientemente. Las pensiones volverán a indexarse con la inflación (IPC) a partir de enero de 2022. Indexamos y desindexamos a nuestro gusto. Porque solo cuando la inflación empezó a ser relevante, a partir de 2017, caímos en la cuenta de que el IRP, que había permitido aumentar el poder adquisitivo de las pensiones sin que nadie pusiera el grito en el cielo en 2014 (su año de entrada en vigor, un -0,2%), 2015 (un -0,5%) y 2016 (un 0,2%), empezaba a hacer daño. En 2019, dejó de aplicarse el IRP ante el clamor popular y el gobierno aprobó una revalorización del 1,6%. Como la inflación de ese año fue finalmente del 0,7% el resultado fue un aumento del poder adquisitivo del 0,9%, que en el caso de las pensiones mínimas resultó ser del 2,7% porque estas se revalorizaron con un 3%. En 2020 tampoco se aplicó el IRP, sino que la revalorización ad hoc decidida por el gobierno fue del 0,9%, que unida a una inflación del -0,3% determinó un nuevo aumento del poder adquisitivo de las pensiones del 1,2%. En lo que se refiere a 2021, la revalorización decidida por el gobierno ha sido del 0,9% un año más, mientras que las perspectivas de inflación media para este año apuntan a un 1,9%, determinando de esta forma una pérdida efectiva de poder adquisitivo del 1%.  La vuelta a la indexación con la inflación (IPC) observada del año precedente, el mencionado 1,9% en el párrafo anterior, restablece una práctica habitual de las últimas décadas y fija una vez más en las leyes el criterio de la inflación como regla de indexación de las pensiones, que son la renta más importante de la mayoría de los 9 millones de pensionistas que hay en nuestro país en la actualidad.  No obstante, la experiencia de la inflación negativa observada en cuatro de los ocho años transcurridos desde 2014 debería advertir al legislador de que el nuevo mecanismo de indexación de pensiones, automático como se le pretende, en realidad, debería ser también simétrico y, en consecuencia, si la inflación media del año precedente resultase negativa, la revalorización de las pensiones debería ser a la baja. Esta simetría ha quedado expresamente excluida en el Ante Proyecto de Ley, en el que se indica que en caso de inflación negativa las pensiones no variarán. Es decir, que, en realidad, aumentarán. Se van dando cuenta del lío de la indexación, ¿no? Pues ahora resulta que la Ley de Desindexación sale del armario.  La Ley de Desindexación pretendía matar el mecanismo infernal de la «escala móvil». Un invento francés de la posguerra de mediados del siglo pasado que sirvió para apaciguar a los sindicatos y que se convirtió en un grave dolor de cabeza en la Italia de los años setenta cuando la crisis del petróleo desencadenó una severa inflación de costes en todo el mundo. Los italianos pasaron la base de la escala móvil de anual a trimestral y casi se cargan la economía con una espiral inflacionista. La desindexación, naturalmente, no puede dejar indefensas las rentas o precios que trata de liberar de la obligación de indexarlas con la inflación. Y el propio preámbulo de la Ley de Indexación indica que estas rentas o precios abonados por las administraciones públicas a sus proveedores pasarán a indexarse con índices específicos, sectoriales o ad hoc (de costes) más cercanos a la naturaleza de cada sector que al proceso general de inflación con sus peligrosos efectos de segunda ronda.  Todo muy comprensible, hasta que resulta que las materias primas, que afectan más a unos sectores que a otros, empiezan a subir desproporcionadamente y las reglas de la nueva indexación diseñadas para cubrir estos aumentos evitando la ruina a los proveedores dejan de funcionar o funcionan exacerbando el quebranto para estos. Y, como la naturaleza es sabia, pues resulta que a los pocos años de su desarrollo (en 2017) la Ley de Desindexación que afecta a todo tipo de precios de bienes y servicios de proveedores de las administraciones públicas (construcción, consumibles, equipamientos, concesiones) empieza a mostrar su lado oscuro en estos momentos en los que se están dando desproporcionados aumentos de la energía, las materias primas y otros suministros clave en la operación de estos sectores proveedores de las administraciones. Hemos derogado la ley del IRP y ahora, a lo mejor, tenemos que derogar la Ley de Desindexación. Por si los defensores del bien común se han quedado sin causa, mucho me temo que aquí hay otra no menos importante, pues afecta a la competitividad de las empresas. Indexar o desindexar, pero con criterio, proporcionalidad y simetría, esta es la cuestión”   José Antonio Herce

    https://www.eleconomista.es/opinion-blogs/noticias/11380667/09/21/Indexar-o-desindexar-esta-es-la-cuestion.html

     “Ni la ONU ni el G20 (ni la OTAN ni la UE) han estado a la altura en Afganistán    George W. Bush, “Bush el joven”, llegó a la Casa Blanca en enero de 2001 sobre una plataforma en la que primaba un cierto aislacionismo, basado en el momento unipolar que vivía EEUU. Los atentados del 11 de septiembre de ese año le sacaron del sopor de la siesta estratégica en que vivía EEUU (y Occidente) e inauguraron –con el impulso de los influyentes neoconservadores en su Administración– una nueva era de intervencionismo estadounidense para cambiar varios regímenes, como el afgano de los talibán, el iraquí de Saddam Hussein, y “rehacer Oriente Medio”. Hemos visto los resultados. Partieron en esta reacción de “sobrestimar la efectividad del poder militar para producir cambio político fundamental”, como ha criticado el politólogo Francis Fukuyama. Obama inició la retirada de Irak y Trump sentenció la de Afganistán, conscientes del hartazgo de su opinión pública. Veinte años después de aquellos atentados y de la consiguiente invasión de Afganistán a partir del 7 de octubre de aquel año, el actual presidente de EEUU, Joe Biden, ha llevado a su fin esta larga guerra de Afganistán y “una era de operaciones militares importantes para rehacer otros países”. Es el final, al menos para estos tiempos (¿cambio o paréntesis?), de una política intervencionista, de nation-building, la construcción de Estados en términos más liberales. No es sólo Afganistán, y no es sólo EEUU. Incluso el Papa Francisco (aunque no representa ya a Occidente) coincide con la aún canciller alemana Angela Merkel en considerar “irresponsable” la política de “intervenir fuera y de construir en otros países la democracia, ignorando las tradiciones de los pueblos”. Occidente se está replegando de un cierto tipo de operaciones para defender intereses, exportar libertades e incluso la democracia tal como la entiende, con la punta de las bayonetas (aunque ya no se usan). Veinte años después otorga a la lucha contra el terrorismo yihadista menos centralidad, frente a la ciberdefensa y lo espacial, y a rivalidades tecnológicas en general. EEUU, además de salir de Afganistán, está reduciendo aún más su presencia en Irak, donde provocó tantas olas indeseadas, para empezar el desarrollo del Daesh o Estado Islámico. EEUU pactó en julio el fin de sus operaciones militares allí para centrarse en la formación y la logística de las fuerzas iraquíes. Ya Trump había retirado la mayor parte de las fuerzas estadounidense de Somalia. También Francia está en retirada de Mali y, en general, del Sahel. En junio pasado Emmanuel Macron había declarado que las fuerzas francesas en el Sahel no permanecerán allí “eternamente” (llegaron en 2013). De momento se reorganizarán. Como indicaba The Economist, no son retiradas desde el éxito, sino desde el fracaso. Por no hablar de Yemen y Libia. ¿Habrá un “síndrome de Afganistán” como lo hubo de Vietnam, pero esta vez con carácter Occidental y no meramente estadounidense?. Es un error entrar en operaciones militares o guerras sin prever cómo salir de ellas, pues la salida acaba en debacle, como se ha visto en Afganistán. Pero hay otras razones o causas para estos repliegues occidentales. Para empezar, la lucha antiterrorista y anti-insurgencia ha resultado muy cara. Sólo en la guerra y reconstrucción de Afganistán, EEUU ha venido a gastar más de 2 billones de dólares y los europeos 20.300 millones de dólares. Se ven ahora otras prioridades, como la competencia en diversas dimensiones con China, o, en menor medida, con Rusia. Hay además la confianza en poder atacar o contratacar a los grupos terroristas a distancia, con drones o misiles de crucero, sin implicar tropas sobre el terreno, salvo limitadas fuerzas especiales para operaciones quirúrgicas. Además, EEUU considera que la “guerra contra el terror” ha tenido éxito, para este país en primer lugar, al no haber sido objeto de nuevos atentados en su propio territorio, y haberse regionalizado fuera de Occidente esos grupos. Aunque con colaboración en materia de inteligencia, Europa se tiene que sacar sus propias castañas del fuego. El nation building en un sentido liberal, que tiene mucho de neocolonialismo ideológico, ha resultado un fracaso también por razones culturales y por la succión de muchos fondos que han supuesto las corrupciones locales. No ha producido los resultados buscados, porque las premisas y los instrumentos estaban equivocados. No se trata de un repliegue total. EEUU sigue manteniendo una red de instalaciones, bases y despliegues militares en el mundo no igualada, ni de cerca, por ninguna otra potencia. Pero el repliegue puede afectar al orden mundial. EEUU es muy a menudo un factor de equilibrio, aunque otras veces de desequilibrio. Tiene que pensar mejor su política exterior, y no sólo desde su polarizada política interna. La OTAN, por su parte, tiene que reflexionar con más realismo su futuro, más aún cuando vive una crisis de confianza de muchos responsables europeos en Washington, primero con Trump y ahora por la forma que ha tomado la retirada de Afganistán, más que por la importancia de este país en sí, que tantos imperios ha enterrado. Su primera gran operación en aplicación del Artículo 5 (de defensa colectiva) de su tratado fundacional, se ha saldado con un fracaso tras una decisión unilateral de EEUU. Ha sido una derrota política y social, antes que militar. La OTAN había encontrado una nueva razón de ser en Afganistán, mientras resucitaba la tradicional frente a las veleidades de la Rusia de Putin. En China, frente a la que no hay unanimidad, no encontrará un nuevo sentido. Mientras, la conciencia de que Europa, la UE, necesita dotarse de una autonomía estratégica, como ha puesto de relieve el alto representante Josep Borrell, ha aumentado entre los gobiernos europeos, aún a falta de consenso pleno y de los medios necesarios para ello. Falta visión estratégica, que ha de comenzar por África tanto como por el Este. ¿Deja este repliegue Occidental un vacío? No necesariamente. Más de que lo que puedan llenar China y Rusia, con otros instrumentos, en Afganistán y su entorno, el vacío ha quedado de manifiesto en la falta de gobernanza global en esta crisis y otras, debido a múltiples causas. Ni la ONU ni el G20 (ni la OTAN ni la UE) han estado a la altura. Eso, más que un repliegue parcial de un Occidente que, una vez más, había errado en sus planteamientos estratégicos, es lo que debe ser causa de preocupación”   Andrés Ortega

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    MUSICALES Y VITIVINÍCOLAS. LIQUEUR IZARRA

    Música y danza, en este caso, musika eta dantza. El Izarra es un licor de hierbas de la Euskadi Norte. Pero el aurresku es universal (por lo menos en todas las Euskadis) y hay muy buenas grabaciones, tanto en dantza como en musika.

    Aurresku cantado por Alaitz Ormazabal y bailado por Iker Murillo:

    Menos espectacular como baile pero igual “Côte Basque”, Danza (Zorzico de Lequeitio), de las Diez melodías vascas de Guridi, por la Euskadiko Orkestra https://www.youtube.com/watch?v=BkotIMQOBOs

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Descripción: Descripción: Libros de transhumanismo

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Adam Tooze :El apagón. Cómo el coronavirus sacudió la economía mundial

    Descripción: https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/31HsVat4DhS._SX336_BO1,204,203,200_.jpg

    https://www.lavanguardia.com/economia/20181014/452337264105/adam-tooze-columbia-crash-entrevista-austeridad.html

    Sandra Sotillos: La era de la confianza. Cómo convertirse en una empresa TrustMaker

    Descripción: la era de la confianza-sandra sotillo fraile-9788418415791

    Silvia Moreno entrevista a  Griselda Herrero: «Debería estar prohibida la venta de bollería industrial a los niños»

    Descripción: Griselda Herrero, en el mercado de la calle Feria de Sevilla.
    https://www.elmundo.es/papel/2021/09/07/613604b7fc6c83a77e8b45b2.html

    E. J. Calero entrevista a Isidre Ambrós: «China es como el franquismo: no se metan en política y les garantizo desarrollo»

    Descripción: Isidre Ambrós, corresponsal de La Vanguardia en China durante una década
    https://www.abc.es/internacional/abci-china-como-franquismo-no-metan-politica-y-garantizo-desarrollo-202109080203_noticia.html

    Miguel Ángel Patiño entrevista a Franchesco Starace: «Es el momento de reformar el mercado eléctrico»

    Descripción: https://phantom-expansion.unidadeditorial.es/46e77661588749f7e750c32c4e88f92a/crop/0x16/979x668/resize/828/f/jpg/assets/multimedia/imagenes/2021/09/06/16309605877845.jpg
    https://www.expansion.com/empresas/energia/2021/09/07/61367c07e5fdeaec798b4674.html

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