• reforma de las pensiones del Ministro

    Rubén Samperdro: CaixaBank reduce el ERE a 7.605 despidos y plantea prejubilaciones desde los 56 años, con el 54% del sueldo

    https://www.expansion.com/empresas/banca/2021/06/01/60b61a47e5fdea361e8b45c5.html

    Daniel Viaña entrevista a Ángel de la Fuente «Es difícil resistir la demagogia electoralista con las pensiones»

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    https://www.elmundo.es/economia/2018/03/04/5a9aa45446163f0d438b45d0.html

    Sergio Martín de Vidales: Escrivá negociará los flecos pendientes de la reforma de las pensiones a partir del lunes 13. El nuevo mecanismo de equidad intergeneracional, la cotización por ingresos reales de los autónomos, la cotización de becarios o la viudedad de las parejas de hecho son algunos de los puntos pendientes

    https://www.economiadigital.es/economia/escriva-flecos-pendientes-reforma-pensiones-lunes-13.html

    José Enrique Monrosi: ERC ensaya su distanciamiento con el Gobierno rechazando el acuerdo de las pensiones

    https://www.infolibre.es/noticias/politica/2021/07/07/erc_ensaya_distanciamiento_con_gobierno_rechazando_acuerdo_las_pensiones_122525_1012.html

    Sergi Jiménez: Yo estoy aburrido de asistir a “reformas” del sistema de pensiones español. Cambiar todo para que nada cambie. Podemos datar reformas del sistema de pensiones (sin evaluación previa) en 1985, 1997, 2001, 2007, 2011/13 y, finalmente,2021. Quizás sea osado llamar reformas a alguna de ellas y sean solo remiendos. La reforma en curso, como las de 2001 y 2007, se puede clasificar en esta segunda categoría, quedando como reformas importantes las de 1985, que definió las bases del sistema, 1997 que lo modernizó ligeramente y 2011/2013 que en principio pretendía dar vuelta y media al sistema y se ha quedado en media. Lo que sí tienen en común todas ellas es que ninguna soluciona los problemas de unas reglas mal diseñadas desde el principio

    “Un ejemplo de lo mal que reformamos lo constituye la introducción de la compatibilidad entre pensión y trabajo introducida en la reforma de 2013 (no entro a valorar el hecho de que esta reforma incluye normas que nunca se han llegado a aplicar, lo que es colmo de reformar por reformar). Los datos disponibles indican que no funciona, especialmente para los trabajadores por cuenta ajena (véase la Tabla 1). Los flujos anuales de personas que compatibilizan por cuenta ajena son siempre varias órdenes de magnitud inferiores a los que utilizan la jubilación parcial (cara y discriminatoria) y la jubilación anticipada, que no permite compatibilizar (véase aquí para una discusión de la regulación vigente de jubilación activa, parcial y anticipada).

    Tabla 1: Cifras 2013/2019 del número de altas de pensiones concedidas bajo las figuras de compatibilidad de Jubilación Parcial y Jubilación activa

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    ¿Por qué? Un repaso a las condiciones detalladas nos hace entender el porqué. Así, los pensionistas que quieran compatibilizar su pensión con el trabajo, deberán (1) haber cumplido la edad legal de acceso a la jubilación ordinaria, y (2) haber alcanzado una tasa de reposición de la base reguladora del 100% (también es posible recibir la pensión de jubilación y trabajar por cuenta propia si los ingresos anuales totales no superan el Salario Mínimo Interprofesional en cómputo anual y sin la obligación de cotizar por las prestaciones de la Seguridad Social). Finalmente, la empresa que los contrata deberá mantener el (resto) del empleo durante un periodo substancial. La cuantía de la pensión será equivalente al 50% del importe resultante en el reconocimiento inicial. Durante el periodo en el que se siga realizando el trabajo, los empresarios y los trabajadores cotizarán a la Seguridad Social únicamente por incapacidad temporal y por contingencias profesionales, aunque estarán sujetos a una cotización especial de solidaridad del 8% (lo cual es discriminatorio respecto a otros trabajadores). Lo que no sabemos es si la causa de tantas restricciones es la falta de evaluación, la imposición de un cierto criterio político o sindical (el manido consenso) u otra cosa aún peor. Las consecuencias (de reformar mal) son diáfanas, ya que la tasa de empleo (obvio el comentario de la tasa de empleo entre 55 y 64 que también tiene una evolución deprimente) a partir de los 65 es irrisoria (véase la figura 1), especialmente si se compara con los 70 y primeros 80s. En los últimos años se detecta un leve crecimiento, seguramente forzado por el retraso de la edad de jubilación normal. Como consecuencia, véase la figura 2 que usa datos del Survey of Ageing, Retirement and Health in Europe, la fracción que compatibiliza pensión y trabajo, comparativamente a los países de nuestro entorno, es ridículamente pequeña.

     Figura 1:   % Ocupados respecto de la población total en el rango de edad y sexo. EPA. 1977-2020 (TII). España. 65-69 años

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    Figura 2: Tasas medias de compatibilidad en los países de la muestra SHARE en dos instantes de tiempo: en 2004/2007 (olas 1 y 2)y2011/2017 (olas 4 a 7).

    Tabla 2: Elementos institucionales de los entornos observados (jubilación ordinaria, PRE, y Jubilación Activa, JA) y propuestos (Jubilación Activa Extendida, JAE, y Jubilación Activa Extendida con Actualización, JAEA).

    En nuestro análisis hemos desarrollado una nueva metodología que combina una extensión del modelo clásico de jubilación (para el análisis teórico de incentivos) y una estimación estructural (para el análisis de simulación). Como soporte empírico utilizamos la Encuesta Financiera de las Familias 2004/2014 del Banco de España para construir una base de datos de decisiones de jubilación. El comportamiento observado de los trabajadores de la muestra permite inferir, en un ejercicio de preferencia revelada, la distribución poblacional del valor relativo del tiempo de ocio, clave para reconstruir las decisiones de ciclo vital de los individuos ante cambios institucionales. Las Figuras 3 y 4 presentan algunos casos ilustrativos de la distribución encontrada

    Figura  3:  Densidad  estimada  del  componente  sistemático  valor  del  ocio  en  tres  casos ilustrativos: casos 1 (varón de renta baja), 2(varón mayor de 65 con buena salud) y 3 (varón de renta elevada). Figura  4:  Densidad  estimada  del  componente  sistemático  del  valor  del  ocio  en  tres  casos ilustrativos:  casos  1  (varón de  renta  baja),  4  (mujer  de  renta  baja)  y  5  (mujer  de  renta  y riqueza elevada)

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    En el análisis de reformas calibramos el impacto de introducir los nuevos entornos en casos estilizados. La Tabla 3 presenta los resultados de la calibración para tres ejemplos ilustrativos: un individuo afectado por la pensión mínima, un individuo de ingresos bajos/medios y un individuo afectado por la pensión máxima. Observamos que los efectos sobre las edades de cobro y salida pueden ser importantes y que los efectos sobre las finanzas de la seguridad social no son, excepto en los casos extremos, importantes. El caso del individuo afectado por la pensión mínima podría ayudar a entender porque el relativo éxito de la JA entre los autónomos. Alternativamente, el individuo de ingresos bajos/medios (caso más habitual  por cuenta ajena) no resulta particularmente afectado por los cambios normativos.

    Tabla 3. Resultados de la calibración para individuos estilizados

    Más en general encontramos que La Jubilación Activa Extendida es una medida bastante inefectiva, que sólo tendría efectos de comportamiento en una minoría de la población (tal y como predice la teoría). La respuesta de comportamiento predominante es de retraso en la jubilación, aunque también se observa algo de adelanto en la edad de cobro. Entre aquellos que cambian su comportamiento, la intensidad de la respuesta es elevada (5 años en media). En promedio, esto genera una ligera mejora en el nivel de deuda de la Seguridad Social con los trabajadores, pero estos resultados promedios esconden una diversidad de respuestas. Dos dimensiones que son especialmente importantes: si los individuos son empleados o jubilados y si activa alguno de los topes de pensiones. Entre los jubilados hay algo de respuesta de comportamiento sin activación de topes, pero es pequeña y no genera apenas cambios en el saldo financiero del sistema. La respuesta es, por contra, generalizada si se activa un tope al jubilarse, y genera importantes retrasos en la edad de jubilación y reducciones intensas en los costes (en torno a 35 mil euros en media). Todos los afectados por topes (tanto superiores como inferiores) responden retrasando la jubilación y generan importantes caídas en los costes. Estas son ´ especialmente importantes entre los individuos de salarios altos que cualifican para topes superiores. En la muestra son más abundantes, sin embargo, aquellos que cualifican para complementos de mínimos y que generan una reducción de costes media más modesta (algo mayores a 20 mil euros). Entre los empleados la respuesta de comportamiento está aún más concentrada en el grupo de afectados por topes de pensiones. En este caso, casi todos los afectados los son por el tope superior, que responden adelantando el cobro y generando importantes aumentos de gasto (próximos a 60 mil euros en media). El entorno de la Jubilación Activa extendida con Actualización es mucho más efectivo en retrasar la jubilación, pero sólo a cambio de que la deuda de la Seguridad Social aumente (modestamente) en media (aunque ello podría ser compensado por el crecimiento de la economía en general). Véase la Figura 5 para una ilustración de los cambios en edad y deuda de la seguridad social observados. Para los trabajadores de ingresos medios que no se ven afectados por topes se mantiene la diferente respuesta de comportamiento entre empleados y jubilados: los empleados adelantan mayoritariamente el cobro, mientras que los jubilados retrasan la jubilación. La intensidad de la respuesta es notablemente menor que ante JAE, con retrasos en  entorno a 1.5 años en media (frente a los más de 4 años del entorno sin actualización final de la pensión). La diferencia en coste financiero entre ambos tipos de trabajadores es menos acusada, pero aún notable: ambos aumentan el coste, pero la cifra media es de 10 mil euros para los primeros y algo menos de 25 mil euros para los segundos. Las pautas entre los afectados por topes son similares a las encontradas en JAE tanto para empleados como para jubilados. Esta similitud se observa tanto en la intensidad de la respuesta como en coste. En conjunto se observan reducciones de coste para la Seguridad Social, resultado de reducciones de coste entre jubilados y aumentos entre empleados.

    Figura 5:  Introducción del entorno JAEA: estimación de la densidad del cambio medio esperado en la edad de jubilación de los trabajadores que cambian su edad (panel izquierdo) y del aumento en el coste financiero para la Seguridad Social de los trabajadores

    Conclusión: que difícil es reformar (bien)

    Con estos ejemplos vemos lo difícil que resulta reformar para que todos los agentes involucrados ganen o, al menos no pierdan, respecto a una situación de partida.  De hecho para poder alcanzar los objetivos esperados de los programas de compatibilización, es preciso mejorar notablemente su diseño. Las extensiones más obvias de la Jubilación Activa actual (como los entornos JAE y JAEA estudiados de este trabajo) no son, en modo alguno, suficientes. Para llegar a una reforma relativamente efectiva y que tenga efectos importantes sobre la oferta laboral de los trabajadores mayores (aparte de una muy necesaria mejora del mercado de trabajo en general) será preciso optimizar la normativa en aspectos tales como los detalles contributivos durante la fase de compatibilización, el porcentaje de la pensión a recibir, el grado de actualización de la pensión al final de la fase de compatibilidad, etc”

    Cristina Alonso: Escrivá deja en manos de un Parlamento hostil el ajuste del sistema de pensiones. La oposición en bloque carga contra el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y los agentes sociales y augura obstáculos en la tramitación parlamentaria en la que se introducirá el polémico mecanismo de equidad

    https://www.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/pensiones-reforma-tramitacion-congreso-diputados/2843761/

    Rafael Doménech: La reforma de las pensiones no refuerza su sostenibilidad . Harán falta nuevas medidas de ahorro y lamentan que el acuerdo de las pensiones no esté acompañado de una memoria económica

    https://www.elespanol.com/invertia/opinion/20210708/reforma-pensiones-no-refuerza-sostenibilidad/594810516_12.html

    Miguel ángel Herce: Todos somos baby boomers

    https://www.revistadelibros.com/blogs/una-buena-sociedad/todos-somos-baby-boomers?&utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=nl20210707

    “En 1950 nacieron en España más de 565 mil niños y niñas (el corrector se empeña en que ponga solo «niños», ¿qué hago, incomparable gemelo?), número que, por cierto, venía cayendo en los dos años precedentes desde los 642 mil nacimientos de 1948. Frente a los 360 de 2019, cualquiera diría que aquello era maná. En 1958, el número de nacimientos alcanzó por primera vez los 650 mil… ¡desde 1933! Volumen de nacimientos que se había superado quince veces entre 1901 y 1933. Una vez recuperada la cota de los 650 mil nacimientos en el citado 1958, esta ya no se abandonaría hasta veinte años más tarde. Es decir, entre 1958 y 1977 los nacimientos en España superaron los 650 mil (1957 se quedó muy cerca, con casi 647 mil, así que lo incluiremos más adelante). En concreto, en esos veinte años nacieron en nuestro país 13,4 millones de niños. En las dos décadas comprendidas entre 1978 y 1997 «solo» hubo 9 millones de nacimientos y otros 8,8 millones entre 1998 y 20171. ¡Toma! Nuestra cohorte, la de los nacidos en 1951, tuvo 650.659 nacimientos. Hoy quedamos una 450 mil personas nacidas en aquel año, cifra estimada que incluye el saldo migratorio actual de esta cohorte. Nos da la impresión de que, mortandad específica de cada cohorte histórica aparte (lo cual no es un asunto menor, ojo), llevamos siglo y medio de nacimientos masivos en España que solo han empezado a reducirse de forma drástica, digamos por debajo de los 400 mil, desde 1991. Hasta hace unas pocas décadas, los demógrafos españoles consideraban que las cohortes del baby boom eran las nacidas entre la primera mitad de los sesenta y la segunda mitad de los setenta del siglo pasado. Si se adoptan los límites 1957 a 1977, periodo marcado por más de 650 mil nacimientos, en la meseta que puede apreciarse en el gráfico siguiente, a simple vista, puede encontrarse una clara justificación para esta forma de ver el fenómeno demográfico al que hemos denominado baby boom. Pero también apreciamos inmediatamente que los nacimientos masivos de este periodo solo son algo mayores que los que se registraron en el primer tercio del siglo XX, muy anterior a las dos décadas del desarrollismo español, causa frecuentemente esgrimida como detonante del aumento de los nacimientos.

    Pues bien, la verdadera importancia de este fenómeno radica en que las cohortes de los baby boomers se acercan a su jubilación. Este fenómeno viene tensionando los sistemas del bienestar español desde los años sesenta y diríase que muchos no se han dado cuenta. A los nacidos en el primer tercio del siglo XX, entre que muchos fallecían antes de cumplir los cinco años, cuando, además, no se escolarizaba a los niños, los acompañó toda su vida una carencia sistémica de educación, sanidad, trabajo y pensiones en una España convulsa primero, dictatorial después y autárquica y mísera durante algunas décadas. Pero, a partir de los años sesenta, los nacidos en 1957 y años posteriores comenzaron a tensionar primero el sistema educativo, luego el sanitario, el laboral en los años ochenta, ya en plena transición, han sufrido, además, cuatro recesiones o crisis severas y, justo en estos momentos, se encuentran a las puertas de la jubilación. Mas no conviene confundirse. Los nacidos en la segunda mitad de los años cincuenta (el inicio «oficial» del baby boom) se están jubilando ya, pero los nacidos en la segunda mitad de los años setenta (el fin «oficial» del baby boom) lo harán en 2047, contando con que la edad legal sean los 67 años que ahora figuran en el calendario oficialSi yo tuviese previsto jubilarme en 2047, aun siendo baby boomer, no me consideraría de la misma especie que la de los que se están jubilando ahora mismo. Porque, para empezar, tendría un cuarto de siglo para prepararme para esa jubilación. La pertinaz identificación de los nacidos en el periodo de marras como si fueran un bloque monolítico de ciudadanos con la misma mochila de valores y estilos de vida, que se jubilan todos de golpe, es una grosera simplificación que nubla la vista de la opinión pública, el criterio de los tertulianos (si es que estos lo tuvieran) y hasta el discernimiento de los decisores institucionales. Atribuir los problemas de las pensiones a la jubilación de los baby boomers es un grave error. Porque, la verdad, baby boomers somos todos. Solo por eso, en realidad. No se crean que no hay problemas con las pensiones, porque los hay.  Por eso, la carrera en las redes para clarificar el fenómeno de los baby boomers es tan absurda como improductiva. Si el Sr. ministro de la cosa ha dicho que el fenómeno arranca en 1950, ¿creen Vds. que tienen más razón los que opinan que arranca mucho antes o mucho después? No, pero el caso es meterse con el Sr. ministro. Podemos ponernos muy finos, y no tendremos más razón que cualquiera otro porque la demografía es un fenómeno continuo y lento, predecible en buena medida, hasta que deja de serlo y que se expresa a veces muy sorpresivamente. Miren el caso de la Covid-19. La esperanza de vida en 2020, tal y como suele calcularse, habrá caído casi dos años en España. Pero su tendencia se va a recuperar tan rápidamente como se recuperó tras la gripe española de 1918. El baby boomer medio, y nos da igual dónde se sitúe la franja de años, va a vivir ocho años más que sus padres. Pero es que estos vivieron todavía bastantes más de esos ocho años que los suyos. Y los hijos de los baby boomers vivirán, que sepamos, otros seis o siete años más que sus padres, a punto de jubilarse ahora. Eso, contando con que no se cumple el vaticinio de Aubrey de Grey, quien opina que la persona que ha de vivir mil años ha nacido ya3. Si cada año vivimos unos meses más, ¿qué hacemos jubilándonos hoy todavía ente los 63 y los 66 años si la edad de jubilación de nuestros padres (y la de sus padres) era la misma? ¿No les parece que esto es un contrasentido y que el «grave» problema de dónde empieza y termina el baby boom es una cuestión puramente escolástica? Si no se lo parece, debiera parecérselo, porque lo es. Pasará el baby boom, en 2050 o cuando el Sr. ministro de turno lo diga, y el problema seguirá existiendo y puede que acrecentado, porque nadie va a querer detener el avance de la esperanza de vida, aunque haya muchos que se opongan al aumento de la edad de jubilación. Por lo tanto, a los baby boomers, y a todos los demás, desde ahora mismo, se les advierte que, como dice el Sr. ministro de la Seguridad Social, si quieren seguir cobrando pensiones durante cada vez más años tienen que hacer una de estas dos cosas: (i) aceptar un recorte «insignificante» de su paga mensual si no desean retrasar su jubilación, o (ii), retrasar su jubilación, aunque no lo deseen, manteniendo su paga mensual. No se olviden, de paso, aunque esto les parezca una contradicción con el punto (ii) anterior, que si demoran su jubilación les pueden dar, a elegir, hasta un 4% de su paga mensual, de por vida (cada vez más larga) o un cheque de hasta 12.060 euros por cada año de demora. Todo esto dicho en diferentes ocasiones por la oficialidad pensionaria. Por cierto, les recomendamos que hagan algunos cálculos en una servilleta de cafetería (o in the back of an evelope) antes de leer la nota al pie que cierra este párrafo. Comparen esos 12 mil euros con el bono del 4% de 2.707 euros percibido catorce veces al año durante 20 años. No se preocupen por los tipos de interés ni la inflación, supongan que ambos son cero4. Los jóvenes insisten en creer que no cobrarán pensiones. Debatimos con ellos en las redes sociales y no hay manera de convencerles de lo contrario. También lo expresan con machacona regularidad en las encuestas. Imposible entrar en su caparazón perceptivo que no sabemos qué fuerzas ocultas (o ausencia de fuerzas creativas) han modelado a prueba de bombas argumentativas. Y, como no somos conspiranoide ninguno de los dos, pues pensamos que este lamentable resultado es fruto de dos fuerzas muy explícitas y, a la vez, poderosas: la pésima comunicación de las pensiones en las últimas décadas, lo que quiere decir desde siempre, por una parte, y, por otra, la no menos abominable carencia de alfabetización previsional de la población. El remedio parece fácil, pero todavía no hemos encontrado la manera de resolver estos dos fallos, resultando todo ello en un sistema de pensiones que no va a poder asegurar el pago de las promesas que hace cada día a los trabajadores si no es mediante un aumento de la presión fiscal, la deuda pública, el menoscabo de otros grandes programas de bienestar (educación, sanidad, cuidados de larga duración, otros servicios sociales o desempleo) o una mezcla nada saludable de los anteriores. Solo hay una medida que nos resistimos a tomar y que logra a la vez la sostenibilidad y la suficiencia de las pensiones (la equidad, en el sentid que se define más abajo, también mejora, por cierto). Esta es la indexación de la edad de jubilación con la esperanza de vida. Solo esa, no crean que la productividad, aunque ayuda, es la panacea5. Fuera de la «autosuficiencia financiera» o el no jubilarse nunca. Entre la extensión de la vida laboral y el aumento de la productividad se encuentra la madre de todos los remedios. Pero el marco actual es tan estrecho que no hay remedio bueno, bonito ni barato que pueda aplicarse, las discusiones y enfrentamientos son inevitables e interminables, los agravios de quienes trabajan en trabajos onerosos se generalizarían si no entendemos la situación de estos trabajadores y la exigencia populista de que «paguen los ricos». La clamorosa ausencia de comunicación y educación sobre las pensiones va a hacer muy difícil que la sociedad admita que todos hemos contribuido a crear un sistema de una generosidad excesiva y sin fundamentos lógicos, algo que lo está abocando hacia un esquema casi piramidal que pide cada año más trabajadores, vengan de la natalidad o de la inmigración, sin límite. Un sistema «perfecto» con los pies de barro. Dejen de hablar de los baby boomers, por favor, y empiecen a hablar de todos los trabajadores. Los llamados baby boomers vivirán bastante más que sus padres, han recibido mejor educación y sanidad que ellos, sus pensiones mensuales hoy ya son bastante mejores que las que, mutatis mutandis, sus padres cobraban cuando empezaron a jubilarse a finales de los años ochenta del siglo pasado. Cuando hablan de equidad entre generaciones, ¿a qué generaciones se refieren, exactamente? Explíquenlo bien, por favor, porque, si se refieren a las que están a punto de jubilarse y posteriores, no lo vemos. El Sr. ministro de la Seguridad Social debería ser más explícito, aunque le cueste el puesto. No ya los baby boomers, sino todos los trabajadores actuales y futuros, van a tener que aceptar recortes sustanciosos de su paga mensual si se niegan a jubilarse más tarde y, si lo aceptan, no se les debería premiar por ello. Estarán haciendo lo que deben hacer. Es, si nos apuran, una obligación moral cuando se vive cada vez más y mejor. La equidad, en sentido amplio, hacia los mal llamados baby boomers está cumplida con creces porque sus padres han trabajado duro para que aquellos tuvieran más y mejor escolarización y sanidad, mejores prestaciones por desempleo y, por ahora, las mejores pensiones en toda la historia de la Seguridad Social española, aunque no las podamos pagar”

    “No ha habido sorpresas, ni nadie las esperaba. El Gobierno pactó con los llamados «agentes sociales» una reforma de las pensiones a comienzos del verano y este martes aprobaba el «Proyecto de Ley de garantía del poder adquisitivo de las pensiones y de otras medidas de refuerzo de la sostenibilidad financiera y social del sistema público de pensiones» que recoge aquel acuerdo (en los primeros días de julio ya se había aprobado la tramitación del anteproyecto por vía de urgencia). Hablamos de «reforma» aunque en realidad es una palabra que se antoja excesiva para lo presentado. Apenas unos pocos ajustes en lo que tiene que ver con la jubilación anticipada o demorada, un par de medidas que son más una «contra-reforma» (deshacen algunas de las medidas de contención de gasto planteadas en 2013) y patada a seguir en los aspectos más polémicos, que se fían a una posterior negociación con los sindicatos que se prevé complicada.

    Las siguientes son las preguntas más importantes de lo aprobado este martes:

    A- ¿Es esto lo que pidió el Pacto de Toledo en otoño de 2020?: Sí.

    Otra cuestión es si esto es lo que necesitamos. El Pacto de Toledo hizo lo que lleva haciendo desde hace dos décadas, pedir pensiones más altas para los pensionistas actuales, orillar las cuestiones más complicadas y mantener la estructura del sistema tal cual, sin ningún cambio en su diseño. Eso es lo que pactaron Gobierno, sindicatos y patronal a comienzos del verano y eso es lo que incluye ahora el Proyecto de Ley.

    B- ¿Es verdad que, como dijo ayer la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, «a partir de ahora ningún pensionista tendrá que preocuparse de su pensión»? No.

    Rodríguez aseguró que esta reforma dará «tranquilidad de los pensionistas de hoy y mañana«. Lo dice por el cambio más publicitado por el Gobierno: la revalorización anual de las pensiones de los ya jubilados conforme a la inflación media del año anterior (con el añadido de que, en caso de IPC negativo, se mantendrá la cuantía). La fórmula cambia ligeramente: ya no se revalorizan las pensiones con la inflación prevista para el año siguiente, sino con la media de la inflación real soportada en el año anterior. Es un pequeño ajuste, pero que tiene sus implicaciones, porque lo habitual era que cuando el Gobierno se equivocaba al alza en su previsión de inflación (que al final era inferior a la prevista), no se hacía el ajuste a la baja y los pensionistas ganaban algo de poder adquisitivo. Dicho esto, lo de la preocupación de los pensionistas puede verse de muchas maneras. Es verdad que la norma ahora dice que la revalorización es automática y ligada al IPC medio (nos olvidamos para siempre del índice de la reforma de 2013). Pero las pensiones no se pagan porque el BOE lo diga, sino porque haya dinero en caja. A los pensionistas griegos no les recortaron las pensiones entre 2010 y 2015 porque una década antes sus gobiernos así lo hubieran decidido en un Proyecto de Ley. Sus leyes también decían que sus pensiones estaban garantizadas. Pero cuando se terminó el dinero… hubo que hacer ajustes muy dolorosos. La tranquilidad de los pensionistas debería depender más de su confianza en la solvencia del Reino de España que de lo que digan las leyes: porque las pensiones las pagan los trabajadores del presente, no hay ahorro ni ningún activo que respalde esos «derechos». ¿Refuerza esta reforma esa solvencia? Ésa es la pregunta más importante.

    C- ¿Mejoran las condiciones de la jubilación anticipada? No, ni mucho menos.

    En este enlace, la noticia que publicamos en abril, cuando José Luis Escrivá presentó por primera vez las nuevas fórmulas de cálculo de la pensión de aquellos que se retiren antes de la edad legal. Como explicábamos entonces, las nuevas tablas con los coeficientes reductores pueden llevar a confusión. No porque estén mal o porque sea un cambio negativo; desde un punto de vista técnico tiene sentido esta modificación, que hace que los coeficientes pasen a ser mensuales. La idea es dar más «flexibilidad» en esta decisión y, sobre todo, empujar a que el trabajador decida mantenerse en su puesto casi sin notarlo: jubilarse 24 meses antes de lo que le toca será muy costoso (más incluso que en la actualidad) por lo que la tendencia será a mantenerse trabajando. Y una vez tomada esa decisión, ¿por qué no un mes más? ¿Y luego otro? Y así hasta la edad legal. Al menos, ése es el objetivo del ministro. Pero, cuidado, en lo que tiene que ver con la jubilación anticipada voluntaria, lo más importante no es eso. Lo relevante es que «los coeficientes reductores relacionados con el adelanto de la edad de jubilación se aplicarán sobre la cuantía de la pensión y no sobre la base reguladora de la misma, como hasta ahora». Para los que más cotizan, los que tuvieran derecho a una pensión teórica por encima de la pensión máxima, es un cambio fundamental: la jubilación anticipada, a la que podían acceder hasta ahora con un recorte pequeño respecto a su pensión (aunque con un recorte muy importante respecto a su cotización; aquí la explicación detallada), deja de ser una opción tan atractiva. Ese premio que se habían ganado (en realidad era un castigo… pero un castigo un poco menos perjudicial que para otros) ya lo han perdido.

    D- ¿Saldrá más rentable la jubilación demorada?: Sí, pero tampoco demasiado.

    Lo más novedoso en este punto es esa cantidad a tanto alzado que sustituye al incremento de la prestación mensual. Eso sí, el sistema es voluntario y es el trabajador el que decide si coge esa cantidad, si mantiene el 4% extra en la pensión como hasta ahora o si opta por una opción mixta. Según los cálculos que hicimos en su momento, cuando Escrivá planteó esta propuesta por primera vez, el pago único máximo, para los que más hayan cotizado, podría ser de unos 12.000 euros por cada año extra trabajado. Recordemos que esa cifra se recibe una vez, al jubilarse, e implica renunciar al 4% de subida en la prestación. ¿Es mejor 12.000 euros de una vez o una pensión un 4% más elevada todos los meses? Pues esto dependerá de las preferencias de cada uno. Para la Seguridad Social, ¿es rentable desde un punto de vista financiero? Nos imaginamos que habrán hecho los cálculos y habrán llegado a la conclusión de que sí lo es (o al menos, es una medida neutra). De nuevo, estamos ante otro de esos empujoncitos que tan de moda están: sin obligarnos a nada, nos incentivan en una dirección determinada, en este caso la de la jubilación demorada.

    E- ¿Esta reforma «refuerza la estructura de ingresos» de la Seguridad Social, como asegura el Gobierno? No, en nada.

    Lo que hace es optar por lo fácil, el trilerismo presupuestario. El Estado incrementará sus transferencias a la Seguridad Social y se enmascarará de esta manera el déficit de las pensiones. Es la no-reforma. Pero no hay recortes reales en ninguna partida. Lo que antes se pagaba… se seguirá pagando, con impuestos en vez de cotizaciones (que son otro impuesto) o deuda de la Seguridad Social con el Estado (que no se iba a saldar nunca). Pero el obligado final al mantenimiento del sistema, el Reino de España, es el mismo. La bolita cambia de vaso, pero el truco no debe hacernos olvidar lo importante: los gastos y los ingresos siguen en el mismo punto que antes, con el único cambio de lo que se refiere a las jubilaciones anticipadas y demoradas.

    F- ¿Y qué pasa con el factor de sostenibilidad?: se deroga… por ahora.

    Desde que en la reforma de 2013, el PP aprobase el Factor de Sostenibilidad, los sindicatos y el PSOE lo han tenido en su punto de mira. Se convirtió, junto al Índice de Revalorización, en la diana de sus ataques, el ejemplo perfecto de la maldad de la derecha, que quería recortar las pensiones y se ocultaba tras un indicador técnico para hacerlo. Entonces, ¿nos olvidamos de los mecanismos de ajuste en función de la esperanza de vida o de la situación financiera del sistema? No tan deprisa. En realidad, el Gobierno y los sindicatos ya han anunciado que seguirán negociando a lo largo del otoño para la introducción de un «nuevo mecanismo de equidad intergeneracional». UGT y CCOO aseguran que tendrá una fórmula «bien distinta de la que tenía el derogado factor de sostenibilidad». Al final, todo apunta a que será el mismo perro con distinto collar: los nuevos jubilados (esto no afecta a los que ya estén cobrando una pensión) verán un recorte en la prestación que esperaban. ¿»Equidad»? ¿»Sostenibilidad»? Los nombres cambian, pero el fondo del asunto es el mismo.

    G- Y con esto, ¿ya está todo? No.

    El propio Gobierno reconoce que es sólo el primer paso. Los temas más polémicos no se tocan en esta minireforma. Hablamos de edad de jubilación, condiciones de acceso al sistema (años de cálculo de la base, años para cobrar el 100% de la pensión), ese «Factor de Equidad» del que hablamos en el anterior epígrafe, cuota de los autónomos, destope de las bases de cotización, nuevos impuestos o cambios en las cotizaciones… En teoría, también ahí habrá que meter mano, pero el acuerdo con los sindicatos será mucho más complicado en estos temas y Podemos estará muy atento para hacer oposición desde el Gobierno (como con el recibo de la luz o el SMI). José Luis Escrivá ya sabe que tiene un otoño muy movido por delante” Domingo Soriano

    https://www.libremercado.com/2021-08-25/como-nos-afectara-la-reforma-de-las-pensiones-aprobada-este-martes-6811870/

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