• El martes 17 de Agosto  se publican los datos de volumen y crecimiento de la deuda pública de España y del crecimiento del  PIB de laeurozona

     

    Ruth Ugalde: Cautelares para salvar a la parroquia de San Jorge de su venta (fantasma) a la Universidad Nebrija. Tras ocho meses esperando que el arzobispado y laUniversidad  Nebrija cristalicen el acuerdo de reversión de la venta de San Jorge, los feligreses temen que sea papel mojado y han pedido cautelares

    Descripción: Foto: Parroquia y terrenos de San Jorge en la calle Padre Damián.
    https://www.elconfidencial.com/empresas/2021-08-16/cautelares-venta-san-jorge-nebrija-fsvsc_3232130/?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=news_cotizalia&utm_content=textlink&utm_term=3
    https://www.elconfidencial.com/empresas/2020-12-10/uria-fusara-metrovacesa-san-jorge-rangel_2865563/
    https://www.elconfidencial.com/empresas/2020-11-11/almedia-jaque-trama-inmobiliaria-fusara-san-jorge_2826944/
    https://www.elconfidencial.com/empresas/2020-11-26/lluvia-comisiones-venta-san-jorge-chavarri-nebrija_2848576/

    Vicente Serrano: Pedro Sánchez, Unidas Podemos y la debacle de la Izquierda en España

    Mariano Calleja:El ‘gobierno en la sombra’ dePablo  Casado propondrá una ley frente a cada norma del Ejecutivo. El PP replica con alternativas a Sánchez ante la ‘ley Celaá’, la Memoria democrática, los indultos, la pandemia y ante la escalada de la tarifa de la luz

    https://www.abc.es/espana/abci-gobierno-sombra-casado-propondra-ley-frente-cada-norma-ejecutivo-202108121828_noticia.html

    Jonathan Goodhand : Afganistán. Lo que significa el conflicto talibán para el comercio mundial de heroína

    https://theconversation.com/afganistan-lo-que-significa-el-conflicto-taliban-para-el-comercio-mundial-de-heroina-166124?utm_medium=email&utm_campaign=Novedades%20del%20da%2015%20agosto%202021%20en%20The%20Conversation%20-%202031919980&utm_content=Novedades%20del%20da%2015%20agosto%202021%20en%20The%20Conversation%20-%202031919980+CID_b6b6f5e82e4abe2876586c057c77ae45&utm_source=campaign_monitor_es&utm_term=Afganistn%20lo%20que%20significa%20el%20conflicto%20talibn%20para%20el%20comercio%20mundial%20de%20herona

     “La desaceleración de la economía china. Mientras el resto del mundo todavía no ha alcanzado el pico de crecimiento, el gigante asiático está pisando el freno. La producción industrial de China creció un 6,4% interanual en julio, por debajo de las previsiones de los analistas (que esperaban un 7,8%), y frente al avance del 8,3% registrado el mes anterior, ha informado hoy la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Al margen del efecto de base en su comparativa con el año pasado, cuando la economía china comenzaba a desperezarse tras el parón provocado por el inicio de la pandemia de coronavirus, la cifra da cuenta de la recuperación de la producción industrial, aunque también se trata del quinto mes consecutivo de desaceleración. El PIB de China aumentó un 7,9% en el segundo trimestre, frente al 18% del periodo anterior. En la carrera por convertirse en la economía más grande del mundo, EEUU está ofreciendo resistencia para abandonar su sitio hegemónico. El PIB de EEUU creció en el segundo trimestre un 12,2%, en términos interanuales. Desde 1990, China siempre venía creciendo más que la economía norteamericana. Con el impacto de la pandemia, parecía que está dinámica se iba a agudizar acortando los plazos para el gran sorpasso. Las dos economías están reflejando la respuesta que ha tenido en cada nación para contrarrestar los efectos de la pandemia. El coronavirus circuló antes en China y fue el primer país en aplicar duras restricciones. El PIB chino cayó un 6,7% en el primer trimestre de 2020 con respecto al año anterior, mientras que EEUU registró un ligero crecimiento con el mundo conteniendo el aliento para que el covid no arrasará con la economías occidentales. La respuesta agresiva de China restauró el crecimiento del país a un ritmo más rápido que el de Estados Unidos , que se sufrió restricciones menos severas. La economía estadounidense tardó más en enderezarse que la de China, pero a medio plazo invirtió muchos más recursos en la recuperación. Una combinación de vacunas, estímulo fiscal masivo y tasas de interés cercanas a cero empujaron a Estados Unidos por delante de China en el crecimiento del PIBCon el consumo como motor de crecimiento en la era post pandemia, EEUU parte con ventaja. Los paquetes de estímulos ha provocado un exceso de ahorro en las familias de 2,6 billones de dólares, siete veces más que los recursos generados por las autoridades chinas, según publica Moody’s Analytics. El ahorro de las familias debe ser en los próximos trimestres el factor más decisivo de crecimiento de ambas potencias.Moody’s se basa en esta hipótesis para pronosticar que el crecimiento del PIB de EEUU superará al de China durante los próximos cinco trimestres consecutivos. Capital Economics y Oxford Economics ven una tendencia similar, aunque creen que durará tres trimestres.En cualquier caso, supone una exigua victoria para EEUU y solo retrasar lo inevitable. Con una población china cuatro veces mayor y tras décadas de inversión dirigida a modernizar e industrializar la economía, el destino de China es convertirse en la primera economía del mundo por PIB. Pekín comenzó a abrir su economía al mundo en la década de 1970, desde entonces ha reducido en gran medida la brecha con EEUU. Según Oxford Economics, China será la economía más grande del mundo en 2030 y Moody’s calcula que el cruce ocurrirá en 2038.La reciente reversión del crecimiento retrasa en cierta medida el potencial ascendente económico de China .Pekín también enfrenta problemas importantes que podrían retrasar aún más la fecha, dicen los economistas, incluida una represión del sector privado, fuertes aumentos de la deuda pública y el envejecimiento de la población. La fuerza laboral de China, de 15 a 59 años, alcanzó su punto máximo en 2014 y se ha estado reduciendo desde entonces, incluida una disminución del 0,5% en 2020, según Capital Economics, que espera que el crecimiento del PIB de China se desacelere a alrededor del 2% para 2030. aproximadamente la misma que la tasa de crecimiento esperada a largo plazo para EEUU. Pekín «parece estar trabajando para recuperar el lugar de China en la historia antes de que se produzca el declive demográfico», señala Arvind Subramanian, economista del Instituto Peterson de Economía Internacional a The Wall Street Journal. Estados Unidos también tiene muchos desafíos a largo plazo para el crecimiento, incluido un sistema político muy dividido, el aumento de las facturas de salud y el lento crecimiento de la productividad. En la madrugada de este lunes se han conocido varias referencias sobre China, la segunda mayor economía del planeta, que se han quedado por debajo de las expectativas de los expertos. «De cara al futuro, vemos pocos factores positivos para la economía [del ‘gigante asiático], en cambio, vemos más factores de riesgo», comenta Iris Pang, economista jefa para la región de ING Economics. «Las estrictas medidas de distanciamiento social han afectado a los puertos de Ningbo y Shanghai, cercanos entre sí. Esto afectará negativamente a la actividad de importación y exportación en la zona de Shanghai. (…) Las estrictas medidas de distanciamiento social también limitan los flujos de personas en torno a la China continental, lo que limita los viajes de ocio y el gasto nacional durante las vacaciones de verano», señala esta experta. De esta manera, desde ING Economics prevén que el producto interior bruto (PIB) de China crezca un 4,5% interanual en este tercer trimestre y un 5% interanual en el último trimestre de 2021. Asimismo, desde Oxford Economics anticipan una ralentización del crecimiento económico del país asiático en el trimestre vigente. «Incluso con una recuperación en el cuarto trimestre, el actual retroceso es lo suficientemente grande como para justificar una revisión a la baja de nuestras previsiones»   Eleconomista.es

    https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11360634/08/21/EEUU-frena-el-asalto-de-China-al-trono-de-la-economia-mundial.html?utm_source=resumen_diario&utm_medium=email_periodico

    ¿Hay algo en lo que estén de acuerdo los miembros del Gobierno de coalición?.  Las fuertes dis­cre­pan­cias en el seno del Gobierno entre los mi­nis­tros del PSOE y los de Unidas Podemos su­ponen un gra­ví­simo desafío para la ges­tión del pre­si­dente, Pedro Sánchez, según es­timan fuentes del en­torno so­cia­lista, que es­peran que en breve es­talle el que ya se de­no­mina como «escándalo Ábalos». Además, su­cede en un mo­mento en el que es de­ter­mi­nante una ac­ción de­ci­dida del Ejecutivo para fijar el rumbo de un país que to­davía no ha lo­grado su­pe­rar, ni en el te­rreno so­cial ni el eco­nó­mico, las con­se­cuen­cias de la pan­demia de la Covid-19.  Aunque parece llegado el momento de romper la coalición, los negativos pronósticos electorales, que dan la victoria al centro derecha, atan de manos a Sánchez ante una posible convocatoria de elecciones que se hacen cada día más necesarias. El Gobierno no tiene fuelle. Los enfrentamientos internos son diarios, Bruselas ha postergado la liberación de las ayudas, mientras ya ha dado el visto bueno a las de cinco países. El último incidente en las relaciones Unidas Podemos con otros ministros del Gobierno de Sánchez lo ha provocado el acuerdo con el Gobierno de Rabat para realizar una repatriación masiva de los menores que entraron en Ceuta hace cuatro meses estimulados por el propio gobierno marroquí que les abrió todos los cauces para que lo hicieran. Pero no es el único motivo de diferencias internas entre los dos bandos del Ejecutivo que además quieren solventarlas en los medios para que sus desencuentros sean públicos y notorios. Además hay que añadir entre otros, la subida meteórica del precio de la luz, la ampliación del aeropuerto del Prat, las inversiones en el de Barajas, la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la derogación de la reforma laboral, la ley de memoria democrática, la nueva ley para la regulación de los alquileres y la reforma de las pensiones. ¿Hay algo en lo que estén de acuerdo los miembros del Gobierno? La respuesta es que hay ya pocas cosas en las que están de acuerdo, salvo en la de mantenerse en Moncloa, e incluso esta la ha puesto en cuestión la líder de Podemos, Ione Belarra, que no descarta abandonar el gobierno si se mantienen las discrepancias. Con este mar de fondo y, pese a la incandescencia del líder del Partido Popular, Pablo Casado, el sondeo que hará publico este lunes ElectoPanel concede otro escaño más al PP sobre las estimaciones de hace solo una semana. El partido liderado por Pablo Casado, con un 28,5 % de estimación de voto obtendría 123 escaños, que, junto a los 54 que obtendría VOX, con un 16,3 % de los votos, de celebrarse en este momento las elecciones, ambos partidos conseguirían la mayoría absoluta. Pero además, podrían contar con los votos de Navarra Suma, que obtendría dos escaños, Foro Asturias, Ciudadanos y Coalición Canaria, cada uno de ellos con un escaño. Por su parte, el PSOE, liderado por Pedro Sánchez, conseguiría solo el 25 % de los votos y 96 escaños, mientras Unidas Podemos, con el 10 % de los votos, casi dos puntos y medio minos respecto de las pasadas elecciones, conseguiría solo 24 escaños, frente a los 35 actuales. La izquierda y el resto de socios que ahora apoya al Gobierno de Pedro Sánchez se queda, según estos datos, cerca de 10 escaños de la mayoría para poder gobernar . La consolidación de esta tendencia de caída de las expectativas de voto de los partidos de la coalición de gobierno conduce a paralizar cualquier previsión de adelanto electoral por parte del presidente. El efecto esperado por los socialistas de la remodelación del Ejecutivo se ha quedado en nada, al menos de cara al electorado. Entre los populares se espera que esta tendencia en la caída de las expectativas electorales de los socialistas se agudice cuando se conozcan todas la razones de la laminación política a que ha sido sometido quien fuera el verdadero número dos del partido y hoy en paradero desconocido, José Luis Ábalos. No son las únicas noticias negativas para Pedro Sánchez. Tampoco nos va mucho mejor en nuestras relaciones con Bruselas. Pese a que Pedro Sánchez viene presumiendo de las bondades del programa de recuperación enviado a Bruselas, lo que garantizaría un rápido envío de fondos a España vaticinando que seriamos de los primeros en recibirlos, tampoco esto ha sido así. Ese sugerido trato de favor que recibiríamos de las instituciones comunitarias de cara al apoyo necesario para la recuperación ha sido más diligente con otros países. De momento Italia, que se ha convertido en la primera gran economía en obtener la financiación comunitaria, acaba de recibir un primer anticipo de 24.900 millones de euros de los 191.250 que está previsto que reciba hasta el 2026, frente a los 0 euros de España. Pero es que también han recibido parte de esa ayuda prevista Portugal, Bélgica, Grecia y Luxemburgo que habían sido menos diligentes que nuestro país en presentar sus proyectos. Así, aunque el plan español fue el primero enviado a Bruselas y de los primeros en recibir el visto bueno de la Comisión, el ejecutivo comunitario todavía no ha aprobado el desembolso de los primeros 9.000 millones de los casi 70.000 que el ejecutivo español ha solicitado en forma de transferencias no reembolsables y que Pedro Sánchez anticipó que los recibiríamos en el pasado mes de julio. Con este panorama, sorprende que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, esté desaparecido en la finca La Mareta, perteneciente al Patrimonio del Estado en Lanzarote. Tratar de ocultar sus vacaciones a costa del erario público, mientras el resto de españoles tienen que tirar de su deteriorado bolsillo no le ayudará a recuperar la imagen perdida. Pero estén donde estén Sánchez y Ábalos, las advertencias de los sondeos deberían servirle al presidente del Gobierno para actuar más en defensa de los intereses ciudadanos que para su permanencia en La Moncloa. Está en juego el futuro de todo un país aunque no parezca que le interese tanto a sus líderes”   José Hervás

    https://www.capitalmadrid.com/2021/8/16/60301/sanchez-descarta-anticipar-elecciones-pese-al-agravamiento-de-las-diferencias-con-podemos.html

    Actualización de la Coyuntura económica española.    El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de julio con los datos publicados hasta junio de producción industrial, ventas y renta, y hasta julio de afiliados. El valor del indicador para junio es de 10,29. Como ocurre desde marzo de 2021, este dato debe tomarse con cautela debido al efecto escalón que provocan las tasas interanuales de los indicadores individuales debido al comienzo de las restricciones a la movilidad en marzo de 2020. Como se observa en el gráfico, el efecto escalón está próximo a agotarse por lo que el indicador volverá a ser interpretable económicamente en breve.

    Descripción: https://i0.wp.com/alde.es/wp-content/uploads/2021/08/factor.png?resize=300%2C212&ssl=1

    Con los datos que tenemos disponibles y atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto han mostrado una evolución dispar. Por un lado, la producción industrial y las ventas crecen menos en junio (11,2% y 6,9%) que en mayo (27,8% y 22,8%), Por otro lado, la renta crece más en junio (14,4%) que en mayo (11,7%) y los afiliados crecen más en julio (4,5%) que en junio (4,3%)”    Máximo Camacho

    ¿Para que ha servido el espionaje en Afganistán?.  Todo se dio como un efecto dominó predestinado. El 12 de septiembre de 2020, el antiguo secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo se reunía con el representante talibán Baradar Akhund en la ciudad de Doha (Qatar) para acordar un cese del fuego entre las fuerzas de Estados Unidos y los talibanes dentro de Afganistán. El detalle del día seleccionado para el cónclave no podía pasar desapercibido: exactamente 19 años (y un día) antes, la organización terrorista Al Qaeda había hecho volar por los aires las Torres Gemelas en Nueva York. Quien habían protegido y dado refugio al grupo (y a su líder Osama Bin Laden) había sido la propia organización talibana –surgida de las cenizas en la guerra civil post ocupación soviética- en un Afganistán controlado por ellos desde 1996 hasta 2001. A pesar de las sorprendentes fotos y de los anuncios rimbombantes (si alguien nos decía en 2001 que el secretario de Estado estadounidense se reuniría con uno de los fundadores de los talibanes dos décadas más tarde, nos habría parecido un chiste de mal gusto), el acuerdo entre Estados Unidos y los rebeldes afganos no era, como repetía la prensa, un cese del fuego, sino un desordenado plan de retirada que alteraría el balance de dos décadas de poder en Afganistán.  El arreglo tenía a simple vista un problema básico: si se quería limitar el ansia de los talibanes por controlar todo el país, el acuerdo debía ser principalmente entre los talibanes y el gobierno afgano. Sin embargo, el ex-presidente Donald Trump –quien decidió iniciar los contactos con el grupo– no estaba interesado en esto. La idea del mandamás norteamericano era abandonar lo que los muchos estadounidenses denominan «la guerra más larga» (incluso más que la de Vietnam). Una guerra que, según todas las encuestas, los ciudadanos de Estados Unidos dejaron de apoyar. Los talibanes pueden ser extremistas religiosos, pero no han sido nada tontos: sin Estados Unidos y su Fuerza Aérea en el camino, no había barrera para ir por todo el territorio afgano. Poco después de lo acordado entre Estados Unidos y la organización paramilitar, los insurgentes iniciaron una ofensiva que –hasta el día de hoy- ya se apoderó en poco más de dos semanas de la mitad de las 34 capitales provinciales de Afganistán (controlan más de dos tercios del país) y de casi todos los puestos fronterizos.  El conflicto afgano entró en una nueva fase en abril, cuando el nuevo presidente Joe Biden –quien se había opuesto a un nuevo envío de tropas a Afganistán cuando era vicepresidente de Barack Obama– anunció oficialmente una retirada de las tropas ya prevista por su antecesor. Desde entonces, los talibanes han invadido la mayor parte de Afganistán: en abril, controlaban 77 distritos y hoy tienen en su poder más de 250 (de los 400 que conforman la totalidad del país).  Oficialmente seguían negociando la paz con el gobierno afgano pero, en la práctica, su estrategia fue invadir distritos claves y rodear los centros urbanos para forzar su rendición.  Los avances que han logrado les han permitido capturar equipos y liberar prisioneros, lo que a su vez también tuvo un efecto en la expansión de su poder militar. Además, tomaron el control de todos los puntos fronterizos (menos algunos principales con Pakistán), para así negar al gobierno afgano los ingresos por aranceles aduaneros y obligar a los países vecinos a lidiar con el grupo. Sus representantes –que buscan apoyo económico- ya fueron recibidos en las capitales de Irán y China por los propios cancilleres de esos países.  El gobierno afgano necesita que la mayor parte de su presupuesto sea cubierto por la ayuda extranjera y, a pesar de que los talibanes sobrevivieron en gran medida gracias a la producción de estupefacientes y el cobro de impuestos por las mercaderías que entraban en el territorio bajo su control, ya se están preparado para el día después. Las grandes preguntas para hacerse a futuro son: ¿reanudarán el comercio los países vecinos y darán a los talibanes la legitimidad de dirigir los puestos fronterizos? ¿O las victorias de los talibanes serán pírricas, negándose a sí mismas una importante fuente de ingresos al limitar el comercio a través de cruces que ahora están en sus manos? La respuesta a estas preguntas dependerá, en gran medida, de la decisión que tomen los países vecinos en los días por venir.  De todas las zonas perdidas, las que más sorprendieron fueron las del norte (menos la cercada Mazar-e-Sharif). Después del nacimiento de los talibanes en la década de 1990, la avanzada sureña –con el predominio étnico pastún que los nutrió– se enfrentó a una feroz resistencia de los grupos norteños. Allí se encontraban los antiguos bastiones de la resistencia antitalibana. De hecho, la Alianza del Norte (que también contenía sangrientas milicias de «señores de la guerra» como la del hoy líder gubernamental uzbeko Ahmed Rashim Dostum, acusado de cometer numerosos crímenes de guerra) fue el principal foco de resistencia frente al régimen talibán. Incluso cuando los talibanes tomaron el control de Kabul en 1996, la Alianza del Norte privó al grupo de un dominio completo del país durante cinco años.  Hoy, la intención de los talibanes está centrada en frenar cualquier oposición incipiente, dejando en evidencia que la fuerza rebelde ha progresado enormemente con respecto a su pasada estrategia de combate. El norte está dominado por las etnias uzbekas y tayikas, mientras que los talibanes son mayoritariamente pastunes, por lo que durante los últimos años han estado reclutando combatientes en esas comunidades como antesala a la actual ofensiva (en diversos casos, los talibanes que se apoderaron de las zonas del norte no eran invasores del sur, sino vecinos de esas localidades). Fue un detallado plan a largo plazo pues, desde hace por los menos 10 años, ya se conocía la información de que las madrasas (centros de estudios islámicos) de los talibanes en Pakistán estaban reclutando deliberadamente uzbekos y otros miembros de etnias norteñas para potenciar sus filas.  Asimismo, beneficiándose de la baja moral de las fuerzas de seguridad del gobierno afgano (mal pagadas y abandonadas en puestos de control alejados), los comandantes talibanes –junto con jefes tribales sumados a su causa– les han ofrecido a muchos soldados y policías la posibilidad de regresar a sus casas sanos y salvos a cambio de su rendición. Todo esto sin contar los más que seguros arreglos secretos que han forjado con diferentes líderes del Ejército afgano. La gran pregunta que todos se hacen –y que aún no tiene una respuesta clara– es qué tipo de medidas instaurarán los talibanes en las zonas bajo su control. Desde hace mucho tiempo, los representantes del grupo en las ahora suspendidas conversaciones de paz con el gobierno afgano en Doha han tratado de asegurarle al mundo que no pretenden volver a poner en práctica todas las tristemente recordadas leyes (corte de manos a ladrones, lapidación de infieles, prohibición de la educación femenina, etc.) que impusieron a sangre y fuego en los cinco años que controlaron Afganistán.  No obstante, cada vez está más claro que hay una importante disonancia entre lo que pregonan sus líderes en el extranjero (que negociaban con Estados Unidos) y lo que ponen en funcionamiento los comandantes talibanes que avanzan sobre el terreno. Una buena medida para dilucidar claramente la incógnita puede ser observar qué sucederá con las mujeres en la recién conquistada ciudad de Herat, una de las más abiertas del país (allí se realizaba el reconocido Festival Internacional de Cine Femenino) y en la que alrededor de 50% de los estudiantes universitarios son mujeres. En territorios más remotos, la sola idea de la educación femenina es una realidad imposible, considerada una imposición desde el extranjero. La verdadera derrota de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Afganistán no será que las fuerzas de seguridad afganas colapsen, sino un nuevo control talibán que termine posicionándose como una administración más estable y menos corrupta, con una legitimidad que haga que los afganos no extrañen al anterior gobierno.  Según un estudio sobre el gasto de guerra tanto en Afganistán como en la vecina Pakistán realizado por la Universidad de Brown en 2019,  Estados Unidos llevaba invertidos alrededor de 978.000 millones de dólares en la empresa bélica. En 20 años de presencia militar en Afganistán, utilizó 90.000 millones de dólares para las fuerzas de seguridad afganas y más de 120.000 millones para la reconstrucción del país. La idea de los neoconservadores estadounidenses luego del 11 de septiembre de 2001 fue la de remodelar el mundo musulmán mediante la anunciada democratización de sus sociedades. Pero el proyecto voló por los aires: dos décadas después, el Estado que se intentó establecer en Afganistán (en parte dejado de lado por el verdadero foco de la administración Bush, que era Iraq) está cayendo en manos de quien era por entonces el antiguo enemigo jurado de Estados Unidos.  Se repite, como una simplificación absurda, que Estados Unidos es el verdadero creador de los talibanes. Se buscan explicaciones sencillas, de buenos y malos, de causas pueriles, que casi siempre se acomodan a la propia ideología de enunciador. Si para algunos el culpable de la situación es Estados Unidos –debido a que apoyó monetaria y militarmente a los guerrilleros afganos que enfrentaron a los soviéticos durante la ocupación de Afganistán–, para esos mismos no tuvo ninguna responsabilidad en el crecimiento del extremismo afgano una ocupación militar soviética y atea que quiso imponer un sistema completamente foráneo, que chocó de frente con la religiosidad de los afganos, otorgándoles a los extremistas un discurso de resistencia piadosa casi soñado. Además, el razonamiento es incompleto debido a que un número creciente de esos guerrilleros (muyahidines) comenzaron a enfrentar a los talibanes cuando el grupo se articuló. Claramente, el yihadismo afgano se potenció bajo la narrativa del enfrentamiento contra los extranjeros invasores, pero también es el hijo bastardo de disfuncionalidades y divisiones propias de esas sociedades.  En diversos rankings, Afganistán figura como uno de los países más corruptos del globo. ¿Estaría el país hoy en la situación en que efectivamente se encuentra si los estratos más altos del liderazgo afgano no toleraran la rampante corrupción y el saqueo del Estado? La ira debería estar colocada tanto en el fracaso del liderazgo político afgano como en la desordenada retirada estadounidense. Pensar que todo lo que ocurre en esas lejanas tierras es consecuencia de las acciones extranjeras puede ser percibido como un gesto de «occidentalismo», pero el papel foráneo no debe ser descartado de la ecuación. Incluso conflictos que pueden ser percibidos como «internos» pueden acabar siendo guerras de poder extranjeras que niegan la posibilidad de cualquier resolución representativa del propio Estado.  Es cierto que, si no fuera por la acción aérea de Estados Unidos, posiblemente los talibanes habrían mantenido el poder en 2001, como también es una verdad fáctica que la intervención estadounidense en Iraq durante 2014 evitó que la mitad de la antigua Mesopotamia permaneciera bajo dominio del Estado Islámico (EI). Los talibanes y el EI no son lo mismo –a pesar de estrategias similares–, pero las fuerzas locales solo han podido derrotarlas con la ayuda militar de Estados Unidos.  A su vez, es pertinente recordar que hace unos 20 años, George W. Bush «recompensó» la cooperación iraní que permitió derrocar a los talibanes (tanto la inteligencia de la República Islámica para bombardear las bases talibanas, como la colaboración de sus aliados de la Alianza del Norte con Estados Unidos), pese a lo cual el país quedó ubicado injustamente en el recordado «Eje del Mal». No solo el liderazgo moderado iraní quedó desprestigiado dentro del país persa (y perdió las siguientes elecciones a manos de Mahmud Ahmadineyad), sino que obligó a Irán a retirarse decepcionado de Afganistán mientras Estados Unidos se quedaba solo para hacer frente a la situación. Sin ese error, las cosas podrían haber sido diferentes en Afganistán.  Se ha repetido hasta el hartazgo que Pakistán ha colaborado con los talibanes, aun cuando el gobierno paquistaní apoyó la guerra de George W. Bush contra el terrorismo. Cabe recordar que Pakistán fue constantemente acusado de albergar tanto a los talibanes como al propio Osama Bin Laden, pero quien aseguró la liberación de 5.000 talibanes, muchos de los cuales ahora están en el campo de batalla conduciendo sus fuerzas, fue Washington.  Cualquier observador serio sabía que una ofensiva talibana sería inminente con o sin acuerdo de paz. Sin embargo, las partes interesadas lo pasaron por alto o no lo quisieron entender. No solo ha sido un error de inteligencia estadounidense, sino que la estrategia de los talibanes ha sido brillante: ir primero por el norte y el oeste rebelde, asfixiar al gobierno controlando los pasos fronterizos, luego tomar el sur sin mucha resistencia y finalmente preparar la marcha hacia Kabul.  Con el vigésimo aniversario del 11 de septiembre en puertas, parece cada vez más posible que Afganistán vuelva a estar bajo el control total de los talibanes (o que estos al menos consigan un cese del fuego que les permita compartir gobierno para seguir aumentando su poder). Los talibanes ven una resonancia histórica en la fecha. No solo la asocian con el 11-9 y el asesinato de Ahmad Shah Massoud, sino con la propia fundación del Talibán por el mulá Omar en septiembre de 1994 y la toma de Kabul en septiembre de 1996. Los talibanes pueden ser musulmanes que siguen el calendario islámico, pero son muy conscientes de la importancia de esas fechas para el mundo occidental.  Los talibanes están avanzando sin freno, pero tomar territorio es una cosa y mantenerlo (ejerciendo un control tolerado) es otra más complicada (como bien lo sabe la OTAN). La organización teme lo que sucederá si su gobierno es sancionado como en el pasado, por lo que necesita socios internacionales (en la década de 1990, solo fueron reconocidos por Pakistán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes) y dinero para administrarlo. Mientras tanto, cualquier análisis sobre la insurgencia de dos décadas de los talibanes debe destacarlos como una de las fuerzas más exitosas de los últimos siglos: no hay muchos casos en los que una organización disminuida por el poder de fuego y monetario de una superpotencia mundial se haya puesto de pie para controlar todo un Estado. La comparación con el Vietcong no sería la más acertada, pues estos recibieron mucho más apoyo regional y legitimidad internacional que los propios talibanes. Estados Unidos sucumbió en Vietnam ante un bloque comunista bastante articulado bajo un propósito en común. En Afganistán, en cambio, los estadounidenses tuvieron objetivos inalcanzables arraigados en la arrogancia extrema sobre una visión del mundo (incluso el mulá Omar les ofreció desmovilizar a los talibanes en diciembre de 2001 si podía permanecer en arresto domiciliario en Kandahar mientras su grupo se unía al proceso político). Tras la retirada de los soviéticos, el gobierno afgano se mantuvo tres años antes de caer. Hoy es probable que ni siquiera dure dos meses. Estados Unidos diseñó el Estado afgano para satisfacer los intereses antiterroristas de Washington, no los intereses de los afganos. El resultado está a la vista.”    Ezequiel Cope

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    Expongo los argumentos por los que, por desgracia, Covid no ha dejado todavía de ser una amenaza grave, real, para nuestra sociedad . No parece descabellado comenzar reconociendo que, como sociedad, podríamos haberlo hecho significativamente mejor en lo que se refiere a la gestión de la crisis que supone la pandemia causada por SARS-CoV-2. La falta de preparación de las instituciones, tanto a nivel legislativo como organizativo y de planificación, y de la sociedad civil para aceptar los sacrificios necesarios ante una amenaza de la magnitud de una pandemia, que se sabía que podía ocurrir, ha sido el primer y principal fallo. No obstante, no ha sido un problema exclusivamente patrio, sino global con la notable excepción de países en el sudeste asiático y Oceanía. La falta de preparación es un aspecto todavía no resuelto que debe ser corregido con urgencia pues la pandemia de Covid-19 no es ni de lejos el peor escenario posible. La próxima pandemia, que simplemente no sabemos cuándo ocurrirá, podría ser más contagiosa (imagínese por ejemplo una primera ola causada por una variante tan transmisible como la delta actual pero sin población vacunada), letal (tómese como ejemplo el MERS con una letalidad aproximada del 30%) o afectar predominantemente a otros sectores de la población como los niños. El momento para prepararse para la próxima pandemia es ahora, y el reloj ya está en modo cuenta atrás. Dejando a un lado la falta de preparación, otro de los grandes errores que hemos cometido es en la gestión de la incertidumbre, o dicho de otra manera, en la toma de decisiones con una capacidad de predicción limitada: hemos confundido muchas veces deseo con realidad (wishful thinking) a la hora de anticipar la evolución de la pandemia y de tomar decisiones. Se ignoró la magnitud del problema cuando todavía no estaba cerca, se asumió que todavía no había llegado cuando ya circulaba en nuestro país, se ha infravalorado repetidamente el riesgo de llegada y el impacto de las nuevas variantes y se ha dado por concluida prematuramente la pandemia en varias ocasiones. Uno de los últimos ejemplos de wishful thinking en el abordaje de esta pandemia por determinados sectores de la sociedad ha sido asumir, durante la ola de este verano, que tener a la mitad de la población vacunada convierte a Covid-19 en una entidad banal, como un catarro (sic) sin posibilidad de impactar significativamente sobre el sistema sanitario y que opinar lo contrario representa un alarmismo innecesario que lo que persigue es defender posturas gremiales o situaciones de abuso de poder por parte de las instituciones. Esta narrativa tiene un gran riesgo y es transmitir a la población un mensaje que resulta, por deseado, fácil de creer y que merma la convicción y la motivación necesarias para seguir cumpliendo con unas medidas de prevención incómodas para todos y perjudiciales especialmente para algunos sectores, pero imprescindibles en su conjunto para evitar daños mayores. La confusión entre deseo y realidad se racionaliza mediante lo que se ha dado en denominar motivated reasoning, que es un razonamiento estructurado para identificar exclusivamente los motivos que apoyan la validez de las hipótesis que se desea creer y no las que la refutan. Un curioso ejemplo entre los que proponen la banalización de Covid es afirmar que la situación que la grave situación asistencial que se estaba viviendo más intensamente en Cataluña era explicable exclusivamente por diferencias en la política vacunal de esta Comunidad Autónoma, respecto al resto. ¿Con qué grado de certeza podía defenderse esa hipótesis causal? ¿Por qué no pensar que lo que estaba ocurriendo en Cataluña podía trasladarse a las CC.AA. vecinas y tratar así de evitarlo y/o prepararnos para ese escenario?. El cansancio y el enfado de muchos con las consecuencias que está teniendo esta pandemia y con los responsables políticos, especialmente si se considera que muchas de las decisiones que han tomado eran mejorables, es perfectamente entendible. Pero no podemos dejar que el cansancio y  el enfado influyan en el análisis del riesgo ni la toma de decisiones. A la hora de prever el potencial impacto de un nueva ola en nuestras actuales circunstancias es necesario asumir que Covid es una enfermedad cuyas características, tanto clínicas como epidemiológicas, pueden cambiar en el tiempo debido a variaciones no solo en la proporción y riesgo intrínseco de la población que sigue siendo susceptible, sino en la transmisibilidad y virulencia de SARS-CoV-2. También puede variar la capacidad del sistema sanitario, entre otras cosas por la necesidad de atender otras patologías y el comportamiento de la población. Todos estos factores, muchos de ellos desconocidos, pueden modificar la fiabilidad de las predicciones en un sentido u otro. Y cuando un error en la predicción puede tener un coste significativo es necesario asumir las limitaciones de nuestra capacidad predictiva y ser cauto en la toma de decisión. El Covid no ha dejado todavía de ser una amenaza grave, real, para nuestra sociedad. Esta información, junto con muchos otros parámetros que escapan a mis competencias, ayudan a decidir las medidas de salud pública necesarias y conviene que sean conocidas los ciudadanos para que comprendan la importancia de sus acciones individuales:

    1) El terrible impacto sanitario de la pandemia en nuestro país es atribuible al 10-15% de la población ha sido diagnosticada de Covid-19 desde marzo de 2020. Debemos ser conscientes que en estos momentos todavía queda una proporción importante de población susceptible (por vacunar) muy superior a esta cifra, aproximadamente el 40%.

    2) A la proporción de población no vacunada, que es más susceptible a la infección, hay que sumar el 10-20% de los individuos vacunados (es decir un 5-10% adicional de la población) que puede volver a infectarse. Por desgracia, este porcentaje se concentra fundamentalmente en algunos de los individuos más vulnerables de la sociedad, bien por tener una edad avanzada o por tener enfermedades debilitantes concomitantes, que se asocian a un mayor riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad y, por tanto de ser hospitalizados y de necesitar UCI.

    3) El conjunto de decisiones individuales de los ciudadanos en ausencia de intervenciones colectivas (de salud pública) dirigidas a frenar la transmisión del virus permiten que el virus siga transmitiéndose, aumentando el impacto individual y colectivo de la pandemia.

    4) La transmisibilidad de la variante delta, la actualmente predominante, es significativamente mayor que la de las circulantes en anteriores olas. Aunque las medidas de prevención sean las mismas que antes, para lograr el mismo efecto frenador de la transmisión del virus, el grado de implementación y cumplimiento de las mismas, por desgracia, debe ser significativamente mayor.

    5) La saturación del sistema sanitario dependerá en gran medida de la velocidad con la que se produzcan los contagios. Por muy jóvenes y sanos que sean los individuos no vacunados y por bajo que sea su riesgo de hospitalización / muerte, si todos ellos se infectan en muy poco tiempo, que es lo que ocurre cuando no se aplican otro tipo de medidas de prevención, el sistema sanitario, hospitalario y/o de atención primaria puede colapsarse.

    6) El sistema sanitario tiene un umbral significativamente menor para saturarse que hace 18 meses, pues ha estado sometido a un continuo proceso de adaptación a una situación para la que no fue diseñado. En estos momentos absorbería mucho peor cualquier aumento de demanda. En primer lugar porque la demanda de patología urgente no Covid no solo no se ha evaporado como en la primera ola, sino que ha aumentado significativamente. En segundo lugar, porque destinar recursos a patología Covid plantea un problema de coste/oportunidad que perjudica a muchos otros ciudadanos, por ejemplo a los pacientes oncológicos o con enfermedades crónicas. El impacto de la demanda Covid, evitable en su mayoría, y su correspondiente problema de coste/oportunidad afecta de forma directa tanto a atención primaria como a la hospitalaria porque ambos niveles asistenciales están interconectados.

    7) Otra razón más para huir de la búsqueda de la inmunidad natural es que un elevado número de contagios entre gente sana puede tener un impacto significativo directo en la salud de muchas personas, en forma de Covid prolongado o persistente, una entidad potencialmente incapacitante durante meses que afecta a entre el 10 y el 20% de los pacientes con Covid. Aunque posteriores ola no se siguiesen de un aumento significativo de las hospitalizaciones, algo que no se puede aceptar ni mucho menos como cierto, esta es otra razón para evitar contagios en la medida de lo posible.

    8) Finalmente, la existencia de una gran cantidad de SARS-CoV-2 replicando en la comunidad, algo que ocurre cuando hay una gran transmisión comunitaria nos expone al riesgo de ocurrencia de mutaciones relevantes y de selección de variantes de escape vacunal, lo que nos haría perder colectivamente una parte más o menos relevante del beneficio de la vacunación.

    9) Por todo lo anterior, si bien es totalmente cierto que en ausencia de vacunas tan eficaces como las que tenemos, el problema que supone Covid-19 sería mucho más grave, subestimar las consecuencias presentes y futuras del incierto contexto epidemiológico actual es un error que no nos podemos permitir volver a cometer”    José Ramón Paño

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    MÚSICAS CON MASCARILLA. 1. FANTASÍA ESPAÑOLA PARA CASTAÑUELAS Y ORQUESTA DE CÁMARA

    Joaquín Gericó (Alcásser, València,1962), Fantasía española para castañuelas y orquesta de cámara. I. Tiempo de jota II. A modo de danza-Bolero  III. Allegro quasi final. Orquesta Sinfónica de Castilla y León, Camerata Iberycas; Tomás Martín (percusionista de la O. S. de Castilla y León), castañuelas:

    2. AQUÍ TE PILLO, AQUÍ TE CANTO: UN COMPROMISO, de Manuel Quijano. Castañuelas, Inma González.

    “Los momentos más bonitos de un viaje son aquellos que no esperas y te sorprenden. Unas palabras: Ven pasa… y verte envuelta por la música y un momento mágico. Nunca antes acompañé un bolero con mis castañuelas pero nunca más pasaré la oportunidad de hacerlo. Gracias a Manuel Quijano por la invitación para entrar en “La Lola” y sobre todo por crear este momento con la información. Gracias a Oscar por tu acompañamiento y a Ángels por el empujón para entrar” (Inma González).

    Manuel Quijano, Un compromiso (bolero):

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Descripción: Descripción: Libros de transhumanismo

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Christopher Clark : El Reino de Hierro. Auge y caída de Prusia. 1600-1947

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    José Soto Chica : Los visigodos. Hijos de un dios furioso

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    https://www.todoliteratura.es/noticia/54103/criticas/los-visigodos.-hijos-de-un-dios-furioso-de-jose-soto-chica.html

    Sara Polo entrevista a Gabriel Rufián: «Sánchez, más que un político, es un guionista de Netflix»

    Descripción: Prefiere la piscina a la playa y nunca posa con objetos.
    https://www.elmundo.es/papel/2021/08/15/61152745e4d4d8cd468b4616.html

    Juan Díaz entrevista a Teodoro García Egea: «Brindamos al Gobierno nuestra reforma para bajar la luz un 20%»

    Descripción: https://phantom-expansion.unidadeditorial.es/c5d13c564beaf5f9d27d8612ef7ae907/crop/0x419/744x914/resize/828/f/jpg/assets/multimedia/imagenes/2021/08/15/16290641129187.jpg
    https://www.expansion.com/economia/politica/2021/08/16/61198bdf468aeb2b0d8b45a3.html

    Maria Hernandez entrevista a Sylvain Broyer : «El verdadero problema de la economía española es, sin duda, la política»

    Descripción: Sylvain Broyer, fotografiado en Madrid.  

    https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2019/12/18/5df8ae6efdddff326d8b457d.html

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