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    Crisis y confianza

    https://nadaesgratis.es/admin/crisis-y-confianza

    Mónica Mena: Según el Eurobarómetro, España es el país de la UE que cuenta con menor grado de satisfacción de la población respecto  de la estrategia desarrollada por el gobierno para combatir el coronavirus

    https://www.diarioabierto.es/507226/espana-el-pais-europeo-menos-satisfecho-con-las-medidas-contra-el-coronavirus

    Diana Fresno: 226 españoles han muerto por coronavirus desde que Sanidad congeló la cifra de fallecidos

    https://www.vozpopuli.com/sanidad/muertos-coronavirus-espana-comunidades_0_1365464038.html

    Erika Montañés: Hace doce días que el Ministerio de Sanidad no ofrece el cómputo global de muertos que la pandemia de coronavirus ha causado en España. El contador se frenó en seco el pasado 7 de junio en 27.136 fallecidos y desde entonces han pasado ya 12 informes

    https://www.abc.es/sociedad/abci-sanidad-excluido-balance-total-pandemia-menos-460-muertos-202006182303_noticia.html

    Paco Melis: EXCESO DE MORTALIDAD, COVID19 Y RESIDENCIAS DE MAYORES. 18 de junio

    El INE actualizó ayer su serie semanal de mortalidad y nada cambia. De hecho, las muertes en las dos últimas semanas de la serie INE (del 25 de mayo al 7 de junio) son inferiores a las registradas en las mismas semanas de 2019 como ilustra la Figura.

    Entre las semanas 10 y 21 (del 2 de marzo al 24 de mayo)

    las muertes en 2020 superan en 48 mil a las de igual periodo de 2019, proporcionando una medida sencilla del EXCESO DE MORTALIDAD atribuible al Covid 19.  Algo más de 100 muertes por cada 100 mil habitantes.El sistema Momo del Instituto de Salud Carlos III también mantiene invariable su medida con series diarias de mortalidad. Cifra el  exceso de mortalidad desde el 13 de marzo al 22 de mayo en 43.366 muertes.  Algo inferior porque no corrige, como el INE, el efecto de los registros civiles no informatizados. Por CCAA  el exceso de mortalidad, en muertos por 100 mil habitantes, es máximo en Castilla Mancha (265), Madrid (241) y Castilla-León (194) con Cataluña (170) en cuarto lugar. El Ministerio de Sanidad lleva 11 días con la cifra de muertos por Covid19 congelada pero cabe pensar que el exceso de 48 mil defunciones observado en la serie semanal del INE puede entenderse como el resultado de 28 mil muertes en hospitales con CV19 confirmado y otras 20 mil en residencias de mayores incluyendo positivas y sospechosas.   Las muertes en residencias de mayores (RM) representan el 5% de los residentes (usando las plazas en RM en julio de 2017 de la Estadística del CSIC como aproximación de los residentes) pero en Madrid superan el 12% y en Castilla La Mancha, donde encuentran plaza más barata los vecinos de Madrid, un 9,4%.  Un posible factor explicativo del alto porcentaje de residentes fallecidos en Madrid es que en esta Comunidad el 75% de las plazas se encuentra en centros de gran dimensión – 100 o más plazas-, donde la aglomeración y la falta de cuidados personales y sanitarios puede ser superior.”

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    ENNIO MORRICONE (1928) y JOHN WILLIAMS (1932)

    Estos dos venerables caballeros (músicos, para más señas) han obtenido ex æquo el denominado Premio Princesa de Asturias de las Artes en su edición de 2020, Año de la Pandemia. A uno le llega el reconocimiento a sus 92 añitos y al otro a sus 88. Gran porvenir les espera. A estas alturas, las mejores bandas sonoras (de películas) son reconocidas como importantes (importantísimas) piezas musicales.

    Véanlo aquí demostrado. El italiano dirige a unas aguerridas huestes romanas para interpretar una estupendísima pieza:

     Ennio Morricone, La misión, Roma Sinfonietta y Coro polifónico:

    https://www.youtube.com/watch?v=3dLxy4jn_vI

    y el norteamericano domina a la indomable Filarmónica de Viena, nada menos (claro que una Marcha imperial los pone a los filarmónicos):

    John Williams, Marcha imperial, de La guerra de las Galaxias; Filarmónica de Viena:

    https://www.youtube.com/watch?v=vsMWVW4xtwI  

    COMP ARTIENDO LECTURAS

    con Carmen Marcos

    Librería sancho Panza libreriasanchopanza@hotmail.com

    Paula Fox: Personajes desesperados

     

    Idioma original: Inglés

    Traducción: Rosa Pérez Pérez

    Edita: Sexto Piso, 2020 (reedición)

    Nº de páginas: 205

    Nueva York, finales de  los años sesenta del siglo XX. Sophie y Otto, los protagonistas de esta narración, son una acomodada pareja, sin hijos, que viven en una bonita casa remodelada en Brooklyn. Aparentemente todo va bien en su vida que está aderezada con pequeños lujos. Un día, en contra de la  opinión de su marido, Sophie da de comer a un gato callejero que se acerca a la puerta; y el animal, inesperadamente, la muerde. El miedo y la angustia que desata este suceso en ella desencadenan un proceso turbulento en su mente que destapa los escasos intereses comunes entre ambos y la superficialidad de esa apacible vida en común.

    Es una obra sobre los compromisos que sustentan las relaciones de pareja y sobre el pavor que sienten cuando parece que el suelo sobre el que estaban asentados se  desploma. Inteligente y muy bien escrita, es una obra densa en cada frase, aunque puede no parecerlo, tanto por el tema como por la longitud de la narración. El escritor Jonathan Frazen, que prologa la obra, además de calificarla como ”de una genialidad irrebatible” asegura haberla leído 6 o 7 veces porque, en cada una de esas lecturas, descubría algo nuevo.

     

    https://www.librosyliteratura.es/personajes-desesperados-de-paula-fox.html 

    Reseña de Lalo Cura)

     

    https://en.wikipedia.org/wiki/Paula_Fox

    (Biografía)

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Iñigo Moreno y de Arteaga: España, hito a hito

     

    https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-espana-hito-hito-contra-tergiversacion-nuestro-pasado-201905220118_noticia.html

    Jaime Rocha: Operación El Dorado Canyon: Basada en la historia real del espía español que localizó a Gadafi

    https://eldebatedehoy.es/noticia/entrevista/13/06/2020/jaime-rocha/?utm_source=El+Debate+de+Hoy&utm_campaign=d5123a0204-EMAIL_CAMPAIPY_01&utm_mGN_2019_06_05_08_41_COedium=email&utm_term=0_636e7a5d02-d5123a0204-309096613

    Susana Alcelay entrevista a Antonio  Garamendi: «Si UGT plantea medidas por decreto no sé para qué sirven los sindicatos»

    https://www.abc.es/economia/abci-si-plantea-medidas-decreto-no-para-sirven-sindicatos-202001100135_noticia.html

    Marina Alías entrevista a Santiago Abascal: “Estamos a punto de llegar al 21 de junio y de que concluya el estado de alarma. El TC  no se ha pronunciado. Es algo extraordinariamente grave. En el momento en que lo haga, si se digna a hacerlo, probablemente ya no hay asunto sobre el que pronunciarse”

    https://www.vozpopuli.com/politica/entrevista-abascal-corona-gobierno-enemigos_0_1363663709.html

    Icíar Gutierrez entrevista a Michael Baker: «El mundo occidental no ha perseguido la eliminación del virus»

    https://www.eldiario.es/internacional/Michael-Baker-arquitectos-Nueva-Zelanda_0_1038696928.html

    El Consejo Europeo del Fondo de Recuperación Económica & Presupuesto Europeo

    Pablo R. Suanzes: Cumbre de calentamiento en Bruselas para negociar el Fondo de Recuperación y 7 años de Presupuesto. Los líderes de los 27 se reúnen por teleconferencia por última vez para perfilar el acuerdo más difícil en la UE, con la esperanza de cerrar antes del verano el futuro de casi dos billones de euros

    https://www.elmundo.es/economia/2020/06/18/5eebbe20fc6c83a7528b4593.html

    La Cumbre de verdad, la importante, será en julio, porque hay cosas que no se pueden hacer a distancia. «No se pueden formar corrillos por vídeo», bromeaban desde el entorno del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. «No se puede generar confianza», porque aunque ante la cámara sólo se ve a un presidente, en la mesa le rodean montones de asesores. Y hay decisiones que en Bruselas, en los momentos importantes, se toman a solas, en una habitación sin asistentes o teléfonos móviles.La situación parece encallada. Nadie se ha movido abiertamente en las últimas semanas, o incluso meses, pero es verdad que la retórica ha bajado muchos decibelios. Nadie ha rechazado de entrada las propuestas y eso es buena señal. No parece mucha ambición pero con instrumentos de este tamaño el objetivo es que nadie diga que no desde el inicio»

    Bernardo de Miguel : Las claves del Fondo Europeo de Recuperación

    https://elpais.com/economia/2020-06-18/estas-son-las-claves-del-fondo-europeo-de-recuperacion-que-se-debate-en-la-cumbre-de-la-ue-este-viernes.

    Mari Paz Lopez: La casualidad ha querido que corresponda a Alemania asumir la presidencia de turno del Consejo de la UE el próximo 1 de julio. El Gobierno de coalición de conservadores y socialdemócratas de la canciller Angela Merkel sabe que su presidencia estará marcada por cómo arbitrar el fondo de recuperación, por lo que adentrarse demasiado en el semestre sin acuerdo no es conveniente. “Nos esforzaremos en el Consejo para que haya un acuerdo por unanimidad”

    https://www.lavanguardia.com/economia/20200614/481765288640/crisis-coronavirus-recuperacion-ayudas-fondos-alemania-europa.html

    Alexandre Mato: España se juega 140.000 millones entre subvenciones y préstamos y llega a la reunión con varias «líneas rojas muy claras» en las que no está dispuesta a ceder para facilitar un acuerdo con el grupo de los cuatro socios austeros, los ‘frugales’, capitaneado por Holanda y en el que hay un gobierno de centro derecha (Austria) y dos socialdemócratas (Dinamarca y Suecia).

    https://www.lainformacion.com/mundo/primer-round-ue-espana-se-juega-fondo-contra-holanda-frugales/2808162/

    Antonia Díaz: El Fondo de Recuperación  europeo y la búsqueda de una solución

    https://nadaesgratis.es/antonia-diaz/el-fondo-de-recuperacion-y-la-busqueda-de-una-solucion

    “A pesar de que este Fondo incentiva la coordinación de políticas económicas, deja mucho margen de actuación a los gobiernos. El grueso del programa son ayudas directas a los Estados que presenten un Plan de Recuperación al que la Comisión tiene que dar el visto bueno. Esto es una invitación directa a la responsabilidad de cada país. Además, este Fondo es la propuesta de la Comisión que aún tiene que pasar por el Consejo, de vuelta al Parlamento, etc. Es decir, durante los próximos meses esta propuesta puede verse alterada tanto en cuantía como en estructura. La negociación entre los Estados va a ser dura. Por eso, estos meses son cruciales. enemos grandes retos que afrontar, no ya en los próximos años, sino en las próximas semanas. Y hay que actuar. El problema de fondo es que no tenemos un proyecto común, como decía ayer Alfonso Novales en este blog. ¿Cuál es nuestro plan de futuro? ¿Qué país queremos? Si preguntamos a todos los partidos políticos todos señalarán los mismos problemas. La ósmosis entre poder ejecutivo y judicial, un sistema judicial decimonónico en forma de pensar y en medios, el endeble diseño de checks and balances (si alguien puede darme una traducción al castellano, se lo agradezco), la inacabada construcción autonómica, las mil reformas del sistema educativo, la pauperización de la ciencia, un sistema fiscal como un queso de Gruyer… y así puedo seguir una hora más. Todos estamos de acuerdo en los problemas pero no nos ponemos de acuerdo en las soluciones. Y esto es así porque cada solución responde a una finalidad: ¿qué se pretende conseguir?. Ahora ya somos Europa. No hay instancia superior que nos quite la responsabilidad de abrir el gran debate sobre el proyecto común”

    Clara Irueste: El Consejo Europeo discute sobre lo importante

    http://blognewdeal.com/clara-irueste/el-consejo-europeo-discute-sobre-lo-importante/

    Los jefes de Estado o de Gobierno de los 27 se reúnen en un Consejo Europeo  para discutir por primera vez la propuesta de fondo de recuperación de la Comisión Europea del 27 de mayo. Es un momento histórico, no tanto por los acuerdos que de ahí se deriven, que serán a estas alturas aún escasos, sino por la naturaleza de lo que se debate. Por primera vez, el Consejo Europeo va a dedicar tiempo y capital político a debatir una propuesta de presupuesto comunitario con cifras relevantes, que supondría el lanzamiento de los eurobonos en versión comunitaria (27 tesoros + 1). Estridencias comunicativas aparte, ningún país ha anunciado su ausencia, que sería la manera de bloquear efectivamente el acuerdo. Si el debate era duro cuando no eran cifras macroeconómicamente relevantes, en este caso será cruento; no hay que dejarse impresionar por los cruces del viernes mientras nadie se levante de la silla.El Consejo Europeo de julio, que convocará Alemania ya bajo su presidencia rotatoria de la UE, es el que debería dar luz verde a lo más importante del paquete: el aumento del techo de gasto desde el 1,2% de la renta nacional bruta comunitaria al 2%, para permitir que la Comisión, en nombre de la Unión, emita unos volúmenes de deuda pública en torno a lo que se estima que será un 5 o 6% del PIB de 2020 y los distribuya en pocos años a los Estados miembros. Solo cazando al oso se puede luego vender su piel. Cualquier debate sobre la asignación de fondos y sobre las variantes políticas y técnicas de la condicionalidad es fútil si el límite del 2% no recaba los refrendos nacionales.El paquete de la Comisión está bien pensado. El elemento más voluminoso son las transferencias y préstamos de la facilidad de recuperación y resistencia (310 mil millones y 250 mil millones de euros respectivamente, en euros de 2018, que es como se negocia el conjunto del paquete, aunque las asignaciones individuales dependerán de precios corrientes). Gira en torno a la idea de financiar los planes de modernización de los países, que deben incluir la transición verde y digital y promover el crecimiento sostenible e inclusivo, a lo cual es difícil negarse. Pero deben incluir detalle. Un calendario concreto, comprobable, unos planes de gasto (corriente e inversión) con cifras, un plan fiscal de medio plazo (ya que han de ser coherentes con los programas de estabilidad), con un horizonte temporal de cuatro años. La Comisión, con la participación de los Estados miembros, los adoptará, y se convertirán de facto en los antiguos MoUs, cuyo cumplimiento va dando lugar a los desembolsos (de 2021 en adelante oiremos hablar mucho del cumplimiento de “milestones and targets”), sin el elemento tóxico de percibirse como impuestos desde fuera.  Desde el punto de vista de la generación del consenso, el instrumento se presenta como vía para “cerrar una brecha de necesidades de inversión” y no de gasto corriente y como promotor de reformas, lo cual facilita su adopción en países como Alemania. El único requisito que falta para que sean un éxito es que los aprueben los parlamentos nacionales.Otro acierto del paquete es el complemento de 55 mil millones a instrumentos conocidos: la política agrícola y de desarrollo rural, los fondos de cohesión, pero sin requisitos de co-financiación.  Visto con el prisma de nuestros males endémicos, la clara desventaja es que el reparto de los fondos no es a las regiones, sino a las administraciones centrales, de quienes se asume que tienen el deseo y la fuerza para distribuirlos según las necesidades económicas regionales.Con el mismo espíritu de aprovechar lo conocido se complementan los avales de programas existentes, que se reorganizan en InvestEU, con unos 31 mil millones de euros asignados para asumir posibles pérdidas y con la creación de un curioso programa de aire dirigista en el que se señala una larga lista de sectores en los que fomentar la inversión para asegurar la “autonomía estratégica” de la Unión, e incluso se prohíbe que las empresas apoyadas estén controladas desde fuera de la UE.La innovación más llamativa es el fondo de solvencia, que se instrumentará a través del BEI y de otros, como los bancos nacionales de desarrollo, como el ICO, o vehículos de inversión especiales. Son 26 mil millones de euros para fomentar la recapitalización privada de empresas que se consideren viables, pero al borde de la insolvencia por la crisis del coronavirus. Es la cuadratura del círculo. La intención es utilizar recursos públicos, pero sin adquirir participaciones mayoritarias, salvar todas las empresas posibles de entre las que parece que no se pueden salvar, que lo haga el sector privado asumiendo el público parte del riesgo (y quizá parte de los beneficios potenciales también, lo cual no queda claro en el reglamento propuesto), y de que esté funcionando ya en octubre. Los debates de fondo sobre lo público y lo privado son intensos, pero el desafío es de tal calado que hay que probar. España, mientras tanto, puede estar satisfecha en el ámbito europeo e intranquila en el nacional. Pocas veces en la historia ha influido tanto orientando un debate de este calado. Y pocas veces nos hemos jugado tanto con la buena puesta en práctica de lo que se acuerde.El non-paper español para el Consejo Europeo del 23 de abril hizo virar el debate desde la solidaridad entre países de la unión monetaria, elemento identitario divisivo, elusivo y politizado, a la igualdad de condiciones para la competencia en el mercado interior, elemento identitario positivo de la UE, demostrable, técnico. Cambió el foco desde la creación de un instrumento inexistente y amorfo, contra el que era fácil oponerse, al presupuesto comunitario, un instrumento conocido sobre cuyo detalle se puede discutir sin enmendar la totalidad. Y por el camino salvó el riesgo de avanzar al descubierto por la vía intergubernamental, siempre más incierta y peligrosa que la comunitaria.Ahora hay que rematar. Redactar un plan para obtener los recursos, utilizarlos para modernizar el país y fomentar el crecimiento económico a corto y también a medio plazo y, en definitiva, para asegurar que la narrativa posterior es que “España ha usado bien los fondos”, que es donde nos jugamos nuestro peso en la futura UE. Esto requiere una amplitud de consenso desafortunadamente infrecuente entre niveles de gobierno, entre partidos políticos y entre ambos ahora y dentro de tres años.Los países que alcanzan los resultados sociales que desean son aquellos que logran darse un marco de cooperación consensuado internamente, tanto económico como social y territorial. No hay motivo para que España no pueda aspirar a ser uno de ellos”

    Enrique Feas: Las cifras del Plan de Recuperación para Europa

    http://blognewdeal.com/enrique-feas/las-cifras-del-plan-de-recuperacion-para-europa/

    a Comisión Europea presentó el pasado 27 de mayo su propuesta para un Plan de Recuperación para Europa, siguiendo la estela de la propuesta francoalemana y basada en la idea fundamental de que, tras la emergencia, la recuperación de la crisis económica inducida por la pandemia de la COVID-19 ha de apoyarse en dos factores: un marco presupuestario reforzado y un impulso temporal extraordinario.La propuesta política del marco presupuestario reforzado, recogida en la Comunicación de la Comisión COM(2020) 442 final,  supone llevar el presupuesto comunitario hasta 1,1 billones de euros, bastante más ambicioso que en las últimas negociaciones. Se trataría de un impulso a largo plazo, es decir, para los 7 años de duración del denominado Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2027, que recogería las prioridades a largo plazo de la Unión, se basaría en los recursos propios comunitarios y se gastaría conforme a los criterios tradicionales.El impulso temporal extraordinario, que se recoge en la Comunicación COM(2020) 456 final, sería el denominado Plan de Recuperación para Europa, bautizado como Next Generation EU (una Unión Europea de Nueva Generación), y estaría incorporado al presupuesto como un refuerzo de 750.000 millones de euros, pero no durante toda la vigencia del MFP, sino sólo durante 4 años, entre 2021 y 2024. No recogería tampoco las prioridades a largo plazo de la UE, sino que tendría un objetivo específico, la recuperación económica, aunque también la transformación a largo plazo y la resiliencia de las economías. No estaría financiado a corto plazo mediante la recaudación de recursos comunitarios, sino en la emisión de una deuda extraordinaria con cargo al presupuesto y que se repagaría en 30 años, entre 2028 y 2058, con la posibilidad de sustituir parte del esfuerzo de contribución por renta bruta nacional de los Estados miembros con nuevos recursos propios comunitarios, como un impuesto digital o un impuesto al carbono (entre otros). La distribución, además, de esos fondos, no estaría en función de las capacidades de los Estados ni en función de los criterios ordinarios, sino en función de lo afectados que se hayan visto los países durante la crisis.

    1. Reparto por líneas presupuestarias

    ¿Cuáles serían las líneas de gasto de esos 750.000 millones en esos cuatro años? Hay muchas formas de agruparlas –todas arbitrarias–, pero podríamos distinguir dos grandes bloques: uno centrado en la recuperación mediante la transformación verde y digital (crecer transformando la economía en una economía moderna, sostenible y tecnológica, aportando fondos de investigación, dinero para reformas y proyectos y fondos para la adaptación social al cambio) y otro vinculada a la autonomía estratégica, con un componente de independencia tecnológica y sanitaria y que requiere empresas y cadenas de valor sólidas y solventes.El más grande, de unos 684.000 millones de euros, se centraría en gastos para la recuperación económica y resiliencia de las economías y en la transición hacia una economía verde y digital. Este bloque constaría, en primer lugar, del nuevo Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, por un importe de 560.000 millones de euros –de los cuales 310.000 millones serían transferencias y 250.000 millones serían préstamos complementarios en caso de necesidad–, que financiaría reformas y proyectos de transformación verde y digital. El uso de sus fondos estaría condicionado a la presentación por parte de los Estados miembros de los denominados Planes de Recuperación y Resiliencia, que propondrían proyectos y reformas compatibles con las recomendaciones del denominado Semestre Europeo de la Comisión. Se trata fundamentalmente de financiar reformas estructurales y proyectos de transición verde y digital que hagan más resilientes a las economías. Este bloque se complementaría con 15.000 millones de euros en garantías para empresas con cargo al programa InvestEU, 14.000 millones en fondos para la investigación del programa Horizon EU en los ámbitos medioambiental y digital, 95.000 millones en fondos estructurales destinados a cubrir los costes sociales y regionales de transición, facilitando la cohesión en el ámbito del desarrollo regional (a través de los fondos de cohesión y REACT-EU), rural (a través del Pilar II de desarrollo regional la PAC) e industrial (a través del denominado Fondo de Transición Justa ya previsto en el Green Deal).

    Gráfico 1. Distribución del Plan de Recuperación para EuropaCifras en miles de millones de euros constantes de 2018(entre paréntesis, en euros corrientes)

    En un segundo ámbito de gasto, de menor cuantía, habría 66.000 millones euros destinados a la autonomía estratégica y sanitaria, así como a la cooperación (teniendo en cuenta que, en un ámbito como el sanitario, no puede haber seguridad sin cooperación sanitaria). Para ello habría 26.000 millones en garantías para empresas solventes en sectores estratégicos con cargo al denominado Instrumento de Apoyo a la Solvencia dentro del Fondo de Inversiones Estratégicas Europeo del BEI, garantías que respaldarían participaciones de entidades nacionales en el capital de dichas empresas (lo que supone implícitamente admitir que había que hacer algo porque las grandes diferencias en ayudas públicas a empresas nacionales estaban distorsionando el mercado único, aunque se renuncia finalmente a la posibilidad de un instrumento de equity puramente europeo). Asimismo, habría 15 mil millones en garantías para reforzar y diversificar las cadenas de valor europeas con cargo al nuevo Instrumento de Inversiones Estratégicas (dentro de InvestEU). A esto habría que sumar 10.000 millones en programas de salud y autonomía sanitaria (EUR4Health) y protección civil (rescEU), más otros 16.000 millones para programas de vecindad, cooperación y ayuda humanitaria (11 de ellos en garantías).En resumidas cuentas, el Plan de Recuperación para Europa supondrá un total de 750.000 millones de euros repartidos en 433.000 millones en transferencias, 250.000 millones en préstamos y 67.000 millones en provisión para garantías. Dicho Plan, sumado a un Marco Financiero Plurianual de 1,1 billones de euros, arrojaría un total de 1,85 billones de euros.Es importante destacar que estas cifras están expresadas en euros constantes de 2018, algo habitual en las medidas plurianuales presupuestarias europeas. Si quisiéramos expresarlas en euros corrientes (es decir, actualizadas a una tasa del 2% según el artículo 6.2 del Reglamento 1311/2013 del Consejo de 2 de diciembre de 2013) el Next Generation EU ascendería a 809.000 millones de euros. Dentro de éste, el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia supondría unos 603.000 millones (335 en subvenciones y 268 en créditos). El Marco Financiero Plurianual, por su parte, ascendería a 1,24 billones de euros, que sumado Next Generation EU daría un total de 2,05 billones de euros (ver Tabla 1).

    Tabla 1. Líneas presupuestarias del Marco Financiero Plurianual reforzado y del Plan de Recuperación para Europa (Next Generation EU)

    .2. Reparto entre Estados miembros

    ¿Cómo se repartirían estos fondos entre los Estados miembros? El problema de plantear repartos en una propuesta es que se corre el riesgo de generar un agrio debate mucho antes de la aprobación. La Comisión ha hecho una simulación de un posible reparto de los fondos en el documento de trabajo SWD(2020) 98 final, pero partiendo de numerosas hipótesis (incluyendo, por ejemplo, uso de garantías o préstamos) y por tanto con resultados demasiado sensibles a distintos parámetros.Por eso resulta más apropiado centrarse en otro documento, el Anexo 1 de la Comunicación COM (2020) 408 final, en el que la Comisión se limita a avanzar un posible reparto del componente de subvenciones del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (335.000 millones, en euros corrientes), el elemento más importante del Next Generation EU. Como podemos ver en el gráfico 2, de estas transferencias, España podría acceder a hasta 66.000 millones, sólo un poco menos que Italia, y casi el doble que Francia. Si expresamos estas cifras en euros por habitante vemos que el resultado para España es similar, aunque Italia es desplazada al octavo lugar, y los primeros receptores pasan a ser Grecia y Croacia. Si lo hacemos en porcentaje del PIB, los primeros receptores pasan a ser países del este de Europa Hungría y Bulgaria, seguidos de Grecia, Letonia, Eslovaquia, Portugal, Rumanía Lituana y Polonia, que desplazan a España al décimo lugar (y a Italia al 14º).

    Gráfico 2. Distribución de las transferencias del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia
    (en euros corrientes)

    En todo caso, a la hora de analizar el impacto de la pandemia es preciso tener en cuenta que hay factores sociales (número de fallecidos por cada millar de habitantes) y factores económicos (como dependencia del turismo u otros servicios a los que perjudica el distanciamiento social, o situación relativa de partida). La propuesta de reparto de la Comisión atiende a la población, la tasa de desempleo relativa de cada Estado miembro (en comparación con la media de la UE en 2015-2019, con límites superior e inferior) y al PIB per cápita, y eso explica, por ejemplo, que países como Grecia o Croacia, con elevadas caídas de PIB en 2020 –y pese a haber resistido muy bien desde el punto de vista epidemiológico–, deban recibir bastantes fondos.

    Gráfico 3. Previsiones de crecimiento en 2020 para la UE-27 y Reino Unido y número de fallecidos por cada 100.000 habitantes

    En el ámbito de la compensación por los costes de la transición energética la Comisión también ha avanzado un reparto preliminar de los 30.000 millones de incremento del denominado Fondo de Transición Justa (32,8 miles de millones en euros corrientes), en el que, en términos absolutos, Polonia, Alemania y Rumanía serían los mayores beneficiarios, mientras que en euros por habitante lo serían Estonia, Bulgaria y Chequia y en porcentaje del PIB Bulgaria, Estonia y Chequia. España recibiría 1.482 millones, apenas 32 euros por habitante y un 0,75% del PIB.

    Gráfico 4. Distribución de las transferencias del Fondo de Transición Justa
    (en euros corrientes)

    Es muy importante insistir una vez más en que este Plan de Recuperación forma parte de una propuesta de la Comisión, que deberá ser debatida en el seno del Consejo, donde existe la posibilidad de bloqueo de los Estados miembros más reacios a la transferencia de fondos y el endeudamiento de la Unión. Una vez más, la gobernanza de la Unión en el ámbito de política fiscal va a resultar clave a la hora de la salida de esta crisis.

    1. Valoración

    En cualquier caso, la propuesta de Fondo de Recuperación para Europa de la Comisión ha de ser valorada de forma bastante positiva. Supone un impulso fiscal que, sin ser muy elevado en términos cuantitativos, tiene numerosas ventajas. De cara al resto del mundo y a los mercados, lanza el mensaje apropiado de que, en circunstancias extraordinarias, la Unión Europea está dispuesta a adoptar medidas extraordinarias, pues sólo así cabe calificar una emisión de deuda comunitaria por ese importe; se fija en el lado del activo, es decir, en el gasto necesario para impulsar la eurozona, y no en el pasivo, es decir, la capacidad financiera de cada país (lo que limitaría gravemente su potencia); centra su gasto en sectores de futuro como la transición verde y la transición digital, además de la reforma y resiliencia de las economías; evita un incremento a corto plazo de la deuda de los Estado miembros que podría dar lugar a fuertes tensiones en los mercados financieros internacionales; es temporal, de modo que no puede percibirse políticamente como una ocasión para imponer un modelo fiscal aún no acordado políticamente; es jurídicamente más sólido que otras formas de mutualización, ya que una deuda emitida con cargo a recursos nacionales podría ser cuestionada jurídicamente (por ejemplo, por el tribunal Constitucional alemán); tiene una gobernanza adecuada, al recaer la gestión del gasto en la Comisión y –sobre todo– no plantearse dentro de un marco intergubernamental, fuente inevitable de conflicto; y plantea una condicionalidad muy razonable, no impuesta a un Estado nacional a través de un MoU, sino como condicionalidad nacional asumida a nivel comunitario a través de las recomendaciones del Semestre Europeo.Además, supone una magnífica ocasión para acometer una auténtica transformación estructural de países como España, mediante la financiación europea de reformas que resultará imprescindibles para preparar al país para las necesidades y desafíos de las próximas décadas, que pasan necesariamente por una transformación verde y digital, una administración ágil y moderna, unas finanzas sostenibles y una economía con independencia estratégica pero plenamente integrada en la economía mundial, sin ceder a la tentación de un peligroso proteccionismo”

    Enrique Féas: Hoy toca celebrar que Alemania se ha pasado al lado de la Europa que no cree que todos los problemas se puedan afrontar mejor desde la estrecha óptica del Estado-nación, como bien dijo Merkel en su discurso. La batalla será dura, porque Austria, Finlandia, Suecia y Países Bajos han adoptado posiciones numantinas. Pero estos países, sin Alemania, representan tan sólo el 13,8% del PIB y el 9,4% de la población de la UE-27. Menos de lo que suponía el Reino Unido cuando en 1992 se negó a profundizar en la integración monetaria y, para no perjudicar a los demás, eligió un opt-out.

    http://blognewdeal.com/enrique-feas/y-merkel-cambio-de-opinion/

     “Una tarde de primavera de 1946 Friedrich Hayek, de visita en Londres, coincidió con Keynes en una cena en el King’s College. Después del postre, Hayek aprovechó para expresarle su preocupación por el hecho de que dos de sus discípulos estuvieran promoviendo políticas fiscales expansivas en contextos que podrían ser inflacionistas. Keynes, por supuesto, no le dijo que eso era una tontería, ni le llamó agorero, ni se le ocurrió decir que inflación y desempleo no podían aumentar a la vez. Sonrió y se limitó a responder, con elegancia: “Mis teorías eran importantes en los años treinta, cuando el problema era la deflación, no la inflación. Créame, si la inflación alguna vez se convierte en un problema, seré el primero en denunciarlo y darle la vuelta a la opinión pública”.No tuvo tiempo de hacerlo, porque falleció unas semanas después, pero nadie duda de que, de haber llegado vivo a los años setenta, lo habría hecho. Habría insistido en que un shock de oferta provocado por el alza de los costes energéticos no podía ser corregido con un impulso fiscal o monetario sin arriesgar la estabilidad de precios. A Hayek le quedó claro que –como años después comentaría el gran Samuelson– Keynes tenía la admirable virtud de “cambiar de opinión cuando cambiaban las circunstancias”. Porque es bueno que las personas tengan principios, y conviene desconfiar de quien no los tiene, pero también de quien tiene muchos e inmunes a la nueva información.Las ideas de Keynes triunfaron en la mayoría de los países desarrollados en las décadas posteriores a la II Guerra Mundial, pero no en Alemania, que prefirió abrazar las ideas ordoliberales de Walter Eucken y la escuela de Friburgo y sus principios de la economía social de mercado. Sólo después de la recesión de 1966-1967 el keynesianismo encontró su hueco (aunque ya sería breve) en la política económica alemana con la entrada en el gobierno de los socialdemócratas y su carismático ministro de economía, Karl Schiller.Así que Alemania ha sido un gran ejemplo de que cambiar de opinión no sólo es posible, sino que es saludable. En la historia de la integración europea ha cometido errores, como todos los países, pero nadie podrá decir que no haya terminado por apostar por el proyecto europeo (aunque algún cínico, parafraseando a Abba Ebban, diría que sólo después de agotar todas las demás posibilidades).La propuesta francoalemana presentada el 18 de mayo es un claro ejemplo de que Alemania, cuando cambian las circunstancias, cambia de opinión. La canciller Angela Merkel se olvidó de lo de que no habría eurobonos mientras ella viviera, y dio toda una explicación razonada para votantes adultos de que circunstancias extraordinarias exigen medidas extraordinarias.Porque, desde todos los puntos de vista, la propuesta supone un gran salto adelante en el proceso de integración europeo. Aunque es sólo eso, una propuesta que podría no tener recorrido, y por eso conviene moderar las expectativas, que, cuando no se cumplen, suelen ser proporcionales al sentimiento de frustración. De hecho, el Imperio de los Frugales ha contraatacado diciendo que ellos también tienen su propia propuesta (de créditos, por supuesto) y han añadido una cruel referencia a las telarañas de la ambiciosa propuesta francoalemana de Meseberg de 2018.Por supuesto, no todo es color de rosa. El documento presentado por Merkel y Macron –que, dicho sea de paso, supone un varapalo al esfuerzo coordinador de la Presidenta von der Leyen–, tiene puntos claros y puntos más oscuros. Entre los claros, la apuesta por un incremento de los recursos presupuestarios comunes como base para la emisión de deuda por parte de la Comisión (no sólo lo más lógico, sino también lo más seguro de cara a un tribunal constitucional alemán últimamente para pocas bromas); la mención del “gasto en las regiones y sectores más afectados” (y no deuda);  la mención de los sectores medioambiental y tecnológico como puntales del crecimiento; la referencia a una “imposición mínima efectiva” en la UE con  “una imposición justa de la economía digital” preferiblemente basada en las conclusiones de la iniciativa BEPS de la OCDE; una armonización de la base del impuesto de Sociedades (aviso para los paraísos fiscales europeos mencionados en los informes-país del semestre europeo); la armonización de datos sanitarios o incluso “el marco para un salario mínimo europeo adaptado a las realidades nacionales”.Pero hay muchos puntos grises y oscuros. Los conceptos de “soberanía sanitaria”, el “posicionamiento estratégico” de la industria de la salud, el desarrollo y “producción en Europa” de una vacuna y equipos de protección y de diagnóstico, una “economía resiliente y soberana”, el “incentivo a la reubicación de inversiones en la UE” suenan algo al proteccionismo que siempre hemos criticado en Trump. Una cosa es que Europa deba promover el desarrollo tecnológico y no quedarse atrás, que deba garantizar la seguridad de sus comunicaciones a través de 5G, o diversificar sus fuentes de aprovisionamiento de principios activos farmacéuticos (no es posible que algunos se compren exclusivamente de China), que deba mantener stocks de seguridad de algunos productos básicos (mascarillas, equipos de protección) o incluso una cierta flexibilidad para garantizar el aprovisionamiento o la producción industrial rápida en caso de emergencia, y otra muy distinta que Europa se ponga a producir de todo, renunciando a su liderazgo en favor del libre comercio y en contra del proteccionismo. Hablar de “la diversificación de las cadenas de suministro mediante la promoción de una agenda de libre comercio ambiciosa y equilibrada con la OMC en su núcleo” suena un poco a cuadratura del círculo. Y es que diversificar riesgos consiste en no poner todos los huevos en la misma cesta, no en convertirse en una gallina.También son algo inquietantes las apelaciones a “modernizar la política europea de competencia” o “la adaptación de las ayudas estatales y las normas de competencia”, porque tiendo a pensar que donde dice “modernizar” debe decir “relajar” y donde dice “adaptación” debe decir “permisividad”. Lo cierto es que, después de que precisamente Francia y Alemania comenzaran la lucha contra la pandemia prohibiendo temporalmente las exportaciones de productos médicos a sus socios europeos (rompiendo el mercado único), el término “campeones europeos” produce un cierto desasosiego.Pero vamos a ser optimistas. Las propuestas están precisamente para debatirlas, para matizar los conceptos y pensar en cómo lograr que Europa no se quede atrás en la tercera ola globalizadora impulsada por la robotización y la inteligencia artificial, en la necesidad de evitar una concentración excesiva de riesgos en un mundo en el que la gobernanza multilateral ya no está garantizada, o en no ser ingenuos y abrir tus inversiones frente a países que no lo hacen. La defensa de los intereses, la independencia y la falta de ingenuidad no tienen por qué significar un peligroso giro proteccionista. España, por lo menos, no debería permitirlo”

     

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