• Marcello : Ocurre que el voto de Cantabria podría ser decisivo y en ese caso la responsabilidad de Revilla será todavía mayor. Aunque en caso de que el cántabro rectificara en defensa de España su posicionamiento inicial que es favorable a Sánchez, estamos seguros que los separatistas vascos y catalanes (los ahora compañeros de viaje de Revilla) aportarán más votos en el Congreso procedentes de Bildu y la CUP para culminar el golpe de mano de Sánchez

    https://www.republica.com/las-pesquisas-de-marcello/2019/12/25/revilla-traiciona-a-espana/

    Daniel Besteiro: La investidura de Sánchez, en “stand by”.  se descarta el 30-D y el PNV ya la ve después de Reyes. Los nacionalistas sugieren el 8 de enero para el debate parlamentario

    https://www.elespanol.com/espana/politica/20191226/investidura-sanchez-stand-descarta-pnv-despues-reyes/454704779_0.html

    Luis Alcaide: Sin Gobierno se exporta más y se importa menos. El saldo co­mer­cial en oc­tubre me­jora y se re­duce en un 32%

    https://www.capitalmadrid.com/2019/12/23/55142/sin-gobierno-se-exporta-mas-y-se-importa-menos.html

    Iñaki Ortega: El efecto ‘Sassoli’ y el sueño de un cambio en la política española

    https://www.lainformacion.com/opinion/inaki-ortega/el-efecto-sassoli-y-el-sueno-de-un-cambio-en-la-politica-espanola/6531107/

    Fernando Ónega: El Rey

    https://www.lavanguardia.com/politica/20191224/472471050755/el-rey.html

    “Este cronista, mientras escuchaba el mensaje navideño del Rey, pensaba: he aquí al ciudadano español que más confía en su país y en su paisanaje. Incluso se siente orgulloso de los valores que compartimos, del dinamismo de la sociedad y de la solidez del Estado. Llegó a decir que hemos derribado muros de intolerancia y de incomprensión. Es natural: la Constitución que tanto ensalza le obliga a hacer comparaciones históricas y le impide hacer reflexiones públicas sobre la realidad presente. En la comparación histórica tiene toda la razón: el país en el que reina no tiene nada que ver con el país que existía cuando él nació. Es infinitamente más libre, notablemente más rico, impecablemente más democrático.Pero este cronista cree no equivocarse si escribe que Felipe VI ha sufrido al escribir o al asumir ese discurso. Seguro que le habría apetecido citar más a Catalunya, aunque haya sido la única comunidad que citó. Seguro que le habría gustado hacer alguna reflexión explícita sobre el momento político. El Rey no es un comentarista, pero tiene opinión. El rey no gobierna, pero es el jefe del Estado. Y el Rey no es libre para expresar sus criterios, pero sabe, cómo no, lo sabe mejor que nadie porque tiene toda la información, cuánto se está jugando España en este momento. Pero limita la expresión de su inquietud a aceptar lo que decida el Congreso de los Diputados sobre el gobierno que se va a formar. Hasta ahí le autoriza la Constitución. Un paso más, a favor o en contra, haría muy discutible su neutralidad.¿Debería, por ello, tener alguna función constitucional mayor? A veces se echa en falta cuando se piensa en el papel de árbitro que le atribuye la ley, porque es un árbitro que no puede pitar penalti, ni amonestar por juego sucio, ni expulsar a nadie del terreno de juego, ni sacar tarjetas rojas. El mismo día de Nochebuena se publicaba una encuesta según la cual un 56% de los consultados vería bien un discurso de dureza contra el independentismo. Ya hizo uno. Ya hay doctrina real sobre la violación y los ataques a la unidad del Estado. Es una doctrina que, por lo demás, y antes de que Felipe VI fuese rey, estaba en el cuerpo legislativo español.Ahora lo que tocaba es lo que estuvo en los últimos minutos del mensaje, en los que se escucharon las palabras clave para afrontar este momento: concordia, responsabilidad, afecto, generosidad, diálogo, respeto entre personas de ideologías muy diferentes, tolerancia, reconocimiento de la diversidad territorial, unidad, solidaridad, confianza, igualdad, libertad… ¿Cuántas de esas palabras mantienen su fuerza y la ilusión que nos movió durante decenios? Bastantes de ellas están devaluadas en la práctica política diaria. Han sido sustituidas por “divisiones y enfrentamientos que erosionan nuestra convivencia”. Creo que ese es el lamento del Rey como persona y como jefe de Estado. Y es el mío también”

    Aníbal Marval: ‘El Irlandés’

    https://blogs.publico.es/rosa-espinas/2019/12/25/el-irlandes/

    “Con El Irlandés, la última de Martin Scorsese, me ha pasado lo que ya me habían advertido. No existe todavía tecnología para rejuvenecer por medios digitales a actores octogenarios. En la primera escena de violencia, cuando Frank Sheeran (Robert de Niro) patea en la calle a un frutero que ha empujado a su hija, los movimientos del viejo actor no dismulan su edad, a pesar de que su cara retocada parezca relativa, falsamente joven. Se lo ve más preocupado en no romperse la cadera él mismo que en hacer daño a su oponente. El irlandés, eso sí, es un tierno autohomenaje a ese gran cine que todo el elenco nos ha regalado durante décacas, y por eso se les perdona la osadía. La película se visita como una especie de museo donde seres vivos se ponen en la piel de sus propias figuras de cera, quizás también como un poderoso canto a la vejez, a no dejarse doblegar por los cercanos aullidos del perro Cancerbero. Es el testamento de unos tipos que se niegan a escribir su testamento. Con El irlandés me ha pasado un poco como con la nueva política, que a día de hoy creo que se puede dar por finiquitada. No bastaba con el autobombo publicitario de los partidos emergentes, con la irrupción de rostros rejuvenecidos y de técnicas de márketing 3D, con la convincente y hasta brillante puesta en escena de la película de esta postransición española. Al final, los rostros retocados de los actores siguen caminando sobre lentos sacos incapaces, que son sus verdaderos viejos cuerpos, indisimulables por modernuquis que vistan para evadirse de su evidente senectud.Si pones en blanco y negro la pantalla de la tele, Pablo Casado y Albert Rivera pueden imitar el papel de Adolfo Suárez, jefe nacional del Movimiento durante el franquismo, en nuestra sacrosanta Transición. En Pablo Iglesias ya hace tiempo que se atisba al viejo y corcovado comunista domesticado por las circunstancias. Y a Íñigo Errejón, con un poco de maquillaje y unas lágrimas, lo pondría yo muy convincente haciéndose un Arias Navarro periclitado y sollozante: «Españoles, Podemos, como Franco, ha muerto». Con Santiago Abascal, si se le afeita y se le baja del caballo, componemos un gran Manuel Fraga sin cambiarle los diálogos. Pero el más fácil de creerse, por obvias razones cromosómicas, cosmogónicas y dinásticas, es a Felipe VI levantando el brazo en saludo fascista, junto al Caudillo, en el balcón de la plaza de Oriente. Como vimos a su millonariamente opaco padre.Para que esto de la nueva política nos hubiera salido más creíble que El Irlandés no hubiera bastado con retoques digitales. Habría que cambiar el sistema electoral, la jefatura de estado, la constitución, a la caterva de jueces momificados que nos aterran con sus constantes sentencias gore… Pero también, creo, en mi ignorancia, habría que cambiar, y sobre todo, a la sociedad. Y las sociedades solo se cambian con lo que menos nos ha preocupado cambiar a los españoles: la educación. Y eso es responsabilidad nuestra. No le podemos echar la culpa ni a Felipe El Preparao ni a Pablo Iglesias ni a Albert Rivera ni a nadie.Veíamos ayer a nuestro rey, a vuestro rey, durante su catódico mensaje navideño, delante de un gran árbol de navidad que parecía destinado a convencer a los niños, a nosotros, de que los reyes magos borbones existen, de que los reyes deben seguir existiendo en nuestro imaginario infantiloide .Ni siquiera eran buenas palabras, porque las buenas palabras solo son posibles si se las dota de cierta capacidad analítica y literaria. No es que yo tenga nada contra los borbones, salvo cuatro siglos y 19 años de historia, cobardías, abusos y saqueos. Pero que no nos tomen por niños. Y que no nos comportemos como niños que creen en los reyes vacuos, esos que solo a los niños ricos traen regalos. Es lo que ha pasado ayer en este país con nueve millones de pobres. Eso, los nueve millones de pobres, es lo que tendría que ser la nueva política. Sin maquillajes. No como El Irlandés”

    Ramón de España: Curiosamente, los que no se pierden jamás el discurso de Felipe VI son los independentistas y lo más tonto de la izquierda y de la derecha españolas; es decir, los políticos y votantes de Podemos y de Vox. Los de Iglesias, para hacerse los republicanos, que sale gratis y tampoco compromete a nada; los de Abascal, para ver si pillan al Rey en un supuesto renuncio que les permita señalarlo como el comunista vendepatrias que creen que es: ¡que a ellos no se la da con queso ese bolchevique con corona!

    https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/manicomio-catalan/quien-traga-discurso-rey_303902_102.html

    “Los independentistas catalanes también se tragan entero el fárrago real para poder responder a Felipe VI de manera chusca, grosera y desagradable. Ahí tenemos a Chis Torra, diciendo que Cataluña no es ningún problema, que, para problemones, el que tiene la Unión Europea con España. Y se queda tan ancho, convencido de que en Europa no ven la hora de expulsar a España y recibir con los brazos abiertos a la República catalana. Los indepes sin cargo siempre pueden desfogarse en Twitter, que para algo es el rincón del energúmeno, del resentido y del miserable.

    No negaré que tengo mucha experiencia en saltarme el discurso del jefe del Estado. Empecé con Franco cuando tuve edad suficiente para darme a la fuga la noche de autos (de pequeño no me atrevía ni ir a mear porque mi padre me hubiese arreado un sopapo al ver que pretendía dejar al Caudillo con la palabra en la boca). Continué con don Juan Carlos, el presidente de turno del Gobierno español, Jordi Pujol y sus sucesores y demás sujetos que se creen con derecho a dirigirle la palabra al pueblo (a este paso, hasta el presidente de una comunidad de vecinos acabará convocando a estos a un rollo en directo y con megáfono en la plaza más cercana).Así pues, que sigan buscándole defectos al Rey Torra, Iglesias y Abascal, que yo y una gran parte de los españoles solemos tener cosas mejores que hacer a esas horas”

    Enrique Feas: 10 Downing Street, a mediados de diciembre 2019

    http://blognewdeal.com/enrique-feas/10-downing-street-mediados-de-diciembre/

    “El primer ministro colgó el teléfono y se acercó a la puerta para recibir a su invitado. Cuando entró, lo abrazó, afectuoso. Luego se separó de él, pero manteniéndolo agarrado por los hombros, y le dijo:

    –¡Enhorabuena, amigo mío! ¡Lo hemos conseguido!

    –Dominic Cummings intentó sonreír, pero tan sólo consiguió esbozar una extraña mueca. Luego, se escurrió de entre los brazos de su anfitrión y se dirigió a la mesa del despacho, para sentarse enfrente y sacar unos papeles. Boris Johnson, ya acostumbrado a las extravagancias de su asesor, sonrió, y mientras se acomodaba en su silla, exclamó:

    –Bueno, estarás satisfecho, ¿no? ¡Lo hemos conseguido!

    Cummings, serio, replicó con desgana:

    –Yo no diría eso. De hecho, esto no ha hecho más que empezar.

    –¡Pero bueno, no seas cenizo! –bromeó Johnson–. ¿Es que no te permites ni un momento de descanso? ¡Lo hemos conseguido! Farage está hundido, tenemos la mayoría que queríamos, el ERG es irrelevante y habrá Brexit el 1 de febrero. ¿Qué más quieres?

    –En febrero no tendremos Brexit. Bueno, sólo de nombre. Dejaremos de ser miembros de la UE, eso sí, y es importante, pero aún estaremos atados a ellos durante bastante tiempo.

    –¿Bastante tiempo? Sólo hasta diciembre. ¡Eso no es nada! Haremos un acuerdo rápido y, en enero de 2021, seremos de nuevo libres.

    –Tú lo has dicho. Eso no es nada. No da tiempo a hacer un acuerdo.

    –¡Pues nos salimos sin acuerdo! –exclamó Johnson, alzando sus brazos.

    –¿Estás loco? Salirse sin acuerdo equivale a tener las fronteras atascadas durante años. Alimentos, medicamentos, piezas para la producción de automóviles… Sería un desastre. ¿Qué ganamos con eso?

    –¡Diremos que es culpa de la UE!

    –No, esta vez no funcionaría. Antes, sí, pero ahora no. Ahora, si las cosas van mal, la gente dirá que les has mentido. Y a la gente no le importa la mentira, salvo cuando la economía va mal. Entonces se multiplica su coste, como el de la corrupción. No, tenemos que salir con un acuerdo razonable.

    –¿Cómo? ¡Pero qué dices! Un acuerdo de libre comercio básico, y ya está. No puede ser tan difícil. Libre comercio, y a volar.

    –Cómo se nota que no te lees las notas que te paso. Un acuerdo de libre comercio nos vale para poco. Primero, nunca incluye agricultura. Y segundo, no evita el caos aduanero. Con un acuerdo de libre comercio tienes que detener cada envío en frontera, inspeccionarlo, comprobar su origen y dejarlo pasar sin arancel sólo si es europeo. Si entró por Holanda, pero es chino, tendrás que contrastar tu arancel con el europeo, y ajustarlo. Y en alimentos, tendrás que verificar la documentación sanitaria, por lo menos para algunos productos. El mismo caos aduanero que con un no-deal, sólo que sin aranceles bilaterales. Y no nos da tiempo a organizar las fronteras en once meses. En términos de integración económica, no es lo mismo pasar de 0 a 3 que bajar de 10 a 3. Por no hablar de los servicios.

    –Pero esto es ridículo, no hay quien te entienda. ¿No querías Brexit? ¿Ahora quieres extender el período transitorio y buscar un Brexit blando?

    –Yo lo quiero es cambiar las cosas. Sólo que, a diferencia de muchos políticos, sé cómo funciona el mundo. No puedes liberarte de 40 años de integración europea en once meses. Esto llevará años. Hay que ser pacientes. Tenemos que exprimir al máximo los beneficios de la integración europea mientras la UE siga existiendo.

    Boris frunció el ceño. Cummings se justificó:

    –No me mires así, ya lo hemos hablado. La Unión Europea está en caída libre. La integración ya no da más de sí, hay grietas por todas partes. Tarde o temprano llegará una crisis, que pillará a muchos países con sus finanzas exhaustas. No será peor que la de hace diez años, pero sus efectos políticos serán mucho más devastadores. Habrá tensiones en el euro, en los bancos, en la calle. Norte contra sur, este contra oeste. Ya no habrá líderes moderados para reaccionar, ni en Alemania ni en Francia. Serán todos mucho más nacionalistas.

    –¿De verdad piensas que la UE desaparecerá?

    –No, no como tal. Pero quedará hundida en la irrelevancia, en medio de peleas internas. Paralizada. Y entonces será cuando se ponga de manifiesto que nosotros lo vimos venir, que hicimos bien abandonando un Titanic que hacía agua por todas partes. Y, en medio del caos, ese será nuestro momento de gloria. Hasta entonces, hay que aguantar.

    –¿Y por qué no irnos antes, ahora, ganando tiempo?

    –Por lo pronto, porque, si quieres que tu país vuelva a ser algo, necesitas que siga siendo un país, y para eso hay que conservar Escocia e Irlanda del Norte. Si hay una salida sin acuerdo, o si sufrimos con un acuerdo de libre comercio básico, la presión para la independencia de Escocia será brutal.

    –¡No pienso concederles un referéndum! –gritó Johnson, enfadado.

    –Por supuesto que no, pero en el anterior les vendieron la pertenencia a la UE como argumento para quedarse. Ahora la mayoría del SNP es aplastante. Si salimos de la UE de mala manera y hay crisis, nos esperan años de presión que te impedirán concentrarte en lo importante. Y un país demasiado ocupado consigo mismo no puede mirar hacia el futuro. Mira España.

    –¿E Irlanda del Norte? ¿Qué va a pasar ahí?

    –Tu última negociación no ha dejado muchos amigos, y ha debilitado a los unionistas, que por primera vez tienen menos diputados que los nacionalistas. Pronto se verá que, por supuesto, habrá controles aduaneros en el mar de Irlanda, eso ya no se podrá ocultar. Y encima, si salimos mal y a ellos, muy integrados en Europa, les va bien, habrá muchos que piensen que por qué les tienen que dictar las normas desde Londres. No veo imposible en unos años una ligera mayoría a favor de la reunificación, y ya sabes que ahí el referéndum ya no es potestativo, como en Escocia, sino obligatorio, por los Acuerdos de Viernes Santo.

    –¿Y cómo vas a convencer a los escoceses para que se queden?

    –Creo que gran parte del voto nacionalista escocés es aún económico, y se desactivaría si la salida de la UE fuera más blanda. Si salimos mal o dejamos pasar el tiempo, lo económico dará paso a lo identitario y será todo más difícil. Hay que prometerles que su economía no se resentirá, ofrecerles ayuda, muchas inversiones e incluso algunas competencias. Ganar tiempo, mientras, con un poco de suerte, la UE deja de ser una alternativa atractiva. Aquí tenemos algo de margen.

    –Pero entonces qué hacemos, ¿meternos en una unión aduanera? ¡Se me va a poner cara de Theresa May!

    –No, no como tal. Llámalo cooperación arancelaria, o yo qué sé. Ya encontraremos la forma de rebautizarla y venderla. La gente no entiende de estas cosas. Además, seguro que la UE admite que, en futuros acuerdos de libre comercio europeos, podamos tener algo de voz en lo que a aranceles se refiere. Y recuerda: siempre podremos salirnos. Ya te dije que Trump nos ofrecerá un acuerdo comercial marco, pero sin apenas sustancia: pura publicidad. Él sólo sabe mirar por sus intereses, mira cómo está presionando a Japón para que no construyamos sus nuevos aviones F-3. Y tampoco nos va a dejar vender allí gratis nuestros coches hasta que no seamos capaces de producirlos aquí con muchos menos componentes europeos. Eso llevará tiempo.

    –¿Y China? –preguntó el primer ministro.

    –Incompatible con Estados Unidos –respondió Cummings, sin levantar la vista de sus papeles.

    –¿Entonces, pedimos prórroga del período transitorio en junio?

    –No, ni hablar, perderíamos toda la presión negociadora. Hay que decir que no vamos a pedir extensión.

    –¡No pienso decir otra vez lo de la zanja! –gruñó Johnson.

    –Incluso ponerlo por escrito en una ley –prosiguió Cummings–. Sobre todo, ahora que las hacemos nosotros, y no el Parlamento, y podemos cambiarla cuando queramos. Dejar pasar la fecha del 1 de julio. Y más adelante, cuando se acerque diciembre, si hace falta, solicitar una extensión. A la UE le interesa, no lo va a impedir. Iremos arañando acuerdos en sectores que nos convengan. Poco a poco, convenciendo a distintos Estados miembros, según sus intereses. Ahora que lo de Irlanda se ha solucionado, es más fácil jugar con ellos.

    –Ya lo dijo César: ¡divide et impera! –interrumpió Johnson, queriendo hacerse el culto.

    –Y Sun Tzu cinco siglos antes –musitó Cummings–. Necesitamos acuerdos en algunos sectores de servicios. Y tenemos contrapartidas: aún somos imprescindibles para su política de defensa.

    –¿Y la “Singapur del Támesis”?

    –Ni de broma. No están los tiempos para eso. No vas a alienarte el voto del cinturón rojo del nordeste que acabas de conseguir antes de empezar a gobernar, y la Comisión y la OCDE se te echarían encima. No, no puedes ser el primer ministro de las multinacionales, o el enemigo del medio ambiente. Demasiado arriesgado. Y enfrente ya no vamos a tener a Corbyn, sino probablemente a alguien más listo que lo aprovecharía bien.

    –Entonces, ¿otra vez empieza el show? –suspiró Johnson, resignado.

    –Otra vez empieza el show.”

     

    LA AGENDA DEL ENSAYO de

    Margarita Vidal

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    Marc Vidal: La era de la humanidad. Hacia la quinta revolución industrial

    https://www.elcorreo.com/economia/tu-economia/leer-humanidad-quinta-20191023160139-nt.html

    Enrique Dans: Viviendo en el futuro: Claves sobre cómo la tecnología está cambiando nuestro mundo

    https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgxwGCQfqNjdXqmcBMpBHdWjDTWQh

    Ima Sanchís entrevista a Rami Porta: “Tenemos menos miedo a la muerte del que cabría esperar”

    https://www.lavanguardia.com/lacontra/20190916/47376498427/tenemos-menos-miedo-a-la-muerte-del-que-cabria-esperar.html

    Lluís Amiguet entrevista a  Keisuke Matsumoto: “Los humanos necesitamos sabiduría, no religión”

    https://www.lavanguardia.com/lacontra/20190907/47204890027/los-humanos-necesitamos-sabiduria-no-religion.html

     

    Ricardo de Querol entrevista a Nicholas Negroponte: “El 5G no será rompedor. Es la fusión nuclear lo que cambiará el mundo”

    https://elpais.com/tecnologia/2019/06/19/actualidad/1560974542_919705.html

    Mil gracias por la lectura y difusión de esta Agenda  de Prensa y no sean cándidos. No crean en las palabras y solo se fíen de los hechos

     

    Manuel.portelap@gmail.com

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