• Joan Margarit: «Todo cuesta. Y si te regalan algo, desconfía»

    Joan Margarit

    https://fragmentsdevida.wordpress.com/2013/05/26/la-vida-y-la-muerte-18-la-muerte-de-joana-poemas-de-joan-margarit

    Funcas mantiene las previsiones de inflación en el 0,7% este año y el 1% el año próximo

    https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgxwGBmnCJDRwHnvvqGNHpmCwHbKj?projector=1&messagePartId=0.1

    Pilar Díez: Paco Marhuenda encabeza la rebelión contra Casado. El terror al gobierno insomne se extiende y la presión que sufrieron Pedro Sánchez en su momento y Rivera después, se desplaza a Casado

    https://www.libertaddigital.com/espana/2019-11-14/marhuenda-encabeza-la-rebelion-contra-casado-1276647966/

    Fernando H. Valls: Vox arma un equipo económico con un quinteto para torpedear la ‘era Calviño’. Santiago Abascal priorizará la economía durante esta legislatura tras su éxito electoral en las zonas ‘dormitorio’ alrededor de Madrid: Víctor González;Coello de Portugal,; Rubén Manso; Pablo Sáez Alonso-Muñumer; Inés Cañizares; Iván Espinosa de los Monteros

    https://www.lainformacion.com/espana/vox-equipo-economico-espinosa-monteros-gonzalez-manso/6520067/

    Juanma Romero: La mayoría de ministros de Sánchez repetirá, pero Carcedo, Valerio y Duque peligran. El organigrama no está rematado, pero ‘a priori’ las ministras de Sanidad y Trabajo y el de Ciencia pueden verse relevados o recortadas sus competencias

    https://www.elconfidencial.com/espana/2019-11-15/pedro-sanchez-mayoria-ministros-carcedo-valerio-cuerda-floja_2337575/

    Joan Maria Thomàs :Por qué VOX podría seguir creciendo

    https://elpais.com/elpais/2019/11/12/opinion/1573576054_364377.html

     

    Pablo Sebastián: A pesar de que Gabriel Rufián, que vino a Madrid a darse importancia, presume que ERC mantiene su ‘no’ a la investidura de Pedro Sánchez, todo apunta a que ese acuerdo está hecho

    https://www.republica.com/el-manantial/2019/11/14/el-pacto-de-sanchez-con-erc-esta-hecho/

    Lavanguardia.com : El dardo de Felipe González y la amenaza de Juan Carlos Rodríguez  Ibarra tras el acuerdo PSOE- Podemos

    https://www.lavanguardia.com/politica/20191114/471600848100/felipe-gonzalez-critica-psoe-podemos-repartan-cargos-programa.html

     “Gonzalez ha censurado que «después de discutir tantas veces», PSOE y Podemos han comenzado a «repartirse los cargos, en lugar de ponerse de acuerdo en el programa»: «Quizás el empezar por el reparto facilite las cosas; ya que es como darle un cargo a Juanito y así Juanito critica menos», ha ironizado González, que ha avisado de que «hay que tomarse en serio y de verdad cuáles son los parámetros por los que España estará en condiciones de asumir su papel y su crisis constitucional antes de que se convierta en una crisis de Estado«.

    Diarioabierto.es: Algunos periódicos digitales están tratando de evolucionar hacia un modelo de negocio basado en la suscripción de los lectores mediante el pago de una tasa. En el caso de España, el “paywall”, es decir, la interfaz que limita el acceso a los lectores no suscritos solo afecta por ahora a un cierto tipo de contenido, especialmente a los artículos de opinión

     

    https://www.diarioabierto.es/473848/cuantos-lectores-estan-dispuestos-a-pagar

     

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    EL JUEGO DE LAS PAREJAS (6). CLARA SCHUMANN Y JOHANNES BRAHMS

    “La relación de Robert Schumann con Clara Wieck, de la que escribí en mi anterior Juego de parejas (10 de septiembre), se interrumpió porque Robert fue ingresado en un hospital psiquiátrico (entonces se llamaba “manicomio”). La pareja ya tenía varios hijos y su joven amigo Johannes Brahms ayudó a Clara a ordenar los papeles de Robert y a atender a sus hijos. Como, al parecer, el roce hace el cariño, Clara y Johannes se encariñaron y, a pesar de su diferencia de edad (algo así como lo que muestran estas fotos), vivieron su idilio amoroso-musical.

     

     

    Clara Schumann (1819-1896)                      Johannes Brahms (1833-1897)

    Siguiendo la vía del anterior Juego de parejas, he aquí similitudes melódicas; las canciones de “ella” interpretadas por una soprano, las canciones de “él” por un barítono:

    Clara Schumann – Sechs Lieder – (seis canciones). Hee-Jin Chang:

    https://youtu.be/tTa6y_PjjBE

    Dietrich Fischer-Dieskau – Wie bist du meine Königin (Cómo eres mi reina), op 32 No 9, de  Johannes Brahms
:

    https://youtu.be/Px2anxg3Tjk

     

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de

    Margarita Vidal

    Librería Castelar libreriaemiliocastelar.com

    .Santos Juliá : La Guerra Civil Española. De la Segunda República a la Dictadura de Franco

    https://elcultural.com/las-criticas-de-santos-julia-en-el-cultural

    Stephen Greenblatt : El tirano. Shakespeare y la política

    https://elpais.com/elpais/2019/10/15/ideas/1571133111_570915.html

    EL FUTURO DE ALBERT RIVERA?

    https://elpais.com/elpais/2019/10/28/eps/1572267125_900507.html

    https://www.elconfidencial.com/elecciones-generales/2019-10-27/consolidar-el-centro-el-suelo-de-ciudadanos-en-el-que-se-juega-el-futuro-de-rivera_2300479/

    https://www.larazon.es/espana/rivera-se-enfrentara-a-su-dimision-si-baja-del-10-ME25471739

    https://analytiks.es/politica/albert-rivera-dimite-ciudadanos/

    http://www.eltelevisero.com/2019/08/el-padre-de-malu-no-confia-en-el-futuro-de-su-hija-con-albert-rivera-lo-veo-complicadisimo/

    Diariocritica.com: Ciudadanos ha quedado tocado, y puede que hundido, tras las elecciones generales del 10-N, donde perdieron millones votos, 47 escaños y a su líder, Albert Rivera, que dimitió por el batacazo. Mientras la dirección apunta a Inés Arrimadas, el secretario general, José Manuel Villegas ha confirmado que no será hasta marzo de 2020 cuando se elija nuevo líder de la formación ‘naranja’.La actual Ejecutiva de Cs despachará los asuntos diarios mientras se constituye la gestora, que se formará en una reunión del Consejo General del partido.

    https://www.diariocritico.com/nacional/sucesor-albert-rivera-cs-asamblea-marzo?utm_source=Diariocritico+%28RGPD%29&utm_campaign=d76a950650-Las_noticias_de_Diariocritico_com-09_12_2016_COPY_&utm_medium=email&utm_term=0_d6e94471dc-d76a950650-61099235

    Ana Belén Ramos: A finales de este mes se reunirá un Consejo General que designará a una gestora para tomar las riendas de Ciudadanos hasta la celebración de la Asamblea General del partido, que no se producirá antes del 10 de marzo

    https://www.elindependiente.com/politica/2019/11/13/ciudadanos-quedara-manos-gestora-nombre-nueva-direccion-marzo/

     Sergio García: Ciudadanos y el futuro:¿hay vida después de Albert Rivera?

    https://analytiks.es/politica/ciudadanos-futuro-vida-albert-rivera/

    “Esta es la pregunta que muchos se hacen en Ciudadanos. El nombre de Inés Arrimadas suena en todas las quinielas, pero es muy dudoso que algún epígono de Rivera pueda dar la vuelta al calcetín. Quien se empeñe en continuar por la senda iniciada por el ya exlíder es muy probable que termine definitivamente con el partido..  Difícilmente pueda el partido empezar a reconstruirse con alguien como José Manuel Villegas al frente, pues ha vuelto a situar al PSOE fuera del constitucionalismo después de que Sánchez firmase un preacuerdo de gobierno con Unidas Podemos. La actual situación da sin duda la razón a todos aquellos que se marcharon del partido previendo la debacle. Quizá haya que hacerles una llave nueva y que sean ellos quienes salven esta casa en llamas”

    Jorge Dioni:: Albert Rivera o el batería de Duncan Dhu

    https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgxwDrvDbQjBFtvHDKRxfQQhMVbbV

    “Sin embargo, el crujido llegó en Madrid y Barcelona. Valls era el tipo de persona que se había hecho de Ciudadanos. Es fácil imaginárselo jugando al pádel en Montenares o hablando de vinos, series de televisión o ejercicios para los dorsales en una barbacoa. Tampoco era difícil prever que, entre la socialdemocracia, incluso la de léxico incendiado, y el soberanismo, Valls iba a optar por la primera y oponerse era algo muy complicado de explicar porque contradecía tanto la base fundacional de Ciudadanos como su condición flexible. Al romper con Valls, Albert Rivera se estaba expulsando a sí mismo. El crujido de Madrid se produjo en la manifestación del Orgullo. Ciudadanos pensó que podía aplicar el discurso futbolero a todos los colectivos y se encontró con una respuesta contundente que, sin esa base religiosa del PP, se queda en ruido. Es decir, es más fácil asumir que un partido viejo tenga dificultades para adaptarse a los cambios sociales que el enfrentamiento directo con el colectivo del pasado mes de junio. Por resumirlo, Ciudadanos ha dejado de molar.Los análisis a corto plazo, la autopercepción desmedida de la propia fuerza, la confianza en la puesta en escena o el desprecio a la organización clásica es probable que estén relacionados con el tipo de liderazgo, vertical y cerrado. No hay contrapesos, nadie dice que igual nos estamos equivocando, como le explicó Núñez Feijóo a Pablo Casado hace unos meses. Tras purgar la corrupción con los resultados de abril, el PP ha recuperado un discurso propio y sólo tiene que sentarse a cosechar los votos de la Operación Retorno, salvo que vuelva a meterse en una carrera de autos locos con Vox. De hecho, es complicado hacer previsiones con un incendio en marcha, pero nadie quiere repartir entre tres lo que se puede dividir entre dos.Ciudadanos se está hundiendo porque es prescindible. Hace trece años, Juanra Viles escribió un libro titulado Crónica de un éxito. En la presentación, dejó unas palabras que sirven para Ciudadanos; en general, para lo que se conoció como nueva política: «No tuvimos tiempo de asimilar el éxito. No teníamos una idea clara de lo que estábamos viviendo. Todo ocurría tan rápido que no teníamos tiempo de digerirlo». Es un buen resumen”

    Federico Giménez Losantos: El destino de Rivera y el futuro de Ciudadanos

    https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/el-destino-de-rivera-y-el-futuro-de-ciudadanos-88078/

    Juan Antonio Montano: Rivera piensa en el futuro

    https://www.elespanol.com/espana/politica/20190429/rivera-piensa-futuro/394840514_13.html

    Javier Gil Pecharroman: La crisis de Ciudadanos siembra dudas sobre su proyecto de futuro

    https://www.eleconomista.es/politica/noticias/10003880/07/19/La-crisis-de-Ciudadanos-siembra-dudas-sobre-su-proyecto-de-futuro.html

    Vozlibre.com: Rivera vislumbra por primera vez su futuro fuera de la política: “Nunca he tenido apego al sillón”. Asegura que tiene una profesión civil pero evita hablar del relevo por Arrimadas

    https://vozlibre.com/nacional/rivera-vislumbra-primera-vez-futuro-la-politica-nunca-he-tenido-apego-al-sillon-25530/

    Ruben Arranz: El Hormiguero de Rivera: liberal, ibérico, español…y eso

    https://www.elindependiente.com/opinion/2019/10/28/el-hormiguero-de-rivera-liberal-iberico-espanol-y-eso/?utm_source=Usuarios+con+newsletter&utm_campaign=90926c59d6-EMAIL_CAMPAIGN_2018_09_25_06_57_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_19d740f1b0-90926c59d6-50414599

    Alfonso Alarcón Sánchez :  Alberto Rivera, In memoriam

    Don Alberto Carlos Rivera Díaz, mayor de edad (nació el 15 de noviembre de 1979, así que por ese lado, sí), compareció el otro día, muy compungido ante los restos de su naufragio para decirles (y decirnos a todos, de paso) que quiere ser feliz. ¡Bonita declaración! Todos queremos ser felices; después de la vida, la felicidad es lo primero que pedimos todos (otros piden primero la luna o el dinero, pero como medios infalibles para ser felices).Bueno, y ¿por qué Alberto nos dice ayer que quiere ser feliz? Pues porque hasta antier era muy infeliz, sobre todo porque desde hace unos doce años empezó a ser infeliz y esa infelicidad culminó precisamente antier con su naufragio total. Naufragio del que, como vemos, Alberto se ha salvado, pero con las ropas hechas girones. Claro que a un niñato que empezó su carrera po… no, personal (iba a decir política; ¡qué barbaridad!) fotografiándose desnudo, tener ahora la ropa hecha trizas no debe importarle demasiado. Que se la quite toda y vuelva a sus orígenes políticos (¡que no, coño, que no eran políticos!).

     

    En efecto, parece ser que cuando Albertito (antes de ser Alberto) estaba en el instituto, ganó un concurso de oratoria. Lo primero, ganar concursos de oratoria en España no tiene ningún mérito, porque los jóvenes no saben hablar y nadie les enseña, leen poco y asimilan menos y comunicarse, lo que se dice comunicarse, les importa más bien poco. Y lo segundo, haber oído hablar de Castelar, así en genérico, y creerse que ser buen orador es ser buen político, es un error de los llamados garrafales. Pero hete aquí que a aquel Albertito, luego Alberto (y luego Albert, ya lo veremos) le picaba desde entonces un gusanillo que los que saben llaman “soberbia” pero que él confundió con “política”; así que, como ya estaba instalado en la primera, no se le ocurrió más que lanzarse a la segunda. Como lo del alma no lo debía tener muy claro, en vez de lanzarse “en cuerpo y alma” se lanzó en cuerpo: se quitó la ropa, se fotografió, vio que para empezar no estaba mal un territorio pequeñito y aparentemente abarcable y, como ese territorio era Cataluña (a partir de ahora, Catalunya) se quitó también la o y, con el nombre político de Albert Rivera, se lanzó… no se sabe bien dónde.

     

    Enseguida se rodeó de buena gente, señores de prestigio, de cátedra, de Academia y de experiencia, y de señoras y señoritas de buen ver, que siempre hacen bien en las fotos y en las entrevistas, y se atribuyó “el centro político”; es decir, en el fondo y mezclado con la virtud que hemos llamado “soberbia”, las ganas de pescar en ríos desde la orilla derecha y desde la izquierda (ya que, como bien saben los pescadores, colocarse en el centro del río para pescar es difícilmente entendible). A esto llamaba Albert “política liberal”.

     

    Pero para hacer política se necesita, sobre todo, un partido; para tener un partido se necesitan, sobre todo, unas amplias y sólidas bases humanas y para tener esas bases humanas se necesita, sobre todo, una implantación ideológica y territorial. Dado que la ideología es más trasplantable que implantable, lo importante en este caso es el ámbito territorial. Albert no consiguió esa implantación territorial, pero me da la impresión que eso no le afectaba mucho porque no miraba al territorio: se miraba al espejo todas las mañanas, preguntándole no si su ámbito territorial se ensanchaba y alargaba, sino si había alguien en algún territorio que fuera más guapo y más listo que él. Como los espejos “no saben, no contestan” (menos en los cuentos de hadas), Albert se creyó que quien calla otorga y eso, que él era el más guapo y el más listo,

     

    Como además dio la casualidad de que en su Catalunya el cisco ideológico era de órdago, empezó pescando allí un pez gordo: el primer puesto de una elecciones autonómicas. ¡Oh, cielos, he aquí la confirmación de que mi proyecto va a marcar un hito en la historia! Este no es tema de mi elucubración, así que no entro en él.

     

    Creyendo que ya tenía todo a su favor para hacerse con una Cabeza de Gobierno, Albert se volvió a colocar la o (Alberto) y amplió su ámbito de actuación personal a un territorio más amplio: España. Pues nada, he aquí la síntesis: yo soy político, soy el mejor político, tengo ambición política, estoy en el buen camino político, soy español (español, español) así que voy a ser el mejor político de España; y ¿cuál es el puesto digno del mejor político de España? Pues ya está: ¡Presidente del Gobierno de España! Si esta historieta estuviera contada en viñetas, aquí podríamos una con el político Alberto volando sobre España con capa de supermán, con un bocadillo que dijera: “¡Allá voooooyyyy!”.  Para abreviar, al cabo de más o menos viñetas aparecería otra sin figura humana, solo con un gran bocadillo en letras supergrandes que dijera: ¡¡CATACROCK!! Eso sería el día de presentación de la moción de censura contra don Mariano Rajoy por parte de don Pedro Sánchez. Ahí se dio cuenta Alberto Rivera de que se había acabado su fantasía política. Ahí se dio cuenta de que la imprescindible moción de censura, que podía haber presentado él, la presentó un partido político sólido, con capacidad de negociación con todos los ámbitos políticos y territoriales del país (lo que él hubiera tenido imposible) y que eso llevó al triunfo al partido presentador y al representante de ese partido, don Pedro Sánchez. Que a partir de ahí se convirtió en la obsesión politicida de Alberto. Y esa obsesión lo cegó y, si hasta entonces apenas miraba a su alrededor para saber cómo es la política (y eso que estaba en primera fila y podía haber aprendido todo lo necesario, si no hubiera estado solo atento a sus apuntes y a sus propias ocurrencias), a partir de ese momento todavía menos, y empezó a dar bandazos a derecha y más a derecha.

     

    Todos saben cómo empezaba por esas fechas a asomar la cabeza un señor hasta entonces nada desconocido, pero prácticamente en el ostracismo, llamado don Santiago Abascal. A Alberto no le importaba don Santiago Abascal, como no le importaba don Pablo Casado ni don Pablo Iglesias ni nadie más que don Pedro Sánchez. A partir del día de la moción de censura Alberto solo pensaba en don Pedro Sánchez como el monstruo que lo había expulsado de su previsto (en sueños) trono político. Resumiendo de nuevo, que esto es una necrológica y no una biografía, Alberto llegó a dos momentos clave de su ya esfumada vida política con la única obsesión de cargarse a don Pedro Sánchez, y en esas blanqueó con su apoyo incondicional a Vox en los gobiernos autonómicos de Andalucía y de Madrid. Alberto decía, tomándonos a los demás por tontos (cosa propia de los soberbios), que “él” no negociaba con Vox, sino solo con el partido Popular de don Pablo Casado quien a su vez negociaba con Vox “coram populo”, sin esconderse. Pero Alberto no lo veía, porque solo miraba a ver dónde estaba don Pedro Sánchez.

     

    Aquí surge el lío de las elecciones de abril de 2019 y los posteriores esfuerzos por formar Gobierno de España y la posición empecinada de Alberto, y las consecuencias de aquellos fallos de unos y de otros que condujeron a las nuevas elecciones del 10 de noviembre. Y la tremenda, terrible sorpresa, la explosión mortífera que se produjo al abrir las urnas de esas elecciones: Alberto Rivera (no su partido; Ciudadanos nunca ha sido un partido) había perdido 47 de “sus” 57 escaños en el Congreso, ¡el 82 por cien de su presunta fuerza política! Así que Alberto dice adiós, y ya está. Quiere ser feliz. ¿Nos está diciendo ahora que en la política era infeliz? En un sentido de esta palabra ya hemos visto que lo ha sido siempre; pero que además de infeliz fuera también poco feliz, no nos lo imaginábamos viéndolo tan terne y tan guapito en sus decisiones “políticas”. ¡Hombre, Alberto, nos tenías engañados! No lograste engañarnos cuando nos decías que tú no negociabas con Vox (anda que…), pero lo has conseguido haciéndonos creer que la política como tú la entendías te hacía feliz. ¿O es que en algún momento descubriste que la política no era como tú la entendías? ¿En qué momento se jodió Ciudadanos, Riverita?

     

    Total, que ahora te vas, ahora nos dejas, con la herencia envenenada de Vox gobernando (sí, gobernando, aunque a ti ya no ye importe y otros disimulen) en Andalucía y en Madrid, y además en innumerables instancias políticas, y SI TE HE VISTO, NO ME ACUERDO. Pues nada, Alberto Rivera, que seas feliz y descanses en la paz de tu familia, dentro del cascarón del que te asomaste pero del que nunca lograste salir del todo. Adéu (o adiós, que nunca he sabido).”

    Marta Romero: Por primera vez, y desde su irrupción en la política nacional en 2013, la formación naranja ha protagonizado una crisis interna que ha puesto en cuestión su identidad ideológica y el liderazgo de Albert Rivera .Pero…… ¿por qué ha estallado una crisis en un partido en expansión electoral?¿por qué Ciudadanos cambió de estrategia?& ¿cómo percibe ideológicamente hoy el electorado a este partido?¿es Albert Rivera un líder bien valorado? &¿está en sintonía Ciudadanos con sus votantes?

    https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Ciudadanos-partidos-CIS_6_913818638.html

    “Primero, fueron los desencuentros y posterior ruptura de la dirección de Ciudadanos con Manuel Valls, por las divergentes posiciones mantenidas sobre la política de alianzas. Luego, los reproches del entorno de Emmanuel Macron, por la alargada sombra de la ultraderecha española en los pactos de gobierno alcanzados, a nivel local y autonómico, por Ciudadanos con el PP. Después, Albert Rivera se enfrentaba, por su acercamiento a Vox y su rechazo a facilitar la investidura de Sánchez, a los duros mensajes lanzados por algunos de los que son considerados fundadores de Ciudadanos (aquí y aquí). Mensajes que se unían a los que ya había lanzado previamente el sector empresarial, partidario de un pacto PSOE-Ciudadanos. Y, finalmente, llegaban las dimisiones de destacados miembros del partido, como Toni Roldán, que justificaban su adiós por el desacuerdo con el giro a la derecha dado por esta formación. Inevitable que, con el episodio de deserciones y después de tres semanas de notorias y públicas desavenencias, acabara imponiéndose la percepción de crisis interna en Ciudadanos. Una crisis que, por el momento, se ha saldado con la victoria de los «riveristas», frente a los críticos. Y sobre la que cabe plantear algunas preguntas:

    1) ¿Por qué ha estallado una crisis en un partido en expansión electoral? Lo habitual es que los partidos afronten crisis internas cuando pierden apoyo electoral. Y, aparentemente, la formación naranja se halla en un ciclo electoral positivo, pues en las pasadas elecciones generales sumó 25 nuevos escaños y en las elecciones europeas, autonómicas y locales ha visto también acrecentada su base de apoyos y poder. Pero, precisamente, es en los resultados electorales, y más, en concreto, en la frustración de expectativas, donde debemos buscar el origen de esta crisis.Los comicios generales del 28 de abril se perfilaban como el gran test para calibrar el éxito de la estrategia de Albert Rivera, consistente en posicionarse, claramente, en el bloque de la derecha, junto al PP y bajo la sombra de Vox, para lograr ser el primer partido de ese bloque. Y, desde esa primera posición, convertirse o bien en el partido que encabezara un gobierno de derecha/constitucionalista, o bien ser el partido que liderara la oposición a un gobierno liderado por Pedro Sánchez. Tras el «experimento de Andalucía» a finales de 2018 con el pacto a dos con el PP, bendecido por Vox, Rivera pisaba el acelerador en la antesala de las generales y apostaba fuerte. Pero lo hacía generando un conjunto de «efectos colaterales» nada desdeñable para su formación: al hacer que Ciudadanos quedara posicionado en el mismo bloque que Vox; al restar credibilidad al discurso de este partido de representar una nueva forma de hacer política (superadora del bipartidismo, del frentismo, de la España roja y azul); al optar por un perfil más agresivo que restaba credibilidad a su discurso de encarnar una opción centrista; y al retirar a Inés Arrimadas de Cataluña para situarla, a su lado, como número dos, en la lista de las generales. En los cálculos del líder de Ciudadanos podía estar la oportunidad que suponía tener como competidor a un PP en horas bajas: con un candidato, Pablo Casado, que se estrenaba en las urnas, y que lo hacía, además, con malos augurios demoscópicos y con el temor de que Vox diezmara su electorado.El eslogan de campaña ¡Vamos, Ciudadanos! era toda una declaración de intenciones. Pero los naranjas no consiguieron su objetivo. Si bien, los apenas 200.000 votos de diferencia que logró el PP sobre Ciudadanos, permitió a Rivera defender que podían alcanzar la meta en la siguiente cita electoral, un mes después. Más aún cuando podía esgrimir que había territorios, como la Comunidad de Madrid, donde Ciudadanos había logrado más apoyos que el PP. No obstante, en la «segunda vuelta electoral» en la que se convirtieron los comicios europeos, locales y autonómicos del 26 de mayo, los naranjas no sólo no volvieron a alcanzar su meta, sino que se quedaron aún más lejos de ella. Cerca de 1.800.000 votos habían separado al PP en las elecciones europeas, como segunda fuerza política, de Ciudadanos, como tercera. Ni en la Comunidad de Madrid, ni en el ayuntamiento de la capital, en las que el PP había presentado candidatos poco conocidos, Ciudadanos había logrado el (ansiado) sorpasso.Más allá de que el saldo para la formación naranja, respecto a las elecciones europeas de 2014 y en las autonómicas y locales de 2015, fuera, incontestablemente, positivo, por su crecimiento electoral, los resultados volvían a poner de manifiesto que el giro a la derecha no daba los réditos esperados. Ciudadanos continuaba estancado en la misma casilla de «partido bisagra». Por tanto, los que, dentro del partido, se mostraban críticos o escépticos con la estrategia de Rivera por los elevados costes que ésta implica, disponían ya de la evidencia de los (decepcionantes) resultados electorales. A ello se sumaban, después, las tensiones generadas dentro del partido y las presiones externas, por la aplicación de la «fórmula andaluza», de pactos a dos con el PP, apoyados por Vox, para formar gobiernos locales y autonómicos en toda España, mientras Rivera se reafirmaba en su «cordón sanitario» al sanchismo. Todo ello creaba el caldo de cultivo perfecto para que terminara por estallar la crisis interna.

    2) ¿Por qué Ciudadanos cambió de estrategia? Echemos la vista atrás, y situémonos en el inicio de 2018, cuando los vientos soplaban a favor de Ciudadanos. Algunos sondeos (aquí y aquí) les otorgan la condición de partido potencialmente más votado, por delante del PP y del PSOE. En ese momento, Ciudadanos atraía, con éxito, a antiguos votantes del PP, del PSOE y a abstencionistas. Albert Rivera se erigía como el líder político mejor valorado. Y resultaba muy creíble que esta formación pudiese ser la primera fuerza política a nivel nacional, como ya había ocurrido en las elecciones catalanas de diciembre de 2017. Durante casi seis meses, Ciudadanos, y particularmente Albert Rivera, «saborearon» el éxito de quién se ve, y es percibido por los otros, como claro ganador.Pero de forma inesperada se produce un cambio de guion: Pedro Sánchez presenta, a finales de mayo de 2018, una moción de censura contra Mariano Rajoy, como respuesta a la sentencia de la Audiencia Nacional que dio por acreditada la existencia de una caja B en el PP. Contra todo pronóstico, y el apoyo, entre otras, de las fuerzas independentistas catalanas, la moción de censura prospera y Sánchez se convierte en Presidente del Gobierno. Las piezas del tablero político se mueven, y Rivera queda descolocado primero y eclipsado, después. Los socialistas se ponen a la cabeza de la encuestas y Sánchez se convierte en el líder mejor valorado. Para Rivera, lo primero es pedir insistentemente que Sánchez convoque de forma inmediata elecciones. Sin embargo, éste no lo hace. Lo segundo, encontrar una línea de oposición que desgaste, y por la vía rápida, a Sánchez. El objetivo de Albert Rivera es recuperar el cetro (arrebatado) de ser el líder del partido potencialmente más votado. Y encuentra en el respaldo a Sánchez de las fuerzas independentistas catalanas, y demás partidos denostados por Ciudadanos, un nuevo eje discursivo: Sánchez se mantiene en el poder con socios peligrosos, ha dejado de ser una fuerza constitucionalista y pondrá en peligro la unidad de España. En este planteamiento, coincide con el nuevo PP liderado por Pablo Casado. Si bien, con la dureza de ambos y la agitación de la bandera de España, Vox encuentra su ventana de oportunidad para «reaparecer», después del fracaso electoral cosechado en las generales de 2015 y de 2016, cuando este partido se quedó por debajo de los 60.000 votos (0,2% del voto).A finales de 2018, se celebran las elecciones andaluzas y Albert Rivera parece ver legitimada su estrategia, pues se impone la idea de que, en Andalucía, a los socialistas les ha pasado factura tener a los independentistas catalanes como «aliados» del gobierno de Sánchez. Ciudadanos se coaliga para gobernar con el PP en esta Comunidad, con el apoyo externo de Vox. Frente a la incomodidad de aparecer vinculado a la ultraderecha, Ciudadanos insiste en que, como partido regeneracionista, las cerca de cuatro décadas en el poder de los socialistas andaluces justifican la necesidad de un cambio de gobierno. Rivera se reafirma, así, en que el camino para recuperar su posición central en el tablero de ámbito nacional es posicionarse en el bloque de la derecha y buscar la polarización con Sánchez, aunque eso se le aleje del centro.

    3) ¿Cómo percibe ideológicamente el electorado a Ciudadanos? No sólo los críticos con Albert Rivera consideran que Ciudadanos ha girado a la derecha. De acuerdo con los datos del CIS, también lo percibe así el conjunto del electorado.Primeramente, encontramos que cuando Ciudadanos irrumpe en la arena nacional lo hace siendo percibido, por el conjunto del electorado, como un partido centrista (ubicado en una posición media de 5,54 en una escala de 1 a la 10, donde 1 es el punto que está más a la izquierda y 10, el que se sitúa más a la derecha). Pero con el paso del tiempo, Ciudadanos, a ojos del electorado, se va desplazando a la derecha. Así, entre la segunda mitad de 2015 y la primera de 2018, la formación naranja es colocada, por el electorado, en la franja del 6 al 7.Si bien, el punto de inflexión llegaría en la segunda mitad de 2018, coincidiendo con el cambio de estrategia de Ciudadanos. En julio del pasado año, los electores percibieron un marcado deslizamiento a la derecha de esta formación, y, desde entonces, sitúan a Ciudadanos en la franja ideológica superior o próxima al 7 (ver gráfico). Este desplazamiento ha alejado a los naranjas de la posición que, en términos de autoubicación, ocupa el conjunto del electorado, situado en el centro izquierda (con una media ideológica de 4,5). Y, por el contrario, Ciudadanos se ha acercado a la posición que, según los electores, ocupan el PP (8) y Vox (9,4) en la escala ideológica.

    No obstante, hay que tener en cuenta que la percepción de Ciudadanos como un partido más escorado a la derecha no le impidió crecer potencialmente en voto y llegar a su punto álgido en el primer semestre de 2018. Algo que hace conveniente distinguir el tipo de derechización con el que se asocia a esta formación. Es posible que, en un primer momento, los electores vincularan el desplazamiento a la derecha de Ciudadanos por los temas tratados (la unidad de España), por el apoyo dado por esta formación a Rajoy para gobernar y por el cambio de su definición ideológica en 2017, pasando de considerarse un partido de ideario socialdemócrata a definirse como un partido liberal. Pero, desde julio de 2018, esa derechización puede estar ligada sobre todo a la forma de hacer política (radicalización, agresividad, rigidez, falta de coherencia), así como a la imagen de proximidad de Ciudadanos con Vox.

    4) ¿Cuál es hoy el nivel de popularidad de Albert Rivera? Uno de los principales retos a los que se enfrenta la dirección de Ciudadanos es a la pérdida de imagen de su líder. Algo que, por otra parte, también contribuye a explicar que haya sido ahora, cuando voces ligadas al sector moderado del partido han mostrado públicamente su malestar con la estrategia seguida por Rivera. El barómetro de mayo, realizado por el CIS después de las elecciones generales, reflejaba que el perfil agresivo utilizado por Rivera durante la campaña electoral no había sido bien valorado por la opinión pública. Por primera vez, el líder naranja se veía relegado al tercer puesto (con una puntuación de 4 sobre 10) en el ranking de valoración, siendo aventajado por Pablo Iglesias (4,2) y quedando a mayor distancia de Pedro Sánchez (5,1). Tampoco, entre sus votantes, puede presumir Rivera de contar con una gran valoración, pues, tras las elecciones generales, recibía de éstos una puntuación media de 6,5 sobre 10.

    5) ¿Está en sintonía Ciudadanos con sus votantes? La formación naranja siempre se ha definido como una opción centrista. En su expansión electoral ha apelado a los votantes que se consideran de centro. En abril de 2018, cuando Ciudadanos disfrutaba de buenas perspectivas demoscópicas, parecía tener un gran predicamento entre el electorado de centro derecha y el electorado de centro izquierda. Pero la formación naranja ha perdido, con su estrategia de posicionamiento en el bloque de la derecha, conexión con el electorado de centro izquierda, en el que se ubica el 21% del conjunto de votantes. De acuerdo con los datos del CIS, Ciudadanos ha pasado de ser la opción de voto preferida de los electores de centro izquierda, a ver cómo el PSOE ha ganado terreno y le disputa, ahora, este segmento de forma competitiva. Además, Pedro Sánchez (con un 4,8 sobre 10) es mejor valorado por estos votantes, que Albert Rivera (4,2).El avance del PSOE en el segmento de centro izquierda puede ser uno de los principales indicadores que pondrían de manifiesto las limitaciones de la estrategia de Rivera. Paradójicamente, la confrontación política buscada por Rivera, denunciando el radicalismo de Sánchez, no les ha impedido a los socialistas crecer por el centro.Por otro lado, Ciudadanos se enfrenta a difíciles equilibrios si atendemos a la posición y preferencias que tienen los electores que declaran haberles votado en las pasadas elecciones generales. Los votantes de Ciudadanos se identifican de forma predominante (casi 1 de cada 4) con la etiqueta ideológica de «liberal». Y un significativo 10% se considera progresista. Cabe pensar que estos electores son sensibles a las críticas sobre la aproximación de Ciudadanos a un partido como Vox que es antiliberal y reaccionario. Asimismo, y pese a haber apoyado a una formación cuyo líder había repetido hasta la saciedad, antes de las elecciones, que no pactaría, en ningún caso, con los socialistas para formar gobierno, estos electores se manifestaban, a los pocos días de haberse celebrado las elecciones generales y de acuerdo con los datos del CIS, abrumadoramente a favor de un pacto PSOE-Ciudadanos.Teniendo en cuenta todos estos elementos, no parece que Rivera, a pesar de haber ganado el pulso al sector crítico en forma de cierre de filas, no vaya a tener que enfrentarse a nuevos capítulos de desavenencias internas y, por extensión, de cuestionamiento de su liderazgo. De momento, las cartas de unos y otros han quedado al descubierto. Pero la partida no ha acabado

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