• “MILES” DE ENCUESTAS DE INTENCION DE VOTO

    https://www.elconfidencial.com/espana/2018-12-13/jose-felix-tezanos-cis-narciso-michavila-elecciones_1705814/

    Sondaxe ofrece el barómetro para La Voz de Galicia en el que la formación de Santiago Abascal, que se situaría por delante de Ciudadanos, alcanza los 51 escaños. El único Gobierno viable pasaría por un pacto de Sánchez con los secesionistas que repitiera el de la moción de censura, ya que PP, C´s y Vox no suman, y tampoco el PSOE con los de Rivera

    https://debate21.es/2019/02/24/sondaxe-vox-seria-tercera-fuerza-ciudadanos-quinta/

    La suma de la derecha irrumpe con fuerza con un 52,5%: el PP aportaría un 21%, Ciudadanos el 20,2%, y Vox el 11,3%, según los datos del Barómetro de Invymark para la Sexta. La suma de PSOE más Podemos se quedaría a 15 puntos del bloque de la derecha

    https://debate21.es/2019/02/22/invymark-la-derecha-tendria-mayoria-absoluta/

    Antonio Papell : PSOE, Ciudadanos, Cataluña

    https://analytiks.es/en-portada/psoe-ciudadanos-cataluna/

    “La cicatería política de algunos resulta con frecuencia ofensiva para los ciudadanos, que se irritan con razón. Porque parecería que los partidos piensan que estos gestos ruines no son advertidos por nadie, como si los ciudadanos que observamos la realidad fuéramos impúberes canéforas que no hemos llegado todavía a la edad de la razón. No hace falta decir que la sociedad se irrita y reacciona, cuando no da la espalda a la política y se refugia en el absentismo.Lo cierto es que desde diciembre de 2015, este país ha sufrido una gran parálisis legislativa, de la que sólo ha salido levemente estos ocho meses últimos, en que el gobierno, en franca minoría, ha hecho esfuerzos ímprobos por aplicar medidas de reversión de la crisis y de modernización del país.  Esta nueva parálisis acumula retrasos y arroja sombras preocupantes sobre el porvenir de España porque la estabilidad tras el 28-A no está ni mucho menos asegurada”

     Enric Juliana: Victor d’Hondt

     

    https://www.lavanguardia.com/politica/20190121/454216893570/victor-dhondt.html

    “Reina el caos bajo las estrellas, pero no es difícil adivinar cuáles van a ser las líneas estratégicas de los próximos meses. El PSOE necesita consolidar la centralidad, reabsorbiendo votos que se le han fugado por la izquierda y por la derecha. La competición Partido Socialista-Ciudadanos será mucho más intensa. Pedro Sánchez también quiere ganar más terreno a Podemos, pero no le conviene que ese partido entre en coma. No, hasta las generales.Para el Partido Popular la prioridad absoluta es la reabsorción del voto que se está yendo a Vox. ¿Cómo conseguirlo en un momento de euforia de la extrema derecha, que se ve ocupando una posición muy relevante después de años de marginalidad? El indicador Forocoches no engaña: están que se salen. Habrá mucho trabajo subterráneo para convencer a Santiago Abascal para que vuelva a casa, en formato coalición. Vox tiene conexiones en Estados Unidos. Steve Bannon, antiguo estratega jefe de Donald Trump, les sigue de cerca. Acudieron a las últimas elecciones europeas financiados por un grupo opositor iraní (valiosa información del diario El País), cuyo brazo militar se halla alojado en Albania, bajo tutela norteamericana. Quizá la reunificación de las derechas españolas pase por Washington. Esto se pone interesante.El otro vector estratégico pasa por Podemos. Su hundimiento dejaría aislado al PSOE. Los trabajos de demolición ya han comenzado”

    Eduardo Bayon : 23-F: Las incógnitas del golpe del 23-F

    https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=wm#inbox/FMfcgxwBVqNqblbQqvsShrpFhZmQXSvX

     

    Jose Oneto : 23-F. 35 años después. Incógnitas, lagunas y misterios sin resolver

    https://www.republica.com/viva-la-pepa/2016/02/23/23f-35-anos-despues-incognitas-lagunas-y-misterios-sin-resolver/

    El periodismo de hoy y la  ‘Operación Palace’, en ‘Salvados’, de Jordi Évole

    https://www.youtube.com/watch?v=krUuTBe0-og

    https://www.diezminutos.es/teleprograma/programacion-tv/a26483050/salvados-lasexta-operacion-palace-falso-documental-verdad-aniversario-jordi-evole/

    Séntesis Analytics: Operación Palace: Jordi Évole en la noche de los extremos

    https://sentisis.com/es-operacion-palace-jordi-evole-en-la/

     

    “La expectación previa se consiguió con éxito. Los datos de audiencia fueron excelentes (5,2 millones de personas vieron Operación Palace), ahora queda conocer la opinión generada al ver “Operación Palace” en su director Jordi Évole.

    Debido a las miles de menciones que recibió Jordi Évole hemos analizado qué se dijo del presentador, la influencia y ruido generado, y en qué términos se habló de él.

    1- Evolución de la positividad y reputación del presentador durante y después del programa.

    Jordi Évole generó desde las 18:00h del 23 de febrero hasta las 09:00h del 24, un total de 144.828 menciones.El perfil del periodista tuvo unas connotaciones bien distintas dependiendo de quién tuiteara y la forma en qué lo hiciera. La expectación generada, no hizo más que incrementarse con el paso de los minutos y el inicio del falso documental.

    El usuario @jordievole fue el centro de las miradas por la visión que estaba dando sobre el 23-F.Muchos actuaban incrédulos ante los datos que ofrecía Operación Palace, y otros tantos no terminaban de creerse la versión presentada por el periodista catalán. El cumulo de datos, tanto de unos como de otros, hizo revolucionar Twitter.Vamos a analizar como fue la evolución en términos de positividad- negatividad e impacto.Por un lado estudiamos el perfil de @jordievole durante los minutos del programa, cogiendo como tales, el espectro que va entre las 21:30 y las 22:26. El presentador produjo un total de 19.458 menciones, con una positividad del 58%.

    El segundo intervalo de tiempo seleccionado comprende desde las 22:27 hasta las 22:37. Una vez terminado el falso documental, en esos 10 minutos, @jordievole originó el triple de menciones al minuto (20.248) que durante el programa. lLlegó a generar en el minuto de oro 2.445 mensajes. En este caso la positividad aumentó hasta el 62%.Desde los minutos de mayor ruido hasta la mañana del día siguiente, 44.050 fueros los tuits que llegaron en torno a la figura del catalán.

    El número total de mensajes bajo el aspecto “Évole” y “Jordi Évole” fue de 56.370. En ellos, curiosamente la positividad cambia radicalmente que respecto a su perfil. Del total de menciones que llegaron bajo los aspectos comentados, la positividad total fue del 18%.El impacto total, sumando todas las menciones, tanto las que llegaron a @jordievole, como las que lo nombraron, fue de 170 millones de impactos potenciales. Lo que equivaldría a 4,6 veces más de lo que generó una marca como Coca-Cola cuando anunció el ERE, por ejemplo, en 24 horas.Por tanto, cogiendo la suma de ambas partes, es decir las 144.828 menciones, la positividad en torno a Jordi Évole fue del 39%”

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    MÚSICA Y PINTURA XLV:MAX VON SCHILLINGS (1868-1933) & MONA LISA OP. 31 (1915)

     

    En 1911 se produjo en París un hecho que llamó la atención de todo el mundo: el robo de La Gioconda del Museo del Louvre. El cuadro apareció dos años después en Florencia. En la primavera de 1913, la libretista Beatrice von Dovsky presentó a Max von Schillings un libreto en alemán sobre la presunta historia del cuadro de Leonardo da Vinci. Von Schillings escribió una partitura para piano durante ese verano y posteriormente escribió la orquestación y la tituló Mona Lisa”.

     

     

    La acción de la ópera se desarrolla en el palacio de Francesco del Giocondo, en Florencia, en 1492. Aparte de Francesco, la otra protagonista es su esposa, Fiordalisa Gherardini, la presunta modelo del cuadro de Leonardo. La sonrisa del cuadro, que Francesco nunca había visto en su esposa, desata sus celos. De ahí se siguen diversas situaciones que van conformando el desarrollo de la obra, en la que intervienen personajes ficticios como la reina Ginebra.

    Preludio, Orquesta de la Ópera Estatal de Berlín dirigida por Robert Heger (4’32”):

    https://youtu.be/hvjmfnmPPps

    Aria final de Mona Lisa, por Elizabeth Hagedorn, soprano (2’22”):

    https://youtu.be/D2c–4HFP9s

     

     

    LA AGENDA DEL ENSAYO  de Margarita Vidal

    Librería Alejandría www.alejandriapozuelo.com

    Rossi  Braidotti: Lo posthumano

    https://www.museoreinasofia.es/sites/default/files/actividades/programas/sobre_loposthumano_rosi.pdf

    Yanis Varoufakis:  Comportarse como adultos

    https://vientosur.info/spip.php?article14623

     

    NATALIDAD, MIGRACIÓN Y RETRASO EN LA EDAD DE JUBILACIÓN

    http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/demografia+y+poblacion/comentario_gonzalezenriquez_futuro_poblacion_espana

    Antonio Maqueda: El BCE recomienda retrasar la edad de jubilación en la zona euro. Prefiere retrasar la edad de jubilación a recortar pensiones

    https://elpais.com/economia/2018/03/22/actualidad/1521756121_566253.html

    Daniel Viaña entrevista a Eduardo Bandrés (Funcas): «La edad de jubilación se retrasará hasta los 70 años»

    https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2018/03/12/5aa2c140468aeb6e588b45d3.html

     

    Manuel V. Gómez: La Autoridad Fiscal (Airef)  pide restringir las jubilaciones anticipadas y calcular la pensión con más años cotizados

     

    https://elpais.com/economia/2019/01/09/actualidad/1547038529_997315.html

    “Las pensiones ya no se revalorizarán más con la única brújula de la situación de las cuentas de la Seguridad Social. Eso, apunta la Autoridad Fiscal (Airef), requiere medidas para asegurar la sostenibilidad financiera a largo plazo. Sus previsiones apuntan a un horizonte demográfico menos lúgubre que otros organismos (INE y Eurostat). Pero eso, según la Airef, no implica que desaparezca el reto y señala que el déficit estructural de las pensiones es el 1,5% del PIB. Para cerrarlo, este órgano propone medidas a corto plazo y otras a medio/largo como restringir al retiro anticipado para aumentar la edad real de jubilación e incrementar el periodo de cálculo de la prestación (ahora en 22 años) a lo cotizado durante toda la vida laboral.Los cálculos del organismo que vela por la sostenibilidad de las finanzas públicas apuntan que la Seguridad Social tiene un déficit estructural en 2019 que equivale a un 1,5% del PIB. Sobre esos números rojos crecerá la presión en las próximas tres décadas, especialmente por el lado del gasto. En todos los escenarios que ha dibujado la Autoridad Fiscal el gasto crece entre 2018 y 2048. En el más benévolo, desde el 10,6% del PIB actual al 13,4%; en el menos, hasta el 16,9%, y eso contando con que el factor de sostenibilidad, que liga la pensión inicial a la esperanza de vida, no es derogado finalmente (está previsto que entre en vigor en 2023).Para situarse en ese escenario más benévolo, la Airef propone una de cal y una de arena. En plata, en el futuro inmediato dar más dinero a la Seguridad Social para pagar las pensiones; en el más lejano, ajustes sobre las pensiones de quienes se vayan a jubilar próximamente.En lo inmediato, en lo que podía interpretarse como deberes para el Pacto de Toledo (al que ya ha presentado el documento), los agentes sociales y, sobre todo, para el Gobierno, la propuesta “es cerrar el déficit estructural existente en la Seguridad Social, mediante la asunción el Estado de determinados gastos que ahora soportan las cotizaciones”. “Es factible y deseable”, justifica, argumentando que si se hace así se resta “la incertidumbre respecto a la sostenibilidad del Sistema, la cual genera distorsiones en la toma de decisiones de los agentes económicos, tanto de los pensionistas como de los cotizantes”Para conseguir ese dinero (17.400 millones), propone la Airef que el Estado pague con impuestos gastos que ahora recaen sobre la Seguridad Social (su personal y las bonificaciones). También reclama, en consonancia con intervenciones públicas del secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, que se destine a pensiones parte de las cotizaciones por desempleo”

    Gonzalo Velarde: El Ministro Octavio Granado se plantea alcanzar  dos objetivos. Por un lado, conseguir del Pacto de Toledo una flexibilización de los criterios de inversión y, por otro, la dotación monetaria progresiva de este Fondo que se podría realizar incluso con fondos provenientes desde los Presupuestos. El objetivo es configurar lo que se comportaría como un fondo soberano donde los excedentes de los españoles se beneficien de los modelos de inversión más arriesgados como ocurre en otro países de el entorno

    https://www.eleconomista.es/economia/noticias/9492433/11/18/El-Pacto-de-Toledo-estudia-hacer-un-fondo-soberano-con-la-hucha-de-pensiones.html

    “Uno  de los efectos más negativos de la crisis económica ha sido la caída de ingresos de la Seguridad Social a raíz de la pérdida de puestos de trabajo, la devaluación salarial, y la consecuente merma de la recaudación por cotizaciones. Este hachazo a las contribuciones que se ha producido durante los años de la Gran Recesión, ha afectado especialmente a la conocida como hucha de las pensiones.Este Fondo de Reserva se nutrió durante los años de bonanza económica con el superávit de un Sistema que recibía aportaciones de más de hasta 19,4 millones de trabajadores en verano de 2008, y con un salario medio superior al actual. De hecho, cabe recordar que la Seguridad Social no ha logrado sino ampliar la brecha entre gastos e ingresos en estos años a pesar de que a julio de este mismo ejercicio la afiliación sumaba a 19 millones de empleados, solo 400.000 menos que en el máximo de la serie histórica.Con estos datos sobre le mesa se pueden entender varios puntos: por un lado, la merma de ingresos que ha sufrido la hucha de las pensiones, que llegó a contar con 66.815 millones de euros en 2011 y que hoy apenas atesora 8.000 millones, y por otro lado, los movimientos que desde el Pacto de Toledo se están realizando en conjunto con la Secretaría de Estado de la Seguridad Social encaminadas a mejorar el rendimiento del Fondo.En este punto que una de las peculiaridades del remanente de las cotizaciones se invierte en productos financieros que aportan rendimientos al Sistema, en 2.500 millones de euros de media cada año desde 2011, alcanzando el máximo en 2015 cuando el reporte de estos réditos fue de 3.994 millones de euros.Sin embargo, el Pacto de Toledo y la Seguridad Social estudian cómo mejorar esta rentabilidad de los ahorros del Sistema, más aún cuando a partir de un cambio de criterio por parte del anterior Gobierno del PP, que depositó estas inversiones en letras del Tesoro a corto y medio plazo, se ha traducido en la pérdida automática de 24 millones de euros -34 millones si se toma el valor de la inversión a precio de mercado- debido al comportamiento negativo de estos productos de inversion  

     

    En concreto, el Fondo de Reserva reinvirtió durante 2017 más de 4.200 millones con una rentabilidad media de -0,372%, con lo que por primera vez desde 2000, el Fondo de Reserva tendrá una rentabilidad anualizada negativa en 2018. «Lo razonable sería, una vez que se concluye con las disposiciones del ejercicio, abordar el nuevo ejercicio con una nueva planificación que permita invertir parte de la deuda a medio plazo o largo, y otra parte a corto plazo», señaló el secretario de Estado en la última comparecencia ante el Pacto de Toledo en el mes de octubre”

     

    Daniel Viaña entrevista a  Ángel de la Fuente (Fedea): «Es difícil resistir la demagogia electoralista con las pensiones»

    https://www.elmundo.es/economia/2018/03/04/5a9aa45446163f0d438b45d0.html

     

    Miguel Córdoba Bueno &  Gema Fernández-Avilés Calderón  & Carmen García Centeno : En  2019 ¿sería la quiebra del sistema público de pensiones?

     

    https://www.revistadelibros.com/discusion/2019-la-quiebra-del-sistema-publicode-pensiones

     

    Es sostenible nuestro sistema de pensiones públicas?

    La sostenibilidad de los sistemas de pensiones es, cada vez más, un tema de vital importancia y de amplia discusión en las sociedades desarrolladas. Ello se debe a que las pensiones de jubilación constituyen la fuente de renta más importante de los jubilados, en parte porque en muchos casos la recepción de una pensión de jubilación es incompatible con la actividad laboral, en parte porque estas transferencias podrían llegar a desincentivar el ahorro individual para la jubilación. Además, las pensiones de jubilación suponen la mayor partida del gasto público en protección social, cuya financiación recae fundamentalmente sobre el factor trabajo, especialmente sobre las cotizaciones sociales de empresas y trabajadores, si bien hay una parte (12,22% en 2014) que se sufraga con los impuestos generales (cotizaciones de desempleados). Pero, ¿por qué supone una amenaza la posible quiebra del sistema actual de pensiones? Una posible explicación puede encontrarse en el hecho de que el envejecimiento de la población genera una subida del número de pensionistas por cada empleado; lo cual, a su vez, debería causar un aumento de las cotizaciones a la Seguridad Social por empleado o una disminución de las pensiones medias pagadas a los jubilados, o ambas cosas a la vez, aunque de facto no sucede así, ya que las pensiones, por motivos políticos y sociales, son rígidas a la baja. Este rasgo negativo, común al conjunto de los países de la Unión Europea, se agrava en el caso de España, ya que ocupa el penúltimo puesto en cuanto a tasas de natalidad y el primero en cuanto a esperanza de vida. De hecho, el imparable cambio demográfico se halla en la raíz de los problemas del sistema de pensiones públicas.Cuando se diseñaron la mayoría de los sistemas públicos de pensiones a principios del siglo XX, la mayor parte de la población era pobre, la longevidad estaba poco extendida y predominaba la estructura familiar tradicional, caracterizada por la estabilidad de unas unidades familiares en las que sólo el «cabeza de familia» participaba en el mercado de trabajo. Sin embargo, un siglo después, el panorama es totalmente diferente, pues están produciéndose cambios demográficos y socioeconómicos que cuestionan la viabilidad de los sistemas de pensiones contributivas. Este escenario ha provocado que, desde comienzos de los años ochenta, se haya abierto un debate ininterrumpido sobre la necesidad de ajustar los sistemas de pensiones contributivas a la nueva realidad económica y social.

    Los principales aspectos a considerar serían:

    1) El problema de las transferencias intergeneracionales que se derivan de los sistemas públicos de pensiones actuales, en el sentido de si son o no compatibles con la estabilidad económica y política bajo el nuevo escenario demográfico, sobre todo en un mundo con libertad de circulación de capitales y de trabajadores. En puridad, cada generación debería ser capaz de equilibrar ingresos y gastos, y solamente debería asumir algún déficit temporal siempre y cuando tuviera una expectativa fundada de cubrirlo con superávits futuros no asumidos por generaciones futuras.

    2) La reforma de los sistemas actuales que permitan que las generaciones futuras de jubilados puedan disfrutar de un cierto nivel de renta en el nuevo escenario demográfico y económico sin que se perjudique la estabilidad económica y política. En suma, crear un modelo básico de sostenibilidad en el que se tengan en cuenta todas las variables que afectan al objetivo perseguido.

    3) La transición a sistemas alternativos de pensiones, especialmente a sistemas de capitalización, a partir de un sistema de reparto como los actuales.

    4) La viabilidad política de las propuestas de reforma de los sistemas de pensiones basadas en la transición hacia sistemas de capitalización en países democráticos donde dominan las preferencias del denominado «votante mediano», tal y como planteó Duncan Black en 1948 en un artículo sobre la teoría de la elección social.

    En España, el primer sistema público de pensiones de jubilación (Retiro Obrero Obligatorio) data de 1919 y, al igual que en otros países, a partir de esa fecha el gasto en pensiones ha ido creciendo hasta suponer la mayor parte del gasto estatal en protección social. No obstante, a pesar de que dicho gasto en España es aún inferior al de la media de la Unión Europea, el debate sobre las pensiones en España está cada vez más presente y fue particularmente intenso durante la segunda mitad de la década de los años noventa, concluyendo en abril de 1995 con la aprobación en el Congreso de los Diputados del Informe de la Ponencia para el análisis de los problemas estructurales del sistema de Seguridad Social y de las principales reformas que deberían acometerse, informe que es conocido como «Pacto de Toledo».Tras este notable avance, apenas se ha ido más allá de meras reformas paramétricas1 (recogidas en la Ley 24/1997, de 15 de julio, de Consolidación y Racionalización del Sistema de Seguridad Social y en la Ley 35/2002, de 12 de junio, de medidas para el establecimiento de un sistema de jubilación gradual y flexible), sin llevar a cabo una evaluación completa de los costes y beneficios de reformas más ambiciosas en el sistema de Seguridad Social.

    Evolución previsible de la población

    Según las nuevas proyecciones proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística (2014-2064), poco a poco va agudizándose el envejecimiento de la población española. Habría que preguntarse si este hecho debiera preocupar a los gobernantes, ya que, si a este incremento del envejecimiento se añaden los efectos de la crisis económica (lo que supone una caída de impuestos, cotizaciones, etc.), sostener el sistema de pensiones se convertirá en un problema inmediato, que se acentuará con el tiempo a medida que nuevas generaciones de jubilados se incorporen al sistema, incrementando el coste de las prestaciones, tal y como puede verse en la Figura 1.

    Figura 1. Población por sexo y edad: España, 2014-2054

     

    En la figura anterior, podemos observar que las expectativas de la estructura de edades entre hombres y mujeres son bastante parecidas, pero que, según van avanzando los años, y debido sobre todo al aumento de la esperanza de vida y a la menor tasa de natalidad, el porcentaje de personas con avanzada edad aumenta consta ntemente, llegando el número de personas que tengan setenta y siete años en 2054 a doblar el número de personas que tengan cuarenta años en aquella fecha. En suma, una población en edad laboral muy inferior a una población jubilada tendrá que hacerse cargo del mantenimiento de esta última, lo cual genera a priori el problema de sostenibilidad suscitado.Con la llegada de inmigrantes, la situación se enmascaró al ascender ligeramente la natalidad, ya que muchos de los nacimientos a nivel nacional eran atribuibles a los inmigrantes que llegaban a España y que tenían una tasa de natalidad claramente superior a la de los españoles.El problema del envejecimiento de la población española, tiene una doble lectura. Por una parte, por haber alcanzado una de las tasas de esperanza de vida más altas del mundo (con datos de 2014, las españolas son las mujeres más longevas de Europa con ochenta y cinco años de expectativa de vida al nacer). Por otra, debido a la reducción de la natalidad, en buena medida, por la incorporación de la mujer a la actividad laboral. Estos dos factores, que entraron en juego en las últimas décadas, ya llevan tiempo dibujando un escenario de envejecimiento progresivo de la sociedad. El inesperado aluvión de inmigrantes de la pasada década maquilló temporalmente el problema, pero la acelerada vuelta a sus países de origen de muchos extranjeros expulsados por la crisis, unida al fenómeno de la obligada salida de españoles en edad laboral en busca de empleo en otros países, ha puesto de manifiesto la cruda y evidente realidad que vive el sistema de pensiones español en estos momentos.En las Figuras 2 y 3 pueden verse las previsiones del Instituto Nacional de Estadística en relación con los nacimientos y las defunciones para el próximo medio siglo:

    Figura 2. Nacimientos de madre residente en España por edad de la madre y año

     

    Figura 3. Proyecciones de nacimientos de madre residente en España versus defunciones de residentes en España

     

    En la Figura 3 podemos observar que el futuro demográfico español raya en lo dramático. En tan solo cuarenta años, las defunciones se incrementarán de cuatrocientas mil a quinientas mil personas por año, debido al lógico aumento de la población en la franja de edad más avanzada, pero los nacimientos de españoles que deberían reponer esas defunciones irán disminuyendo constantemente, pasando de cuatrocientos mil a doscientos cincuenta mil niños nacidos anualmente.Con una tasa de reposición poblacional tan escasa, no será posible sostener el elevado volumen de población que ocupará la franja de edad más avanzada. De hecho, lo peor (en cuanto a la estructura demográfica) está por llegar. Y este escenario se planteará a partir de la década de 2030 y, sobre todo, de las de 2040 y 2050, cuando empiecen a jubilarse en masa los babyboomers. Será entonces cuando las generaciones con mayor número de personas vayan dejando el mercado laboral mientras, por debajo, unas cohortes sensiblemente más reducidas deban soportar el coste de la atención de las pensiones y sus cuidados sociosanitarios.Ese será el momento de mayor tensión en la estructura demográfica, hasta que, a medida que vayan falleciendo las generaciones citadas, se imponga una estructura de población que no será ni piramidal ni con forma romboide, sino una especie de árbol con un ancho tronco que va perdiendo la copa, y en el que apenas habrá diferencias en el número de habitantes de las diferentes cohortes de edad.Habrá que esperar probablemente una generación más para que esta franja aligere su peso y pueda ser soportada por la tasa de nacimientos, pero ello supondrá que la población española en su conjunto habrá disminuido notoriamente, lo cual, a los efectos de soporte del sistema productivo global, generará nuevas alertas de índole económica, que no son el objeto del presente trabajo.Esto es lo que apuntan las predicciones a largo plazo, unas proyecciones estadísticas que se elaboran a partir de las tendencias demográficas del momento, y que podrían variar, no tanto en los aspectos relativos a las tendencias de natalidad y mortalidad, las más rígidas y previsibles, sino en el saldo migratorio, mucho más volátil y directamente ligado al desarrollo económico o a las crisis derivadas de los conflictos bélicos.

    Metodología

    Teniendo en cuenta la información de la población, se ha procedido a estimar un modelo dinámico utilizando mínimos cuadrados generalizados (MCG). Este modelo estimará la evolución tanto de los ingresos como de los gastos de la Seguridad Social en pensiones con el fin de poder predecir en qué momento puede llegar a producirse una quiebra del sistema debido al desajuste entre sus ingresos y sus gastos. Así, para la obtención de los ingresos, se ha estimado un modelo para los afiliados a la Seguridad Social y otro para la recaudación vía cotizaciones sociales. Asimismo, para la obtención de los gastos, se ha estimado un modelo diferente para cada uno de los tipos de personas que reciben una pensión, así como de la pensión media que perciben, ya que su comportamiento es diferente a lo largo del tiempo.Con carácter general, el modelo estimado2 pretende captar la inercia de una variable Yt, la cual irá cambiando en función de las variables estudiadas para la obtención de los ingresos o de los gastos. Esta variable, en el caso de los gastos en pensiones de la Seguridad Social, representa, por un lado, para los modelos creados para estimar el número de personas que tienen derecho a una pensión contributiva, las correspondientes a jubilaciones, viudedad, incapacidad permanente, orfandad y favores familiares; y, por otro, la pensión media que corresponde a cada uno de estos grupos. Dentro de este ámbito, también se han estimado las pensiones no contributivas (PNC) y su importe medio. En el caso de los ingresos de la Seguridad Social, representa para unos modelos el número de afiliados totales y el número de afiliados en desempleo y, para otros, los ingresos recaudados de ellos.

    Análisis de resultados

    Para analizar el equilibrio del sistema público de pensiones hay que analizar, por un lado, los cotizantes y sus aportaciones para financiar las pensiones presentes y, por otro, los pensionistas (en nuestro caso, será el número de pensiones, ya que hay pensionistas que perciben más de una pensión) y las pensiones que perciben. Posteriormente, se harán proyecciones hasta el año 2050, ya que los cotizantes actuales irán convirtiéndose sucesivamente en pensionistas y percibirán su pensión correspondiente en función de las cotizaciones de los individuos que en ese momento se encuentren en activo.

    Gastos: evolución de los pensionistas y de su pensión media

    Existen dos tipos de pensiones: las contributivas (PC) y las no contributivas (PNC). Dentro de las PC, existen cinco clases: incapacidad permanente, jubilación, viudedad, orfandad y en favor de familiares. Las de incapacidad permanente recogen la pensión percibida por el trabajador que, después de haber estado sometido al tratamiento prescrito y de haber sido dado de alta médicamente, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves, susceptibles de determinación objetiva y previsiblemente definitiva, que disminuyan o anulen su capacidad laboral. Las de jubilación consisten en la pensión vitalicia concedida a los trabajadores en las condiciones, cuantía y forma que reglamentariamente se determinan, cuando, alcanzada la edad establecida, cesen o hayan cesado en el trabajo. Las de viudedad, orfandad, pensión vitalicia o subsidio temporal en favor de familiares están formadas por aquellas pensiones que se otorgan a otra persona en caso de muerte del trabajador, cualquiera que fuera su causa. Las PNC engloban aquellas prestaciones económicas que se reconocen a aquellos ciudadanos que, encontrándose en situación de necesidad protegible, carezcan de recursos suficientes para su subsistencia en los términos legalmente establecidos, aun cuando no hayan cotizado nunca o el tiempo suficiente para alcanzar las prestaciones del nivel contributivo.Para analizar la evolución de las pensiones, se han utilizado datos mensuales3 desde el año 2008. Esta información4 ha sido facilitada por la Sección Estadística sobre Pensiones de la Seguridad Social del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Del análisis realizado se infiere que existe una elevada inercia entre el número de pensiones en un período y su pasado inmediato, con independencia del tipo de pensión analizada. Además, los modelos estimados son fiables y, por tanto, pueden utilizarse para obtener cuál sería la predicción del número de pensiones a satisfacer en las próximas décadas, teniendo en cuenta que hay pensionistas que reciben más de una pensión (normalmente de viudedad), y que actualmente hay una ratio de 1,1 pensiones por pensionista.De acuerdo con estos resultados, en el período muestral analizado, se mantiene una importante y, por otro lado, lógica relación entre la pensión media recibida entre períodos de tiempo consecutivos, con independencia de la clase de pensión analizada. Por otra parte, en todos los tipos de pensiones contributivas se aprecia que la estacionalidad es significativa en el primer mes del año, que es el momento en el que se han actualizado las pensiones de acuerdo con el modelo implementado por el Gobierno. En las pensiones no contributivas, la estacionalidad significativa corresponde a los meses en que se incluye la paga extra, habida cuenta de que no existe diferencia estacional en el pago de pensiones contributivas y no contributivas: es decir, la prestación se realiza en ambos casos en catorce pagas. Además, los modelos estimados son fiables y, por tanto, pueden utilizarse para obtener cuál sería la predicción de la pensión media correspondiente a los diferentes tipos de pensiones a satisfacer en las próximas décadas, teniendo en cuenta una serie de hipótesis que posteriormente se comentarán.Estimados los modelos para las pensionistas de las diferentes categorías de pensión, así como a sus correspondientes pensiones medias, se ha procedido a realizar proyecciones respecto a su comportamiento futuro teniendo en cuenta las siguientes hipótesis:

    1. a) Respecto a los pensionistas: el crecimiento del número de personas que tienen una incapacidad permanente, pensión de orfandad o en favor de familiares no va a tener un comportamiento muy diferente del que ha mantenido hasta el momento, mientras que el número de personas que percibirán las pensiones de jubilación y de viudedad irá creciendo de acuerdo con la evolución de la pirámide poblacional.
    2. b) Respecto a la pensión media: las correspondientes a pensiones contributivas van a seguir el mismo comportamiento que en la actualidad, con un incremento anual del 1,0022% del IPC (teniendo en cuenta que las generaciones presentes y futuras están percibiendo y, previsiblemente, van a percibir un salario más bajo en términos reales que el de las generaciones pasadas, lo que comportará la percepción de una prestación menor en el futuro, lo cual a su vez permitirá que, a los efectos del coste global de las pensiones, el incremento de las personas jubiladas se vea en parte compensado con una menor prestación individual que percibirán en términos medios los futuros jubilados).
    3. c) Respecto al total de gasto correspondiente a las pensiones no contributivas, se ha establecido el supuesto de que éstas irán disminuyendo (el valor estimado de la tendencia es negativo) en los siguientes diez años, momento a partir del cual se estancarán.

    En función de los modelos estimados y de estas hipótesis, se han estimado los gastos de las Seguridad Social correspondientes al total de las pensiones (contributivas más no contributivas). La Tabla 1 muestra a continuación esos valores cada cinco años correspondientes al mes de diciembre y la Figura 4 su proyección hasta el año 2050.

    Tabla 1. Predicciones del gasto mensual total de la Seguridad Social en pensiones (en miles)

     

    Figura 4. Evolución del gasto total en pensiones de la Seguridad Social (2008-2052)

     

    Como puede apreciarse, existe una clara tendencia creciente del gasto total en pensiones. Para poder estimar si se produce un desequilibrio con los ingresos y, en el supuesto de que así ocurriera, en qué momento se produciría dicho desequilibrio, en el apartado siguiente se procederá a estimar cuál es la evolución de los afiliados y de los ingresos que obtendrá de estos la Seguridad Social.

    s: evolución de los afiliados y de los ingresos por cotizaciones

    El dinero necesario para pagar las pensiones contributivas se obtiene de lo que pagan los autónomos, los asalariados y las empresas en que trabajan estos últimos. España se ha visto afectada en los últimos años por la situación económica, lo cual ha supuesto un incremento del número de personas desempleadas, lo que a su vez implica que las aportaciones de cotizaciones sociales hayan disminuido y que hayan aumentado los cobros por subsidios. Ha habido, por tanto, menos personas contribuyendo al equilibrio del sistema, y más recibiendo prestaciones.Para determinar los ingresos de los cotizantes, es necesario saber cuál es el número de personas afiliadas, desglosándolas en dos categorías: afiliados ocupados y afiliados desempleados; así como determinar cuáles son los ingresos que de ellas se obtienen. Para analizar la evolución de los ingresos de los afiliados se han utilizado datos mensuales5 desde el año 2005. Esta información ha sido obtenida de los resúmenes mensuales de la ejecución del presupuesto de ingresos correspondientes al Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Los resultados estimados corregidos de autocorrelación y de heterocedasticidad recogen los ingresos totales de los afiliados y los correspondientes a los afiliados totales y a los afiliados en desempleo6.Los resultados obtenidos por los modelos estimados para la recaudación que procede del total de los afiliados, así como la parte correspondiente a la aportación del Estado, muestran que existe una importante relación entre los ingresos recibidos en un período y los recibidos en el período anterior. Por otro lado, la estacionalidad significativa muestra la caída que se produce en la recaudación. Además, se han incluido dos valores atípicos significativos en los años 2006 y 2007. Estos modelos obtenidos pueden considerarse fiables y adecuados para obtener cuál sería la predicción de la recaudación en las próximas décadas.En función de estos modelos se han estimado los ingresos de la Seguridad Social correspondientes al total de las cotizaciones. La Tabla 2 muestra a continuación esos valores cada cinco años correspondientes al mes de diciembre (no el acumulado del año).

    Tabla 2. Predicciones del Ingreso total mensual de la Seguridad Social por cotiza ciones (en millones)

    Como era de esperar, la recaudación de los afiliados no va a aumentar, ya que, al ir envejeciendo la población, el número de cotizantes será menor. Esta recaudación tiende a descender ligeramente, estabilizándose alrededor de los ocho mil millones mensuales de recaudación. Para comprobar si esta previsión de ingresos es suficiente para hacer frente a los gastos de cotizaciones de la Seguridad Social, se procederá a su análisis en el siguiente punto.

    ¿Existe equilibrio entre gastos de pensiones e ingresos de cotizaciones?

    Teniendo en cuenta los cambios poblacionales, que indican que cada vez va a ser mayor el número de pensionistas (no cotizantes) y menor el número de cotizantes, así como los resultados estimados anteriores, que reflejaban una clara tendencia creciente de los gastos totales en pensiones que no va a ir acompañada del mismo crecimiento en los ingresos, la quiebra en el sistema de pensiones de la Seguridad Social podría no estar lejana. Para determinar en qué momento va a producirse esta insostenibilidad, en la Figura 5 se representa la diferencia entre los ingresos y los gastos. La línea continua indica que los ingresos obtenidos de los cotizantes no son suficientes para pagar las pensiones. Si va utilizándose el fondo de reserva, pueden ir cubriéndose estos desajustes hasta que se agote en 2019 (línea discontinua).

    Figura 5: Diferencia entre ingresos de cotizantes y gastos de pensionistas en la Seguridad Social (en millones)

    La Figura 5 muestra también que desde hace tres años (2012-2014), los gastos de pensiones de la Seguridad Social son mayores que los ingresos, y ha sido necesario recurrir al Fondo de Reserva7 para cuadrar el presupuesto, concretamente 15.300 millones solamente en 2014, tal y como puede observarse en la Tabla 3:

    Tabla 3. Fondo de reserva (en millones de euros)

     

    Lo anterior sup one que el sistema de pensiones de la Seguridad Social, si no tiene otras fuentes de financiación, entraría en quiebra cuando se acabara el dinero del Fondo de Reserva. Por tanto, a partir de ese momento, en caso de que el importe de las pensiones contributivas fuese superior a las cotizaciones realizadas (cuya diferencia es lo que se conoce como complemento a mínimo), el dinero necesario para pagarlas tendría que salir de los Presupuestos del Estado.Por consiguiente, podemos concluir que el déficit de la Seguridad Social podría solventarse durante los próximos años con el Fondo de Reserva. Sin embargo, este fondo sólo cubriría este déficit hasta el año 2019, momento a partir del cual se produciría la quiebra del sistema de pensiones, tal y como se conoce, y quedaría únicamente la apelación al déficit público, en un determinado porcentaje del PIB.Pero la apelación al déficit público también tiene sus limitaciones, ya que existen compromisos oficiales con la Unión Europea, y el déficit público no puede ser el que necesite nuestro sistema económico. En la Tabla 4 se indica el impacto que tendría el déficit de pensiones de nuestra Seguridad Social (de seguir así las cosas) en el déficit público de la economía española:

    Tabla 4. Impacto del déficit de las pensiones en el déficit público (en millones de euros)

    Como podemos ver, será creciente y supondrá ya el 1,4% del PIB el año siguiente a aquel en que se agote el Fondo de Reserva. Pero quince años después, en 2035, superará el 3% del PIB (al margen del déficit público que generará de forma natural con nuestra economía), y será claramente insostenible, produciéndose la quiebra del sistema.

    Discusión de medidas para corregir la situación

    La situación descrita en el punto anterior evidencia la falta de sostenibilidad del sistema actual de pensiones, teniendo en cuenta, además, que más del 12% de las aportaciones actuales ya las soportan los Presupuestos Generales del Estado (PGE) con las cotizaciones de los desempleados. Para el año 2050, la aportación tendrá que ser superior al 30% de las cotizaciones sociales, lo cual generará un déficit público estructural (3,74% del PIB y creciente). Si se tiene en cuenta la evolución previsible del PIB español, considerando un incremento medio anual del 1,5%, puede concluirse que el gasto en pensiones con cargo a los PGE será cercano al 5% del PIB del año 2050, y ello no será compatible con los acuerdos que tiene España con Europa, y que se plasmaron en la reforma constitucional del año 2011. Las medidas que se proponen en este trabajo se describen a continuación.El aumento de la edad de jubilación se presenta como casi inevitable. Cuando se puso en marcha el modelo de la Seguridad Social, se indicó sesenta y cinco años como límite para la jubilación, pero la edad de fallecimiento estaba entonces en torno a los setenta años, por lo que sólo era necesario cubrir cinco años de pensión. Sin embargo, en la actualidad está en ochenta y tres años, y aunque se va hacia los sesenta y siete como edad de jubilación, habría que financiar quince años de pensión, es decir, tres veces más. En paralelo, el aumento de salarios en la primera década del presente siglo influye en las pensiones medias de quienes se jubilarán en los próximos años, tal y como se ha visto en las series incorporadas en los modelos, y ello tirará del coste hacia arriba sin que pueda evitarse. Por consiguiente, será necesario incrementar como mínimo hasta los setenta años la edad base de jubilación (habrá colectivos específicos con una edad inferior, tal y como sucede ahora, con mineros, policías, militares, etc.). Ello supondría doce años de pensión, lo cual aliviaría bastante el problema, aunque no lo solucionaría del todo.La disminución de las prestaciones por jubilación es un anatema político y, además, es preciso tener en cuenta que los pensionistas han cotizado por ello a lo largo de toda su vida. La congelación (de facto, es lo que está produciéndose con el 0,25% de incremento) es una solución más razonable, aunque no por ello dejará de ser contestada por las organizaciones sociales.El incremento de cotizaciones a cargo de los trabajadores es una medida impopular, pero que probablemente sea inevitable para cuadrar las cuentas. Son las empresas las que sufren en mayor medida el coste de las cotizaciones (superior en muchos casos al 30% del salario del trabajador). Por un lado, habría que incrementar el porcentaje general de la cuota de los trabajadores y, por otro, subir el límite (unos 42.000 € brutos de salario) a partir del cual ya no se cotiza. Es evidente que subir el límite a 50.000 € o 60.000 € supondría un mayor coste para trabajadores y empresas, pero de nuevo se nos antoja inevitable que la relación entre las pensiones máximas y la escala de cotización sufra un reajuste a favor de las cuentas de la Seguridad Social.Como probablemente no se cubrirá el desajuste de la Seguridad Social, habrá que establecer un incremento específico en la tributación directa e indirecta de los ciudadanos, que vaya directamente a financiarlo. En particular, sería conveniente establecer una cuota específica para los rentistas que no contribuyen a la Seguridad Social por no estar trabajando, pero que tienen un nivel de ingresos muy elevado (674.949 € por persona en 2012 en cobro de cupones y dividendos para el tramo marginal de la tributación del ahorro en IRPF, de acuerdo con la Estadística de Declarantes que publica el Ministerio de Hacienda).Al margen de las cuatro medidas anteriores, que nos permitirían sostener el actual sistema de la Seguridad Social, podría plantearse en paralelo un cambio de modelo, basado en introducir un sistema mixto de pensiones por tramos para las nuevas generaciones, de manera que se cotice por una pensión mínima de subsistencia, y el complemento se materialice en planes de pensiones privados. Tendría que definirse cuál debería ser la renta de subsistencia básica que debería tener un trabajador cuando se jubilara a partir de los setenta años y que, por ejemplo, podríamos cifrar en mil euros mensuales, nivel medio aproximado actual de las pensiones de jubilación.El objetivo de la reforma tendente al sistema mixto consistiría en conseguir que en un futuro todas las personas que hayan cotizado a la Seguridad Social cobraran del Estado una renta de subsistencia que les permitiera vivir dignamente el resto de su vida, y que a lo largo de su vida laboral hubieran podido generar fondos de pensiones privados suficientes como para complementar esa renta en función de su esfuerzo y de su capacidad de ahorro. Obviamente, habría un período transitorio de cuarenta años, en los que habría que adecuar lo cotizado a lo que se espera recibir. No tiene sentido que la prestación de una persona de sesenta y cinco años que va a jubilarse dentro de cinco sea de mil euros, cuando a lo mejor ha cotizado durante toda su vida para obtener dos mil. Sería preciso estratificar en intervalos de cinco años la edad de los contribuyentes, de manera que, por ejemplo, quienes tengan menos de treinta años asuman ya que sólo van a recibir mil euros (su equivalente en capacidad adquisitiva de dentro de cuarenta años) cuando se jubilen y que, por tanto, tienen los próximos cuarenta años para planificar su jubilación con fondos de pensiones privados. Quienes tuvieran entre treinta y treinta y cinco tendrían, por ejemplo, derecho a un máximo de mil doscientos euros, y sus contribuciones ya se ajustarían a dicha cifra; el siguiente escalón, mil cuatrocientos euros, etc., hasta llegar al tramo de sesenta a sesenta y cinco, en el que debería mantenerse de momento el modelo actual, que llega a 2.560,90 €. Lógicamente, esta tabla habría que calcularla bien para que fuera justa, pero permitiría descargar paulatinamente las cotizaciones de la Seguridad Social, y sería más adecuada, ya que hay personas de alto nivel adquisitivo que perciben los 2.560,90 € como complemento a sus cuantiosas rentas, sin necesitarlo.

    Conclusiones

    La situación actual del sistema de la Seguridad Social, por más que se intente hacer referencia al denominado Pacto de Toledo, es de no sostenibilidad en el tiempo. En el año 2014, el Gobierno tuvo que retirar 15.300 millones de euros del Fondo de Reserva, y el saldo a diciembre de dicho año es de 41.634 millones, lo cual dará como mucho para cubrir el déficit de los tres próximos años. Después ya no habrá otro paraguas más que los PGE y el incremento del déficit público financiado con nueva deuda pública a emitir. Además, es preciso tener en cuenta que durante los últimos años han estado cotizando varios millones de afiliados extranjeros, una parte significativa de los cuales han regresado a sus países, pero tienen derecho a percibir una pensión del Estado español cuando les llegue la jubilación. Hasta donde se sabe, estas cantidades no están cuantificadas en la Contabilidad Nacional, pero supondrán un coste adicional futuro para el sistema de la Seguridad Social.El hecho es que, según el modelo predictivo propuesto, en el año 2019 el sistema actual colapsará y la Seguridad Social tendrá que pedir árnica al Gobierno y que, además, a partir de ese año y hasta 2050, se seguirá incrementando el desajuste y el efecto para el déficit público llegará a ser asfixiante para la economía española: a no ser que se tomen medidas, como las que se han propuesto en el punto anterior.La combinación del aumento de la edad de jubilación, la congelación de las pensiones, el incremento de la tributación y de las cotizaciones sociales de los trabajadores, aun siendo impopular, dotaría de la necesaria estabilidad al modelo; y ello sin dejar de lado ese posible modelo mixto público-privado al que se ha hecho referencia en el punto anterior y que, lógicamente, es una alternativa diferente que merecería ser objeto de un cuidadoso análisis por parte de expertos para valorar su viabilidad tanto económica como social”

    Angel de la Fuente: La salud financiera del sistema  público de pensiones español. Un análisis retrospectivo de las tres últimas décadas

     

    http://documentos.fedea.net/pubs/eee/eee2018-05.pdf

     

    Angel de la Fuente: La salud financiera del sistema público de pensiones español: proyecciones de largo plazo y factores de riesgo

    http://documentos.fedea.net/pubs/fpp/2018/03/FPP2018-03.pdf

    Miguel Sebastian : Se  ha abierto un debate sobre el sistema público de pensiones contributivas en el que se mezclan dos temas que, aunque relacionados, son muy diferentes.Uno de ellos es el de la revalorización anual de las pensiones, en función o no del IPC.-El otro, es el de la sostenibilidad a largo plazo del sistema contributivo de reparto ante el reto del envejecimiento demográfico

    https://www.lainformacion.com/opinion/miguel-sebastian/pensiones-reales-problemas-reales/6343687

    “Supongamos que la inflación promedio es un 2%, algo que, por una parte, es el objetivo de inflación del BCE y, por otra, es nuestra inflación promedio desde que estamos en el euro (2,1% anual). Supongamos que la pensión inicial de una persona que se jubila a los 66 años es de 1.400 euros mensuales. Con el ‘Plan Báñez’ esa pensión en términos reales será de 1.260 al cumplir los 72 años, de 1.100 euros al cumplir los 80 y de 990 euros a los 86. Es decir, al cabo de los 20 años habrá perdido un 32% de poder adquisitivo. Y ese es precisamente el problema, que cuando más se necesite, menos capacidad de compra tendrá su pensión. Personalmente creo que las pensiones deben revalorizarse con el IPC

    Raimundo Ortega: Las pensiones en España: solidaridad y demagogia

    https://www.revistadelibros.com/discusion/las-pensiones-en-espana-solidaridad-y-demagogia

    Antonio Maqueda: Las recetas del FMI para las pensiones: más inmigrantes y más ahorro privado. El Fondo ve necesario 5,5 millones de extranjeros hasta 2050, ahorrar un 5% del salario, subir las cotizaciones de los sueldos altos o aumentar la proporción de personas trabajando

    https://elpais.com/economia/2018/03/16/actualidad/1521232709_187761.html

    POLÍTICA SNATALISTA PARA SOSTENER EL SISTEMA DE PENSIONES

    Domingo Soriano : ¿Por qué no tenemos niños? (2ª parte): cuatro preguntas que no queremos hacernos

    https://tv.libertaddigital.com/videos/2019-02-23/la-pizarra-de-domingo-soriano-por-que-no-tenemos-ninos-2-parte-6068344.html

     

     

    Libertad Gonzalez: Políticas pronatalistas en España

    http://nadaesgratis.es/admin/politicas-pronatalistas-en-espana

    “En los últimos días hemos vivido una activa discusión en las redes sociales sobre la importancia de fomentar la natalidad, a raíz de unas declaraciones de Pablo Casado (de la natalidad en España ya les hemos hablado antes, por ejemplo aquí y aquí). En la entrada de hoy pretendo repasar algunas de las principales políticas públicas vigentes en España con el objetivo explícito de fomentar la natalidad, y lo que sabemos sobre su efectividad.

    La tasa de fecundidad en España (el número de niños nacidos al año por 1.000 mujeres) era de 37 en 2017 (figura 1). Después de una caída persistente durante los años 80 y 90, la fecundidad aumentó entre 1998 y 2008, para volver a caer desde entonces.

    Figura 1. Nacidos por 1.000 mujeres de 15 a 49 años (Fuente: INE)

    Es muy difícil atribuir esta evolución a factores concretos (y desconfíen de quien diga tenerlo claro). Según la Encuesta de Fecundidad de 2018, muchas de las mujeres que tienen menos hijos de los deseados alegan razones económicas, o laborales y de conciliación. Pero no está claro, por ejemplo, que la natalidad se mueva con el ciclo económico. La tasa de fecundidad cayó de manera continuada durante los años 80 y 90, a pesar de que hubo épocas de crisis y de recuperación. Es verdad que la subida en la natalidad entre 1998 y 2008 coincidió con un periodo de caída en la tasa de desempleo y crecimiento económico, y que el cambio de tendencia de 2008 coincidió con el comienzo de la crisis. Sin embargo, la tasa de paro se ha venido recuperando desde 2013, mientras que la fecundidad ha seguido cayendo.La gran mayoría de las 15.000 entrevistadas en la Encuesta de Fecundidad cree que el Estado debería incentivar la natalidad, y los incentivos más demandados son: la extensión de los permisos de maternidad y paternidad, mayor flexibilidad horaria, y una asignación por hijo menor a cargo.Desde luego, hay muchas políticas que pueden afectar a las decisiones de fecundidad de las familias, incluyendo las que regulan el funcionamiento del mercado de trabajo. Pero me centro hoy en tres grupos de medidas que se dirigen directamente a las familias con hijos, con el objetivo explícito de facilitar la maternidad y paternidad, y en consecuencia fomentar la natalidad. Me refiero a ayudas monetarias por hijo a cargo, las bajas y prestaciones por maternidad y paternidad, y los subsidios a la educación infantil.

    El primer grupo de políticas, las referidas a las ayudas por nacimiento o hijo a cargo, en primer lugar existen los mínimos exentos y las deducciones por descendencia en el IRPF, que aumentan la renta disponible de las familias con niños. La renta exenta de tributación aumenta con el número de hijos. Además, desde 2003 existe una deducción para mujeres trabajadoras con hijos menores de 3 años, de 1.200 euros al año. En este estudio encontrábamos que esta medida afectó directamente a la natalidad, aunque el efecto es difícil de detectar a simple vista porque los nacimientos ya venían aumentando en los años anteriores (figura 1).Entre 2007 y 2010 estuvo vigente la ayuda por nacimiento de hijo de 2.500 euros, suplementada por ayudas regionales que han ido variando en el tiempo. Su introducción en 2007 fue seguida de un aumento en los nacimientos el año siguiente (ver aquí), que se revirtió en seguida, mientras que es posible que la cancelación en 2010 acentuara aún más la caída en la natalidad que ya se observaba desde 2009. No parece sin embargo que estos cambios en políticas públicas puedan explicar la mayor parte de la evolución observada.

    Un segundo grupo de políticas son las que permiten a los trabajadores interrumpir o reducir su actividad laboral cuando tienen hijos, con garantía de reserva del puesto de trabajo. Las bajas y prestaciones de maternidad no han cambiado apenas en los últimos 20 años, consistiendo en 16 semanas de baja remuneradas al 100%. La baja remunerada de paternidad se introdujo en 2007, y se ha ido incrementando desde las 2 semanas iniciales hasta las 5 actuales. En un estudio reciente (aquí), no encontramos que la introducción de las 2 semanas en 2007 tuviera un efecto positivo sobre la natalidad.

    El tercer grupo de políticas políticas es la excedencia, que permite interrumpir la actividad laboral hasta 3 años por cuidado de hijos (sin remuneración), con garantía de retorno al puesto de trabajo. Y otra pieza importante es la posibilidad de reducción de jornada hasta los 12 años de edad del hijo (más joven). La edad límite para la reducción de jornada se ha ido incrementando sucesivamente.

    Por último, el Estado también subvenciona la educación infantil, lo que reduce el coste de los cuidados. La cobertura de las guarderías públicas, con precios subvencionados, ha ido aumentando durante las últimas décadas. Una reforma importante fue la universalización y gratuidad de la escolarización a los 3 años a raíz de la LOGSE de 1990. En 2018 se introduce el “cheque-guardería”, que cubre hasta 1.200 euros anuales del gasto en guardería para madres trabajadoras. No conozco estudios que estimen efectos causales de estas reformas sobre la natalidad, para el caso de España.

    No quiero terminar sin mencionar el tema del aborto. El número de nacimientos es igual al número total de embarazos, menos el número de abortos (voluntarios e involuntarios); y las interrupciones voluntarias del embarazo también pueden responder a factores económicos o políticas públicas. Es decir, la tasa de fecundidad puede bajar porque haya menos embarazos, o porque haya más abortos. La figura 2 muestra el número de interrupciones voluntarias por 1.000 mujeres. No se observa cambio de tendencia alguno a finales de los años 90, y no se observa un aumento significativo desde 2008, con lo que la caída reciente en la fecundidad no puede atribuirse al aborto. La evolución global de la natalidad, por tanto, no va explicada por la de los abortos.

    Figura 2. Abortos por 1.000 mujeres de 15 a 49 años (Fuente: INE)

    ¿Qué hubo detrás del cambio de tendencia en la fecundidad en 1996-98? ¿Y de la caída continuada desde 2008? ¿Cuáles son las perspectivas en el futuro próximo? Mi interpretación de la evidencia es que tanto los factores económicos como las políticas públicas pueden afectar a la evolución de la natalidad, aunque es difícil identificar un único factor que explique la evolución global.

    Teresa Martin& Teresa Castro & Julia Cordero& Marta Seiz: ¿Se puede revertir la muy baja fecundidad en España?

    http://agendapublica.elpais.com/se-puede-revertir-la-muy-baja-fecundidad-en-espana/

    España, con un nivel de fecundidad en torno a 1,3 hijos por mujer desde 2011, se sitúa entre los países con una fecundidad más baja, tanto en Europa como en el contexto mundial. Aunque la tasa de fecundidad experimentó un modesto ascenso a principios de este siglo, que se vio truncado con la llegada de la crisis económica, ya lleva tres décadas por debajo de 1,5 hijos por mujer. Si observamos la descendencia final de las mujeres que han completado su etapa reproductiva, constatamos que el descenso de la fecundidad ha sido también muy pronunciado desde una perspectiva generacional. Mientras que las mujeres que nacieron en 1935 tuvieron una media de 2,7 hijos a lo largo de su vida, las nacidas en 1970 han tenido 1,5 hijos. El 24% de estas mujeres ha tenido un solo hijo y casi una de cada cuatro no ha tenido hijos.Si bien el envejecimiento de la población es inevitable e irreversible en las sociedades avanzadas, la persistencia de una muy baja fecundidad acelera este proceso en la población española –cada vez más longeva–, y supone un reto importante para nuestro Estado de bienestar, estructurado sobre la base de la solidaridad intergeneracional. Asimismo, nos revela un déficit de bienestar individual y colectivo. España se encuentra entre los países que registran una mayor distancia entre el promedio de hijos que se tienen (1,3) y el promedio de hijos que se desean (2,1). Esta brecha apunta a la existencia de una serie de barreras en la sociedad que frustran las aspiraciones reproductivas de muchas personas. Los datos de encuesta revelan que el 93% de los individuos entre 25-34 años considera que la principal razón por la que se tienen pocos hijos en España es la falta de medios económicos.El descenso de la fecundidad guarda una estrecha relación con el retraso progresivo del nacimiento del primer hijo. En el periodo 1980-2017, la edad media a la hora de tener el primer hijo ha aumentado de 25 a 30,9 años entre las mujeres y de 30,1 a 34,2 años entre los hombres. La edad en la que se concentran más nacimientos se sitúa entre los 32-34 años y los nacimientos entre las mujeres de 35 o más años representan el 30% del total (47% en el caso de los hombres). La proporción de primeros nacimientos de las madres “tardías” (40+) ha pasado de 0,9% en 1996 a 6,6% en 2016 (17% en el caso de los hombres). Un rasgo distintivo de la tardía maternidad en España es que se ha generalizado a todos los estratos sociales, no sólo a las mujeres con un mayor nivel educativo y un mayor potencial de ingresos.

    El retraso reproductivo tiene importantes consecuencias. En primer lugar, la postergación de las decisiones reproductivas por encima de ciertas edades conlleva un riesgo de infecundidad biológica. El 8,6% de los niños nacidos en España lo hacen ya con ayuda de técnicas de reproducción asistida. No obstante, estas técnicas tienen sus limitaciones y sus probabilidades de éxito también disminuyen con la edad.

    En segundo lugar, el aplazamiento de las decisiones reproductivas puede desembocar en la decisión consciente y voluntaria de seguir llevando a cabo un proyecto vital sin hijos. Con todo, se estima que las mujeres españolas que deciden de forma consciente, meditada y definitiva no tener ningún hijo no supera el 5%.

    En tercer lugar, disminuye el número total de hijos de los individuos que sí los tienen, ya que se reduce el tiempo disponible para tener segundos o terceros hijos. De hecho, la baja fecundidad española está muy asociada a la difícil transición al segundo hijo. Esto contrasta con lo que sucede en países como Francia, Holanda o Suecia, que presentan edades similares de entrada a la maternidad –en torno a los 30 años– y, sin embargo, compensan este retraso con una progresión más rápida a nacimientos de orden superior.

    ¿Qué factores socioeconómicos, institucionales y culturales subyacen a este escenario  de muy baja fecundidad? Empezamos destacando la expansión educativa y el “sorpasso” educativo femenino. Menos del 5% de las mujeres nacidas a finales de los años treinta tuvieron acceso a la educación universitaria. Hoy en día, el porcentaje de mujeres de 30-34 años con estudios superiores es de 46,6%, superando a los hombres en más de 13 puntos porcentuales. Por un lado, la rápida expansión de la educación universitaria entre las mujeres ha elevado el coste de oportunidad de las interrupciones en la carrera profesional derivadas de la maternidad. Por otro, ha dificultado la formación de pareja, modificando las pautas tradicionales de homogamia educativa.El progreso en la educación de las mujeres ha ido acompañado de su incorporación al mercado laboral. En la actualidad, la participación laboral de las mujeres adultas jóvenes es similar a la de sus coetáneas en el centro y norte de Europa. El modelo familiar del “varón sustentador” ha dejado de ser el patrón mayoritario y está siendo sustituido a un ritmo rápido por el modelo de “doble sueldo”. Ahora bien, la investigación empírica demuestra que la creciente participación laboral de la mujer no tiene por qué conducir necesariamente a una fecundidad muy baja. En contextos institucionales y sociales que facilitan la conciliación de la vida laboral y familiar, tanto el nivel de estudios como la participación laboral de la mujer se asocian incluso con una mayor fecundidad.Sin embargo, la inestabilidad laboral y las dificultades de conciliación en España sitúan muchas veces a los adultos jóvenes, y sobre todo a las mujeres, ante el dilema de apostar por una carrera profesional de calidad o formar y disfrutar de una familia. Destacan los altos niveles de desempleo y temporalidad de los contratos. Por ejemplo, el porcentaje de empleados con un contrato temporal asciende al 39% de los hombres y al 40% de las mujeres de 25-34 años, precisamente el tramo de edad donde se suelen tomar las decisiones reproductivas. Otros obstáculos son las largas jornadas laborales y el desajuste entre los horarios laborales y los escolares. Casi la mitad de los progenitores empleados tienen turnos partidos con largas pausas para comer, y sólo una minoría declara tener control sobre sus horarios de trabajo.Las mujeres trabajadoras se enfrentan, además, a otro obstáculo que inhibe la procreación en nuestro país: la desigualdad de género en el ámbito familiar. Las mujeres ocupadas con hijos dedican 37,5 horas semanalmente –16,7 horas más que ellos– al trabajo no remunerado, una cifra incluso superior a la del número de horas dedicadas al trabajo remunerado. Una abundante literatura científica muestra que la (des)igualdad de género en el reparto del trabajo doméstico y de cuidado de hijos tiene una influencia importante en las decisiones reproductivas.Volvamos ahora a la pregunta que nos planteábamos al inicio: ¿se puede revertir la muy baja fecundidad en España? Siendo realistas, no es previsible que nuestro país remonte el umbral del reemplazo generacional a medio o largo plazo. Ahora bien, con una mejora del nivel de empleo y de la estabilidad laboral, con los apoyos institucionales necesarios para conciliar trabajo-familia y una mayor “desfamilización” del cuidado, sí debería ser posible pasar de un nivel de fecundidad muy bajo a otro moderadamente bajo, y reducir así la brecha entre la fecundidad deseada y la alcanzada. Mientras que las preferencias reproductivas se mantengan en torno a los dos hijos, sigue habiendo margen para aumentar la fecundidad en nuestro país. Pero esta ventana de oportunidad no tiene por qué durar indefinidamente.Aunque no hay “recetas mágicas” para incentivar la fecundidad, sí podemos aprender de la experiencia de otros países de nuestro entorno. Encontramos una fecundidad más alta en aquellos países que han desarrollado políticas sociales enfocadas a facilitar la emancipación de los jóvenes, así como a redistribuir la responsabilidad de la crianza entre las familias y el Estado, y equitativamente entre ambos progenitores, a través de permisos de paternidad, un sistema de educación infantil universal y medidas eficaces de conciliación y de corresponsabilidad en los cuidados.En este sentido, abogamos por una reorientación de las políticas públicas en nuestro país para redistribuir de forma más equitativa la responsabilidad pública y privada de la crianza de los hijos. Es necesario avanzar en las políticas de conciliación de la vida laboral, familiar y personal, evitando dirigirlas sólo a las mujeres e incorporando plenamente a los hombres. El reto es aunar la conciliación a la corresponsabilidad, y para ello es necesaria una organización más flexible del tiempo de trabajo. Hay que incidir en la importancia de que el permiso de paternidad sea de igual duración que el de la madre, intransferible y remunerado plenamente para establecer patrones de parentalidad compartida desde el inicio y promover la corresponsabilidad. Una vez finalizados los permisos de maternidad y paternidad, las familias deberían tener garantizado el acceso a una escuela de educación infantil de calidad, asequible económicamente y que garantice la igualdad de oportunidades a todos los niños y niñas. Mientras que a partir de los 3 años la escolarización es prácticamente universal, sólo el 34,8% de los niños y niñas de 0-3 años asiste a un centro de educación infantil.No existe ningún indicio de que la muy baja fecundidad española deba interpretarse como un rechazo a la maternidad y la paternidad o una menor valoración de la infancia. De hecho, la crianza de los hijos nunca ha implicado tanta inversión en tiempo, dinero y afecto. Para aumentar la fecundidad, es esencial reconocer que los niños no sólo son un bien para los padres sino también para la sociedad, y por tanto hay que abordar su cuidado y bienestar como una responsabilidad colectiva. Aunque la decisión de tener hijos se toma a nivel individual o de pareja, las políticas sociales pueden y deben facilitar que las personas puedan hacer realidad sus preferencias reproductivas, redistribuir los costes de tener y criar hijos, y minimizar la inseguridad económica de las familias con hijos. Una sociedad avanzada que piense en su futuro y sostenibilidad debería considerar los recursos movilizados para este fin no como un gasto, sino como una inversión de futuro, el nuestro y el de nuestros hijos”

    POLÍTICA MIGRATORIA PARA SOSTENER EL SISTEMA DE PENSIONES

    Francisco Cabrillo : La inmigración y la economía española

     

    https://www.civismo.org/files/2018.06.21.%20Expansion.%20Inmigracio%CC%81n%20y%20economi%CC%81a%20espan%CC%83ola.pdf

     

    Miguel Sebastian: ¿Puede la inmigración resolver el problema de las pensiones?

    https://www.lainformacion.com/opinion/miguel-sebastian/opinion-miguel-sebastian-puede-la-inmigracion-resolver-el-problema-de-las-pensiones/6346686

    “Hace algunas semanas la prensa española se hizo eco de un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el que se sugería que la inmigración podría ser una opción para solucionar el problema de sostenibilidad del sistema de pensiones español. Aunque se trata de un documento de hace 6 meses (véase Country Report No.17/320), ha tenido un fuerte impacto mediático, al coincidir con las movilizaciones de pensionistas por toda la geografía nacional. Comparto con el informe la idea de que el problema de las pensiones no tiene “una solución”, sino que deber ser múltiple. No existe la varita mágica de las que algunos hablan. Tampoco tiene mucho sentido ni “asustar” a la población. Pero es un error minimizar el problema diciendo que no existe ningún problema de sostenibilidad “porque si es difícil vaticinar lo que puede ocurrir el año que viene, no digamos lo que pueda ocurrir a 30 ó 40 años vista”, como ha afirmado recientemente la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF).Desgraciadamente, hay muchas cosas que se pueden vaticinar con la demografía. Una de ellas es la “mala pinta” que tendrá nuestra pirámide de población en 2050, tal y como se deduce de las proyecciones publicadas por los demógrafos del INE y que no son muy distintas a las realizadas por la ONU (2015) o por la Comisión Europea (2016). En el Gráfico 1 presento esa pirámide de población, elaborada a partir de los datos del INE.Es evidente que la proyección está condicionada a los valores esperados hoy, en lo que se refiere a esperanza de vida, a fertilidad o a movimientos migratorios. Y que esos supuestos pueden ir a mejor, pero también puede ir a peor, demográficamente hablando. Cuando hablo de “mala pinta” me refiero a la llamada “tasa de dependencia”, es decir, al ratio entre la población en edad de retiro (más de 67 años) y la población en edad de trabajar (16-67 años). Ese ratio es de un 31% en la actualidad y, según las mencionadas previsiones, alcanzará un máximo del 56% en 2050 (un 51% para los hombres y un 62% para las mujeres).

        

    Aunque el FMI habla de que serían necesarios 5,5 millones de inmigrantes para “reequilibrar el sistema”, en ningún momento detalla cómo ha llegado a ese cálculo, ni si valdría cualquier tipo de inmigración, de cualquier edad, y en cualquier momento. En este artículo voy a hacer un ejercicio un poco más detallado de cuál podría ser ese flujo de inmigración requerido, distinguiendo tanto por edades como por género. Se trataría de “rellenar” la anterior pirámide de población en los tramos de edad en lo que presenta huecos. Es decir, como una liposucción pero al revés, de forma que la pirámide de 2050 tuviera una forma más cilíndrica, corrigiendo sustancialmente el problema de la tasa de dependencia.Cómo la pirámide prevista para 2050 no es homogénea, y presenta diversas ondulaciones, probablemente debidas a los movimientos migratorios de la primera parte del siglo en la que entraron más de 4 millones de personas, el flujo de inmigrantes tampoco puede ser homogéneo, y se necesitaría población de muy diferentes edades en diferentes momentos del tiempo. El análisis está hecho desde el punto de vista de la “foto final” de 2050. Se ignora a la población de menos de 16 años en esa fecha, aunque es evidente que dicha población se vería alterada por el flujo de inmigración de la gente con más edad y que tendría hijos a lo largo de esos años. Pero sólo nos fijaremos en la población en edad de trabajar en 2050, en la medida en que es la variable clave para reducir esa esperada tasa de dependencia.

        

    Al hacer el análisis sobre la foto estática de 2050, tampoco puedo resolver los múltiples flujos que consiguen que se llegue a esa foto final. Por ejemplo, desde este punto de vista, son equivalentes un inmigrante de 20 años que llegue a España en 2020 y un inmigrante de 30 años que se incorpore a nuestra población en 2030. Ambos cumplirán los 50 años en 2050 y ocuparán el mismo lugar en esa pirámide. Pero lo que no es irrelevante es que el inmigrante de 20 años llegue en 2020, en 2030, en 2040 o en 2050, desde un punto de vista demográfico.Por eso, aunque este análisis resulte “simple” en su planteamiento, arroja bastante luz sobre la complejidad de una política óptima de inmigración a largo plazo y de lo poco que se habla de ella. Porque la idea que prevalece desde 1998 es que aquí llegaran inmigrantes “cuando se necesiten, cuando el mercado de trabajo lo demande”. Pero la realidad es que la política de inmigración debería basarse también en otros criterios menos cortoplacistas, como es este de la demografía a largo plazo y la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones de reparto.El resultado de este “relleno” de la pirámide es que en 2050 se necesitarán 6,17 millones de inmigrantes: 3,10 millones de hombres y 3,07 millones de mujeres. Con ese nuevo panorama demográfico la tasa de dependencia se reducirá hasta el 44%: 40% para los hombres y 48% para las mujeres. Se trata de una tasa mayor que la actualidad, pero manejable desde el punto de vista de la sostenibilidad financiera. Pero lo más relevante es que no podrán de ser cualquier edad. En la Tabla presento el número de inmigrantes nuevos, por edad y sexo, que deberíamos tener en 2050.

        

    En esa fecha se necesitarán 650.000 personas en la franja de edad de 60-67 años. Es decir, personas que hayan nacido a finales de los 80 y que, por tanto, hoy tendrán en torno a los 30-35 años. De ese grupo, casi un 60% deberían ser hombres y el resto mujeres. En la franja de edad de 50 a 59 se necesitarán más, en torno a 1,2 millones de personas, también mayoritariamente de sexo masculino. Esa población habría nacido a finales de siglo pasado, y hoy tendrá en torno a 20-30 años. Ahí es donde tendremos, demográficamente hablando, una mayor necesidad de población.En el grupo de edad de 30 a 39, sin embargo, no se necesitará a tanta gente: unos 750.000. Esos son los nacidos en 2010-2020, es decir una cohorte que en la actualidad son niños. En el grupo de los que cumplan 20-29 años en 2050 es donde habrá las más fuertes necesidades demográficas: más de 2 millones de personas, la mayoría mujeres. Ese grupo de edad aún no ha nacido, pero los necesitaremos. O bien atraemos ya a sus padres, o esperamos a que cumplan esa edad en los albores del pico demográfico. Y lo mismo pasa con el tramo incluso más joven, el de cerca de un millón de personas de 16-19 años que necesitaremos en 2050, también mayoritariamente mujeres. La tasa de fertilidad de las inmigrantes, generalmente mayor que la media española, podrá reducir parte de estas necesidades de inmigración, si los hijos nacen en España.Pero para ello, tendrán que venir antes y poder formar una familia en nuestro país. Más allá de lo acertado de estas previsiones numéricas, que lógicamente son discutibles y deberían ser afinadas por los demógrafos, la conclusión que puede extraerse de este análisis es que, si en España queremos que la inmigración resuelva el problema demográfico, debe hacerse de una forma ordenada y planificada.Es decir, que hace falta una política de inmigración que no hemos tenido hasta la fecha. La inmigración desordenada de principios de siglo, al calor de las burbujas inmobiliaria y de crédito, contribuyó a mejorar las cuentas de la Seguridad Social, porque los inmigrantes aportaron al sistema más de lo que recibieron. Pero se trató de una mejoría financiera transitoria. El problema demográfico no se resolvió. De hecho, empeoró, porque los inmigrantes llegaron a la parte ancha de la pirámide de población. La inmigración puede y debe ayudar a resolver nuestros restos demográficos. Pero no vale cualquier flujo, de cualquier edad y en cualquier momento del tiempo. Y esa política ordenada hay que planificarla desde ya, y con un horizonte de largo plazo”

    Javier Gilsanz: Rajoy y las pensiones: el que venga detrás…

    http://economiaaloclaro.blogspot.com.es/2018/05/pensiones-acuerdo-Gobierno-PNV-subida-IPC-pensionistas-ingresos-cotizaciones-impuestos.html

    Mil gracias por la lectura y difusión de esta Agenda  de Prensa y no sean cándidos. No crean en las palabras y solo se fíen de los hechos 

     

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