• #CallesOkupadas: ¿de verdad el top manta es un problema?

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    Una lista de los temas en los que la Economía ha podido influir en la Filosofía

    http://nadaesgratis.es/jose-luis-ferreira/economia-y-filosofia

    “Presento en esta entrada un resumen, pero antes convienen unos avisos para evitar malentendidos. La lista no es exhaustiva, solo contiene los temas que me resultan más familiares. No sostengo que esas influencias vengan exclusivamente de la Economía, aunque yo sí las haya filtrado desde ella. Tampoco digo que la Economía haya solucionado esos temas (aunque creo que alguno, sí), solo que ayuda a plantear mejor las preguntas y a orientar la discusión.

    Altruismo vs egoísmo

     

    ¿Cómo distinguir el altruismo del egoísmo? Si yo ayudo a una persona, lo hago porque quiero. Pero entonces, ¿no estoy actuando según mis propias preferencias y, por tanto, siendo egoísta? En Filosofía, estas cuestiones son conocidas como Egoísmo Psicológico. Uno de los primeros economistas que más ha influido sobre el uso de preferencias sociales, Gary Becker, usa modelos en los que la utilidad de un individuo (p.e., un padre) depende de la utilidad de otro (p.e., una hija). En el rigor de la Teoría Económica, las preferencias pueden escribirse como Upadre=Upadre(Xpadre,Uhija(Xhija)), es decir, como una función que depende de una serie de variables recogidas en Xpadre y que afectan directamente la utilidad del padre y de otras recogidas en Xhija que afectan indirectamente a través de Uhija(Xhija), la utilidad que reportan a la hija. De esta manera el padre tiene incentivos a dedicar recursos a la hija. Podemos discutir o no si eso es altruismo, pero lo que más importa es que es posible hacer esa distinción de manera operativa definiendo como egoístas las acciones para aumentar los valores de Xpadre y como altruistas las que aumentan Xhija.

    Argumentos circulares

     

    Podemos ir más lejos y decir que la utilidad de la hija depende también de la utilidad del padre: Uhija=Uhija(Xhija, Upadre), con lo que hay una circularidad en las definiciones. La utilidad del padre depende de la de la hija, que depende de la del padre,… ¿Es posible definir utilidades de esta manera? La respuesta es afirmativa en muchos casos. El modelo permite que la circularidad sea solo aparente, y que muy a menudo no sea distinta de la de un sistema de n ecuaciones con n incógnitas o de encontrar un punto fijo en una correspondencia. Esta idea cobra nuevas dimensiones en la Teoría de los Juegos para encontrar puntos de equilibrio en las decisiones estratégicas, tal como propuso John Nash. Las especulaciones filosóficas sin el rigor de un modelo formal puede llevar a pensar que hay efectivamente una circularidad en la definición de un problema cuando esta es solo aparente.

    Superracionalidad

     

    La primera reacción ante el juego del dilema del prisionero suele ser de incredulidad. No puede ser que ambos presos confiesen sabiendo que eso los lleva a varios años de cárcel, cuando no confesar los deja libres tras solo unos meses. Es cierto que si uno confiesa y el otro no, el que confiesa sale libre por ayuda a la justicia y el que no confiesa se queda todavía más tiempo en la cárcel, pero si ambos razonan igual parece que deberían concluir que, estando en la misma situación, lo que es mejor para uno también es lo que es mejor para el otro (esto sería la superracionalidad que proponía Douglas Hofstadter). La Teoría de Juegos, sin embargo, deja claro que en ese razonamiento hay un error lógico equivalente al igualar dos variables antes de realizar los cálculos en un problema de optimización en lugar de observar que las dos variables simplemente se igualan después de realizarlos en dos problemas de optimización independientes, y que el resultado de estos segundos problemas no tiene por qué ser igual que el del primero. Es decir, que el equilibrio de Nash muestra que el argumento “si todos pensaran como tú” no es tal.

    El imperativo categórico

    “Obra solo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal” es el imperativo categórico que Kant cree poder deducir de la razón. Presenta cuatro problemas: (i) es demasiado impreciso como para ser operativo, (ii) no está deducido de la razón, (iii) distintas personas pueden tener distintas preferencias sobre cómo deben ser las leyes universales y (iv) seguir el principio puede no constituir un equilibrio (véanse aquí varias referencias sobre el dilema del prisionero y la moral). A pesar de que, con su idealismo, Kant concluía una moral contraria a los derechos de las mujeres, homosexuales, bastardos y sirvientes, y en contra de ciertas prácticas sexuales, se tiene en gran estima su intento de buscar una moral universal basada en máximas categóricas. Véase el contraste con la poca simpatía que suelen generar los utilitaristas. Estos deducían posiciones contrarias a la esclavitud y a favor de los derechos de las mujeres y los homosexuales; pero como la deducción podía no ser tal si nuestras preferencias fueran las de las hormigas o los psicópatas, su método parece inferior por no ser absoluto. En otras palabras, su método no gusta por ser falsable, como debe ser todo en ciencia, es decir, en pensamiento ordenado.

    ¿Homo homini lupus o buen salvaje?

    Serán los estudios sobre cómo nos condicionan los factores sociales, genéticos o ambientales los que nos darán pistas acerca de por qué somos como somos y cómo de maleable es esta manera de ser. La Economía muestra, además, cómo un mismo tipo de comportamiento puede dar lugar a resultados muy distintos según el contexto. Así, el egoísmo puede ser domado y dar buenos resultados en mercados competitivos y llegar a resultados nefastos en el dilema del prisionero. Una aproximación descuidada a estos y otros casos puede dar lugar a conclusiones equívocas sobre la naturaleza y la conducta humanas.

    La lista sigue, pero el espacio para esta entrada, no. Quedan temas como el velo de la ignorancia (del que hablé aquí), los teoremas de caracterización y de imposibilidad (aquí), la libertad y el libre albedrío, las ideologías y el papel de las preferencias y las restricciones, la distinción entre fines y medios o entre consecuencias y principios, el debate entre naturaleza vs crianza (aquí), el problema de la causalidad, la utopía frente al second best, los errores tipo I y tipo II en las políticas sociales y las paradojas lógicas que se resuelven bien con un poco de Teoría de Juegos o de probabilidad bayesiana. Quedan para otro momento”

     

     

    LOS LIBROS DEL VERANO 2018

    http://www.expansion.com/fueradeserie/cultura/album/2018/06/28/5b2768ef22601db5078b4587.html

    Elpais.com : 13 libreros recomiendan lecturas para el verano

    https://librotea.elpais.com/usuarios/librotea/estanteria/13-libreros-recomiendan-lecturas-para-el-verano

    Lavanguardia.com : Cinco libros recomendados para este verano

    https://www.lavanguardia.com/ocio/20180623/45387696977/recomendaciones-libros-verano-vacaciones-codigo-descuento-casa-del-libro.html

    Elmundo.es: Qué leer este verano: 12 libros para 12 personalidades defectuosas

    http://www.elmundo.es/cultura/literatura/2018/07/20/5b51be9b468aeb0c138b45b8.html

    Hundredrooms.com : 16 libros para leer en verano 2018 inolvidables

    https://www.hundredrooms.com/inspiracion/consejos-para-viajar/16-libros-para-leer-en-verano-inolvidables/

    Nuria Azancot:Un mar de libros para el mejor verano

    https://www.elcultural.com/revista/letras/Un-mar-de-libros-para-el-mejor-verano/41273

    Monica de Zas: 21 libros que llevar en la maleta sea cual sea tu plan de verano

    https://www.eldiario.es/cultura/libros/libros-llevar-maleta-plan-verano_0_786722506.html

    Eva Rodriguez de Luis: 30 libros que el equipo de Xataka recomienda para este verano

    https://www.xataka.com/literatura-comics-y-juegos/libros-recomendados-verano-2018-30-obras-elegidas-editores-xataka

    David Yague: 11 libros de historia recomendados para estas vacaciones

    https://blogs.20minutos.es/xx-siglos/2018/07/04/ensayos-para-pasar-unas-vacaciones-de-verano-en-la-historia/

    Isidroteloponeenbandeja.com : Lecturas recomendadas para el verano

    http://isidro1952.com/isidroteloponeenbandeja/lecturas-recomendadas-para-el-verano/

    Elena  Hevia: 40 libros recomendados para el verano 2018

    https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20180626/libros-recomendados-verano-2018-6908527

    Sara Andrade: Un verano de novela negra. Y localizaciones para viajar con ellas

    https://www.traveler.es/viajeros/articulos/novelas-negras-que-llevar-de-viaje-verano-2018/13031

    Estandarte.com : Los mejores libros para el verano de 2018

    http://www.estandarte.com/noticias/libros/los-mejores-libros-para-el-verano-_3651.html

    Javier Gilsanz: Seis libros para leer este verano

    http://economiaaloclaro.blogspot.com/2018/08/Seis-libros-leer-verano.html

    Otro verano más, traigo aquí varios libros recientes de interés para aprovechar el verano y poder leer algunos. Son temas variados, ligados a problemas actuales, para estar mejor informados. Uno explica la crisis del Banco Popular: entre todos lo mataron y él solo se murió. Otros dos giran en torno a uno de los grandes problemas del capitalismo: el crecimiento descontrolado, que pone en peligro los recursos y el medio ambiente, por lo que muchas empiezan a hablar de “decrecimiento”, de crecimiento sostenible. El cuarto gira en torno a la creciente desigualdad, otro gran problema del mundo, haciendo un repaso histórico desde la Edad de Piedra hasta hoy. Un quinto libro profundiza en la alimentación y el hambre, explicando quien alimenta al mundo y el choque entre la agricultura industrial y la tradicional. Y el sexto nos advierte sobre un futuro controlado por los algoritmos, por los ordenadores, con anticipos ya hoy que ponen los pelos de punta. Que los disfruten. ¡Felices vacaciones¡

    En los años 80 y primeros 90, el Banco Popular presumía de ser “el banco más rentable del mundo”, un título que le otorgó año tras año
    la agencia británica IBCA. Y el 7 de junio de 2017, el Popular, a punto de quebrar, se vendía al Santander por un euro. ¿Qué había pasado en estos 25 años? El libro “Cómo se hundió el Banco Popular”, del periodista económico José García Abad, lo explica bastante bien, con multitud de información, detalles inéditos y un sentido crítico, además del rigor de un gran periodista con solera, mi primer subdirector en 1976 en la revista “Doblón”, pionera de la información económica en el último franquismo.

     

    García Abad explica los orígenes del Popular, ligado al Opus Dei, y su crecimiento, así como el inicio de su declive, con el Parkinson de presidente Valls Taberner (de 1972 a 2004), un intelectual de la banca  apasionado por todo, capaz de coger un avión para irse a Los Ángeles a conocer a Spielberg, como me contó en una comida en la sede del banco cuando yo era un joven periodista. Con su declive personal se inició el del banco, como detalla el libro, y su sucesor, Ángel Ron, se lanzó a crecer dando créditos al ladrillo y comprando el Banco Pastor, que se le indigestó. Y lo peor fue que dio entrada al Consejo a unos millonarios mejicanos, que después se quisieron hacer con el poder, a costa de hundir el banco en Bolsa. Y finalmente, el Consejo y el Banco de España acudieron a un banquero de inversión, Emilio Saracho, que no encontró una salida y acabó de hundirlo. “Entre todos lo mataron y él solo se murió”, para mayor beneficio del Santander, que lo compró por un euro. Da un poco miedo leer con detalle esta historia, donde se mezclan ambiciones de poder, personalismos, política a corto y poca profesionalidad, que han pagado accionistas y empleados.

     

    Crecer es el gran objetivo de todos los países, que aumente el PIB cada año a cualquier precio. Pero hay una corriente de pensamiento económico que pone en duda esta estrategia. En España, el catedrático gallego Albino Prada publicó en octubre su libro “El despilfarro de las naciones”, donde analiza las pautas del crecimiento mundial, que arrasa con las materias primas y destroza el medio ambiente, además de promover el consumismo y la cultura del derroche. Para este economista, el problema del mundo hoy es “la trampa del derroche”, cómo gestionar un mundo donde la población se ha multiplicado por 4 y la producción por 20 pero donde el agua, los recursos naturales, las materias primas y el medio ambiente son limitados. Como demuestra con datos, esta economía del derroche es insostenible a medio plazo y nos arriesgamos a dejar a nuestros nietos una economía que colapse.

    El profesor Prada analiza la evolución del mundo y la economía internacional en el último siglo, aportando datos sobre natalidad, consumo, materias primas y deterioro ambiental, planteando la necesidad de avanzar contra la economía del despilfarro por varias vías: reajustar el consumo, decreciendo en algunos gastos superfluos, racionalizar la explotación de recursos y materias primas, frenar el deterioro medio ambiental y sentar las bases de un crecimiento más razonable, reduciendo las desigualdades norte-sur y dentro de los países. Al final, el profesor Albino Prada, como economista, quiere lanzarnos una advertencia: este despilfarro y este crecimiento disparatado del mundo “es la mayor amenaza para nuestra especie”.

     

    Como complemento a este libro, otro profesor universitario, Carlos Taibo, escribió el libro “En defensa del decrecimiento. Sobre capitalismo, crisis y barbarie (6ª edición en 2017). La tesis es la misma que la del profesor Prada, pero el libro es más político que económico: analiza la evolución reciente del capitalismo y la globalización, para señalar los graves problemas que nos ha dejado el crecimiento por el crecimiento, en especial el agotamiento de los recursos naturales, daños medioambientales graves y una enorme desigualdad.  Taibo analiza los mecanismos que alimentan el consumismo y el despilfarro y plantea la urgencia de un cambio de mentalidad “si no decrecemos voluntariamente, lo haremos obligados por la falta de materias primas y el cambio climático”. Y propone 6 pilares del decrecimiento que pueden “salvarnos”: prescindir de lo no necesario, defensa del ocio frente al trabajo obsesivo (reparto del trabajo), relacionarse más, ir a lo pequeño más que al gigantismo, dar primacía a lo local sobre lo global y redistribuir riqueza y recursos. Es interesante además su reflexión sobre los efectos políticos del crecimiento sin control, que no sólo puede acabar en una catástrofe medioambiental, sino que puede hasta hundir la democracia.

     

    Uno de los problemas que más preocupan hoy, a economistas y políticos, es la desigualdad, el origen de muchos populismos y extremismos, desde EEUU a Italia o los países del Este. Y este año ha aparecido un libro clave, “El gran nivelador. Violencia e Historia de la Desigualdad desde la Edad de Piedra hasta el siglo XXI”, escrito por el profesor Walter Scheidel, un historiador de Stanford (California). Es un “inmenso” trabajo que podría considerarse como “otra historia del mundo” desde la óptica de la desigualdad, desde que el homo sapiens apareció en África hace 200.000 años (ya había desigualdad) hasta hoy, con detallados análisis de la desigualdad en el antiguo Egipto, Roma, en la Edad Media, en China o la India de los siglos XIV y XV, en el México prehispánico, en la revolución francesa, la URSS o la China de Mao e incluso la Guerra Civil española.  Apasionante para los que nos gusta la historia y la economía a la vez.El gran mérito de Scheidel es que ha buscado los elementos que explican la desigualdad en todas las épocas y, sobre todo, “los cuatro jinetes de la equiparación”, las cuatro causas que explican por qué la desigualdad se reduce en algunas épocas, la última en Europa entre 1910 y 1970: la peste y las enfermedades (Europa perdió 1 de cada 4 habitantes con la peste negra), las guerras (100 millones de muertos entre la I y II Guerras mundiales), las revoluciones (otros 100 millones de muertos entre la URSS y la China de Mao) y el derrumbe de los imperios (Mesopotamia, Egipto, Roma…). Estos “4 jinetes” han reducido la desigualdad en la historia y el libro lo demuestra con detalle. Al final, el autor señala que mejor sería no esperar a otra guerra, peste o revolución para corregir la desigualdad y plantea alternativas asumibles: la política fiscal, la mejora de la educación, un crecimiento más equilibrado que corrija los males de la globalización y reformas institucionales. Caminos lentos pero más pacíficos.

     

    Otro problema del mundo, además de la desigualda d, es alimentarse, porque hay casi 1.000 millones de personas que pasan hambre y otros 2.000 millones que padecen sobrepeso. El libro “¿Quién alimenta realmente al mundo?”, de la activista india Vandana Shiva, una reflexión muy documentada sobre la nueva agricultura industrial, basada en las semillas modificadas, los fertilizantes y pesticidas, a quien atribuye una alimentación mundial insuficiente, cara y que destruye la Tierra y el medio ambiente. Para mí, este libro ha sido un gran descubrimiento, porque pensaba que la “agricultura ecológica” era algo marginal, de pequeños colectivos “progres” y Shiva demuestra con su análisis que es la agricultura tradicional, la que se basa en las semillas autóctonas, fertilizantes naturales, variedad y rotación de cultivos y respeto a los suelos y la naturaleza, es la agricultura que produce el 70% de los alimentos del mundo. Y que la agricultura industrial, que sólo beneficia a una pocas multinacionales, pone en peligro la alimentación mundial y el Planeta. Shiva analiza con detalle la Revolución verde que ha dado origen al auge de la agricultura industrial en todo el mundo y desbarata uno a uno sus mitos: no es más eficiente, produce menos alimentos, es más insegura, agota los recursos y empobrece a los agricultores y a los países pobres. Todo con multitud de datos, documentos y argumentos. Y con muchos ejemplos, sobre todo de la India, su país, México o África, analizando también el sentido de la “comida basura” y la utilización de los alimentos como inversión especulativa en las Bolsas de futuros. Al final, la autora plantea la necesidad de apoyar la agricultura tradicional y el consumo de productos locales, para asegurar la alimentación del mundo, que no debería pasar hambre si se apoyara a los pequeños agricultores, las semillas autóctonas, los cultivos locales, el cuidado del suelo, el agua y el medio ambiente. Vamos, la agricultura “de siempre”.

     

    Y el último libro trata sobre el futuro, sobre la revolución tecnológica de la informática y la inteligencia artificial, apoyada en los “algoritmos”, esos modelos matemáticos que tratan de “modelizar” y anticipar comportamientos: “Armas de destrucción matemática. Como el big data aumenta la desigualdad y amenaza la democracia”, escrito por Cathy O´Neill, una experta matemática de Harvard que ha pasado de trabajar para empresas y bancos analizando datos a denunciar el mal uso del “big data”. Tanto que considera que los algoritmos, tal como se están usando son “armas de destrucción matemática”, que afectan negativamente a millones de personas que buscan una universidad, trabajo o un crédito. Y lo demuestra con numerosos ejemplos, centrados en EEUU, pero que valen para todo el mundo: algoritmos en la educación (para valorar profesores y elegir universidad), en la sanidad (para seguros), en la banca (para conceder o no créditos), en la policía y los jueces (para detener y encarcelar o no a alguien), en la selección de personal y en la política (elecciones).Aterra de verdad los datos que aporta donde demuestra cómo los algoritmos, las máquinas, deciden sobre nuestras vidas, con un alto grado de injusticia e inseguridad. Una guerra silenciosa donde los ciudadanos de a pie somos las víctimas, sin saberlo, de sistemas automáticos de decisión que alguien programa, en su beneficio económico o político, con grandes dosis de desigualdad, racismo y xenofobia. Al final, la autora propone alternativas, como un código ético para los programadores, una auditoría pública de algoritmos, mayor transparencia en el control de datos y una mayor vigilancia institucional, desarmando la utilización interesada (económica y política) de los algoritmos. Aterra leer este libro y comprender lo que pueden hacer con nuestros datos. Hace unos días fue mi cumpleaños y al entrar en Google, el buscador tenía arriba una tarta con velitas. Intrigado, pinché y apareció un rótulo: “Felicidades, Javier”. Me asusté: nos tienen totalmente controlados.Bueno, espero que alguno de estos 6 libros les interese y lo lean, ayudándoles a entender mejor lo que pasa. ¡Felices vacaciones¡ Y hasta septiembre.”

    NOTICIAS & OPINIONES VARIAS DE ACTUALIDAD

     

    Enrique Dans: Algo interesante podría estar pasando en el mercado automovilístico norteamericano: las ventas del primer vehículo producido para un mercado masivo por Tesla, el Model 3, sobrepasaron en el mes de julio las de todos sus competidores en el segmento de vehículos de lujo pequeños y medianos fabricados por compañías como BMW, Mercedes, Audi, Lexus, Cadillac, Infiniti, Acura, Volvo, Alfa Romeo o Jaguar. Las ventas del Model 3 llegaron hasta las 16,000 unidades, frente a las 12,811 de BMW o las 11,835 de Mercedes, sus perseguidores más cercanos

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    Enrique Dans: Apple ante el Congreso: aprobado en privacidad

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    “El posicionamiento radical de la compañía, que la ha llevado incluso a resistirse ante el FBI, puede dar lugar a algunas reflexiones interesantes. La primera, que Apple vende productos con un posicionamiento de precios elevado, y que por tanto, en la sociedad actual, la privacidad está disponible para aquellos que estén dispuestos a pagar por ella un precio determinado. La segunda, que la compañía presenta esa defensa de la privacidad, además de como un principio fundamental, como un elemento claramente diferencial con respecto a otras compañías, por el que espera obtener, supuestamente, una preferencia de los consumidores. Una preferencia que, de hecho, podría verse perjudicada si las posibilidades de personalización o de aplicación de algoritmos dependientes de los datos personales se limitan a su vez, como de hecho está ocurriendo con el progreso de Siri frente al de otros asistentes de voz. Incluso en estos casos, Apple parece opinar que el riesgo de ofrecer productos más limitados en ese sentido vale la pena frente al que supondría la posible violación de la privacidad de sus clientes. Para quien no esté dispuesto a pagar ese dinero extra o para quien quiera prestaciones más avanzadas y basadas en un mayor nivel de personalización, la privacidad se reduce en función de lo que otras compañías le puedan permitir dentro de modelos de negocio basados precisa y fundamentalmente en la explotación de esa privacidad.La explotación de los datos se ha convertido en el gran negocio del siglo XXI. Pero todo indica que Apple ha decidido quedarse al margen de él”

    Enrique Dans: Facebook anuncia que ha descubierto y presuntamente desmantelado un intento de manipulación dirigido a las próximas elecciones norteamericanas a Congreso y Senado  un total de 32 páginas que, en lo que la compañía denomina un “comportamiento no auténtico coordinado”, habían publicado un total de 9,500 entradas de manera coordinada con 150 campañas publicitarias, con un gasto total de 11,000 dólares, y generando unos 30 eventos desde mayo de 2017. En total, unas 290,000 cuentas seguían al menos una de las páginas, orientadas fundamentalmente a fomentar el enfrentamiento en torno a temas raciales

    https://www.enriquedans.com/2018/08/los-nuevos-guardianes-de-la-democracia.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+ElBlogDeEnriqueDans+%28El+Blog+de+Enrique+Dans%29

    Sinceramente, creo que la denominación “coordinated unauthentic behavior” que Facebook otorga a este tipo de campañas de manipulación merece una cierta reflexión. Tengo pocas dudas de que el hecho de que un actor determinado se dedique a crear todo tipo de herramientas, páginas de diversos tipos, cuentas falsas para hacerlas crecer y parecer más importantes de lo que realmente son, campañas publicitarias extremadamente segmentadas para inflamar los ánimos de determinados colectivos, o eventos para crear conciencia de grupo en torno a ciertos temas supone, como tal, una amenaza a la democracia. Estoy seguro de que el hecho de que ese tipo de procesos de manipulación colectiva sean detenidos empleando para ello todos los medios posibles es algo positivo, un esfuerzo que vale la pena hacer, y un claro ejemplo de explotación maliciosa de una herramienta social. Permitir que ese tipo de actores siguiesen utilizando este tipo de metodologías para manipular el voto de los ciudadanos me parecería un desastre para la democracia, por mucho que algunos afirmen que la manipulación, en realidad, no es nada nuevo, que antes se llevaba a cabo mediante los medios de comunicación tradicionales o que cada uno es libre de dejarse influenciar por lo que buenamente quiera a la hora de decidir su voto.Sin embargo, y a pesar del evidente interés de proteger la democracia frente a procesos de manipulación fraudulentos… ¿estamos seguros de que ese esfuerzo debe corresponder a compañías como Facebook, Twitter u otras que han sido precisamente protagonistas de esos primeros ejemplos claros de manipulación? ¿Realmente estamos en buenas manos si encargamos la protección de la democracia y su funcionamiento razonablemente genuino a este tipo de compañías? No me refiero a que no puedan hacerlo: sin duda, son las mejor situadas para detectar este tipo de fraudes o plantearse neutralizarlos, pero… ¿debe ser ese realmente el papel de las empresas privadas? Hablamos de compañías cada vez más poderosas, cuyo dominio no se ha visto prácticamente ni alterado por la reciente oleada regulatoria o intentos de control por parte de los gobiernos de distintos lugares del mundo, y cuyos objetivos corporativos se establecen en torno a magnitudes como el crecimiento, la facturación o los beneficios, no de elementos como la protección de la democracia o la preservación del equilibrio social. Ese tipo de objetivos corresponden, de manera natural, a las instituciones que la sociedad construye para supervisar su funcionamiento, a eso que denominamos administración y que se construye a distintos niveles, con unas ciertas reglas y sometida a un cierto equilibrio entre poderes y contrapoderes. Subcontratar esa vigilancia y supervisión a compañías privadas, y precisamente a las compañías que, con su previo historial de ingenuidad y falta de vigilancia, lo hicieron posible ya en una triste serie de ejemplos supone, a mi entender, un problema.De nuevo: estas compañías, como creadoras y gestoras precisamente del sistema que los manipuladores utilizan para llevar a cabo sus campañas, están en la mejor situación para ser quienes patrullen y pongan bajo control esas iniciativas. Pero una buena parte de la coordinación de ese esfuerzo, seguramente, debería estar no tan solo a cargo de personas adscritas a esas compañías, sino de oficiales públicos dedicados a ejercer ese papel de refuerzo o garante de los procesos democráticos. Fundamentalmente, porque las compañías, y consecuentemente, las personas contratadas y pagadas por ellas, tienen otros objetivos prioritarios, y podrían hipotéticamente sostener múltiples tipos de conflictos de interés relacionados con esa función.Por otro lado, diseñar una estructura que permitiese a oficiales públicos trabajar con las redes sociales para proteger la democracia podría suponer un nivel de supervisión y control que esas compañías no estuviesen dispuestas a aceptar, o ser visto como una posible injerencia del estamento político sobre la actividad de las empresas privadas. De hecho, en algunos países con democracias menos consolidadas, podría incluso terminar actuando al revés de lo esperado, como un organismo que se dedicase a impedir la expresión de movimientos políticos genuinos en las redes calificándolos como “comportamientos no auténticos coordinados”, al tiempo que se intentan proteger, por contra, los de las campañas organizadas por el gobierno de turno.Sin duda, un problema multifactorial complejo, y una pregunta que queda en el aire: ¿a quién corresponde o debe corresponder, en plena era de la comunicación electrónica, las redes sociales y la ultrasegmentación, la protección de los procesos democráticos y la prevención de la manipulación masiva?”

    Prnoticias.com : El último EGM ha dejado importantes pérdidas en las revistas en lo que a número de lectores se refiere. A pesar de los escasos cambios en el nombre de las publicaciones más seguidas, el último Estudio General de Medios, ha dejado datos cuanto menos curiosos.

    https://prnoticias.com/prensa/egm-prensa/20169248-revistas-semanales-segunda-oleada-egm-2018

    Pronto continúa siendo la revista semanal más leída con 2.384.000 fieles, a pesar de perder 152.000. Por su parte, Hola se mantiene en segunda posición, aunque baja de la barrera de los dos millones de lectores para quedarse con 1.982.000.En el caso de Lecturas, se mantiene en tercera posición, aunque pierde un 5% con respecto a la ola que conocimos el pasado mes de abril, cifrando sus lectores en 1.097.000. Supera a Diez minutos, que cae en 90.000 y se queda por debajo del millón con 917.000.A pesar de estos números, hay dos cabeceras que celebran los datos del último EGM: Semana y El Jueves. La revista del corazón mejora un 14% los números de la última oleada subiendo hasta los 671.000 lectores. En el caso de la publicación satírica, se mantiene estable 434.000 lectores. El resto de revistas que cierran este ranking están encabezadas por Qué me dices, que baja hasta los 332.000 lectores, mientras que Cuore también pierde para quedarse con 256.000. La revista del corazón supera a Mia, que se queda con 201.000, perdiendo un 15% de lectores respecto al pasado mes de abril. También cae Corazón TVE (-37%) hasta quedarse con 162.000 fieles. Además las revistas de motor Auto Hebdo Sport y Autopista pierden lectores hasta quedarse con 108.000 y 73.000 respectivamente”

    Jen Gunter : Los falsos remedios de la industria del bienestar. suplementos, productos inútiles y pruebas sin sustento científico.

    https://www.nytimes.com/es/2018/08/05/carbon-activado-vitaminas-bienestar/?emc=edit_bn_20180810&nl=boletin&nlid=8622463020180810&te=1

    “Los suplementos alimenticios que constituyen la médula del bienestar son un negocio de 30.000 millones de dólares al año, a pesar de los estudios que demuestran que no contribuyen al aumento de la longevidad (solo algunas vitaminas han demostrado tener beneficios médicos, como el ácido fólico, antes y durante el embarazo, y la vitamina D, para los adultos mayores con riesgo de sufrir caídas). La medicina moderna trata de que obtengas los micronutrientes a partir de tu régimen alimentario, que es indiscutiblemente la fuente más natural.Aun así, el complejo industrial del bienestar ha logrado pervertir ese discurso y hacer de los suplementos una herramienta necesaria para prácticas ilógicas como fortalecer el sistema inmunitario y combatir la inflamación.La orina color amarillo fluorescente derivada de los multivitamínicos podría darnos una sensación falsa de eficacia, pero es un engaño (y la consecuencia del exceso de vitamina B2 que nuestro cuerpo no pudo absorber).Entonces, ¿cuál es el peligro de gastar dinero en carbón para eliminar toxinas inexistentes o en vitaminas para tener una orina costosa o en sábanas con conexión a la tierra para mejorar nuestra unión con los electrones terrestres?El peligro es el siguiente: el efecto placebo o de “probar algo natural” puede hacer que las personas con enfermedades graves pospongan una atención médica efectiva. Todos los médicos que conozco tienen más de una historia acerca de algún paciente que falleció por intentar alcalinizar su sangre o que le apostó a las vitaminas por vía intravenosa en lugar de recibir cuidados oncológicos. Está surgiendo información que refleja que hay más probabilidades de morir entre los pacientes con cáncer que optaron por prácticas médicas alternativas, muchas de ellas promovidas por empresas que venden productos de calidad dudosa.Comercializar el tipo de producto que mueve los engranajes del complejo industrial del bienestar requiere de un flujo constante de temor y desinformación. Observa con más atención la mayoría de los sitios de bienestar y de sus socios de la industria médica y descubrirás una plétora de teorías conspirativas: las vacunas y el autismo; los peligros de la fluoración del agua; los sostenes y el cáncer de mama; los celulares y el cáncer cerebral; el envenenamiento por metales pesados; el sida como un invento de la industria farmacéutica.”

    Raul Jaime Maestre: En realidad es que el fútbol hace tiempo que se ha convertido en un negocio, donde  algunas de las entidades deportivas cierran fichajes con miras a una determinada rentabilidad financiera y multimillonarios (jeques, magnates del petróleo, promotores inmobiliarios o especuladores), se dan el capricho de comprarse participaciones de un determinado club.Nos podemos preguntar: ¿Qué clubes están cotizando actualmente en bolsa?

    https://www.elblogsalmon.com/sectores/futbol-como-inversion-estos-equipos-futbol-cotizan-bolsa?utm_source=NEWSLETTER&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_content=POST&utm_campaign=11_Aug_2018+El+Blog+Salm%C3%B3n&utm_term=CLICK+ON+CONTENT

    “Un club de fútbol que este en un mercado bursátil, resulta bastante raro y extraordinario. Sólo 20 y otras 2 entidades deportivas, las 2 que aparecen al final de la lista cotizan en el STOXX Europe Football. Los clubs de fútbol que cotizan son los siguientes:

    • Italia: Juventus, Roma y Lazio.
    • Francia: Olympique de Lyon.
    • Reino Unido: Celtic de Glasgow y Borussia Dortmund.
    • Portugal: Sporting de Lisboa, Oporto y Sporting de Braga.
    • Turquía: Galatasaray, Besiktas, Fenerbahce y Trabzonspor.
    • Holanda: Ajax.
    • Dinamarca: Brondby, AGF, Silkeborg, Aalborg Boldspilklub y Parken Sport & Entertainment (estadio).
    • Suecia: AIK Football.
    • Polonia: Ruch Chorzow.
    • Macedonia: Teteks ad tetovo (retail).

    Estas 20 entidades no son las únicas presentes en la bolsa, ya que otras cotizan en mercados distintos del STOXX Europe Football. Por el ejemplo, el Arsenal está en compra y venta a través de su holding de empresas, Tottehnham Hotspur cotiza en Reino Unido y el Manchester United cotiza en Estados Unidos.Viendo lo activos que están los clubes de la liga inglesa en el ámbito financiero no es raro que la Premier League este triplicando en rentabilidad del fútbol español, como se ve ninguno de nuestros clubes todavía están cotizando en bolsa. No hay ningún club de la Liga del Fútbol Profesional (LFP) que hay salido a los parquets bursátiles, por el momento. En este sentido, la ausencia en bolsa de los equipos españoles porque se exigen 3 años de beneficios para poder hacerlo.Los clubes españoles han salido recientemente de un proceso de saneamiento motivado, en parte, por la crisis financiera. Otra alternativa se podría encontrar en que los fondos de inversión entraran en el mercado del fútbol español.Athletic de Bilbao, Osasuna, Barcelona y Real Madrid son los únicos que se mantienen como clubes deportivos, mientras que el resto tienen el estatus de la sociedades anónimas deportivas (SAD).Esta diferencia, que puede parecer que no tenga un significado muy relevante, supone, de entrada, que la propiedad de los 4 clubes recae sobre los socios, pero, además, que tributan por un tipo inferior en el impuesto de sociedades. Esa diferenciación ha provocado incluso inspecciones de la Unión Europea por considerar que implica ventajas fiscales indirectas.Con todo, el hecho de que estos clubes no son SAD y podrían tener ciertos efectos en caso de salidas a bolsa pero, sobre todo, probablemente frenaría, una posible intervención de los fondos de inversión

    Marc Fortuño: El deterioro del crecimiento  de la entrada de turistas extranjeros en España se debe principalmente a factores externos: Una mejor posición competitiva por parte del entorno Mediterráneo -descenso de la inestabilidad política en Egipto y Turquía-, el mejor clima en el Reino Unido y el Mundial de Fútbol que ha pospuesto la decisión de viaje en algunos de los principales mercados emisores, como el británico.Según señala el estudio de Exceltur, la pérdida del mercado español se cuantifica en unos 149.500 turistas británicos y unos 109.000 alemanes, y señala que estas pérdidas se deben a las nuevas políticas de promoción en los mercados turísticos egipcio y turco

    https://www.elblogsalmon.com/sectores/ha-alcanzado-turismo-espanol-su-techo

     

    “Uno de los indicadores clave del sector hotelero es el ADR -Average Daily Rate- o facturación media diaria de los hoteles por habitación ocupada. Si el año pasado la tarifa media por habitación ocupada era de 87,3 euros, este año se incrementa hasta los 88,7 euros, un 1,6% más. Sin embargo, el punto negativo de este dato es que los hoteles de cuatro y cinco estrellas prácticamente permanecen iguales en sus tarifas medias, lo que está vinculado con el turista de mayor valor.Los datos provisionales de junio que recoge la Encuesta de Ocupación en Alojamientos Turísticos incide especialmente en una reducción de del número de pernoctaciones de los residentes extranjeros y de la estancia media total, con unas variaciones del -1,77% y del -3,21% respectivamente”

    Adriá Morron : la llave de la política monetaria

    http://www.caixabankresearch.com/expectativas-la-llave-de-la-politica-monetaria

     

    “Posiblemente, la política monetaria y los bancos centrales evoquen al lector la imagen de hombres1 de facciones serias y trajes impecables que, armados con estadísticas y sistemas de ecuaciones, fijan con precisión matemática los instrumentos que garantizarán el buen desempeño de la economía. Aunque tiene algo de verdad, esta imagen da la falsa sensación de que la economía funciona como un simple engranaje mecánico y se olvida de su componente humano más relevante: las expectativas.De hecho, el tipo de interés de un banco central, su herramienta más conocida, solo impacta directamente sobre una pequeña parte de la economíala liquidez a corto plazo que obtienen las instituciones financieras del banco central.

     

     

    laEl poder real de la política monetaria reside en la propagación de esta herramienta al universo de tipos de interés que afectan a toda la economía (hipotecas, crédito empresarial, depósitos bancarios, coste de la deuda pública, etc.), una transmisión que se vehicula, en gran medida, a través de las expectativas sobre la política monetaria futura: es decir, un tipo de interés a, digamos, 10 años refleja el tipo de interés de política monetaria esperado para los próximos 10 años.Para empezar a entender el papel de las expectativas, consideremos una de las relaciones económicas más importantes: la asociación entre la inflación y el desempleo. Esta relación se conoce como la curva de Phillips en honor a William Phillips, quien, en 1958, observó que, a lo largo del tiempo, un aumento de la inflación coincide con una reducción del desempleo (véase el primer gráfico). Tras este descubrimiento, la política monetaria teorizó que, si generaba inflación, podía conseguir una reducción del desempleo. Pero la teoría se basaba en un supuesto muy especial sobre las expectativas: consumidores y empresas no serían capaces de anticipar que el incremento de la oferta monetaria se traduce, a largo plazo, en un incremento de los precios. Así, se suponía que, con más billetes en el bolsillo, los consumidores gastarían más, las empresas contratarían a más trabajadores y el desempleo disminuiría

     

    . Sin embargo, en los años setenta, otro grupo de economistas, que suponía que los agentes económicos ajustaban sus expectativas de un modo menos inocente y más racional, llegó a una conclusión totalmente distinta: este tipo de política monetaria no reduciría el desempleo, sino que solo generaría más inflación. Estos economistas, liderados por Milton Friedman, apuntaban que, cuando la economía usa todos sus recursos productivos (y no puede incrementar más su producción), la emisión de más billetes solo reduce la cantidad de bienes que se adquieren con cada billete: es decir, aumentan los precios. Así, los consumidores y las empresas que forman sus expectativas racionalmente sabrán que, cuando el banco central ponga más dinero en sus bolsillos, no serán más ricos, sino que, en realidad, se enfrentarán a mayores precios, por lo que ni consumirán ni producirán más. De hecho, como se observa en el segundo gráfico, en la década de 1970, los datos cuestionaron los resultados de Phillips y sus coetáneos: en esa década incrementos en la inflación fueron de la mano de aumentos en el desempleo.2 Otro ejemplo de la importancia de las expectativas en el diseño de la política monetaria lo encontramos en la relación entre tipos de interés e inflación. En general, si el banco central quiere reducir la inflación, debe incrementar su tipo de interés: de este modo, favorece el ahorro, desincentiva el consumo y reduce las presiones inflacionistas. Sin embargo, con una nueva vuelta de tuerca a las expectativas, un grupo de economistas llamados neofisherianos (en referencia a Irving Fisher, economista contemporáneo de Keynes) pone sobre la mesa una idea provocadora: la inflación incrementa cuando «suben» los tipos de interés. La idea se inspira en la relación histórica entre inflación y tipos nominales, representada en el tercer gráfico.3

    Si al lector le parece que este razonamiento atenta contra el sentido común, un estudio de Falck y coautores4 encuentra cierta evidencia a favor de las tesis neofisherianas. En concreto, en los periodos de baja incertidumbre, cuando todos los agentes de la economía (incluido el banco central) disponen prácticamente de la misma información para evaluar el escenario macroeconómico, Falck et al. (2017) muestran que la predicción neofisheriana no se cumple: un incremento de tipos reduce la inflación. Sin embargo, en periodos de elevada incertidumbre, cuando los agentes privados quizás disponen de menos información que el banco central, hay evidencia a favor de los neofisherianos: aumentos de tipos de interés parecen provocar incrementos en la inflación. La clave son las expectativas: enfrentados a una elevada incertidumbre, los movimientos del banco central arrojan luz sobre la información que este posee. Así, por ejemplo, ante un aumento de tipos, los agentes deducen que el banco central prevé un incremento de la inflación y, por ello, revisan al alza sus expectativas de inflación y fijan mayores precios.Los resultados de Falck y coautores también indican que la correcta transmisión de la política monetaria se vuelve compleja en periodos de incertidumbre. Por esta razón, desde la última recesión, los bancos centrales han complementado su herramienta tradicional (el tipo de interés de referencia) con un uso intensivo de la comunicación.5 Por ejemplo, a lo largo de los años 2015-2018, el BCE ha reiterado sin cesar su intención de mantener los tipos de interés en niveles bajos durante un largo periodo de tiempo: así, influye sobre las expectativas de los agentes y consigue reducir los tipos de interés de un mayor universo de activos. De hecho, también se pueden interpretar los programas de compras de activos que han introducido los principales bancos centrales en los últimos años como un instrumento que hace más creíble la intención de mantener bajos tipos de interés durante un largo periodo de tiempo (por ejemplo, por qué, como en el caso del BCE, estos programas se diseñan con una larga duración).Los bancos centrales no solo transmiten información a los agentes económicos, sino que también utilizan las cotizaciones financieras para obtener información sobre el estado de la economía. Esta interacción circular entre los bancos centrales y los mercados financieros, en términos de gestionar y, a la vez, recopilar expectativas, nos lleva a lo que Paul Samuelson denominó el problema del reflejo. Eso es, la influencia del banco central en las cotizaciones financieras puede ser tan grande que, parafraseando a Samuelson, la reacción del banco central ante señales de los mercados sea análoga a la del mono que responde a su reflejo en un espejo.”

    Vicente Nieves: La regla Taylor en la UE

    http://www.eleconomista.es/economia/noticias/9266529/07/18/El-imposible-del-BCE-un-tipo-de-interes-para-19-economias-diferentes.html

    “La Eurozona acumula cuatro años de crecimiento (que serán cinco con este 2018), mientras que la tasa de paro se encuentra en el 8,4%, mínimos desde 2008. Además, el IPC armonizado se ha situado recientemente muy cerca del 2%. Sin embargo, el tipo de interés principal que establece el Banco Central Europeo (BCE) sigue en cero y el tipo de depósito en -0,4%. El BCE busca implementar la mejor política monetaria posible para un área compuesta por 19 economías que son muy diferentes. De modo que resulta casi imposible que la misma política monetaria sea idónea para todos los países, algo que puede ser un gran obstáculo para lograr un crecimiento sostenible a largo plazo, lograr una convergencia real y evitar grandes shocks en el futuro.Las economías de la Eurozona son muy variopintas, y por ahora el euro lejos de crear una convergencia real quizá ha alejado un poco más a los países que la forman tras la acumulación de desequilibrios en los últimos años. A pesar de los esfuerzos (reformas estructurales y devaluación interna) tras la crisis, a día de hoy hay países como Alemania que tienen una tasa de paro del 3,5%, mientras que otros como Grecia tienen un desempleo que supera el 20%. Esto también se puede trasladar, en parte, al crecimiento de los precios, indicador que es fundamental para el BCE a la hora de construir su política monetaria. Según los últimos datos de la agencia de estadística de la Comisión Europea, la IPC se ha situado en el 2,4% en Francia en junio, mientras que en Grecia está en el 1,1% o en Italia en el 1,5%, lejos todavía de este objetivo del 2% que se marcan las grandes instituciones monetarias.Los economistas de Nomura destacan en un informe sobre la política monetaria en la Eurozona que uno de los grandes problemas son las vastas diferencias entre los países. “Los desequilibrios subyacentes referidos al ahorro privado y público, a la inversión, a la competitividad y la posición por cuenta corriente continúan presentes”. Estas diferencias podrían causar nuevos desequilibrios en países que quizá necesiten una política monetaria más contractiva con el fin de suavizar la subida de precios en determinados activos. Son varias las instituciones que han avisado, por ejemplo, del rápido ascenso del precio de la vivienda en Alemania u otros países. Familias e inversores desplazan sus capitales hacia activos que presenten una remuneración superior que los depósitos o la deuda pública. Pero con países como Italia o Grecia resulta complejo elevar los tipos de interés, que también encarecerían los costes de refinanciación de unos países ahogados por la deuda: “Una de las grandes preocupaciones del BCE en este momento es Italia. Nuestro análisis sobre la regla de Taylor sugiere que la política de tipos en Italia debería ser todavía negativa”, aseguran desde Nomura.

    “Esto contrasta con otras de las grandes economías de la Eurozona, donde el equilibrio de los tipos se encontraría en más del 1%, por ejemplo en Francia, o incluso por encima del 2%, como es el caso de Alemania”, señalan los economistas para Europa del banco japonés. Lo que es peor todavía es que “el desequilibrio entre la política de tipos para las tres grandes economías euro no sólo no se ha reducido en los últimos años, sino que incluso ha comenzado ha ensancharse en los últimos meses otra vez”. Esta regla fue ideada por John Taylor, un relevante economista que ha ganado gran parte de su fama por haber desarrollado dicha fórmula a comienzos de los noventa (conocida desde entonces como la Regla de Taylor) para determinar el tipo de interés de referencia apropiado para una economía, teniendo en cuenta el tipo de interés natural (el tipo compatible con el pleno empleo y una inflación controlada), la inflación presenta y la brecha del PIB potencial u output gap. La fórmula es la siguiente: el tipo de interés debe ser igual al tipo de interés natural + la inflación + 0,5 multiplicado por la brecha de inflación y por la brecha de crecimiento potencial del PIB.Los banqueros centrales comenzaron a usar esta fórmula como una de sus herramientas. La regla Taylor es útil porque suele ir por delante de los movimientos de la inflación. Su propia fórmula incrementa el tipo de interés real en 0,5 puntos porcentuales cada vez que la inflación sube un 1 punto porcentual. Es decir, si los precios suben un punto porcentual, los tipos de interés nominales a corto plazo establecidos por un banco central deberían subir en 1,5 puntos porcentuales si se sigue la regla Taylor.Por todo ello, desde Nomura creen que el BCE tiene una papel bastante complejo: “No hay escasez de problemas en la Eurozona”. Aunque algunos países necesiten unos tipos de interés más altos, “los elevados niveles ‘acomodación’ monetaria por parte del BCE se necesitarán casi seguro”. Los movimientos serán lentos y muy leves, quizá una subida de 15 puntos básicos en el tipo sobre depósitos en septiembre de 2019, seguido por otra subida de 10 puntos básicos en todos los tipos en algún punto del cuarto trimestre del año que viene. Quizá en 2020 alguna subida más de 10 puntos básicos, sentencian desde Nomura

    Ian Allen : La literatura racista en los EEUU

     

     

    https://www.nytimes.com/es/2018/08/02/opinion-ciencia-ficcion-racismo-neonazi/?emc=edit_bn_20180803&nl=boletin&nlid=8622463020180803&te=1

    Antonio Rivera: Cherchez l’argent!. La condición de posibilidad del terrorismo. Diez puntos de PIB y trescientos mil vascos menos

    https://www.revistadelibros.com/resenas/la-extorsion-y-la-violencia-de-eta-contra-el-mundo-empresarial?&utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=nl20180801

    “Se llega así a la parte final del libro, la que afronta la compleja evaluación de lo que nos ha costado a todos ETA y su acción. Esta sería la cuarta razón que explicaría por qué el tema se aborda tan tarde. Siendo extraordinarios los costos directos de la acción terrorista –esos veinticinco mil millones de euros estimados‒, son mucho mayores los de la economía que impidió. Muchas inversiones locales y, sobre todo, extranjeras anuladas, muchas vocaciones empresariales frustradas, mucha sucesión de empresas que no llegó a producirse, muchas firmas vascas trasladadas a otras regiones, o incluso un turismo capitidisminuido por un escenario social poco atractivo, suman recursos que normalmente hubieran llegado o no se hubieran ido. Calcular ese importe es resultado de la aplicación de modelos econométricos contrafactuales, necesitados de comparar el país real con una Euskadi modelizada e imaginada sin ETA. El resultado de la comparativa informa sobre los montantes económicos perdidos. Como se ve, un problema metodológico arduo que ha espantado hasta no hace mucho a quienes se acercaban a esta investigación (con excepciones que se citan, como los trabajos anteriores de Alberto Abadie y Javier Gardeazabal (2003), Rafael Myro, Alberto Colino y Patricio Pérez (2004) o luego, insistentemente, Mikel Buesa). Con todas las dificultades, el historiador de la economía Pablo Díaz Morlán (con ayuda de Borja Montaño) se moja y concluye, aunque sin intención definitiva, que el costo de ETA referido a la economía que impidió sumaría –restaría en realidad‒ diez puntos de PIB regional con trescientos mil vascos menos (lo que contribuiría a maquillar per cápita sus efectos). Esto es, el PIB regional, en un mundo contrafactual en el que ETA no hubiese existido, estaría diez puntos por encima del actual.La afirmación global, convenientemente justificada en el texto con todo tipo de números, incluye otras menores, pero también de gran interés y que permiten explicarlo todo mejor. La economía vasca en absoluto se desplomó –a pesar de momentos como el de la desindustrialización y reconversión de los años ochenta‒ y resistió a ETA, entre otras razones, por estar muy pegada al suelo (la figura del pequeño y mediano empresario local muy arraigado en la comunidad) y por ser menos dependiente de la inversión extranjera. En sentido contrario, su músculo, tradición y atractivo como región industrial y productiva hicieron del terrorismo, a pesar de su letalidad, un factor más entre otros diversos negativos que los inversores extranjeros sopesaban antes de venir o de incrementar su apuesta en el país. Igualmente, el impacto sobre el turismo –evidente, como se ha demostrado a partir de 2011‒ quedó en parte compensado con la aparición del Museo Guggenheim bilbaíno y, en todo caso, su presencia en el conjunto del PIB regional (5%) es mucho menor que en otras comunidades. El apoyo fiscal y político de un sistema soportado en el autogobierno hacendístico ha constituido otro de los argumentos fuertes que han ayudado a mantener lozana la economía local. Las especulaciones sobre hasta qué punto España acudió en ayuda suplementaria de Euskadi en los años ochenta con los fondos para hacer frente a la desindustrialización o en todo este período por la vía de las cuentas del cupo y la renegociación del Concierto Económico abren un panorama insondable que deja a la vista Pablo Díaz Morlán. En todo caso, concluye que, a fecha de hoy, no puede afirmarse una sobrefinanciación expresa, declarada y formal para corregir los efectos nocivos del terrorismo, como sí hizo, por ejemplo, Gran Bretaña para paliar la situación de Irlanda del Norte. El cálculo de los dos mil millones de euros anuales que obtendría el País Vasco como ventaja con la cuenta del cupo ha tenido (y tiene) más que ver con la debilidad de los gobiernos en Madrid que con la constante del terrorismo. En todo caso, el tema queda a disposición de futuras investigaciones.Finalmente, en un acercamiento a la cuestión económica realmente extenso e intenso, macro y micro, se abordan los efectos del terrorismo en el día a día productivo, y se denuncia lo pernicioso de los mismos, no siempre advertidos, pero realmente persistentes, incluso hoy, cuando ya median casi siete años desde el final de la banda. El capítulo se titula significativamente «ETA y la corrupción vasca». Por ejemplo, desde el inicio de la Transición (o incluso antes), las relaciones laborales tuvieron en Euskadi un factor distintivo: el uso de la violencia las intoxicó, haciéndose presente en muchas negociaciones. La clase empresarial fue estigmatizada por un discurso socialmente muy penetrado que los convertía en enemigos del país («Obrero despedido, patrón colgado»), lo que ha contribuido a una merma importante del capital social vasco: los niños no quieren ser empresarios y sus padres prefieren para ellos el plácido sosiego de la plaza funcionarial. La extendida microextorsión, además de encubrir en ocasiones prácticas delincuenciales sin parapeto político o ideológico, colocó en las comunidades locales a unos individuos por encima de otros, básicamente con el argumento del «primo de Zumosol», más presente de lo que incluso han contado las novelas sobre este tema. El libro ilustra sobre la cuestión.Veinticinco mil millones de euros y trescientos mil vascos que podrían haber sido y no fueron. Jubilados inmigrantes que se volvieron a sus lugares de origen ante el panorama violento de su país de acogida, ese número indeterminado de vascos que expulsó directamente el terrorismo grande y pequeño, empresarios que se trasladaron con sus empresas a regiones colindantes de la vasca, expectativas familiares que se limitaron y que contribuyeron así a no incrementar el número de sus vástagos. Siguiendo con los contrafactuales, son otros tantos vascos que no fueron posibles por la violencia. No pueden compararse, de ninguna manera, con los que ya vivían y mató el terrorismo, pero son también parte de sus consecuencias. La consecuencia de un factor que invirtió aquel loable aserto utilitarista de Jeremy Bentham cuando decía que el objetivo de la política y de la gestión de lo público era lograr «la mayor cantidad de felicidad para el mayor número de personas». Aquí ocurrió lo mismo, pero al revés, y este libro lo cuenta”

    Kiko Llaneras& Jorge Galindo : Big Data: las bondades de un Gran Hermano

    https://www.jotdown.es/2018/08/big-data-las-bondades-de-un-gran-hermano/

    Como cualquier otro pretendido sistema total de pensamiento, el conjunto de lo políticamente correcto está trufado de contradicciones. Haga la prueba. Salga a la calle y escoja al primer individuo con cara de ciudadano biempensante que se encuentre. Pregúntele a bocajarro, para que no le dé tiempo a reaccionar. Pregúntele, decimos, si cree que los Estados y las grandes corporaciones tienen derecho a recopilar, almacenar y utilizar toda la información que puedan respecto a él, usted, nosotros o cualquier otra persona. El balbuceo de perplejidad irá seguido de una probable negativa. Eso es lo que nos parece correcto: no, no pueden. Sí, tenemos derecho a la privacidad.Acérquese luego a otro ciudadano biempensante. O, mejor aún, quédese con la cara de ese mismo y con su correo electrónico (en el caso improbable de que se lo proporcione) y pregúntele un mes después si le parece apropiado que los Estados velen por nuestro bienestar y nuestra seguridad con todas las herramientas y la información a su alcance. También pueden preguntarle si piensa que las empresas deben adaptarse al cliente para satisfacerlo. La respuesta probable (ahora ya sin balbuceos porque, bueno, ya se conocerán) es que sí, que bueno, que claro, que cómo no, que qué otra cosa si no iban a hacer.No sea malo y no le muestre la contradicción entre las dos respuestas que ha dado. No lo haga porque usted y nosotros también habríamos caído. Esa es la magia de lo políticamente correcto: que, excepto cuando algún articulista sin ideas lo emplea para disparar contra ello en su columna dominical, es invisible. Por eso sus contradicciones no se nos muestran de manera evidente, sino que solo las enfrentamos cuando se ponen sobre la mesa. Como va a ocurrir pronto con el asunto de la recopilación masiva de información personal. Qué demonios: como ocurre ya, ahora, en este mismo instante, por culpa de Google, Snowden, Apple, Dropbox, la NSA y, posiblemente, su Ayuntamiento.Lo que en el mundo anglosajón se ha dado en llamar big data no es sino un conjunto de técnicas que analizan cantidades vastas de información, habitualmente en formato digital, con objeto de encontrar patrones y extraer conocimiento. En ciertos círculos el término se está volviendo ya omnipresente, tanto que hay quien lo desprecia, como el que espanta un meme o la última idea ruidosa. Pero se equivocan.La «datificación» del mundo es imparable, y cualquier cosa menos insignificante.

    Oh, Dios mío… está lleno de datos

    El análisis de datos masivos está ligado a nuevas tecnologías, que si bien no son esenciales, sí actúan como catalizador y lo hacen posible. Por un lado es evidente que el análisis a gran escala necesita, claro, ordenadores muy potentes y algoritmos sofisticados, pero estas tecnologías no son realmente la novedad. El advenimiento del big data se debe a la materia prima: los datos que ahora crecen exponencialmente. Esa abundancia es el detonante que va a transformar la relación del mundo con su información.Todo el conocimiento que existía en 1990 está hoy volcado en Internet, pero eso representa una minucia, porque ahora hay que sumarle un número astronómico de bytes con información inédita: el rastro digital que vamos dejando al interactuar con máquinas: un teléfono, un cajero, un ordenador, o una cámara de seguridad. Como piezas de un puzzle, las trazas que vamos dejando en nuestras interacciones electrónicas pueden usarse para armar un conjunto y extraer conclusiones sobre nuestros hábitos, amistades, preferencias, y casi cualquier cosa imaginable.El escenario es uno donde los datos sobre nosotros de golpe existen en cantidades ingentes, aunque son casi invisibles para nosotros mismos que los estamos generando. Nuestra actividad en redes sociales informa de nuestros horarios, nuestros gustos, nuestra red de amigos o compañeros de trabajo. Hay servicios que dicen dónde estamos, cuándo viajamos. Nuestros correos electrónicos saben qué leemos y de qué hablamos. Hay aplicaciones que registran cuándo salimos a correr, si vamos al gimnasio, qué elegimos para comer, si estamos perdiendo peso o si cumplimos o no nuestros propósitos. Pensémoslo de nuevo, detenidamente: nuestros propósitos son datos.Además, a esta información bruta se suma todo lo que puede ser inferido a partir de ella. El análisis de datos masivo informará sobre nuestra personalidad. Alguien podría determinar si es usted infiel o aspira a serlo. Los datos servirán también para evaluar su salud (fuma, no duerme suficiente, no consume omega-3), o para estimar la probabilidad de que sea usted un criminal o un funcionario corrupto. Nadie sabe todavía cuánto podrá averiguarse a partir de ese puzzle según este vaya creciendo.Vivimos, pues, en un universo à la Matrix. No por la mentira, sino por la información: un universo en el que detrás de cada fragmento del mundo real fluye una cantidad ingente de números. Como si el mundo, de golpe, se pusiese a hablarlo todo. Como si se volviese transparente… al menos, para quien sepa mirar y «ver» en esa matriz borrosa de dígitos que lo explican todo.Para muchos esa transparencia nos expone. A muchos les inquieta. Supone perder privacidad y es posible que nos haga vulnerables a los poderosos; a los nuevos poderosos, aquellos que saben «leer». Es evidente que el mundo masivo en datos presenta peligros y que como cualquier revolución será agitada. Surge un nuevo poder y el poder necesita siempre ser domesticado, dicen.Pero a la vez la revolución de los datos presenta mil y una oportunidades de conseguir un mundo mejor. No ideal, pero sí más eficiente, uno que exigirá menos trabajo y menos sufrimiento, un mundo adaptado a nuestras necesidades, más justo, más seguro y más saludable. Todos podemos salir ganando.Entre estas dos tierras se encuentra el saber general biempensante: es malo porque nos controlan pero es bueno porque nos ayuda. Vale la pena mirar más de cerca a estos dos mitos que, como todos, tienen una parte de verdad, otra de mentira, y esconden una falsa tensión que será resuelta solo al final, tras evidenciar que lo importante no es la capacidad, sino el control.

    Por qué el mundo será mejor con más datos…

    La premisa es sencilla a más no poder: si quienes están obligados a hacernos más felices (ese es el mandato de empresas y Gobiernos, que viven de nuestros euros y de nuestros votos) nos conocen mejor, harán que nos sucedan más cosas buenas y menos cosas malas (donde «buenas» y «malas» quedan definidas por nuestras preferencias, que serán más evidentes).El Estado tenderá a ser lo que es su ambición, una especie de Gran Hermano bueno que cuida de sus ciudadanos. Imagine, por ejemplo, un mundo en el que no existiese la evasión de impuestos o donde la policía pudiese, casi, predecir el crimen.Veamos algunos ejemplos de cómo el Estado puede sacar buen partido de datos masivos.

    Hoy en día, Hacienda ya cruza declaraciones de renta y datos bancarios o el registro de la propiedad. Lo mismo que puede seguir el rastro al dinero que viaja a Suiza por la puerta de atrás. Extrapolando, es fácil imaginar un futuro sin billetes de quinientos, como proponen algunos partidos, o incluso donde el dinero sea electrónico, un escenario donde será sencillo vigilar todos los flujos económicos y acabar prácticamente con el fraude fiscal.También podemos reflexionar sobre las posibilidades del big data en el ámbito de la salud pública. Google cuenta ya con un sistema capaz de predecir brotes de gripe analizando las búsquedas de algunas palabras clave en Internet. un sencillo algoritmo, alimentado con algo tan impreciso como las búsqueda de «fiebre» o «gripe», consigue detectar brotes del virus antes de que lo hagan los servicios de salud. Sistemas similares pueden ser muy útiles para prevenir epidemias.Por otro lado, las instituciones sanitarias van a disponer de muchos datos ahora que los historiales médicos son digitales. Esa información, bien procesada, servirá un día para construir mejores herramientas de diagnóstico bayesiano. Sistemas expertos que, alimentados con probabilidades a priori, historiales médicos, síntomas y marcadores genéticos, inferirán qué personas están enfermas o podrían enfermar. Siendo menos futurista, esa misma información sirve también a la investigación médica. Los científicos contarán con datos que analizar para descubrir las relaciones sutiles, aquellas que ligan predisposición y circunstancias con la enfermedad. Esos datos dispares, aun con sus limitaciones, serán clave a la hora de enfrentar las preguntas más difíciles en medicina, que no tienen tanto que ver con la enfermedad, como con la salud.La lucha contra el crimen es otra parcela donde la información masiva puede resultar valiosa. Pensemos, por ejemplo, en la posibilidad de predecir un crimen antes de que se cometa. La idea parece tomada de un argumento de ciencia ficción, y sin embargo, es lo que pretenden muchos proyectos actuales. Del análisis de datos masivos hemos averiguado que los lugares más peligrosos de una ciudad (estadounidense) no son el corazón del territorio de una banda, sino sus fronteras, y que la violencia es más común cerca de rutas de autobús, parques, licorerías… y bibliotecas (donde los pandilleros acuden en busca de wifi gratis).En realidad la policía lleva anticipándose al crimen desde siempre y por eso prepara dispositivos especiales los días de fútbol y asigna guardaespaldas a personas amenazadas. El factor revolucionario es que hoy tenemos la información necesaria para sistematizar el proceso. Grosso modo, construir un sistema de este tipo supone iterar entre tres pasos: primero, analizar datos históricos para detectar patrones en binomios {circunstancias, crimen}, segundo, construir modelos predictivos; y tercero, alimentar esos modelos con datos en tiempo real (toda esa información masiva que ya nos rodea) para que nos indiquen a dónde y cuándo debemos enviar más policías. Un programa experimental de la Policía de Los Ángeles está ensayando algo semejante a esto, con resultados al parecer prometedores.Las empresas, por su parte, también harán uso de la información que sobre nosotros van recabando. Les mueve el mismo objetivo que siempre: encontrar esos productos y servicios por los que estamos dispuestos a pagar. Es decir, averiguar qué queremos y ofrecérnoslo. Esto es lo que ya hacen Google, Facebook o Amazon. Analizan nuestra actividad (las páginas que visitamos, lo que marcamos como favorito, o el lugar donde se activa nuestro móvil) para averiguar cómo somos y qué queremos. Y luego recomendarnos libros o parejas. A veces hasta tendremos la sensación de que se preocupan por nosotros, como cuando cierta compañía de seguros nos envía un SMS avisando que viene mal tiempo, «metan los coches en el garaje, se avecina una tormenta de granizo».Este flujo de información abre oportunidades para empresas antes impensables. Por ejemplo, es posible monitorizar nuestra actividad diaria usando datos y dispositivos móviles provistos de los sensores adecuados. Podremos estimar cuánto ejercicio hicimos hoy, cuántas horas hemos dormido, cuál es nuestro nivel de estrés o nuestro estado de ánimo. Una aplicación del tipo «ángel de la guarda» puede ser útil a un diabético o una persona con trastorno bipolar, si usa esa información para advertirle de riesgos o hacerle recomendaciones. Ya existen versiones sencillas de estas funciones. Como esa aplicación que, muy amablemente, te dice que hoy es un momento estupendo para salir correr: hace días que no entrenas, no tienes planes y luce el sol. Tú lo sabes y tu aplicación también.

    … y por qué será peor

    Por supuesto no todo es utopía. Edward Snowden es el héroe del momento para muchos, no solo en Estados Unidos, sino fuera. Su arrojo a la hora de denunciar lo que para él era un comportamiento inaceptable por parte de su propio Gobierno le granjeó tanto la enemistad del mismo como la simpatía de millones de ciudadanos que se sentían y se sienten indefensos ante una Administración omnipotente que quiere saberlo todo, de todos, todo el rato.La palabra de moda en esto es «extralimitación». De la NSA, de la CIA, de Facebook o de cualquier otro ente a quien confiamos una parte de nuestra información u ofrecemos una cierta capacidad o un voto de confianza para que puedan ejercer una vigilancia sobre la misma. Los Gobiernos y las empresas se «extralimitan» porque nosotros no esperábamos que hiciesen todo eso. Esperábamos… bueno, supongo que si esperábamos algo era lo de arriba. Que nos facilitasen la vida. Por eso nos asusta y nos decepciona y nos enfada ver que no es así, o que no solo es así. No es solo la indefensión lo que molesta, es también la traición.Pero la traición se produce bajo un permiso que nosotros hemos otorgado y sancionado, que hemos considerado aceptable y aceptado en muchos casos (al menos mientras los Gobiernos se mantengan dentro de sus fronteras y las empresas solo trabajen con datos de clientes directos). He aquí la contradicción del biempensante: uno considera que a quien ofrece dicho permiso lo va a emplear para «el bien», y, en cualquier caso, para su seguridad. Por qué va a aprovecharse de él quien no tiene nada que temer, si él, buen ciudadano, no es una amenaza. El permiso no era para controlarle a él, sino para controlar a los demás. Así intenta el ciudadano medio resolver la contradicción: con un sencillo «el infierno son los demás».Pero para el Estado, o para la gran empresa de turno, «los demás» somos todos. Cuando el biempensante se da cuenta de esto es cuando comienzan los impulsos luditas: la tecnología nos hace más vulnerables, puede decir. El exceso de información y la falta de privacidad es una consecuencia de los avances en la técnica y de esa manía que tenemos de pasarnos todo el día conectados, llegará a añadir. O esa manía de pasarnos el día consumiendo. O todo el día pagando impuestos, yendo al médico, siendo ciudadanos, confiando en el Estado, flirteando en WhatsApp, buscando en Google, hablando por teléfono… Viviendo.Pero la verdad es que la informatización del mundo era tan imparable hace treinta años como lo es ahora. Desde entonces nos libra de ciertos trabajos y multiplica nuestra eficiencia, como antes hizo la mecanización industrial y como en el futuro harán los algoritmos o los sistemas expertos. Hoy, sin embargo, es el tiempo de la acumulación de información. En esta acumulación hay riesgos para los individuos, sí, igual que hay oportunidades. Pero como ocurre con todo progreso tecnológico, el que se produzcan daños o beneficios no depende de las nuevas técnicas que los hacen posibles, sino de las instituciones que gobiernan a quienes tienen la capacidad para emplear dichas técnicas. Es aquí donde la tensión en la mente del ciudadano políticamente correcto se deshace para convertirse en el dilema más viejo del mundo: la cuestión, meramente política, del ejercicio y el control del poder”

    Sergio Parra: Diez importantes ventajas para tu vida de ser ateo

    https://www.xatakaciencia.com/psicologia/diez-importantes-ventajas-para-tu-vida-ser-ateo?utm_source=NEWSLETTER&utm_medium=DAILYNEWSLETTER&utm_content=POST&utm_campaign=04_Aug_2018+Xataka+Ciencia&utm_term=CLICK+ON+CONTENT

    1.- “Los ateos tienden a tener un cociente intelectual más alto. Un metaanálisis de 63 estudios refrendan esta idea. Las personas inteligentes también tienden a pasar más tiempo estudiando, lo que a su vez conduce a un mayor éxito profesional. En general, también tendrán trabajos mejor remunerados.

    2.- A los ateos no se les dice que son culpables y pecadores, como es el caso con muchas enseñanzas religiosas. Esto conduce a una mayor autoestima y una sensación de control sobre los eventos de la vida.

    3.- El porcentaje de ateos en la población carcelaria es menor que la de creyentes, así que hemos de concluir que los ateos tienen un comportamiento moral/legal más recto (o mejores habilidades para eludir a la policía y a la justicia). En realidad, basar la moral en la religión es una mala estrategia.

    4.- Los ateos tienden a valorar más los descubrimientos científicos y es menos probable que se interpongan en el camino del progreso científico, como ha sucedido a menudo por motivos religiosos. Una sociedad atea es más racional y orientada a la ciencia.

    5.-Los ateos creen en la ciencia y no se opondrían a los tratamientos médicos por motivos religiosos. De hecho, cuanto mayor y más extraordinario es el currículo de un científico, más probable es que sea ateo.

    6.-Si bien se han realizado estudios que muestran los beneficios para la salud física y mental de ser un creyente, también se han publicado estudios recientes que no mostraron diferencias significativas en la salud mental de las personas religiosas y no religiosas.

    7.-Los ateos no inician guerras ni cometen actos de terrorismo por motivos religiosos, solo para demostrar que su deidad es la correcta. Los ateos tienden a no matar a otros por el bien del ateísmo.

    8.-Los ateos no suelen ofenderse si alguien pronuncia el equivalente a una blasfemia, se cuestiona su falta de creencia o se escribe un artículo valorando las ventajas de ser creyente (de hecho, en los artículos de ese estilo no suelen haber comentarios de ateos furibundos). Ni mucho menos los ateos suelen solicitar que se censure un texto por ofender al ateísmo. Eso es un reflejo claro de que los ateos están más en paz consigo mismos y no necesitan rearfirmar continuamente su postura por mor de que alguien les descubra que están equivocados (cosa lógica teniendo en cuenta que la mayoría de creencias valoran a las personas que creen sin cuestionar la creencia). Lo irónico de todo ello es que realmente la religión debería ser combatida.

    9.- Los ateos son generalmente escépticos y tienden a ver los problemas desde un punto de vista racional, a menudo científico, que exige pruebas. Para un ateo, los elementos de la realidad son observables y pueden ser probados.

    10.-Se han realizado estudios que demuestran que los ateos tienen una vida sexual mejor que las personas religiosas simplemente por no sentirse culpables al respecto”

     

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