• ELFUTBOL, ELFUTBOL, EL FUTBOL

    Simon Critchley:  En qué pensamos cuando pensamos en fútbol

     

    https://elcuadernodigital.com/2018/04/11/en-que-pensamos-cuando-pensamos-en-futbol/

    Jaime Rodriguez: Cristiano Ronaldo: día de multa, noche de venganza

    http://www.elmundo.es/deportes/futbol/mundial-de-futbol/2018/06/16/5b2439b0e5fdeab4788b45a7.html

    Pablo Canto : “Cristiano 3 – España 3”, el chiste más repetido del partido

    https://verne.elpais.com/verne/2018/06/15/articulo/1529083633_620881.html

    RONALDO SE RINDE: LA EVASIÓN DE IMPUESTOS EN EL FÚTBOL ESPAÑOL

     

    http://financialred.com/impuestos-pagan-futbolistas/

     

    http://ecodiario.eleconomista.es/futbol/noticias/8005120/12/16/En-que-acabaran-los-lios-de-futbolistas-con-Hacienda-Cristiano-tendra-una-multa-Coentrao-y-Falcao-en-serios-problemas.html

     

    http://www.elindependiente.com/economia/2017/01/27/tu-cerebro-te-engana-para-que-perdones-a-los-futbolistas/

     

    http://www.goal.com/es/news/28812/barcelona/2017/03/29/34117532/a-qui%C3%A9n-se-refer%C3%ADa-piqu%C3%A9-que-imput%C3%B3-a-messi-y-neymar-y-estaba-en-

    http://www.elmundo.es/opinion/2016/05/31/574c6d0c46163fb4498b4572.html

     

    Fernando Pastor: resulta cada vez más habitual ver en los titulares informativos como futbolistas de primer nivel involucrados en procesos judiciales por delito fiscal, llegan a un acuerdo con la Fiscalía, admiten su culpabilidad ante el juez y pactan una pena asumible para sus ingresos y para su situación personal. Los últimos han sido Alexis Rodríguez y Marcelo, pero podríamos elaborar un listado de varias decenas de ellos que, si no han cerrado ya el acuerdo extrajudicial para salir airosos de un supuesto delito en el pago de impuestos, lo están contemplando

    https://www.lainformacion.com/opinion/fernando-pastor/ronaldo-messi-los-futbolistas-ante-el-fisco-y-la-ignorancia-deliberada/6341943

    Francisco Rico : Jugadores y entrenadores que han tenido problemas fiscales en España

    http://www.goal.com/es/noticias/jugadores-y-entrenadores-que-han-tenido-problemas-fiscales/buauhzbxfhhj1igwbifzj7yi4

    David Palomo : El once ideal de los jugadores del fútbol español que han tenido problemas con Hacienda

    https://www.elespanol.com/deportes/futbol/20171129/265724403_0.html

    Jose Luis Guerrero : Otros futbolistas que tuvieron problemas con Hacienda

    https://as.com/futbol/2017/06/13/primera/1497382065_867468.html

    Bolsamania.com : Los casos de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar, Sandro Rosell o José Mourinho, entre otros, reabren la polémica sobre los tributos que pagan a Hacienda las grandes figuras del fútbol

    http://financialred.com/impuestos-pagan-futbolistas/

     

    Jesus Martinez: Los futbolistas copiaron los trucos de las grandes tecnológicas para pagar menos impuestos . Las cinco grandes del sector pagaron sólo 12 millones de euros por Impuesto de Sociedades en 2015

    http://www.elespanol.com/economia/empresas/20161208/176733086_0.html?utm_content=bufferd2a8a&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer

    Jose Carlos Carabias: Trasladado al deporte, los derechos de imagen se encuentran en un cierto limbo legal, al decir de algunas consultadas por ABC. No se hace ninguna referencia a ellos en la Ley del Deporte de 1990 que rige el sistema jurídico-deportivo en España. En el caso del fútbol, los rendimientos del trabajo de un jugador en la relación laboral con un club no pueden ser inferiores al 85 por ciento del salario. El otro 15 por ciento se recibe a través de derechos de imagen. Por el 85 por ciento, el futbolista tributa a Hacienda el 47 por ciento de su sueldo federativo, según el IRPF español, y por el 15 por ciento paga un tipo menor según el impuesto de sociedades, el 28 por ciento

    http://www.abc.es/deportes/futbol/abci-football-leaks-derechos-imagen-azote-estrellas-futbol-201612060814_noticia.html

    La vanguardia.com : Malas noticias para Xabi Alonso, exfutbolista del Real Madrid ya retirado, cuyo pulso con Hacienda por la tributación de sus derechos de imagen durante su etapa en activo va camino de acabar dirimiéndose en un juicio.La Abogacía del Estado, que representa a la Agencia Tributaria, ha pedido ocho años de cárcel para Alonso por tres delitos fiscales, una pena que podría acabar con el vasco en prisión

    http://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20180315/441537821813/xabi-alonso-hacienda-delitos-fiscales.html

     

     

    Elboletin.com :Cristiano Ronaldo acelera el acuerdo con Hacienda ya que no puede arriesgarse a una condena por fraude fiscal que imposibilitaría su “operación salida” del Real Madrid, una salida que según algunos diarios ya habría decidido de manera irrevocable

    https://www.elboletin.com/noticia/164182/

     

    Rafael Mendez: Cristiano Ronaldo se rinde: planea aceptar el delito y pagar a Hacienda para evitar el juicio

    https://www.elconfidencial.com/espana/2018-03-24/cristiano-ronaldo-hacienda-delitos-conformidad-juicio_1540364/

    Cadenaser.com : Cristiano Ronaldo propone a Hacienda asumir una condena de dos años de prisión y pagar una multa de 18.8 de millones. El acuerdo es prácticamente total en cuanto a las cuotas tributarias defraudadas por el delantero del Real Madrid, tanto en la vía administrativa, como en la penal

    http://cadenaser.com/ser/2018/06/15/deportes/1529066396_350805.html

     

    Marca.com : Cristiano Ronaldo ha llegado a un acuerdo con la Abogacía del Estado para acabar con el proceso judicial en el que se encontraba inmerso. Ha reconocido ante la Agencia Tributaria cuatro delitos fiscales que implicarían dos años de prisión que no implican cumplimiento y el pago de 18,8 millones de euros por lo delitos cometidos

    http://www.marca.com/futbol/real-madrid/2018/06/15/5b23b29922601d6a1c8b4584.html

     

    Mundodeportivo.com : Cristiano Ronaldo  ha llegado a un acuerdo con el fisco español para abonar una multa de 18,8 millones de euros y aceptar una pena de dos años de prisión que, al no tener antecedentes, le evita pasar ni un minuto a la sombra. Ronaldo reconoce sus errores fiscales y consigue que Hacienda rebaje considerablemente el castigo. Al portugués se le acusaba de defraudar hasta 14,7 millones de euros entre el ejercicio de 2011 y 2014

    https://www.mundodeportivo.com/futbol/real-madrid/20180615/45124896522/real-madrid-hacienda-futbol-cristiano.html

    De esta manera, solo queda un fleco por despejar para el ‘7’ ya que este quiere sustituir la pena de prisión por una multa económica. Una sentencia que, en caso de perderla, Cristiano sí que se enfrentaría a una posibilidad seria de entrar en la cárcel. Todo se resolverá en el Juzgado de Instrucción número uno de Pozuelo de Alarcón (Madrid) en los próximos meses”

    noticiasrcn.com : Radamel Falcao García aceptó que evadió el pago de impuestos en España. El delantero llegó a un acuerdo con las autoridades tributarias para pagar 8.2 millones de euros, no reportados por concepto de explotación de su imagen. Ya hizo un abono de 7.4 millones de euros y espera que le sea rebajada la sentencia.

     

    http://www.noticiasrcn.com/internacional-gente/radamel-falcao-garcia-acepto-evadio-el-pago-impuestos-espana-segun-prensa

    soy502.com : Messi, Neymar, Ronaldo, Falcao y otros jugadores evasores de impuestos

     

    http://www.soy502.com/articulo/estos-ocho-futbolistas-son-acusados-evadir-impuestos-espana-100389

     

    rankings defutbol.com : los futbolistas evasores de impuestos

     

    http://www.rankingsdefutbol.com/ellos-son-los-futbolistas-evasores-de-impuestos/

     

    Emma Prieto :  “El fraude de Cristiano Ronaldo puede ser más grave que el de Messi”, según Gestha

    http://www.vozpopuli.com/espana/fraude-Cristiano-Ronaldo-Messi-Gestha_0_1049595954.html

    Manuel Marraco : Cristiano Ronaldo dice que no sabía “nada”: “Yo confiaba en mis asesores”

     

    http://www.elmundo.es/deportes/football-leaks/2017/07/31/597ef3b9ca4741f44a8b465a.html

    elpais.com : Angel Maria Villar, punto final. La detención del presidente eterno del fútbol pone fin a treinta años de arbitrariedad y corruptelas

     

    https://elpais.com/elpais/2017/07/18/opinion/1500391796_916253.html

     

    Tono Calleja: Pedraz trata de conocer el agujero de Angel Maria Villar en la Federación interrogando a una testigo clave . La directora de la Selección Española de Fútbol, María José Claramunt, ha sido citada a declarar como imputada por el magistrado

     

    http://www.vozpopuli.com/espana/Pedraz-conocer-Villar-Federacion-interrogando-testigo-clave_0_1047796136.html

     

    EFE: La juez Carmen Lamela ha rechazado poner en libertad al expresidente del Barcelona Sandro Rosell, en prisión desde el 25 de mayo acusado de quedarse con 6,5 millones de euros de la venta de derechos audiovisuales de 24 partidos amistosos de la selección brasileña de fútbol, que luego blanqueó en Andorra

     

    http://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20170731/43250609839/sandro-rosell-audiencia-nacional-prision.html

    Everardoherrera.com :  Qué hay detrás de Football Leaks, el sitio que jaquea el poder del fútbol

    http://everardoherrera.com/index.php/futbol-internacional/18394-que-hay-detras-de-football-leaks-el-sitio-que-jaquea-el-poder-del-futbol

    Jon Prada: Los ocho bombazos de Football Leaks

     

    http://www.marca.com/futbol/2016/02/12/56bdfa1746163f542f8b45a9.html

    ECD: Football Leaks’. ¿Cómo eluden impuestos los futbolistas?

     

    http://www.elconfidencialdigital.com/te_lo_aclaro/Football-Leaks-eluden-impuestos-futbolistas_0_2835316443.html

     

    El Mundo .es: Las caras de Football Leaks

     

    http://www.elmundo.es/deportes/football-leaks/2016/12/06/5845fd8e22601d21288b469a.html

    ECD: El País censura el artículo de John Carlin sobre Football Leaks . La dirección del periódico le ha comunicado que no se hace eco de informaciones publicadas por diarios de la competencia

     

    http://www.elconfidencialdigital.com/medios/Pais-John-Carlin-Football-Leaks_0_2834716501.html

    Roberto Ballestros: Football Leaks ‘animó’ al juez a desatascar la causa de Hacienda contra Xabi Alonso. El juez había impedido que se ratificaran los peritos de la Agencia Tributaria, lo que abocaba la investigación al archivo, pero cambió de opinión justo cuando saltó el escándalo

     

    http://www.elconfidencial.com/espana/2016-12-08/football-leaks-reactiva-causa-hacienda-xabi-alonso_1300638/

    EFE: El internacional francés Paul Pogba, el futbolista más caro de la historia por los 105 millones de euros que pagó el Manchester United al Juventus, oculta sus derechos de imagen en el paraíso fiscal de la isla británica de Jersey

    http://ecodiario.eleconomista.es/futbol/noticias/8015387/12/16/Pogba-tambien-implicado-en-Football-Leaks-oculta-sus-derechos-de-imagen-en-paraisos-fiscales.html

    Fermin de la Calle: Los clientes de Jorge Mendes andan preocupados. El Súperagente (como le gusta que le llamen) del mercado futbolístico está en el blanco de la diana del enemigo más corrosivo e impredecible del mundo de los negocios, los hackers de Football Leaks. El portugués ha visto como la mayoría de las operaciones en las que ha participado como agente o como intermediario en los últimos tiempos están siendo aireadas por la plataforma

     

    http://www.vozpopuli.com/deportes/Jorge_Mendes-Gestifuse-Football_Leaks_0_891510870.html

    Jose Luis Manzanares: Football Leaks: el ruido y las nueces

    http://www.republica.com/el-clavo/2016/12/06/football-leaks-el-ruido-y-las-nueces/

    PR: ¿Influyó Florentino Pérez en la prensa deportiva para ‘suavizar’ el ‘Football Leaks’?

    http://prnoticias.com/prensa/prensa-pr/20158690-influyo-florentino-perez-en-la-prensa-deportiva-y-el-football-leaks

    EFE: La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) cree que la prohibición del juez de Madrid Arturo Zamarriego de publicar información sobre “Football Leaks” es un “ataque a la libertad de prensa” con “pocos precedentes en la historia democrática”

    http://www.lavanguardia.com/deportes/20161207/412464292206/la-fape-acusa-al-juez-de-football-leaks-de-atacar-la-libertad-de-prensa.html

    Casimiro Garcia Abadillo : Cómo frenar a los evasores fiscales (sean o no futbolistas)

    http://www.elindependiente.com/opinion/2016/12/07/frenar-los-evasores-fiscales-sean-no-futbolistas/

    EP: El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, ha afirmado este miércoles en la Eurocámara que las últimas revelaciones sobre la evasión de impuestos en el mundo del fútbol han puesto de manifiesto el “papel importante” que juegan los asesores fiscales y jurídicos en el diseño de planificaciones fiscales agresivas

    http://www.expansion.com/agencia/europa_press/2016/12/07/20161207182057.html

    El Huffington Post : Este ejemplar diálogo de dos jóvenes aficionados al fútbol  que triunfa en Facebook

    http://www.huffingtonpost.es/2016/12/07/futbol-facebook_n_13480048.html

     

    Raul Pozo : M’Bappe por 180 millones, el fichaje que Florentino tiene imposible… amortizar . Las cifras que se barajan para que el Real Madrid incorpore al joven futbolista francés supondrían que el club que preside Florentino Pérez debería dedicar casi un 10% de sus ingresos sólo a amortizar la operación. O triplicar la venta de camisetas de un plumazo

     

    http://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/MBappe-millones-Florentino-imposible-amortizar-futbol-fichaje_0_1048696511.html

     

    Julian Garcia Candau: Mbapee, operación Florentino

    https://www.republica.com/gran-estadio/2017/07/26/mbapee-operacion-florentino

    “Cada temporada el presidente madridista se ha lanzado por la perla del año. Nunca han importado las cifras. Nunca se estremeció ante lo que costaron Cristiano y Bale,  pongamos por caso. Tampoco se quedó corto cuando fue a por Beckam, que era en aquella temporada el futbolistas más apetecido por los grandes. Las cifras de la inversión quedan en menor cuantía cuando se repasan los dineros ingresados por las ventas. A estas alturas de la película, el Madrid ha ingresado 80 millones por Morata, 30, por James y la misma cantidad por Danilo. En total, 140 millones. Los 180 de Mbapee, quedan reducidos a 40 dada la diferencia de las operaciones citadas.

    Jorge Decarlini : Todo este invento del fútbol negocio puede parecer muy fructífero, pero tampoco conviene olvidar que, si revienta la burbuja, los primeros en huir del barco serán los clientes y los turistas. Los que graban con el móvil y los que no saben ni cómo se llega al estadio. En cambio, quedarán los que tienen las manos ocupadas animando, o los que desearían más dedos para poder morder más uñas. Los que lloran. Los que siempre estuvieron ahí. A menos, claro, que consigan echarlos antes

    http://www.jotdown.es/2018/05/el-futbol-es-de-los-que-lloran/

     

     

    Ebric Gonzalez: Elogio del fútbol como droga

    http://www.jotdown.es/2016/08/elogio-del-futbol-droga/

    “Disculpen que insista de nuevo: cuando el fútbol es solo un juego, es un juego bastante estúpido. Los desplazamientos largos, los desmarques, los centros, los regates imposibles… sí, por supuesto, el espectáculo puede tener interés. Como el que tiene en Estados Unidos, donde no significa nada más allá del juego y donde lo practican los niños y las niñas como actividad escolar, sin otro público que sus familias. El fútbol tiene importancia, y una cierta trascendencia, por lo que volcamos en él: desde lo colectivo, como la política y la historia, hasta asuntos estrictamente personales como la alienación, la soledad o la rabia. Como gran fenómeno de masas del siglo XX y, por lo que se ve, del XXI, el fútbol consiste en la reglamentación más o menos estricta del furor social y de ciertas pulsiones altamente peligrosas. Quien ha acudido a un estadio sabe lo que se siente y lo que se grita. Al día siguiente, la vida sigue. El fútbol funciona como una droga administrada de forma recreativa: nos hace saltar los límites de la corrección y de la sensatez, pero no nos destruye.

    Hablamos, pues, de dosificación. En el estadio se puede insultar al árbitro o a quien sea, pero no agredir físicamente; lo que se hace en el estadio no debe hacerse fuera; el auténtico sentido del rito (una recreación simbólica de la guerra) constituye un tabú o, al menos, algo que preferimos no interpretar de forma literal. Es solo metáfora, nos repetimos.

    Sabemos, sin embargo, que la experiencia es más intensa (euforizante, dolorosa, agotadora) cuanto menos se reglamenta el asunto. No hablo del reglamento del juego, sino de lo otro, de lo importante, de aquello que ocultamos tras la maraña de los símbolos. Entremos ya en materia: a mí no me caen mal tipos como Paolo di Canio. ¿Les suena? Fue futbolista en Lazio (donde fundó el grupo de seguidores fascistas Irriducibili), Nápoles, Juventus, Milan, Sheffield Wednesday, West Ham y Charlton y alcanzó una cierta notoriedad por sus saludos brazo en alto y sus tatuajes mussolinianos. Es el mismo tipo al que la FIFA otorgó, con toda la razón, un premio al juego limpio: en el último minuto de un Everton-West Ham y con empate a uno en el marcador, el portero del Everton cayó al suelo fuera del área, aparentemente lesionado, y alguien le pasó el balón a Di Canio, quien en lugar de rematar lo tomó en las manos para que atendieran al rival. Cosas del fascismo caballeresco.

    ¿Se imaginan cómo se ponía el estadio, a favor o en contra, cuando aparecía Di Canio? Al rojo vivo, claro. No hacía falta que levantara el brazo. Como no hacía falta que Cristiano Lucarelli levantara el puño en el estadio Armando Picchi de Livorno para que la afición, en la que abundaban (y abundan, ahora quizá menos) los simpatizantes comunistas, para que la grada entrara en delirio (o en una furia casi epiléptica, si el estadio era otro). Esos tipos eran provocadores, comentará alguien. ¿Sí? ¿También lo era Carlos Caszely, el gran delantero chileno que fue apartado de la selección por rechazar la dictadura de Pinochet? ¿O Jorge Carrascosa, que llegó a ser capitán de la selección argentina y se negó a disputar el Mundial de 1978 para no ejercer como recurso propagandístico de la dictadura de Videla?

    El Lazio de 1974, inesperado ganador del Scudetto italiano, fue llamado el grupo salvaje. Sus integrantes eran abiertamente fascistas, llevaban armas y las usaban (Petrelli disparó una vez para ahuyentar a un grupo de seguidores de la Roma), peleaban en el vestuario con botellas rotas (Martini contra Chinaglia) y uno de ellos, Re Cecconi, murió de un tiro al simular el atraco a una joyería. Estaban locos y eran peligrosos. Pero nadie ha olvidado la fiebre que provocaban en los estadios. Eso no era droga de uso recreativo, era heroína en vena. Y creaba adicción.El fútbol, entre otras cosas, es política. De la grande y de la pequeña. Ningún Gobierno, incluido el español, desaprovecha la ocasión de transformar las victorias de una selección en victorias nacionales y diplomáticas. Dicen que un campeonato mundial proporciona al país ganador (nótese que puede utilizarse la palabra país en lugar de equipo o selección) un incremento de dos puntos en el Producto Interior Bruto. Eso es indemostrable y probablemente falso, pero da una idea de la magnitud del asunto. A falta de una selección oficial, el independentismo catalán utiliza al FC Barcelona como «ejército desarmado de Cataluña», según la célebre frase de Manuel Vázquez Montalbán. Igual que el franquismo echó mano del Real Madrid como emblema de la salud de la dictadura. Esto es así, por más que repitamos que se trata solamente de un juego, que los futbolistas son buenos chicos y deportistas sanotes, que la mafia y la corrupción son excepciones en las estructuras societarias, que hay que transmitir a los niños valores positivos… En fin, esas mentiras piadosas que nos decimos para seguir disfrutando de la droga.Quien ha asistido a un partido de alto riesgo, de altos decibelios y de alta concentración de gases lacrimógenos a la salida, conoce la realidad. Esa barbaridad, esa quiebra de la cordura y del orden público, esa orgía brutal que repele al público familiar, a los timoratos y a los no adictos, ese disparate en el que se derrama sangre y se cometen actos imperdonables, es fútbol en estado puro.Lo otro es metadona o, en el mejor de los casos, heroína al 3 %. Casi placebo. Socialmente menos corrosivo, políticamente menos provocador, menos peligroso para todos nosotros, pero Ersatz. El fútbol puro, el fútbol que libera toda la energía de las masas, es pura subversión”

     

     

     

    Nacho Carretero : Odio eterno al fútbol moderno

    http://www.jotdown.es/2016/10/odio-eterno-al-futbol-moderno/

    “El fútbol, tal y como siempre lo hemos conocido, terminó en 1994. En concreto en el verano de aquel año, cuando se disputó el Mundial de Estados Unidos. Ocurrió en el acontecimiento cuatrienal algo insólito: Nike hizo un anuncio sobre balompié protagonizado por la selección de Brasil. Después vendrían muchos más, pero aquel fue el primero y recuerdo que mi todavía esponjoso cerebro preadolescente pensó: «¿Nike? ¿Un anuncio de fútbol? Pero ¿estos no son de baloncesto?». Y lo eran. A la multinacional no le importaba aquel deporte de la vieja Europa en el que los clubes no eran franquicias, las ligas no eran negocios privados y las televisiones retransmitían un partido a la semana sin anuncios que interrumpieran el juego y con espectadores separados en gradas para evitar una vistosa batalla campal.

    Aquel juego que se multiplicaba por las calles de niños con rodillas ensangrentadas no daba pasta. Pero cuando el soccer cruzó el Atlántico Nike abrió los ojos: miles, millones de personas salidas de sabe Dios dónde estaban deteniendo sus vidas por ver aquel deporte lento y en el que era posible terminar con empate. Y dijeron: «¡Un momento!». Y ahí terminó todo.

    Se formó paulatino un tsunami de anuncios en los que Eric Cantona se levantaba el cuello de la camiseta y decía au revoir. El merchandising, lento pero firme, lo inundaría todo: el fútbol se empezó a comercializar como nunca antes y arrancó una lenta mutación que destrozó su esencia. De deporte a producto sin que nos diéramos cuenta. No solo Nike, claro. Decenas de empresas se unieron a la orgía y comenzaron a «abrir mercado», sobre todo en China y Oriente Medio. Sin duda un puñado de tipos se hicieron millonarios —y se siguen haciendo— descubriendo este filón, pero lo que es al hincha de a pie la metamorfosis lo noqueó. Y en ese estado de shock seguimos, desesperados por reconocer el que un día fue un deporte sin deformar. Locos por recuperar su esencia sepultada bajo montañas de dólares y euros.

    Cuando quisimos reaccionar los equipos habían decidido que los jugadores llevasen los números que quisieran, en lugar del 1 al 11 de toda la vida, necesario para recitar las alineaciones de memoria en el bar. Descubrimos con horror a peloteros con el 58, el 99 o a imbéciles que, si el 9 estaba ocupado, se ponían en la espalda 1+8. Delanteros con el 2, defensas con el 33, mediocentros con el 19… Inexplicable. La faena la completaron poniendo el nombre encima del número. Y claro, eso en España se tradujo en una colección de horteradas que ensuciaron cientos de camisetas, estilo Guti Haz, que decidió ponerse las iniciales de sus hijos, o el francés Julien Escudé, que se puso en el dorsal SQD. Sin comentarios.

    Toda esta crítica, por cierto, vale para aquellos dorsales legibles, ya que algunas innovadoras grafías cool se olvidaron de que los jugadores llevan un numerito en la espalda para que los aficionados podamos saber quiénes son. En este punto se abre otra vía: la comercialización masiva de equipaciones empujó a los clubes a perpetrar nuevos diseños para las camisetas, obviando la historia y tradición que las elásticas portan (o al menos portaban) consigo. Así, no solo asistimos al rediseño anual de camiseta, sino que contemplamos con horror cómo, por ejemplo, la segunda casaca de la Juventus es verde pistacho, la del Madrid llegó a portar un dragón y hasta el Barça puso sus centenarias rayas en horizontal. Ni siquiera el balón es ya blanco con ribetes o pentágonos negros. Qué va, ahora los balones son de colores, con dibujos de mierda. Y en invierno hay que jugar con una pelota amarilla a pesar de que en España hay dos partidos al año, como mucho, en los que nieva. Sobre las botas de los futbolistas prefiero no opinar. Deslizo el dato de que el año pasado algunos jugadores comenzaron a competir con una de cada color. Y no fueron expulsados de la Liga.

    Alguno dirá: «Pero bueno, si todo esto enriqueció al fútbol, lo llenó de dinero y lo hizo mejorar y desarrollarse. Eres un retrógrado». Y yo diré: «Sí. Y me da igual». Añoro el fútbol subdesarrollado de antes, sin fans histéricos haciendo fotos al delantero rival después de que haya metido un gol a su propio portero, ni treinta periodistas desplazados a otro país por un partido. Sin anuncios de cremas hidratantes y bancos. Sin niños preocupados por el color de sus botas. Yo quiero el fútbol en esencia. Sin señores prostituyéndolo.

    Sí, en el fútbol soy retrógrado. Y totalitarista, añado. Porque opino que el fútbol no es la vida. Que no se pueden trasplantar los ideales que aplicamos en nuestra realidad al fútbol profesional. Yo en la vida, por ejemplo, creo en la libertad por encima de todas las cosas, en los derechos individuales y humanos y en la solidaridad. En el fútbol, en cambio, apoyo un intervencionismo y prohibicionismo salvajes. Prohibiría casi todo lo que implique lucro, en pos de una competición pura, esencial, basada en el talento y capacidad de cada club para sacar lo mejor de sus chavales. Y doctrina comunista para el dinero que surja: se reparte. Si no a partes iguales, sí de una forma proporcional. Neutralizadas las tonterías con mano de hierro, volveríamos a disfrutar del deporte sin más, con jugadores a los que el peinado no les importe más que los goles (léase Dertycia o el Tato Abadía) y que no hagan anuncios de calzoncillos mientras dicen «máquina» y «monstruo» cada tres palabras. Volveríamos al fútbol con identidad. La identidad o, mejor dicho, la ausencia de ella, es otra de las claves que definen el fútbol moderno: en este caso el asunto se fue al garete un año después del Mundial de Estados Unidos, en 1995. La ley Bosman remató la faena.

    ¿Qué hay de lo mío?

    Jean-Marc Bosman jugaba en el Lieja belga cuando interpuso una demanda tras su fallido traspaso al Dunkerque francés que llegó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE). El fallo, favorable al jugador, tuvo un mar de fondo que revolucionó el fútbol: la defensa de Bosman planteó que debían interpretarse los artículos 48, 85 y 86 del Tratado de Roma del 25 de marzo de 1957. En este tratado se prohíbe que las asociaciones o federaciones deportivas puedan establecer en sus reglamentos limitaciones en el acceso de jugadores profesionales extranjeros ciudadanos de la UE a las competiciones que organizan. La UEFA llevaba incumpliendo la legislación treinta y ocho años. En España, por ejemplo, los clubes solo podían alinear a tres extranjeros por partido, lo que favorecía a los jugadores nacionales y dotaba de sentido a la cantera. También, claro, discriminaba a los extranjeros. En 1995 cambió todo: el libre mercado llegó al fútbol y los totalitaristas del balón nos sentimos atropellados. El balompié se convirtió en un mercadeo, en un zoco de futbolistas en continuo movimiento. Se creó el llamado mercado de invierno, la posibilidad de fichar en mitad de la temporada y empezaron a brotar como hierba mala representantes, agentes, intermediarios, agencias de representación, comisionistas, relaciones públicas… Si el merchandising había edificado la base, el fútbol negocio se culminó con el traspaso indiscriminado de jugadores. El resto de listillos a los que el fútbol les había importado siempre un bledo se unieron al carnaval al son del dinero. Todo tipo de personajes olisquearon ganancia fácil, la tomaron y huyeron dejando la esencia del fútbol podrida sin remedio. Algo que, evidentemente, les importa un carajo. Nunca les gustó el fútbol.

    Se multiplicaron los fichajes sin sentido, las contrataciones innecesarias, las multipropiedades de jugadores, la especulación… Chavales que salían de Sudamérica con dieciséis años para jugar en Abu Dabi, futbolistas propiedad de un fondo de inversión incapaces de decidir su destino, equipos que fichaban a japoneses para aumentar la audiencia en aquel país, cantidades de dinero estratosféricas… Un circo que pulverizó la identidad de los equipos. Los jugadores dejaron de estar en comunión con las gradas. El fútbol perdió otra esencia, la de ser algo más que un negocio, la de que los clubes no sean simples empresas con empleados, sino asociaciones con un valor y sentimiento defendidas por profesionales que creen en ellas y alentadas por el verdadero sentido de su existencia: la masa social. Hoy, miles de jugadores vienen y van sin saber nada del club para el que compiten. Los representantes salen en las revistas del corazón y las canteras se marchitan (con honrosas excepciones) haciendo que lo poco que quedaba de sentimiento, de unión entre hincha y club, se haya evaporado. Ahora cuenta solo fichar más y mejor, tener dinero y estrellas. Todavía recuerdo cómo nos reíamos de Japón cuando nos contaban que allí los aficionados siguen a jugadores concretos y no a equipos. La «cristianización» y la «messinización» en Europa nos devuelven ahora la bofetada. ¿Qué hemos hecho con la pasión?

    Con el mercadeo instalado en el fútbol los clubes se convirtieron en objeto de deseo para especuladores y millonarios. Llegaron y llegan a nuestro fútbol los jeques y «petro-ricos», que nada entienden del balón —y mucho menos de fidelidad a unos colores— y se creen que a esto se gana fichando a los que más veces salen en la tele. Exijo que no haya un solo hincha que no deteste a estos nuevos engendros, equipos que vendieron su alma al poderoso caballero en busca del éxito sin reparos.

    De la grada al sofá

    Completado el negocio, faltaba exportarlo a todos los rincones del mundo y a todos los salones de España. Y llegaron ellas, las televisiones. Y pusieron la guinda al show, a la mascarada que hace irreconocible el fútbol actual. Los directivos del ente desparramaron sus millones sobre la mesa en los llamados «derechos de televisión» y los presidentes de los clubes babearon. Que nadie piense que usaron esos fajos de papel moneda para reinvertir en sus clubes, en cantera o mejoras. Qué va: lo que hicieron fue pagar más por fichajes inútiles y engordar la burbuja absurda del fútbol hasta hacerla insostenible. Todo gracias a la usura, al negocio y al ansia de hacer dinero utilizando como medio algo que, hasta no hace mucho, era solo pasión y entrega.

    Con los clubes y la Liga ya sobornados, las teles comenzaron a disponer del juego a su antojo. Decidieron que, para optimizar las audiencias, no se podían disputar todos los partidos a la misma hora, arrebatándonos los añorados carruseles de los domingos. Ahora se juega el viernes, el sábado desde la mañana hasta la noche cada dos horas, lo mismo el domingo y un último partido el lunes. Les importa un carajo que los chavales no puedan ir al estadio porque su equipo juega entre semana a las 22:00 horas. O que se arruine el ambiente de un derbi porque lo pongan un viernes. Diría que el objetivo es sacar hinchas de las gradas para sentarlos en el sofá. Si no, no se entiende por qué los horarios son de locos, con partidos de Copa un jueves a las once de la noche. O por qué no se avisa hasta dos semanas antes de cuándo se juega el encuentro, mientras que en otras ligas, como la inglesa o la holandesa, dan el calendario detallado e inamovible en verano. Y aun así hay quien se sorprende por ver las gradas de los estadios ingleses siempre llenas, con tres mil hinchas visitantes. «Es que es cultural», llega a decir algún periodista deportivo al servicio de este fútbol-negocio.

    Es justo decirlo. Dentro de la mercantilización del fútbol hay niveles. Inglaterra, siempre respetuosa con sus tradiciones, mantiene una nobleza para con sus hinchas, facilitando horarios, desplazamientos y precios de las entradas. Igual o parecido pasa con Alemania. Dense un paseo, sin embargo, en España. Acudir a un encuentro resulta ridículamente caro. Resuena todavía hoy en mis oídos el dato que se hizo público en los cuartos de final de la Champions 2013-14. La entrada más barata del partido Atlético de Madrid-Barcelona costaba más que la más cara del Bayern de Múnich-Manchester United. Inaudito. Recuerdo también un cruce entre el Schalke 04 y el Athletic de Bilbao. El equipo alemán ofreció entradas a los hinchas vascos por veinte y treinta euros. Los alemanes, para acudir a San Mamés, tuvieron que pagar noventa euros. Los aficionados del Schalke desplegaron una inolvidable pancarta. «Entrada noventa euros = un euro por minuto. ¡El fútbol no es sexo telefónico!».

    La asistencia media a los campos de la Liga el pasado año no alcanzó el 65%, mientras que en Alemania llegó al 91% y en la Premier inglesa se situó en el 95%. La Liga, dirigida por el señor Javier Tebas, no quiere espectadores en el campo, los quiere en el sillón para que las televisiones sigan pagando. Y a los pocos valientes que todavía reúnen coraje para asistir a la grada, los sangran. Sirva otro ejemplo de hace dos años. A falta de pocas jornadas para que ganase la Liga, el Atlético de Madrid visitó al Getafe, equipo cuyo estadio parece un erial en cada partido. Se preveía una visita masiva de hinchas rojiblancos, el campo por fin rebosaría vida. Ojalá. Rápidamente los directivos afilaron sus colmillos y pusieron un precio grotesco a las entradas visitantes que arruinó el ambiente. De nuevo todos al sofá, no vaya a ser que el fútbol reviva.

    Y, encima, arruinados

    Comentaba el presidente del Eibar, Alex Aranzábal, en un reportaje para Jot Down, que el dinero de los derechos de las televisiones debería ser, lógicamente, beneficioso para los clubes. «Pero los clubes se gastan todo lo que ganan. La televisión les da dinero para que ellos fichen más caro y paguen más a los jugadores, con lo que la situación de deuda sigue igual. Es un bucle». Aranzábal se refiere a la deuda que asola al fútbol español: el colmo, la estupidez supina. Si has arruinado la esencia y autenticidad de la competición en nombre del dinero, al menos tendrás una competición millonaria, ¿no? No.

    La Liga y los clubes españoles (salvo, otra vez, honrosas excepciones) son tan ridículos y esperpénticos que se han cargado los valores del deporte y encima están arruinados. Sacrificar todo en pos del beneficio les ha hecho ansiar cada vez más y, mientras los aguiluchos se enriquecían sin mirar atrás, los clubes inflaban una burbuja que ahora no saben cómo pagar: casi todos en la ruina, jugadores sin cobrar, intervenciones judiciales, concursos, sanciones que imposibilitan fichar, denuncias… Un absurdo en el que solo los grandes —concretamente dos: Madrid y Barça— sacan tajada gracias a las audiencias. Esto ha convertido el torneo en un previsible duopolio en el que los dos coñazos de siempre se disputan todo, se quejan de todo y compran todo. También todo lo ocupan: televisiones, periódicos, tertulias, escaparates… Una generación entera de chavales a los que les gusta el fútbol tiene hoy dos opciones: Madrid o Barça. El resto se ahogan y el cadáver toma definida forma de comparsa para que el «madribarçismo» pueda seguir creciendo. Y, sin despeinarse, Javier Tebas, el director de todo este desaguisado, elige eslogan: «La mejor liga del mundo».

    La mejor liga del mundo, por cierto, tiene nombre de banco. Se llama, desde hace unos años, Liga BBVA. La pérdida de identidad no es solo una idea abstracta, es una venta de dignidad en toda regla. La Segunda División es la Liga Adelante, el eslogan del susodicho banco. Nada escapa al negocio, que avanza destruyendo el fútbol a su paso. ¿Saben dónde se va a celebrar el Mundial de 2022? En Qatar. Sí, ese país del golfo Pérsico con tantísimo arraigo y tradición balompédica y en el que en verano se alcanzan temperaturas de cincuenta grados. No es una exageración. El año pasado se registraron cincuenta y dos grados en el mes de julio. El Gobierno qatarí prohíbe por ello salir a la calle en esas fechas durante el día a sus ciudadanos. Es un misterio cómo irán entonces los hinchas a ver morir a los jugadores sobre el césped. Organizar un Mundial en Qatar, digámoslo claro, es inviable. Además de estúpido. Pero el dinero manda. En concreto, quienes manejan el dinero mandan y, con decisiones como las del Mundial 2022, demuestran a las claras cuánto les importa el fútbol. Y de paso cuánto daño le están haciendo.

    La Copa del Mundo no es el único torneo desvirtuado. La Copa Intercontinental es ahora el Mundialito de Clubes. Ni hablar de galas indignas como los premios de la Liga (una especie de Goya a lo —aún más— cutre) o el Balón de Oro, que en pocos años ha pasado de ser una anécdota a ser el evento por excelencia en el año futbolístico.

    Santiago Cepsa Adidas Microsoft Pepsi Bernabéu (dramatización)

    El diablo también ha comprado las almas de los clubes. Camisetas sin mácula como la del Barça o el Athletic portan ahora publicidad. La del Barça, por cierto, es Qatar Foundation, el mismo país que albergará el Mundial mientras organizaciones como Amnistía Internacional siguen denunciando la sistemática violación de derechos humanos del Gobierno, que en su código penal recoge la tortura como método de castigo, por ejemplo.

    Pero qué más da: dan dinero. Eso es lo que cuenta. Nadie debería levantar una ceja si mañana el Camp Nou pasa a llamarse Qatar Stadium. El Bernabéu va camino, se llamará Cepsa Bernabéu en unos años. En otros casos ya es una realidad: el estadio del Espanyol se llama Power 8 Stadium (qué precioso y entrañable nombre para preservar la tradición y romanticismo del club), el del Arsenal, Emirates Stadium, y el del Bayern de Múnich, Allianz Arena. Todos ellos cubiertos de asientos, la UEFA obliga, no vaya a ser que a algún aficionado se le ocurra vivir la pasión de un partido de pie, sin comer pipas.

    Es más, todavía quedan algunos hinchas que, atención, cantan y animan a su equipo durante el partido. Se entregan a sus colores sin pedir casi nada a cambio y entienden el apoyo como una muestra de fidelidad. Fidelidad a un escudo y colores como símbolo de identidad, algo que pierde todo el sentido si quienes manejan esos códigos son ajenos a lo que significan: el fútbol moderno da la razón a quien se sorprende de que haya aficionados que animen a once millonarios corriendo tras un balón. La razón de ser de este asunto es que afición y equipo sean uno, sean lo mismo. Y puedan apasionarse sin vuelta de hoja por los mismos devenires terrenales: ganar o perder un partido. Eso es todo. Qué grandeza. Qué alivio en un mundo en el que todo es tan serio y racional.

    Son estos hinchas unos extraños seres que consideran el fútbol el último reducto que la civilización les concede para dar rienda suelta a la naturaleza humana en forma de gritos, apego irracional y un folclore que solo quien no lo comparte se toma demasiado en serio. Por suerte cada vez son menos y, en España, la Liga, encabezada por Javier Tebas, ya está manos a la obra para neutralizarlos definitivamente. No descansarán hasta que todos se queden sentaditos, en silencio y, a poder ser, en casa. Que molestan menos. Los estadios, mejor, para los turistas japoneses y los millonarios rusos. Ellos sí pueden pagar el precio de las entradas.

    Seamos realistas. La deriva del fútbol es imparable. Si hay posibilidad de riqueza nada ni nadie detendrá el negocio. Ocurre en todos los órdenes de la vida y es bueno para el progreso de la humanidad. El único anhelo pretendido en esta diatriba es mostrar que algunos soñamos con santuarios de autenticidad. Soñamos con preservar algunas actividades inocuas o no importantes y mantenerlas al margen de la vida real. Algunos entendemos el fútbol como una de estas actividades, un oasis en el que lo único que importe sea lo esencial, sin lucro ni negocio, una competición de alma primitiva y auténtica. Tal vez solo cuando por fin los grandes clubes-empresas del mundo acuerden hacer una liga cerrada al estilo NBA llegue nuestro momento: el momento en el que el resto de equipos regresen al amateurismo, recuperen lo que antaño les daba sentido y compitan entre ellos sin otro objetivo que la impagable gloria de vencer”

     

    Rafa Ramos: Aficionados de los Estados Unidos, Escandinavia, Bélgica, Holanda y Alemania visitan todos los fines de semana Stamford Bridge, Old Trafford, Craven Cottage, Anfield, los Emiratos, White Hart Lane y otros estadios míticos de estas islas dentro de un «turismo del fútbol» cada vez más extendido, pero sus incursiones no llegan hasta Prenton Park (Tranmere Rovers), Firhill (Partick Thistle), Gayfield Park (Arbroath, metido prácticamente en el mar del Norte), o Victoria Park (del Ross County, el más septentrional de cualquier equipo de liga del Reino Unido)

    http://www.jotdown.es/2017/04/el-otro-futbol/

     

    Grace Morales: A la revolución por el fútbol: activismo político& social  y equipos raros

    http://www.jotdown.es/2017/05/la-revolucion-futbol-activismo-equipos-raros/

     

     “Los más veteranos llevamos padeciendo con rigor estoico el devenir de las últimas ligas de fútbol. Nos hemos intentado acostumbrar sin éxito a nombres como la Liga de Las Estrellas, la Liga Adelante o la Liga 1, 2, 3. Nosotros, que sobrevivimos a la moviola de Estudio Estadio, Supergarcía y Fútbol en Acción, pero también disfrutamos de temporadas en las que el fútbol parecía hasta un deporte… Bueno, sí, un deporte de aquella manera, como cuando Juan Gómez, Juanito, le pisó la cabeza a Matthäus en un Bayern de Múnich-Real Madrid, incidente que se solventó con el regalo de un capote de torero al alemán por parte del jugador de Fuengirola. O aquella final de Copa del Rey entre Barcelona y Athletic de Bilbao que terminó con un combate de patadas voladoras y golpes de kung-fu entre Maradona, Paco Clos, nuestro admirado Tarzán Migueli, Goikoetxea, Sarabia y De Andrés. Un deporte raro. En cualquier caso, el fútbol no era un programa de cotilleos de televisión y tertulianos como recién salidos de la sala vip de un discotecón de los años noventa. De lo que rodeaba al fútbol, eso sí, había lo mismo que ahora, incluso más y mejor: noticias sensacionalistas, escándalos sexuales, robados posados, reportajes en revistas del corazón y campañas publicitarias más o menos afortunadas. Vamos a ver, que no es cuestión de que exijamos que los jugadores se presenten en los actos públicos como en los años cincuenta, vestidos con el chándal reglamentario (muchos desearíamos, incluso en un sueño acorde con estos tiempos totalitarios, que algunos tuviesen una cláusula en el contrato que les obligase a guardar silencio durante la temporada, norma que podría extenderse a algunos entrenadores). Lo que echamos de menos es el propio deporte, o sea, el fútbol.Sobre la idoneidad o no de ser aficionado, existe múltiple variedad de tonos: va desde la irracionalidad de Pepe el Hincha a la absoluta indiferencia de Carlos Marx y Federico Engels, que ni se molestaron en mencionarlo en su popular libro. Ni siquiera cuando los autores despotricaban contra los productos que son opio del pueblo. Las autoridades intelectuales también llevan mucho tiempo divididas entre el hooligan militante, el observador despectivo y el fan con complejo de culpa. La transformación del fútbol en un multipantallazo con oscuros intereses internacionales y venta de carísimos objetos no está ayudando a mejorar su imagen, pero, por si acaso, sirva este artículo para recordar por qué y cómo nació.

    Los equipos de la no-liga

    La práctica de juegos con una pelota tiene un origen eminentemente popular y muy poco civilizado. Fue su codificación y uso en determinadas escuelas y universidades anglosajonas lo que lo convirtió en lo que conocemos como fútbol, pero esas reglas, que encubrían una orden política contra la formación de «turbamultas descontroladas» y la invasión de terrenos cercados, se extenderían a las escuelas públicas del xix, donde los críos jugaban a la pelota en el recreo, y dieron lugar a la fundación de los primeros clubs. Unos nacieron en colegios religiosos, de la mano de estudiantes sportsmen de clases adineradas; otros en fábricas, con obreros aficionados, pero sufragados por los propietarios de las mismas. El fútbol no tiene en realidad ese origen obrero que muchos reivindican, pero sí ha sido el pasatiempo preferido de las clases populares en los últimos cien años. Mucho más que un pasatiempo: estar en la grada de tu equipo tiene carácter de testimonio, de afirmación de la colectividad y, en ocasiones, de resistencia, no solo contra el rival, sino de afirmación contra el mundo. Pero esto no significa necesariamente que tu equipo preferido sea el más decente o intachable. Este sentimiento irracional es mucho peor que una religión. Por eso es mucho más difícil abandonar los colores de tu equipo que cambiar de credo religioso. Aun así, el mercado inmoral en el que se mueven clubs y ligas profesionales ha provocado una decisión sorprendente. Algunos hinchas, sin olvidar al equipo de sus amores, han decidido dar una oportunidad a otras iniciativas más en consonancia con el espíritu original del juego, sobre todo cuando no hay dinero para pagar las entradas de tus hijos a los partidos. Recuperar conceptos como el de la comunidad, negarse a participar del insano consumismo, mantener una ideología respetuosa con las personas y no abrirse la cabeza en las gradas o la calle. Al mismo tiempo, luchar contra todos aquellos que van directos a destrozártela, bien sean las empresas y organismos abarca-y-devora, bien los grupos de hooligans perfectamente organizados para ello.En Inglaterra lo llevan haciendo unos cinco años. El Clapton F. C., que juega en las ligas preferentes, tiene el honor de ser el primer equipo del país en haber jugado en Europa continental, allá por 1890. Su campo, el Old Spotted Dog, recibe últimamente, además de a los Tons Ultras, a muchos fans desencantados del West Ham United, equipo vecino del East End, que fue fundado por gerentes y empleados de la industria del acero y ahora se ha convertido en otra empresa multimillonaria con precios disparatados en los abonos y un patrocinador bien raro. El Clapton ha sido recobrado como símbolo político y plataforma de ayuda para el barrio, en lucha contra el deterioro urbano y los grupos neonazis. Llámenme descreída, pero la posibilidad de beber botellines de cerveza a precio muy asequible y sin ninguna restricción durante los partidos puede haber animado también a más de uno. Al Arsenal le ha pasado lo mismo. Se creó en 1886 dentro de una fábrica de artillería del sudeste de Londres, y, aunque sus titulares son los mismos del comienzo, la mayoría de sus acciones son ahora propiedad de un magnate estadounidense, y una exótica compañía de vuelo le ha cambiado el nombre al estadio (dentro de poco veremos un estadio madrileño con simpático nombre de emporio chino). Aficionados de los gunners y de otros equipos de la Premier, como el Manchester, se juntan ahora en Champion Hill, el estadio del Dulwich Hamlet, otro equipo con más de cien años de antigüedad, para animarlo con sus colores, rosa y azul, en un movimiento que los más veteranos de la zona no se explican, salvo por la gentrificación del sur de Londres y el deseo de volver a disfrutar del fútbol en otros términos. La hinchada The Rabble (‘la chusma’) acude a los partidos vestida con boas de plumas y barbas postizas. A las autoridades deportivas esta actitud hipster, de momento, no les molesta, pero sí la de otros hinchas de equipos pequeños que protestan contra el racismo y la xenofobia. Ha sido el caso de The Inter Village Firm (nombre humorístico a costa de los ultras más reaccionarios del West Ham), fans del Mangotsfield United, quienes fueron apercibidos el pasado diciembre por sus banderas antifascistas. Esgrimía la autoridad que la política debía estar totalmente al margen del fútbol. Ignoro qué pensará la FIFA británica (FA) acerca de asociaciones como Reds Against the Nazis, del Manchester United, los hinchas Brigada 1874, del Aston Villa, o los Holmesdale Fanatics, del Crystal Palace. O sobre la doble moral, la hipocresía ideológica, etc.

    Fútbol o barbarie

    Las relaciones entre fútbol, movimientos obreros e ideologías de izquierdas son numerosas. En Sudamérica hay una larga serie de equipos nacidos bajo el ideario anarquista y comunista a principios del siglo xx. Los Argentinos Juniors, uno de los clubs más importantes del país, se fundó en Buenos Aires un 1 de mayo de 1904, tras el partido entre dos equipos aficionados, el Sol de la Victoria y los Mártires de Chicago. Lo mismo que el Club Atlético Colegiales, originalmente llamado Club Atlético Libertarios Unidos, fundado en 1908. Los jugadores de la selección nacional de Uruguay, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1924, participaban en la Federación Roja de Fútbol, una liguilla organizada por el partido comunista del país, donde jugaban equipos con nombres como La Comuna, Soviet o Leningrado, como preparación para las Espartaquiadas de 1928, los juegos olímpicos obreros. Desde 1974 lleva jugando en las categorías inferiores el Club Deportivo y Cultural Ho Chi Minh, creado por varios estudiantes de la Universidad de Huamanga, en Ayacucho, Perú, como trabajo de integración para la comunidad, que tuvo sus épocas de riesgo durante la dictadura militar. Mucho más reciente, de 2006, es el Club Social Atlético y Deportivo Che Guevara, en Córdoba, Argentina (cuyo lema es, como no podía ser de otra manera, «Hasta la victoria siempre»). El fútbol sudamericano ha dado ejemplo no solo de equipos y jugadores extraordinarios, sino de conductas y gestos admirables. El Vasco de Gama de Río de Janeiro se negaba a obedecer las leyes que prohibían la inclusión de jugadores negros y mulatos, ya en 1924. Recordamos en los años ochenta el desafío del Corinthians de São Paulo a la junta militar, con Casagrande y Sócrates y sus camisetas donde rezaba «Democracia». El gesto del gran César Luis Menotti tras haber ganado el Mundial del 78 con Argentina, negándose a subir a la grada para saludar a los militares de Videla. Los holandeses, finalistas, hicieron lo mismo en solidaridad.El fútbol rojo tuvo gran repercusión. En 1923 nacía el Club de la Revolución de Octubre, conocido mundialmente como Lokomotiv, debido a su origen en los empleados «voluntarios» (bueno, elegidos voluntariamente por el ministerio) del ferrocarril de Moscú. Los tres equipos con el nombre de Dinamo (Kiev, Leningrado y Tiblisi) se convirtieron en leyenda dentro de la URSS, y ya en los setenta, en unos equipos temibles en las competiciones europeas. El de Tiblisi protagonizó un episodio nefasto en la historia del fútbol. El Spartak de Moscú, el equipo favorito de la ciudad (frente al CSKA, que era el de los militares), le ganó en la semifinal de la Copa Soviética de 1939. Pero el mariscal Lavrenti Beria era forofo del Dinamo y no se tomó nada bien la derrota. Ordenó detener al árbitro y repetir el partido. El Spartak volvió a ganar. Beria mandó al gulag a los presidentes del Spartak, los hermanos Stárostin, por haber estado planeando supuestamente la muerte de Stalin. Los Stárostin, que estaban obsesionados con la figura de Espartaco, resistieron en el gulag organizando partidos de fútbol entre los prisioneros. Lo mismo que sucedió en Sudáfrica con los presos de la isla Robben: aliviaban su horrible situación con partidos durante las dos horas libres que tenían a la semana. Nelson Mandela estaba entre ellos.En Alemania, los jugadores del Schalke 04 fueron utilizados como imagen del deporte ideal para el Partido Nazi. El Borussia Dortmund, sin embargo, sufrió la muerte de varios de sus dirigentes por repartir propaganda antinazi. Tras una época de penurias económicas, el equipo ha recuperado la propiedad del club, ha conseguido abaratar los precios y devolver el orgullo a su hinchada. El Bayern de Múnich, por su parte, no cedió en su tradición de tener jugadores y empleados de origen judío. Los franceses, que vieron en una selección nacional a uno de los colaboracionistas más feroces de la Gestapo, Alex Villaplane, también tuvieron sus propios ídolos de la resistencia futbolística frente a los alemanes: Étienne Mattler, el héroe del Sochaux durante los años treinta, fue detenido y torturado por la Gestapo. Sobrevivió, no así Rino Della Negra, la vertiginosa promesa del Red Star 93, que abandonó el club parisino para unirse a la Resistencia y murió ejecutado con veinte años.Hay ejemplos a patadas (con perdón) de jugadores que han arriesgado la vida por ideales políticos y patrióticos. Fue muy sonado el equipo de fútbol argelino formado por jugadores árabes del equipo nacional francés, que abandonaron el Mundial del 58 en protesta, o ese combo egipcio que llegó a la semifinal de los Juegos Olímpicos de 1928, dando un ejemplo a sus excolonos ingleses. Un momento muy emocionante se dio en la clasificación para la Copa del Mundo de 1998 entre las selecciones de Irán y Australia. Cuando ganaron los primeros en un agónico 2 a 2 en el segundo partido, las mujeres iraníes invadieron el estadio donde se estaba retransmitiendo el encuentro por pantalla gigante, contraviniendo la orden de no asistir a estos espectáculos. Orden que sigue vigente hoy en día.En España, aparte de los partidos de folclóricas contra yeyés o de tenistas contra toreros, también ha habido futbolistas que se la jugaron defendiendo ideas complicadas en momentos muy difíciles. Tenemos para elegir, pero el gesto de dos jugadores del Racing de Santander, Aitor Aguirre y Sergio, que saltaron al campo con brazaletes negros el domingo 28 de septiembre de 1975 para protestar por la última ejecución firmada por Franco, es mucho más que significativo. En los años noventa, el bosnio Predrag Pašić, jugador de la selección de la antigua Yugoslavia, quien decidió permanecer en su Sarajevo natal durante la guerra de los Balcanes. Mientras la ciudad ardía en un asedio pavoroso, él organizó la Escuela de Fútbol Bubamara, un equipo infantil con chicos de todas las etnias, llegando a reunir a casi trescientos, que jugaban mientras fuera silbaban las balas. Ahora son más de cinco mil.Y permítanme mencionar un encuentro prohibido durante diez años por cuestiones militares. En otoño de 2016,  al sur de Colombia, los guerrilleros de las FARC celebraban las negociaciones de paz jugando al fútbol en el barro de la selva del Yarí.

    La playa está bajo el césped (o el cemento)

    El equipo de fútbol alternativo más famoso del mundo no está en Londres ni, como algunos pudieran suponer, en un espacio de la Feria de Montjuic. Se trata del FC St. Pauli, en el distrito rojo de Hamburgo. Es un fenómeno desde que en los años setenta consiguió llegar por primera vez a la Bundesliga. Con el desarrollo del barrio y una afición muy militante, ligada a movimientos okupas y antifascistas, su popularidad ha crecido muchísimo y cuenta con peñas repartidas por todo el mundo. Fue con su portero de los ochenta, el famoso activista Volker Ippig, que saltaba al campo puño en alto, cuando se extendió la leyenda del equipo antisistema, que hacía de sus partidos frente al FC Hansa Rostock, apoyado por grupos de ultraderecha, un duelo político. Se denominan a sí mismos el «equipo punk de fútbol» y ondean la bandera pirata, pero, tranquilos, son anticapitalistas a quienes no les tiemblan las piernas: comienzan cada partido con «Hells Bells» de AC/DC y después de cada gol suena una de Blur. Ah, y Nike ya les fabricó unas zapatillas con calavera.Para equipo punk ya está el Republica Internationale FC, de la ciudad de Leeds. Desde el 83 y con cambios en el nombre, inspirados por el grupo Spizzenergi o Athletico Spizz 80, mantienen una posición contraria al mercantilismo de las ligas profesionales y juegan con dos equipos, masculino y femenino, con su lema «A la libertad mediante el fútbol» en la Liga del Domingo, el torneo amateur de los equipos ingleses, que se organiza contra el profesional de los sábados. Uno de los «clásicos» de esta liga es el que se celebra entre el Internationale y los Easton Cowboys and Cowgirls de Bristol, otro club muy popular por sus agrupaciones femeninas y de jugadores veteranos.El Lunatics FC de Amberes es otro de los clásicos en esta clasificación de equipos alternativos. Estos tampoco han pasado de los campeonatos de aficionados y mezclan los partidos con conciertos musicales y fiestas. Llevan desde principios de los años ochenta paseando por Europa su uniforme inspirado en la bandera jamaicana, su carpa y los barriles de cerveza belga. En Estados Unidos tenían hasta no hace mucho un torneo alternativo a la liga cada vez menos minoritaria de soccer, formado por dos equipos que representarían a los colectivos de feministas, pacifistas, gais y militantes de sector más radical de la izquierda, todos ellos procedentes de San Francisco y el mundo universitario. Para reivindicar sus ideas, recaudar fondos y dar publicidad, plantearon un partido entre el Kronstadt FC, anarquista, y el Left Wing FC, comunista. Estas iniciativas son cada vez más frecuentes. Hay una Copa América Alternativa desde hace años, y en 2010 ninguno de nosotros prestó atención al Mundial de los Pobres que un colectivo celebró en Ciudad del Cabo para protestar por la política urbanística que había desalojado a muchas familias de sus casas y contra el elevado precio de los partidos. Las regiones y países que no tienen reconocida su soberanía también tienen su propio campeonato (amateur) de fútbol, en la VIVA World Cup: están territorios como Groenlandia, Laponia o Dos Sicilias, y esperan contar con los palestinos y los kurdos.

    «Fútbol para los futbolistas»

    Unidos volveremos a convertir el fútbol en lo que nunca debería haber dejado de ser: el deporte de la alegría, el deporte del mundo de mañana que todos los trabajadores han comenzado a construir.

    Internacional Situacionista, 1968.

    Con una pancarta que rezaba así, «Le football aux footballeurs!», un grupo de jugadores ocupó la sede de la Federación Francesa de Fútbol en París durante seis días de mayo de 1968, exigiendo mejoras en los contratos de los trabajadores Es un poco difícil que veamos algo así de nuevo. Sí, hace un par de años fuimos testigos de una huelga fantasma de los futbolistas españoles contra el decreto del Gobierno del PP, siempre tan popular, de vender los derechos de emisión de los partidos en la tele. Aquello tan confuso terminó precipitadamente y con sanción multimillonaria, como una jugada de las que nos gustan a los aficionados: salir un jugador de córner entre un barullo de gente y entrar rodando con el balón en la portería. Siempre nos imaginamos a los futbolistas vendiendo productos, participando en una chirigota o, como mucho, haciendo una declaración sobre proyectos de caridad. En realidad, nadie pide al fútbol que deje de ser eso. No vamos a convertir en eco-friendly a los dirigentes de Primera División en dos patadas y motivarlos a que pongan paneles solares en los estadios. Estaríamos desafiando la comprensión lógica del mundo. Pero sí queda patente el hastío de muchos aficionados ante proyectos absurdos y un sentido del show business que no encaja con lo que ha sido este deporte (¡y lo que ha sido!). Bueno, siempre nos quedarán los androides en la Liga de las Galaxias.

     

     

     

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    FILÓSOFOS MÚSICOS: EL CRÍTICO IMPLACABLE

     

    Theodor Wissengrund nació en una familia burguesa de origen judío en Frankfurt (Alemania) en 1903. Adoptó el segundo apellido de su madre, Maria Calvelli-Adorno. Tras una brillante carrera filosófica y musical, la mayor parte desarrollada en el exilio, murió en Suiza en 1969. Como crítico musical fue extenso, prolijo, muchas veces poco inteligible y otras tantas implacable con los músicos contemporáneos que no le gustaban. los escritos musicales Theodor Adorno están recogidos en Filosofía de la nueva música, Monografías musicales, Disonancias, Introducción a la filosofía de la música y Escritos musicales I-VI, entre otras obras.  Y como no podía ser menos, compuso algunas piezas, supongo que de calidad a la altura de su concepto filosófico-musical.

     

    Pieza para piano, por Steffen Schleiermacher:

    https://youtu.be/Y9vU36JCbIM

     

    Cuarteto de cuerda (1921) (Cuarteto de Leipzig):

    https://youtu.be/v5Tc4mXodrI

     

    Mil gracias por la lectura y difusión de esta Agenda  de Prensa y no sean cándidos. No crean en las palabras y solo se fíen de los hechos 

     

    Manuel.portelap@gmail.com

     

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