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    Viene una larga época de discursos. De ahí la importancia de la libertad de expresión

    postdigital.es: La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) han pedido este viernes al que será el nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que proceda a “la derogación de todos los límites a la libertad de expresión” que hay en la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida por sus detractores como ‘Ley Mordaza’

    http://postdigital.es/2018/06/01/fape-rsf-y-pdli-piden-pedro-sanchez-la-derogacion-de-las-leyes-de-censura-y-los-limites-a-la-libertad-de-expresion-p38597/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+postdigital%2Frss+%28PostDigital%29#utm_source=feed&utm_medium=feed&utm_campaign=feed?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=fape-rsf-y-pdli-piden-pedro-sanchez-la-derogacion-de-las-leyes-de-censura-y-los-limites-a-la-libertad-de-expresion-p38597

    Discurso íntegro del portavoz del PNV, Aitor Esteban, en el debate sobre el estado de la nación

    http://www.rtve.es/alacarta/videos/debate-sobre-el-estado-de-la-nacion/discurso-integro-del-portavoz-del-pnv-aitor-esteban-debate-sobre-estado-nacion/1696267/

    Discurso íntegro de  Albert Rivera en el debate sobre el estado de la nación – YouTube

    https://www.youtube.com/watch?v=BssyRnbHTsI

     

    Discurso íntegro  de Ana Oramas en el debate sobre el estado de la nación- YouTube

    https://youtu.be/zRX5WRufFGk

    Réplica  de Pedro Sánchez a Albert Rivera en el debate sobre el estado de la nación- YouTube

    https://www.youtube.com/watch?v=KHKGZOGxpHU

    Miriam Martinez Bascuñan : Discursos de madera

    https://elpais.com/elpais/2017/10/06/opinion/1507298937_310656.html

    “El discurso de los políticos ha devenido en lengua atrofiada. Las palabras mueren cuando se vacían de contenido, al transformarse en clichés adormecedores sin eco en el mundo sensible. La conversación pública pierde su sustancia y es pura demagogia; ya no ofrece claves para que los ciudadanos exploren la realidad y formen juicios; no crea vínculos, sólo los destroza. Así sucede al abusar de los eslóganes frente a las ideas, al recurrir sin descanso a palabras fetiche como “pueblo”, “patria”, “democracia”. De tanto escuchar que están sometidas a disputa, nos encontramos con la esquizofrenia de que significan a la vez una cosa y su contrario. Y ya no evocan nada. Pero existe otra forma de matar la palabra pública: la mera expresión hueca del político. Lo comprobamos el domingo al escuchar la intervención de Rajoy. Después de contemplar unas imágenes que conmocionaron y dieron la vuelta al mundo, al presidente sólo se le ocurrió decir que “hemos hecho lo que teníamos que hacer, actuando con la ley y sólo con la ley”. Estamos de nuevo ante el tecnócrata arendtiano que convierte el lenguaje burocrático en una camisa de fuerza para que nada cambie, en el puro vaciar palabras para que dejen de producir sentido, para hacer ilegible la acción pública”

     

    https://www.elconfidencial.com/espana/2018-06-02/telecinco-rescata-la-primera-vez-en-tv-de-sanchez-con-25-anos_1573232/

     

    Antonio Papell : Las tareas de Pedro Sanchez

    http://www.bolsamania.com/analytiks/2018/06/01/las-tareas-de-pedro-sanchez/

    “Pedro Sánchez está al frente de un conglomerado de fuerzas políticas, cuya única afinidad reconocida entre todas ellas era el interés en poner fin al mandato de Mariano Rajoy. Ni siquiera los móviles eran comunes, porque en tanto el PSOE argumentaba la necesidad de regenerar la política española después de una etapa de insoportable corrupción protagonizada sobre todo por el PP —tesis compartida en buena medida por Podemos—, es obvio que los soberanistas catalanes tenían otras preferencias e intereses. En cualquier caso, nadie ha engañado a nadie y tiene por tanto Sánchez ante sí la oportunidad de promover cambios y tomar decisiones antes de remitir la situación a las urnas para que los ciudadanos dictaminen sobre lo que se ha hecho y sobre lo que cada actor anuncie como propuestas propias. Es de suponer que en este afán, que requerirá, sin duda, raudales de inteligencia política, Sánchez dotará a los Ministerios clave —los llamados de Estado— de titulares solventes y con experienciaLa moción de censura es en España constructiva, es decir, no se limita a destronar a un presidente del Gobierno, sino que también entroniza otro. Compendiada en el artículo 113 de la Constitución, responde al modelo alemán, de cuya Carta Magna fue tomada casi literalmente por los constituyentes. Como explica Óscar Alzaga en su ‘comentario sistemático’ a la Constitución de 1978, la norma española se inspira directamente en el artículo 67 de la Ley Fundamental de Bonn.Quiere decirse que la ‘moción instrumental’ que proponían algunos para echar a Rajoy y convocar de inmediato elecciones era en cierto un modo un fraude de ley, que la Constitución quiso evitar. Y así, Sánchez ya anunció desde el primer momento que estabilizaría el país antes de convocar unas elecciones, probablemente anticipadas (es decir, antes de junio de 2020, que es cuando cumple el cuatrienio desde las últimas elecciones generales celebradas en junio de 2016).En definitiva, Pedro Sánchez está al frente de un conglomerado de fuerzas políticas, cuya única afinidad reconocida entre todas ellas era el interés en poner fin al mandato de Mariano Rajoy. Ni siquiera los móviles eran comunes, porque en tanto el PSOE argumentaba la necesidad de regenerar la política española después de una etapa de insoportable corrupción protagonizada sobre todo por el PP —tesis compartida en buena medida por Podemos—, es obvio que los soberanistas catalanes tenían otras preferencias e intereses. En cualquier caso, nadie ha engañado a nadie y tiene por tanto Sánchez ante sí la oportunidad de promover cambios y tomar decisiones antes de remitir la situación a las urnas para que los ciudadanos dictaminen sobre lo que se ha hecho y sobre lo que cada actor anuncie como propuestas propias. Es de suponer que en este afán, que requerirá, sin duda, raudales de inteligencia política, Sánchez dotará a los Ministerios clave —los llamados de Estado— de titulares solventes y con experiencia.La aceptación por Sánchez del presupuesto de 2018, que lógicamente podrá ser retocado tras su aprobación definitiva con algunos cambios de orientación, es —además del gesto que ha terminado de convencer al PNV— una medida acertada, toda vez que permitirá al nuevo gobierno partir de unos datos macro equilibrados para planear unos presupuestos para 2019 y dedicarse a una labor eminentemente política, que deberá estar centrada en dos grandes iniciativas:

    Por una parte, Sánchez tiene que emprender un diálogo abierto y riguroso con le independentismo catalán, aprovechando los evidentes signos razonables que han lanzado sectores del soberanismo, que producen relativamente buenos augurios (en especial, ERC, que a través de Junqueras da a entender un repliegue al interior del marco del estado de derecho). Sánchez deberá mantener, como es lógico, el consenso con las fuerzas constitucionales, pero habrá de estar abierto a cuantas propuestas quepan en este generoso ámbito de libertad que la Carta Magna nos otorga. Desde la solución federal que el PSOE ha abanderado siempre hasta que la cuasi confederal que acaba de enunciar el Círculo de Economía, hay un abanico de reformas posibles en cuyo desarrollo inteligente puede estar el fin del conflicto.El Círculo de Economía, presidido hasta hace poco por Antón Costas y actualmente por Juan José Brugera, ha emitido dos importante documentos –“Propuestas para mejorar el autogobierno de Cataluña y el funcionamiento del modelo territorial del Estado” y “Hacia un nuevo modelo de financiación autonómica”— que se compartan o no, plantean soluciones audaces e inteligentes que como mínimo habrá que explorar.El como debe materializarse la solución no ha de ser el problema: hay muchos cauces abiertos, y todo tiene solución, incluso la devastación judicial que han producido los excesos independentistas.

    Por otra parte, parece lógico que Sánchez retome las iniciativas que ya cuentan con el consenso de toda la antigua oposición a Rajoy, y que no llegaron a plasmarse por la negativa frontal del PP, que ni siquiera dio facilidades cuando el Tribunal Constitucional puso límites a su interpretación del artículo 134.6 de  la Carta Magna, que otorga derecho de veto —ahora se sabe que limitado— al Gobierno en aquellas proposiciones y enmiendas que supongan aumento de los créditos o disminución de los ingresos. La reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana, la plasmación del Pacto Educativo elaborado entre todos, la reforma de la legislación laboral para devolver derechos y poner coto a una temporalidad anormalmente alta, la reforma la financiación autonómica, la consolidación de un sistema de pensiones progresista, etc… son asuntos que requieren amplios consensos y que un gobierno nuevo puede poner en pie con relativa rapidez.Estos desarrollos, en un contexto de estricto cumplimiento de los compromisos europeos, unidos a una clara preocupación por la lucha contra la pobreza laboral y por la desigualdad insoportable que ha derivado de la crisis, pueden devolver la ilusión a este país, que tiene la oportunidad de abrir un tiempo nuevo. 

     Lógicamente, la heterogeneidad de los apoyos y la palabra dada por Sñanchez a sus socios en al moción de censura recomiendan no prolongar en demasía este tramo excepcional de la legislatura, por lo que un horizonte razonable para fijar las elecciones generales podría ser el de las elecciones autonómicas, municipales y europeas que van a celebrarse en mayo del año que viene.Ese periodo de tiempo de menos de un año puede ser suficiente para que el PP, que tiene que tomar decisiones internas de calado, tenga tiempo de reconstruirse; para que Ciudadanos —el gran damnificado en este episodio porque se ha quedado sin sitio y sin discurso—  recomponga la figura, y para que, superada la anomalía que venimos de vivir, las organizaciones se apresten a adaptarse al nuevo modelo democrático y parlamentario pluripartidista en que nos encontramos y en que la estabilidad futura dependerá en gran medida de la capacidad de los actores a la hora de negociar y acordar”

     Graciano Palomo : De lo que vi y comprobé en las sesiones parlamentarias de la moción de censura (la primera en 40 años de la que sale un jefe de Gobierno) hay una conclusión que me parece clara: Albert Rivera será el presidente que elijan los españoles en la próxima ocasión en la que se convoque.De ahí que Pedro Sánchez sacara la fusta —realmente exagerada— y azotara sin piedad al jefe de Ciudadanos. Rivera fue directamente a por los votos tanto del Partido Popular como del Partido Socialista. Su apelación directa fue al contribuyente, que tiene su voluntad electoral. Dejó sus mensajes clásicos en clave “española”. Y denunció sin ambages lo que tantos españoles que quieren seguir siendo españoles también denuncian

    https://blogs.elconfidencial.com/espana/palo-alto/2018-06-02/mocion-censura-proximo-presidente-albert-rivera_1572893/

     

     

     

    Jorge Galindo : Lo que fue imposible en 2016 se materializó ayer en el Congreso de los Diputados: una mayoría alternativa al PP. Este acuerdo, sin embargo, no se basa en un programa de gobierno. Tampoco en un proyecto para España. Su punto de partida es el rechazo a Mariano Rajoy como presidente, la aparentemente perentoria necesidad de que se vaya. Lo que no está claro es cuál es el puerto de llegada

    https://elpais.com/elpais/2018/05/31/opinion/1527756462_101510.html#?ref=rss&format=simple&link=link

     

    En 2016, lo que impidió formar una mayoría alternativa fue la distancia entre los votantes de los partidos requeridos para construirla. Dicha distancia se expresó en dos ejes: el ideológico y el nacional. Los líderes, encerrados en cálculos inmediatos, prefirieron no moverse de la posición electoralmente más segura para no decepcionar a sus bases y no pagar así el coste correspondiente en unos comicios de repetición incierta.Lo que ha cambiado desde entonces es la mayor penalización sobre la figura de Rajoy, que tiene un componente estratégico importante: no es solo que de repente todos estén más descontentos con su presidencia, sino que la sentencia de la trama Gürtel ha ofrecido un espacio de oportunidad para quienes (legítimamente) aspiran a construir una coalición distinta. Pero las posiciones de los votantes (y de quienes los representan) en las cuestiones básicas se mantienen alejadas. Los consensos alternativos son, por tanto, difíciles.La moción de censura deja así un regusto agridulce teñido de incertidumbre. Por un lado, debemos celebrar que el poder legislativo y el judicial se combinen para castigar la corrupción asestando un golpe al Ejecutivo. Para cosas como esta tenemos separación de poderes. Imperfecta, sí. Pero, a tenor de lo visto en la última semana, no inexistente.Sin embargo, la democracia va tanto de destruir (el proyecto del oponente) como de construir (el propio). Y para ello es necesario que las posiciones de los actores se acerquen. ¿Están dispuestos los partidos que han apoyado a Pedro Sánchez a dar ese paso? ¿Lo están, sobre todo, sus bases? ¿Hay hoy más cercanía entre un socialista de Jaén y un independentista de Girona de la que había hace dos años? La pregunta queda abierta”

    Jose Fernandez Albertos: Cinco lecciones de la moción de censura de Pedro Sánchez : Por qué no la vimos venir, qué la ha hecho posible, qué papel han tenido las expectativas, la centralidad del votante mediano y qué perspectivas se abren para el el nuevo gobierno.

    https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecciones-mocion-investidura-Pedro-Sanchez_6_777682245.html

    A.- “Un evento inesperado. Si hace tres semanas una consultora, un politólogo, un analista o una periodista política hubiese dicho que a Rajoy le quedaba menos de un mes en el cargo y que sería sustituido por Pedro Sánchez, nadie se habría tomado en serio esa predicción. Es cierto que la contundencia de la sentencia de la Gürtel alteró la agenda y dañó la credibilidad del gobierno hacia la opinión pública y sus aliados, pero resulta llamativo que la sentencia, que ratificaba las conocidas y bien documentadas irregularidades cometidas en el seno del Partido Popular, no pudo suponer una gran sorpresa para nadie. La razón por la que nadie esperaba este desenlace no es porque nadie esperara la sentencia, sino más bien porque nadie anticipó que la sentencia iba a ser capaz de desencadenar semejante terremoto político. ¿Un fallo de todos estos consultores, politólogos, analistas…? Posiblemente. Siempre se nos dio mejor explicar el pasado que anticipar el futuro.

    B.- Procesos de fondo. En perspectiva, el éxito de la moción de censura creo que tiene que ver con dos procesos que han pasado relativamente “fuera del radar” de la atención mediática del corto plazo, pero que algunos políticos han sabido leer de manera astuta. Uno, la relectura que en el seno de Podemos y las confluencias se ha hecho de la experiencia de 2016. Es una reflexión que tiene muchos dobleces e interpretaciones, pero que creo que se puede resumir de forma algo injusta de la siguiente forma. En 2016 Podemos pensó que podía permitirse no contribuir (o contribuir sin demasiado entusiasmo) a la formación de un gobierno que no fuera del Partido Popular porque eso le permitiría presentarse como líder de la oposición en el medio plazo. Hoy la lectura que hacen creo que es diferente: sienten que parte de su estancamiento y declive electoral ha tenido que ver de hecho con una estrategia parlamentaria que no contribuía a formar gobiernos y aprobar políticas. Con esta moción, nadie podrá decir que Rajoy sigue en el poder porque prefirieron no votar a Pedro Sánchez. El segundo proceso tiene que ver con la cuestión catalana, y es el lento y sutil avance en una parte del soberanismo de las posiciones más pactistas, deseosas de salir de la situación de parálisis en la que la unilateralidad lo ha arrinconado. No sé si eso es todo lo que explica el apoyo de PdeCAT y Esquerra a la votación, pero el apoyo hoy sin ninguna promesa clara a cambio (en 2016 exigían un compromiso explícito con el referéndum) sugiere que algo ha cambiado.

    C.- Las expectativas y los comportamientos. Si las encuestas dicen algo, de celebrarse elecciones anticipadas hoy lo más probable es un resultado tal que haría a Ciudadanos formar parte de los dos únicos gobiernos posibles y “conectados”, el PP con Ciudadanos y el PSOE con Ciudadanos, no necesariamente en este orden, pues estas serían las únicas combinaciones con más de 175 escaños. Las encuestas no traen, por ahora, una mayoría sin Ciudadanos, ni siquiera si se sumaran todas las fuerzas que han votado la moción de censura, lo que es, por otra parte, un imposible electoral. Y este es el nudo. Todos los políticos han actuado de forma razonable, y la incerticumbre la han puesto la multiplicidad de actores, y los intereses y plazos para aquellos para los que no rige la premisa de querer gobernar, que vuelve predecibles a los primeros tres partidos, al menos (y, a veces, al cuarto). Lo racional para Pedro Sánchez, cuestionado por propios y ajenos, era llegar a las elecciones como quien ha empujado finalmente a Mariano Rajoy fuera del gobierno (aunque puede que no, necesariamente, habiendo ejercido las funciones de gobierno, de ahí que le haya pedido tantas veces la dimisión a Rajoy); lo racional para Albert Rivera era llegar a esas elecciones como el que tiene la llave de todo gobierno posible, y controlar así el grado en el que la alternativa es alternativa. Lo que es racional a partir de ahora para todos los demás se lo dejamos como ejercicio al imaginativo lector, pero seguramente sea colorido.

    D.- El poder del votante mediano. En un parlamento, una comunidad de vecinos, o un conjunto de electores el votante mediano es el que, cuando se ordenan los electores en función de sus preferencias, está justo en el medio. El votante mediano es especialmente poderoso porque tiene capacidad de formar y romper mayorías: si se une a todos los que están a su izquierda habrá mayoría de izquierda; si se va con todos los de derecha, habrá mayoría de derecha. Por supuesto, este poder del votante mediano no es una ley física. Por ejemplo, a veces poner de acuerdo a todos los de un lado es más complicado que poner a los del otro… Pero en ausencia de estas circunstancias más o menso excepcionales, el poder estructural del votante mediano permanecerá.  En 2016, el Partido Popular fue el más votado, pero logró “solo” el 39 por ciento del Parlamento. Como en el Congreso todos los demás diputados están ideológicamente a su izquierda, el votante mediano no le pertenecía. En efecto, en el Congreso de los Diputados, el votante mediano es del PNV o de PdeCAT (si alineamos a los diputados de izquierda a derecha), o del PSOE  (si los alineamos de más centralista a menos centralista). De hecho, para sacar su investidura adelante, hizo falta que Ciudadanos y el PSOE, tras un tortuoso proceso interno, consintieran que Rajoy volviera a ser presidente del Gobierno. Para aprobar sus últimos presupuestos, fue necesario contar con Ciudadanos y el PNV. En última instancia, lo que esto revelaba es que PSOE y PNV podían en el algún momento formar una nueva mayoría. Durante un tiempo las circunstancias y las estrategias de los partidos lo hicieron imposible, pero cuando estas cambiaron, el poder estructural que da a los partidos disponer del votante mediano pasó al primer plano. 

    E.- Gobernar en minoría es difícil, pero no es imposible. El PSOE controla directamente solo un cuarto de la cámara, y tiene dos obstáculos no del todo irrelevantes: el Senado está en manos del PP, y el votante mediano de la Mesa (de nuevo, el que decide) es de Ciudadanos. Pero tampoco es una situación única en nuestro contexto: el gobierno danés actual controla directamente menos de un 30% de su parlamento. Todo dependerá de cuántas serán las ganas de colaborar de otros partidos (las mismas circunstancias que les han llevado a votar la investidura podrían generar incentivos a colaborar con el Gobierno), y de cuántas medidas necesitan de apoyo parlamentario para salir adelante. En estos años hemos aprendido que el gobierno tiene un considerable margen de maniobra, y en todo caso será un mandato corto, al estar ya a mitad de la legislatura.”

    Jorge Dioni:  Volver a  2011

    http://www.jorgedioni.com/blog/volver-a-2011/

    “La moción de censura es una victoria de Pedro Sánchez. Y de su equipo. Si apuramos, del PSOE. Y ya. Al conocerse la votación, se oyeron gritos de “sí, se puede” en el Congreso y el grupo parlamentario de Unidos Podemos estalló de una forma más explícita que el socialista. En las redes, se vinculaba el éxito de la moción a la movilización social y, en una pirueta complicada, al movimiento 15M. ¿El éxito del 15M es volver al 15 de mayo de 2011?Hay algo cierto: la moción nos ha devuelto a ese momento. Ha sido muy siglo XX. Las negociaciones han girado en torno a los actores tradicionales (PP, PSOE y nacionalistas) y han mostrado la irrelevancia actual de los tres proyectos de la nueva política (Ciudadanos, Podemos y procesistas). Los tres tenían poco que decir. Los primeros no podían descarrilar otra vez el tren del cambio y los últimos carecían de representación efectiva. Madrid es el único lugar donde aún existe el catalanismo político y todo proyecto político trata de pervivir.Para Ciudadanos, la moción era despertar del mundo virtual en el que se había instalado y en el que ya ocupaba la presidencia del gobierno, un momento en el que ya estuvo Podemos hace años. De hecho, esa ha sido la clave de la moción. El miedo al populismo nacionalista de Rivera, más Torrente que Macron o Trudeau, ha logrado aglutinar a los grupos hasta entonces dispersos.La moción ha mostrado el poder de la política concreta, la que va sobre votos y cargos y no, sobre encuestas o editoriales de prensa. La que trata sobre aspectos materiales, en lugar de imaginar realidades virtuales, como el proceso constituyente español o la república catalana. Números en lugar de emociones. La realidad se ha impuesto a la virtualidad.Es una victoria de Pedro Sánchez, y del PSOE, pese a que muchos la reclamen achacando pasividad al nuevo presidente. Los procesos políticos españoles no funcionan por polarización, sino por decantación, como ha explicado en varios libros Josep Maria Colomer. En el que dedicó a la transición, mostró cómo el proyecto de Suárez era rechazado por el resto de actores que, sin embargo, acabaron convergiendo en él. En cada decisión -Colomer usa la teoría de juegos-, la opción presentada por el gobierno Suárez ofrecía a los grupos alguna ganancia propia o pérdida ajena que decantaban las preferencias.La realidad se ha impuesto a la virtualidad. De momento. Es probable que el gobierno de Sánchez se parezca al del Zapatero y tenga una crispación elevada, sobre todo, en la cuestión territorial e ideológica. Sería una equivocación no dotar a las leyes que se aprueben de una contundente base discursiva y copiar el tono bajo de Zapatero.En los próximos meses, es muy improbable que el PP se desmorone. Los que anunciaban que el PP iba a seguir los pasos de la UCD desconocían que no era un partido sino una coalición de casi 20 formaciones, algunas casi unipersonales. Lo que sí es bastante posible es que el PP, ya fuera del gobierno, asuma el populismo nacionalista de Ciudadanos y pase a liderar una reacción neoconservadora de tipo trumpista”

    Albert Recio : Coyuntura y estructura. Rodeos en torno a la moción de censura

    http://www.mientrastanto.org/boletin-169/notas/coyuntura-y-estructura-rodeos-en-torno-a-la-mocion-de-censura

    Vivimos en tiempos tan convulsos que, cada pocos meses, surge una situación que hace pensar en la posibilidad de un cambio trascendental. De un cambio que pusiera fin, o al menos provocara un giro sustancial, a una realidad dominada por una economía corrupta, una precariedad social rampante, desigualdades insoportables y una imparable crisis ecológica. Las elecciones municipales del 2015, el ascenso electoral de Podemos (y la pérdida de la mayoría absoluta del PP) o el “referéndum” catalán de 2017 fueron vistos en su momento como situaciones en las que nuestra triste historia reciente podía cambiar. Una percepción especialmente extendida entre sectores de la izquierda alternativa en la que persiste una idea difusa de que algún tipo de “revolución” es posible. (Este es a mi entender el factor principal que explica el atractivo que para una parte de la izquierda tuvo, y aún tiene, el independentismo catalán, la creencia que una ruptura del Estado abriría insospechadas posibilidades de cambio). Pero el pasado reciente ha desmentido buena parte de estas esperanzas. La apuesta de Podemos por forzar un Gobierno de izquierdas acabó en una nueva victoria electoral del PP en junio de 2016. La “movida catalana” ha resultado catastrófica, mostrando por una parte la inanidad real del independentismo (para entenderlo son imprescindibles las crónicas del periodista Guillem Martínez en la revista digital Ctxt) y generando un proceso reactivo que, lejos de abrir puertas de oportunidad al cambio, está permitiendo un reforzamiento de la derecha española.Pero a veces la realidad da nuevas oportunidades. Y la sentencia de la Gürtel ha propiciado una nueva coyuntura favorable al cambio. Un cambio modesto, improbable (cuando escribo estas líneas los pronósticos siguen siendo favorables a que el PP salvará los muebles en la moción de censura), insuficiente. Pero una situación que tiene al menos unas virtudes potenciales. Sin duda, el mayor beneficiario de la situación puede ser el PSOE. Un partido casi desahuciado por méritos propios y que ahora se ha encontrado con una situación que le permite retomar una iniciativa necesaria. Una coyuntura que además obligará a nacionalistas vascos y catalanes a “mojarse”, y que genera bastante incomodidad a Ciudadanos. En la premura de la situación actual la única opción sensata para una fuerza de cambio es votar sin más la moción de Pedro Sánchez y esperar acontecimientos.Si la opción ganara, aunque ello significara que el PSOE volvería a hacerse con el Gobierno, se abrirían, al menos, varias posibilidades interesantes. La primera y más obvia, la expulsión de un Gobierno corrupto y la posibilidad de que el PP entrara en un proceso de descomposición. En segundo lugar, Ciudadanos quedaría algo descolocado y, aunque previsiblemente va ser el espacio de recomposición de la derecha, habría perdido la oportunidad de hacer creíble su cara regeneracionista. En tercer lugar, el PSOE quedaría más libre para adoptar una postura más flexible en los temas de nacionalidad (aunque es una cuestión complicada, pues estaría emparedado entre la tenaza del bloque Ciudadanos-PP, su propia ala españolista y las presiones del independentismo catalán). Y, en cuarto lugar, una actitud responsable de Unidos Podemos, en una coyuntura específica, puede resultar beneficiosa para recuperar parte de la credibilidad perdida. La derrota de la moción de censura, la opción que tiene mayor probabilidad, también puede abrir perspectivas interesantes. Sobre todo de clarificar más fácilmente el papel de Ciudadanos por un lado y del nacionalismo periférico por otro. Aunque es evidente que Ciudadanos es ya el nuevo proyecto de la derecha, al haber ampliado su espacio bajo una sola cuestión ha podido atraer a una parte del electorado de clase obrera (especialmente en Catalunya) aterrorizado ante una perspectiva de ruptura territorial. Por ello, cuanto más se posicione Ciudadanos a la derecha es más posible que se desvanezca una parte de su atractivo.Unidos Podemos y las confluencias no tienen en esta coyuntura otra opción que apoyar la moción, aunque aprovechen para marcar perfil propio en cuestiones sociales, para así ganar credibilidad y porque la moción sitúa un escenario más abierto que el que hemos tenido en los últimos meses. Y también por una cuestión estratégica. Nos guste o no, la única posibilidad de cambios progresistas exige sumar fuerzas entre las izquierdas y los nacionalismos periféricos. Es una constante de la historia (al menos desde tiempos de la Segunda República) que puede no ser gustar, pero que parece inapelable. Y, por tanto, hay que explorar las situaciones en las que hay alguna posibilidad de generar procesos. Y esta es una coyuntura donde esto es posible. No es una ventana de oportunidad para un cambio profundo, es un simple resquicio para tratar de enderezar una dinámica que conduce al desastre.

    II

    Saber aprovechar las coyunturas, leer adecuadamente las líneas de fuerza en presencia, y ofrecer respuestas adecuadas constituyen cuestiones cruciales para cualquier político. Pero las coyunturas nunca son páginas en blanco sobre las que escribir cualquier proyecto. Las coyunturas están siempre condicionadas por estructuras que las condicionan, que marcan el espacio de las opciones viables, que influyen en las correlaciones de fuerzas. Cualquier acción transformadora tiene como objetivo alterar las estructuras vigentes. Pero su éxito depende crucialmente de saber cuáles son los puntos débiles de las estructuras, cuáles son las vías de ruptura. Las grandes revoluciones han ocurrido casi siempre en sociedades cuyas estructuras estaban en situación cercana al colapso. Pero esta es una situación que se da en muy pocas ocasiones. Y son mucho menos frecuentes en las sociedades más desarrolladas, que cuentan con complejas y potentes estructuras. Por eso, en los últimos cincuenta años lo que hemos tenido son revueltas más o menos recurrentes, situaciones de movilización masiva que en el medio plazo se han mostrado incapaces de transformar profundamente las estructuras básicas de poder. El “Mayo” francés es quizás el paradigma de lo que trato de explicar. Constituyó una de las movilizaciones más espectaculares del capitalismo tardío, pero ni ella ni muchas de las movilizaciones que se extendieron en este mismo período consiguieron cambiar el núcleo de las estructuras capitalistas. Cuando acabó el ciclo de movilizaciones lo que vino fue neoliberalismo. Es difícil saber si las cosas hubieran sido de otro modo si los movimientos sociales y las fuerzas de izquierda de la época hubieran actuado de otra forma, hubieran desarrollado una estrategia diferente. Lo que quiero subrayar es otra cosa, la capacidad de las estructuras actuales de poder para superar tensiones graves en forma de fogonazos (lo vivimos también recientemente con el 15-M). Y va a ser difícil transformarlas si antes no se ha producido una erosión de las mismas y si las movilizaciones no aciertan a dar con los puntos de más fragilidad. Sobre esto no hay un manual para el cambio, sino que se requiere de una práctica colectiva que experimente vías diversas, que sea consciente de cuál es el tipo de problemas a los que se enfrenta.

    III

    Cuando me refiero a “estructuras”, pienso en una combinación de elementos distintos. Los más básicos son obviamente las estructuras de poder económico y las instituciones que las sustentan. Un poder económico que se ha consolidado en la fase neoliberal porque se combinan espacios de poder estatal y supraestatal. Estructuras de poder que cuentan con una enorme variedad de mecanismos para tratar de imponer sus reglas de juego. Y que ponen un sinfín de dificultades a la aplicación de políticas alternativas.Pero las sociedades no son sólo estructuras económicas y poder político. Son también sistemas de relaciones sociales basadas en la costumbre, en valores compartidos que orientan los comportamientos individuales (y cuya producción, difusión y mantenimiento está a su vez favorecida por instituciones específicas: organizaciones religiosas, sistema educativo, medios de comunicación etc.), en el funcionamiento de las organizaciones en las que se agrupa la gente. No existe transformación posible si no se producen cambios en las percepciones sociales, y no se trata de procesos sencillos.Para propiciar cambios en nuestro país hay que partir del conocimiento de estas estructuras. Ignorarlas solo conduce a un voluntarismo que acaba siendo desalentador (y que en parte esta en la base del desgaste que está soportando Podemos y los municipios del cambio).La sociedad española está sujeta al peso de una economía dominada por un capitalismo rentista que ha tejido una enorme red de intereses y normas que le garantizan su predominio (el urbanismo y la vivienda son uno de los espacios donde esta estructura es más visible). Un capitalismo que genera un sistemático desequilibrio exterior, un endeudamiento persistente (privado y público) y un insuficiente desarrollo del sector público. Un capitalismo que se sustenta en la depredación de personas y recursos naturales. Y que en el corto plazo coarta con bastante eficacia los intentos de cambio. No sólo mediante el recurso al arsenal legal que protege este sistema sino también mediante su capacidad de influir en los comportamientos de la gente (por ejemplo, generando una cultura de tolerancia con el fraude fiscal, los abusos laborales, y una baja conciencia ambiental). Unas estructuras que promueven una importante diferenciación social a través del sistema educativo (y sanitario) y favorecen la tolerancia con la desigualdad. Y a todo ello se suma la fractura nacional, donde las dinámicas recientes han acabado por generar bloques sociales enfrentados y en gran parte impermeables.Avanzar en el cambio exige dinamitar estas estructuras. Pero esto no puede hacerse si las propuestas políticas ignoran su existencia, reconocen sus debilidades y sus fortalezas. Saben escoger líneas de acción y reconocer que requieren una labor persistente en muchos terrenos. Saber combinar osadía en la coyuntura con trabajo de zapa y de acumulación de fuerzas es esencial para cambiar.

    IV

    Y todo esto ¿a qué viene? A pensar qué deben hacer las fuerzas del cambio en el momento actual. En primer lugar, a considerar que hay una coyuntura favorable a descabalgar al PP. Una coyuntura que no propicia grandes cambios, pero que abre alguna ventana y aire fresco. Y no hay que dejarla pasar. En segundo lugar, que las dificultades del cambio se encuentran en líneas de fuerza muy potentes que no van a cambiar a corto plazo, y para lo que no sirve la mera acción de propuesta parlamentaria- electoral. En tercer lugar, a reconocer que seguiremos sujetos a las dinámicas perversas que generan tanto la dinámica del poder económico cómo el enfrentamiento territorial (con una preocupante tendencia a evolucionar como un conflicto donde impera la testosterona y el desprecio al otro bando). Y en cuarto lugar, que alcanzar coyunturas favorables a cambios más radicales exige una variada gama de intervenciones.Lo ilustro con un ejemplo local. Los ayuntamientos del cambio han basado su estrategia en confiar en que la movilización popular forzaría a parte de las demás fuerzas políticas a sumarse a las políticas de reformas. Lo que hoy sabemos, al menos en mi observatorio barcelonés, es: a) que los intereses dominantes tienen un enorme arsenal de instrumentos de intervención sobre las instituciones y sobre la opinión pública, incluida una densa red de relaciones con la mayoría de fuerzas políticas; b) que el conflicto “nacional” se impone a menudo a otras consideraciones y bloquea muchas alianzas; c) que la movilización social es insuficiente, por las propias debilidades de los movimientos sociales y su incapacidad de romper la hegemonía social y cultural del “establishment” entre amplios sectores de la población. No era un conflicto entre “pueblo” y “políticos”, sino otra cosa. Y, por tanto, avanzar en el cambio exige un trabajo que no puede hacerse sólo desde un reducido espacio electoral.La moción de censura puede abrir alguna puerta. Pero es solo una entrada lateral a un laberinto lleno de trampas. Evitarlas requiere reconocer adecuadamente cuáles son los siguientes pasos a dar.

    Post scriptum

    Cuando ya tenemos el número cerrado llega el desenlace. Al final se ha dado la vuelta a la previsión inicial y lo que parecía improbable ha ocurrido (de hecho, el PP se apresuró a adelantar la sesión pensando que era sólo una forma de pasar página). Lo que posiblemente haya decantado el desenlace es el voto favorable de los dos grupos nacionalistas catalanes, quizás una prueba de que han tomado nota de que el camino unilateral a la independencia sólo llevaba al barranco y de que son conscientes de que habrá que negociar y es mejor hacerlo con un gobierno del PSOE. En conjunto, hoy es uno de esos días en que podemos estar medianamente contentos. Aunque la apertura es pequeña, es una apertura. No es que el PSOE dé muchas garantías, pero tampoco era ni siquiera pensable que esto pudiera ocurrir cuando hace un año y medio la derecha del partido dio el golpe de estado. Además, habrá que contar con una oposición brutal de toda la derecha; sólo hay que ver las portadas de la prensa madrileña (ABC, El Mundo, La Razón, Expansión), dispuesta a crear un clima parecido, salvando las distancias, al del 36, pues se ha impuesto la coalición rojo-separatista. Todo lo descafeinada que se quiera, pero esto es lo que hay. Son tiempos difíciles en que habrá que saber moverse con inteligencia y coraje”

    Jose Antonio Chinchetru: 5 desafíos que enfrentará Pedro Sánchez

    https://alnavio.com/noticia/13915/actualidad/5-desafios-que-enfrentara-pedro-sanchez.html

     

    “Una vez que ha logrado ser elegido presidente del Gobierno a través de una moción de censura, Pedro Sánchez va a tener que dar respuesta a cinco grandes retos que auguran un mandato muy complejo. Se trata de gobernar con un Ejecutivo débil en el Parlamento, establecer alianzas políticas y formar gobierno, formular un programa económico propio, aguantar la oposición implacable de PP y Ciudadanos, y hacer frente al desafío independentista catalán. Todo ello con Podemos como aliado incómodo.Pedro Sánchez ha visto cumplido su ansiado deseo de ser elegido, vía moción de censura, presidente del Gobierno de España. Cuando ocupe su despacho en La Moncloa llegará el duro momento de enfrentar una jefatura del Ejecutivo que se presenta muy compleja. Ha dejado claro que no pretende convocar elecciones a corto plazo, por lo que podría tratar de completar la legislatura, de la que quedan todavía dos años. En este tiempo va a tener que hacer frente a numerosos retos. Hay cinco que destacan sobre el resto.

    1.- Gobernar con un ejecutivo débil

    Pedro Sánchez es el primer presidente del Gobierno de España que no se va a apoyar en el grupo mayoritario en el Congreso de los Diputados. Nunca antes el partido del jefe del Ejecutivo ha tenido tan pocos escaños en la Cámara Baja, 84, u 85 contando el de Nueva Canarias (que concurrió a las elecciones en coalición con el PSOE). En todo momento va a tener que buscar el apoyo de otras fuerzas políticas. Dependerá sobre todo de Podemos, pero incluso el respaldo del partido de Pablo Iglesias y sus socios de Compromís queda lejos de la mayoría absoluta, situada en 176 diputados. En total suman 156 asientos.Esta situación le obligará a pactar con fuerzas muy dispares, incluyendo los independentistas catalanes de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), así como el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y EH Bildu (considerado el ‘heredero’ del brazo político de ETA). Las relaciones con Ciudadanos y el Partido Popular están rotas, por lo que es muy difícil contar con su voto favorable para aprobar cualquier medida.En el Senado la situación es más compleja. El PP tiene en la Cámara Alta una mayoría absoluta muy holgada, 147 escaños de un total de 266. El PSOE cuanta con apenas 62 asientos. Esto, sin embargo, es un problema secundario, puesto que en la mayor parte de los casos cualquier cambio legislativo aprobado en el Senado puede ser revertido cuando el proyecto vuelve al Congreso de los Diputados (donde la norma ya se había aprobado en primera instancia).

    2.- Alianzas y formación de gobierno

    Muchos de los partidos que votaron a favor de la moción de censura no van a apoyar incondicionalmente a Pedro Sánchez. El líder socialista tendrá que buscar alianzas de legislatura para gobernar. Esto le obligará a hacer cesiones, muchas veces en cuestiones que pueden generar rechazo en gran parte de la población.Un aliado que ya tiene casi asegurado es Podemos. Sin embargo, la formación morada ya ha comenzado a poner un precio. Pablo Iglesias ha reclamado formar parte del gobierno. Ha lanzado el mensaje de que un Ejecutivo apoyado en 156 escaños será más fuerte que uno que se asienta sobre sólo 85. De esta manera ha dejado claro que si en el Gabinete no hay miembros de su partido no será un soporte incondicional de Pedro Sánchez. El nuevo presidente del Gobierno tiene complicado encontrar otros socios permanentes que ofrezcan estabilidad. Sabe que no puede contar con Ciudadanos, y que resultaría muy impopular tener como aliados de referencia a los independentistas.La alianza con Podemos es además incómoda por la antipatía que este partido genera en amplias capas de la población española, incluyendo numerosos votantes moderados del PSOE. Además, la identificación del partido de Pablo Iglesias con el régimen chavista es algo que tiene presente casi toda la opinión pública española. Esta afinidad con el régimen de Nicolás Maduro puede incluso crear problemas a la hora de establecer una política exterior en concordancia con los valores de una socialdemocracia moderada y la línea de actuación de la Unión Europea (Ver más: ¿Cómo pueden ser las relaciones de Pedro Sánchez con Nicolás Maduro?).

    3.- Formulación de un programa económico

    En el debate de la moción de censura Pedro Sánchez no presentó un programa económico concreto. Se limitó a decir que respetará los Presupuestos Generales del Estado (PGE) que el gobierno de Rajoy logró sacar adelante en el Congreso de los Diputados (están pendientes de la aprobación por el Senado).Él mismo había atacado con dureza estos PGE, pero los aceptó para ganarse el apoyo del PNV, que logró negociar con el PP fuertes inversiones económicas en el País Vasco. Podemos, el principal aliado parlamentario de los socialistas, también los había rechazado, por lo que la situación se torna muy compleja.Sánchez también aseguró que el suyo va a ser “un gobierno que va a cumplir con los compromisos europeos, que va a cumplir con los objetivos de déficit público, con el programa de estabilidad”. El cumplimento de los objetivos del déficit y el programa de estabilidad, siguiendo los compromisos adquiridos con la Unión Europea, es algo que también rechaza Podemos.

    4.- Oposición implacable del PP y Ciudadanos

    Si para Pedro Sánchez va a ser complicado formar alianzas parlamentarias en las que apoyarse, lo que sí puede saber es que va a tener enfrente a una oposición muy numerosa e implacable. El PP cuenta con 134 diputados, que suben a 137 si se suman dos de Unión del Pueblo Navarro y uno de Foro Asturias (ambos partidos concurrieron a los comicios en coalición con el Partido Popular). Ciudadanos dispone de 32 asientos. Juntos suponen 169 representantes, 13 más que la suma de PSOE con Podemos. Esto significa que los partidos en los que se apoya el Gobierno no podrán sacar adelante iniciativas por mayoría simple.Tanto el PP como Ciudadanos están obligados a mantener una oposición muy dura tras la moción de censura. Saben que su electorado no perdonaría una actitud diferente ante un Gobierno sostenido por Podemos y que se ha formado gracias al apoyo de los independentistas. Además, las relaciones de ambas formaciones opositoras con los socialistas son malas en estos momentos. En el caso de Ciudadanos ha sido clave el rechazo de Sánchez a que la moción de censura tuviera como finalidad formar un gobierno que convocara elecciones, que era lo que reclamaba Albert Rivera.

    5.- Hacer frente al desafío independentista catalán

    Sánchez llega al Gobierno cuando todavía sigue en pie el desafío independentista catalán. El mismo día que venció la moción de censura, se conformó el nuevo Ejecutivo autonómico catalán, presidido por el separatista radical Joaquim Torra. En principio esto supone que se desactiva el artículo 155 de la Constitución, puesto que su límite se había fijado en la formación de un nuevo Gobierno de la Generalitat de Cataluña.Sin embargo, el plan de Rajoy era mantener la intervención económica, de manera que el Ministerio de Hacienda supervisara y controlara las cuentas de la administración catalana para evitar el uso de dinero con fines independentistas. Ahora Pedro Sánchez tendrá que decidir si también revierte esta medida. Es algo que le exigirán los independentistas a cambio de apoyarle en el Congreso, pero que puede generar mucho malestar entre gran parte de sus votantes, tanto en Cataluña como en el resto de España.Sánchez está en deuda con el independentismo catalán, que le ha apoyado en la moción de censura y va a exigir concesiones. Tanto PDeCAT como ERC han expresado que mantienen el objetivo de lograr la independencia de Cataluña y no renuncian a la legitimidad que dicen que tuvo el referéndum ilegal del 1 de octubre y la proclamación unilateral de la frustrada República Catalana. Le están exigiendo que los políticos en prisión provisional mientras son investigados por delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos sean liberados, así como que aquellos que están fugados de la justicia en el extranjero puedan volver a España sin miedo a ser detenidos.Esto corresponde a los tribunales, pero Sánchez tiene margen de maniobra para intentar satisfacer estas exigencias. Puede cambiar al fiscal general del Estado, y poner a una persona que dé instrucciones de que se retiren los cargos. Este tipo de actuación, sin embargo, puede tener un alto costo electoral a medio plazo para el PSOE, puesto que muchos de sus electores la rechazarían.Además, si no muestra la suficiente firmeza ante el desafío independentista catalán, podría tener que hacer frente a un problema similar en el País Vasco”

     

    Mil gracias por la lectura y difusión de esta Agenda  de Prensa y no sean cándidos. No crean en las palabras y solo se fíen de los hechos 

     

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