• Cita en Moncloa y cómo cerró Rajoy (y Soraya) los PGE con el PNV

    https://www.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/presupuestos-moncloa-rajoy-soraya-pnv-ortuzar-esteban/6347101

    Carlos Sebastian : Una visión amable de las instituciones españolas: crítica del libro “La calidad de las instituciones en España” coordinado por Victor Lapuente

    https://hayderecho.com/2018/04/25/una-vision-amable-de-las-instituciones-espanolas-critica-del-libro-la-calidad-de-las-instituciones-en-espana-coordinado-por-victor-lapuente/

    Gerad Llobet: La política del qué hay de lo mío

    http://nadaesgratis.es/gerard-llobet/la-politica-del-que-hay-de-lo-mio

    “El pasado viernes 20 de abril el gobierno anunció un Real Decreto Ley que, a su parecer, ordenaba de manera definitiva el sector del taxi en España. Sus medidas principales consisten en limitar a 1/30 el ratio de licencias de VTCs (Vehículos de Transporte con Conductor) y taxis y limitar al 20% el negocio que VTCs pueden conseguir fuera de su Comunidad Autónoma de origen.Esta aprobación urgente en el Consejo de Ministros sucedía días antes de la esperada sentencia del Tribunal Supremo acerca del recurso planteado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a una norma de rango inferior (un Real Decreto que modificaba el Reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres) y que imponía esas mismas restricciones en 2015. Con este Real Decreto Ley se conseguiría que aún si, como muchos esperaban, el Tribunal Supremo considerara las restricciones contrarias a la competencia, seguirían aún en pie.Este Real Decreto Ley y sobre todo la manera de proceder ha sido calificado por algunos medios de comunicación, no sin razón, de “cacicada”. En todo caso, es un caso prototípico de lo que llamamos la “Captura del Regulador” o en la jerga local un “qué hay de lo mío”: Una minoría organizada consigue imponer medidas contrarias al interés de la mayoríaNo es por tanto sorprendente que los representantes del sector afirmaran que este Real Decreto Ley era una gran noticia porque garantizaba el futuro de las 100 mil familias que en España vivían del sector del taxi. Parémonos un momento a analizar este número porque es especialmente engañoso. De acuerdo con los datos de Fomento, en abril de 2018, en España sólo existen unas 64.533 licencias de taxi además de otras 7.306 de VTCs. Esto significa que habrá en el mejor de los casos 64 mil “empresarios” del taxi, mientras que el resto serían 36 mil empleados del sector. Lo mismo sucede con los conductores de los VTC, dado que acostumbran a ser empleados de empresas que poseen varias licencias. Esto significa que si el sector se liberalizara seguirían siendo empleados de las empresas ya existentes o de las nuevas que se crearan. Es decir, la liberalización prácticamente no tendría efectos prácticos para ellos. En cambio, los miles de puestos de trabajo que se podrían generar no aparecen en ninguno de sus cálculos. El saldo neto es, por tanto, mucho menor de las 100 mil familias, esgrimido por las patronales del sector.Y es que las medidas del Ministerio de Fomento deben entenderse única y exclusivamente como una manera de proteger el valor de las licencias de taxi (y su revalorización) que sus propietarios actuales compraron en un momento donde la liberalización ni estaba ni se la esperaba. En el caso más benigno, podemos pensar que el efecto de las restricciones a la competencia es el de generar unas rentas por encima del sueldo de mercado que permitan pagar el préstamo asociado a la compra de la licencia. En la práctica este efecto probablemente será algo mayor. Como he oído decir a algunos taxistas, la licencia de taxi es su jubilación, que depende del importe que puedan sacar por ella. Con estas restricciones, el gobierno está garantizando una pensión adicional a un colectivo cuya capacidad de movilización es bien conocida.Otra manera de comprobar esta motivación es observar que los propietarios actuales de la licencias de VTC están también a favor de una regulación que si hubiera existido cuando consiguieron las licencias no les habría permitido operar. Y es que la liberalización también perjudica a las empresas que compraron estas licencias de VTC. Según algunas fuentes el precio de estas licencias ha crecido en los últimos dos años de 20 mil a 60 mil euros, pero pasarían a valer esencialmente 0 si se liberalizara el sector ¿Y quién está a favor entonces de la liberalización? Por un lado, UBER cuyo modelo de negocio es crear y cobrar por la tecnología y que, por tanto, se beneficia del crecimiento del volumen de un negocio que actualmente es muy pequeño en España. Por otro lado, la CNMC, como representante de unos consumidores que obtendrían mejor servicio y precios más bajos.Y es en esta última parte en la que debemos incidir una vez más, dado que ni el gobierno ni el resto de los partidos políticos ni los medios de comunicación parecen estar muy interesados en ello. Los cambios tecnológicos que hemos vivido en las últimas décadas han solucionado los problemas que históricamente hacían deseable la regulación del taxi. Como contaba en esta entrada, la existencia de mecanismos por los cuáles los conductores (y los pasajeros) pueden ser evaluados permite garantizar la calidad del servicio mejor que sistemas basados en la clásica regulación y supervisión municipal. Sin embargo, es sintomático que ventajas de esta tecnología como, por ejemplo, la posibilidad de organizar mejor los desplazamientos y reducir los tiempos de espera no se hayan empezado a trasladar al sector del taxi hasta muy recientemente y debido, por supuesto, a la competencia que las nuevas plataformas representan. Estas ganancias de eficiencia son significativas, como mostraba en esta entrada. A este beneficio debemos añadir que, tal y como el informe de la CNMC mostraba, estas restricciones representan un importante perjuicio para los consumidores. Sus estimaciones más conservadoras sugieren que estas regulaciones son responsables de un incremento de más del 13.1% del precio y, como resultado, una pérdida para la sociedad de unos 324 millones de euros anuales.Sin embargo, las cosas aún pueden ir a peor. La respuesta a la innovación no debe ser proteger a los ya establecidos y el caso del taxi está generando un precedente muy preocupante. Por ello, no es sorprendente que los hoteleros reclamen ahora el mismo trato de favor que los taxistas y pidan que se les blinde contra alternativas como Airbnb. Es lo que tiene la política del qué hay de lo mío”

    Berta Barbet: Dos lecturas para entender la desigualdad de género en sociedades teóricamente igualitarias

    https://politikon.es/2018/04/25/dos-lecturas-para-entender-la-desigualdad-de-genero-en-sociedad-teoricamente-igualitarias/

     

    “El primer artículo es un artículo de diario sin ninguna pretensión académica escrito por Damon Young y se llama Los hombres simplemente no confían en las mujeres- y es un problema enorme”. El artículo, que no he parado de recomendar desde que lo leí, es un relato de un hombre que explica que se ha dado cuenta de que, cuando su mujer le explica cosas, su reacción casi automática es ponerlas en duda o asumir que están exageradas. Es decir, que, a diferencia de lo que le ocurre con lo que le dicen los hombres, con las mujeres, incluso la suya a quién respeta, está muy predispuesto a pensar que su opinión no debe ser tomada en consideración de forma directa, debe matizarla. El segundo artículo, en este caso artículos, esta vez con muchas más pretensiones académicas, de hecho, ganador de un nobel de economía: juicios bajo incertidumbre: heurísticas y sesgos, de Tversky y Kahnemann.  Conocí la obra de los dos autores israelís durante mi máster y, aunque recuerdo quedarme muy fascinada por sus ideas, no fue hasta este invierno, mientras leía el fantástico libro de Michael Lewis sobre su amistad, que me di cuenta de lo relevantes que eran sus obras para las ideas que me había generado el primer artículo”

    Manuel Arias Maldonado : Fake news: verdades y mentiras

    https://www.revistadelibros.com/blogs/torre-de-marfil/fake-news-verdades-y-mentiras

    “n 1983, en plena Guerra Fría, un pequeño periódico norteamericano de orientación prosoviética, The Patriot, lanzó una tesis sorprendente: el Pentágono había propagado deliberadamente el SIDA. ¿Inverosímil? En el plazo de unos pocos años, la historia había aparecido en publicaciones convencionales de al menos cincuentas países. Quizás una afirmación así no parecía tan descabellada en el clima intelectual de la época, como atestigua el escepticismo con que recibió la epidemia el mismísimo Michel Foucault. En todo caso, he aquí una fake news antes de las fake news sobre las que ahora discutimos. Y una que, ominosamente, exhibe también una conexión rusa.La anécdota la refería hace unas semanas el semanario The Economist al hilo de una reflexión sobre la estrategia de desinformación rusa, la misma sobre la que una comisión del Senado estadounidense ha estado indagando en los últimos meses. En este marco, un reciente informe del FBI -sobre el que se ha apoyado el Gran Jurado del distrito de Columbia para imputar a trece individuos y tres empresas rusas por interferir en el sistema político norteamericano– arroja luz sobre la naturaleza de esta amenaza y alimenta, de paso, la creciente inquietud con que debatimos la transformación digital de la esfera pública y su condigna influencia sobre los procesos democráticos. Si esta alarma está o no justificada, es un asunto distinto que no puede determinarse tan fácilmente.José Ignacio Torreblanca, con quien coincidí hace unos días en una mesa redonda sobre fake news organizada por The Objective, ha resumido en una serie de tuits el contenido del informe del FBI, describiendo las prácticas concretas en que se materializaría el plan ruso. A saber: la polarización del debate mediante la creación de páginas en Facebook e Instagram de supuestos grupos en defensa de controles fronterizos más severos o la defensa de los derechos de las minorías negra y musulmana; la suplantación de los partidos políticos en Twitter (la cuenta falsa @TEN_GOP, creada en Rusia, llegó a tener cien mil seguidores); la creación de cientos de cuentas falsas de presuntos ciudadanos norteamericanos, que se dirigían a potenciales votantes, contactaban con los medios, convocaban manifestaciones y compraban anuncios publicitarios; el robo de identidades de ciudadanos norteamericanos, que se utilizaban para contratar publicidad; denigración de Hillary Clinton y vindicación de Bernie Sanders y Donald Trump, por ejemplo promoviendo el hashtag «Hillary a la cárcel», sugiriendo que continuaría con las guerras en Oriente Próximo o contratando anuncios en su contra; convocatoria de manifestaciones en Nueva York a favor de Trump desde la cuenta falsa @March_for_Trump; pago a actores para que apareciesen disfrazados de Hillary Clinton en uniforme de prisión en mítines celebrados en Florida. Se trata, enfatiza Torreblanca, de una acusación muy detallada.Si entendemos por fake news una desinformación maliciosa (siendo, en cambio, el troll, de quien ya nos hemos ocupado en este blog, alguien que sabotea la deliberación con fines lúdicos) y tomamos en consideración que más de la mitad de los ciudadanos se informa ya a través de las redes sociales y, sobre todo, que más de la mitad de quienes así se informan no recuerda dónde leyó lo que cree que leyó, se diría que hay motivos para la preocupación. Algo que vendrían a confirmar las investigaciones del congreso norteamericano, según la cual Rusia creó, a través de Facebook, 129 eventos en el mundo real, a los que confirmaron su asistencia miles de usuarios; entre ellos, una manifestación en Idaho contra los inmigrantes que acabó con altercados. Hasta 126 millones de personas estuvieron expuestas a fake news en Facebook, circunstancia que influye sobre el relativo desprestigio de la plataforma y ha empujado a su creador, Mark Zuckerberg, a anunciar una reducción de los contenidos políticos visibles a los usuarios y al condigno aumento de las «interacciones sociales significativas». Es decir: más fotos de atardeceres y menos artículos sobre Trump. En parte, ese anuncio obedece al miedo a que la regulación pública sea más severa: Francia ha anunciado una ley contra las noticias falsas y el gobierno británico ha creado una unidad para combatirlas.Sin embargo, ¿es para tanto? Esos mismos números ofrecen un aspecto distinto cuando se ponen al lado de otros números. En un estudio realizado para la Columbia Journalism Review, dos investigadores de Microsoft Research, Duncan Watts y David Rothschild, sugieren que el problema está en los medios tradicionales más que en las redes sociales. Aunque admiten que las fake news y la desinformación son problemas reales, entienden que la atención que les prestamos no guarda proporción con su influencia real sobre los procesos electorales, y sea cual sea, podríamos añadir, su influencia buscada. Dan algún ejemplo: si The New York Times identificó más de tres mil anuncios adquiridos por cuentas falsas de origen ruso, por valor de más de cien mil dólares, el beneficio publicitario de Facebook en el último cuatrimestre de 2016 fue de 8.800 millones, o lo que es igual, 96 millones diarios. Eso significa que todo el dinero procedente de las cuentas rusas equivale al 0,1% del beneficio de Facebook en un solo día. Otrosí: cuando el informe para 2016 del medio digital BuzzFeed señaló que las veinte fake news más destacadas del año habían generado 8.711.000 acciones de usuario en Facebook (compartir, reaccionar, comentar) entre el 1 de agosto y el día de las elecciones, cundió una alarma carente de perspectiva: al tener Facebook mil quinientos millones de usuarios activos en aquel momento, si atribuimos a cada uno de ellos una sola «acción» diaria, resulta que, durante los cien días previos a las elecciones, esas veinte historias top produjeron el 0,006 de las acciones totales de los usuarios. ¡Una aguja en el pajar!Tal como señalan los autores de una investigación publicada por el Berkman Klein Center de la Universidad de Harvard, los indicadores estadísticos muestran con claridad que, pese al poder en la distribución de noticias adquirido por las grandes plataformas digitales, el ecosistema de medios sigue dominado por las fuentes tradicionales, cuya capacidad para fijar la agenda política es todavía formidable: de The Washington Post a The New York Times, de The Huffington Post a Politico y la CNN. Con los números en la mano, la información a que el público se expone está producida en medida muy mayoritaria no por creadores de fake news ni fuentes de la alt-right, sino por las grandes cabeceras. No es que estas últimas no sean un problema: es que son un problema menos importante de lo que parece. Para Cas Mudde, teórico del populismo, la histeria que las rodea es, de hecho, una distracción que sirve a los fines de una elite liberal que encuentra en ellas un hombre de paja sobre el que descargar sus propias responsabilidades, sublimando de paso el impacto anímico provocado por fenómenos como Trump o el Brexit. Hasta cierto punto, pues, las fake news serían ellas mismas un fake.

    O no exactamente, tampoco. Más bien, estamos ante un fenómeno marginal, pero significativo, que ha acompañado siempre –como una sombra– la difusión de noticias y, en ocasiones, ha logrado suplantarlas. De lo que se trata, descartando que estemos ante una novedad radical, es de dilucidar las formas que adoptan las fake news en la era digital y en qué medida pueden diferenciarse de las formas tradicionales de desinformación. La historia de las noticias puede servirnos de guía.En 1588 circuló por toda Europa la noticia de que la Armada Española había infligido una severa derrota a la flota británica, en lugar de haber sucumbido a una fatídica tormenta: una noticia falsa de primer rango. Si este rumor se propagó a causa del miedo, de un entusiasmo infundado o del simple deseo, no importa; todos ellos son factores emocionales que pueden impulsar la circulación de falsas noticias. La cuestión es que, como relata Andrew Pettegree en su excelente The Invention of News, nuestros ancestros medievales ya se encontraban con graves –mucho más graves– problemas de corroboración que las elites sociales se esforzaban por resolver. Por aquel entonces, la información que llegaba por escrito resultaba sospechosa: ¿cómo saber si era cierta? En cambio, un informe entregado verbalmente por un amigo o mensajero resultaba más creíble. Y esa vieja tradición ha tenido una influencia duradera en nuestra cultura, a pesar de que el criterio personal se convierte en impracticable en el mercado de noticias de masas desarrollado en la modernidad (y de ahí la relevancia que adquirirán en este último la reputación de las cabeceras e incluso la credibilidad de las firmas individuales). Igualmente, hay que tener en cuenta que, durante el Medievo, la difusión y recepción de noticias es sobre todo comunitaria, lo que contribuye a explicar que el primer formato informativo nacido tras la invención de la imprenta no sea el periódico, sino el panfleto: un texto informativo, pero comprometido y apasionado, cualidades estas últimas que ayudan a explicar su tribalismo (agravado tras la Reforma y con las guerras de religión). De hecho, los primeros periódicos son terriblemente áridos: tediosos en su exposición factual, no logran seducir a un público acostumbrado a otros registros comunicativos. Téngase en cuenta que incluso las canciones y el teatro servían entonces para obtener información. A cada cual, su medio: los emperadores romanos acuñaban monedas con el nombre de la batalla que habían ganado para que la noticia se difundiese como merecía.Sucede que el modo en que circulaban las noticias en la Europa premoderna no es una mera curiosidad para historiadores, sino que nos proporciona alguna pista acerca de su difusión en la esfera pública digital y, de paso, nos ayuda a explicar el tipo de dinámica que está detrás de las fake news y otros fenómenos asociados a la denominada «posverdad». Y es que, si las redes sociales han traído algo de vuelta, es esa dimensión comunitaria de los procesos informativos: no en el sentido de que las noticias sean producidas en la propia comunidad, sino en el de que son recibidas y comentadas en el interior de unas comunidades digitales habitualmente caracterizadas por la sintonía ideológica de sus miembros. Distintos conceptos se han empleado para describir este rasgo: filtros burbuja, cámaras de resonancia, efecto silo. Sólo en un contexto así, si bien se piensa, puede aceptarse un rumor tan descabellado como el que atribuía a Hillary Clinton la organización de una red pedófila cuyo centro se ubicaba en una pizzería de Washington: hasta el 50% de los votantes de Trump decía creérsela y uno de ellos se presentó allí con un arma dispuesto a hacer justicia. Quizá no todos ellos lo creían literalmente, pero sí que lo compartieron para señalizar su fidelidad tribal o disfrutaban de la historia por razones de puro entertainment.Precisamente, la recepción comunitaria de las noticias se ve reforzada, si cabe, en los servicios de chat privados, donde las fake news circulan fuera del alcance de la mirada del público. Una aplicación como WhatsApp, cuyo contenido está encriptado, conoce cincuenta y cinco mil millones de mensajes diarios, dato monstruoso pero condigno a su número de usuarios mensuales, tres mil trescientos millones en todo el mundo. En su interior, como es natural, circulan también las noticias y, junto a ellas, las noticias falsas, que, según cómo estén diseñadas, pueden asimilarse a las «verdaderas» y, en cualquier caso, ser percibidas como verosímiles debido a la familiaridad con la persona que la suministra. En un interesante reportaje sobre la política propagandística del secesionismo catalán, Rodrigo Terrasa daba cuenta del éxito de la marca Crida Democràcia, de la asociación separatista Ómnium, a la hora de penetrar en los chats de aquellos ciudadanos –generalmente de mayor edad– alejados de los usos de las redes sociales: tras suscribirse o ser suscritos a su canal, los usuarios recibían a diario en sus chats consignas diarias desde prefijos internacionales.En este tipo de foros, los rasgos más persuasivos de las fake news funcionan especialmente bien. Sin embargo, conviene ir matizando la idea de que estas cámaras de resonancia fortalecen la «exposición selectiva» a las noticias que constituiría, según se nos repite, una de las marcas de la digitalización. Porque no es cierto que en las redes estemos menos expuestos a noticias y opiniones contrarias a nuestras creencias, sino que, naturalmente, estamos más expuestos a ellas. Por ejemplo: el conservador que escuchaba la COPE y compraba el ABC o el progresista que compraba El País y ponía la SER no estaban menos aislados que el usuario de las redes sociales, sino al contrario. Cuestión distinta es que, cuando nos topamos en la red con historias que contradicen nuestras creencias, nos dediquemos a denigrarlas o rechazarlas en grupo y en vivo junto a los miembros de nuestra tribu moral con quienes compartimos espacio en las redes sociales. Asimismo, haremos circular en ellas con más frecuencia los artículos −¡o los titulares!− con los que nos identifiquemos.Por otra parte, como nos han enseñado décadas de investigación académica sobre la comunicación pública, la noción de propaganda que había emergido del período de los totalitarismos de entreguerras no termina de encajar con la manera en que la información y las ideas son recibidas por el público. Este es mucho más resistente a la manipulación, y tanto más cuanto más ideologizado se encuentra; lo que no significa tampoco, para decepción de los ilustrados, que esa resistencia obedezca a una posición de vigilancia ilustrada. Cuanto más firmes son nuestras creencias, mejor nos defendemos de las noticias que no encajan con ellas y con más fervor abrazamos aquellas que, en cambio, las refuerzan. Más que de exposición selectiva, tendríamos que hablar de asimilación selectiva. Ya que no vemos para creer (o descreer), sino que creemos para ver. Y si aplicamos este patrón de conducta a las fake news, podemos comprobar cómo el consumidor de las mismas suele ser consumidor también de noticias ordinarias y, debido a su intenso tribalismo, no se impresiona fácilmente por ellas: más que desinformarle, confirman lo que ya creía. Por eso dice Cas Mudde que no hay que preocuparse demasiado por ellas.Tiene su sentido. Desde este punto de vista, las fake news sólo serían una variante de la desinformación voluntaria, aunque a menudo inconsciente, que está asociada a la recepción de noticias en las comunidades humanas. Por supuesto, introducen una falsedad allí donde un titular sesgado sólo retuerce la realidad para acomodarla a las creencias del receptor, pero sería insensato deducir de ahí que esa falsedad pueda generalizarse y terminar con la primacía normativa de la verdad en la esfera pública. En cierto sentido, la alarma sobre las fake news constituye la expresión de una perplejidad: la que están experimentando muchos optimistas cuando se topan de frente con el verdadero estado de la opinión pública una vez que la autocomunicación digital de masas pone al descubierto lo que antes permanecía más o menos oculto. Por mucho que los estudios de opinión dejasen clara la general desinformación de los públicos de masas, muchos se resistían a creerlo y habían procedido a romantizar la opinión ciudadana. De ahí, cabe colegir, la esperanza utópica que se asoció a la difusión de las nuevas tecnologías; de ahí, también, la decepción posterior. Pero no hay nada de lo que sorprenderse: la mayor inclusividad de la esfera pública digital intensifica la natural cacofonía del debate democrático en una sociedad de masas. Y esa constatación debe ser el punto de partida del análisis, no su conclusión desesperada.Ahora bien, las noticias falsas merecen nuestra atención. Las nuevas tecnologías facilitan su difusión y es preocupante figurarse los efectos que el perfeccionamiento técnico de la falsedad (sobre todo mediante la imitación de voces y la creación de imágenes aparentemente reales) puede provocar en el futuro. Efectos que ya se hacen notar con mayor fuerza en el curso de acontecimientos que se producen, como si dijéramos, en vivo: jornadas electorales, atentados terroristas, manifestaciones. Recordemos las fotografías de la violencia policial en el referéndum ilegal de independencia del 1 de octubre en Cataluña: circulaban por la red a velocidad de vértigo instantáneas tomadas en otro tiempo y lugar que aumentaban la sensación de que esa violencia era generalizada y arbitraria, creando, sobre todo en el menos informado público internacional, una fuerte impresión. Allí donde hay tiempo para la corroboración, el efecto es menor o termina disolviéndose: aquellos novecientos heridos graves se quedaron en uno. Pero hay motivos para sospechar que las sensaciones provocadas entonces no se borran tan fácilmente y por ello no puede menospreciarse la capacidad de determinados fake para producir un daño democrático. Sobre todo si tenemos en cuenta que las redes sociales han incorporado la política al entretenimiento de masas y existen muchos lectores accidentales que antes, sencillamente, permanecían al margen del proceso político.Así que las fake news no van a terminar con la democracia. Pero la democracia tampoco podrá terminar con ellas”

    LA AGENDA DE MÚSICA de Alfonso Alarcón

    AHORA, PARA DUELO DE REINAS…

     

    “Pues sí, hay muchos dúos de ópera, zarzuela o canciones interpretados por dos auténticas reinas del canto, reinas en su cuerda y en su momento, en su timbre y en su expresión. No ha habido una “regina assoluta” en ninguna época, en ningún estilo. En sucesivas entregas iremos viendo algunos de los dúos más famosos de ópera, interpretados por primeras figuras femeninas en esos títulos y en su momento. Para gustos, las cantantes.Hoy, Montserrat Caballé y Marilyn Horne en la famosísima cabaletta a dúo de la undécima escena del primer acto de Semíramis, de Rossini, “Alle più care imagini”, en una grabación “privada” pero gracias a la que se conserva una de las cumbres de la ópera del siglo XX. Aviso: una de ellas es Semíramis, reina viuda de Asiria (la Caballé) y la otra Arsace (en italiano; Arsacioi, quizá), su hijo, ataviado/a aquí con ropaje guerrero. Las pelucas son de Fiorilli Parruchiere, Cosenza.

     

    Semíramis: Montserrat Caballé y Marilyn Horne

     

     

    https://youtu.be/3l2272AwM10

     

    No he encontrado grabaciones de este dúo en representaciones de ópera modernas, aunque sí en un concierto en Dresde, en 2009,  interpretado por Lucia Aliberti y Daniela Barcellona:

     

    https://youtu.be/8OjO4l84fBQ

     

     

     

    LOS VARIOS  ANÁLISIS SOBRE LOS RESULTADOS DE LA EPA DEL  1º TRIMESTRE 1018

    http://www.lavanguardia.com/economia/20180426/442999748985/epa-paro-empleo-primer-trimestre.html

    Javier G, Jorrin : Inesperado revés del empleo: el paro subió en 29.400 personas en el primer trimestre

    https://www.elconfidencial.com/economia/2018-04-26/ocupacion-empleo-tasa-paro-epa-primer-trimestre_1555347/

    Eduardo Loren : Nadie pronosticaba unas cifras tan malas de la EPA.  Asempleo, la patronal de las ETT, estimó una disminución en el número de ocupados de unas 66.000 personas y un incremento de 13.000 parados, muy lejos de lo que ha ocurrido finalmente

    https://www.huffingtonpost.es/2018/04/26/el-desempleo-sube-en-29-400-personas-en-el-primer-trimestre-segun-la-epa_a_23420627/?utm_hp_ref=es-economia

    Lavanguardia.com : La patronal Asempleo ha precisado que la Semana Santa no ha tenido el efecto esperado sobre los datos y el sector industrial tampoco ha evolucionado en línea con lo previsto. Este mal comportamiento de la ocupación”, ha subrayado Asempleo, que ha añadido que el “discreto” efecto de la Semana Santa no ha contribuido a mantener el nivel de asalariados temporales que se registró con la campaña navideña

    http://www.lavanguardia.com/vida/20180426/443015532129/economiaepa–asempleo-reconoce-que-los-datos-son-peores-de-lo-esperado-por-el-discreto-efecto-de-la-semana-santa.html

    “Pese a todo, la entidad ha indicado que el mantenimiento del crecimiento desestacionalizado de la ocupación en el entorno del 0,5% “deja la puerta abierta al optimismo”, aun cuando las previsiones para los próximos meses apunten a una “leve desaceleración” de los ritmos de mejora del mercado laboral”

     

    ABC.es: El incremento del paro es el más acusado en un primer trimestre desde 2012, mientras que la ocupación marca el mayor descenso en ese periodo de los cuatro últimos años. En términos interanuales, el desempleo se ha reducido en 458.900 personas en el último año, pero el empleo se incrementó sólo en 435.900 personas, debido a que la población activa disminuyó en 23.000 personas.ç

    http://www.abc.es/economia/abci-paro-124100-personas-primer-trimestre-segun-201804260903_noticia.html

    Jose Luis Garcia: El empleo solo crece entre los jóvenes y la generación del baby boom, con ayudas. Con un crecimiento cercano al 3% se destruye empleo fijo, la industria no despega y solo repuntan  autónomos, menores de 25 y a partir de los 45

    https://www.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/laboral/una-epa-de-desastre-el-mercado-laboral-se-rompe-y-no-contrata-sin-bonificacion/6347050

    Cronicaeconomica.com : El número de activos disminuye este trimestre en 94.700, hasta 22.670.300. La tasa de actividad baja 34 centésimas y se sitúa en el 58,46%. En el último año la población activa ha descendido en 23.000 personas

    https://www.cronicaeconomica.com/articulo.asp?idarticulo=119915

    Teresa Lazaro : Si miramos a lo ocurrido en lo primeros trimestres de años anteriores, vemos que en 2018 ha perdido fuerza el mercado laboral. La subida del paro es la mayor desde 2013 y la destrucción de empleo es la más alta desde 2014. Y eso a pesar de que este año la Semana Santa ha caído en el primer trimestre.Esta evolución demuestra que la economía ya no es capaz de trasladar todo el crecimiento a la creación de empleo, como acostumbra a decir el Gobierno. Mientras el PIB se mantiene casi tan fuerte como en trimestres anteriores, el empleo va poco a poco perdiendo fuelle.

    https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/paro-sube-empleo-epa_11_1130396950.html

    Manuel Llamas: El mercado laboral tropieza en el primer trimestre con una decepcionante creación de empleo

    https://www.libremercado.com/2018-04-26/el-paro-sube-en-29400-personas-en-el-primer-trimestre-y-se-destruyen-124100-empleos-1276617724/

    Elindependiente,com : Entre enero y marzo, el paro bajó tanto entre los jóvenes de 20 a 24 años (-35.600 desempleados), como entre los de 16 a 19 años (-7.300), con caídas porcentuales del 8,5% y del 5,2%, respectivamente.En el resto de franjas de edad se registraron ascensos del desempleo. Así, el paro subió en 51.600 personas (+1,9%) entre las personas de 25 a 54 años y en 20.700 personas entre los de 55 y más años (+3,9%).

    https://www.elindependiente.com/economia/2018/04/26/paro-aumento-29-400-personas-primer-trimestre-3-796-100/


    Primo Gonzalez: No hay mucho que celebrar cuando se contemplan las cifras del mercado de trabajo en el primer trimestre del año. Será una suerte que este mal paso no implique un cambio de rumbo en la evolución del empleo a lo largo de estos tres últimos, durante los cuales  la ocupación ha ido ganando terreno a ritmos compatibles con el aumento del PIB, es decir, en torno al 3% anual

    https://www.republica.com/retablos-financieros/2018/04/26/el-empleo-flojea/

    Raquel Pascual : El año arranca con una destrucción de 124.100 empleos y 29.400 parados más. La tasa de actividad cae al 58,46%, el nivel más bajo en 12 años

    https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/04/26/mercados/1524726557_812599.html

    Bernardo Amigot: El paro ha subido en 29.400 personas en el primer trimestre del año, hasta situarse el total de desempleados en 3.796.100 personas, según la EPADe esta forma, se han encadenado dos trimestres de incremento del paro tras haber subido también en 35.000 desempleados en el último trimestre de 2017

    http://www.expansion.com/economia/2018/04/26/5ae179c1468aeba81f8b4638.html

    Manuel V. Gomez: El mercado laboral ha decepcionado en el comienzo del año. Se han destruido 124.100 empleos, la cifra más alta desde 2014 para ese periodo, y ha subido el paro en 29.400 trabajadores, elevando la tasa de desempleo hasta el 16,7%, según el INE. Estos números han decepcionado a los economistas, como también lo ha hecho que la población activa vuelva a caer. Entre enero y marzo el número de personas en edad y disposición de trabajar bajó en casi 95.000 personas, devolviendo al mercado laboral a su tamaño de finales de 2007. Cuatro años de recuperación laboral no han detenido una dinámica que se mantiene desde 2012

    https://elpais.com/economia/2018/04/26/actualidad/1524723458_416020.html

    Economistas frente a la crisis.com : Los datos de la EPA: Malos datos que empeoran un modelo centrado en el empleo de mala calidad

    https://economistasfrentealacrisis.com/epa-malos-datos-que-empeoran-un-modelo-centrado-en-el-empleo-de-mala-calidad/

    La caída de 124.000 empleos en este primer trimestre se convierte, en sí mismo, en un dato relevante, a pesar de que es consecuencia de los movimientos estacionales del empleo en la economía española, por varias razones.La primera razón se debe a los síntomas de debilitamiento, porque esta caída es la más intensa en el primer trimestre del año desde 2014, antes de que se iniciara el proceso de creación de empleo. La tasa anual de crecimiento del empleo ha sufrido una reducción considerable en este trimestre, es el tercero consecutivo de caída de la misma, y con ello ha vuelto a las tasas más bajas registradas en esta etapa de crecimiento económico. En el sector privado la situación es más grave, ya que la tasa de crecimiento del empleo ha caído por debajo del 2% y comienza a dar serias señales de agotamiento.La segunda razón es que los datos apuntan a un empeoramiento suplementario de la calidad del empleo: todo el que se destruye es a tiempo completo, el mejor desde el punto de vista productivo y de más calidad en la perspectiva laboral. Y, sobre todo, aunque la caída se concentra estacionalmente en el empleo temporal, en esta ocasión también se reduce ligeramente el empleo indefinido. Este dato es destacable, porque en los primeros trimestres el empleo indefinido suele aumentar. Así ha sucedido siempre tradicionalmente, con excepción del período de crisis 2010-2014.Es decir, el movimiento estacional del empleo ya no se ha visto compensado por un proceso de fondo de creación de empleo más estable y no sujeto a estas variaciones estacionales.La tercera razón es que esa caída del empleo refleja que una parte significativa de los ocupados vive en condiciones precarias debido a que su empleo temporal oscila estacionalmente, dejándoles cada año en el desempleo durante una buena parte del mismo y dependientes de unas prestaciones por desempleo que son extremadamente restrictivas y cicateras (en cuantía y en duración), lo que además de la pérdida del empleo remunerado les aboca a prestaciones de pobreza.La gravedad de la situación se percibe con claridad en el dato de que los hogares con todos sus miembros en paro ascienden en 31.300 hasta sobrepasar un millón doscientos cuarenta mil. A lo que hay que añadir que 313.000 de ellos son unipersonales, por lo que no existen rentas de apoyo de otros miembros de la familia, lo que nuevamente ante la debilidad de las prestaciones por desempleo les puede conducir rápidamente a situaciones de pobreza o incluso de pobreza severa.Asimismo, es importante señalar otro dato muy preocupante: la concentración de la subida del desempleo entre los mayores de 55 años. Personas que, si pierden el empleo a esa edad, tienen las mayores dificultades para volver a recuperarlo, especialmente con la ineficacia de las mermadas Políticas Activas de Empleo. A lo que se añaden los recortes realizados por el Gobierno en sus prestaciones por desempleo y que todo ello les conduce finalmente a pensiones de pobreza hasta el final de su vida.

    La OCDE acaba de manifestar –una vez más- que España, es decir, el Gobierno, invierte “relativamente poco” en formación y asistencia en la búsqueda de empleo, y recomienda que reduzca las ayudas a la contratación, intensifique el apoyo a los desempleados y mejore la formación profesional para cerrar la brecha de competencias entre la oferta y la demanda en el mercado laboral. Justo lo contrario de lo que viene haciendo el Gobierno.Finalmente, otro dato negativo del trimestre es la caída de la población activa, que en términos absolutos ha sido la mayor de los tres últimos años. Un comportamiento que ha roto la tradicional –y necesaria- tendencia de fondo al crecimiento de la tasa de actividad justo cuando demográficamente precisamos aumentos de la fuerza de trabajo, y que indica, en parte, que cunde el desánimo entre los potenciales trabajadores, jóvenes, mujeres y mayores.

    En términos menos coyunturales, una mirada de mayor alcance al mercado laboral español permite constatar las tendencias de fondo.Primero, continuamos teniendo mayor desempleo que antes de la crisis (1,6 millones más), a pesar de la reducción de 2,1 millones desde el inicio de la recuperación en 2014. Y sobre todo de larga duración, que se ha reducido en esta reciente etapa de bonanza en 1,7 millones de personas, pero que aún son 1,9 millones, casi cuatro veces más que antes de la crisis, y suponen la mitad del total de desempleados.Segundo, aunque el actual crecimiento se ha concentrado en el empleo a jornada completa (el 96% es de este tipo), la intensidad de la caída de este durante la recesión, y el paradójico crecimiento del empleo a tiempo parcial, convertido en un contrato “a la carta” por su desregulación, hace que se contabilicen 1,9 millones de empleos menos a jornada completa que antes de la crisis y 364.000 más a jornada parcial. Es decir, pese a la evolución actual, el mercado laboral se ha parcializado y dualizado desde el punto de vista de la jornada y el salario, y lo ha hecho de manera contraria a la voluntad del trabajador, que se acoge a esta figura contractual porque no le ofrecen un empleo a tiempo completo.Tercero, la recuperación del empleo está mostrando los rasgos tradicionales de nuestra economía desde mediados de los años ochenta del pasado siglo: en el marco de un comportamiento del empleo muy flexible, el ajuste a la baja o al alza se produce esencialmente por la vía de la extinción/contratación de empleo temporal, impulsado por un uso abusivo y fuera de control, en claro fraude de ley. La evolución de la tasa de temporalidad (porcentaje de asalariados con contrato temporal sobre el total de empleo asalariado) así lo refleja, con una tendencia imparable al alza (4,2 puntos de incremento en los últimos cinco años).

    ¡

    Si en la crisis la reducción del empleo temporal fue mayor que la del indefinido (-36% frente a -8%, respectivamente), ahora la situación es simétrica: el empleo temporal crece un 28% desde inicios de 2014, mientras el indefinido lo hace un 9%. Todo ello configura una evolución del empleo que amplifica los vaivenes estacionales y cíclicos de la producción, y que tiene graves consecuencias sobre la estabilidad de las rentas de las familias, sobre la calidad de la producción y sobre el sistema de protección por desempleo, al incrementar las entradas y salidas del mismo por la elevada rotación del empleo.Nada de todo esto ha cambiado con las últimas reformas laborales, y en especial con la más agresiva, que implementó de manera unilateral el Gobierno del PP en 2012. Al contrario, se aprecia un incremento global de la precariedad en todas sus formas, cada vez más diversas, lo que acrecienta el comportamiento extremadamente volátil del empleo en España.

    En definitiva, los malos datos puntuales del trimestre reflejan además síntomas de agotamiento de la creación empleo, y confirman una clara tendencia al aumento de la temporalidad y de la precariedad en general, que en último término es la principal característica de nuestro mercado de trabajo, que se ha agravado con la aplicación de las últimas reformas laborales, y en especial con la impuesta por el Gobierno del PP en 2012. Nada va a cambiar si no se cambian las políticas económicas y laborales. Se precisa un cambio de rumbo que, en el ámbito laboral, debe partir de la puesta en marcha de las reformas precisas para, por un lado, hacer de la creación de empleo estable y de calidad la norma, y por otro, instaurar un sistema de Políticas Activas de Empleo verdaderamente eficaces, que ayuden a los parados a encontrar cuanto antes un empleo con una garantía de rentas razonable, y especialmente a aquellos que tienen mayores dificultades de inserción, que en España son una porción muy relevante”

    Javier Gilsan: EPA marzo 2018 : menos empleo y más paro

    http://economiaaloclaro.blogspot.com.es/2018/04/EPA-marzo-2018-primer-trimestre-empleo-paro-parados-Plan-seguro-paro-desempleo.html

     

    En el primer trimestre de 2018 se han perdido 124.100 empleos, casi el doble de los perdidos en el primer trimestre de 2017 y 2016, a pesar de que este año ha caído la Semana Santa en marzo, no en abril, y eso debería haber creado empleo. Pero el empleo ha “pinchado”, en los servicios y en la industria y en 15 autonomías. Y también ha subido el paro, mientras la mitad de los parados llevan ya más de 1 año sin trabajar y no cobran ningún subsidio. Pero  además, el Gobierno va a cambiar los subsidios desde el 1 de mayo, recortando más las ayudas al 75% de los parados, mientras las oficinas de empleo ni forman ni recolocan. Seguimos con más del doble de paro que Europa y este año puede ser malo para el empleo, porque se está enfriando el turismo, el petróleo bate récords y sube el euro y los tipos, lo que puede frenar el crecimiento, ya más moderado en Europa. Urge pactar  un Plan de empleo, con ayudas y medidas para emplear a jóvenes, mujeres y mayores. Es la gran preocupación de los españoles. Dejen de ocuparse de otras cosas y consigan más trabajo decente.

    enrique ortega


    El primer trimestre siempre es malo para el empleo, porque se acaban los contratos de Navidad y rebajas. Pero este año, la Semana Santa ha caído en marzo, no en abril, lo que debía haber mejorado el empleo. No ha sido así: se han destruido 124.100 empleos en el primer trimestre,
    según la EPA conocida hoy, el doble de empleo perdido que en los dos últimos años (-69.800 empleos perdidos en 2017 y -64.600 en 2016). El empleo ha “pinchado” sobre todo en los servicios (-110-500 empleos), en el turismo, la hostelería y el comercio, y en la industria (-39.400 empleos), mejorando en la agricultura (+13.100 empleos) y en la construcción (+8.200 empleos). El empleo se ha perdido más entre las mujeres (-69.000 empleos) que entre los hombres (55.100) y en casi todas las edades: entre los trabajadores de 30 a 40 años (-93.400 empleos), los menores de 30 años (-35.300) y los que tienen de 50 a 54 años (-25.700 empleos). Y sólo se ha creado empleo  en Madrid (+21.900) y Canarias (+7.600), perdiéndose en las 15 autonomías restantes, más en la Comunidad Valenciana (-38.200), Baleares (-31.600) y Castilla la Mancha (-21.900 empleos).

    El poco empleo creado este primer trimestre ha sido otra vez un empleo muy precario, aunque menos que en 2017: de los 4.943.000 contratos firmados entre enero y marzo (una barbaridad, porque se hacen muchos para cada empleo), el 89,06% fueron temporales y un 10,94% indefinidos, más que el 9,88% de contratos indefinidos firmados en todo 2017, según datos de Empleo. Y un 34,05% fueron a tiempo parcial, por horas, mientras el 65,95% eran contratos a jornada completa. Con ello, sólo el 6% de todos los contratos firmados en 2018 han sido “normales”, fijos y a jornada completa, una precariedad que se arrastra desde 2009. Y por ello, el 26,11% de todos los trabajadores asalariados tienen ahora un contrato temporal (la cuarta parte de los nuevos, por menos de una semana), el porcentaje más alto en Europa. Y un 15% tienen un empleo a tiempo parcial, el 60% porque no encuentran otro.

    La pérdida de empleo ha aumentado el paro en el primer trimestre, aunque sólo en +29.400 personas, porque se ha reducido el número de personas que buscan trabajo (los “activos”) en 94.700 personas (“desanimados, que tiran la toalla y ya no buscan empleo). Con ello, el número de parados sube a 3.796.100, según la EPA de hoy, con lo que la tasa de paro sube al  16,74%. Y somos el 2º país con más paro de Europa (tras el 20,8% de Grecia) y tenemos más del doble de paro que el continente (7,1% en la UE-28 en febrero) y cinco veces el paro de Alemania (3,5%), según los últimos datos de Eurostat. Y lo peor es el paro juvenil, de los menores de 25 años: en España afecta al 40,8% de jóvenes, frente al 17,3% en Europa (UE-28), el 22,6% en Francia, 12,2% en Reino Unido y 6,7% en Alemania.

    El paro en España se concentra en las mujeres (son más de la mitad de los parados: 1.955.400, con una tasa del  18,54%, frente al 15,18% los hombres), los jóvenes (37% de paro entre los menores de 29 años), los inmigrantes (24,28% de paro) y los mayores de 50 años (el 15,25% de paro, el triple que en 2007), donde ya hay 999.400 españoles mayores sin trabajo (y sin posibilidad de tenerlo la mayoría). Además, el paro se concentra  también en 6 autonomías, que mantienen una tasa de paro “insoportable” superior al 20%: Ceuta (31,44%), Melilla (27,24%), Extremadura ( 25,94 %),  Andalucía ( 27,74 %), Castilla la Mancha (20,68%) y Canarias ( 20,62%), la media España pobre, que contrasta con el paro “casi europeo” de la España rica, Navarra ( 10,54% de paro), País Vasco (10,76% ) y la Rioja (11,03%). Y un dato estremecedor: han aumentado (+ 31.300) los hogares donde no trabaja nadie: son ya 1.241.800 hogares con todos sus miembros en paro.Pero quizás el dato más preocupante es que el paro se enquista y la mitad de los parados llevan más de 1 año sin trabajar, los llamados “parados de larga duración”: en marzo de 2018 eran 1.888.700 personas, el 49,75% de todos los parados, según la EPA del primer trimestre (en la UE-28 son el 43% de los parados). Y de ellos, 1.363.800 llevan ya parados más de 2 años y un millón largo más de 4 años sin trabajo, según un estudio de Fedea. Son una enorme bolsa de “parados crónicos”, que tienen muy difícil volver a trabajar, porque están “fuera del mercado”. Y no sólo por su edad (un tercio superan los 50 años) sino porque tienen poca formación: un 63% de estos parados de larga duración sólo tienen la ESO (o incluso menos) y eso les aleja aún más de poder ser contratados.Mientras ven difícil recolocarse, el mayor problema de muchos de estos “parados viejos” es sobrevivir, porque tras tantos meses en el paro, se les ha agotado el subsidio en muchos casos. Y así nos encontramos con que más de la mitad de los parados EPA no cobran ya ningún subsidio de paro: en febrero de 2018, según los últimos datos de Empleo, sólo cobraban alguna ayuda 1.913.555 parados, el 50,4% de los parados estimados (EPA). Y encima, de los parados que cobran, sólo algo más de un tercio (773.381 parados) cobran el subsidio contributivo de 821 euros al mes y los dos tercios restantes cobran un subsidio asistencial (de 6 a 11 meses) de sólo 426 euros mensuales. Los 1.882.545 parados restantes (el 49,6% del total) no cobraban nada, ningún subsidio: cuando Rajoy llegó a la Moncloa, a finales de 2011, los que no cobraban ningún subsidio eran el 44,5% de los parados).

    Esta rebaja en el número de parados que cobran alguna ayuda es algo buscado, tras los recortes aplicados en 2012 y después a las prestaciones por desempleo, con objeto de recortar el gasto y el déficit público. Así, el gasto en desempleo ha pasado de un máximo de 32.366 millones en 2009 a 17.397 millones que se gastaron en 2017, según la liquidación del Presupuesto. Y esa caída del gasto (-46,26%) no se corresponde con la caída del paro estimado en esos años (-559.800), que ha sido menor (-12,93%), con lo que ha caído el porcentaje de parados que no cobran y los que cobran reciben menos (821 euros mensuales  frente a 864 euros en 2011) y de forma muy desigual: en Baleares, los parados cobran 984,60 euros de subsidio frente a 696,30 en Extremadura y 784,60 euros en Canarias.El Gobierno Rajoy busca seguir recortando el gasto en los parados, para que le ayuden a rebajar el déficit público como ha prometido a Bruselas. Y por eso, ha propuesto a las fuerzas sociales una reforma del seguro de paro que entra en vigor este 1 de mayo, aunque los sindicatos están en contra. Elcambio afecta al subsidio asistencial, el que cobran los que ya han agotado el seguro contributivo por el que cotizaron. Ahora había tres modalidades (Renta activa de inserción, Plan Prepara y Programa de Activación para el Empleo) que se van a unificar en una sola (Renta complementaria de Desempleo, RED). Se cambian los plazos y requisitos, de tal manera que un 75% de los actuales beneficiarios van a salir perdiendo, según el análisis de CCOO. Los parados con responsabilidades familiares perderán entre 1 y 3 meses de subsidio y los que además tienen más de 45 años, perderán 9 meses, según UGT. Y los que parados con responsabilidades familiares que han cotizado entre 6 y 12 meses, perderán entre 3 y 42 meses de subsidio. Además, la nueva ayuda será de 430 euros mensuales, menos de lo que reciben los parados del Plan Prepara con familia (457 euros) y no tendrán ayuda los parados cuyo cónyuge gane poco más del salario mínimo.Así que si hoy reciben ayudas la mitad de los parados, pronto van a ser aún menos. Y encima, tampoco les ayudan las oficinas de empleo (SEPE) a formarse ni a encontrar trabajo. ). Los datos son demoledores. Uno, los parados tardan 9 meses y medio (de media) en recibir la primera atención personalizada en la oficina del SEPE y un tercio de ellos la reciben cuando llevan ya más de un año parados, según un detallado estudio de Fedea. Dos, el 91,3% de los parados registrados no recibe ninguna orientación personalizada para encontrar trabajo. Y tres, sólo el 2% de los parados encuentran trabajo gracias a las oficinas de empleo, frente al 10% de media en Europa y en Alemania. El resto lo encuentra gracias a las ETTs privadas (el 17%) y sobre todo por su cuenta (81%). Y además, Las oficinas de empleo tampoco forman a los parados: en 2016, sólo 152.544 parados recibieron cursos de formación, un 4,12% de los parados registrados, según las últimas estadísticas del SEPE. Con este panorama (empleos perdidos y mucho parado sin salida), España debería plantearse crecer mucho más y crear más empleo, para acercarse a niveles europeos. Porque no sólo tenemos más del doble de paro que Europa (16% frente al 7,1%) sino que tenemos mucha menos gente trabajando, razón por la que somos más pobres: la tasa de empleo en España es del 65,5% (trabajan dos tercios de los españoles entre 20 y 64 años), mientras en la UE-28 trabajan el 72,2%, según Eurostat. Eso significa que para ser como Europa, deberían trabajar un 6,7% más de españoles, casi 2 millones más. O sea, que no se trata sólo de recuperar el empleo de antes de la crisis (20,7 millones en septiembre 2007, cuando ahora trabajan 18,87 millones), sino también crear 2 millones más (22,7 millones). Habría que crear, en total, 3,8 millones de empleos para tener un nivel de ocupación europeo.Este debería ser el gran objetivo nacional, no regodearse en el triunfalismo del Gobierno Rajoy, que se apunta el triunfo de haber creado 2 millones de empleos desde 2014 (aunque en realidad sólo han creado 721.200 empleos desde que llegaron, a finales de 2011). Y no es un objetivo fácil, porque aunque España crece casi al 3%, no crea mucho empleo (490.300 en 2017) y el 90% del empleo que se crea es precario, temporal y a tiempo parcial. Y encima, el empleo indefinido tampoco es seguro: un 40% de los contratos indefinidos no sobreviven más de un año, según  un reciente estudio publicado en el blog Nada es gratis.Además, 2018 puede ser un año difícil para crecer y crear empleo (el Gobierno espera que se creen 475.000 nuevos empleos), porque hay tres incertidumbres en el horizonte: el posible pinchazo del turismo extranjero este verano (Turquía y Egipto han recuperado 1,4 millones de turistas solo en enero y febrero), el principal motor del empleo en España, la subida récord del petróleo (ha superado los 75 dólares barril, el máximo desde 2014), que encarecerá la factura energética del país y quitará dinero a familias y empresas, y la subida del euro (ronda los 1,23 euros por dólar), que encarece el turismo y las exportaciones, recortando también crecimiento y empleo. Y sin olvidar la esperada subida de tipos, empujada por EEUU, que subiría los intereses de la deuda del Estado, empresas y familias, restando también empuje a la economía, que ha moderado su crecimiento en la eurozona, según acaba de advertir Draghi, presidente del BCE. Por todo ello, urge que el Gobierno ponga el contrapunto a estas incertidumbres, reanimando la economía, no haciendo más recortes como plantean los Presupuestos 2018.Y sobre todo, hay que poner la prioridad en el empleo y el paro, que sigue siendo la primera preocupación de los españoles. Eso pasa por pactar de una vez un Plan de empleo, asentado en 4 patas: más ayudas a los parados (intentar que cobren alguna ayuda 1 millón de parados más, lo que costaría unos 5.000 millones anuales), mejorar la formación de los parados (es un escándalo que haya 1.800 millones de euros del presupuesto de formación sin gastar, según denuncia la patronal), reformar las oficinas de empleo a fondo (para que asesoren y recoloquen a los parados) y Planes específicos de empleo para jóvenes, mujeres y mayores de 50 años, los que más sufren el paro. En paralelo, habría que aprobar un Plan de choque contra la precariedad, con medidas de “palo” (aumentar la inspección de Trabajo para detectar el fraude de contratos temporales que debían ser fijos) y “zanahoria” (ayudas a las empresas que hagan fijos a temporales y subida de cotizaciones a las que abusen de la temporalidad), empezando por los sectores más precarios, como la hostelería, el turismo o el comercio, para imponer sanciones y dar ejemplo al resto.

    Con la EPA del primer trimestre, el Gobierno tiene difícil hacer su habitual “triunfalismo barato”, mientras a la mayoría de españoles les sigue preocupando tener un empleo precario y mal pagado, que en cualquier momento pueden perder. Y a 3.796.100 españoles (1 de cada 6), seguir sin trabajo. Hay que plantearse de una vez por todas tomar medidas de fondo y afrontar ya el gran problema que nos hace diferentes de Europa: trabajamos mucha menos gente y tenemos más del doble de paro. Se puede arreglar, en unas décadas, pero hay que tomar medidas ya. No dejar pasar los meses y los años, agarrándose a que “se crea empleo”: ahora, ni eso. Muchos no lo tienen y otros están subempleados. No los olviden”

     

    Mil gracias por la lectura y difusión de esta Agenda  de Prensa y no sean cándidos. No crean en las palabras y solo se fíen de los hechos 

    Manuel.portelap@gmail.com

     

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