• Bono español (10 años): 5,343%

    Bono alemán (10 años): 1,629%

    Javier Gomá: Yo no he sido

    http://elpais.com/diario/2011/10/29/babelia/1319847155_850215.html

    “El jarrón roto de la crisis está promoviendo reformas de las instituciones políticas, financieras, educativas. Bienvenidas sean, pues conocemos la inmensa influencia social de un marco institucional y regulatorio favorable. Pero cuando parte de la crisis obedece a la generalización de hábitos torpes y vulgares que convierten al ciudadano crítico en consumidor ávido -y uno que en lugar de gastar su propio ahorro ganado con esfuerzo y tiempo pide prestado alegremente el de los demás-, cabe preguntarse si no estaremos reformando las instituciones para que el ciudadano no tenga que reformarse a sí mismo y, como el niño de la pelota, pueda seguir culpando al perro o al viento de sus errores. Si así fuera, no quedaría jarrón por romper”

    Quim Momzó: La indefensión

    http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20121009/54352784704/la-indefension-quim-monzo.html

    “Días atrás una profesora universitaria me explicaba el problema que representa ver cómo, durante la clase, los alumnos se dedican a enviar mensajes o a colgar en Twitter cosas que ella dice. Cuando un profesor desarrolla un determinado asunto, cada frase tiene que ver con la anterior y es la previa de la posterior. Todo va ligado en un continuum que baila si le quitas una pieza. Y pasa que en esos mensajes o tuits las ideas aparecen sistemáticamente deformadas. En general sin mala fe. Deformadas porque el alumno no ha entendido bien lo que decía. O bien porque para transcribir la idea con un número limitado de caracteres tiene que dejar de lado matices imprescindibles. O bien porque, sacada de contexto, se puede interpretar de forma errónea. Eso hace que algunos profesores se contengan de decir ciertas cosas porque prevén que serán tergiversadas y guardadas a perpetuidad en ese mar de incertidumbres que es internet, donde para siempre constará que dijeron lo que no dijeron.”

    Pablo Simón: Votar con la cartera

    Cheap

    http://politikon.es/2012/10/17/votar-con-la-cartera/

    “Hay buenas razones para pensar que el empleo es el indicador macroeconómico que más directamente siente la ciudadanía. A un gobierno se le puede ir la mano con la inflación y, si no es una hiperinflación a lo entreguerras, muchos votantes ni se percatarán. Ahora, como se empiecen a destruir puestos de trabajo de manera masiva y la gente se vaya a las colas del INEM con una mano delante y otra detrás, ello afecta al votante intensamente y es más probable que te lo vayan a recordar en las urnas. Siendo esto así, el efecto de la economía como determinante del voto sería una funciónl efecto de la economía como determinante del voto sería una función de lo pro-cíclica que es una economía en la creación de empleo. Si cuando hay crecimiento se generan muchos puestos de trabajo mientras que en recesión se destruyen muchísimos, la población sentiría de lleno el impacto de las crisis. Por lo tanto, sería razonable pensar que la dimensión de la gestión económica cobra aquí un peso especial. Por el contrario, si un país puede tener tasas de crecimiento muy bajas pero esto no afecta de manera importante al empleo, la dimensión económica sigue importando pero en menor medida. Si se puede confirmar que los países periféricos tienen una economía mas pro-cíclicas en empleo (encaja solo en parte) podría ser que esta fuera una explicación.

    La segunda posibilidad, más o menos complementaria, es que las crisis no solo tienen un impacto sobre la dimensión de la gestión (la tarta se reduce) sino que afecta de manera importante a la redistribución (el reparto se hace más desigual). Si cuando la economía va bien la desigualdad se reduce o, al menos, no se incrementa, los votantes pueden poner énfasis en la dimensión de la buena gestión económica (hay más empleo)y ser más proclives a premiar a los gobiernos. Sin embargo, si cuando la economía va mal se incrementan las desigualdades entre la ciudadanía se generara un efecto de agravio y de pobreza que podría hacer más proclive al castigo electoral (aventuro más fuerte si el partido en el gobierno es de izquierdas). Por lo tanto, aquellos países que tuvieran mecanismos que amortiguaran los efectos distributivos de una crisis económica (un Estado de Bienestar sólido, vamos), podrían dar menos énfasis al voto económico. Sin embargo, donde no sea así, los bolsillos pesarían en mayor medida también por esta razón

    Salvo momentos de crispación social, lo habitual es que las elecciones en los países desarrollados cuenten con una cada vez menor participación. Por eso dicen los expertos que en España el elemento determinante del resultado de estas elecciones autonómicas  será el grado de abstención de los simpatizantes de cada opción política. Es claro que esa variable no puede medirse con certeza, porque si lo fuera los políticos en el poder tendrían excesiva ventaja sobre los adversarios. Los expertos en estrategia electoral  dicen que los electores que votan fijo son la mayoría (más del 50%) y que apenas el 10% del censo vota en función de los programas. De esta manera, el resultado electoral de mañana va a tener que ver mucho con  la sigla  y, muy poco, con  el programa local del candidato autonómico puesto que  la competencia electoral sólo vive como  en clave nacional. El examen trata de los programas que puedan prometer, con solvencia, las medidas para garantizar la salida de la recesión  económica.  Es decir, en estas elecciones , compiten la idea de  lo inevitable contra la sensación de la inseguridad A pesar del paro masivo, el empobrecimiento de la clase media y la desconfianza en un líder vacuo como Rajoy, no será la distribución de la riqueza, sino la garantía de crecimiento económico el eje decisorio de las decisiones del voto autonómico. Y en eso,  el partido que sostiene la mayoría absoluta del Gobierno, tiene mucho más que ofrecer que pueda prometer  cualquier clase de oposición partidista : el votante aprecia menos los cambios que la  posibilidad de aprobar leyes de alcance nacional de inmediata publicación en el BOE. Y esa capacidad de  discrecionalidad aparece, a los ojos de los asustados ciudadanos como una apuesta  racional del tipo más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer.

    Dice la escuela económica de la elección pública que las elecciones reportan importantes beneficios, en términos de bienestar en tanto sirven para revelar las preferencias sociales; y en términos de eficacia, en cuanto permiten distinguir y seleccionar a los políticos competentes de los incompetentes .Creo que, en pleno tránsito de una recesión a una depresión económica,  las listas cerradas constituyen un freno a la selección de personas “conocidas” a través del acto electoral. En esa circunstancia lo habitual y lógico sería que la voluntad del elector no ideologizado se manifestase mediante la abstención. Aunque es  muy probable que el paro masivo, la ruina de los sistemas de protección social y la fractura social impuesta por la ineficiente política económica del equipo  Guindos & Montoro & Báñez aumente mucho el grado de participación del voto ideológico o moral. O el voto guiado por  la rabia, el desprecio o el odio.

    Mil gracias por la lectura y difusión de esta Agenda  de Prensa y no sean cándidos y peleen por su futuro. Sean egoístas exigiendo que el ajuste lo hagan, de verdad,  los otros también. Sobre todo , si El Gobierno amplía los supuestos de la amnistía fiscal por falta de recaudación:Los herederos podrán regularizar el dinero de los evasores fallecidos

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    online Manuel.portela@arrakis.es

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