• Noticias maquetadas 29.09.2010

    Bruselas http://winna.mhs.narotama.ac.id/2018/02/02/cost-of-prinivil/

    En 1994, Karl Lamers, portavoz de Helmut Kohl, y Wolfgang Schäuble, entonces asesor del canciller, indignaron al sur cuando propusieron la creación de un «núcleo duro» de estados liderados por Alemania y mejor preparados para la integración política. En el club de ese corazón bautizado Kerneuropa estaban Francia y los vecinos del Benelux, la Europa que los democristianos seguían identificando como la auténtica.

    Recién reunificada, y tal vez nostálgica de la Mitteleuropa imperial, Alemania consideraba más factible una federación con pocos miembros más maduros. En esos años de intensos debates sobre la creación del euro, el trasfondo de la idea era que el euromarco se lo merecían sólo unos pocos.

    Mientras los jefes de Estado y de Gobierno discutían en Turín, en 1996, cómo comprometerse a ordenar sus cuentas para tranquilizar a Berlín, Lamers -entonces más activo que Schäuble, futuro azote de España como ministro de Economía- insistía en que el euro debía llegar con una nueva, o tal vez vieja, elite europea. Quería una cláusula para formar un núcleo sólido.

    La idea del euromarco reservado a los países más fuertes de la moneda única ha vuelto con la crisis. Si bien sus defensores han salido, a fin de cuentas, beneficiados de los vecinos frágiles, gastadores y que hasta han provocado una caída del euro que anima a las ventas germanas también en Asia o EEUU.

    Y, por mucho que los políticos de la CDU se rasguen las vestiduras sobre la incertidumbre en la zona euro, lo cierto es que el Banco Central Europeo ha controlado la inflación mejor que el Bundesbank.

    Tras la primavera de las turbulencias, Alemania sale fortalecida, pero a la cabeza de una brecha de fondo que preocupa en la Comisión Europea. En 2009, el PIB alemán se despeñó respecto al año anterior, cuando la crisis financiera contaminó a Europa, un 4,7%. En 2010, según las últimas previsiones comunitarias, crecerá un 3,4%, por debajo de las estimaciones para EEUU.

    Las cifras para Francia, Italia y Holanda, en la zona euro, indican una clara vuelta al crecimiento, y la gran economía del Este, Polonia, también recupera el ritmo, en contraste en esta parte de Europa con los bálticos, pequeños y quebrados, o Hungría, bajo protección del FMI cuando su Gobierno se deja.

    Cuando arranca, tímidamente, el motor de la recuperación de los vecinos, España se queda como la única gran economía europea que aún destruye riqueza, con una bajada del PIB prevista para este año del 0,3%, una décima menos de lo esperado en mayo y en línea con la estimación del Gobierno.

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    Pese a la mejoría, España es el país con la revisión al alza más pequeña, ya que los economistas comunitarios han subido sus números más para el resto, entre tres décimas -para Francia o Italia- y dos puntos y dos décimas para Alemania. Olli Rehn, comisario de Economía, dijo esta semana que las «dos velocidades» de la recuperación -o «las múltiples velocidades», según la última y siempre cauta jerga comunitaria- le preocupan desde su primer día en el cargo y son el gran explosivo que subyace en la UE, más visible con la recesión. «En las crisis, los problemas salen más a la superficie», reflexionaba también el jueves Jerzy Buzek, presidente del Parlamento Europeo.

    La huida de los inversores primero de Grecia, después de España y Portugal y ahora, de nuevo, de Irlanda señala como apestada a la periferia europea. El viernes, la tensión volvió a las Bolsas cuando un rumor sobre el miedo a la quiebra del Gobierno de Dublín -e incluso la mala imagen del primer ministro, Brian Cowen, supuestamente ebrio en una entrevista radiofónica- disparó de nuevo el precio que pagará el Estado irlandés para financiarse en los mercados. España ha bajado el diferencial en los intereses de deuda respecto a Alemania, pero aún sigue teniendo que ofrecer más de un 4,2% por sus bonos a 10 años, mientras que Portugal y Grecia sufren niveles prohibitivos, por encima del 6% y del 11%.

    Cada papel de indicadores muestra una y otra vez la misma descorazonadora brecha. El miércoles, España salió del último informe de la juventud europea como el país de la UE que, con Bulgaria, Irlanda e Italia, bate el récord en la generación ni-ni: el 14% de los jóvenes ni estudia ni trabaja. El viernes, Eurostat publicó las últimas cifras de construcción y los compañeros de viaje de España eran los más hundidos.

    Entre julio de 2009 y julio de 2010, las mayores caídas en la construcción se registraron en España (35,6%), Rumanía (24,9%) y Bulgaria (19%). En el otro extremo, el de la recuperación: Reino Unido, Suecia y Alemania.

    La lista de criterios para vigilar la competitividad desde Bruselas que presentará el equipo del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, a finales de octubre, parece una llamada de atención diseñada casi específicamente para España y sus lagunas. El objetivo, explica un documento de sus trabajos, es «controlar los desarrollos de competitividad y prevenir los desequilibrios perjudiciales, las burbujas y los contagios negativos dentro de la UE y la zona euro». Pero el elenco de indicadores parece una colección de los suspensos de España: la deuda exterior, los precios del sector inmobiliario, los costes laborales o la financiación del sector privado.

    El riesgo de la doble velocidad de la recuperación, en la zona euro, es la próxima actuación del Banco Central Europeo (BCE), cuya única misión, en teoría, es mantener la inflación por debajo del 2%, y quien tendrá, además, la tentación de subir los tipos de interés si la vieja Kerneuropa sigue acelerando, aunque perjudique a la periferia.

    Jean-Claude Trichet, presidente del BCE y un francés que a veces parece alemán, recuerda que los últimos de la fila acumulan retrasos históricos por mucho que él considere las diferencias. «Desde el principio de la creación del euro observamos que las economías no han estado creciendo al mismo ritmo. Está claro y ha sido así desde 1999. Y ahora también vemos esas diferencias. Pero miramos a la zona euro como un todo, a los 330 millones de la zona euro», explicó en mayo.

    Pero el gobernador aconsejaba a los estados a la cola que aceleren, o no habrá quién los salve de padecer los daños de la doble velocidad aún más en la recuperación que en la crisis. «Depende de las distintas autoridades de cada país ser conscientes de que tienen el privilegio de pertenecer a la misma área de un gran mercado único, con una moneda única, y de que deben tomar las decisiones apropiadas», dijo.

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    APOYOS

    ALEMANIA

    #«Estado de Bienestar es que todos tengan trabajo»

    La Comisión Europea ha mejorado las expectativas para el PIB alemán hasta un 3,4% en 2010, con lo que el modelo de crecimiento de Merkel pasa de la categoría de teoría a convertirse en un hecho contundente. El secreto ha sido reforzar la competitividad durante la crisis gracias al bajo pecio del euro en los mercados de divisas y a una contención salarial pactada con los sindicatos y reforzada por los programas de jornada laboral reducida. El resultado es una espectacular progresión de las exportaciones. Sólo en junio, aumentaron un 3,8% respecto a mayo y un 28,5% respecto a 2009. Con todo, el paro será del 7,4% a finales de año y la demanda interna, viejo caballo de batalla, crece a un ritmo del 0,7% trimestral.

    El Estado ha prestado su ayuda en forma de estímulos fiscales y una rebaja de impuestos de 18.000 millones. También se ha volcado en programas puntuales de fomento del consumo favoreciendo a sectores industriales estratégicos, como los 2.500 euros por compra de coche nuevo, por un total de 50.000 millones, el 1,5% del PIB.

    Pero la gran aportación de Merkel ha sido negarse a que el crecimiento surja de un aumento del gasto público como estímulo de la economía, al menos no cuando el Estado debe endeudarse para ello. Su actual empeño es la reducción del déficit con el programa de ahorro estatal más ambicioso de la historia (80.000 millones hasta 2014) para volver a los criterios de Maastricht en 2011 e imponer en toda la UE un nuevo concepto de Estado de Bienestar. Para la canciller, «el Estado del Bienestar consiste en que los ciudadanos tengan empleo». / ROSALÍA SÁNCHEZ / BERLÍN

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    FRANCIA

    #Un apoyo a la banca y al automóvil para repuntar

    Una de las mayores obsesiones de Nicolas Sarkozy desde que llegó al poder fue sanear la economía francesa: reducir el déficit público sin aumentar impuestos, combatir el paro, mejorar el poder adquisitivo de los hogares y conseguir un crecimiento por encima de la media europea. En definitiva, superar la crisis.

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    Pero no todo está saliendo a su conveniencia. No obstante, gracias a algunas medidas -y a pesar de otras- va por bastante buen camino. Según el último informe de Eurostat, Francia ha superado las expectativas de crecimiento con un 0,6% del PIB en el segundo trimestre, frente al 0,4% previsto, situándose por detrás de Alemania (2,2%) o Reino Unido (1,1%), pero muy por encima de España (0,2%). Estos datos permiten que la ministra de Economía, Christine Lagarde, se muestre optimista al afirmar que «la meta del 1,4% que el Ejecutivo se había fijado para 2010 será alcanzada e incluso superada».

    De hecho, Bruselas revisó al alza la expectativa de crecimiento francés y la situó en un 1,6%. ¿Qué hay detrás de esta reactivación de la economía gala? Cuando llegó a la presidencia, Sarkozy puso en marcha unos planes basados, sobre todo, en la ayuda a sectores estratégicos necesitados de financiación, como los bancos o la industria automovilística.

    Luego, para intentar reconciliarse con la opinión pública, anunció medidas sociales: reducciones fiscales para los contribuyentes con menos ingresos, subsidios por desempleo a jóvenes, ayuda a familias y ancianos, y bajada del IVA para favorecer el consumo. «Una protección a la clase media», lo definió entonces. / JUAN MANUEL BELLVER / PARÍS

    ITALIA

    #El país del G-7 que menos crecerá en 2010

    Italia no termina de levantar cabeza. Es verdad que esta semana la Comisión Europea revisó ligeramente al alza sus previsiones para la economía italiana, pronosticando que cerrará el año con un crecimiento del PIB del 1,1%, en lugar del 0,8% estimado inicialmente. «Pero el crecimiento de Italia es más lento que el de Alemania o el de la eurozona», advirtió el comisario de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, al tiempo que subrayaba la fragilidad del mercado de trabajo italiano y pedía al país reformas estructurales en nombre de la competitividad.

    Tampoco la OSCE, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, se mostró especialmente optimista respecto a Italia. Más bien, al contrario. Según este organismo, Italia será el país del G-7 que menos crecerá este año. De hecho, estimó que cerrará el tercer trimestre de 2010 con un resultado negativo (-0,3%), para experimentar en los tres últimos meses del año un modesto aumento del 0,1%. Además, pronosticó una subida en el número de desempleados.

    La alarma también la dio Confindustria, la patronal italiana, que calcula que 2010 se cerrará con 480.000 desempleados más en el país trasalpino de los que se contaban en 2008. Y eso no es todo: Confindustria también señaló que el PIB italiano crecerá menos de lo previsto, pronosticando que habrá que esperar a 2013 para que la economía italiana vuelva a los niveles de 2007, anteriores a la crisis.

    La tasa de paro actual es del 8,4%, pero la buena noticia es que, a diferencia de otros países mediterráneos, apenas ha variado en los últimos 12 meses. / IRENE HDEZ. VELASCO / ROMA

    ESPAÑA

    #La única gran economía que decrecerá este año

    Con una tasa de paro superior al 20% y un modelo económico obsoleto, España se ha convertido en uno de los países de la Unión Europea (UE) más vulnerables a sufrir una recaída. La recuperación alemana se ha convertido en un motor para las grandes economías de Europa, pero los problemas estructurales de España están impidiendo al país aprovechar esta coyuntura para salir de la crisis.

    Esta semana, la Comisión Europea ha actualizado sus previsiones de crecimiento para el conjunto del año y ha afirmado que España será la única de las siete grandes economías de Europa que destruirá riqueza en 2010. En concreto, Bruselas estima que el PIB español caerá un 0,3%, en línea con las previsiones del Gobierno, a pesar de la tímida recuperación que experimentó en el primer semestre del año.

    La entrada en vigor de la subida del IVA, el pasado 1 de julio, ha contraído el consumo y ha puesto fin al espejismo de la frágil recuperación que, de acuerdo con la UE, fue motivada por «factores temporales». El aumento de los precios también ha repercutido en la inflación -que en julio y agosto acumuló una subida de 11 décimas, según el Gobierno-, lo que complicará aún más la reactivación del consumo.

    Además de la falta de actividad económica, el déficit público -que en 2009 alcanzó el 11,2% fuera de los límites establecidos por la UE- juega en contra de España. Las medidas adoptadas por el Gobierno en los últimos meses han ayudado a relajar el precio de la deuda soberana, pero colocar bonos españoles en el mercado sigue siendo demasiado caro, pues el diferencial con la deuda alemana continúa por encima de los 170 puntos. / MARÍA VEGA

    GRECIA

    #Un Presupuesto para combatir el déficit

    Las últimas previsiones de Eurostat indican que la economía griega se contraerá un 3% en 2010 y todavía un 0,5% en 2011, cuando la mayoría de los países de la UE estén ya en el camino de la recuperación. Pese a todo, la cifra es mejor de lo esperado, después de la enorme presión soportada por las finanzas helenas en los últimos 12 meses.

    La delegación técnica enviada por la Comisión Europea y el FMI a analizar las cuentas públicas alabó este verano las medidas de ajuste puestas en marcha por el Gobierno de Papandreu, hasta el punto que ha autorizado ya el segundo pago del multimillonario plan de rescate para el país, que se hará efectivo en las próximas semanas.

    El desempleo, por encima del 11%, parece controlado, pero años de descontrol han dejado la confianza de los ciudadanos y el funcionamiento de la economía en un estado precario. El fraude fiscal, así como los pequeños sobornos en la Administración, están a la orden del día, lo que ha minimizado la contribución de la demanda interna (-2,4%) al crecimiento. Por ello, el primer ministro ha anunciado que se reducirá del 24 al 20% el tipo impositivo para los beneficios de las empreasas, con la esperanza de que la medida reactive la actividad.

    El 4 de octubre, el Gobierno debe presentar al Parlamento sus Presupuestos para 2011. El objetivo es reducir el déficit, que este año rondará el 8% del PIB. Papandreu pretende rebajarlo al 7,5% en 2011, que si bien está lejos del 3% que fija el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE, se aleja del 13,6% registrado en 2009. / PABLO R. SUANZES

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    LETONIA

    #El ‘Tigre’ que sufrió la recesión más dura

    En mayo de 2004, Letonia, al igual que Lituania, Estonia y siete países más, entró en la UE. El círculo milagroso, iniciado lentamente tras el final de la Unión Soviética, parecía a punto de cerrarse. Los Tigres del Báltico, animados por un capitalismo recién descubierto y por privatizaciones del sector público, crecían al 10%, ritmos nunca vistos en la región y los más altos del continente. Riga recibía miles de millones de euros en inversión extranjera y el turismo se convirtió en un pilar más de la economía.

    Hasta que llegó la crisis. En 2008, la burbuja inmobiliaria letona pinchó, llevándose por delante decenas de miles de puestos de trabajo y a alguno de los bancos más grandes del país. Bruselas y el FMI aprobaron un plan de ayuda por valor de más de 7.000 millones de euros, pero eso no evitó que la recesión en Letonia fuese la más dura de toda la UE. El colapso fue brutal. El PIB letón creció un 12,2% en 2006 y un 10% en 2007, pero en apenas 12 meses se desplomó hasta perder un 4,6% en 2008 y un increíble 18% el año pasado.

    Desde entonces, y tras la aplicación de drásticas medidas de ajuste y de recorte del gasto público -una reducción del sueldo de los funcionarios de casi el 40%-, la situación se ha normalizado, y si bien la contracción de 2010 se espera superior al 3%, la Comisión Europea cree que en 2011 el país volverá a registrar un crecimiento significativo (3,3%).

    Sin embargo, el paro, que se sitúa todavía en el 20%, sigue siendo el principal lastre, sobre todo de cara a la adopción del euro, prevista para 2014. Si ésta se produce, el impacto sobre los precios puede ser muy fuerte, ralentizando una, ya de por sí, lenta recuperación. / P. R. S.

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