• Noticias maquetadas 24.09.2010

    TRIBUNA

    ¿Capitalizar las pensiones?

    Pedro Schwartz

    Actualizado jueves 23/09/2010 20:01 horas

    dulcolax price philippines

    Las pensiones públicas de reparto están mostrando sus carencias en todos los países en los que llevan algunos decenios en funcionamiento. Su solvencia se tambalea con el envejecimiento de la población, con el aumento del paro, con la debilidad del crecimiento económico. Ahogado por las deudas, el Gobierno de turno puede retrasar la edad de la jubilación obligatoria y el inicio del cobro de la pensión, congelar o reducir su monto, o aprovechar la erosión inflacionista. La base de cálculo puede cambiarse de ser el último salario recibido a ser la media de las percepciones de la vida laboral.

    El sistema se apropia de los primeros quince años de cotización y pone un tope a las prestaciones de quienes más contribuyeron. Todas estas irregularidades y contingencias son otros tantos argumentos a favor de la capitalización del ahorro como base de la pensión.

    Ello no quiere decir que la capitalización de las pensiones no tenga también sus inconvenientes. El principio parece claro: las personas contribuyen regularmente con su ahorro a un plan de pensiones; el ahorro se invierte productivamente, con lo que el capital aumenta por encima de la inflación; y, llegada la edad del retiro, el pensionista retira lo acumulado y, normalmente, contrata una renta vitalicia, transmisible a la viuda y herederos. En la práctica, sin embargo, la sustitución de las pensiones públicas de reparto por la capitalización de las prestaciones de jubilación no es sencilla.

    El primer paso en la generalización de un sistema de ahorro de las pensiones de toda la población es que el Estado cuantifique sus obligaciones futuras para con los pensionistas presentes y su deuda para con todos los trabajadores que, hasta ese momento, han contribuido al fondo de pensiones de la Seguridad Social.

    Elevado coste
    Por desgracia, la sustitución del actual sistema de reparto por una capitalización de las pensiones exige, como requisito previo, el difícil reconocimiento de esa deuda. José Piñera lo hizo en Chile, pero tenía la ventaja de una población activa joven, con una proporción pequeña de jubilados. Los cálculos actuariales de las obligaciones así incurridas, realizados por José Antonio Herce y Víctor Pérez-Díaz en 1995, y por José Barea y José Manuel González Páramo en 1996, son coincidentes: cifran esa deuda pública latente en la enorme cantidad de dos veces y media el PIB anual de España. Muchos otros países de la Unión Europea tienen escondidos pasivos de cuantía semejante.

    Nuestras democracias no pueden levantarse sobre las arenas movedizas de la mentira. Rodeado del elogio de los europeos todos, Barack Obama acaba de instaurar un sistema de seguro médico que, dice, aumentará la población asegurada y las prestaciones ofrecidas, con un coste menor para los asegurados y las empresas que dan cobertura a sus empleados. ¡Pintar como querer! En Reino Unido, las contribuciones de las empresas a las pensiones de sus empleados se han hecho insostenibles –fíjense lo que le ha pasado a British Airways–.

    http://diniharie.mhs.narotama.ac.id/2018/02/02/styplon-online-thesaurus/

    El salto es más fácil si la Seguridad Social quiebra, como ocurrió en Chile y otros 17 países de América y de la Europa excomunista Buy
    Francia se revuelve contra su presidente por proponer un retraso de la jubilación de los 60 a los 62 años. El Gobierno de España ha decidido incumplir la obligación legal de revalorizar las pensiones con la inflación, y planea retrasar la edad de jubilación. Todos estos recortes del cuasi-contrato del Estado con sus asegurados se hacen con llamamientos a la responsabilidad política, pero el hecho es que el sistema sólo se sostiene si se incumple lo prometido. Europa entera tendría que reconocer la deuda escondida de su Seguridad Social. El Estado de Bienestar y el propio euro están basados en un gran engaño.

    lipotrexate buy Buy Buy

    Tras reconocer el Estado explícitamente lo que se debe a cada cotizante y pensionista, quizá entregándoles títulos de la deuda debidamente remunerados o descontados, todas las contribuciones nuevas de los trabajadores actuales y futuros podrían capitalizarse. El lado bueno de esta reforma sería que la inversión de los capitales así ahorrados contribuiría señaladamente a la financiación del crecimiento económico de España, lo que daría a la gente más renta disponible, también para sus pensiones.

    Pero no debo disimular las dificultades de implantar y mantener un sistema nacional de capitalización individual de las pensiones. Paradójicamente, el salto es más fácil cuando la Seguridad Social ha quebrado del todo, como había ocurrido en Chile y en los 17 países más de América y la Europa excomunista cuando se pasaron a la capitalización (no incluyo Argentina, donde la presidenta ha robado los fondos acumulados). En todo caso, sería necesario mantener una subvención mínima para quienes no hubieran podido trabajar o ahorrar.

    Ahorro individual
    La obligación de ahorrar recaería sobre los individuos y no sobre las empresas, lo que reduciría el coste de dar empleo a los trabajadores en paro. Habría que hacer obligatorio y atractivo el ahorro individual, permitiendo la desgravación de todo lo que los individuos quisieran destinar a su pensión. Por fin, está la dificultad de conseguir que la gente aprenda a adecuar las inversiones y prestaciones de sus planes a sus circunstancias particulares: así, han de buscar inversiones de menor riesgo en obligaciones y deuda pública al acercarse el retiro.

    La mera mención, en las postrimerías de la presente crisis, de activos sedicentes sin riesgo nos recuerda que no hay crecimiento económico sin riesgo, ni hay pensiones seguras –ni siquiera las de la Seguridad Social, a las que el Estado que ha tenido que imponer la quita de la congelación y la espera del retraso de la edad de jubilación–. Dirán que soy un soñador, pero al menos no soy un cínico, como los que dicen que el actual sistema de pensiones es viable con unas pequeñas reformas.

    online

  • Comments are closed.

Calendario de artículos

septiembre 2010
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Artículos anteriores