• Noticias maquetadas 14.09.2010

    El precursor

    MÉTODO DE SHANGHAI Order  

    11/09/2010
    El ranking
    1 Universidad de Harvard EE. UU.
    2 Universidad de Berkeley EE. UU.
    3 Universidad de Stanford EE. UU.
    4 MIT EE. UU.
    5 Universidad de Cambridge Reino Unido
    6 Inst. Tecnología California EE. UU.
    7 Universidad de Princeton EE. UU.
    8 Universidad de Columbia EE. UU.
    9 Universidad de Chicago EE. UU.
    10 Universidad de Oxford Reino Unido
    Las primeras de España online
    201 Universitat de Barcelona
    a Universidad Autónoma de Madrid
    300 Universidad de Valencia
    301 Universitat de Barcelona
    a Universitat Politècnica de València
    400 Universitat Pompeu Fabra
    301 Universidad de Granada
    a Universidad de Santiago de Compostela
    400 Universidad de Zaragoza

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    La Universidad Shanghai Jiaotung abrió el fuego con su clasificación internacional de universidades. Su primera lista se hizo público en el 2003. Las dimensiones que tiene en cuenta de forma prioritaria son la calidad del profesorado (número de docentes que han ganado el Nobel o las medallas Fields y número de profesores más citados en 21 áreas del conocimiento), los resultados de investigación (número de artículos publicados en Nature y Science)y los artículos de investigación más citados (número de artículos en SCI-expanded y en SSCI).La fórmula se completa son la calidad de educación (entendida como número de graduados que han ganado el Nobel o las medallas Fields), así como las online publicaciones por profesor e investigador de la institución. Cada uno de los primeros conceptos supone un 40% de la puntuación, mientras que los dos últimos contribuyen con un 10% respectivamente.

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    El ranking Shanghai, cuya valoración está basada muy especialmente en los resultados obtenidos en investigación, ha dado lugar a Order una multitud de iniciativas similares. Sus detractores cuestionan que se base únicamente en la producción científica, dejando con menos opciones a las universidades potentes en ciencias sociales, artes o humanidades. Otros lo defienden por considerar que busca la máxima excelencia científica.

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  • Noticias maquetadas 14.09.2010

    C. REMÍREZ DE GANUZA Buy Buy / Madrid

    El PP apoya el plan de su baronesa.

     
    Cospedal asegura que reducir liberados «no menoscaba los derechos sindicales» Order
    Génova respaldó ayer la propuesta del Gobierno de Esperanza Aguirre de reducir el número de liberados sindicales en la Administración autonómica de Madrid.
    La número dos del PP, María Dolores de Cospedal, no sólo sentenció la «legalidad» de la iniciativa, sino que afirmó, en contra de lo defendido por la izquierda, que «de ninguna manera menoscaba ni los derechos sindicales ni los derechos de los trabajadores de la Comunidad».
    La secretaria general hizo dos pequeñas salvedades, primero, al puntualizar que se trataba de una iniciativa que corresponde al Gobierno de Madrid, sobre la que se proponía conocer los detalles en «una conversación pendiente»; y al eludir, en segundo lugar y por dos veces consecutivas, el compromiso de asumir la idea trasladando, desde la dirección nacional, una propuesta similar al Parlamento.
    En todo caso, no sólo defendió la reducción de liberados sino que la justificó como una medida de austeridad presupuestaria: «Hay que ahorrar en todos los ámbitos», afirmó. Order
    Además, y pese a insistir en que se trata de una iniciativa autonómica, Cospedal aseguró que encaja por completo en la propuesta -también polémica- que hizo en el Congreso el presidente del partido, Mariano Rajoy, de reducir las subvenciones a partidos políticos y sindicatos.
    Por su parte, el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, calificó la «vía de Esperanza Aguirre» de «muy interesante para todos, dentro de los tiempos que corren».
    De esta manera, en vísperas de una huelga general contra una reforma laboral a la que el PP se ha opuesto en las Cortes, el equipo de Rajoy ahondaba ayer en su reciente discurso de política http://www.phpaide.com/?langue=fr&id=17 social, que distingue entre trabajadores y sindicatos, y que pretende situar al PP en el espacio que, a su juicio, ha ido abandonando el Gobierno socialista con sus recortes sociales.
    Un discurso construido no sin dificultad, mitin a mitin, rueda de prensa a rueda de prensa, desde hace un año, en que la propia Cospedal se atrevió a definir al PP como el «partido de los trabajadores»; y que se incentivó ayer con la decisión del propio Rajoy de volver a abanderar en primera persona la lucha contra la congelación de las pensiones.
    Rajoy adelantó la decisión del PP de recurrir ante el Tribunal Constitucional el «veto» del PSOE al debate de una proposición de ley popular encaminada a dejar sin efecto la congelación de las pensiones acordada, con su voto en contra, en el decretazo de mayo. «Creo en las reglas del juego y lucharé para que se respeten», dijo, según informa Europa Press. Según Rajoy, el Gobierno «vuelve a romper las reglas del juego en la política» al impedir el debate de una iniciativa para «que las pensiones se regularicen según el coste de la vida, tal y como dice la Ley y se acordó en el Pacto de Toledo».
    Por su parte, Cospedal dio otra vuelta al discurso y, aprovechando la comparecencia de Zapatero en Oslo para explicar el ajuste decretado en España, arremetió contra su «dinámica antisocial». «La política antisocial de Zapatero es, cada vez más, una marca de identidad», dijo.
    Ubicada en ese nuevo espacio que le era propio a la izquierda, la secretaria general del PP apenas criticó el propósito del Ejecutivo de subir el IRPF a las rentas más altas, en comparación con la campaña generada meses atrás contra la subida del IVA a todos los españoles. Sí advirtió Cospedal de que «la vía para luchar contra la crisis no es subir los impuestos», y no olvidó puntualizar que «siempre que Zapatero dice que va a subir los impuestos a los más ricos, los grandes perjudicados son las clases medias de este país».

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  • Noticias maquetadas 14.09.2010

    La evolución de las preocupaciones de los españoles no siempre responde a la magnitud real de los problemas y registra distorsiones que parecen responder a estrategias deliberadas.

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    CARLES CASTRO – Barcelona  – 12/09/2010

    La preocupación por el paro es hoy similar a la de 1999, cuando la tasa de parados era cinco puntos inferior. La mayor inquietud por el terrorismo no ha coincidido con los momentos de más actividad violenta
    Realidad y percepción no siempre  coinciden. Incluso existen técnicas para conseguir el divorcio entre ambas. Por ejemplo, la denominada suspensión de la incredulidad permite a algunos narradores hacer creíbles las peripecias más inverosímiles. Y aunque eso ocurre en el plano de la ficción, en el de la política real podría suceder algo parecido. Así, por ejemplo, el índice de preocupaciones de los españoles que reflejan los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas ofrece una nítida radiografía de las cuestiones que más inquietan en cada momento a la opinión pública española. Sin embargo, y ahí está lo significativo, la percepción de esas preocupaciones y su intensidad no siempre se corresponden con la magnitud real de los problemas.

    Ciertamente, hay temas en los que la correlación funciona bastante bien. Así, el ascenso del paro como uno de los principales problemas suele coincidir con una evolución desfavorable de la tasa de empleo. Y lo mismo a la inversa, como ocurrió entre el 2006 y el 2007, cuando el desempleo cayó a niveles históricos y, en paralelo, la preocupación por el paro se situó en el porcentaje más bajo de los últimos veinticinco años. Sin embargo, la coincidencia no siempre es así de directa, de modo que es posible que una tasa mucho más alta de desempleo coexista con una percepción más tibia del problema. Así sucedió en 1994, cuando la percepción del problema descendió más de siete puntos con relación a años anteriores, pese a que en aquel momento el paro alcanzó su máxima cota (24%). Y otro tanto ocurre hoy por hoy: la preocupación por el desempleo alcanza a un 78% de los españoles, que es prácticamente la misma tasa que en 1999, cuando el porcentaje de parados se situaba cinco puntos por debajo del actual.

    Este tipo de distorsiones se aprecia aún más en un tema especialmente sensible: el terrorismo. La tasa de máxima preocupación se produjo en el 2000, cuando alcanzó a casi el 80% de los consultados, en un año que se saldó con 23 víctimas mortales. Sin embargo, hubo otras coyunturas mucho más graves desde el punto de vista de la actividad terrorista que, no obstante, suscitaron mucha menor preocupación. Por ejemplo, a finales del 2004 – un año con un balance de víctimas cercano a las 200-,el terrorismo era mencionado por el 55% de los consultados. Y en 1986, con más de 40 víctimas, este asunto suscitaba la inquietud de sólo el 38%. De hecho, dos años (1995 y 2001) con la misma cifra de víctimas (15) registraron una tasa bien distinta de preocupación: un 17% en el primero de esos años, y un 62%, en el segundo. ¿Una percepción inducida? ¿Y por quién?

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    En cualquier caso, las paradojas no se detienen ahí y encuentran una explicación parcial en el hecho de que hoy en día «los problemas económicos» son incluidos entre las principales preocupaciones por más del 50% de los consultados, en detrimento de otros temas. Quizás por eso la inmigración, con una tasa de extranjeros que no ha dejado de crecer desde el 2006, ha caído 26 puntos en el índice de preocupaciones en los últimos tres años. Y es probable también que la prioridad por la economía haya contribuido a que un tema como la inseguridad ciudadana – que llegó a ser citado por cuatro de cada 10 españoles en 1988-registre ahora su tasa más baja de preocupación de las tres últimas décadas. Sin embargo, la focalización en la economía no ha impedido que la clase política sea hoy el tercer problema más mencionado por los ciudadanos. Más o menos como en 1995 y una prueba real de los límites de la propaganda.

     

  • Noticias maquetadas 14.09.2010

    online Las cuestiones que más preocupan a los ciudadanos.

    Cómo se fabrica la OPINIÓN PÚBLICA. online Pills

    La percepción de los principales problemas de los españoles parte de lo que ocurre en la realidad, pero es objeto de una construcción por los medios y los partidos, como se ve con el terrorismo o la corrupción.

     ANXO LUGILDE  – 12/09/2010

    LA FÁBRICA DEL TEMOR No se puede crear un problema, pero sí es posible multiplicar su relevancia

    LA ESCALADA La mayor inquietud se da si todos los medios y los partidos la creen justificada

    DESAPARICIÓN La falta de atención a un problema en el ámbito público hace que sea ignorado
    El periodista norteamericano  Lincoln Steffens generó en 1931 lo que él mismo definió como una «oleada de criminalidad», al convertir en noticia sucesos que hasta entonces apenas merecían la atención de los periódicos. Le siguió el resto de la prensa neoyorquina, lo que captó la atención de la opinión pública y los políticos, de modo que imperó la sensación de que existía un grave problema de seguridad, a pesar de que el número de delitos se mantenía estable. Sólo se había puesto el foco sobre ellos. Este ejemplo, que se reproduce constantemente en España a través de los programas sensacionalistas de televisión, muestra cómo se pueden fabricar las preocupaciones colectivas que, si bien parten de la realidad, son construidas por los medios de comunicación y los partidos políticos.

    También puede suceder al revés. Así, a pesar de lo que esperaban los sociólogos tras la aparición de reiterados escándalos urbanísticos y de casos como Gürtel y Pretoria, la corrupción no está ni siquiera entre los diez problemas que más inquietan a los españoles, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Y la vivienda, que hace sólo tres años figuraba como la cuestión más acuciante, está muy relegada. Sin embargo, frente a estos fenómenos un tanto desconectados de la realidad, hay otros muy pegados a ella, como la espectacular alza de la preocupación por el desempleo.

    «El cliente siempre tiene la razón», proclama Fermín Bouza, catedrático de Opinión Pública de la Universidad Complutense, para quien la percepción de los ciudadanos es correcta, en mayor medida que la que transmiten medios de comunicación, aunque admite que en alguna ocasión la prensa marca la pauta, como pasó en el verano del 2006 con la crisis de los cayucos, cuando tocó techo la inquietud por la inmigración. En cualquier caso, Bouza esgrime el teorema de Thomas, según el cual «lo que definimos como real es real en sus consecuencias».

    La cuestión reside en cómo se construye esa verdad que expresan los datos que publica mensualmente el CIS desde el 2000 y que ya difundía de forma irregular desde 1985. «La percepción de los problemas no depende tanto de su magnitud como de su colocación en el centro del debate público», explica Joan Botella, catedrático de Ciencia Política de la Universitat Autònoma de Barcelona. Así ocurrió con ETA en los tiempos de Aznar, cuando era eje del discurso oficial y las televisiones interrumpían su programación ordinaria tras cada atentado.

    Hay un proceso de construcción, y, según apunta Botella, en ocasiones puede ser verosímil la imagen, aparentemente fantasiosa, de las maquinaciones de un grupo de sociólogos reunidos en un despacho para fabricar estados de opinión.

    Para merecer la atención social, un problema «tiene que tener un sustento real», señala Julián Santamaría, presidente de Noxa Consulting y ex director del CIS. Santamaría apunta que hay «una competición entre problemas». Así, el paro pudo mantenerse al frente de las preocupaciones incluso cuando la tasa era baja porque no había otra cuestión de igual tirón.

    «¿De qué habla la gente? De lo que está en los medios. Un problema puede existir, aunque si no figura en el ámbito público, se tiende a ignorarlo», afirma Santamaría, quien indica que la relevancia de un asunto será mayor cuanto mayor sea el número de actores que le concedan importancia.

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    Esta regla se pone de manifiesto en lo que sucede actualmente con la corrupción en comparación con la etapa final de Felipe González. Hay diferencias de fondo, porque no tienen la misma visibilidad casos que afectan a comunidades, ayuntamientos o un partido, el PP, que a algunas de las principales instituciones del Estado, como ocurría en los 90. Pero es fundamental el tratamiento informativo y político, ya que ahora los medios de derechas no conceden gran importancia a la corrupción.

    En este sentido, Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid y también ex director del CIS, destaca el papel central «del discurso de los políticos y de los medios, sobre todo estos últimos, porque son el filtro de los problemas a los que se presta atención. Las preocupaciones reflejan coyunturas, estados de ánimo que se plasman en los

    LOS EFECTOS La agenda de problemas cobra vida propia y actúa sobre la realidad

    MIEDOS DE LA CRISIS El desempleo, la economía y los políticos centran las inquietudes sociales

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    FALLARON LAS PREVISIONES La corrupción no figura ahora entre las diez cuestiones más acuciantes
    medios y se trasladan a las conversaciones cotidianas».

    Vallespín llama la atención sobre los diferentes diagnósticos de la realidad que reflejan las dos modalidades de identificación de los problemas en la encuesta del CIS, la de los tres principales de España y los tres que más afectan personalmente a los ciudadanos. En el primer caso, los más citados en julio fueron el paro (77,8%), la economía (51,3%) y la clase política (21,6%). Y en el segundo, la economía (43,3%), el paro (40,9%) y las pensiones (8,1%). En todo caso, la fase actual está dominada por la agenda de la crisis, no sólo a través del desempleo y la evolución del PIB, sino también por la desafección hacia la clase política, muy relacionada con la incapacidad del Gobierno para superar la coyuntura adversa y de la oposición para colaborar y erigirse en alternativa.

    En el caso de las cuestiones económicas, la realidad puede tener una influencia mayor sobre las percepciones, como apunta Joan Botella, porque el ciudadano dispone de más información directa. Y en este momento no se observan grandes diferencias en el ranking de los problemas en función de la ideología y características sociales de los encuestados. Pero por ejemplo en septiembre del 2007 sí existían. Los votantes del PSOE señalaban en primer lugar a la vivienda y el terrorismo, casi empatados; los del PP, a ETA; los de IU, a la vivienda; y los de CiU, a la inmigración.

    Las preocupaciones colectivas no responden necesariamente a la jerarquía objetiva de los problemas. Por ejemplo, España tomó conciencia de la pérdida de su imperio en 1898 tras abandonar Cuba, Puerto Rico y Filipinas, en lugar de hacerlo cuando más de medio siglo antes se había retirado de territorios como Argentina, México o Perú. Pero el miedo a no pintar nada en el mundo brotó entonces.

     

     

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