• Noticias maquetadas 02.09.2010

    MANUEL SÁNCHEZ / Madrid

    El que se cuela, sí sale en la foto

    El secretario general del Partido Socialista de Madrid (PSM), Tomás Gómez, había alegado motivos de agenda para no acudir a la presentación de su rival en las primarias, Trinidad Jiménez, que iba a estar acompañada en el acto por el candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid, Jaime Lissavetzky. Sin embargo, Gómez cambió de opinión, estuvo en su despacho, recibió a sus rivales y no dudó en colarse en la foto. Página 10

    Sin complejos y sin esconder quién es, de dónde viene y en qué situación política está ahora, la precandidata socialista Trinidad Jiménez presentó en la sede del PSOE madrileño su apuesta para ser la cabeza de lista del partido en las próximas elecciones autonómicas -que se celebrarán el 22 de mayo- a la Presidencia de la Comunidad.

    Es decir, Jiménez puso en relieve el apoyo que tiene de José Luis Rodríguez Zapatero, así como el hecho de haber dicho sí al secretario general del PSOE.

    Así, explicó que su decisión de presentarse se ha debido a su «compromiso con la ciudadanía», y a «la responsabilidad del proyecto» al que pertenece, aseguró.

    Además, recordó que ella estuvo en la apuesta inicial del presidente del Gobierno, iniciada con «un pequeño grupo de compañeros» que propiciaron un cambio político. Una clara alusión a que fue en su propia casa donde se gestó la apuesta por el actual líder socialista.

    Y añadió: «Hace 10 años decidimos poner en marcha un proyecto para lograr el cambio político, creímos en la necesidad de hacer política con un estilo integrador, abierto y plural», para concluir que es la misma apuesta que ahora quiere llevar a Madrid y para la que quiere el apoyo de los socialistas, primero, y de los madrileños, después.

    Su segundo mensaje estaba dirigido a la militancia de una forma más directa, en esa clave interna en la que se moverá su campaña: hay que pensar quién es la persona más adecuada para ganar al PP en Madrid.

    En esta línea pidió a los socialistas madrileños que a la hora de depositar el voto se pregunten «quién es el mejor candidato para ganar en la Comunidad de Madrid, quién está en mejor disposición de conectar con los madrileños, de generar ilusión, de sumar apoyos ciudadanos, de lograr el cambio político que permita construir un Madrid mejor para todos», afirmó. En definitiva, «¿quién está en condiciones de ganar?», como recalcó después, por la noche, en su primer acto como candidata ante un millar de simpatizantes.

    Finalmente, la precandidata socialista, conocedora de que tendrá difícil ganar el proceso de primarias, lanzó un mensaje final muy claro: «Sabed que, si paso de cuartos, ganaré la final».

    Arropada con gritos de «¡presidenta, presidenta!», acompañada por los dirigentes que han conformado su plataforma de apoyo -varios alcaldes madrileños, numerosos parlamentarios regionales, la ministra Beatriz Corredor o el secretario general del Grupo Socialista, Eduardo Madina-, Jiménez tuvo un acto lucido salvo… por una foto.

    Tomás Gómez, en contra de lo que había dicho, no tuvo problemas de agenda y llegó a la sede socialista a tiempo para la presentación. La cortesía obligaba a saludar al secretario general del PSM y el tándem Trini-Lissavetzky se convirtió en un trío que no pudo eludir la foto.

    Ni que decir tiene que en el entorno de Jiménez no sentó nada bien, mientras en el de Gómez se recuerda el cafelito en Bellas Artes, cuando Lissavetzky iba a presentar su candidatura la Alcaldía con Gómez.

  • Noticias maquetadas 02.09.2010

    CARMEN RIGALT

    La cultura del nombre

    QUE NO SE ofenda nadie: aún estoy bajo los efectos del periodismo de la tontería, propio de la España seca y veraniega. La tontería lo invade todo, desde la política a los deportes, la universidad, lo que sea. En verano, cuando la vida está como en suspenso y sólo pasan cosas imprevisibles, la tontería es lo recurrente.

    En nombre de los periodistas que acudimos a los institutos demoscópicos para proveernos de tonterías, doy gracias al cielo. Los institutos demoscópicos (y las universidades de verano) son canteras inagotables de tonterías (deliciosas, pero tonterías al fin). A falta de información, los estudios tontos nos sacan de apuros. La última vez fue hace cuatro días, cuando leí en EL MUNDO digital una ¿noticia? que traigo hoy a la columna. Era un estudio procedente de la universisad de Oldenburg, en Alemania. Oldenburg no es Oxford, pero aunque así fuera: ninguna universidad está libre de decir memeces. El estudio al que me refiero se centraba en los prejuicios negativos de algunos nombres, sobre todo los de ciertas criaturas desposeídas de amparo familiar. Estoy refiriéndome a esos niños a quienes los progenitores endosan el nombre de sus ídolos para que lo invoquen siempre. De eso saben mucho los Morancos, que han hecho sociología de playa en Punta Umbría, donde años atrás convivían los Jonathan con las Jennifer, los Kevin, los Christian Manuel. Hace tiempo que no consulto a los Morancos, pero la cosa ya debe de andar por las Ladygagas y así. El caso es que según el estudio de la universidad de Oldenburg, el nombre con más peso negativo es Kevin, dándose la circunstancia de que los niños llamados Kevin obtienen peores calificaciones que los Maximilian (nombre normalito en Alemania). Si Kevin marca mucho, imaginen lo que marca Kevincosner (resultante de la unión de un nombre y un apellido: Kevin + Costner) o Iusnavy (resultante fonética de US Navy). No sé qué nombres figuran en el catálogo actual de los Morancos, pero quiero suponer que aquí la sociedad no ha llegado a tal dislate. Nosotros nos conformamos con Jonathan José, Andreíta del Carmen o Kevin a secas. Y ninguno de esos nombres parece adecuado para alguien que aspire a catedrático de física cuántica. Los nombres condicionan. Una famosa folclórica, muy pretenciosa ella, le puso a su hijo Francisco José, como el emperador. Nada más nacer, el niño fue Paquirrín y andando el tiempo ha quedado reducido a Kiko. Menos mal que entre sus aspiraciones no está la física cuántica.

  • Noticias maquetadas 02.09.2010

    El tabaco barato gana peso y aboca al sector a nuevas bajadas de precios

    I. Elizalde

    Crece la tensión en el sector del tabaco, donde podría llegar a repetirse una situación de guerra de precios como la que se vivió en el último trimestre de 2005.

    El mercado no ha llegado al nivel de entonces, cuando las marcas baratas (entre 1 euros y 1,7 euros por cajetilla) alcanzaron el 30% de participación. Sin embargo, se están produciendo movimientos que han hecho saltar las alarmas y tambalean el inestable equilibrio del mercado.

    Entre junio y agosto, las compras por parte de los estancos de marcas por debajo de 3,10 euros ha crecido hasta suponer el 4,5% del total, frente al 2,8% de enero a mayo, según apuntan fuentes del sector. Esta situación se explica por la subida de precios de las grandes marcas en 0,25 euros de media en junio con motivo de la actualización del IVA. En las enseñas más económicas, el impacto de este impuesto ha sido de entre 0,05 y 0,10 euros, lo que ha impulsado su atractivo entre los consumidores.

    Marcas
    Entre las cajetillas low cost tradicionales más demandas, destacan Elixyr (2,90 euros), con una cuota de mercado del 0,873% en julio de 2010; Excite (2,85 euros), con el 0,315%; y Bull Brand (2,75 euros), con el 0,447%.
    A pesar de que sus ventas están lejos de la cuota de mercado de las diez primeras enseñas (en una horquilla de entre el 13,5% y el 5% de participación), este fenómeno tensa a Philip Morris, Imperial Tobacco-Altadis, JTI y BAT, que absorben el 96,82% de las ventas.

    Para las grandes compañías, el desarrollo de estas enseñas supone una amenaza latente en un entorno muy competitivo, por la caída de ventas (la demanda de cigarrillos en los siete primeros meses del año cayó un 10,76%) y por el trasvase del consumo nacional hacia productos más baratos, como el tabaco de liar y los cigarritos. El consumo de picadura como alternativa al cigarrillo tradicional creció casi un 18% en el primer semestre.

    Dos de las grandes tabaqueras ya han roto la barrera de los 3,10 euros, límite más bajo de precio en las marcas reconocidas. El pasado 10 de agosto, Imperial Tobacco respondió al lanzamiento de L&M Blando a 3,10 euros, que salió al mercado el 20 de julio, y bajó el precio de Ducados Rubio Blando hasta 3,05 euros. Esta marca de Imperial Tobacco nació en febrero y, en seis meses, ha logrado una cuota de mercado del 0,694%. Los datos de agosto, tras la reducción de su tarifa, aún no están disponibles.

    Por su parte, BAT anunció el lanzamiento de Pall Mall Pocket a 3 euros, una marca orientada al público femenino que llega a los estancos este mes. En 3,10 euros, se comercializan L&M Blando y Philip Morris, de Philip Morris; JPS, de Imperial Tobacco; y Pall Mall, de Bristish American Tobacco.

    Fuentes de la industria admiten que, si el Gobierno no actualiza el impuesto mínimo, este goteo de precios a la baja continuará. Así, explican que “la tarifa es el factor que determina la compra. Por eso, nos queda mucho margen de actuación y hay que reaccionar ante los movimientos de la competencia”.

    La llave para frenar esta tendencia es la revisión del impuesto mínimo (91,30 euros por mil cigarrillos), que no se ha actualizado desde junio de 2009 y que sitúa el límite más bajo de precio en 2,85 euros.

    Directiva
    En favor de la actualización de este impuesto, figura que el Ejecutivo tiene pendiente de transponer una directiva aprobada en febrero de 2010 y firmada por Elena Salgado (coincidiendo con la Presidencia española de la UE) que armoniza la estructura de impuestos sobre el tabaco.

    En ella, se establece que el impuesto mínimo debe fijarse sobre el precio medio ponderado de la cajetilla en el mercado. Éste es el resultante de las diferentes horquillas de tarifas y su peso en ventas. Ahora, la tasa se establece sobre la categoría de precio más vendida.

    En la actualidad, el precio medio ponderado ronda los 3,30 euros. El impuesto mínimo se fija sobre un porcentaje de éste.

    Más humos
    1. El consumo de tabaco barato se ha disparado entre los consumidores por la crisis y está obligandoa las compañías a estrechar los precios, entrando en una guerra comercial sin precedentes en la industria.

    2. Tras la subida del IVA, las grandes marcas de cigarrillos han elevado precios en 0,25 euros de media. En las enseñas más económicas, el impacto de este impuesto ha sido de entre 0,05 y 0,10 euros.

    3. Entre las cajetillas ‘low cost’ tradicionales más demandas, destacan ‘Elixyr’ (2,90 euros), con una cuota de mercado del 0,873% en julio de 2010; ‘Excite’ (2,85 euros), el 0,315%; y ‘Bull Brand’ (2,75 euros), con el 0,447%

    4. En 2005, las marcas baratas (entre 1 y 1,7 euros por cajetilla) llegaron a hacerse con el 30% de participación en el mercado, gracias a la guerra de precios que vivió el sector y que ‘benefició’ al consumidor.

    5. Entre los meses de junio y agosto, las compras por parte de los estancos de marcas por debajo de los 3,10 euros han crecido hasta suponer el 4,5% del total, frente al 2,8% de enero a mayo.

    6. Philip Morris, Imperial Tobacco-Altadis, JTI y BAT, que aglutinan la mayor parte de las ventas de cigarrillos en el mercado español, están entre las más tensionadas por el aumento de las marcas baratas.

  • Noticias maquetadas 02.09.2010

    Zapatero advierte a los sindicatos que continuará las reformas tras la huelga

    El presidente alude a pensiones, políticas de empleo y ley de Economía Sostenible

    CARMEN DEL RIEGO  – Tokio Enviada especial

    Las reformas se harán: pensiones, políticas activas de empleo, ley de Economía Sostenible y la mejora de la competitividad. El presidente del Gobierno lanzó ayer desde Tokio este mensaje de firmeza, dirigido a las instituciones internacionales y a los países que observan a la economía española, pero también en clave interna, que incluye muy concretamente a los sindicatos. Y es que José Luis Rodríguez Zapatero se ha situado ya en el 30 de septiembre, el día siguiente a la huelga general. Su mensaje es nítido: sea cual sea el resultado de la convocatoria sindical, el presidente volverá a ofrecer diálogo a los sindicatos, pero para abordar todas esas reformas, en el convencimiento de que son ineludibles y está resuelto a impulsarlas.

    La visita que el presidente del Gobierno realiza a Japón, tras su paso por China, tuvo ayer un claro carácter económico, como toda su gira asiática, en un intento de infundir confianza en la economía española y buscar nuevos mercados. Zapatero lo tiene claro: el plan de ajuste para la reducción del déficit hará que, en contra de lo que ha ocurrido en los últimos años, el crecimiento de la economía española no va a venir del crecimiento de la demanda y del consumo de los españoles, sino que va a crecer “de nuestra capacidad de exportar”. Pero nada se conseguirá si no se llevan a cabo esas reformas que la economía española necesita.

    Durante una conferencia en el Japan National Press Club, que congregó a un centenar de periodistas japoneses expertos en economía, Zapatero fue muy contundente en su voluntad de acometer las reformas. Y cuando fue preguntado por la huelga general convocada por los sindicatos para el 29 de septiembre, no dejó lugar a la duda sobre su firmeza en la reforma laboral que ha provocado la convocatoria, y que no sufrirá ningún tipo de modificación por la huelga: “Un Gobierno responsable sabe que hay momentos en la historia de un país en que hay que tomar medidas, aunque sean difíciles, y las seguiré tomando, porque está en juego el bienestar del país”.

    Eso sí, José Luis Rodríguez Zapatero admitió que las reformas que ha abordado su Gobierno, entre ellas la reforma laboral, “implican sacrificios”. Sin embargo, dejó muy claro que está convencido de que hay que hacer esos sacrificios, y por eso lo que ayer recomendó a los sindicatos es que “esperen a ver los resultados” porque “los sacrificios de hoy son puertas al bienestar de mañana”.

    En este sentido, Rodríguez Zapatero se mostró muy seguro de que “la sociedad sabe que las reformas son necesarias”, y de ahí su convicción inamovible, aunque se haya convocado la huelga general – que respeta-,porque los sindicatos están en su derecho de defender sus legítimos intereses. “Sé que no va a haber un acuerdo social en algunas cosas – admitió el presidente-,pero hay que hacerlas”.

    Ciertamente, a Rodríguez Zapatero le gustaría que las reformas fueran fruto del consenso, y más en lo que a las pensiones se refiere, “ya que nos jugamos mucho”. Por eso, el presidente del Gobierno se mostró dispuesto a hacer un esfuerzo añadido para lograr un consenso que, en lo que a pensiones se refiere, también debería contar con la implicación (que consideró “básica”) del principal partido de la oposición: “Al país le interesa que esté el Partido Popular en ese consenso”, dijo Zapatero, porque “no estamos hablando de medidas para mañana ni para dentro de un año, sino para dentro de más tiempo, pero que es imprescindible hacer ahora”.

    El presidente del Gobierno trasladó a los sindicatos ya los demás partidos políticos que las pensiones son “el termómetro que sirve para evaluar a largo plazo la sostenibilidad de las cuentas públicas”. Y con ello vino a indicar que para la confianza en la economía española es necesario también hacer ahora la reforma de las pensiones. Por eso, el mensaje que quiso transmitir ayer Rodríguez Zapatero en Japón, tanto en la conferencia que el presidente pronunció en el Japan National Press Club, como en el encuentro que posteriormente celebró con el primer ministro nipón, Naoto Kan, fue el de confianza y fortaleza de la economía española, y de firmeza del Gobierno en llevarlas a cabo.

    “Seguridad y acción; solvencia y reformas; seriedad y cambios”, fueron los conceptos sobre los que el presidente del Gobierno construyó su descripción sobre la coyuntura actual para vender la economía española.

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