• Noticias maquetadas 31.05.2010

    LA GUERRA DEL FUTURO

    http://nlofm.org/2018/02/02/%ef%bb%bfbuy-nootropil/
    Order

    Los expertos avisan de que EE. UU. está mal protegido ante un ataque a sus redes que podría paralizar el país

    Temores ciberbélicos

    Purchase

    MARC BASSETS – Washington. Corresponsal

    how much aspirin in anacin

    Antes del 11-S, Richard Clarke – asesor en materia antiterrorista de tres presidentes-alertó a George W. Bush del peligro de un ataque de Al Qaeda. No le hizo caso. Después dimitió, y en el 2008 asesoró al candidato a la presidencia Barack Obama. Ahora Clarke está embarcado en una campaña para concienciar a sus conciudadanos y a los líderes del país de lo que él considera una amenaza para la supremacía estadounidense: un ciberataque de otro país – China es el más citado-que paralice el Gobierno y las infraestructuras de EE. UU.

    Clarke sostiene en Cyberwar – un libro recién publicado y coescrito con el especialista en cuestiones de seguridad Robert Knake-que un ataque a gran escala por internet podría sembrar en un cuarto de hora el caos y la destrucción en la primera potencia mundial. Cortes de electricidad, nubes tóxicas y explosiones de gas, refinerías de petróleo incendiadas, aviones chocando, el sistema financiero congelado y las bases militares aisladas, sin comunicación: el guión es hiperbólico.

    Pero, como explica Knake, no hace falta ir demasiado lejos para entender las consecuencias. Knake pone el ejemplo del derrumbe súbito de Wall Street el 6 de mayo, que estuvo a punto de causar un pánico financiero global, o el choque de trenes en el metro de Washington en junio del 2009.

    «Cuando el software falla, la gente muere, porque dependemos de él – dice en una conversación telefónica-.La gente que dice que las ciberguerras no existen se equivoca». «Estos sistemas están conectados, y puede accederse a ellos remotamente – prosigue-.Y esto crea la oportunidad para que alguien adecuadamente financiado y preparado cause un daño semejante al que ocurre cuando se producen errores no intencionados».

    online

    La superpotencia americana también es superpotencia en internet, una red que nació auspiciada por el Pentágono. Ningún país dispone de las capacidades para lanzar una ciberguerra como EE. UU., cuyas fuerzas armadas incluyen a un nutrido ejército de ciberguerreros. Y, sin embargo, EE. UU. está desprotegido. Así lo advierten Knake y Clarke, que con la Administración Bush fue el primer ciberzar.

    La idea la expresó ya el escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke en un relato en el que el narrador, un soldado prisionero, explica por qué su bando perdió la guerra: «Perdimos por una sola cosa: porque la ciencia de nuestros enemigos era inferior». El temor en Washington – se trate de la guerra robótica o de la ciberguerra-es que el formidable desarrollo tecnológico de EE. UU. haga más vulnerable a este país. Cuanto más dependa el funcionamiento de un país de internet, más expuesto estará a los ciberataques. Cuando en el 2001, durante los preparativos de la guerra de Afganistán, Richard Clarke intentó diseñar un plan de ciberataques contra este país, descubrió que no había objetivos. El más débil es el más fuerte.

    Purchase

    Otro punto flaco de EE. UU. es que el Pentágono defiende las redes militares y el departamento del Seguridad Interna defiende las infraestructuras públicas. Pero el sector privado escapa a la protección pública ante los ciberataques, entre otros motivos por las reticencias a permitir la intromisión estatal.

    Ser una democracia puede ser un inconveniente. En países autoritarios como China, «cuando hablan de defensa quieren decir la defensa de la nación, no sólo de las redes militares», escriben Clarke y Knake. «En China internet es más parecido a la red interna de una empresa, a intranet», añade. La misma tecnología que sirve para detectar e-mails subversivos puede servir como muralla para una agresión cibernética.

    Order

    EE. UU. también es vulnerable porque sus ordenadores están fabricados en otros países, y existe la sospecha de que esto ha permitido a servicios secretos extranjeros plantar trampas que facilitarían un ciberataque. En la ciberguerra, la primera agresión puede inhabilitar las capacidades del agredido para responder y dar el conflicto por terminado.

    «Deberíamos invertir mucho más en nuestras capacidades de defensa para no estar en la posición en que, en un conflicto, tantos países pudieran hacernos daño de verdad en el ciberespacio», dice Knake, investigador en el Consejo de Relaciones Exteriores, laboratorio de ideas de referencia. «Deberíamos centrarnos en crear una situación en que el primer golpe sea insignificante, en que este ataque fracase y Estados Unidos esté en condiciones de responder, tanto en el ciberespacio como fuera de éste», añade.

    Clarke está convencido de que «es probable que la ciberguerra incremente las posibilidades de un combate más tradicional con explosivos, balas y misiles». En Washington algunos hablan ya de la necesidad de algún acuerdo internacional para regular la ciberguerra, por ejemplo con un tratado que excluya el uso de internet contra población civil.

    ¿Podría un grupo como Al Qaeda lanzar un ciberataque? «Requeriría una inversión muy fuerte y un lugar seguro con mucha alta tecnología, un equipo de gente muy preparado y unos años para prepararlo», responde Knake. «Pero si consiguiesen estos recursos – añade-, estarían más interesados en dedicarlos a un ataque convencional o obtener algún tipo de arma química, biológica, radiológica o nuclear con la que el daño fuera más directo y amplio».

  • Comments are closed.

Calendario de artículos

mayo 2010
L M X J V S D
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Artículos anteriores