• Noticias maquetadas 28.05.2010

    AJUSTE DE CUENTAS

    JOHN MÜLLER

    Victoria sin principios

    Ayer, el Gobierno se presentó desmadejado a votar su plan de ajuste. Zapatero, con el rostro desencajado. Salgado, sin convicción. Chaves, con expresión de estar comiéndose varios sapos. El presidente, acobardado y sin ganas, no dio la cara, pese a que hubo unanimidad de los grupos en querer partírsela. Dejó sola a Salgado en la presentación del decreto ley. Eso acentuó la sensación de vacío.

    Rajoy le dijo: «Este decreto simboliza el fracaso de toda su política». Y enseguida le acusó de ser el principal problema de la economía española.

    En parte tiene razón. Esa broma de las «dos tardes» de Jordi Sevilla nos ha pasado factura, porque era cierta. Resulta increíble que una persona como Zapatero, que le ha sacado tanto partido a la democracia, comprenda tan mal los mecanismos de la economía. No digo que no conozca los mercados. Digo que no sabe vivir con ellos.

    Sólo así se explica que en tres días pasara de defender el gasto a combatir el déficit. Y lo ha hecho con unas medidas donde ha pesado más el efecto que iban a proyectar en el exterior que su auténtico valor presupuestario. Zapatero quería dar una lección a los mercados y no lo logró. En las dos sesiones que siguieron a su anuncio, el Ibex se desmoronó un -1,1% y un -6,6%, y todavía no se ha recuperado.

    Los mercados cuando detectan una inconsistencia, rápidamente se lanzan a por ella para ver si pueden ganar dinero especulando. Esa incongruencia puede ser una rigidez formal (como ocurrió en los años 90 con el Sistema Monetario Europeo) o un elemento subjetivo como la credibilidad. En este caso, los mercados vieron claramente que un presidente no se puede convertir a la correcta doctrina económica en menos de una semana. Le tomaron la medida a Zapatero y lo tienen a su merced desde el 12 de mayo.

    Llamazares le recuerda todo el tiempo a Zapatero que «no se puede gobernar al albur de los mercados». Esa afirmación es esencialmente cierta. La política no puede hacerse a favor ni en contra del mercado. El presidente ha pasado de insultarlo a temerlo.

    Pero si en términos de mercados la apuesta de Zapatero ha sido una fracaso, en términos políticos ha sido un desastre mayor. Si sus amigos dicen que está «destrozado» es porque en su rostro hay huellas visibles de su incoherencia ideológica. «Lo peor es que ha hecho lo que siempre dijo que no iba a hacer», decía ayer un alto cargo. Al final se apuntó una victoria sin principios.

    El catalán Duran, de CiU, que con la abstención de ayer facilitó el triunfo de Zapatero, le dijo lo mismo que Rajoy: «El problema es usted. Se acabó su etapa como presidente del Gobierno». Sin embargo, sacaron conclusiones distintas: Rajoy cree que debe haber elecciones ya, Duran -más masoquista- le pidió que siga, que adopte las medidas impopulares y que cuando fracase en la aprobación de los próximos Presupuestos «será la hora de convocar elecciones».

    Un zombi es un muerto resucitado por un hechicero para convertirlo en su esclavo. Zapatero era ayer un cadáver y Duran, con sus votos, lo transformó en un zombi. Y a España la ha condenado a seis meses más de inestabilidad económica.

    john.muller@elmundo.es

    AJUSTE DE CUENTAS

    JOHN MÜLLER
    Victoria sin principios

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    Ayer, el Gobierno se presentó desmadejado a votar Purchase su plan de ajuste. Zapatero, con el rostro desencajado. Salgado, sin convicción. Chaves, con expresión de estar comiéndose varios sapos. El presidente, acobardado y sin ganas, no dio la cara, pese a que hubo unanimidad de los grupos en querer partírsela. Dejó sola a Salgado en la presentación del decreto ley. Eso acentuó la sensación de vacío.

    Rajoy le dijo: «Este decreto simboliza el fracaso de toda su política». Y enseguida le acusó de ser el principal problema Cheap de la economía española.

    En parte tiene razón. Esa broma de las «dos tardes» de Jordi Sevilla nos ha pasado factura, porque era cierta. Resulta increíble que una persona como Zapatero, que le ha sacado tanto partido a la democracia, comprenda tan mal los mecanismos de la economía. No digo que no conozca los mercados. Digo que no sabe vivir con ellos.

    Sólo así se explica que en tres días pasara de defender el gasto a combatir el déficit. Y lo ha hecho con unas medidas donde ha pesado más el efecto que iban a proyectar en el exterior que su auténtico online valor presupuestario. Zapatero quería dar una lección a los mercados y no lo logró. En las dos sesiones que siguieron a su anuncio, el Ibex se desmoronó un -1,1% y un -6,6%, y todavía no se ha recuperado.

    Los mercados cuando detectan una inconsistencia, rápidamente se lanzan a por ella para ver si pueden ganar dinero especulando. Esa incongruencia puede ser una rigidez formal (como ocurrió en los años 90 con el Sistema Monetario Europeo) o un elemento subjetivo como la credibilidad. En este caso, los mercados vieron claramente que un presidente no se puede convertir a la correcta doctrina económica en menos de una semana. Le http://healthyfundraiser.com.au/order-hyzaar-side tomaron la medida a Zapatero y lo tienen a su merced desde el 12 de mayo.

    Llamazares le recuerda todo el tiempo a Zapatero que «no se puede gobernar al albur de los mercados». Esa afirmación es esencialmente cierta. La política no puede hacerse a favor http://demo.netzdesigno.com/generic-avodart-review/ ni en contra del mercado. El presidente ha pasado de insultarlo a temerlo.

    Pero si en términos de mercados la apuesta de Zapatero ha sido una fracaso, en términos políticos ha sido un desastre mayor. Si sus amigos dicen que está «destrozado» es porque en su rostro hay huellas visibles de su incoherencia ideológica. «Lo peor es que ha hecho lo que siempre dijo que no iba a hacer», decía ayer un alto cargo. Al final se apuntó una victoria sin principios.

    El Buy catalán Duran, de CiU, que con la abstención de ayer facilitó el triunfo de Zapatero, le dijo lo mismo que Rajoy: «El problema es usted. Se acabó su etapa como presidente del Gobierno». Sin embargo, sacaron conclusiones distintas: Rajoy cree que debe haber elecciones ya, Duran -más masoquista- le pidió que siga, que adopte las medidas impopulares y que cuando fracase en la aprobación de los próximos Presupuestos «será la hora de convocar elecciones».

    Un zombi es un muerto resucitado por un hechicero para convertirlo en su esclavo. Zapatero era ayer un cadáver y Duran, con sus votos, lo transformó en un Order zombi. Y a España la ha condenado a seis meses más de inestabilidad económica.

    john.muller@elmundo.es

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