• Noticias maquetadas 26.05.2010

    El vendedor de abanicos

    Buy

    Màrius Carol

    Pills online

    Giuseppe Tomasi di Lampedusa estaba casado con una psicoanalista letona que trabajaba hasta la madrugada y descansaba hasta el mediodía, así que el autor de Il Gatopardo se iba a desayunar solo a una pastelería de Palermo donde podía pasarse horas enteras leyendo libros y consumiendo bollería. Más tarde, recorría librerías y se pasaba por un café, donde se sentaba entre un grupo de pseudointelectuales y allí escuchaba estupideces que le divertían porque daban la exacta medida de la condición humana. Si a Lampedusa le estimulaba la estulticia ajena, aunque sólo fuera para compararla con el talento propio, no debe ser grave tener que aguantar según qué discursos de personajes pagados en exceso de sí mismos.

    nizoral shampoo buy online india

    Es el caso de este consejero de la Comunidad de Madrid, que ha alcanzado notoriedad desde que el diario El País relacionara la Consejería de Interior que él preside con el espionaje a varios correligionarios, y que en la sesión del Senado del pasado lunes, donde el president Montilla planteó la necesidad de renovar el Tribunal Constitucional, se levantó con aire torero para exclamar: «Con la que está cayendo y estamos perdiendo el tiempo aquí 17 comunidades autónomas. ¿Creen que un catalán se levanta por la mañana y piensa que su principal problema es saber qué pasa con el Estatut?». Toda una perla cultivada que demuestra que la política española está llena de bisuteros de las palabras que están convencidos de que son joyeros de las ideas. Montilla estuvo bien respondiéndole que, como tiene afición por el espionaje, igual tenía datos que desconocía sobre lo que piensan los catalanes. Pero más allá de este guantazo dialéctico contra quien tiene los pies de barro y algo de fango en la cabeza, no deja de ser sorprendente que un diputado autonómico sienta tanto desprecio por lo que es la norma institucional básica de una comunidad. Dice un refrán castellano que el caballero Granados puede entender sin usar pinganillo: «vendedor de abanicos, y se abanica con las manos».

    Es de una simpleza que deprime el argumento según el cual, como hay una tremenda crisis económica, hablar de cualquier otra cuestión es perder el tiempo. Como si los parlamentos, en épocas de crisis, tuvieran que paralizar toda su actividad porque las cuestiones no estrictamente económicas no son prioritarias. Como si un estatuto de autonomía no contemplara los instrumentos para afrontar el funcionamiento de los servicios y el desarrollo económico de un territorio.

    Purchase

    Desconozco cuál es la autoridad moral para que el consejero de Presidencia, Interior y Justicia se permita hablar en nombre de los catalanes. Lampedusa solía decir que su biblioteca era un doble tesoro porque introducía billetes entre sus obras. Granados podría hacer lo mismo y poner entre sus discursos algunos euros para que ganaran en valor.

  • Comments are closed.

Calendario de artículos

mayo 2010
L M X J V S D
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Artículos anteriores