• Noticias maquetadas 07.05.2010

    http://www.actionchemicaljamaica.com/2018/02/01/msc-marc-mentat-price/

    La tristeza de las naciones Order online

    Antoni Puigverd

    http://www.autodidiermarie.com/2018/02/02/purchase-kytril-granisetron/ Purchase

    La Gran Crisis como empiezan algunos a llamarla, está aclarando dramáticamente su perfil en estos últimos días. Empezó en forma de tsunami financiero causado por una gigantesca mentira: lo que simulaban ser fabulosas inversiones y arriesgados negocios, no eran más espuma venenosa. Pura toxicidad. Los famosos mercados habían engañado al mismísimo Adam Smith. «No esperamos nuestra cena de la benevolencia del panadero o del carnicero: no apelamos a su misericordia, sino a su interés». El interés – y no la buena intención-es madre de la prosperidad y el bien común, creía Smith. Como todos los ilustrados, era un idealista de la Razón, pues, en su descripción del mercado, prescindía de los sentimientos y las pulsiones instintivas de la condición humana. Smith tiene muy presente, sí, el estado de ánimo del pobre. La envidia o el resentimiento del humilde justifican, a su entender, que el estado destine una buena parte del presupuesto a garantizar la seguridad del propietario. En cambio parece estar convencido de que los intereses son razonables en sí mismos. En su mente lógica, británica y desapasionada, el mercado establecería generalmente asociaciones de interés racional: así la ambición del carnicero y nuestra necesidad o apetencia de carne.

    Adam Smith no parece temer a la avidez enfermiza. Y, sin embargo, los mercados – sacralizados en las últimas décadas-han dado carta de naturaleza a sentimientos e instintos tan peligrosos como el resentimiento de los humildes: la posesión adictiva y la avidez compulsiva han fomentado el robo a escala global y han empujado a la transgresión de todo límite. No podía Smith prever que la ética del interés mutaría como el peor alien. El fundamentalismo neoliberal ha avalado la mayor peste económica de la historia.

    online

    Nadie se ha librado de este mal. La pobreza ha aumentado en el mundo espectacularmente con la crisis y está asediando la fortaleza europea. No hay que ser partidario de las teorías conspirativas para deducir que el ataque de los mercados financieros a Grecia o España es, no solo un próspero negocio especulativo a costa de la deuda soberana, sino un ataque al Euro como moneda y a Europa como proyecto. Ciertamente, nuestros propios errores explican la extrema flaqueza española: baja productividad y despilfarro del dinero público. Lo quieran o no Zapatero y Rajoy, pendientes de sus cosas; lo quieran o no los sindicatos, los bancos, los gremios que influyen entre bambalinas o las grandes empresas que vampirizan el estado; lo quiera o no el actual establishment: hay que corregir, con rapidez, severamente nuestros errores: máxima austeridad pública y rebaja general de salarios y beneficios corporativos. No para obedecer a los arbitrarios y obscenos dictados neoliberales, sino para defender el modelo social europeo. Está en juego algo más que nuestras empresas y sueldos. Está en juego Europa. No se olvide que sin ella no somos nada.

  • Comments are closed.

Calendario de artículos

mayo 2010
L M X J V S D
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Artículos anteriores