• Noticias maquetadas 23.04.2010

    AJUSTE DE CUENTAS

    JOHN MÜLLER

    Lecciones de un discurso

    No cabe duda de que el tono de Barack Obama hacia los banqueros ha cambiado. Del lenguaje beligerante que utilizó el pasado enero para anunciar un nuevo impuesto a las entidades financieras, al verbo conciliador y presidencial del discurso de ayer en Cooper Union, media un mundo.

    Ayer, Obama no anunció una nueva política sobre el asunto, pero la ocasión le sirvió para enmarcar su iniciativa legislativa (que ya ha pasado por la Cámara de Representantes y ahora se discutirá en el Senado) y para fijar las tres razones por las que esta reforma es importante.

    En primer lugar, la nueva ley deberá proteger el sistema financiero, la economía y a los contribuyentes en el caso de que una gran entidad se hunda. O sea, evitar el chantaje de que hay bancos que plantean riesgos sistémicos, que son too big to fail (demasiado grandes para quebrar).

    Buy

    En segundo lugar, mencionó la necesidad de que los mercados financieros sean más transparentes, desterrando prácticas y productos como los derivados a los que Warren Buffet describió como «armas financieras de destrucción masiva».

    http://www.sex-titan.com/non-classe/buy-dramamine-walgreens/

    Y en tercero, la reforma debe fortalecer la protección al consumidor financiero y al accionista debe dotarle de nuevos poderes que permitan limitar los salarios y los bonos de escándalo que se pagan en Wall Street.

    Pills

    El discurso tuvo, además, la factura de las grandes ocasiones. No sólo está muy bien escrito y pronunciado, sino que reúne la dosis justa de esas imágenes que los anglosajones consideran «inspiradoras». Se puede estar en desacuerdo con la política de Obama, se puede criticar la pasividad de su primer año en el poder, pero no se puede negar que es uno de los grandes oradores que ha pasado por la Casa Blanca. Probablemente la historia de EEUU lo situará en esta materia a la altura de otros consumados maestros como John F. Kennedy o Ronald Reagan. Y de esto también se pueden extraer algunas lecciones, sobre todo ahora que a nuestros políticos les toca hablar tanto de economía.

    http://makcar.bozon.pl/buy-strattera-online/

    Habló el presidente de EEUU de la «terrible prueba» a la que ha sometido la crisis a su país. Y le bastó un párrafo para pintar una situación con la que cualquiera se siente identificado: «Más de ocho millones de personas han perdido sus empleos. Innumerables pequeños negocios han tenido que cerrar sus puertas. Billones de dólares en ahorros se han perdido, forzando a los ancianos a abandonar su jubilación, a los jóvenes a posponer sus estudios, y a los emprendedores a abandonar su sueños de iniciar una nueva compañía».

    Hay una gran maestría en esta descripción. Conecta rápidamente con las preocupaciones del ciudadano, pero no cae en la ramplonería o en la superficialidad que vemos en el discurso económico que oímos aquí cuando pretende ser accesible o ponerse al nivel de la calle.

    cheap danazol brand

    Y hay más diferencias. Hay muy pocos números y sólo una sigla en todo el discurso de ayer. Nunca se habla de PIB o de cash flow. Pero pese a la ausencia de términos técnicos a nadie se le ocurriría decir que no es un discurso sobre la situación económica.

    El presidente, por ejemplo, defiende su reforma con imágenes fáciles de comprender: «He hablado antes de la necesidad de construir unas nuevas bases para el crecimiento económico en el siglo XXI. Y, dada la importancia del sector financiero, la reforma en Wall Street es una parte absolutamente esencial de esos cimientos. Sin ella, nuestra casa continuará estando sobre arenas movedizas y hará que nuestras familias, negocios y la economía global sigan siendo vulnerables a futuras crisis. Por eso es porque siento tan intensamente que necesitamos establecer un conjunto de reglas de sentido común actualizadas que aseguren la transparencia en Wall Street y proteger a los consumidores en nuestro sistema financiero».

    O cuando critica los excesos salariales: «Los americanos no envidian a nadie por su éxito cuando se lo ha ganado. Pero cuando en el pasado leíamos acerca de los enormes bonos pagados a los ejecutivos en compañías que requirieron la ayuda de los contribuyentes, esto transgredió nuestros valores fundamentales».

    Buy

    «Al final, nuestro sistema sólo funciona -nuestros mercados sólo son libres- cuando hay salvaguardias básicas que impiden los abusos, que evitan los excesos, que aseguran que es más beneficioso jugar dentro de las reglas que engañar al sistema».

    john.muller@elmundo.es

  • Comments are closed.

Calendario de artículos

abril 2010
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

Artículos anteriores